viernes, 21 de diciembre de 2012

EJERCICIOS DE CONCENTRACIÓN PROFUNDA

- Si no sabe qué hacer y nada de lo que haga o piense hacer le produce satisfacción puede hacer esto: “Busque una silla o un buen sillón, apague su celular durante una media hora y pida no ser molestado por ningún motivo en ese lapso de tiempo; a continuación, debe sentarse con la espalda recta y los brazos caídos a los lados, luego debe cerrar los ojos y pensar en cada exhalación: “Paz y descanso profundo” y luego de mantenerse en esta rutina por uno o dos minutos, debe entrar en la siguiente secuencia: “en una exhalación repetirá mentalmente “Paz y descanso profundo” y en la siguiente exhalación solo exhalará para relajar más y más sus tensiones musculares.

- En la tercera fase del ejercicio de concentración profunda visualizará o se representará la imagen de un problema que le preocupe y por muy grande que le parezca el problema lo coloca mentalmente en las manos de un ser imaginario que sea enorme que en su momento sabrá ponerle una solución perfecta al problema y pondrá también a los personajes en el lugar exacto que les corresponda ocupar en la nueva ubicación de la realidad pues como sabemos la vida es dinámica y si adoptamos la creencia de que todo es para bien, en los hechos así será y nuestra mente terminará por crear una solución, una buena solución que nos permita sonreír y agradecer por el retorno del estado de paz y de bienestar a nuestra vida.

- En la cuarta fase del ejercicio de concentración profunda se debe pensar, siempre en cada exhalación: “Paz y perdón a todos los seres que me rodean”; esta parte del ejercicio de concentración sirve para ir perdonando a todos los personajes negativos de la vida y detener de esta manera el crecimiento de la negatividad que tanto daño causa a la humanidad.

- La experiencia y la decisión de hacer de forma periódica estos ejercicios nos muestra que uno de los primeros beneficios que se obtiene con estas prácticas regulares es la disminución de las sensaciones de ansiedad y las compulsiones de comer para sentirse bien.

- Otro de los beneficios de realizar los ejercicios de concentración profunda es la definición o la clarificación de lo que queremos ser, hacer o lograr en la vida.

- La mayor parte de las personas en este mundo vivimos ignorando la mayor parte del tiempo la precisión de nuestros deseos; casi nunca hemos hecho una lista de todos los deseos con los cuales seríamos felices y si no lo hizo hasta ahora, este es el momento: coja un papel y escriba el título: “Todos los deseos con los cuales me comprometería a ser una persona positiva, sana, abundante y feliz” y a continuación cierre los ojos y pregúntese:¿Cuál es el deseo número uno que quisiera atraer a mi vida? y luego escriba su respuesta y siga el mismo proceso hasta que tenga todos los deseos con los cuales usted sería una persona feliz y positiva y luego, comprométase a leer esos deseos y a sentirlos como realizados por un período de dos meses contando desde el día de hoy y si decide hacer el ejercicio de dos meses podrá apreciar de manera sorprendente la realización de muchos de sus deseos y en cuanto a sus grandes deseos podrá apreciar un encaminamiento de su mente hacia la realización y avance de dichos proyectos; nos vemos en el artículo de mañana.

- Afirmación constructiva para escribir diez veces para mejorar nuestra vida en muchos aspectos: “Yo soy feliz ahora”

- Si desea tener una conversación con el autor solo llame a los teléfonos del encabezado.

