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domingo, 16 de febrero de 2025

¿Tristeza o depresión? Claves para identificarla y actuar a tiempo

 “Era miserable y no entendía por qué, tenía un buen trabajo, una pareja que me quería y muchos amigos, pero siempre estaba cansado, molesto y no me podía concentrar. Solo sabía que no era feliz y que quería que todo acabara pronto”, relata Carlos Churruarrín, un administrador de empresas de 35 años.

Mirando atrás, Carlos había pasado por momentos difíciles en casa. Su hermana menor, de la cual era muy cercano, había fallecido en un accidente de moto y sus padres, ante la tragedia, se habían separado luego de 40 años de matrimonio. Él, por su parte, había asimilado la pérdida de una manera más íntima.

“Todos esos sentimientos los guardé y encapsulé sin darme cuenta y me estaban carcomiendo desde dentro y me hacían querer desaparecer”, acota.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la depresión es una enfermedad común pero grave que interfiere con la vida cotidiana y puede alterar la capacidad de una persona para trabajar, dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida. Sus causas son diversas y pueden incluir factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos.

“La depresión no siempre es fácil de detectar, ya que sus síntomas pueden confundirse con estados de ánimo pasajeros o ser minimizados por el entorno. Sin embargo, existen algunos cambios en la conducta y emociones que pueden dar indicios de que una persona está lidiando con esta enfermedad”, explica Liudmila Loayza, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz

Identificar los síntomas de la depresión es clave para brindar apoyo a quienes la padecen. Según Loayza, existen al menos 10 señales que pueden alertar sobre la presencia de esta enfermedad:

1. Cambio en el estado de ánimo: manifestaciones frecuentes de tristeza, sensación de vacío o inutilidad.

2. Pérdida de interés en actividades cotidianas: la persona deja de disfrutar lo que antes le gustaba y realiza sus tareas con desgano.

3. Sentimiento de inutilidad o culpabilidad: pensamientos negativos sobre sí mismo y una tendencia a asumir culpas excesivas.

4. Baja autoestima: expresiones como "no valgo la pena" o "nadie me quiere" pueden ser señales de alerta.

5. Ideas suicidas o fantasías sobre la muerte: pensamientos recurrentes sobre la posibilidad de dejar de existir.

6. Síntomas de ansiedad y preocupación extrema: miedo constante al futuro o a situaciones cotidianas.

7. Trastornos en el apetito: cambios drásticos en la alimentación, ya sea comer en exceso o perder el apetito.

8. Alteraciones en el sueño: insomnio o, por el contrario, dormir demasiado.

9. Reducción de la libido: pérdida de interés en la sexualidad o la pareja.

10. Falta de energía y lentitud en las actividades diarias: sensación constante de fatiga y dificultad para realizar tareas básicas.

Estos signos no siempre se presentan de manera evidente, ya que muchas personas con depresión pueden seguir con sus responsabilidades diarias mientras lidian con un gran sufrimiento interno. 

“Los que sufrimos de depresión podemos camuflarnos entre la gente, ser funcionales, amorosos y hasta reír de los chistes de nuestros amigos, pese a estar sufriendo por dentro”, señala Churruarrín.

Cómo brindar apoyo a una persona con depresión

El entorno cercano juega un papel crucial en la recuperación de quienes padecen depresión. James Robles, experto en neurociencia y director de la carrera de Psicología en Unifranz Santa Cruz, advierte que “la falta de atención oportuna, ya sea personalmente o por parte de familiares, podría llevar a la persona afectada a tomar decisiones fatales en su vida”. Por ello, es fundamental tomar medidas para apoyar a quienes sufren este trastorno.

Algunas acciones clave incluyen:

Observar atentamente

La familia y amigos deben estar atentos a cambios en el comportamiento y estado de ánimo de la persona. No se debe dar por sentado que "solo está triste" sin profundizar en lo que realmente siente.

Escuchar sin juzgar

Es importante evitar frases como "anímate" o "podría ser peor", ya que minimizan el problema. En su lugar, es mejor demostrar comprensión y disposición para escuchar.

Fomentar la búsqueda de ayuda profesional

En muchos casos, la depresión requiere tratamiento psicológico o psiquiátrico. Se debe acompañar y motivar a la persona a recibir ayuda sin obligarla ni presionarla.

Evitar situaciones de estrés

Crear un ambiente tranquilo y libre de tensiones puede reducir episodios de ansiedad y depresión.

Brindar apoyo sin sobreprotección

Aunque es fundamental estar presente, también se debe respetar la autonomía del paciente para que pueda avanzar en su proceso de recuperación.

