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domingo, 16 de febrero de 2025

¿Tristeza o depresión? Claves para identificarla y actuar a tiempo

 “Era miserable y no entendía por qué, tenía un buen trabajo, una pareja que me quería y muchos amigos, pero siempre estaba cansado, molesto y no me podía concentrar. Solo sabía que no era feliz y que quería que todo acabara pronto”, relata Carlos Churruarrín, un administrador de empresas de 35 años.

Mirando atrás, Carlos había pasado por momentos difíciles en casa. Su hermana menor, de la cual era muy cercano, había fallecido en un accidente de moto y sus padres, ante la tragedia, se habían separado luego de 40 años de matrimonio. Él, por su parte, había asimilado la pérdida de una manera más íntima.

“Todos esos sentimientos los guardé y encapsulé sin darme cuenta y me estaban carcomiendo desde dentro y me hacían querer desaparecer”, acota.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la depresión es una enfermedad común pero grave que interfiere con la vida cotidiana y puede alterar la capacidad de una persona para trabajar, dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida. Sus causas son diversas y pueden incluir factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos.

“La depresión no siempre es fácil de detectar, ya que sus síntomas pueden confundirse con estados de ánimo pasajeros o ser minimizados por el entorno. Sin embargo, existen algunos cambios en la conducta y emociones que pueden dar indicios de que una persona está lidiando con esta enfermedad”, explica Liudmila Loayza, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz

Identificar los síntomas de la depresión es clave para brindar apoyo a quienes la padecen. Según Loayza, existen al menos 10 señales que pueden alertar sobre la presencia de esta enfermedad:

1. Cambio en el estado de ánimo: manifestaciones frecuentes de tristeza, sensación de vacío o inutilidad.

2. Pérdida de interés en actividades cotidianas: la persona deja de disfrutar lo que antes le gustaba y realiza sus tareas con desgano.

3. Sentimiento de inutilidad o culpabilidad: pensamientos negativos sobre sí mismo y una tendencia a asumir culpas excesivas.

4. Baja autoestima: expresiones como "no valgo la pena" o "nadie me quiere" pueden ser señales de alerta.

5. Ideas suicidas o fantasías sobre la muerte: pensamientos recurrentes sobre la posibilidad de dejar de existir.

6. Síntomas de ansiedad y preocupación extrema: miedo constante al futuro o a situaciones cotidianas.

7. Trastornos en el apetito: cambios drásticos en la alimentación, ya sea comer en exceso o perder el apetito.

8. Alteraciones en el sueño: insomnio o, por el contrario, dormir demasiado.

9. Reducción de la libido: pérdida de interés en la sexualidad o la pareja.

10. Falta de energía y lentitud en las actividades diarias: sensación constante de fatiga y dificultad para realizar tareas básicas.

Estos signos no siempre se presentan de manera evidente, ya que muchas personas con depresión pueden seguir con sus responsabilidades diarias mientras lidian con un gran sufrimiento interno. 

“Los que sufrimos de depresión podemos camuflarnos entre la gente, ser funcionales, amorosos y hasta reír de los chistes de nuestros amigos, pese a estar sufriendo por dentro”, señala Churruarrín.

Cómo brindar apoyo a una persona con depresión

El entorno cercano juega un papel crucial en la recuperación de quienes padecen depresión. James Robles, experto en neurociencia y director de la carrera de Psicología en Unifranz Santa Cruz, advierte que “la falta de atención oportuna, ya sea personalmente o por parte de familiares, podría llevar a la persona afectada a tomar decisiones fatales en su vida”. Por ello, es fundamental tomar medidas para apoyar a quienes sufren este trastorno.

Algunas acciones clave incluyen:

Observar atentamente

La familia y amigos deben estar atentos a cambios en el comportamiento y estado de ánimo de la persona. No se debe dar por sentado que "solo está triste" sin profundizar en lo que realmente siente.

Escuchar sin juzgar

Es importante evitar frases como "anímate" o "podría ser peor", ya que minimizan el problema. En su lugar, es mejor demostrar comprensión y disposición para escuchar.

Fomentar la búsqueda de ayuda profesional

En muchos casos, la depresión requiere tratamiento psicológico o psiquiátrico. Se debe acompañar y motivar a la persona a recibir ayuda sin obligarla ni presionarla.

Evitar situaciones de estrés

Crear un ambiente tranquilo y libre de tensiones puede reducir episodios de ansiedad y depresión.

Brindar apoyo sin sobreprotección

Aunque es fundamental estar presente, también se debe respetar la autonomía del paciente para que pueda avanzar en su proceso de recuperación.

Garantizar un entorno seguro

Se deben tomar medidas para evitar que la persona tenga acceso a objetos o situaciones que puedan poner en riesgo su vida.

Fomentar espacios de recreación y compañía

Actividades en familia, reuniones con amigos o incluso salidas al aire libre pueden ayudar a mejorar el estado de ánimo.

Buscar apoyo para la familia

En muchos casos, los cuidadores primarios también pueden verse afectados emocionalmente, por lo que contar con redes de apoyo es esencial.

Los expertos señalan que la depresión no es un estado de ánimo momentáneo ni una cuestión de voluntad. Se trata de una enfermedad que afecta a millones de personas y que, en muchos casos, puede pasar desapercibida o ser minimizada. Reconocer las señales de alerta y brindar apoyo adecuado puede marcar la diferencia en la vida de quienes la padecen.

¿Tristeza o depresión? Claves para identificarla y actuar a tiempo

viernes, 6 de enero de 2023

¿Qué es la depresión?

 La depresión es un trastorno del estado de ánimo que se caracteriza por sentimientos de tristeza, desesperanza y falta de interés en actividades que solían ser placenteras. La depresión puede afectar tanto a la forma en que una persona se siente como a la forma en que actúa. Las personas con depresión pueden tener dificultad para concentrarse, para dormir o para realizar tareas cotidianas. También pueden tener cambios de apetito, cansancio o fatiga, y pueden sentirse culpadas o inútiles.

La depresión es un trastorno muy común que afecta a millones de personas en todo el mundo. Puede ser desencadenada por eventos estresantes, como el divorcio, la muerte de un ser querido o el trabajo, pero a veces puede ocurrir sin una razón aparente. La depresión es tratable y hay muchas opciones de tratamiento disponibles, como terapia, medicamentos o una combinación de ambos. Si sospechas que puedes estar sufriendo de depresión, es importante buscar ayuda médica.

Tratamiento para la depresión

Hay varias opciones de tratamiento disponibles para la depresión, y el tratamiento adecuado dependerá de la gravedad de los síntomas y de las preferencias del individuo. Algunas opciones comunes de tratamiento para la depresión incluyen:

    Terapia: La terapia puede ser muy útil para tratar la depresión. Algunas formas comunes de terapia incluyen terapia cognitivo-conductual (TCC), terapia interpersonal y terapia cognitivo-conductual orientada a la solución de problemas. La terapia puede ayudar a las personas a entender y manejar sus sentimientos y pensamientos negativos y a aprender habilidades para enfrentar los problemas de la vida.

    Medicamentos: Los medicamentos pueden ser muy útiles para tratar la depresión. Los antidepresivos son los medicamentos más comunes utilizados para tratar la depresión. Hay varios tipos diferentes de antidepresivos, y el tipo adecuado dependerá de la gravedad de los síntomas y de la respuesta individual del paciente.

    Terapia electroconvulsiva (TEC): La TEC es un tratamiento que involucra el uso de corrientes eléctricas de baja intensidad para estimular el cerebro. Se ha demostrado que es efectiva para tratar la depresión grave y es utilizada a menudo en casos en los que los medicamentos y la terapia no han sido efectivos.

    Otros tratamientos: Otros tratamientos que pueden ser útiles para tratar la depresión incluyen la terapia de luz, la meditación y la terapia ocupacional.

Es importante recordar que cada persona es diferente y lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra. Es importante trabajar con un profesional de la salud mental para encontrar el tratamiento adecuado.

¿Qué consecuencias puede generar la depresión?

La depresión puede tener muchas consecuencias negativas, tanto a nivel físico como emocional y social. Algunas de las consecuencias más comunes de la depresión incluyen:
  •     Dificultad para concentrarse o tomar decisiones
  •     Cambios de apetito y alteraciones del sueño
  •     Falta de energía y fatiga
  •     Sentimientos de inutilidad, culpa y desesperanza
  •     Pérdida de interés en actividades que solían ser placenteras
  •     Problemas de memoria
  •     Dificultad para relacionarse con otras personas
  •     Problemas para realizar tareas cotidianas
  •     Pensamientos de muerte o suicidio
Además, la depresión puede afectar la calidad de vida de una persona y puede tener consecuencias a nivel laboral y financiero. Si sospechas que puedes estar sufriendo de depresión, es importante buscar ayuda médica lo antes posible.

Una persona deprimida puede presentar los siguientes síntomas:

  •     Tristeza y desesperanza persistentes
  •     Pérdida de interés en actividades que solían ser placenteras
  •     Cambios de apetito y alteraciones del sueño
  •     Falta de energía y fatiga
  •     Sentimientos de inutilidad, culpa y desesperanza
  •     Problemas para concentrarse o tomar decisiones
  •     Pérdida de interés en el cuidado personal, como el aseo o el vestido
  •     Pensamientos de muerte o suicidio

Además, una persona deprimida puede presentar cambios en su comportamiento y en su forma de interactuar con los demás. Pueden tener dificultad para relacionarse con otras personas y pueden evitar actividades sociales. También pueden tener problemas para realizar tareas cotidianas y pueden sentirse cansadas y sin energía.
Qué es la depresión


miércoles, 28 de marzo de 2018

Cómo ayudar a tu pareja si tiene depresión

La depresión es uno de los trastornos que más pueden limitar la vida de las personas, con lo cual, no es extraño que a los que se encuentran a su alrededor, también. Hoy nos centraremos en la pareja de la persona que sufre depresión.