Los secretos resortes


La madeja de la relación humana es de tal com­plejidad que, para desenredarla, se necesitaría escribir Otro libro. Tan sólo entregaré algunas pinceladas.
            Tú te presentas y actúas, supongamos, delante de quince personas; y, al final, cada uno de los asistentes tiene una apreciación diferente —intelectual y afecti­va— acerca de tu actuación e incluso de tu persona.
            Hay mil factores que influyen en esta apreciación: evocaciones, transferencias, sensibilidades, historias personales. A veces es un simple juego de afinidad: me cae bien” o no. Otras veces, tu presencia les re­cuerda a otra persona y te transfieren a ti las simpatías o antipatías que sienten por aquélla. Hay días en que todo se ve negro o todo azul, según la presión arterial, los metabolismos u otras alteraciones biológicas.
            No es raro que suceda lo siguiente: resulta que ellos tienen sus propios cuadros de valores, y detrás de ellos, naturalmente, y agazapados, sus intereses personales; pues bien, según la mentalidad o la escala de valores que perciban en ti, ellos se sentirán amenazados en sus intereses vitales, y todo ello influirá en la evaluación que hagan y en la actitud afectiva que asuman respecto de ti.
    Para unos has sido motivo de estímulo; para otros, de envidia; para otros, de emulación. Aceptado por unos, rechazado por otros, indiferente para la mayoría. Todas esas reacciones, sin embargo, poco dependen de ti mis­mo, o casi nada. El problema está, más bien, en ellos; pero ni ellos mismos son conscientes de sus propias reacciones; son factores temperamentales e historias personales que, a modo de mecanismos, condicionan su actitud respecto de ti.
    He puesto y analizado este ejemplo para que se vis­lumbren los resortes misteriosos que están en la base de las relaciones humanas.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Herramientas de poder personal

“Con recursos sencillos la vida transcurre con más momentos de paz y de bienestar” Eduardo Kucharsky Asport

Las energías desagradables que rodean la cabeza:

Cómo corregir esa situación

- Con mucha frecuencia las personas van sintiendo a lo largo del día sensaciones desagradables encima de la cabeza o a veces en otras partes de la misma, algunas le llaman a esas sensaciones dolores de cabeza, otras, migraña o simplemente sensaciones de malestar.

- En mi experiencia personal he aprendido a ver el color que hay en esa región del campo áurico y cuando veo una energía de color gris, la persona tiene alguna sensación de dolor suave o de incomodidad al pensar.

- En el libro del maestro Choa Kok Sui se enseña la técnica del barrido que es realmente utilísima en la vida de cualquier persona que la aprenda y que la practique; para el caso que estamos tratando, se utiliza el barrido con un recipiente de desechos psíquicos que es cualquier recipiente como un pequeño bañador o un balde que contenga agua con una cucharilla de sal.

- Para practicar el barrido en nuestra propia cabeza solo se debe humedecer las manos con agua corriente de la pila y luego curvear las manos en forma de cuchara y una vez que se ha logrado esto se debe retirar la energía gris o negativa de encima de la cabeza y de la cara; el barrido debe hacerse diez veces y al botar la energía agotada se debe decir: “desintégrate”.

- Con este simple y pequeño ejercicio podemos deshacernos de desagradables y molestas sensaciones que son de origen energético y nos dan un chance como para seguir estudiando o haciendo lo que tenemos que hacer sin cometer errores.

- Otra de las bondades del “pequeño ejercicio de limpieza de la energía de la cabeza” es la sensación inmediata de frescura y de claridad mental.

- Usted puede hacer el ejercicio prescindiendo del recipiente de desechos psíquicos con solo utilizar una pila con agua corriente y recuperar sus sensaciones de bienestar, sobre todo de la cabeza y del rostro.

- Todos estos conocimientos y recursos que vamos aprendiendo tienen como finalidad proporcionarle habilidades y formas especiales de usar el poder del pensamiento para que su vida, que a mi modo de entender es tan valiosa como usted, transcurra en estado de aprendizaje, de superación y sobre todo con la actitud de aprender a pensar de manera independiente y desprejuiciada para que en el futuro podamos formar una sociedad sana, respetuosa e integrada.

