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viernes, 10 de noviembre de 2017
¿Qué pasa en el cerebro cuando algo nos asusta?
Los payasos siniestros, los vampiros y los zombies volvieron en pasados días con el festejo por Halloween y, con ellos, nuevas películas de terror y de catástrofes: razones suficientes para echarse a temblar. Pero ¿qué ocurre exactamente en el cerebro cuando nos asustamos?
Las personas reaccionan de forma instintiva ante potenciales amenazas como un grito estremecedor o el lanzamiento de una piedra, escondiéndose o protegiéndose la cabeza con los brazos.
En esa reacción interviene la amígdala cerebral, compuesta por dos núcleos de neuronas en forma de almendra y que constituye el centro del miedo justo encima del tronco cerebral. Inmediatamente después de que los estímulos sensoriales pasen por el tálamo llegan a la amígdala y, desde allí, son distribuidos al cuerpo.
Según el neurocientífico Joseph LeDoux, el miedo en el ser humano es algo más que la detección de una amenaza. "El miedo es un concepto, no 'algo' en el cerebro", afirma.
La expectativa de que nos pueda ocurrir algo malo desencadena una cascada química. Entonces la médula suprarrenal produce grandes cantidades de adrenalina –la hormona del estrés–, el nivel de azúcar en sangre aumenta, el corazón se acelera y las palmas de las manos empiezan a sudar.
En el caso de que la amenaza desaparezca, la hormona tranquilizante endorfina se libera y recorre el cuerpo. Este cóctel de hormonas es la razón por la que a tanta gente le gusta sentir de vez en cuando miedo, y cuentan con la ventaja de que puede activarse simplemente escuchando una historia de terror ante la chimenea.
viernes, 8 de septiembre de 2017
Vencer el miedo a hablar en público
En su mayor parte, las viejas y estrictas normas de escritura han ingresado en desuso; realidad que genera como consecuencia una mayor libertad de expresión y de palabra, empero, esta libertad de expresión y de palabra no debe precipitar a un libertinaje con la gramática, que es el sustrato imprescindible para el intelecto de todo humano. Lo precitado se apoya en la impotencia, penurias y dificultades, a veces insolubles, de las personas que quieren aprender un idioma extranjero sin conocer, por lo menos, lo básico de la gramática en su idioma de origen, entonces, ese colectivo social nunca aprenderá correctamente un idioma extranjero, menos lo entenderá o escribirá.
Frases sin verbo, infinitivos sueltos son cada vez práctica frecuente que puede ofender a los oídos que cultivan la belleza del lenguaje, aunque lo toleran y lo perdonan. A muchos les preocupa esta índole de cuestiones gramaticales y, un consejo sabio es, descubrirlas, con alguien que domine impecablemente las normas gramaticales. Cuando una persona debe hablar en público conviene, con vehemencia de cumplimiento, evitar los juramentos y las palabras obscenas, incluso cuando el auditorio sea eventualmente compuesto sólo de hombres, aun así, siempre será una ofensa. Ello no significa que, si el vocabulario de la persona no es amplio en alternativas, no puedan emplearse vulgarismos o quizás el lenguaje coloquial y expresiones modernas.
Es importante que todo expositor reconozca sus limitaciones y cuando no esté seguro del significado exacto de una palabra, debe evitarla o, mejor, consulte al esclarecedor diccionario, pues muchos reproducen palabras que han escuchado o leído y les ha impresionado sin conocer su semántica, lo cual es altamente riesgoso pues se exponen a que alguien del auditorio les corrija, situación que no es deseable.
Cuando se está frente a un auditorio para exponer un tema surgirá la duda de elegir entre dos palabras, una larga y la otra corta; lo mejor es elegir la corta pues la concisión será siempre más efectiva para la sensibilidad del que escucha, asimismo, las frases cortas se comprenden mejor por el público que cuando se utilizan frases demasiado extensas que también pueden ser perjudiciales para el orador ya que pueden hacerle perder el hilo y la cadencia de su propio discurso. Nunca decir "Por dnde iba", que es una confesión irrefragable de la propia torpeza del orador.
Otro eventual error que se comete, no infrecuentemente, es la utilización de estadísticas, pues alguien del auditorio podría rebatir los datos y situar al expositor en un trance incomodo; por ello, es más eficaz el efecto de una exposición comprensible que la enumeración tediosa e interminable de cifras.
Muchos creen pertinente el empleo de un lenguaje lleno de sonoridad y energía pero carente de significado, entonces, cuando más alta sea la posición intelectual, en una administración u organización, más frecuentes serán las oportunidades que se deberá utilizar este tipo de expresión, sin embargo, el lenguaje directo es mejor que el sesgado, la voz activa resulta más adecuada que la pasiva y la franqueza, sin duda, más eficaz que la insinuación.
Por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas - Abogado, posgrado en Educación Superior e Interculturalidad docente universitario, doctor honoris causa, escritor.
Frases sin verbo, infinitivos sueltos son cada vez práctica frecuente que puede ofender a los oídos que cultivan la belleza del lenguaje, aunque lo toleran y lo perdonan. A muchos les preocupa esta índole de cuestiones gramaticales y, un consejo sabio es, descubrirlas, con alguien que domine impecablemente las normas gramaticales. Cuando una persona debe hablar en público conviene, con vehemencia de cumplimiento, evitar los juramentos y las palabras obscenas, incluso cuando el auditorio sea eventualmente compuesto sólo de hombres, aun así, siempre será una ofensa. Ello no significa que, si el vocabulario de la persona no es amplio en alternativas, no puedan emplearse vulgarismos o quizás el lenguaje coloquial y expresiones modernas.
Es importante que todo expositor reconozca sus limitaciones y cuando no esté seguro del significado exacto de una palabra, debe evitarla o, mejor, consulte al esclarecedor diccionario, pues muchos reproducen palabras que han escuchado o leído y les ha impresionado sin conocer su semántica, lo cual es altamente riesgoso pues se exponen a que alguien del auditorio les corrija, situación que no es deseable.
Cuando se está frente a un auditorio para exponer un tema surgirá la duda de elegir entre dos palabras, una larga y la otra corta; lo mejor es elegir la corta pues la concisión será siempre más efectiva para la sensibilidad del que escucha, asimismo, las frases cortas se comprenden mejor por el público que cuando se utilizan frases demasiado extensas que también pueden ser perjudiciales para el orador ya que pueden hacerle perder el hilo y la cadencia de su propio discurso. Nunca decir "Por dnde iba", que es una confesión irrefragable de la propia torpeza del orador.
Otro eventual error que se comete, no infrecuentemente, es la utilización de estadísticas, pues alguien del auditorio podría rebatir los datos y situar al expositor en un trance incomodo; por ello, es más eficaz el efecto de una exposición comprensible que la enumeración tediosa e interminable de cifras.
Muchos creen pertinente el empleo de un lenguaje lleno de sonoridad y energía pero carente de significado, entonces, cuando más alta sea la posición intelectual, en una administración u organización, más frecuentes serán las oportunidades que se deberá utilizar este tipo de expresión, sin embargo, el lenguaje directo es mejor que el sesgado, la voz activa resulta más adecuada que la pasiva y la franqueza, sin duda, más eficaz que la insinuación.
Por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas - Abogado, posgrado en Educación Superior e Interculturalidad docente universitario, doctor honoris causa, escritor.
martes, 12 de abril de 2016
Fobias, más que un simple miedo
Las emociones y sus trastornos
Sorpresa, tristeza, alegría, ira, asco y miedo. Son las seis emociones básicas que experimentan todos los humanos, que nos preparan para interactuar con las personas, nos motivan, nos ayudan a orientar y dirigir nuestra conducta y facilitan la relación con el entorno social. No obstante, las emociones pueden dañarse y es cuando hablamos de los trastornos. Por ejemplo, de las afecciones de la tristeza y la alegría aparecen las diferentes formas de alteraciones del estado de ánimo (episodio depresivo mayor, trastorno bipolar, etc.) y de las alteraciones del miedo, los denominados trastornos de ansiedad (las fobias a animales, a volar, ataques de pánico, manía obsesivo compulsiva, etc).
En esos casos, las emociones dejan de ser funcionales y adaptativas para convertirse en un problema para la persona.
Las fobias son un tipo de trastorno emocional muy frecuente. El miedo es intenso e irracional; aparece siempre que se afronta la situación temida; por ejemplo: estar en un lugar cerrado, las alturas, un perro, hablar en público.
La persona que lo padece sabe que no tendría por qué temer esa situación, pero incluso así, siente un miedo incontrolable que no puede eliminar distrayéndose, hablando o leyendo.
Además, ese miedo no solo aparece cuando afronta lo temido; por ejemplo, si una persona tiene fobia a volar, también sentirá temor ante la presencia de situaciones, objetos, o pensamientos relacionados con el hecho de viajar en avión.