Es posible que hayas notado que tu compañero o compañera lleva un tiempo comportándose de manera distinta: apenas sonríe, ya no tiene ganas de salir, ni de hacer ninguna actividad, todo se le hace grande, se siente inútil, no quiere tener relaciones sexuales, muestra bastante indiferencia hacia lo que ocurre a su alrededor, le cuesta más expresarse, pensar, tomar decisiones, sus rutinas de sueño han cambiado... Todo esto son signos de que tu pareja está pasando por una depresión.

La depresión es un trastorno psicológico que puede tener múltiples causas. Se caracteriza, a nivel general y siendo un poco simplistas en su definición, porque la persona deja de tener capacidad para disfrutar. Va más allá de la tristeza, del duelo, o de encontrarse una época mala en la vida. A veces podemos ensimismarnos en nosotros mismos tras un evento de nuestra vida altamente negativo. Pero la depresión es mucho más estable, y limita nuestras vidas en todos los ámbitos de las mismas. No es, tampoco, una enfermedad que aparece de repente porque nuestro cerebro falle, sino que sus causas son tan complejas, que no es tan sencillo de delimitar. Sin embargo, lo que nos compete aquí ya no son las causas, sino el cómo ayudar a nuestra pareja a salir de ello. ¿Cuál es nuestro papel? En resumidas cuentas, tenemos que ser un apoyo. Se dice fácil, pero ¿y qué se hace para apoyar a una persona con depresión?



NO TE SIENTAS CULPABLE: NADIE SABE CÓMO MANEJAR UNA SITUACIÓN ASÍ

Lo primero que debemos tener en cuenta es que debemos conocer nuestras limitaciones como personas humanas. Es natural que no entiendas qué ocurre, que pienses que tu pareja, simplemente, ya no es feliz contigo y por eso está así. Es normal que no sepas empatizar con tu pareja, que te sientas mal por cómo te afecta la situación, te veas en medio de la soledad, y que no sepas qué hacer. No debes sentirte culpable, porque no sabemos afrontar la depresión de una persona cercana. Por eso, el primer paso es aceptar tus sentimientos, emociones y tus reacciones. Para saber cómo aprender a sobrellevarlo y tomar un papel facilitador para que tu pareja supere la depresión, desde la psicología se dan este tipo de consejos.

Debemos sugerir cambios de actitud de manera constructiva, no mediante imposiciones. Debemos sugerir cambios de actitud de manera constructiva, no mediante imposiciones.

TAMPOCO LE CULPES A ÉL O ELLA

Debes tener en cuenta que todo lo que la depresión afecta a vuestra relación, no es deseado por la otra persona. No es que no te quiera o no le importes, es que la depresión no le permite tener esa empatía, se convierte en el centro de su vida y sufre mucho porque siente que no puede hacer todo lo que se espera de él o ella. Si estás dispuesto o dispuesta a ayudar a tu pareja, debes tener paciencia. Durante un tiempo, él o ella no podrá ser ese apoyo que necesitas, por eso es importante que tengas a otras personas a tu alrededor que te ayuden, porque todos necesitamos ese refuerzo social, y no puedes cargar en soledad con todo el peso de la depresión. Es importante que le des, también, su espacio. A veces querrá estar a solas, y está bien. No debemos ser su policía ni estar constantemente pendiente de su estado de ánimo.

lunes, 19 de febrero de 2018

¿Qué es lo opuesto a la depresión infeliz?

Los estados de ánimo de carácter negativo conocidos como depresión suelen no tener su concepto o idea opuesta produciendo de esta manera unas sensaciones de malestar y de sufrimiento interior, de las cuales es muy difícil salir.

*Cuando un concepto lingüístico no tiene su opuesto polar, nuestra mente se dirige en una sola dirección, puede detenerse, puede retornar poco a poco;

pero no puede ir en otro sentido, porque no tiene opción mental, en otras palabras, porque no hay una vía, un camino que pueda fluir la energía de la mente en un sentido opuesto.

*A la palabra depresión le añadí la palabra infeliz porque es esa la condición que produce generalmente la depresión en las personas y en estado de reflexión encontré un concepto parecido que podría funcionar como un concepto opuesto a la depresión, que pueda dirigir a la mente en un sentido opuesto y se me ocurrió llamarle a ese concepto: “nutrición feliz”.

*La nutrición feliz es un ejercicio mental que se fundamenta en la evocación o recordación repetida y voluntaria de pensamientos positivos que nutran nuestra mente subconsciente con datos positivos con los cuales se produce automáticamente una mentalidad positiva, constructiva y razonable.

*La depresión así como la preocupación son actividades mentales negativas que producen estados mentales negativos, tanto conscientes como subconscientes, y esas actividades mentales, que de alguna forma tienen actividad circular, hacen que las mismas personas vayan intensificando su estado negativo con las palabras que pronuncian, con las palabras que piensan de forma repetitiva, con las preguntas destructivas que se repiten una y otra vez y con las posturas corporales típicas de las personas

deprimidas: es decir, los hombros inclinados hacia delante, la cabeza gacha, el diálogo mental negativo incesante y la tensión corporal inconsciente que va de aumento en aumento.

*El primer paso que debemos aprender para ir en un sentido opuesto al de la depresión infeliz, es tomar dominio de nuestra postura corporal, debemos erguirnos, enderezar nuestro cuerpo y sacar pecho, decir en voz alta: “mi postura domina mi estado de ánimo”, y luego repetir: “soy una persona de éxito y cada día estoy mejor con cada aprendizaje que ya memorizo con agrado”.

*Respecto al concepto de “nutrición feliz”, debemos adoptar el hábito y la costumbre de repetir pensamientos positivos y constructivos en todos nuestros tiempos libres.*Estos son algunos ejemplos de pensamientos constructivos: Soy una persona de acción; Todo está mejorando en mi vida indeteniblemente; Estoy aprendiendo a tratar bien y con amor a los demás; me gusta estudiar a fondo y de manera completa; irradio amor, paz, sinceridad y buena voluntad hacia los demás; Pido perdón fácilmente y perdono rápidamente y sin esfuerzo; mantengo la paz interna en mi corazón; dejo de ser superficial y aparentador y decido ser una persona sincera y amorosa.

martes, 30 de mayo de 2017

Salud y depresión


Un problema de salud cada vez más frecuente
Una de cada seis personas padece depresión clínica al menos una vez en su vida y un 7% de la población sufre esta enfermedad al cabo del año. La extensión de este problema psiquiátrico ha hecho que tenga un impacto sobre la salud pública similar al de enfermedades crónicas como la artritis o la diabetes. Sin embargo, a menudo se pasa por alto o se confunde con una simple y natural tristeza.

Consejo médico
Algunas personas parecen estar especialmente predispuestas a los estados depresivos, pero en otras ocasiones es un entorno poco saludable el que consigue modificar nuestro estado de ánimo hasta hacernos enfermar. Ya se trate de uno u otro caso, cada vez hay más soluciones para lograr vivir sin depresión.
La habilidad que tenga una persona para superar un trauma puede estar “escrita” en sus genes. Algunas investigaciones han demostrado que hay quien sí tiene esa capacidad y quienes tienen mucho más difícil conseguirlo por lo que finalmente se deprimen. Esto se debe a que los genes están preparados para ello y dan las órdenes para que el cerebro fabrique serotonina.
Los científicos vieron que, tras pasar varios momentos dolorosos en la vida, como la muerte de una persona allegada o la pérdida de trabajo, el cerebro se inflama, las neuronas cambian de forma y se conectan de manera diferente a la normal. Ese proceso, que pudiera ser una manera de enfrentarse al dolor, favorecería la depresión si se prolongara demasiado tiempo.
Últimamente se ha comprobado en un estudio realizado en Amsterdam que cuando las personas con depresión se someten a una luz brillante, mejoran.
Funciona sobre todo en aquellos casos en que se padece el llamado trastorno afectivo estacional.
Comer mal puede incrementar de manera alarmante el riesgo de padecer una depresión.

domingo, 23 de abril de 2017

Esta es la diferencia entre tristeza y depresión



Para sentirnos tristes, tenemos que vivir experiencias dolorosas, frustrantes, desafortunadas, estresantes: la pérdida de un familiar, un divorcio, el desempleo, una grave enfermedad, la enemistad….Pero para sentirnos deprimidos, no es necesario que se haya cruzado un hecho dramático, lamentable, hiriente. La depresión es resultado de la interacción de varios factores: genético, cambios neurobiológicos y ambientales. “La tristeza es una emoción básica que experimentamos por situaciones negativas: cuando muere un ser querido, no se cumplen las expectativas personales… Es como el miedo, la rabia, el asco", explica Luis Caballero, vocal de la Sociedad Española de Psiquiatría.

"En cambio, la depresión es una enfermedad, en el sentido psiquiátrico, en la que hay una tristeza patológica que es intensa y más duradera y que está asociada a otros síntomas. Estos son la anhedonia (la incapacidad para sentir placer), la abulia (notable falta de energía), la pérdida de peso y apetito, trastornos del sueño, fatiga, dificultades para concentrarse, y sucesión de ideas reiteradas de sentimiento de culpa, preocupación excesiva por la salud y fantasías suicidas”, agrega el experto.

La depresión puede desencadenarse por los hechos trágicos enumerados al principio. Pero también, sin causa externa que la justifique. “Puede surgir en una vida normal, sin pasar por situaciones estresantes”, expone Caballero, que, además, es jefe del servicio de psiquiatría y psicología clínica del grupo HM Hospitales CINAC.

Un aspecto para diferenciar la tristeza de la depresión es la duración. El estado de ánimo depresivo con pérdida de interés y agotamiento, dura, como mínimo, dos semanas.

Los cambios químicos del cuerpo influyen en el estado de ánimo, y los procesos de pensamiento y factores biológicos contribuyen en algunos casos de depresión. Un trastorno, que según indica José Ángel Arbesú, coordinador del Grupo de Trabajo de Salud Mental de SEMERGEN, cuando se manifiesta con intensidad afecta a la funcionalidad de la persona que lo sufre –tanto personal como familiar y social.