Garantizar un entorno seguro

Se deben tomar medidas para evitar que la persona tenga acceso a objetos o situaciones que puedan poner en riesgo su vida.

Fomentar espacios de recreación y compañía

Actividades en familia, reuniones con amigos o incluso salidas al aire libre pueden ayudar a mejorar el estado de ánimo.

Buscar apoyo para la familia

En muchos casos, los cuidadores primarios también pueden verse afectados emocionalmente, por lo que contar con redes de apoyo es esencial.

Los expertos señalan que la depresión no es un estado de ánimo momentáneo ni una cuestión de voluntad. Se trata de una enfermedad que afecta a millones de personas y que, en muchos casos, puede pasar desapercibida o ser minimizada. Reconocer las señales de alerta y brindar apoyo adecuado puede marcar la diferencia en la vida de quienes la padecen.

¿Tristeza o depresión? Claves para identificarla y actuar a tiempo

domingo, 23 de abril de 2017

Esta es la diferencia entre tristeza y depresión



Para sentirnos tristes, tenemos que vivir experiencias dolorosas, frustrantes, desafortunadas, estresantes: la pérdida de un familiar, un divorcio, el desempleo, una grave enfermedad, la enemistad….Pero para sentirnos deprimidos, no es necesario que se haya cruzado un hecho dramático, lamentable, hiriente. La depresión es resultado de la interacción de varios factores: genético, cambios neurobiológicos y ambientales. “La tristeza es una emoción básica que experimentamos por situaciones negativas: cuando muere un ser querido, no se cumplen las expectativas personales… Es como el miedo, la rabia, el asco", explica Luis Caballero, vocal de la Sociedad Española de Psiquiatría.

"En cambio, la depresión es una enfermedad, en el sentido psiquiátrico, en la que hay una tristeza patológica que es intensa y más duradera y que está asociada a otros síntomas. Estos son la anhedonia (la incapacidad para sentir placer), la abulia (notable falta de energía), la pérdida de peso y apetito, trastornos del sueño, fatiga, dificultades para concentrarse, y sucesión de ideas reiteradas de sentimiento de culpa, preocupación excesiva por la salud y fantasías suicidas”, agrega el experto.

La depresión puede desencadenarse por los hechos trágicos enumerados al principio. Pero también, sin causa externa que la justifique. “Puede surgir en una vida normal, sin pasar por situaciones estresantes”, expone Caballero, que, además, es jefe del servicio de psiquiatría y psicología clínica del grupo HM Hospitales CINAC.

Un aspecto para diferenciar la tristeza de la depresión es la duración. El estado de ánimo depresivo con pérdida de interés y agotamiento, dura, como mínimo, dos semanas.

Los cambios químicos del cuerpo influyen en el estado de ánimo, y los procesos de pensamiento y factores biológicos contribuyen en algunos casos de depresión. Un trastorno, que según indica José Ángel Arbesú, coordinador del Grupo de Trabajo de Salud Mental de SEMERGEN, cuando se manifiesta con intensidad afecta a la funcionalidad de la persona que lo sufre –tanto personal como familiar y social.

Para este especialista, “se ha frivolizado con la palabra depresión”; y entre las causas, menciona que se confunde también con otros problemas de salud mental. Por ejemplo, el trastorno adaptativo. “Es un proceso de tristeza que dura unos seis meses y que presenta síntomas depresivos, pero no lo es realmente, como ocurre con la pena cuando perdemos un trabajo o a un ser querido”.

Existen señales sutiles que pueden ayudar a identificar la depresión, según indica la American Psychological Association (APA), como la pérdida de identidad o de autoestima.

Una genética predispuesta

¿Ha influido en un repunte de consultas por cuadros depresivos? "Ha podido desencadenar cuadros mixtos de ansiedad y depresión en personas predispuestas a ello, porque la depresión siempre se produce por la interacción de varios factores, genéticos y externos”, incide el doctor Caballero.

¿Y cómo incide el factor genético? “Convierte a una persona en vulnerable ante situaciones adversas”, señala José Ángel Arbesú. También, existe la depresión endógena, en la que el componente biológico y genético pesa tanto que el trastorno se puede hacer crónico y más profundo.

La depresión afecta a entre el 4 y 5% de la población en España, y el riesgo de padecer un episodio es el doble entre las mujeres debido a factores sociales y hormonales.

Otra diferencia con la tristeza es el daño físico. Según Luis Caballero, la enfermedad se enmascara en ocasiones con síntomas que son la punta del iceberg. De hecho, hay veces que, por error, "se trata un cuadro de pérdida de peso, fatiga crónica o problemas de colon irritable, pero no se aborda la depresión, que es lo que está de fondo”, advierte el doctor.