Síntomas de una fobia
BBC Mundo
Una persona que sufre una fobia tiene una necesidad abrumadora de evitar todo tipo de contacto con el objeto o situación.
Para estos individuos, incluso pensar en entrar en contacto con ese objeto o situación le produce ansiedad y pánico.
Hay dos tipos de fobias: las simples -como la fobia a las arañas (aracnofobia)- que son el miedo a objetos, animales o situaciones específicas; y las complejas -como el miedo a los lugares abiertos (agorafobia) o la fobia social- que tienden a ser más discapacitantes, porque a menudo están asociadas con una situación particular.
Si una persona sufre una fobia simple y no tiene contacto con la fuente de su miedo es poco probable que el trastorno afecte su vida diaria.
Sin embargo, cuando un individuo sufre una fobia compleja, como la agorafobia, es muy probable que el trastorno sea muy discapacitante y afecte su vida diaria.
Tal como explica a la BBC el doctor Robert Hicks, experto en medicina general y salud masculina, "la vida de una persona con una fobia se ve dominada por las cosas que tiene que hacer para evitar las situaciones que le producen ansiedad".
El miedo intenso o el sentimiento de ansiedad que surgen con una fobia pueden ser causados por algo aparentemente lógico, como el miedo a las alturas, o algo totalmente ilógico, como el miedo al color verde.
Los principales factores de origen
Aunque cada fobia tiene su propia fuente de ansiedad, las verdaderas causas subyacentes en todas ellas son más complejas y pueden involucrar varios factores tanto ambientales como psicológicos.
Por ejemplo, con la agorafobia, una de las fobias más comunes y de las más discapacitantes, los temores y la ansiedad se manifiestan con actividades como salir de la casa, viajar solo o entrar a lugares públicos.(...)
El grado de miedo y la forma como la gente se comporta para evitar estas situaciones varía entre una persona y otra.
Aunque muchos individuos con fobias logran mantener un empleo, otros no pueden salir de su casa.
MÁS EN LAS MUJERES
Las fobias o miedos suelen ser más comunes en mujeres y, por lo general, comienzan en los primeros años de la adultez.
"Una persona con una fobia tiende a evitar las situaciones u objetos que le producen ansiedad, pero esto a menudo provoca que la fobia empeore a medida que pasa el tiempo" afirma Robert Hicks.
"En lugar de crear situaciones para evitar la causa de nuestra fobia, es mejor enfrentar ese miedo y esto puede lograrse con la ayuda de un terapeuta entrenado”.
Los expertos afirman que es más probable que una fobia desaparezca si la causa fue un evento traumático.
Pero, incluso cuando la causa no tiene una lógica aparente, es posible ofrecer ayuda a la persona que sufre una fobia.
Los miedos más comunes
* A volar (aerofobia): está asociado a tener un accidente aéreo, a no tener el control de la situación y/o a padecer sensaciones físicas desagradables durante el vuelo.
* Lugares cerrados (claustrofobia): ocurre cuando la persona se halla en un lugar en el que teme quedarse sin aire para respirar o del que
no va a poder moverse, por ejemplo, en un ascensor, en el asiento trasero de un vehículo de tres puertas, entre otros.
* Hablar en público (fobia social): la ansiedad social se caracteriza por el miedo a ser evaluado negativamente por alguien de nuestro entorno. Es decir, la persona piensa que aquello que hace, dice, piensa, no va a ser entendido o aceptado por alguien.
* Agujas y sangre (hematofobia): en presencia de aquello que se teme (agujas, sangre, heridas) se produce palpitaciones, incremento de la frecuencia e intensidad de la respiración, tensión muscular, sudoración.
Posteriormente, aunque no siempre, se produce una respuesta inversa (síndrome vasovagal) que puede acabar con el desmayo de la persona.
* Alturas (acrofobia): es el miedo irracional y exagerado de llegar a caerse cuando una persona se encuentra a cierta altura.
Sorpresa, tristeza, alegría, ira, asco y miedo. Son las seis emociones básicas que experimentan todos los humanos, que nos preparan para interactuar con las personas, nos motivan, nos ayudan a orientar y dirigir nuestra conducta y facilitan la relación con el entorno social. No obstante, las emociones pueden dañarse y es cuando hablamos de los trastornos. Por ejemplo, de las afecciones de la tristeza y la alegría aparecen las diferentes formas de alteraciones del estado de ánimo (episodio depresivo mayor, trastorno bipolar, etc.) y de las alteraciones del miedo, los denominados trastornos de ansiedad (las fobias a animales, a volar, ataques de pánico, manía obsesivo compulsiva, etc).
En esos casos, las emociones dejan de ser funcionales y adaptativas para convertirse en un problema para la persona.
Las fobias son un tipo de trastorno emocional muy frecuente. El miedo es intenso e irracional; aparece siempre que se afronta la situación temida; por ejemplo: estar en un lugar cerrado, las alturas, un perro, hablar en público.
La persona que lo padece sabe que no tendría por qué temer esa situación, pero incluso así, siente un miedo incontrolable que no puede eliminar distrayéndose, hablando o leyendo.
Además, ese miedo no solo aparece cuando afronta lo temido; por ejemplo, si una persona tiene fobia a volar, también sentirá temor ante la presencia de situaciones, objetos, o pensamientos relacionados con el hecho de viajar en avión.
Síntomas de una fobia
BBC Mundo
Una persona que sufre una fobia tiene una necesidad abrumadora de evitar todo tipo de contacto con el objeto o situación.
Para estos individuos, incluso pensar en entrar en contacto con ese objeto o situación le produce ansiedad y pánico.
Hay dos tipos de fobias: las simples -como la fobia a las arañas (aracnofobia)- que son el miedo a objetos, animales o situaciones específicas; y las complejas -como el miedo a los lugares abiertos (agorafobia) o la fobia social- que tienden a ser más discapacitantes, porque a menudo están asociadas con una situación particular.
Si una persona sufre una fobia simple y no tiene contacto con la fuente de su miedo es poco probable que el trastorno afecte su vida diaria.
Sin embargo, cuando un individuo sufre una fobia compleja, como la agorafobia, es muy probable que el trastorno sea muy discapacitante y afecte su vida diaria.
Tal como explica a la BBC el doctor Robert Hicks, experto en medicina general y salud masculina, "la vida de una persona con una fobia se ve dominada por las cosas que tiene que hacer para evitar las situaciones que le producen ansiedad".
El miedo intenso o el sentimiento de ansiedad que surgen con una fobia pueden ser causados por algo aparentemente lógico, como el miedo a las alturas, o algo totalmente ilógico, como el miedo al color verde.
Los principales factores de origen
Aunque cada fobia tiene su propia fuente de ansiedad, las verdaderas causas subyacentes en todas ellas son más complejas y pueden involucrar varios factores tanto ambientales como psicológicos.
Por ejemplo, con la agorafobia, una de las fobias más comunes y de las más discapacitantes, los temores y la ansiedad se manifiestan con actividades como salir de la casa, viajar solo o entrar a lugares públicos.(...)
El grado de miedo y la forma como la gente se comporta para evitar estas situaciones varía entre una persona y otra.
Aunque muchos individuos con fobias logran mantener un empleo, otros no pueden salir de su casa.
MÁS EN LAS MUJERES
Las fobias o miedos suelen ser más comunes en mujeres y, por lo general, comienzan en los primeros años de la adultez.
"Una persona con una fobia tiende a evitar las situaciones u objetos que le producen ansiedad, pero esto a menudo provoca que la fobia empeore a medida que pasa el tiempo" afirma Robert Hicks.
"En lugar de crear situaciones para evitar la causa de nuestra fobia, es mejor enfrentar ese miedo y esto puede lograrse con la ayuda de un terapeuta entrenado”.
Los expertos afirman que es más probable que una fobia desaparezca si la causa fue un evento traumático.
Pero, incluso cuando la causa no tiene una lógica aparente, es posible ofrecer ayuda a la persona que sufre una fobia.
Los miedos más comunes
* A volar (aerofobia): está asociado a tener un accidente aéreo, a no tener el control de la situación y/o a padecer sensaciones físicas desagradables durante el vuelo.
* Lugares cerrados (claustrofobia): ocurre cuando la persona se halla en un lugar en el que teme quedarse sin aire para respirar o del que
no va a poder moverse, por ejemplo, en un ascensor, en el asiento trasero de un vehículo de tres puertas, entre otros.
* Hablar en público (fobia social): la ansiedad social se caracteriza por el miedo a ser evaluado negativamente por alguien de nuestro entorno. Es decir, la persona piensa que aquello que hace, dice, piensa, no va a ser entendido o aceptado por alguien.
* Agujas y sangre (hematofobia): en presencia de aquello que se teme (agujas, sangre, heridas) se produce palpitaciones, incremento de la frecuencia e intensidad de la respiración, tensión muscular, sudoración.