Para este especialista, “se ha frivolizado con la palabra depresión”; y entre las causas, menciona que se confunde también con otros problemas de salud mental. Por ejemplo, el trastorno adaptativo. “Es un proceso de tristeza que dura unos seis meses y que presenta síntomas depresivos, pero no lo es realmente, como ocurre con la pena cuando perdemos un trabajo o a un ser querido”.

Existen señales sutiles que pueden ayudar a identificar la depresión, según indica la American Psychological Association (APA), como la pérdida de identidad o de autoestima.

Una genética predispuesta

¿Ha influido en un repunte de consultas por cuadros depresivos? "Ha podido desencadenar cuadros mixtos de ansiedad y depresión en personas predispuestas a ello, porque la depresión siempre se produce por la interacción de varios factores, genéticos y externos”, incide el doctor Caballero.

¿Y cómo incide el factor genético? “Convierte a una persona en vulnerable ante situaciones adversas”, señala José Ángel Arbesú. También, existe la depresión endógena, en la que el componente biológico y genético pesa tanto que el trastorno se puede hacer crónico y más profundo.

La depresión afecta a entre el 4 y 5% de la población en España, y el riesgo de padecer un episodio es el doble entre las mujeres debido a factores sociales y hormonales.

Otra diferencia con la tristeza es el daño físico. Según Luis Caballero, la enfermedad se enmascara en ocasiones con síntomas que son la punta del iceberg. De hecho, hay veces que, por error, "se trata un cuadro de pérdida de peso, fatiga crónica o problemas de colon irritable, pero no se aborda la depresión, que es lo que está de fondo”, advierte el doctor.

Identificar las causas que conducen a la depresión es el primer paso para tratarla, con ayuda profesional y la esperanza de una luz al final del túnel. Cuando el enemigo es la tristeza, hay estrategias más sencillas, como llamar a un amigo una desabrida tarde de domingo.

viernes, 21 de abril de 2017

La depresión, historias y luchas de tarijeñas



“Sufro de depresión desde por lo menos mis 16 años. La primera crisis ocurrió cuando empecé a tener problemas con una persona con la que mantenía una relación afectiva.

Vivía con una tristeza terrible y un sentimiento de soledad que me afectaron profundamente cuando rompimos; incluso perdí mi trabajo por eso”, relata Carla, quien ahora tiene 37 años.
Ella al igual que 300 millones de personas en el mundo, según un dato de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sufre de depresión y asegura que el estar deprimido es una enfermedad que hace que la persona no rinda, no se concentre, tenga dificultades para cumplir tareas y para soportar ciertas situaciones. Una prima a la que le contó las cosas que le pasaban por la cabeza decidió ayudarle y le ofreció trabajo, que es por el momento su salida a los momentos de depresión en los que suele caer habitualmente.
Jenny, otra mujer afectada con este problema, es una madre de familia de 30 años de edad que se separó de su pareja hace cinco años. Ella admite que cuando se separó del padre de sus hijos vivió por el lapso de un año en una total depresión, por lo que su aliado para salir de este cuadro de angustia fue la comida. Motivo de ese exceso de comida aumentó considerablemente de peso, su aspecto físico cambió y eso se sumó a su desánimo.
“Aprendí a vivir con la depresión finalmente uno se termina por dar cuenta que se encuentra sola, ni los hijos, ni la familia, nada puede sacarte de la depresión a menos que uno decida superarla. Tengo amistades que pensaban que yo era la mujer más feliz del mundo, no voy manifestando mi tristeza, pero ahora la hice más llevadera y me doy mis momentos de alegría”, relata.
Ella durante su etapa crítica de depresión se aisló en casa de sus padres, no tenía trabajo porque además no lo buscaba y terminó encontrando ese consuelo en la comida pero tocó fondo, luego se recuperó y decidió seguir adelante acostumbrándose a su nueva vida.
Consultada sobre cómo se dio el motivo de su depresión, ella dice: “Los cambios drásticos son traumáticos, duele, yo pensé que nunca me separaría de mi familia, hice de todo luche por conservar al padre de mis hijos, peleé y hasta fui sumisa, pero no sirvió de mucho, no encontré la fórmula para que funcione. Llegar al fracaso pese a mis esfuerzos me destruyó totalmente”, afirma.
Soraya es otra mujer que padece de depresión y cuenta que cuando está con el ánimo bajo, ella reacciona con mal humor. “Grito a todo el mundo y cuando llego a la cúspide lloro un largo rato”, relata. Asegura que sus crisis de depresión surgen por la frustración que le ocasiona el no poder resolver determinadas situaciones de su vida, organizar su hogar, no conseguir trabajo o el no poder ayudar a alguien cercano.
“Soy una persona acostumbrada a resolver los problemas de todos, yo siempre resuelvo todo ultrarápido y cuando no me salen las cosas como quiero me deprimo”, dice.
Así como Jenny, Carla y Sorara, en Tarija existen cientos de personas que padecen de depresión, una enfermedad que puede tornarse muy peligrosa y que incluso está catalogada como la responsable, en el futuro, de más muertes en el mundo.
Por esta situación, el País eN consultó a la psicoterapeuta Margot Zubieta sobre la presencia de este problema en Tarija y ella afirma que la depresión se presenta en esta ciudad generalmente por el duelo ante la pérdida de un ser querido, por melancolías, frustraciones en lo laboral, con la pareja, la familia, o tristezas por el rechazo de la persona amada.
Sin embargo, para ella hay un elemento que es sumamente importante para la prevención y cura de este mal, que es la autoestima de la persona. “No es lo mismo cuando la vida golpea a alguien que tiene una buena relación con su cuerpo, con su familia, y sus amigos, que cuando golpea a alguien que se siente completamente invadido por la situación y no sabe, o no tiene, a quien recurrir para darse fuerzas”, dice.
Según la especialista, el sufrimiento es normal e incluso saludable cuando al superarlo aportamos experiencia y aprendizaje a la vida, sin embargo, advierte que cuando la persona ya desarrolla una opinión negativa y autocrítica sobre uno mismo. Se compara con los demás y siempre sale perdiendo, cuando se califica negativamente y se culpa por no ser como debería ser, todo cambia y la vida de uno puede complicarse hasta incluso, llegar a la muerte.
“La depresión no es algo que se elige, es algo que se siente y que también puede darse por falta de ciertos productos químicos en el organismo es por eso que se debe consultar con un terapeuta. Si la depresión es ligera dura de 3 a 4 semanas se puede recurrir a familiares o amigos de confianza. Es importante considerar que la depresión no asistida puede conducir al suicidio”, aclara.

El origen
Especialistas afirman que la tristeza y la melancolía son dos sentimientos presentes en algún momento de la vida de todas las personas, al igual que la alegría y el placer. Los dos primeros no son en sí patológicos, pero en algunas ocasiones pueden llegar a serlo para ciertas personas.
Cuando el estado de ánimo de un individuo en un determinado momento de su vida sufre sentimientos severos y prolongados de tristeza o síntomas relacionados que afectan a su capacidad para relacionarse con otros, trabajar o afrontar el día, la tristeza se convierte en una enfermedad, que se conoce como depresión.
Las causas de la depresión son variadas, pero la bioquímica puede ayudar a explicar algunos casos. Las personas deprimidas muestran niveles muy altos de cortisol (una hormona) y de varios agentes químicos que actúan en el cerebro, como los neurotransmisores serotonina, dopamina y noradrenalina. Estos niveles pueden estar elevados por motivos hereditarios. Explicaciones dadas al origen familiar de la depresión son que los niños reciban una visión triste del mundo por el comportamiento de sus padres, o crecer en un ambiente que no es totalmente enriquecedor.
Respecto a la depresión que no está causada por motivos familiares, las pérdidas emocionales muy profundas pueden causar cambios bioquímicos que impulsen la depresión. Estos cambios pueden provocar la enfermedad no de una forma inmediata, sino más adelante. Otros factores pueden ser la pérdida de un trabajo, o la falta de capacidad de adaptación a determinados cambios. A pesar de que no se sabe exactamente qué provoca la depresión existen diversos factores identificados como los desequilibrios de los neurotransmisores del cerebro. Los fármacos antidepresivos pueden ayudar a solucionar este problema.

Síntomas
Son varios los síntomas que presenta una persona deprimida, como por ejemplo: estado de ánimo depresivo la mayor parte del día puede ser irritable, disminución acusada del interés o de la capacidad para el placer en todas o casi todas las actividades, pérdida importante de peso sin hacer régimen o aumento de peso, Insomnio o hipersomnia, agitación o enlentecimiento psicomotores, fatiga o pérdida de energía casi cada día, sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados, disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión y lo más preocupante, pensamientos recurrentes de muerte.
Existen varios tipos de depresión que requieren un abordaje diferente:
La distimia, es un tipo de depresión menos grave. Los síntomas se mantienen a largo plazo, pero no evitan la actividad de las personas. También puede ser recurrente, es decir aparecer más de una vez en la vida.
El desorden bipolar o enfermedad maniaco-depresiva se caracteriza por cambios de humor, y los estados de ánimo muy altos se ven sucedidos por otros muy bajos. Estos cambios son bruscos a veces, pero lo más frecuente es que sean graduales.
En el ciclo maniaco, pueden sentirse hiperactivos, excesivamente locuaz y con demasiada energía. A veces la manía afecta al pensamiento, el juicio y el comportamiento social del individuo. Si la manía se deja sin tratar puede llevar a un estado psicótico.
Depresion post-parto, alrededor del 10 o 15 por ciento de las nuevas madres lloran constantemente, se sienten terriblemente ansiosas, no pueden dormir e, incluso no son capaces de tomar decisiones sencillas. Es lo que se conoce como depresión post-parto. Las razones por las que se produce no están muy claras. Puede ser el estrés, el desajuste hormonal producido durante el embarazo y el posterior parto. Entre los principales síntomas de la depresión post-parto destacan la tristeza profunda, el insomnio, el letargo y la irritabilidad.