Identificar las causas que conducen a la depresión es el primer paso para tratarla, con ayuda profesional y la esperanza de una luz al final del túnel. Cuando el enemigo es la tristeza, hay estrategias más sencillas, como llamar a un amigo una desabrida tarde de domingo.

viernes, 7 de abril de 2017

La tristeza crónica mata advierte la OMS en el Día Mundial de la Salud



Este año la Organización Mundial de la Salud convoca a hablar de la depresión que afecta a más de 3000 millones en el mundo y a cerca de 50 millones de personas en la Región de las Américas.

Más de 300 millones de personas viven con depresión, la principal causa de problemas de salud y discapacidad en el mundo, advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En este 7 de abril, Día Mundial de la Salud 2017, la OMS advirtió que la tristeza crónica mata y lanzó una campaña con el objetivo de que más personas con depresión, en todo el mundo, busquen y obtengan ayuda.

Según los datos de la OMS, en las Américas, cerca de 50 millones de personas vivían con depresión en 2015, alrededor del 5% de la población, pero casi 7 de cada 10 personas con depresión no recibieron el tratamiento que necesitan.

"La depresión nos afecta a todos. No discrimina por edad, raza o historia personal. Puede dañar las relaciones, interferir con la capacidad de las personas para ganarse la vida, y reducir su sentido de la autoestima", señaló la Directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa F. Etienne.

Dijo que aunque la depresión más grave se puede superar con un tratamiento los prejuicios y la discriminación se constituyen en serias barreras para superarlo.

La OMS también llama la atención respecto a que en muchos países, no hay, o hay muy poco, apoyo disponible para las personas con trastornos de salud mental, “en promedio, sólo el 3% de los presupuestos de salud de los países se invierte en salud mental, variando de menos del 1% en los países de bajos ingresos al 5% en los países de altos ingresos”.

Y señala que la falta de acción es costosa “los bajos niveles de reconocimiento y acceso a la atención de la depresión y otros trastornos mentales comunes, como la ansiedad, resultan en una pérdida económica global de un billón de dólares cada año”.

Esas pérdidas son asumidas “por los hogares, los empleadores y los gobiernos. Los hogares pierden financieramente cuando la gente no puede trabajar. Los empleadores sufren cuando los empleados se vuelven menos productivos y son incapaces de trabajar. Los gobiernos tienen que pagar mayores gastos de salud y bienestar”, puntualiza.

La OMS ha identificado fuertes vínculos entre la depresión y otros trastornos y enfermedades no transmisibles y la señala que “un factor de riesgo importante para el suicidio, que cobra cientos de miles de vidas cada año”.

La depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por tristeza persistente y pérdida de interés en actividades que las personas normalmente disfrutan, acompañada de una incapacidad para llevar a cabo las actividades diarias.

Además, las personas con depresión normalmente padecen pérdida de energía, cambio en el apetito, ansiedad, concentración reducid, indecisión, inquietud, sentimientos de inutilidad, culpa o desesperanza, desórdenes del sueño y pensamientos de automutilación o suicidio.

sábado, 16 de julio de 2016

La razón detrás de la tristeza

Dice el saber popular que la ignorancia es la base de la felicidad y, según la ciencia, esa afirmación no estaría mal encaminada. Un estudio de una universidad canadiense ha hallado el vínculo entre cuadros depresivos y el cociente intelectual. Concretamente, encontró la relación entre síntomas de tristeza y ansiedad social, con la preocupación, la rumia y la capacidad de procesar información, así como la inteligencia. Tras entrevistar a 125 estudiantes, el equipo del profesor Alexander Penney se dio cuenta de que aquellos sujetos que presentaban mayores muestras de preocupación eran también los que sacaban mejores notas en los tests que medían su inteligencia.



Evolución y conciencia.

Aseguran los expertos que la preocupación es una herramienta para la evolución de la especie y fundamental para su supervivencia; de ahí que los más inteligentes sean quienes buscan soluciones a los problemas que se plantean y que el pensamiento crítico sea, a día de hoy, un mecanismo fundamental para reclutadores y líderes de grandes empresas.

Sin embargo, el poder que poseen los más inteligentes, también tiene su lastre. Según este mismo estudio, los más astutos tienen tienden a tener mayor cargo de conciencia, puesto que tienen mejor memoria para recordar el pasado y se cuestionan cómo hubiesen podido actuar mejor.

Una postura que ya defendió Mihaly Csikszentmihalyi, uno de los pioneros en el estudio de la felicidad y padre de la Psicología Positiva. Él concluyó que quienes tienen un cociente intelectual más elevado suelen registrar también mayores signos de tristeza, puesto que los genios más destacados suelen ser también personas más sacrificadas y más solitarias. Así lo recogió en su libro Creatividad, para el que entrevistó a 91 gurús de diversas disciplinas, 14 de ellos poseedores de un premio Nobel.