- Puede usar la técnica del barrido cuando esté con su estado de ánimo alterado, cuando se sienta negativo, cuando esté furioso o simplemente cuando sienta pesadez en la cabeza o una energía desagradable en el rostro, simplemente hágalo y grabe en su memoria y en su conciencia el hecho de que ahora tiene usted un recurso sencillo pero potente con el cual puede limpiar toda energía desagradable que aparezca en su cabeza y puede hacerlo en todos los momentos en que se presenten las sensaciones desagradables o de cansancio y comprobar que funciona en el cien por ciento de las veces que lo haga, nos vemos en el artículo de mañana.

- Afirmación 1 constructiva para escribir diez veces para mejorar nuestra vida en muchos aspectos: “Puedo aplicar barrido en otras partes de mi cuerpo”

- Afirmación 2:”La enorme tarea de vivir se vuelve más sencilla si decide incorporar a Dios en su vida”

- Si desea tener una conversación con el autor sólo llame a los teléfonos del encabezado.

Por: Eduardo Kucharsky Asport

Teléfonos 2488284 - 72513317

eduardokucharsky@gmail.com

El otro


No es el caso del bosque y el árbol: el árbol, solitario en la meseta, crece y vive con la misma gallardía. No es el caso del antílope y la manada: el rumiante, perdido en la estepa africana, no se hace problemas para sobrevivir. Ni tampoco es el caso del cardumen y el pez: éste, solitario en las aguas profundas, no echa de menos para nada a su grupo.
    Muy distinto es el caso del hombre.
    Como ya lo hemos explicado, el hombre, al tomar conciencia de sí mismo, volvió la mirada hacia sí mis­mo, se analizó, se midió y se ponderé, y se encontró solitario, indigente, encerrado entre las paredes de sí mismo.          ¿Cómo salvarse de esta cárcel? Con una salida hacia el otro.
    El ser humano es como un muñeco balanceándose entre dos abismos: la necesidad de ser el mismo y la necesidad de ser para el otro: esencialmente mismidad y esencialmente relación. El otro es, pues, para el hombre necesidad y salvación. Imaginemos, por una hipótesis, a un hombre abandonado para siempre en medio de un páramo: estallaría, se desintegraría mentalmente, regre­sando probablemente a las etapas prehumanas. El otro—reiteramos— es, pues, para el hombre necesidad y “salvación”.
            Pero esa relación, ¡ay!, no siempre es salvación, sino también, frecuentemente, suplicio y dolor, cosa que le llevó a Sartre a estampar aquel acorde desabrido: “el infierno es el otro”.
            Habiendo hecho un largo camino por el interior de la vida, he podido comprobar que, efectivamente, el otro es el manantial más importante y temible de sufri­miento humano; del otro le llegan al hombre los impactos más dolorosos. Y henos aquí atrapados de nuevo entre, las tenazas de la contradicción: que lo que es ne­cesidad se nos pueda tornar en infierno.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Hacia la esperanza


La depresión, felizmente, se sana. Son suficientes unas pocas semanas para que el 70 por 100 de los deprimidos sanen. Un 30 por 100 necesitan tratamientos más complejos y prolongados. También existen casos en que los pacientes se reponen, pero no se curan.
            Los tratamientos antidepresivos son cada vez más rápidos y eficaces. Una de las áreas en la que más se investiga y en la que más avances se van logrando es precisamente en la psicofarmacología. A ritmo acelera­do se están descubriendo nuevos psicofármacos, cada vez más eficaces, para aliviar y sanar los estados depresivos. No hay Congreso de Neuropsicología en el que no se presente un nuevo fármaco antidepresivo, cada vez más poderoso. De la misma manera van mejorando rápidamente las pautas terapéuticas.
            Podemos decir que la depresión está acorralada y he­rida de muerte.