Prevención
La doctora recomienda que aparte del tratamiento farmacológico o psicoterapéutico que se pueda recetar para sobrellevar un estado de depresión fuerte, es importante tomar en cuenta ciertos consejos o modos de vida: tener pensamientos positivos, cuidar la salud física, mantener un calendario diario uniforme, reanudar las responsabilidades forma lenta y gradual, aceptarse a uno mismo, no compararse con otras personas que considera favorecidas, expresar las emociones, comer una dieta equilibrada y hacer ejercicio físico.

lunes, 10 de abril de 2017

Depresión, un transtorno muy difícil de controlar


SÍNTOMAS

Los síntomas de la depresión comienzan con la pérdida de rendimiento laboral, apatía y trastornos del sueño. Después llegan la falta de interés, la incapacidad de tomar decisiones y el alejamiento del entorno social.

Dorothea Möller lleva más de dos años almacenando páginas web sobre consejos para divorciarse. Aquel invierno ya no podía más. Su marido pagaba un alquiler altísimo por su despacho de abogados, pero no iba nunca. "En tres meses perdió casi diez kilos, se levantaba a las cuatro de la mañana y rechazaba cualquier pregunta o contacto físico", recuerda esta berlinesa de 52 años.

El día que su marido le dijo que preferiría tirarse a las vías del metro, Dorothea Möller (nombre ficticio) lo acompañó al médico de cabecera y dijo abiertamente al facultativo que sospechaba que sufría una depresión. "Espere tres meses y mejorará. El mal tiempo nubla la mente a todos", fue la respuesta del doctor. Y para el peor de los casos, les dio el número de teléfono de una psicóloga.

Pasó el tiempo y nada mejoraba. El médico sospechó que podría tratarse de falta de oxígeno durante el sueño y, tras diez sesiones, la psicóloga dedujo que no se trataba de un problema con el trabajo, sino sentimental. Para entonces, Dorothea Möller ya se había ido de casa.

"Echaba de menos todo lo que implica una relación de pareja y me sentía completamente abandonada por mi marido", afirma. Cada vez que le planteaba hablar, él lo rechazaba con las palabras "estoy deprimido". Tuvo que pasar un año hasta que, por voluntad propia, buscó la ayuda de un psiquiatra que le diagnosticó depresión en grado medio-grave. Para entonces, estaba arruinado.

El caso del marido de Dorothea Möller es uno de los muchos ejemplos por los que la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió dedicar este año su Día Mundial (7 de abril) a las depresiones. "Hablemos de la depresión", reza el lema de esta campaña con la que la OMS busca una mejor comprensión de la enfermedad que reduzca su estigmatización para que los afectados no tengan miedo a pedir ayuda.

Las cifras hablan por sí solas. Los trastornos depresivos afectan actualmente a más de 300 millones de personas en todo el mundo, según la OMS. Esto supone un aumento de diagnósticos de en torno a un 18 por ciento entre 2005 y 2015. Para 2020, las depresiones podrían ser la segunda enfermedad más frecuente en el mundo. Y las posibilidades de sufrir una depresión a lo largo de la vida han aumentado de un 11 a un 15 por ciento.

Aunque por lo general las mujeres se ven más afectadas que los hombres, éstas suelen buscar también ayuda más rápido. Si el diagnóstico es temprano, la enfermedad es normalmente fácil de tratar, tanto con tratamientos psicoterapéuticos como farmacológicos o una combinación de ambos. Sin embargo, la OMS considera que falta apoyo para que estos enfermos psíquicos superen el estigma asociado a la enfermedad. Por eso, incluso en los países industrializados, sólo alrededor de la mitad busca ayuda.

Los síntomas de la depresión comienzan con la pérdida de rendimiento laboral, apatía y trastornos del sueño. Después llegan la falta de interés, la incapacidad de tomar decisiones y el alejamiento del entorno social. Algunos afectados sienten indiferencia, mientras que otros se sumen en una profunda tristeza. Muchos se muestran intranquilos, arrastrados por los miedos y la desesperanza.

Esa "angustia mental", como lo define la OMS, afecta a la capacidad de las personas para llevar a cabo incluso las tareas cotidianas más simples. Y todo ello tiene consecuencias nefastas tanto en el plano de las relaciones personales como en la capacidad de ganarse la vida. En el peor de los casos, la depresión puede llevar al suicidio, que ya es la segunda causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años. En total, unas 800 mil personas se quitan la vida cada año por no tratarse una depresión.

Dorothea Möller continúa intentando hasta hoy entender la enfermedad de su marido. Ha leído decenas de libros al respecto y hablado con otros afectados. Ahora, evita la presión y los cambios repentinos a la vez que trata de cultivar la paciencia. "Los antidepresivos lo han equilibrado", afirma. Su marido puede volver a trabajar, pero un máximo de media jornada y sin despacho propio. "Llama a la depresión fase de debilidad", cuenta ella. "Hasta que no cambie, no regresaré".

miércoles, 5 de abril de 2017

Depresión: trastorno del estado de ánimo

El psicólogo Carlos Velásquez ilustró ayer que la depresión es un trastorno del estado de ánimo, del “cómo se siente la persona”, y estableció que la diferencia entre el estar triste y el encontrarse en estado de depresión radica en que este último es un nivel más complejo, hablando clínicamente.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia persistente de tristeza y, además, produce una pérdida de interés en actividades que las personas normalmente realizan.

Velásquez estableció la diferencia entre la tristeza, que está en un nivel inferior que el de la depresión, puesto que esta última presenta características clínicas más complejas, que son generadoras de otro tipo de alteraciones.

La depresión responde a causas de tipo orgánica, es decir el mal funcionamiento del neurotransmisor. Las causales más habituales de este trastorno generalmente son por la pérdida de algo o alguien, por ejemplo, de un ser que pierde la vida, cuyo hecho provoca a que la persona disminuya su estado de ánimo.

El psicólogo afirmó que al incrementarse el número de la población, probablemente hayan aumentado también las alteraciones anímicas, es por ello que puede establecerse que la depresión pudo haber crecido en los últimos tiempos; sin embargo, recalcó que el medir esta es un tema relativo.

CAUSA SEGÚN LA OMS

La depresión es la principal causa de problemas de salud y discapacidad en todo el mundo. Según las últimas estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 300 millones de personas viven con depresión, lo cual establece que hubo un aumento de más del 18% entre 2005 y 2015.

“La depresión afecta a todos. No discrimina edad, raza o historia personal. Puede dañar las relaciones, interferir con la capacidad de las personas de ganarse la vida y reducir su sentido de la autoestima”, señala, a su vez, la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa F. Etienne.

jueves, 30 de marzo de 2017

¡Cuidado! Para la depresión es mejor la psicoterapia que medicinas


La psicoterapia puede ser tan efectiva como los fármacos en el tratamiento de la depresión, convertida en la mayor causa de mala salud y de discapacidad en el mundo con 322 millones de personas afectadas, afirmó la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La entidad, que dirige las políticas internacionales de salud pública, sostuvo que una de las maneras más eficaces de afrontar esta "epidemia silenciosa" es capacitando a personal médico no especializado para brindar terapia psicosocial a los enfermos. La OMS dedicará este año el Día Mundial de la Salud, que se celebra cada 7 de abril, al lema "Depresión, hablemos de ello".

La tasa mundial de depresión ha aumentado en un 18 % en una década -según los datos más actualizados de la OMS- y aunque su relación con los rápidos cambios que experimentan las sociedades no está del todo clara, sí lo está su vínculo causal con el alcoholismo, el suicidio y el consumo de drogas.

Del 70 al 80 % de los 800.000 casos anuales de suicidios en los países de ingresos altos corresponden a personas que padecían desórdenes mentales, de los cuales la depresión era el más común; mientras que en los países en desarrollo se trata de uno de cada dos casos.

En una rueda de prensa para exponer los últimos datos sobre la depresión, el director del Departamento de Salud Mental de la OMS, Shekhar Saxena, lamentó que, de manera general, los sistemas sanitarios nacionales sigan prestando tan poca importancia y recursos a esta enfermedad. Si en los países ricos se destina el 3 % del presupuesto sanitario a la salud mental, en los países en desarrollo se invierte apenas el 1 %, precisó el especialista.

Las personas con depresión no sufren solas, pues se trata de una patología que suele afectar gravemente al entorno familiar. Saxena indicó que estadísticamente las mujeres sufren más de depresión (5,1 % de la población, frente a un 3,3 % en el caso de los hombres), por razones que no están completamente claras.

La depresión infantil y en adolescentes constituye un campo de investigación en el que todavía no se ha avanzado lo suficiente, reconocieron los expertos. Una de las mayores dificultades radica en diferenciar cuando el estrés, la ansiedad o depresión "son síntomas comunes de la fase de crecimiento" que corresponde a la adolescencia, o van más allá y son señales de depresión, explicó el experto de la OMS, Marc Van Ommeren.

La depresión está caracterizada por tristeza constante, la incapacidad para trabajar o estudiar, la disminución del apetito y del sueño, y una sensación general de falta de esperanza, todo esto durante un periodo de más de dos semanas.

lunes, 6 de marzo de 2017

Actuá tras el primer ‘bajón’ para evitar caer en depresión


La depresión es uno de los mayores fantasmas del siglo XXI. Así lo dio a conocer la semana pasada la Organización Mundial de la Salud (OMS), en un informe en el que señala que cerca de 322 millones de personas en el mundo sufren este mal, un 18% más que hace una década, y otros 264 millones padecen trastornos de ansiedad, un incremento del 15 % respecto a hace 10 años.


La enfermedad de la tristeza profunda, cuyos síntomas son la pérdida de interés en la vida, deseos de aislarse, que produce ansiedad, insomnio y pérdida del apetito, no es ajena a Bolivia. Según el informe de la OMS, el 4,4% de la población padece este trastorno en el país.