Sabiduría

Otros análisis que vinculaban el cociente intelectual con la infelicidad aducían a la angustia de la existencia vital, la frustración por no alcanzar expectativas inicialmente planteadas o los propios reproches ante un error, puesto que la inteligencia no garantiza el éxito ante la toma de decisiones.

Según defiende el profesor Igor Grossman de la Universidad de Waterloo, deberíamos recuperar el concepto de sabiduría y diferenciarlo de la inteligencia. “Si uno se fija en la definición de sabiduría, mucha gente coincide en que es la capacidad para tomar decisiones de una forma imparcial”, explicó a BBC. El científico encontró en uno de sus estudios que quienes mostraban una mayor sabiduría registraban también mayores índices de satisfacción, además de una mayor calidad en sus relaciones personales, menores síntomas de ansiedad e incluso una mayor esperanza de vida.





Toma té negro

Sabemos que amas tu café de las mañanas, pero un cambio no te vendría mal. Además de no tener calorías, el té negro es conocido por su alto contenido de selenio, un mineral que estimula el buen estado de ánimo. Un consumo moderado (no más de tres tazas al día) te ayudará a sentirte mejor.



La preocupación es una herramienta para la evolución de la especie y fundamental para su supervivencia.

domingo, 3 de julio de 2016

Se vale estar triste a veces, y estar roto de vez en cuando

Se vale estar triste a veces, se vale estar roto de vez en cuando. No es necesario que seamos las personas alegres que todos quieren, ni esos que siempre sonríen y tienen ganas de hablar con los demás.

Es válido que dejemos que el corazón llore hasta secarse. Es humano, es real. Lo contrario obedece a la tiranía del optimismo excesivo, promueve la represión emocional, el encierro de uno mismo, el secuestro de nuestras vivencias.

Abrazar la vida, ser conscientes de que nuestras emociones negativas no tienen que ser, por definición, insanas. Que la tristeza, el enfado y la frustración nos ayudan a caminar, a enfrentarnos a lo que nos duele, a hacer una búsqueda de nuestro sentido de la realidad, tal cual la estamos viviendo.

La importancia de validar la vida

Lo anteriormente escrito define la vida, la normalidad. Es que no todo es color de rosa, ni todo nos hace sentir estupendos y mantener la sonrisa en el rostro.

Es importante incidir en este aspecto, educar nuestros pensamientos y comportamientos de manera conjunta a nuestras emociones. Aquellos días en los que no conseguimos levantarnos de la cama, que todo nos viene grande y que parece que el camino que labramos comienza a hundirse, esos días, son fantásticos para reflexionar y no venirnos abajo y no dejar que crezcan nuestros demonios.

Es esencial que como personas nos demos cuenta de que rompernos es un derecho y parte del proceso.

Es una etapa de cada uno de esos “microduelos” necesarios para elaborar y recomponer el mundo a nuestro gusto. Manifestaciones que, por otro lado, nos dicen que estamos vivos, que no es bueno que sigamos por ese lado o que hay algo que está cambiando en nuestro ser.

Así, la profundidad psicológica por la que se caracterizan los malos momentos revierte automáticamente en cambios de pensamientos, emociones y comportamientos. Dependerá de esa gestión que hacemos del malestar, o sea del permiso que nos damos, que podamos soltar gran parte de la carga que nos aprisiona.

En este sentido viene bien traer a colación el proceso de muda de la piel de las serpientes. Cuando la serpiente tiene que desprenderse de su piel vieja, escoge transitar por dos piedras próximas que le aprieten, le rasquen y le ayuden a eliminar su piel.

Ese tránsito le provoca dolor, pero le ayuda a deshacerse de lo viejo para dar lugar a lo nuevo.

Es el final de un proceso y el inicio de otro. Y, en ese tránsito, inevitablemente sufrimos. Si nos resistimos a atravesarlo, la angustia se incrementa, pues no soltamos lo que ya no nos aporta, lo que no necesitamos, ni damos espacio a lo que quiere nacer. La liberación viene, pues, del aprendizaje que subyace a esa rotura.

Sentir que nuestro interior se resquebraja nos hace plantearnos cuestiones que antes ni siquiera contemplábamos. Ahí redunda uno de los grandes beneficios, el cual solo podemos apreciar si abrazamos la presencia de “los demonios” que nos atormentan día tras día por el mal concepto que tenemos de ellos.