            Familia. Entendemos aquí por familia el grupo hu­mano en el que se desenvuelve la vida del paciente depresivo. Puede ser el hogar, la comunidad religiosa u otra, el lugar de trabajo.
            No se necesita tener vista de lince para darse cuenta del siguiente hecho: el ambiente familiar se contagia de los síntomas del paciente, y también se deprime. A ve­ces, la familia sufre tanto como el mismo paciente: hay un aire de tristeza y desaliento en ese grupo humano. Y si la víctima de la depresión, en el hogar, es la madre—lo que sucede con frecuencia—, es la peor desgracia que puede caer sobre los hijos, sobre todo si son pe­queños.
            Es evidente que quienes rodean al paciente pueden influir decisivamente, para bien o para mal, sobre el curso de la crisis depresiva. Para que la influencia sea positiva, entregamos aquí algunas orientaciones.

* * *

    En primer lugar, teniendo presentes las manifesta­ciones y síntomas depresivos que hemos entregado en las páginas anteriores, los familiares pueden vislumbrar si el mal que aqueja al familiar es depresión. Si hay sospechas de ello —y, sobre todo, cuando sus manifes­taciones son realmente serias—, deben conducirlo al médico, y a ser posible, al especialista.
            Digo conducirlo porque, según las estadísticas, el de­primido casi nunca va espontáneamente al doctor.
            En segundo lugar, los familiares deben cuidar de que el paciente lleve a cabo la medicación con puntualidad y constancia. Siempre existe el peligro de que cuando el paciente se sienta espléndidamente bien, lo que sucede, por ejemplo, en las fases maníacas de las depresiones ciclotímicas, abandone la medicación. Por lo demás, no deben olvidar los familiares lo siguiente: además de la medicación, los especialistas suelen dar otras pautas curativas; pero el paciente depresivo, como ya hemos explicado, se siente frecuentemente como paralizado, incapaz de tomar decisiones y de actuar. Casi es un inválido, sobre todo en las crisis profundas.

            En tercer lugar, deben demostrarle mucho afecto, más que nunca. Y, sobre todo, deben tener con él una enorme comprensión y una infinita paciencia. Todo cuan­to pueda decirse al respecto, cualquier insistencia en este sentido, todo será poco.
            También se aconseja a los familiares no dejar al al­cance del paciente los sedantes, sobre todo si éstos son poderosos. Y esto por razones obvias. En las crisis agu­das, el depresivo es menos que un niño.

            El paciente. En primer lugar, debes identificar el mal. Pueden darse dos clases de crisis depresivas: leve y grave. Veamos la primera.
            Efectivamente, hay depresiones que son benignas, transitorias, exógenas, esto es, que han sido provocadas por “las cosas de la vida”: disgustos, cansancios, secue­las de enfermedades y, finalmente, un no sé qué que puede ser tanto un factor desconocido como una acu­mulación de circunstancias.
    En este caso, aunque el mal sea pasajero, no deja de tener efectos semejantes a una depresión grave, aunque no en intensidad.
            No te dejes atrapar por la angustia: todo pasará. Cuando sientas nubes negras sobre tu alma, defién­dete contra ellas. No debes “echarte a morir”, no te dejes llevar. Al contrario, debes reaccionar dinámica-mente, sacando energías y entusiasmos de la misma de­bilidad. Tu interior está lleno de energías, pero ellas están dormidas. Debes despertarlas y ponerlas en pie. Debes luchar resueltamente contra la tendencia prima­ria de la depresión a la inhibición.
            Debes echar mano de técnicas de autosugestión: al despertar, dirás: “hoy será un día maravilloso”. Saldrás a pasear, y sonreirás a la naturaleza, diciendo: todo es hermoso; mi vida es hermosa; gozaré de una inmensa felicidad; yo venceré la enfermedad; ya estoy bien; soy feliz.
            Convéncete:  te salvarás de la melancolía. Y otra cosa: sólo tú puedes salvarte. Dí a tu alma: yo quiero vencer, y venceré. No te olvides de que puedes mucho más de lo que imaginas.
            En este libro encontrarás varios capítulos que te ayu­darán expresamente a superar esa crisis. Búscalos tú mismo.