Salir de una depresión no es fácil y muchas veces se necesita la ayuda de un especialista. Para evitar caer en ella, lo ideal es reaccionar ante el primer ‘bajón’ y utilizar técnicas que te ayuden a levantar el ánimo.


Hacer ejercicio
Diferentes investigaciones científicas encontraron que el ejercicio es tan eficaz como la medicación para tratar la depresión. La actividad física eleva los niveles de serotonina y dopamina, químicos cerebrales que nos hacen sentir bien. Un estudio, publicado en 2013 en el Cuaderno Clínico de Siquiatría, establece que el ejercicio constante y moderado ayuda a tener un buen estado de salud y a aliviar sentimientos de estrés, aburrimiento o depresión.

Dormir ocho horas
La falta de descanso afecta a nuestras respuestas emocionales, conduciendo a un estado de melancolía que nos lleva a no poder afrontar con normalidad el estrés diario, señala Vitonica. Antes de que se te vaya de las manos, tratá de establecer un horario para acostarte y despertar, de esa forma mejorará la calidad del sueño y el estado del ánimo durante el día.

Estar con amigos
El mejor remedio contra la depresión es una buena carcajada. Trata de rodearte de gente alegre y de buenos amigos. Aunque muchas veces, cuando una crisis emocional está al acecho, surge el deseo de aislarse o de estar solo. Pero para ayudarse uno mismo, debés seguir haciendo planes y permanecer en contacto con la gente que te quiere, señala el portal de Sicología Zen. Hablar de los problemas con un amigo o familiar, puede ayudarte a reconocer lo que te molesta y qué puedes hacer para curarte por dentro.

Luz del sol
La luz tiene una relación directa con nuestro estado de ánimo. Por eso, en primavera y verano tendemos a estar más animados, y al contrario en los meses de otoño e invierno. Un estudio australiano, publicado en la revista científica The Lancet, señala que la luz del sol produce serotonina en el cuerpo y levanta el ánimo. Cuando estés bajoneado, tratá de salir al aire libre y llenarte de la energía que da el sol

lunes, 7 de noviembre de 2016

Claves contra la “depre”



El tratamiento integral entre la psiquiatría y la psicología, junto con la fuerza de voluntad del paciente, son la clave para superar la depresión, que es considerada uno de los grandes males de este siglo.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), 350 millones de personas sufren esta enfermedad y los expertos advierten que de no ser tratada a tiempo, puede convertirse en un serio problema, causando gran sufrimiento y alterando las actividades laborales, escolares y familiares de los afectados. En el peor de los casos, puede llevar al suicidio.

Depresión y tristeza

La psiquiatra Rocío Luján aclara a ECOS, en primer lugar, que la depresión es una enfermedad mental. Luego, dice que muchas personas piensan, equivocadamente, que las palabras ‘depresión’ y ‘tristeza’ son sinónimas.

En realidad, la tristeza es una reacción fisiológica que cualquier ser humano experimenta ante una situación de pérdida, una sensación pasajera. La depresión, en cambio, es un estado de tristeza crónico que se conserva durante mucho tiempo.

“Para diagnosticar una depresión tiene que haber un criterio de temporalidad, donde ese síntoma persista mínimamente por dos semanas. Antes, no se puede diagnosticar depresión porque sería muy precoz”, explica Luján.

En este tema, el psicólogo y neuropsicólogo Elías Alaka Robles, responsable del Gabinete de Neuropsicología, define a la depresión como el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, psicológicos y biológicos. Los afectados por circunstancias vitales adversas como el desempleo, luto o traumatismos psicológicos, tienen más probabilidades de sufrir depresión. Esto, a su vez, puede generar más estrés, disfunción y empeorar la situación de la persona aquejada.

Estadísticas

En Bolivia no existen datos actuales sobre el número de casos de depresión atendidos por los profesionales de la salud mental.

El Informe sobre el Sistema de Salud Mental en Bolivia 2008 reporta que los principales trastornos atendidos en consulta ambulatoria son los del humor que representan, un 17 por ciento.

“Nuestra situación, sin embargo, no escapa a la situación mundial en el tema de salud mental. En países como el nuestro, a pesar de la prevalencia y la carga de los trastornos mentales, una gran proporción de personas que sufre estos problemas no recibe tratamiento ni atención”, dice Alaka.

Causas

Las causas de la depresión no siempre se hacen visibles de inmediato, por lo que este trastorno requiere de una evaluación y diagnóstico cuidadoso realizado por un profesional de la salud mental.

“En algunos casos las personas no tienen control sobre las circunstancias implicadas en la depresión, en otros esta se produce cuando no pueden ver que tienen opciones y pueden hacer cambios en sus vidas”, alerta el profesional consultado por ECOS.

Síntomas

Luján explica que la depresión se caracteriza por tener una serie de síntomas afectivos, motivacionales, cognitivos, físicos e interpersonales. Entre los afectivos están la sensación de tristeza crónica (durante gran parte del día), vacío, infelicidad, abatimiento y pesadumbre.

Los síntomas motivacionales se manifiestan con apatía y desgano; las personas despiertan cansadas pese a haber “descansado”. Los cognitivos se denotan con trastorno de memoria, fácil olvido de los recuerdos nuevos, alteraciones de concentración, atención y disturbios del pensamiento.

Los síntomas físicos se reflejan con trastornos del sueño, insomnio, fatiga, cansancio, disminución de la psicomotricidad, trastornos del apetito, que puede presentarse con falta de ganas de comer o con episodios de voracidad.

Mientras que los síntomas interpersonales se muestran con aislamiento: a la persona le irrita estar rodeada de otras, ya no le interesa cuidarse y descuida su aseo y autoimagen.

La manera de pensar del depresivo es muy peculiar y para los que están sanos resulta fácil criticarlo, incluso pueden identificar el problema generador de la enfermedad y encontrar múltiples soluciones, pero quien padece de depresión no ve soluciones por la distorsión cognitiva que le afecta. Suele tener pensamientos sobre generalizadores, catastróficos y se siente culpable de todo lo que pasa a su alrededor. “La depresión es una enfermedad muy discapacitante, uno ‘vive muerto’”, resume la especialista.

Desencadenantes y efectos

Los sentimientos de tristeza o desánimo son normales cuando una persona atraviesa determinadas experiencias penosas en la vida, como una enfermedad grave, la pérdida de un empleo, la muerte de un familiar o un divorcio. Sentimientos de dolor que tienden a ser menos intensos con el paso del tiempo.

La depresión se produce cuando esos sentimientos de profunda tristeza o desesperación persisten después de dos semanas o más, e interfieren con las acciones cotidianas de la vida como trabajar, comer o dormir.

De esta forma, la depresión puede convertirse en un serio problema de salud cuando se prolonga por mucho tiempo y tiene una intensidad que va de moderada a grave, causando sufrimiento y alterando las actividades laborales, escolares y familiares.

Así, las personas deprimidas tienden a sentirse indefensas, sin esperanzas y, no solo eso: también se culpan por tener estos sentimientos. Incluso pueden sentirse abrumadas y agotadas y dejar de participar en ciertas prácticas cotidianas, retrayéndose de familiares y amigos. En el peor de los casos, deriva en el suicidio.

Cada año se suicidan más de 800 mil personas en el mundo y esta es la segunda causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años.

Tratamiento

Los sentimientos y preocupaciones que no se expresan, acompañados por una sensación de→ →aislamiento, pueden empeorar la depresión.

Lo cierto es que los deprimidos no reaccionan ni se sienten mejor espontáneamente, y si no buscan ayuda, sufren innecesariamente. Por eso es importante acudir a la atención médica profesional. Aunque, para tomar esta decisión, deben tener fuerza de voluntad, explica Elías Alaka.

Los tratamientos contra la depresión pueden ser muy eficaces cuando se recibe atención competente. Pero la realidad demuestra que más de la mitad de los afectados en todo el mundo no reciben tratamiento por falta de recursos económicos, de personal sanitario capacitado y por la estigmatización de los trastornos mentales.

“Existe todavía determinado estigma o renuencia asociado con buscar ayuda para los problemas emocionales y mentales, incluyendo la depresión. Lamentablemente, los sentimientos de depresión suelen considerarse como un signo de debilidad antes que una señal de algo que no está equilibrado”, comenta el profesional de la psicología y de la neuropsicología.

Según la psiquiatra Rocío Luján, el tratamiento contra la depresión tiene que ser integral: en la parte médica psiquiátrica, a través de la psicofarmacología, para que pueda regular el sistema neurotransmisor que se encuentra alterado, y en la parte terapéutica, que actúa sobre el manejo cognitivo y el control de las emociones.

En general, un tratamiento que solo toma en cuenta la parte terapéutica, es decir un psicólogo, tiene un alto riesgo de no ser resuelto. De igual forma, un depresivo tratado solo con medicamentos tiene altas probabilidades de terminar sin resultados favorables. “Es fundamental entender que esta enfermedad tiene una base biológica; si no se entiende la patología, se volverá crónica”, alerta Luján.

Comenta que en nuestro medio continúa la estigmatización del que acude al psiquiatra. La gente piensa: “yo no voy al psiquiatra porque no estoy loco”, sin darse cuenta de que se acude a esta especialidad para manejar los trastornos mentales.

El tratamiento de la depresión debe tener una duración mínima de un año. Bien tolerado por el deprimido y manejado por un especialista, no tiene mayores complicaciones, asegura la psiquiatra.

Casi todos los pacientes esperan una solución inmediata, pero deben aceptar que los medicamentos se consumen por bastante tiempo y, además, su efecto demora por lo menos 15 días. •

El deprimido y su entorno

La familia y amigos pueden alentar al ser deprimido a seguir el tratamiento y a poner en práctica las técnicas de afrontamiento y tácticas para la resolución de problemas que aprenderá mediante la psicoterapia.

Vivir con una persona deprimida suele ser muy difícil y estresante para los familiares y amigos. Ver su sufrimiento puede provocar sentimientos de indefensión y pérdida.