Posteriormente, aunque no siempre, se produce una respuesta inversa (síndrome vasovagal) que puede acabar con el desmayo de la persona.
* Alturas (acrofobia): es el miedo irracional y exagerado de llegar a caerse cuando una persona se encuentra a cierta altura.
sábado, 20 de febrero de 2016
Miedos: ¿cómo vencerlos?
EXISTE EL MIEDO NEGATIVO PERO TAMBIÉN EL POSITIVO. EL NEGATIVO PUEDE TRAER COMO CONSECUENCIA, PROBLEMAS DE SALUD | EN ESTE ARTÍCULO LA TERAPEUTA ROSARIO MÜLLER DA ALGUNAS PAUTAS PARA VENCER Y LIBERARSE DE ESTE SENTIMIENTO TAN DESAGRADABLE.
Rosario Müller es una terapeuta boliviana que reside en Brasil, con vasta experiencia en diferentes aspectos de la salud mental, emocional y física. En esta oportunidad, nos habla del miedo y las formas de transformarlo en un instrumento útil para nuestra vida.
“El miedo es una emoción que surge ante un pensamiento feo y doloroso sobre una situación futura que puede causarnos daño. Él se transforma en un sentimiento intruso cuando se permite que se instale en nuestras vidas”, explica la terapeuta.
Aunque se entiende que este sentimiento es negativo, se debe saber también que existe el miedo positivo. Es decir y según Müller, vibra de forma negativa cuando te toma y tu actitud se congela y vibra positivamente cuando lo observas para aprender que la verdadera protección está dentro de ti y decides tomar una actitud que lo integre.
“El miedo positivo existe para mirar que la verdadera protección está dentro de ti”, afirma.
Entonces lo fundamental radica en reconocerlo y luego acudir a herramientas para vencerlo.
“Sí se pueden vencer nuestros mayores miedos y se lo logra a través de la respiración y su consiguiente afirmación. Respirar te conecta con el cerebro para permitir que analices la situación conscientemente. Al afirmar, te permites escoger la actitud más elevada que te facilita liberar el miedo”, asevera Müller.
LA IMPORTANCIA DE VENCER LOS MIEDOS
La importancia de vencer nuestros mayores miedos radica en los efectos negativos que tiene para la salud. De hecho ya desde hace un buen tiempo se ha comprobado que los conflictos emocionales derivan luego en enfermedades.
“La mayoría de las enfermedades físicas tiene origen en los conflictos emocionales. El miedo, el pánico genera: depresión, psoriasis, problemas de próstata, problemas renales.
Temer nos conduce a dejar de lado nuestra posibilidad de reaccionar ante las situaciones, y se pierde la fe en las propias capacidades y es cuando se puede entrar en depresión”, asegura la terapeuta.
Muchas de las enfermedades, de hecho, ya han sido asociadas:
Psoriasis: miedo de ser herido.
Problemas de próstata: miedo que debilita la masculinidad.
“En síntesis, temer desequilibra el flujo de los líquidos en el organismo intoxicándonos, irritando todo a su paso constantemente, hasta que lo riñones disfuncionan”, asegura Müller.
¿CÓMO VENCERLOS REALMENTE?
La terapeuta aconseja respirar jugando.
“La respiración del Bhúo: Respiración circular, sin pausas, plena y profunda. Mientras la escuchas, después de cada observación: lleva tu atención enumerando los elementos del frente - respirar; de los lados -respirar; de arriba -respirar; de abajo - respirar; de atrás –respirar. Es decir reconocer el entorno físico y los objetos que nos rodean en ese momento. Luego, con los ojos cerrados, cuente y revise los que recuerdes, respirando al final de cada conjunto de recuerdos.
“Luego, observe partes de su interior, respirando y colocando el miedo como último elemento”, explica. Luego afirme: Con amor dejo partir este temor. Estoy segura(o) y a salvo. En sus manos está la resolución de todos los sentimientos cuando ellos vibran negativamente”, concluye la terapeuta.
Más información:
cocajuntos@a gmail.com
Rosario Müller es una terapeuta boliviana que reside en Brasil, con vasta experiencia en diferentes aspectos de la salud mental, emocional y física. En esta oportunidad, nos habla del miedo y las formas de transformarlo en un instrumento útil para nuestra vida.
“El miedo es una emoción que surge ante un pensamiento feo y doloroso sobre una situación futura que puede causarnos daño. Él se transforma en un sentimiento intruso cuando se permite que se instale en nuestras vidas”, explica la terapeuta.
Aunque se entiende que este sentimiento es negativo, se debe saber también que existe el miedo positivo. Es decir y según Müller, vibra de forma negativa cuando te toma y tu actitud se congela y vibra positivamente cuando lo observas para aprender que la verdadera protección está dentro de ti y decides tomar una actitud que lo integre.
“El miedo positivo existe para mirar que la verdadera protección está dentro de ti”, afirma.
Entonces lo fundamental radica en reconocerlo y luego acudir a herramientas para vencerlo.
“Sí se pueden vencer nuestros mayores miedos y se lo logra a través de la respiración y su consiguiente afirmación. Respirar te conecta con el cerebro para permitir que analices la situación conscientemente. Al afirmar, te permites escoger la actitud más elevada que te facilita liberar el miedo”, asevera Müller.
LA IMPORTANCIA DE VENCER LOS MIEDOS
La importancia de vencer nuestros mayores miedos radica en los efectos negativos que tiene para la salud. De hecho ya desde hace un buen tiempo se ha comprobado que los conflictos emocionales derivan luego en enfermedades.
“La mayoría de las enfermedades físicas tiene origen en los conflictos emocionales. El miedo, el pánico genera: depresión, psoriasis, problemas de próstata, problemas renales.
Temer nos conduce a dejar de lado nuestra posibilidad de reaccionar ante las situaciones, y se pierde la fe en las propias capacidades y es cuando se puede entrar en depresión”, asegura la terapeuta.
Muchas de las enfermedades, de hecho, ya han sido asociadas:
Psoriasis: miedo de ser herido.
Problemas de próstata: miedo que debilita la masculinidad.
“En síntesis, temer desequilibra el flujo de los líquidos en el organismo intoxicándonos, irritando todo a su paso constantemente, hasta que lo riñones disfuncionan”, asegura Müller.
¿CÓMO VENCERLOS REALMENTE?
La terapeuta aconseja respirar jugando.
“La respiración del Bhúo: Respiración circular, sin pausas, plena y profunda. Mientras la escuchas, después de cada observación: lleva tu atención enumerando los elementos del frente - respirar; de los lados -respirar; de arriba -respirar; de abajo - respirar; de atrás –respirar. Es decir reconocer el entorno físico y los objetos que nos rodean en ese momento. Luego, con los ojos cerrados, cuente y revise los que recuerdes, respirando al final de cada conjunto de recuerdos.
“Luego, observe partes de su interior, respirando y colocando el miedo como último elemento”, explica. Luego afirme: Con amor dejo partir este temor. Estoy segura(o) y a salvo. En sus manos está la resolución de todos los sentimientos cuando ellos vibran negativamente”, concluye la terapeuta.
Más información:
cocajuntos@a gmail.com
lunes, 16 de noviembre de 2015
¿Por qué tenemos miedo?
“El miedo es un mecanismo básico de supervivencia que da la señal a nuestro cuerpo para que responda al peligro mediante el enfrentamiento o la huida. Por lo tanto, es esencial para mantenernos a salvo”, destacan los especialistas de la Universidad de Minnesota (EEUU).
Tememos a la oscuridad, a los accidentes, a estar solos y, sobre todo, a morir. Tener miedo es una emoción universal, pero a veces puede convertirse en un problema…
Pasado un nuevo Halloween, en el que muchos se encontraron con ciertos episodios, filmes o acciones de fantasmas y monstruos, en una clara provocación de ciertos sustos o desasosiegos, ¿qué es, realmente, el miedo?
“El miedo es, y ha sido a lo largo de la evolución, una emoción imprescindible para la supervivencia de cualquier individuo, puesto que contribuye a mantenerlo alejado de los peligros y permite dar una respuesta muy rápida ante dicha situación”, explica María José Collado, psicóloga e investigadora de la Universidad Complutense de Madrid.
Se trata de “una emoción básica y universal que aparece como respue
sta ante un peligro real o imaginado”, detalla la especialista.
Asimismo, indica que el miedo tiene unas bases biológicas que permiten una respuesta instintiva o automática ante un peligro. De este modo, resulta muy común que las personas tengan miedo a algunos animales o a ciertas situaciones, “a menos que hayan aprendido a dar otra respuesta ante tal situación”, dice ella.
Enfrentamiento o huida
Pero igual que se puede aprender a no tener miedo ante una situación determinada, el miedo puede aprenderse.
De hecho, el grupo de investigación de los neurocientíficos Eric R. Kandel y Catherine Dulac ha encontrado que el pánico también se aprende a través de distintas memorias, lo que podría producir cambios genéticos.