* * *

            Otra cosa es cuando la depresión es hereditaria, te viene de dentro, tiene hundidas sus raíces en la estructura celular genética y, por añadidura, presenta sín­tomas graves. Para saber si tu mal es de este género, observa un poco a tus familiares más próximos; si descubres en alguno de ellos síntomas depresivos, es probable que tu mal sea congénito.
            Aún en el supuesto de que sea endógeno, no te olvi­des de que las depresiones pueden ser de dos clases: las normales, de una sola fase, la depresiva; y las ciclotími­cas, de dos fases, maníaco-depresivas, es decir, exalta­ción y depresión.
            ¿Cómo ayudarte a ti mismo? Debes distinguir dos momentos: cuando estás en plena crisis y cuando estás normal.
            Cuando te encuentres en plena noche oscura, procu­ra lo siguiente: ten paciencia; recuérdate a ti mismo que todo pasará; no descuides la medicación; no hagas nada contra la vida; recuéstate, impotente, en los bra­zos de Dios, y descansa. Y espera, porque mañana será mejor.
            Cuando estés normal, vete zurciendo un tejido men­tal con los criterios de fe que encontrarás en la segunda parte de este libro. Pero si tu fe es débil o no existe, unas cuantas consideraciones doctrinales de esta pri­mera parte te ayudarán a asumir con paz y serenidad el misterio de tu vida.

martes, 18 de diciembre de 2012

La entraña del mal


Las funciones psicológicas, como dijimos, no pueden tener lugar independientemente de los procesos fisiológicos, y éstos, a su vez, siempre están implicados en la estructura orgánica.
    Desde que se comprobó un aumento de secreción de adrenalina en situaciones de ira y miedo, se comenzó a buscar un sustrato bioquímico en las diferentes reac­ciones afectivas, por ejemplo, en la depresión.
            Hace pocas décadas, numerosos estudios bioquími­cos entregaron, como conclusión, la teoría de la rela­ción entre las catecolaminas y los accesos maníaco-depresivos. Según estos estudios, en la depresión habría un descenso en el metabolismo de las catecolaminas, mientras habría un aumento en la fase maníaca.
            Posteriormente surgió la hipótesis que relaciona la serotina con los trastornos depresivos en general. Efectivamente, se ha comprobado una disminución de la serotina en los suicidas y, en general, en los estados depresivos.

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            Ultimamente, nuevas investigaciones bioquímicas han propuesto una teoría dualista que explicaría las distintas formas de depresión. Según esta teoría, el misterio del trastorno depresivo se encontraría en el juego de balanza entre la serotina y la noradrenalina. En las depresiones en que prevalecen las agitaciones, como taquicardias, disturbios gástricos..., habría un aumento de noradrenalina respecto de la serotina. Y en la depresión, en que predomina la desgana, el abati­miento..., habría una elevación de la serotina en rela­ción con la noradrenalina.
            Por último, otra hipótesis supone una alteración en­zimática en el metabolismo de las catecolaminas que produciría metabolitos tóxicos, que originarían o al menos favorecerían la aparición de los trastornos depresivos.
            Todas estas teorías e hipótesis están apoyadas en el hecho de que la mayoría de los antidepresivos actúan aumentando el nivel de las catecolaminas.
            Todas las investigaciones, en general, estarían apun­tando en dirección a lo que la observación de la vida nos dice y que hemos señalado más arriba, a saber: que existe una íntima relación entre la crisis de depre­sión y la constitución endocrina; y que, según el fun­cionamiento glandular, hay personas nada propensas, poco propensas o muy propensas a los accesos depresivos.