La terapia familiar o de pareja resulta beneficiosa para reunir a las personas afectadas por la depresión y ayudarlas a aprender formas eficaces de sobrellevarla juntos.

Medicación contra la depresión

Las medicinas son útiles para reducir los síntomas en los casos de depresión con una intensidad de moderada a grave.

Los médicos que tratan la depresión generalmente sugieren la combinación de psicoterapia y medicación.

Dados los efectos colaterales, el uso de medicación requiere un control atento por parte del médico.

Algunos deprimidos pueden necesitar psicoterapia antes que medicación, especialmente si su enfermedad no es grave.

Con una evaluación exhaustiva, un profesional de la salud mental puede recomendar un curso eficaz de tratamiento para la depresión del paciente.

Las perspectivas de una recuperación a largo plazo son muy buenas para quienes buscan ayuda profesional.

¿Hay formas de prevenirla?

PROGRAMAS. Está demostrado que los programas de prevención reducen la depresión. Entre las estrategias comunitarias eficaces para prevenirla están los programas escolares que promueven un modelo de pensamiento positivo entre niños y adolescentes.

PADRES. Las intervenciones dirigidas a los padres de niños con problemas de conducta pueden reducir los síntomas depresivos de los padres y mejorar los resultados de sus hijos.

EJERCICIO. Los programas de ejercicio para las personas mayores también pueden ser eficaces para prevenir la depresión.

Fuente: OMS

Mitos y verdades sobre la depresión

La tecnología y las nuevas investigaciones demuestran que la depresión es una enfermedad como cualquier otra. Pocas personas la superan por su cuenta, la mayoría necesitan tratamiento para volver a su rutina laboral y doméstica.

Mito. Los niños no pueden tener depresión.

Verdad. La depresión puede desarrollarse en cualquier grupo etario, étnico, económico y sexo.

Mito. La depresión solo ocurre cuando sucede algo malo, como un divorcio o la pérdida de un ser querido.

Verdad. Es evidente, pero también pueden desencadenarla otras cosas como, por ejemplo, los medicamentos, problemas hormonales, el parto, el uso de alcohol y drogas.

Mito. Si no puedes salir de la depresión, eres débil.

Verdad. La depresión es una enfermedad, un problema con la química del cerebro. Uno no puede superarla así, sin más. Esto sería como proponerse hacer desaparecer el asma o un ataque al corazón de un día para el otro.

Mito. Solo las personas muy deprimidas o las que piensan en suicidarse necesitan medicamentos.

Verdad. La mayoría de las personas con depresión necesitan medicamentos, ya que ellas pueden mejorar o eliminar los síntomas de la depresión.


jueves, 6 de octubre de 2016

Trucos para luchar contra la depresión

La depresión es una de las patologías o sentimientos más dañinos que existe. De forma silenciosa y paulatina va adueñándose de la persona, eliminándole primero las ganas de divertirse, quitándole después el sabor a las cosas que anteriormente se disfrutaban y terminando por erradicarle el sentido a la vida.

Pensamientos positivos

Puede que esto te resulte un poco desafiante, pero vale la pena.

Por tanto, procura desterrar los pensamientos negativos de tu mente; siembra tus días con optimismo.

Para arraigar este hábito a tu vida, intenta ser consciente de lo que pasa por tu mente al menos durante períodos cortos de tiempo –15 minutos está bien para empezar–. Si esto te resulta muy difícil, siempre puedes acudir a un diario y escribir en él todo lo bueno que te ha ocurrido en el día.

Relajación

No gastes horas de tu vida pensando en tus problemas y en todo lo que hiciste mal. Si lo haces, no te quedará tiempo para pensar en una solución. Así que intenta relajarte mediante técnicas de respiración o algo de actividad física.

De esta manera, podrás descontracturarte y estar en mejores condiciones para superar con éxito tus de- safíos del día a día.

Presente

El pasado es inamovible y no hay nada que puedas hacer al respecto. Por tanto, tanto los lamentos, como los remordimientos son una verdadera pérdida de tiempo. Cambia de actitud; haz tu mejor esfuerzo por aceptar lo que ya pasó –tus errores incluidos–. Centra tus energías en el único momento en el que puedes actuar: el presente. Esta es la mejor garantía de un futuro promisorio.

Usa estos trucos para luchar contra la depresión y ten paciencia. Pronto, podrás correr este velo gris que nubla tus sentidos y volver a disfrutar de la asombrosa magia vital que se despliega a tu alrededor.

Otro dato

Ejercicio

Cuando nos deprimimos nuestros movimientos se hacen más lentos, hablamos con mayor lentitud y es como si nuestra vida pasara en cámara lenta. Estos movimientos corporales son registrados por el cerebro que no hace sino reforzar la depresión. Así, hacer actividad física puede ayudar a romper este círculo vicioso.

martes, 23 de agosto de 2016

¿Cómo saber si estoy deprimido?



A lo largo de la vida, los seres humanos pueden experimentar sentimientos de tristeza, soledad, angustia, desesperanza o ansiedad por diversas razones, lo cual no necesariamente quiere decir que la persona se encuentre deprimida. Para poder hablar de un cuadro depresivo, hay que tomar en cuenta diversos aspectos como la intensidad y duración de los síntomas, contexto en el que surgieron por primera vez y grado de interferencia en las actividades cotidianas de la persona.

Responder a la pregunta ¿qué es la depresión?, puede tener respuestas variadas, esto debido principalmente a los múltiples abordajes y ámbitos de estudio que ponen énfasis en aspectos diversos; por ejemplo, para la psicología conductista, la depresión podría ser concebida como el funcionamiento defectuoso de los mecanismos de reforzamiento y condicionamiento; para la psicología cognitiva podría tratarse de una alteración cognitiva que incide en una percepción negativa de uno mismo y de las circunstancias que le rodean, desde un modelo más biomédico las causas de la depresión están más bien atribuidas a desequilibrios bioquímicos en el cerebro, por lo que el tratamiento de la misma sería individual y a través del uso de psicofármacos, situando así al individuo como el portador exclusivo del problema.

Comprensión y tratamiento

Pensar la depresión y su sintomatología como un problema netamente individual, limita la comprensión y tratamiento de la misma, ya que la persona desarrolla estos síntomas justamente en un contexto social, familiar, biográfico y cultural donde cobran sentido. Considerando lo anterior, la depresión podría entonces (también) ser entendida como la manifestación de un desequilibrio en las relaciones dentro de un contexto particular.

Es así que desde un enfoque relacional, se puede pensar en diversos problemas capaces de desencadenar (y mantener) una depresión, como por ejemplo los duelos patológicos, desacuerdos profundos con personas significativas (colegas de trabajo, hijos, amigos, etc.), situaciones vitales de transición de rol (emancipación de los hijos, desempleo, viudez, jubilación, etc.) y las dificultades para iniciar o mantener relaciones interpersonales.

En lo que se refiere al tratamiento de la depresión, existen diferentes tipos de intervención psicológica (que pueden ser individuales, de pareja, familiares o grupales) y farmacológica, cabe referir que la medicación es utilizada como una ayuda pero no como la solución. Desde un enfoque sistémico, el trabajo psicoterapéutico, estará orientado a la construcción de nuevas narrativas acerca del futuro, re significación de eventos de la historia familiar, individual o conyugal. En todo momento, el proceso terapéutico deberá tomar en cuenta las particularidades de los individuos, parejas o familias consultantes para lograr cambios significativos y duraderos.



SÍNTOMAS

Cabe mencionar que la información que se proporcionará en los párrafos siguientes, tiene un objetivo informativo y en ningún caso reemplaza la consulta con un profesional.

• Manifestaciones emocionales:

Tristeza, anhedonia (incapacidad para sentir placer o felicidad en respuesta a actividades comúnmente placenteras), pérdida de interés en cosas que antes disfrutaba, la mayor parte del día y casi todos los días sentimientos de culpabilidad, ansiedad, disminución de la capacidad de concentración y pensamientos recurrentes de muerte o suicidio.

Autoreproches y/o sentimientos de inutilidad presentes casi todos los días y dificultad para tomar decisiones, entre otros.

• Manifestaciones orgánicas:

Alteraciones del sueño y/o del apetito, pérdida o aumento visible de peso, en un período determinado de tiempo y sin que la persona se lo haya propuesto, fatiga o poca energía, agitación psicomotriz o dolores de la espalda, hombros y cuello.

En niños y adolescentes, además de (alguno o varios) los síntomas referidos anteriormente, se puede observar un estado anímico irascible, por ejemplo, fuertes rabietas cuya intensidad y duración son desproporcionadas respecto a la situación o provocación. También pueden manifestar agresión a otras personas, animales o propiedades, sus reacciones son incoherentes con su edad y etapa del desarrollo. Las conductas se manifiestan en diferentes espacios y con distintas personas.



PSICÓLOGA

Jimena Araos Silva, es Psicóloga Clínica, Magíster en Psicología Clínica con Mención en Psicoterapia sistémica por la Universidad Católica del Norte (Chile), Licenciada en Psicología en la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba.

Diplomada en Educación superior por la Universidad Mayor de San Simón. Diplomada en Derechos Humanos: Atención integral a víctimas de trata y tráfico por la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas

Ha sido docente en postgrados en la Universidad Católica San Pablo Cochabamba y Universidad Mayor de San Simón.

Se ha desempeñado como psicóloga en diversas organizaciones no gubernamentales donde trabajó con temáticas de derechos humanos, género, familia, niñez, prevención de la violencia y no discriminación. Fue coordinadora de la oficina del Servicio Jesuita a Migrantes de la Ciudad de Antofagasta, Chile, donde trabajó con familias de refugiados e inmigrantes.

lunes, 1 de agosto de 2016

Identificadas 15 regiones del genoma humano asociadas a la depresión



Científicos del Hospital General de Massachusetts (Estados Unidos) han identificado por primera vez 15 regiones del genoma humano asociadas al trastorno de depresión mayor en individuos descendientes de europeos, según un trabajo publicado este lunes por la revista Nature Genetics.