Esto significa que cuando una situación nos genera temor, se almacena en el cerebro para que, si vuelve a repetirse, podamos anticiparnos a ella. No obstante, Collado señala que, a veces, no es necesario que ocurra lo mismo para que la persona reaccione igual.
Por ejemplo, para quien ha sufrido un atraco, encontrarse con alguien que tenga un físico parecido al del atracador o que lleve una prenda de ropa igual podría activar todo el circuito cerebral de la respuesta de miedo. “La cuestión está en que estas memorias parece que podrían modificar ciertos genes. Sin embargo, esto todavía no está del todo claro”, apunta.
“El sobresalto es una emoción que se desencadena cuando percibimos una amenaza. Es un mecanismo básico de supervivencia que da la señal a nuestro cuerpo para que responda al peligro mediante el enfrentamiento o la huida. Por lo tanto, el miedo es esencial para mantenernos a salvo”, destacan los especialistas de la Universidad de Minnesota.
En este sentido, María José Collado precisa que aunque el pavor se presenta como una reacción automática ante la presencia de una amenaza, afecta al organismo en tres niveles: cognitivo, fisiológico y motor.
“En el nivel cognitivo se produce una valoración del peligro y de nuestros recursos para enfrentarnos o huir de él. Esta valoración estaría basada en nuestros conocimientos y memorias y, en muchas ocasiones, es automática, es decir, la persona no tiene por qué ser consciente de ello”, aclara.
Además, la especialista recalca que, desde este nivel, también se puede anticipar el daño o generar pensamientos sobre la falta de control, lo que podría incrementar la sensación de sobresalto.
Por su parte, en el nivel fisiológico “destaca el aumento del ritmo cardiaco, de la presión arterial, de la coagulación sanguínea y de la glucosa en sangre”, expone.
Además, “se detienen las funciones no esenciales y se fija la atención en el peligro a través del sistema límbico. Es decir, el organismo se prepara para una huida rápida del peligro, a pesar de que en nuestra sociedad esta respuesta, diseñada para escapar de los depredadores, apenas tiene valor”, manifiesta.
“Por último, en el nivel motor, pueden darse tres respuestas: enfrentamiento, paralización o huida”, indica.
Emoción para la supervivencia
La psicóloga afirma que solemos tener miedo de todo aquello que amenaza nuestra supervivencia. “De hecho, el miedo primordial es el miedo a la muerte o a sufrir un daño, ya sea físico o psicológico, como la pérdida de un ser querido”, aclara.
Asimismo, señala que, por lo general, tenemos miedo de los animales, la enfermedad, los procedimientos médicos, los accidentes, la oscuridad, las alturas, los desconocidos o de no poder cubrir nuestras necesidades básicas de refugio y comida.
“Por otro lado, existen situaciones que pueden generar pánico pero que no están ligadas a la supervivencia. Se trata del miedo al rechazo y a la soledad, que ya no tiene la misma función que tuvo, pues a lo largo de la evolución ser rechazado por el grupo suponía perder su protección y quedar expuesto a los depredadores”, describe.
“También puede haber pavor a seres imaginarios como fantasmas, monstruos, demonios o muertos vivientes, entre otros, que han sido recogidos con gran frecuencia por la literatura y el cine”, expresa.
“El temor suele durar poco tiempo y después desaparece, pero también puede perdurar. De hecho, en algunos casos toma el control de nuestras vidas afectando al apetito, al sueño y a la concentración durante largos periodos de tiempo. Ese miedo puede impedirnos viajar, acudir al trabajo, al centro de estudios o salir de casa. También puede suponer un obstáculo a la hora de hacer cosas sencillas e incluso puede afectar a nuestra salud”, manifiesta la Fundación para la Salud Mental, una organización ubicada en el Reino Unido.
Del mismo modo, María José Collado subraya que el miedo debe entenderse como una emoción que sirve para garantizar la supervivencia.
En este sentido, se convierte en un problema cuando pierde su función natural. Esto ocurre “cuando no existe un motivo real para sentirlo, es decir, si se presenta sin que haya un peligro o una amenaza para la integridad de la persona”, detalla.
La psicóloga añade que el miedo también supone un problema cuando disminuye la calidad de vida o el bienestar quien lo padece, de forma que esa persona evita situaciones que son importantes para ella o no las enfrenta de manera adecuada, lo que puede tener consecuencias negativas sobre la esfera laboral y social.
Collado aclara que, al contrario que el miedo, las fobias son una respuesta irracional ante una situación que no constituye una amenaza real para el individuo.
“Dentro de las fobias hay distintos grados en cuanto a si son o no una amenaza real. Por ejemplo, en la fobia a conducir existe un peligro real de tener o provocar un accidente y, en este caso, se considera una fobia cuando las posibilidades de sufrir un daño se sobreestiman, se generan conductas desadaptativas y la persona afectada sufre”, precisa.
La especialista concluye que “en el otro extremo estarían, por ejemplo, el horror a los espacios cerrados o a las palomas que, en última instancia, no comportan ningún peligro real”.
“El miedo primordial es el miedo a la muerte o a sufrir un daño, ya sea físico o psicológico, como la pérdida de un ser querido”, indica María José Collado, psicóloga e investigadora de la Universidad Complutense de Madrid.
Collado aclara que, al contrario que el miedo, las fobias son una respuesta irracional ante una situación que no constituye una amenaza real para el individuo.
jueves, 9 de abril de 2015
Técnicas para combatir el miedo
El temor suele ser un enemigo en potencia porque obstaculiza todo avance que pueda haber en tu vida. Pero por fortuna existen técnicas muy sencillas que ayudan a controlar este problema si se le pone voluntad para superarlo.
Según recomienda la terapeuta familiar Sherezada Exeni, sirve mucho ensayar las reacciones que podrías tener si te pasa algo que temes. “Si por ejemplo vas a hablar delante de un gran grupo y te atemoriza que se burlen de ti o que te hagan preguntas que no puedas responderlas y te avergüences frente a todos, ensaya la situación y descubrirás qué actitud es la más acertada para que la adoptes en ese momento”, recomienda.
Puedes probar en tu casa con tus familiares o amigos de confianza para que ellos te ayuden a descubrir cuándo te asaltan los nervios y pierdes el control, de esta forma aprenderás a manejar la situación de la mejor forma posible.
Hay muchos otros miedos y, a veces, tienen que ver con las historias de vida de cada uno, por ejemplo, el miedo a fracasar, a ser rechazado, al cambio, al éxito, a tomar decisiones, a las responsabilidades, al compromiso, a los insectos, a la oscuridad y otros que muchas veces no nos dejan dormir.
Carlos Damiani, director de la Asociación Cultural de Yoga Hastinapura y experto en este tema, asegura que todo temor tiene una base y esta base está compuesta por una idea o un pensamiento que cuanto más activo esté, más posibilidades existen de que se agrave. “El principio de la psicología oriental es modificar el estado de la mente atenuando su movimiento”, explica.
Esto significa que se debe reducir la actividad mental o detenerla. ¿Cómo hacemos esto? Hay muchos niveles en los que se puede trabajar. Uno es el físico.
Si la persona con miedo realiza una caminata, un trote, natación o cualquier otra actividad corporal que no le haga daño, reducirá la atención mental hacia el tema que genera el pánico.
En un segundo nivel está elevar la energía, no en la mente, sino en el corazón, en la voluntad y esto se consigue a través de una buena respiración que no sea agitada ni forzada.
Según Damiani, el punto principal de la concentración física está en el entrecejo (entre los dos ojos) sin hacer esfuerzo con la vista, sino con la mente, que es la que debe observar la sensación de la respiración en la parte interior superior de las fosas nasales. Se debe distender el abdomen (sacar la barriga) para que la respiración eleve su energía vital y disminuya la energía de la mente que es la base del miedo. También se puede cantar o danzar para manejar esta sensación que nos hace sentir mal.
Respirar
El arte de la respiración ayuda a controlar y mejorar la condición anímica de las personas para apaciguar sus miedos. Se le debe dedicar al menos diez minutos por día a esta práctica.
Fuente: Sherezada Exeni, psicóloga y Carlos Damiani, director de la Asociación Cultural Hastinapura.
jueves, 29 de enero de 2015
Método para combatir el miedo
La mayor parte de las personas tenemos algunos miedos intensos instalados en nuestro pasado, cada ocasión en la que recordamos la experiencia estimulante, el miedo intenso vuelve a hacer su aparición con sus desagradables efectos.
El método que vamos a aprender a continuación nos va a permitir modificar y hacer pequeñas modificaciones a esa experiencia tan desagradable y por primera vez lograr o conseguir que esas sensaciones tan intensas y tan amenazantes disminuyan su intensidad y puedas adquirir un poder: el poder de modificar la imagen mental que te producía semejante temor o miedo intensificado.