Así, resulta curioso cómo nos desnudamos cuando más frío hace, como rasgamos nuestras vestiduras en nuestra búsqueda de una felicidad que nunca llega porque, en sí misma, la tenemos mal conceptualizada.

Somos de extremos y, por lo tanto, no nos permitimos más que el fuego abrasador y el frío intenso. Ahí radica el problema.

Si abrazamos nuestras emociones y les damos la mano a través de los pensamientos y de los comportamientos, tomaremos una decisión que fundamentará nuestro crecimiento toda la vida. ¿Qué decisión? La de respetarnos, aprender de nosotros mismos y seguir caminando con el calzado adecuado sea cual sea el sendero.

10 Ideas para aliviar la tristeza

Si nos dan a elegir, la mayoría preferimos estar alegres, que es justo lo contrario, pero ocurre que la alegría y la tristeza se suelen encadenar en la vida.

Aquí les apuntaremos ideas para sobrellevar ese estado de abatimiento y hacer que pase lo antes posible.

1. Si tienes ganas de llorar, llora. Desahógate, que eso es mejor que quedarse con un pellizco en el corazón.

2. Céntrate en el momento presente. Muchas veces la ansiedad y la tristeza llegan por tener los ojos puestos en un futuro incierto o en hechos que ya han quedado atrás.

3. Toma conciencia de que la tristeza es pasajera. Ten fe en que es así.

4. Cuida de tu cuerpo. Mímalo, relájalo… Escúchalo para saber qué te pide y comienza a velar por él.

5. Mantente ocupado. Muévete o involúcrate en una actividad que te haga concentrarte solo en ella.

6. Sal a que te dé el aire fresco y un poquito de sol. Un simple paseo de 20 minutos puede bastar para despejar tu mente o empezar a practicar yoga.

7. Lee algo reconfortante o, quizás, tu revista favorita.

8. Charla un ratito con alguien, ya sea con la intención de desahogarte o de hablar de cualquier asunto trivial.

9. Si prefieres estar a solas, escribe lo que sientes o aquello que se te ocurra.

10. Haz algo que ayude a otra persona. Ocasiones no te faltarán y esas pequeñas alegrías te ayudarán a levantarte.

Me reservo el derecho de estar triste, de sentirme mal porque no es justo o porque algo no está bien.

Me lo reservo porque lo contrario me presiona y me deprime. Esos son mis demonios y he de decir que en realidad no son tan malvados.

Ellos me piden que los comprenda y me dicen que lo que siento es la vida y que el mundo es el paraíso que yo quiera crear.

Por eso hoy les abrazo y les escucho, me limito a ser yo, a sentirme en el mundo, a comprender que el sufrimiento es una parte de la vida tan importante como el bienestar.

Tú y yo tenemos demonios

Imagínate que hay alguien que te dice que puedes estar triste, que es normal que lo estés y que, de hecho, debes estarlo de vez en cuando.

Imagina que ese alguien eres tú, aceptando tus emociones y gritándole al mundo entero que no has tenido un buen día, por la simple razón de que no todos pueden ser buenos.

De hecho, parece que sentirse mal y creerse mentalmente sano o sufrir y vivir la vida no forman buenas parejas culturales. De la misma forma, si a alguien se le ocurre decir “me siento mal pero estoy bien”, se le mira con extrañeza y tratando de discernir cuál es su peculiaridad.

Hemos caído en la trampa de exigir un exceso de optimismo a nuestras vidas. Hemos ignorado que no debemos de aprender la lección sin cuestionarla y, ahora, pagamos las consecuencias de asumir que no sufrir es un valor al alza para la cuenta de la vida y que lo correcto es mover nuestros millones para conseguir evitar las complicaciones y entonces “tener vida”.

Muchas personas aseguran que su mayor crecimiento y desarrollo como seres humanos han provenido del dolor y del pesar, no del placer. Así que, cuando necesitamos sentirnos tristes, es un error tratar de apresurar el proceso de sobrellevar nuestro sufrimiento, decepción o pena. La felicidad por lo general nos llega en momentos súbitos y fugaces; en cambio, asimilar nuestras emociones más sombrías nos lleva tiempo.

Para curar la tristeza es necesario aprender a ver la vida con nuevos ojos. Dice un refrán en la física cuántica: “Cambia la forma de ver las cosas y cambiará la realidad“.

jueves, 10 de septiembre de 2015

La razón por la que cuando estás triste lo ves todo distinto

¿Lo ves todo gris cuando estás triste? ¿o quizás todo negro? Y cuando estás feliz, ¿te parece todo más claro? ¿el mundo más brillante?

Un estudio científico publicado en la revista especializada Psychological Science confirmó esta semana lo que parece ser ya sabiduría popular: que cómo nos sentimos juega un papel importante en cómo vemos, literalmente, el mundo.