La depresión mayor, que incluye síntomas como alteraciones del estado de ánimo, variaciones en los patrones de sueño, cambios en el apetito y fatiga, es uno de los desórdenes mentales más comunes.

A pesar de que ya existe evidencia sólida de que ese estado patológico tiene un componente genético, los estudios sobre personas con ancestros europeos todavía no habían logrado aislar regiones genéticas asociadas a la enfermedad.

Un reciente trabajo con mujeres chinas había identificado en cambio dos variantes genéticas ligadas a la depresión mayor.

"Identificar los genes que aumentan el riesgo de sufrir una enfermedad es el primer paso para entender la biología de esa patología. Eso nos va a aportar dianas útiles para desarrollar nuevos tratamientos", afirmó Roy Perlis, psiquiatra del Centro de Genética Humana del hospital estadounidense.

"Haber detectado genes asociados con la depresión debería ayudar a dejar claro que estamos ante una enfermedad del cerebro. Eso, esperamos, ayudará a evitar el estigma que todavía está asociado con ese tipo de enfermedades", agregó el investigador en un comunicado.

Perlis y su grupo han elaborado un amplio estudio a partir de los datos de más de 121.000 personas que han sido tratadas por depresión mayor y otras 338.000 que no han sufrido el trastorno.

Todos los participantes en la investigación eran clientes de la compañía privada estadounidense dedicada a la genética 23andMe que se prestaron voluntarios para participar en el trabajo.

"Los modelos basados en neurotransmisores que estamos utilizando actualmente para tratar la depresión tienen más de cuarenta años. Necesitamos nuevas dianas para investigar otros métodos", afirmó el científico.

"Otro aspecto relevante de nuestro trabajo es que prueba que el modo tradicional de desarrollar estudios genéticos no es el único que funciona. Utilizar grandes bases de datos que ya existen puede ser mucho más eficiente para analizar desórdenes psiquiátricos", explicó. (01/08/16)

Cómo salir de los estados depresivos

*Mientras más se conoce el poder de la voz interior, más usos se le puede dar, uno de los ellos es el siguiente: Se puede transitar en la mente, de estado mental en estado mental y se puede salir de esta manera, de todo estado negativo en el que uno pueda caer.

*Un amigo al que enseñé la técnica que comenzó a identificar la forma exacta en que su esposa le hacía entrar en estados negativos de contienda y de molestia interior, me comentó: "Es sorprendente, ahora puedo ver con mucha claridad cuáles son las acciones, palabras y gestos de mi esposa cuando quiere hacerme sentir mal; tal vez ni ella misma se dé cuenta, pero la verdad es que lo hace y ahora comienzo a pensar con la técnica de la voz interior y puedo escapar de su influencia cuando la percibo negativa”.

*En la técnica del poder de la voz interior, una de las primeras cosas que se enseña es la habilidad de reconocer el estado negativo tal como se presenta y de no negarlo, para poder tener una conciencia exacta de quién nos genera este estado negativo y de cómo lo hace. Una vez que se ha identificado esta situación, se comienza a verbalizar internamente diciendo. "Estoy en este estado negativo y ahora voy a empezar a dar pasos hacia un estado de tranquilidad y posteriormente, seguiré avanzando hacia un estado de fuerza, poder y alegría".

*Mi amigo, en tono muy alegre y de mucha satisfacción me iba contando, cómo su vida mental en su hogar se iba transformando en una aventura de autocontrol y de auto direccionamiento de la propia mente y de la propia conducta. La práctica del poder de su voz interior y la paz comenzó a sentirse en su hogar.

*Cuando aprendemos a utilizar el pensamiento de esta manera, aprendemos a gobernar nuestra conciencia para desplazarnos entre los diferentes estados mentales y descubrir con sumo agrado, que ya no quedamos atrapados en los estados negativos o depresivos como en el pasado.

*Ahora vamos a un ejemplo para que usted querido amigo o usted querida amiga tenga una instrucción más o menos clara para que pueda utilizar este formidable poder.

*Imagine por favor que ya se encuentra en uno de esos típicos momentos negativos en los que cierta persona le hace caer: tómese unos instantes hasta recordar uno de ellos; ahora irá pensando: "Bien, admito que me han metido en un estado negativo; ahora voy a transitar hacia un estado distinto de paz, calma y alegría creciente; ya estoy dando un paso mental con estos pensamientos; me estoy alejando de lo negativo y estoy dando pasos hacia mi estado de paz, calma y alegría creciente y después podré dar pasos para ir a otros estados, de paz interior, paz de espíritu y de una secreta alegría de logro interior".

*Cuando descubra que esto funciona, comenzará a salir de situaciones manipulativas y sus conductas se moverán por otros caminos. Nos vemos en el artículo de mañana.

*Si desea tener una conversación con el autor o una consulta acerca de cualquier problema, llame a los teléfonos del encabezado (2488284-72513317); llame con confianza, tal vez una charla podría devolverle la tranquilidad.

jueves, 14 de julio de 2016

Alimentos contra la depresión

AVENA

La depresión está íntimamente ligada a los niveles de azúcar en la sangre. Los alimentos adecuados pueden ayudarle a balancear la glucosa en su cuerpo, calmar el sistema nervioso y mejorar su bienestar emocional.

NUECES

No es casualidad que las nueces se asemejen al cerebro humano. Las nueces son ricas en ácido graso omega-3, un componente esencial para el buen funcionamiento del cerebro. Estudios han indicado que los niveles bajos de omega-3 pueden causar depresión. Disfrútelas como

SALMÓN

El salmón también es rico en ácidos grasos omega-3, los cuales estimulan la producción de serotonina en el cerebro. Este neurotransmisor tiene la capacidad de mejorar nuestro ánimo, regular nuestro apetito y ayudarnos a recordar. El salmón es muy rico preparado a la plancha y acompañado de vegetales.

SEMILLAS DE GIRASOL

Las semillas de girasol contienen altos niveles de vitamina B1, también conocida como tiamina. La tiamina ayuda a coordinar la actividad de los nervios y los músculos. Por eso le puede ayudar a lidiar con la ansiedad y los sentimientos de pánico. Escoja semillas bajas en sodio.

ARROZ INTEGRAL

El arroz integral es rico en vitaminas B1, B3 y ácido fólico, nutrientes indispensables para al sistema nervioso. Al ser un grano integral, este alimento regula los niveles de azúcar en la sangre, evitando los bajones de glucosa que pueden conducir al mal humor o la depresión.

PIMIENTOS VERDES

Además de tener un sabor delicioso, los pimientos verdes son una buena fuente de vitamina B6. Esta vitamina es esencial para el buen funcionamiento del sistema nervioso, puede ayudar a aliviar los sentimientos de depresión, pánico, ansiedad y tristeza. Se ha relacionado la falta de vitamina B6 con la demencia. Los pimientos también son una buena fuente de vitamina C, la cual fortalece el sistema inmunológico.

CHOCOLATE

Rico en antioxidantes, el chocolate es una forma natural de mejorar el ánimo debido a su alto nivel de feniletilamina, una sustancia que estimula al sistema nervioso. La feniletilamina estimula el sentido de euforia y el bienestar emocional. Elija chocolate que contenga 70 % cacao para que pueda aprovechar mejor sus beneficios.

HÍGADO DE CARNE DE RES

Sorprendentemente, el hígado de res es una buena fuente de vitamina D. A diferencia de la leche, el hígado contiene vitamina D en su estado natural, por lo cual el cuerpo la absorbe mejor. La vitamina D puede ayudar a aliviar la depresión y fortalecer los huesos.

ESPINACA

Popeye tenía razón que la espinaca es un gran alimento. Este vegetal es una buena fuente de hierro y vitamina B6, la cual ayuda a prevenir la depresión, ansiedad, pánico y tristeza. Disfruta de las espinacas en ensaladas o como acompañante cocida con ajo y cebolla.

ALIMENTOS PARA MEJORAR LA CIRCULACIÓN

Ajíes, naranjas, jengibre y hasta la deliciosa sandía. ¡Una sobredosis de salud y nutrición!

sábado, 2 de julio de 2016

Cómo la tecnología puede ayudarte a superar la depresión



Por mucho tiempo, la tecnología ha sido culpada de tener consecuencias negativas sobre personas propensas a padecer de enfermedades mentales como depresión, ansiedad y estrés: se nos ha dicho que la relación entre una persona y su dispositivo puede volverse patológica, ocasionando cuadros similares a los de las adicciones a sustancias dañinas. Sin embargo, el lado contrario de la moneda suele ser ignorado: las formas en las que la omnipresencia de la tecnología podría ayudarnos a mantener a raya la depresión y la ansiedad.

Mide tu felicidad

“Track your Happiness” es un proyecto de Matt Killingsworth como parte de su investigación de doctorado en Harvard. Consiste en un sitio web (que puede ser usado conjuntamente con una aplicación para iPhone o por separado) que te envía recordatorios tres veces al día durante un mes, haciéndote contestar una serie de preguntas a través de las cuales podrás averiguar qué factores se encuentran asociados con tu felicidad. El informe que te mostrará al final es extremadamente personal, y puede llevarte a descubrir cosas que a priori te parezcan poco intuitivas, como que seas más feliz cuando estás solo que acompañado de otras personas, o como que te haga más feliz hacer cosas que tienes que hacer que aquellas que quieres hacer.

Además de ayudar en la investigación para entender mejor las causas de la felicidad en general, te ayudará personalmente a comprenderte mejor y saber qué cosas te hacen feliz e infeliz a lo largo de tus actividades cotidianas.

Aplicaciones para la depresión y la ansiedad

Existen una serie de aplicaciones para distintas plataformas que pueden ayudarte a desarrollar hábitos positivos, así como a aprender herramientas para manejar momentos difíciles. Por ejemplo, “What's Up?” es una aplicación que ofrece ejercicios de relajación, técnicas de respiración, así como un diario y una herramienta para medir tus hábitos positivos y negativos que podrían estar afectando tu estado de ánimo.