Vamos al aprendizaje y a la acción directa: Busca con los ojos cerrados una experiencia que te produce siempre el mismo efecto: un miedo, un susto o un temor muy grande, espera unos instantes y busca en tu memoria esa experiencia; ahora voy a suponer que ya has encontrado la experiencia que te asusta o desagrada; mientras contemplas esa experiencia con los ojos de tu mente y con tus ojos físicos cerrados, procede a imaginar que tienes en tu mano derecha una brocha con pintura lila y que puedes percibir la textura de la pintura, el color brillante, su liquidez viscosa, un olor a pintura y ahora empapa tu brocha imaginaria con esa pintura y comienza a pintar alrededor de la imagen desagradable o atemorizante una especie de nubes y pinta en forma circular con paciencia hasta que tu imagen desagradable quede rodeada por esas nubes que pintaste con pequeños círculos giratorios; ahora pon la brocha imaginaria en un recipiente con disolvente, tapa la pintura, pues la volverás a utilizar para pintar otros recuerdos o experiencias amenazantes y podrás disponer de dicha herramienta y hasta podrás enseñarla a tus seres queridos, siempre y cuando estén dispuestos a aceptar el aprendizaje.
Con el uso de esta herramienta podrás neutralizar todas las experiencias que te mantenían en estado de miedo excesivo y de temor constante. Haz tu ejercicio y verás que funciona.
El método que vamos a aprender a continuación nos va a permitir modificar y hacer pequeñas modificaciones a esa experiencia tan desagradable y por primera vez lograr o conseguir que esas sensaciones tan intensas y tan amenazantes disminuyan su intensidad y puedas adquirir un poder: el poder de modificar la imagen mental que te producía semejante temor o miedo intensificado.
Vamos al aprendizaje y a la acción directa: Busca con los ojos cerrados una experiencia que te produce siempre el mismo efecto: un miedo, un susto o un temor muy grande, espera unos instantes y busca en tu memoria esa experiencia; ahora voy a suponer que ya has encontrado la experiencia que te asusta o desagrada; mientras contemplas esa experiencia con los ojos de tu mente y con tus ojos físicos cerrados, procede a imaginar que tienes en tu mano derecha una brocha con pintura lila y que puedes percibir la textura de la pintura, el color brillante, su liquidez viscosa, un olor a pintura y ahora empapa tu brocha imaginaria con esa pintura y comienza a pintar alrededor de la imagen desagradable o atemorizante una especie de nubes y pinta en forma circular con paciencia hasta que tu imagen desagradable quede rodeada por esas nubes que pintaste con pequeños círculos giratorios; ahora pon la brocha imaginaria en un recipiente con disolvente, tapa la pintura, pues la volverás a utilizar para pintar otros recuerdos o experiencias amenazantes y podrás disponer de dicha herramienta y hasta podrás enseñarla a tus seres queridos, siempre y cuando estén dispuestos a aceptar el aprendizaje.
Con el uso de esta herramienta podrás neutralizar todas las experiencias que te mantenían en estado de miedo excesivo y de temor constante. Haz tu ejercicio y verás que funciona.
miércoles, 10 de diciembre de 2014
¿Por qué tenemos miedo?
El sentimiento de temor surge de una "asamblea democrática" entre nuestras neuronas. Individualmente distinguen lo que supone una amenaza y lo que no. Se impone la opinión de la mayoría.
La sensación de miedo es una cuestión de números y depende de una votación “democrática” entre nuestras neuronas, que de forma individual son capaces de distinguir lo que supone una amenaza y lo que no. Si la mayoría se alarman, sentimos miedo.
Por el contrario, si sólo se alteran unas pocas, no cunde el pánico y permanecemos tranquilos.
Eso es al menos lo que se deduce de un artículo que publica Nature Neuroscience llevado a cabo con ratas. Al parecer, en la amígdala, la parte del cerebro que procesa el miedo, hay una minoría de neuronas muy temerosas, a las que cualquier señal del entorno les lleva a transmitir una señal de pánico. Sin embargo, la mayoría sólo se “alteran” y mandan señales de miedo cuando hay una causa justificada. El resultado en la conducta visible de la rata es la ausencia de temor.
Los investigadores llegaron a esta conclusión trabajando en el sentido inverso del comportamiento que observaban en los roedores a lo que ocurría en su cerebro, mirando neuronas individuales.
La sensación de miedo es una cuestión de números y depende de una votación “democrática” entre nuestras neuronas, que de forma individual son capaces de distinguir lo que supone una amenaza y lo que no. Si la mayoría se alarman, sentimos miedo.
Por el contrario, si sólo se alteran unas pocas, no cunde el pánico y permanecemos tranquilos.
Eso es al menos lo que se deduce de un artículo que publica Nature Neuroscience llevado a cabo con ratas. Al parecer, en la amígdala, la parte del cerebro que procesa el miedo, hay una minoría de neuronas muy temerosas, a las que cualquier señal del entorno les lleva a transmitir una señal de pánico. Sin embargo, la mayoría sólo se “alteran” y mandan señales de miedo cuando hay una causa justificada. El resultado en la conducta visible de la rata es la ausencia de temor.
Los investigadores llegaron a esta conclusión trabajando en el sentido inverso del comportamiento que observaban en los roedores a lo que ocurría en su cerebro, mirando neuronas individuales.
sábado, 20 de septiembre de 2014
Miedo a la oscuridad
Los niños atraviesan por diversas circunstancias, algunas agradables otras no tan buenas, de estas experiencias algunas veces temen a algo surgiendo así los miedos, son varios los miedos que los niños pueden sentir, entre ellos tenemos el miedo a la oscuridad.
El miedo a la oscuridad que algunos niños puedan tener surge de manera repentina y algunas veces no sabemos qué lo ocasiona o simplemente los padres no se dan cuenta que desencadena el miedo, el temor a la oscuridad puede nacer porque escucharon un ruido, un cuento, visto una película o sólo dejar fluir su imaginación.
Algunos niños están acostumbrados a dormir con sus padres y cuando se decide que duerman en una habitación propia la imaginación empieza a nacer por lo nuevo y desconocido ocasionando el miedo a la oscuridad, cambios de casa o dormir en lugares desconocidos también son factores que contribuyen a tener miedo a la oscuridad.
Muchas veces el niño empieza a cambiar de conducta y tener otro tipo de comportamiento al finalizar el día porque saben que vendrá la oscuridad y el momento de dormir, otros en cambio no dejan de jugar porque quieren evitar que sus padres los acuesten y hacen todo lo posible para alargar el día.
Cuando los padres perciban que sus hijos hacen todo para no dormir, deben ponerse fuertes y ayudar a afrontar este miedo y acostumbrarles a dormir a una hora determinada para que luego de repetidas veces ya sepan que deban dormir e irán mitigando el miedo a la oscuridad, puede ayudarles mucho despedirles con un beso, enseñarles a rezar, leerles un cuento o alguna actividad que les ayude a perder poco a poco el miedo que tengan.
No se debe menospreciar este problema en los niños, al contrario se les debe brindar todo el apoyo y comprensión, se debe conversar sobre el tema, preguntarles a qué temen y explicarles con cariño que existen soluciones, comunicarse con los niños es una manera de que estos no solo aprendan a expresar lo que sienten sino también contribuye a que se desahoguen y saquen todo lo que llevan guardado.
Obligar a apagar las luces aún sabiendo que el niño teme a la oscuridad llega a ser contraproducente y así no se eliminará el problema, puede agravarse y el niño cada vez sentirá que su miedo crece, además que puede ser un impulsor para que surjan otro tipo de problemas.
Otra de las maneras de lidiar con éste miedo, es dejar una lámpara con una luz tenue encendida en la habitación, dejar la luz del pasillo encendida o adornar la habitación con objetos luminosos que no solo decorarán la misma sino brindarán seguridad.
Cuando se intenta con varias alternativas y ninguna cumple con las expectativas, una manera disimulada de afrontar a los niños con la oscuridad es a través de algunos juegos que se deben realizar durante el día, por ejemplo se puede jugar a las escondidas, vendar los ojos del niño y que adivine los objetos que toca, todo esto de forma muy divertida para que afronten y se den cuenta que la oscuridad no les hace daño.
Antes de acostar al niño podemos relajarlo como habíamos mencionado con cuentos divertidos para ayudar a despejar su mente, masajes relajantes, comunicarnos con el niño, un baño para que se desestrecen, de todas maneras el miedo es una experiencia por la que todo ser humano atraviesa y es inevitable no tener esa sensación, pero se puede ayudar afrontarlo brindando cariño y seguridad.
El miedo a la oscuridad que algunos niños puedan tener surge de manera repentina y algunas veces no sabemos qué lo ocasiona o simplemente los padres no se dan cuenta que desencadena el miedo, el temor a la oscuridad puede nacer porque escucharon un ruido, un cuento, visto una película o sólo dejar fluir su imaginación.