En particular en cómo percibimos los colores.

La relación entre las emociones y los colores, aparentemente inconexos, está presente en muchas expresiones del lenguaje.

En inglés, por ejemplo, "sentirse azul" (feeling blue) quiere decir estar triste.

"Pensamos que quizás una razón por la que emergen estas metáforas es porque realmente hay una conexión entre el humor y la percepción de los colores de una manera diferente", explicó Christopher Thorstenson, líder de la investigación.

Y así lo probaron los resultados de su estudio "La tristeza afecta a la percepción del color", en el que trabajó un equipo de la Universidad de Rochester de Nueva York.

El llanto irresistible de un cachorro de león huérfano

Los investigadores hicieron dos experimentos en los que participaron más de 150 personas.

Algunos de los participantes vieron la triste escena de la película "El Rey León" en la que muere Mufasa.

Este fragmento de unos dos minutos de duración se usa con frecuencia en estudios psicológicos porque induce irresistiblemente a la tristeza.

Los participantes vieron cómo los ojos de Simba, el protagonista, se abrían y llenaban de lágrimas al son de una música triste mientras empujaba con el hocico a su padre moribundo.

Los otros participantes vieron un video de comedia o un salvapantallas neutro.

Después, todos hicieron una prueba de percepción de color, en la que debían identificar los colores en una muestra de tonalidades pálidas, tan desaturadas que se parecían al gris.

Y descubrieron que la capacidad para discenir los colores de los participantes que vieron imágenes neutras o divertidas se mantenía igual.

Mientras que los sujetos que habían visto la escena triste tenían problemas para discernir los colores del eje azul-amarillo.

El ojo interpreta todo el espectro de colores valorando la luz en base a dos ejes de color: el eje rojo-verde y el eje azul-amarillo.

Vínculo con la apatía

Según los investigadores, la percepción de los colores del eje azul-amarillo está relacionada la dopamina.

"Nuestros resultados demuestran que el humor y la emoción pueden afectar cómo vemos el mundo que nos rodea", dijo Thorstenson, el líder del estudio.

Esta sustancia química es un neurotransmisor que regula el flujo de información entre las neuronas de nuestro cerebro y nos permite experimentar la sensación de placer.

La dopamina es un elemento clave para la motivación y su deficiencia está asociada a la depresión, la apatía y la falta de motivación.

"Nuestros resultados demuestran que el humor y la emoción pueden afectar cómo vemos el mundo que nos rodea", dijo Thorstenson.

Así que en lugar de ver el mundo tal cual es, nuestra percepción está tinturada por nuestras emociones.

lunes, 17 de septiembre de 2012

¿Qué relación existe entre (los matices) la tristeza y la habilidad para esperar?

"Las personas responden de manera distinta a estímulos similares, la diferencia está en la interpretación que hace de los hechos. O se deja vencer ante los nuevos retos; O ante no lograrlo busca las formas alternas de lograrlo.

La diferencia está en la interpretación"

HISTORIA:

¿Qué es la felicidad?

Un gato mayor ve a un gatito persiguiendo su cola y le pregunta ¿Por qué lo haces?

El gatito responde que se ha dado cuenta que su cola es la felicidad pero que por más que la persigue no logra alcanzarla. El gato mayor le dice al gatito ¿sabes?, yo sé que mi cola es la felicidad, pero me he dado cuenta que a donde quiera que vaya y hago lo que debo hacer mi cola me sigue. ¡Esa es la felicidad!! (Proverbio Chino)

SIGNIFICADO DE LA HISTORIA:

Algunos investigadores han realizado unos descubrimientos interesantes acerca del interés de generaciones de personas que han pisado esta tierra en encontrar la felicidad.

La felicidad tiene tres componentes, uno físico asociado a los sentidos, sin embargo los sentidos funcionan por presencia de ausencias por lo que la felicidad desde los sentidos consiste en la falta.

De tal modo, la felicidad consistente en los sentidos, que es una felicidad pasajera que se agota en sí misma, pues los sentidos se acostumbran a los estímulos y cada vez requiere mayor estímulo para lograr la gratificación obtenida la primera vez.

Sientes hambre en oposición a satisfacción, sueño por alerta, son las satisfacciones más primarias del individuo, los placeres de la primera infancia que nos acompañan el resto de nuestros días.

Felicidad conforme el logro de proyectos de vida que lleve a la persona de la conquista de sus necesidades, miedos e inquietudes al logro de sus objetivos propuestos.

Este factor frente a los descubrimientos de la relación entre la voluntad, la capacidad de esfuerzo y capacidad de logro en estudios transversales de niños pequeños a la edad adulta identificaron que los niños que lograban mayor dominio propio en la adultez eran quienes consolidaban sus proyectos y sentían mayor satisfacción con su vida.