En ocasiones, conversar con otras personas puede ayudar: “7 cups” es una aplicación para conversaciones anónimas y confidenciales que pueden prestarte apoyo emocional. La aplicación está en inglés, pero si consigues entender lo suficiente para navegarla, puedes encontrar chats y grupos en español.

Por último, “Pacífica” ofrece herramientas basadas en la terapia cognitivo-conductual, que te ayudan a relajarte y manejar la ansiedad. Contiene un medidor del estado de ánimo que te permite ver cómo mejora o empeora a lo largo del tiempo, así como añadir notas para que puedas relacionar las diferentes situaciones o desencadenantes de un estado de ánimo determinado (la compañía de ciertas personas, factores de alimentación, ejercicio, etcétera).

¿Te sientes mal?

“Feel like shit?” es probablemente mi herramienta favorita de esta lista: una guía interactiva de cuidado personal. Quienes sufren de depresión, ansiedad u otros trastornos sicológicos frecuentemente tienen problemas detectando las señales de su cuerpo que indican que necesitan ciertos cuidados (descanso, comida, ejercicio). Esta guía facilita muchísimo tomar las medidas necesarias para alcanzar un nivel de flotación en términos de bienestar, haciéndote preguntas sencillas de contestar e indicándote con claridad algunas acciones simples que puedes llevar a cabo en pocos minutos para sentirte mejor. Lamentablemente sólo está en inglés, pero el lenguaje es suficientemente simple para que “Google Translate” pueda ayudarte si tienes algún problema en entenderla.

Si bien es cierto que la tecnología puede ser usada para aislarte y empeorar tus problemas anímicos, también puede ser una herramienta para ofrecernos apoyo, guía, e incluso la posibilidad de comunicarnos con otras personas que puedan brindarnos ayuda. Lo más importante es recordar que la depresión no es más que una enfermedad, y como tal puede ser tratada: tomar las medidas que estén en nuestras manos, y buscar ayuda si la necesitamos.

viernes, 13 de mayo de 2016

Depender de un celular revela una depresión

Algunos adultos jóvenes que recurren constantemente a sus smartphones están ansiosos o deprimidos, sugiere una investigación preliminar de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, Estados Unidos en marzo de este año. Otro estudio, en tanto, realizado por investigadores del Center for Research on Media, Technology and Health de la Universidad de Pittsburgh, detectó una relación entre depresión y mayor uso de redes sociales.

Se puede considerar a una persona dependiente de un celular a aquella que consulta su smartphone 80 veces al día, es decir, cada 12 minutos en 24 horas, según un estudio de psicólogos e informáticos de la Universidad de Bonn, en Alemania.

Entre tanto, la investigación de la Universidad de Illinois con más de 300 estudiantes universitarios encontró que un uso obsesivo de la tecnología se vinculaba con un riesgo más alto de ansiedad y depresión, sobre todo entre los que usaban los dispositivos como "objeto de seguridad", para evitar afrontar experiencias o sentimientos desagradables, informó HealthDay News.

Pero el riesgo no estaba elevado entre los jóvenes que usaban los smartphones simplemente para "escapar del aburrimiento" o para entretenerse, señalaron los investigadores. Tampoco se encontró que los dispositivos en sí causaran problemas de salud mental.

"Los dispositivos portátiles, con sus incontables aplicaciones y opciones de entretenimiento y su presencia constante al alcance de la mano, hacen que sea más fácil que nunca antes desconectarse de los problemas [y] estrés de la realidad, y evitar afrontarlos de forma activa", anotó la coautora del estudio, Tayana Panova.

"Pero con el tiempo, recurrir al dispositivo siempre que surja una situación o un sentimiento incómodo puede convertirse en un patrón de conducta escapista, y podría hacer a las personas más vulnerables a los factores estresantes debido a un ´ejercicio´ emocional insuficiente", advirtió.

Pero por ahora "el efecto de causalidad es desconocido", dijo Panova.

El trabajo sobre redes sociales, publicado en la revista Depression and Anxiety, evaluó a 1.787 adultos entre 19 y 32 años. Por un lado, los investigadores establecieron qué tanto usaban las 11 plataformas sociales más populares (Facebook, YouTube, Twitter, Google Plus, Instagram, Snapchat, Reddit, Tumblr, Pinterest, Vine, y LinkedIn). Por otro, evaluaron síntomas asociados a depresión.

En promedio, se encontró que los participantes invertían 61 minutos al día en redes sociales y visitaban varias de sus cuentas 30 veces por semana. Una cuarta parte de los encuestados se clasificó con “altos indicadores de depresión”, informó El Espectador.

Los investigadores hallaron una asociación significativa entre el uso de redes sociales y depresión. Aquellos individuos que más interactuaban con estas plataformas tenían 2.7 veces más riesgo de sufrir depresión que aquellos con menor tiempo de interacción.

Lui yi Lin, uno de los autores del estudio, explicó que el diseño del experimento no permite establecer una relación de causa y efecto, “es posible que personas que ya están deprimidas usen redes sociales para llenar un vacío”. Otra posibilidad que deberá aclararse con nuevos estudios, es si el uso exagerado de redes sociales produce depresión lo que a su vez aumenta el tiempo invertido en esta actividad.

Las opiniones y las críticas en el trabajo no deben afectar

¿Eres capaz de tolerar las críticas de los demás, ya sea de jefes, compañeros de trabajo, amigos o familiares? ¿O, por el contrario, te angustia comprobar que alguien te reprueba o no le caes bien?

Hay que tener en cuenta, en primer lugar, qué es realmente una crítica, porque ello

determinará cuándo tenemos un problema o cuándo, en realidad, el problema es del otro, del que nos critica.

“La crítica constructiva no existe. Una cosa es corregir, proponer, ser un mentor, y otra es criticar por criticar. En este último caso, hay un fin negativo ya que no hay propuesta, solo se incide en el problema”, explica el psicólogo Bernardo Stamateas y autor del libro “Trátame bien”, según el portal ABC.

Al “categorizar” el tipo de crítica, podemos también identificar los distintos tipos de personas que las efectúan, indica el experto.

Señala que en todos los tipos de críticos, no hay consejo en ningún caso. Por lo tanto, “hay que ignorar la crítica negativa, agresiva, sin consejo y cargada de odio porque no hay un proceso reflexivo”. En cambio, “si hay contenido de reflexión, sí hay que escuchar”, agregó.

Males cardiacos

La soledad y una mala socialización pueden estar detrás de los ataques de corazón o los derrames cerebrales, según una reciente investigación, informó la agencia SINC.

Los autores del estudio publicado en Heart concluyen que los efectos del aislamiento social y afectivo incrementan hasta un 30 por ciento la posibilidad de sufrir un accidente cerebrovascular o padecer una enfermedad coronaria. Este porcentaje es similar al derivado de otros aspectos psicosociales, como el estrés.

"Nuestro trabajo indica que el tratamiento de la soledad y el aislamiento social puede tener un papel importante en la prevención de dos de las principales causas de mortalidad en los países desarrollados", aseguran los autores del trabajo, de la Universidad Brigham Young de Utah (Estados Unidos).

El perfil es un varón, de 55 años, con hipertensión provocada por una situación personal complicada y malos hábitos en su estilo de vida.

Genes de la depresión

Investigadores mexicanos han detectado varios genes que pudieran estar asociados con la depresión y el riesgo de suicidio. Entre ellos, se encuentran genes del sistema serotoninérgico, por ejemplo los receptores 5HT1a y 5HT2a, así como la enzima limitante de la síntesis de la catecolaminas, la COMT, informó la Agencia Informativa Conacyt de México.

En el desarrollo de este proyecto, los investigadores liderados por el doctor Nicolini Sánchez utilizaron información genética de una muestra de pacientes de una zona en México con una tasa alta de suicidios.

“Hicimos la colecta con un grupo de pacientes que tienen depresión, pero que aparte los ha llevado a tener conductas suicidas ya sea en intento o consumado. Con ellos hicimos tamizaje de varios genes, pero seguimos trabajando en rutas nuevas, y el gen que nos han dado señal significativa ha sido la serotonina, un gen asociado con características de la personalidad”, explicó Sánchez.

Videojuegos violentos

El efecto de los videojuegos violentos en los niños ha generado debate desde su aparición. Y lo sigue haciendo. Por eso continúan siendo materia de estudio. Según una nueva investigación estadounidense, los juegos donde los personajes femeninos son víctimas de maltrato disminuyen el nivel de empatía con las mujeres en la vida real, informó Infobae.

El dato surge de un estudio realizado por Universidad Estatal de Ohio, publicado en la revista PLOS ONE. Para llegar a esta conclusión, se examinó la respuesta de 154 estudiantes de la escuela secundaria - hombres y mujeres - frente a tres distintos tipos de videojuegos: los que contenían violencia y sexismo como parte de los argumentos (Grand Theft Auto -GTA-), los que solo tenían violencia (Half Life 1 y 2) y los que no contenían ninguna referencia (Pinball 3D o Q.U.B.E. 2). Cada participante solo utilizó uno de los juegos, no los tres.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Cómo ayudar a una amiga con depresión postparto

La depresión posparto le sobreviene a muchas mujeres después de dar a luz a su bebé. En la mayoría de los casos comienza después de las primeras semanas del embarazo y suele ser temporal, pero si no se trata a tiempo puede ser muy grave.

Síntomas. Algunas mujeres pueden tener depresión posparto pero no darse cuenta, por eso es importante que su entorno sepa identificar los síntomas. No la critique, a veces las personas critican sin saberlo cuando dicen cosas que lejos de hacer el bien, duelen. Escuche lo que tiene para decir, una madre con depresión posparto tiene muchas emociones encontradas, pero al expresarlas hará que se sienta mejor. Ofrezcale apoyo emocional, motívela a salir, cuando tienen depresión buscan cualquier excusa para quedarse en casa y no salir, algo que realmente la puede perjudicar. Acompañela a pedir ayuda profesional.