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            Otros estudios aportan una luz sobre los mecanismos cerebrales relacionados con los disturbios depresivos. En efecto, aproximadamente en un 40 por 100 de los deprimidos se han constatado anomalías en ciertos neurotransmisores, sustancias químicas que aseguran la transmisión de la información entre las células cerebrales.
            Al estudiar las depresiones profundas, los investiga­dores han constatado igualmente que ciertas hormonas participarían en las perturbaciones observadas; el corti­sol, por ejemplo, que, segregado por las glándulas suprarrenales, ejerce tantas funciones sobre el organismo que se le ha llamado “hormona para todo”.
            Igualmente, la ciencia observa con mucho interés el papel que ejercen las hormonas sexuales. Por ejemplo, se sabe con certeza que las hormonas femeninas juegan un papel importante en la modulación del humor, lo que se hace patente durante el ciclo menstrual y la me­nopausia, períodos en que aumentan sensiblemente las crisis depresivas y los intentos de suicidio.
            La investigación suscita, pues, bastante esperanza de cara al futuro de la depresión, sin olvidar los trabajos que, por su parte, realizan los psicólogos. Porque si en los trastornos profundos predominan los elementos biológicos, en cambio, en los disturbios menos profun­dos suelen primar los factores psicológicos.

Su relación con el Espíritu Supremo

- Esta es una de las relaciones definitivas de toda vida, si esta relación anda mal ninguna otra marchará bien en su vida.

- Su relación con el Creador es esencialmente de carácter mental y lo más importante, esa relación existe, siempre existe y no importa cuánto tiempo nos empeñemos en ignorarla, de seguro llegará el momento en que tendrá que dejar de lado toda actitud de soberbia, de prepotencia o de falsa autosuficiencia y tendrá que ceder y pedir la ayuda, la asistencia o el milagro pues nuestra vida es puro milagro.

- Cuando usted decide poner en orden su relación con el Altísimo, automáticamente sus relaciones más duras se van suavizando, sus relaciones enfermizas se van sanando y la paz y perfección vuelven a su vida y la energía del amor y de la buena voluntad vuelve a llegar a su mente, a su hogar, a su salud y a sus asuntos.

- Poner en orden nuestra relación con el creador consiste en crear un recordatorio permanente en nuestra pantalla mental en el cual nos recordamos a nosotros mismos que existe un ser universal, un espíritu supremo que tiene sus leyes que son las leyes de la vida e independientemente de esas normas, tiene una relación con cada una de sus criaturas al igual que usted tiene una relación con cada una de sus células y de los sistemas que conforman.

- Los estados de inarmonía llevan a la destrucción y no importa cuánto tiempo se trate de tapar esta situación, la inarmonía tarde o temprano provoca destrucción de lo que sea, en cambio, la armonía preserva y mantiene a las cosas y personas en perfecto funcionamiento que se puede apreciar con más detalle en el aspecto de nuestra vida al que llamamos salud, también en el aspecto estado de ánimo o estado de nuestra mente subconsciente.

- Toda relación tiene dos estados, el estado de conexión o el estado de desconexión; cuando estamos conectados con el espíritu divino, la relación que tenemos con Él es buena, positiva y agradable; cuando estamos desconectados, la mala voluntad predomina, la desdicha encubierta amenaza nuestro cuerpo y la desdicha se manifiesta como tensión.

- En nuestra relación con el ser supremo es relativamente fácil mantenerse en conexión, basta hacer un compromiso mental con Él de que lo vamos a considerar en todos los aspectos importantes de nuestra vida y vamos a “hablar” mentalmente con Él en cada momento en que nos sea posible hacerlo y cuando comencemos a vivir y pensar de esa manera, ya no seremos nosotros los únicos que guiemos nuestra vida, será una fuerza superior que se encargará de ayudarnos, de protegernos y de modificar o facilitar las circunstancias en que vivimos o tengamos que vivir, nos vemos en el artículo de mañana.

- Afirmación:”La enorme tarea de vivir se vuelve más sencilla si decide incorporar a Dios en su vida”

- Si desea tener una conversación con el autor solo llame a los teléfonos del encabezado.