Las metas y procesos por los que atraviesa un individuo demanda que supere la frustración de no aprender a la primera, mantenga el esfuerzo así no logre resolver el problema pronto, si insiste y mantiene su foco es probable que lo logre y obtenga la victoria anhelada.

El manejo adecuado de la frustración es lo que lleva al ser humano a renunciar a la obtención de placer inmediato pues con la espera aumenta la posibilidad de placer.

Es el factor asociado a la regulación de la agresividad entre los individuos por medio de las normas.

El niño pequeño acepta y tolera que no siempre sea el centro por el placer de jugar con otros.

Las personas que no soportan la frustración ceden con facilidad ante las presiones y obstáculos, abandonan sus metas por lo que no ven realizados sus sueños y anhelos lo que acumula fracasos y con estos insatisfacción.

La tercera fuente de felicidad es dar de sí para cuidar y ayudar a otros que si, vamos al desarrollo inicial del psiquismo vemos que está atravesado por el proceso de descentración social donde el niño deja de ser el centro de cuidados y atención de sus padres e inicia la relación con los pares, a partir de tal proceso puede reconocer al otro como par de juegos.

RELACIÓN CON EL DESARROLLO:

Desde estas investigaciones acerca de la felicidad me parece muy clara la necesidad de contribuir a los procesos de descentración social por medio de la incorporación en los cuidados personales que lleven al niño a reconocerse como miembro de una comunidad.

Del mismo modo trabajar en la disciplina y la responsabilidad de su cuidado personal le prepara para esforzarse y lograr sus proyectos de vida cuando sea adulto.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Dios ve tus tristezas y alegrías

Un periodista lo entrevistó
a Dios.
¿Qué es lo que más le sorprende de la humanidad?
Dios respondió:
Que se aburren de ser niños y quieran crecer rápido, para después desear ser niños otra vez.
Que desperdicien la salud para hacer dinero y luego pierdan el dinero para recuperar la salud.
Que ansían el futuro y olviden el presente y así no vivan ni el presente ni el futuro.
Que vivan como si nunca fuesen a morir y mueran como si nunca hubieran vivido.
El periodista quedó en silencio y luego dijo:
Padre, ¿cuáles son las lecciones de vida que quieres que tus hijos aprendamos?
Que aprendan que no pueden hacer que nadie los ame sino dejarse amar.
Que lo más valioso en la vida no es lo que tenemos, sino a quien tenemos.
Que una persona rica no es la que tiene más, sino la que tiene felicidad,
Que el físico atrae pero la personalidad enamora.
Que quien no valora lo que tiene, algún día se lamentará por haberlo perdido.
Que quien hace mal, algún día recibirá su merecido.
Si quieres ser feliz, haz feliz a alguien.
Si quieres recibir, da un poco de ti.
Rodeate de buenas personas
Recuerda, a veces a quien menos esperas es quien te hará vivir buenas experiencias.
Nunca arruines tu presente por un pasado que no tiene futuro.
Una persona fuerte sabe cómo mantener en orden su vida. Aun con lágrimas en los ojos, se las arregla para decir con una sonrisa: “estoy bien”.
Periodista, difundí esta información: Yo veo tus tristezas y tus alegrías. Con seguridad te digo, si sigues estos consejos, los tiempos duros pasarán de largo.

domingo, 11 de septiembre de 2011

No superar los malos recuerdos perjudica la salud física

El cerebro acostumbra a recordar más los buenos que los malos sucesos de nuestra vida. Y es que mirar hacia atrás con ira no es sano ni saludable. Según han observado ahora investigadores de la Universidad de Granada, guardar demasiado los sinsabores del pasado deteriora la salud.

Personas con actitud negativa presentan peores indicadores en calidad de salud. Una investigación de esta universidad española revela que la actitud de las personas hacia los eventos pasados, las vivencias presentes o las expectativas futuras influye en la percepción de la salud y en su calidad de vida.

El estudio realizado en Granada ha observado que cuando las personas tienen una actitud negativa hacia los eventos pasados de su vida y se tiene una actitud pesimista o fatalista respecto de los eventos presentes se generan mayores problemas en sus relaciones y son estas personas las que presentan los peores indicadores en calidad de salud.

Tres perfiles, tres estilos

En concreto, evaluaron mediante cuestionarios y pruebas de estimación temporal a 50 individuos, 25 mujeres y 25 hombres entre los 20 y 70 años, de una muestra aleatoria.