Algunos niños están acostumbrados a dormir con sus padres y cuando se decide que duerman en una habitación propia la imaginación empieza a nacer por lo nuevo y desconocido ocasionando el miedo a la oscuridad, cambios de casa o dormir en lugares desconocidos también son factores que contribuyen a tener miedo a la oscuridad.
Muchas veces el niño empieza a cambiar de conducta y tener otro tipo de comportamiento al finalizar el día porque saben que vendrá la oscuridad y el momento de dormir, otros en cambio no dejan de jugar porque quieren evitar que sus padres los acuesten y hacen todo lo posible para alargar el día.
Cuando los padres perciban que sus hijos hacen todo para no dormir, deben ponerse fuertes y ayudar a afrontar este miedo y acostumbrarles a dormir a una hora determinada para que luego de repetidas veces ya sepan que deban dormir e irán mitigando el miedo a la oscuridad, puede ayudarles mucho despedirles con un beso, enseñarles a rezar, leerles un cuento o alguna actividad que les ayude a perder poco a poco el miedo que tengan.
No se debe menospreciar este problema en los niños, al contrario se les debe brindar todo el apoyo y comprensión, se debe conversar sobre el tema, preguntarles a qué temen y explicarles con cariño que existen soluciones, comunicarse con los niños es una manera de que estos no solo aprendan a expresar lo que sienten sino también contribuye a que se desahoguen y saquen todo lo que llevan guardado.
Obligar a apagar las luces aún sabiendo que el niño teme a la oscuridad llega a ser contraproducente y así no se eliminará el problema, puede agravarse y el niño cada vez sentirá que su miedo crece, además que puede ser un impulsor para que surjan otro tipo de problemas.
Otra de las maneras de lidiar con éste miedo, es dejar una lámpara con una luz tenue encendida en la habitación, dejar la luz del pasillo encendida o adornar la habitación con objetos luminosos que no solo decorarán la misma sino brindarán seguridad.
Cuando se intenta con varias alternativas y ninguna cumple con las expectativas, una manera disimulada de afrontar a los niños con la oscuridad es a través de algunos juegos que se deben realizar durante el día, por ejemplo se puede jugar a las escondidas, vendar los ojos del niño y que adivine los objetos que toca, todo esto de forma muy divertida para que afronten y se den cuenta que la oscuridad no les hace daño.
Antes de acostar al niño podemos relajarlo como habíamos mencionado con cuentos divertidos para ayudar a despejar su mente, masajes relajantes, comunicarnos con el niño, un baño para que se desestrecen, de todas maneras el miedo es una experiencia por la que todo ser humano atraviesa y es inevitable no tener esa sensación, pero se puede ayudar afrontarlo brindando cariño y seguridad.
domingo, 31 de agosto de 2014
El miedo debe superarse
Hace un mes y medio que los dueños de lo ajeno entraron a la casa de María y se llevaron todo lo que encontraron a su paso. La denuncia fue realizada ante las instancias correspondientes, el susto pasó pero hoy ella aún no se recupera de lo que los especialistas en sicología llaman estrés postraumático.
“Hace poco me soñé que no quería salir de mi casa porque había un auto pasando por la calle y sentí que me estaban persiguiendo”, cuenta. Lo que ella no sabe es que esto, el sentido de persecución, forma parte de los síntomas de este trastorno.
María ha decidido cambiar de casa, dejar atrás los 11 años que vivió allí y donde sus hijos se han criado. Quiere irse a un condominio cerrado para evitar ser víctima de otro robo.
Ante una sociedad que día a día ve crecer los hechos delictivos, en donde los asaltantes son cada vez más osados, el aumento de los casos por consulta privada también impresiona.
“Los casos de personas que buscan ayuda porque han atravesado por esta situación ha aumentado significativamente. El 30% de la población ha pasado alguna vez por una etapa de ansiedad, que es otro de los síntomas del trastorno”, explica la sicóloga clínica Sonia Chalup.
El trastorno por estrés postraumático (TEPT) es una alteración sicológica clasificada dentro del grupo de los trastornos de ansiedad. Se caracteriza por la aparición de síntomas específicos tras la exposición a un acontecimiento estresante, extremadamente traumático, que involucra un daño físico o es de naturaleza extraordinariamente amenazadora o catastrófica para el individuo. “Es aquel en que pone en riesgo la vida del sujeto”, aclara Chalup.
Hay una etapa para sentir temor
Si bien cualquier persona puede sufrir de estrés agudo luego de un acontecimiento que haya puesto en peligro su vida, Chalup explica que luego de realizar una evaluación de los síntomas del paciente, se determina si éste ha pasado al siguiente nivel, el del postrauma.
Dependiendo del acontecimiento, si es un hecho no tan grave, suele esperarse un mes para que los síntomas pasen, pero cuando el acontecimiento es de alta peligrosidad, como un robo a mano armada o un secuestro, el temor no pasa.
“En estos casos la persona debe buscar la ayuda de un profesional. El tiempo en que dura la terapia es entre tres y seis meses”, cuenta la sicóloga.
Su colega, Nicole Vega aclara que una persona jamás olvida un hecho violento. “Lo que se hace es aprender a aceptar la situación y pensar en que fue un acontecimiento de su vida, pero que fue superado”.
Vega también enfatiza en el hecho de que cada persona es diferente, unas pueden ser más sensibles que otras, además que otro factor clave es saber si ha pasado por situaciones previas similares al último hecho.
Ante el hecho, cómo se debe tratar
En agosto del 2013 la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó nuevas pautas para el tratamiento del TEPT.
Para tratar la sensación de encontrarse amenazado, los trastornos del sueño, las palpitaciones, las crisis de ansiedad, o los cambios bruscos de comportamiento, confirman la eficacia de las terapias cognitivo-conductuales y de la terapia de movimiento ocular.
Chalup explica que en el primer caso se realiza la técnica de exposición prolongada imaginada o en vivo. “Es cuando el especialista va colocando poco a poco al paciente en la situación que le ha generado el estrés traumático. Allí es donde se va respondiendo la duda con la que siempre llegan ¿por qué no hice tal cosa?”
Si bien existen grados en los que la sicología debe aconsejar ya el uso de fármacos, estos casos ya son traspasados a los especialistas en siquiatría. En estos casos la OMS aconsejó ya no utilizar las benzodiazepinas porque es frecuente que se empleen. “Normalmente se utilizan ansiolíticos y antidepresivos”, cuenta la experta.
Además, no solo es el único tratamiento que se utiliza para que las personas enfrenten sus temores. La terapia de grupo también sirve como apoyo para ir dejando poco a poco de lado los síntomas que agobian.
Cuando existen crisis paranoicas, la persona puede acercarse no solo a los consultorios de sicólogos clínicos sino también a los centros de reposo donde las personas pueden recibir un tratamiento a través de la farmacología. En Santa Cruz el Centro de Salud Mental Blanca Añez y el Hospital Benito Menni son las instituciones públicas que cuentan con especialistas para tratar el TEPT. También existen otros que son privados.
El entorno, clave para superar el trauma
Los expertos concuerdan que la familia y los amigos son clave para la recuperación de una persona que haya atravesado por un acontecimiento de violencia.
Muchas veces la familia trata de ayudar al paciente no permitiéndole expresar lo que siente, causando mayor ansiedad y temor.
“En casos graves como secuestros o robo con violación, la familia de la víctima también debe asistir a terapia, porque también tiene los mismos síntomas de la TEPT”, dice Vega.
Incluso hasta las mismas figuras que deberían dar seguridad, como la Policía, más bien causa desconfianza, cuenta el excomandante de la Policía y abogado Wilfredo Torrico.
Incluso muchas víctimas sienten bajar el nivel de estrés cuando la justicia da una sentencia a su favor, pero si en una sociedad donde esto es al azar, las personas amedrentadas más bien tienden a generar cadenas de trastornos postraumáticos, explica la sicóloga Chalup.
Ni los muros más altos lo pueden frenar
Mientras no existan medidas preventivas a nivel general, la delincuencia no solo causará estragos en la sociedad, sino también en las personas vulnerables.
“Hoy la gente construye bardas más altas, invierte en tecnología para evitar que el asaltante ingrese a sus casas o se va a vivir a condominios cerrados, pero nada de esto puede frenar el crecimiento de la ola delincuencial”, dice Torrico.
“Ante un ataque, la persona debe entender que no puede poner a pelearse con su agresor, porque hoy los asaltantes andan con armas de fuego o punzocortantes. No debe arriesgar su vida”, explica el abogado.
El excomandante utiliza una frase que para muchos puede resultar chocante. “El criminólogo francés Alexandre Lacassagne decía que las sociedades tienen los criminales que se merecen y mientras la gente solo exija leyes más duras, cárceles o policías, la ola delictiva no va a decrecer, va a seguir en aumento. Lo que se necesita es educación”, expresa.