La dimensión más influyente es la percepción del pasado. Tras analizar los datos obtenidos, encontraron tres perfiles temporales entre los participantes del estudio, que corresponden a tres estilos: predominantemente negativo y predominantemente orientado al futuro -los dos más extremos- y otro más equilibrado.

Según Cristián Oyanadel, uno de los investigadores, "la dimensión más influyente es la percepción del pasado. Una visión negativa de este se relaciona altamente con peores indicadores de salud".

Las personas con esta tendencia negativa reportan dificultades para esforzarse físicamente en actividades cotidianas y limitaciones físicas para el rendimiento en el trabajo, perciben mayor dolor corporal y tienen mayor predisposición a enfermar.

Estas personas, además presentan tendencia a estados depresivos, ansiosos y alteraciones conductuales en general.

ALGUNOS DATOS

• La actitud de las personas hacia el pasado influye en su calidad de vida.


• Según una investigación de la Universidad de Granada, cómo se asumen las vivencias presentes o las expectativas futuras también influye.


• Las personas con esta tendencia negativa perciben mayor dolor corporal y tienen una mayor predisposición a enfermar.


martes, 26 de julio de 2011

Cuando la tristeza parece eterna

C onocida también como “Humor perturbado”, la Distimia es un padecimiento que deriva de enfermedades como la depresión y la ansiedad; se caracteriza por ser de difícil diagnóstico y tratamiento para los especialistas en psiquiatría, sin embargo, hay señales de alerta que se deben tomar en cuenta.

Según datos de la Organización Mundial de Salud (OMS), una de cada cuatro personas sufre o sufrirá algún problema de salud mental a lo largo de su vida. "Se tiene previsto que para el 2020 enfermedades como la Distimia y a su vez la depresión y ansiedad serán la primera causa de ausentismo laboral y los cruceños y bolivianos no estamos exentos a padecerlas", indicó Víctor Hugo Rojas, psiquiatra del Centro de Salud Mental.

¿QUÉ ES?. La Distimia es definida como una depresión crónica del estado de ánimo y que se prolonga por varios años, se caracteriza por no ser severo o porque sus episodios aislados no son lo suficientemente prolongados para diagnosticarlo como un trastorno depresivo mayor.

La Distimia deriva de "dist" que significa distorsión y "timia" Humor. La distorsión del humor es un estado de tristeza que va más allá de los meses, llegando a los años e incluso una vida. Por ejemplo, una persona a la cual todos conocen como aquel individuo que parece ser un fantasma, aquella que tipificaron como perezosa o postergadora, esa persona puede estar con
síntomas de Distimia.

PARA RECONOCERLA. Dentro de sus síntomas se encuentra la disminución de energía, insomnio, pérdida de la confianza en sí mismo, dificultad de concentración, llanto fácil, pérdida de interés por el sexo u otras actividades placenteras. También puede presentar pérdida de apetito y pérdida de peso o viceversa, manifiesta muchos altibajos del estado de ánimo. Sus reacciones son imprevisibles. Algunos días se levanta de buen humor, pero otros parece hacerlo "con el pie izquierdo". En los momentos "bajos" suele estar irritable, entra en discusiones con facilidad, chilla por nada y hace la vida muy difícil a quienes le rodean.

ES DESCAPACITANTE. Una persona aquejada por la Distimia presenta grandes cambios "No es pereza, flojera, falta de voluntad, imbecilidad o posesión demoníaca, sino enfermedades que puede sufrir cualquier persona, y con un apropiado diagnóstico pueden obtener un tratamiento alentador", señaló Rojas. "Estos trastornos pueden convertirse en situaciones discapacitantes para millones de personas, significando un alto costo socioeconómico para los países, comunidades y familias", concluyó el experto.


Asimismo, ABL Pharma con su línea ABL Neurociencias dispone de una serie de productos dirigidos al cuidado de la salud mental de las personas. "Los fármacos de Neurociencias producen un efecto positivo en la salud, generando estabilidad emocional y una progresiva mejora de la salud mental", indicó Gustavo Álvarez, gerente de Producto de ABL Pharma.

UN SEMINARIO TALLER PARA TRATAR LA DISTIMIA

La Distimia, el Espectro Ansioso-Somatoformo, Depresión y Ansiedad serán desglosados en el 2do Seminario Taller de Depresión y Ansiedad que se llevará a cabo hoy, mañana y el jueves 28 de julio, de 18.30 a 21.00, en el salón

Auditorio del Centro de Salud Mental de Santa Cruz, en colaboración con la Universidad Católica, el Sedes, el Colegio Médico y la Sociedad Cruceña de Psiquiatría. Inf:3-524141 o 3-521925.

IMPORTANTE

Ante cualquier malestar es importante recibir la ayuda profesional.