Hay que romper la idea de que solo los débiles buscan ayuda, cuando su vida ha dejado de ser la de antes, es mejor evitar que todo su entorno se vaya abajo con cualquier decisión
QUÉ HACER EN EL ATAQUE
CUIDADO PERSONAL
Alexander Rachor
Reps. Krav Maga Bolivia
La prevención es el primer paso para aumentar nuestro sentimiento de seguridad a niveles confortables, pero nadie habla de la parte operativa, es decir, qué hacer en el momento que se está siendo atacado.
Sea consciente de que los lugares seguros (casa u oficina) son pocos, todo los trayectos entre un lugar y otro son de cierto nivel de riesgo. La identificación temprana de un problema conllevará a una solución más fácil.
Equípese, si los niveles de riesgo los considera altos prepárese, todo puede ser usado como un elemento de defensa: un juego de llaves para clavar y hacer cortes, un bolígrafo se puede utilizar como un objeto punzante (busque lugares donde no haya muchos huesos).
Si es sorprendido y la negociación no es una opción, trate de golpear los ojos, la garganta, los genitales o las rodillas) Pegue con la mano abierta con la parte de la palma más cercana a la muñeca (talón de mano, use sus uñas para lastimar y si está muy cerca, muerda.
Su vida es un activo más valioso, no existe ningún bien material que tenga su valor. La decisión correcta en el momento indicado puede hacer la diferencia.
MANERAS DE PREVENIR EL ASALTO
Perfil bajo. No hable con desconocidos o gente recién conocida, sobre sus pertenencias de lujo o dinero.
Sin ostentaciones. Evite llevar a la vista joyas, relojes o cualquier cosa de lujo. Los asaltantes no diferencian el oro o plata original de la de fantasía.
Cuando camine. Evite pasar por callejones oscuros donde no exista ningún negocio o local comercial abierto. Camine siempre por la banqueta y junto a la barda, esto debido a que se les dificulta a los agresores que van en bicicleta o motocicleta.
No sea previsible. Todos llevan su billetera en el bolsillo del pantalón, pero lleve su dinero en bolsillos. Esto puede usarse igual en el caso de las mujeres. Lleve lo esencial en la cartera, el dinero, los documentos u otros, distribúyalos en sus bolsillos.
Sus pertenencias. Nunca asiente su cartera en el asiento contiguo del restaurante o salón al que asiste. El hecho de que sea cerrado y privado, no garantiza que el asaltante entre y aproveche la oportunidad ante la distracción de la gente.
Vehículo. Nunca deje objetos valiosos en el auto. Estos pueden ser el motivo para que a su regreso encuentre un vidrio roto y sin nada adentro.
“Hace poco me soñé que no quería salir de mi casa porque había un auto pasando por la calle y sentí que me estaban persiguiendo”, cuenta. Lo que ella no sabe es que esto, el sentido de persecución, forma parte de los síntomas de este trastorno.
María ha decidido cambiar de casa, dejar atrás los 11 años que vivió allí y donde sus hijos se han criado. Quiere irse a un condominio cerrado para evitar ser víctima de otro robo.
Ante una sociedad que día a día ve crecer los hechos delictivos, en donde los asaltantes son cada vez más osados, el aumento de los casos por consulta privada también impresiona.
“Los casos de personas que buscan ayuda porque han atravesado por esta situación ha aumentado significativamente. El 30% de la población ha pasado alguna vez por una etapa de ansiedad, que es otro de los síntomas del trastorno”, explica la sicóloga clínica Sonia Chalup.
El trastorno por estrés postraumático (TEPT) es una alteración sicológica clasificada dentro del grupo de los trastornos de ansiedad. Se caracteriza por la aparición de síntomas específicos tras la exposición a un acontecimiento estresante, extremadamente traumático, que involucra un daño físico o es de naturaleza extraordinariamente amenazadora o catastrófica para el individuo. “Es aquel en que pone en riesgo la vida del sujeto”, aclara Chalup.
Hay una etapa para sentir temor
Si bien cualquier persona puede sufrir de estrés agudo luego de un acontecimiento que haya puesto en peligro su vida, Chalup explica que luego de realizar una evaluación de los síntomas del paciente, se determina si éste ha pasado al siguiente nivel, el del postrauma.
Dependiendo del acontecimiento, si es un hecho no tan grave, suele esperarse un mes para que los síntomas pasen, pero cuando el acontecimiento es de alta peligrosidad, como un robo a mano armada o un secuestro, el temor no pasa.
“En estos casos la persona debe buscar la ayuda de un profesional. El tiempo en que dura la terapia es entre tres y seis meses”, cuenta la sicóloga.
Su colega, Nicole Vega aclara que una persona jamás olvida un hecho violento. “Lo que se hace es aprender a aceptar la situación y pensar en que fue un acontecimiento de su vida, pero que fue superado”.
Vega también enfatiza en el hecho de que cada persona es diferente, unas pueden ser más sensibles que otras, además que otro factor clave es saber si ha pasado por situaciones previas similares al último hecho.
Ante el hecho, cómo se debe tratar
En agosto del 2013 la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó nuevas pautas para el tratamiento del TEPT.
Para tratar la sensación de encontrarse amenazado, los trastornos del sueño, las palpitaciones, las crisis de ansiedad, o los cambios bruscos de comportamiento, confirman la eficacia de las terapias cognitivo-conductuales y de la terapia de movimiento ocular.
Chalup explica que en el primer caso se realiza la técnica de exposición prolongada imaginada o en vivo. “Es cuando el especialista va colocando poco a poco al paciente en la situación que le ha generado el estrés traumático. Allí es donde se va respondiendo la duda con la que siempre llegan ¿por qué no hice tal cosa?”
Si bien existen grados en los que la sicología debe aconsejar ya el uso de fármacos, estos casos ya son traspasados a los especialistas en siquiatría. En estos casos la OMS aconsejó ya no utilizar las benzodiazepinas porque es frecuente que se empleen. “Normalmente se utilizan ansiolíticos y antidepresivos”, cuenta la experta.
Además, no solo es el único tratamiento que se utiliza para que las personas enfrenten sus temores. La terapia de grupo también sirve como apoyo para ir dejando poco a poco de lado los síntomas que agobian.
Cuando existen crisis paranoicas, la persona puede acercarse no solo a los consultorios de sicólogos clínicos sino también a los centros de reposo donde las personas pueden recibir un tratamiento a través de la farmacología. En Santa Cruz el Centro de Salud Mental Blanca Añez y el Hospital Benito Menni son las instituciones públicas que cuentan con especialistas para tratar el TEPT. También existen otros que son privados.
El entorno, clave para superar el trauma
Los expertos concuerdan que la familia y los amigos son clave para la recuperación de una persona que haya atravesado por un acontecimiento de violencia.
Muchas veces la familia trata de ayudar al paciente no permitiéndole expresar lo que siente, causando mayor ansiedad y temor.
“En casos graves como secuestros o robo con violación, la familia de la víctima también debe asistir a terapia, porque también tiene los mismos síntomas de la TEPT”, dice Vega.
Incluso hasta las mismas figuras que deberían dar seguridad, como la Policía, más bien causa desconfianza, cuenta el excomandante de la Policía y abogado Wilfredo Torrico.
Incluso muchas víctimas sienten bajar el nivel de estrés cuando la justicia da una sentencia a su favor, pero si en una sociedad donde esto es al azar, las personas amedrentadas más bien tienden a generar cadenas de trastornos postraumáticos, explica la sicóloga Chalup.
Ni los muros más altos lo pueden frenar
Mientras no existan medidas preventivas a nivel general, la delincuencia no solo causará estragos en la sociedad, sino también en las personas vulnerables.
“Hoy la gente construye bardas más altas, invierte en tecnología para evitar que el asaltante ingrese a sus casas o se va a vivir a condominios cerrados, pero nada de esto puede frenar el crecimiento de la ola delincuencial”, dice Torrico.
“Ante un ataque, la persona debe entender que no puede poner a pelearse con su agresor, porque hoy los asaltantes andan con armas de fuego o punzocortantes. No debe arriesgar su vida”, explica el abogado.
El excomandante utiliza una frase que para muchos puede resultar chocante. “El criminólogo francés Alexandre Lacassagne decía que las sociedades tienen los criminales que se merecen y mientras la gente solo exija leyes más duras, cárceles o policías, la ola delictiva no va a decrecer, va a seguir en aumento. Lo que se necesita es educación”, expresa.
Hay que romper la idea de que solo los débiles buscan ayuda, cuando su vida ha dejado de ser la de antes, es mejor evitar que todo su entorno se vaya abajo con cualquier decisión
QUÉ HACER EN EL ATAQUE
CUIDADO PERSONAL
Alexander Rachor
Reps. Krav Maga Bolivia
La prevención es el primer paso para aumentar nuestro sentimiento de seguridad a niveles confortables, pero nadie habla de la parte operativa, es decir, qué hacer en el momento que se está siendo atacado.
Sea consciente de que los lugares seguros (casa u oficina) son pocos, todo los trayectos entre un lugar y otro son de cierto nivel de riesgo. La identificación temprana de un problema conllevará a una solución más fácil.
Equípese, si los niveles de riesgo los considera altos prepárese, todo puede ser usado como un elemento de defensa: un juego de llaves para clavar y hacer cortes, un bolígrafo se puede utilizar como un objeto punzante (busque lugares donde no haya muchos huesos).
Si es sorprendido y la negociación no es una opción, trate de golpear los ojos, la garganta, los genitales o las rodillas) Pegue con la mano abierta con la parte de la palma más cercana a la muñeca (talón de mano, use sus uñas para lastimar y si está muy cerca, muerda.
Su vida es un activo más valioso, no existe ningún bien material que tenga su valor. La decisión correcta en el momento indicado puede hacer la diferencia.
MANERAS DE PREVENIR EL ASALTO
Perfil bajo. No hable con desconocidos o gente recién conocida, sobre sus pertenencias de lujo o dinero.
Sin ostentaciones. Evite llevar a la vista joyas, relojes o cualquier cosa de lujo. Los asaltantes no diferencian el oro o plata original de la de fantasía.
Cuando camine. Evite pasar por callejones oscuros donde no exista ningún negocio o local comercial abierto. Camine siempre por la banqueta y junto a la barda, esto debido a que se les dificulta a los agresores que van en bicicleta o motocicleta.
No sea previsible. Todos llevan su billetera en el bolsillo del pantalón, pero lleve su dinero en bolsillos. Esto puede usarse igual en el caso de las mujeres. Lleve lo esencial en la cartera, el dinero, los documentos u otros, distribúyalos en sus bolsillos.
Sus pertenencias. Nunca asiente su cartera en el asiento contiguo del restaurante o salón al que asiste. El hecho de que sea cerrado y privado, no garantiza que el asaltante entre y aproveche la oportunidad ante la distracción de la gente.
Vehículo. Nunca deje objetos valiosos en el auto. Estos pueden ser el motivo para que a su regreso encuentre un vidrio roto y sin nada adentro.
miércoles, 27 de agosto de 2014
¿El miedo es hereditario?
Un reciente estudio realizado en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad Emory, en Atlanta, Georgia, descubrió que además de huellas en la estructura genética de un ser vivo, las experiencias traumáticas pueden ser legadas a los descendientes de quienes las viven.
Es decir, nuestra herencia genética nos brinda "herramientas evolutivas" que se pueden volver en nuestra contra si no sabemos utilizarlas; el miedo es una de ellas, al parecer se transmite de generación en generación.
Esta revelación tuvo lugar tras varios experimentos con ratones, cuyo ADN registraba estos traumas y luego se comprobó lo transmitían a futuras generaciones.
Cuando los investigadores sometieron a los roedores a descargas eléctricas "moderadas", les infundieron miedo al olor de acetofenona.
La repulsión al aroma asociado con la terapia de shock fue transmitida a la segunda generación de ratones; esto a pesar de que las crías nunca estuvieron en contacto con sus padres tras el nacimiento y que tampoco poseían registro alguno de citado olor.
Entonces, el miedo a la terapia de shocks fue heredado biológicamente. El fenómeno se repitió en la siguiente generación, los roedores "nietos" del primer grupo traumatizado, demostraron un 200 por ciento más de rechazo a la acetofenona en comparación con los "nietos" de ratones a los que nunca se les aplicó la terapia de shock.
Además de las implicaciones médicas y en tratamientos de fobias, así como desordenes post-traumáticos, este descubrimiento es una clara referencia a la enorme cantidad y tipos de información con la que nacemos para enfrentar la vida. Es obvio que no "empezamos desde cero".
Sería importante utilizar estos conocimientos y reflexionar sobre los miedos que nuestros padres nos han heredado; tal vez esté ahí la clave para derribar las barreras que nos impiden lograr algunas de nuestras metas más importantes en la vida.
Es decir, nuestra herencia genética nos brinda "herramientas evolutivas" que se pueden volver en nuestra contra si no sabemos utilizarlas; el miedo es una de ellas, al parecer se transmite de generación en generación.
Esta revelación tuvo lugar tras varios experimentos con ratones, cuyo ADN registraba estos traumas y luego se comprobó lo transmitían a futuras generaciones.
Cuando los investigadores sometieron a los roedores a descargas eléctricas "moderadas", les infundieron miedo al olor de acetofenona.
La repulsión al aroma asociado con la terapia de shock fue transmitida a la segunda generación de ratones; esto a pesar de que las crías nunca estuvieron en contacto con sus padres tras el nacimiento y que tampoco poseían registro alguno de citado olor.
Entonces, el miedo a la terapia de shocks fue heredado biológicamente. El fenómeno se repitió en la siguiente generación, los roedores "nietos" del primer grupo traumatizado, demostraron un 200 por ciento más de rechazo a la acetofenona en comparación con los "nietos" de ratones a los que nunca se les aplicó la terapia de shock.
Además de las implicaciones médicas y en tratamientos de fobias, así como desordenes post-traumáticos, este descubrimiento es una clara referencia a la enorme cantidad y tipos de información con la que nacemos para enfrentar la vida. Es obvio que no "empezamos desde cero".
Sería importante utilizar estos conocimientos y reflexionar sobre los miedos que nuestros padres nos han heredado; tal vez esté ahí la clave para derribar las barreras que nos impiden lograr algunas de nuestras metas más importantes en la vida.
jueves, 29 de noviembre de 2012
Combate el miedo a las agujas
A nadie le gusta el pinchazo de una amenazante aguja en los brazos o en los muslos; mucho menos a los niños, que antes de los dos años de edad deben someterse a constantes vacunas y controles médicos para garantizar su futura buena salud.
“Mi hijo de un año y medio ya no quiere ir a sus controles porque en dos ocasiones lo lastimaron cuando le aplicaban sus vacunas”, señala Carmen, madre y ama de casa de 27 años.
El perinatólogo pediatra Juan Enrique Wantig explica que todos los médicos especialistas y encargados de suministrar una vacuna deberían saber que lo importante es crear un clima agradable y de confianza antes de proceder. “No debemos dejar en sus recuerdos experiencias feas; todo lo contrario, debe ser agradable y muy fácil conseguir este propósito gracias a los distractores”.
Si bien los nervios en las personas pueden captar la sensación del frío y del dolor, no lo hacen a la vez, porque uno inhibe al otro. “Por eso, cuando el niño va a recibir una vacuna, lo mejor que se puede hacer es poner algún objeto frío en la parte donde recibirá el pinchazo (por ejemplo una bolsita con hielo o un instrumento metálico) para que sus nervios se concentren en esa sensación y, como respuesta, no sentirá el pinchazo. El cuerpo asumirá que simplemente se le puso algo mucho más frío”, explica el especialista.
Wantig agrega que también existen analgésicos en crema que se absorben por medio de la piel. “Se aplica un poco en el muslo o el brazo, se espera unos segundos antes de introducir la aguja y la piel quedará adormecida”.
Ante todo, debes evitar que esta acción resulte un tormento, porque la siguiente vez se iniciará con un llanto incontrolable.
Hay una etapa en la que los padres de familia deben cumplir al pie de la letra con el cronograma de vacunas para evitar la poliomelitis, coqueluche, difteria, sarampión y otras enfermedades muy peligrosas. “Por eso el niño debe familiarizarse con este tipo de tratamiento y lo debe tomar siempre con calma y sin dolor”, recomienda el galeno.
Otra cosa que se puede hacer antes de someter al niño a la vacuna es distraerlo con algún juguete de su preferencia, sonidos extraños, cantos, cuentos, risas, caras chistosas, haciéndole tomar aire o cualquier cosa que se te pueda ocurrir para hacer más fácil ese momento, sugiere la psicóloga Mónica Soliz.
Set médico
Cuando los niños pasan los siete u ocho meses y ya distinguen mejor las cosas, puedes empezar por comprarle un set de médico y jugar al doctor. Con creatividad puedes hacer que tu hijo vea con normalidad esta ocupación.
Experiencia
La primera impresión de la experiencia será la que perdurará a lo largo de su crecimiento, al menos los primeros dos años de vida. No permitas que esta experiencia sea traumática para el pequeño.
Calma
Para que tu hijo no tenga miedo, es importante que le transmitas calma. Si papá o mamá se ponen más nerviosos con la aguja, el niño lo percibirá.
“Mi hijo de un año y medio ya no quiere ir a sus controles porque en dos ocasiones lo lastimaron cuando le aplicaban sus vacunas”, señala Carmen, madre y ama de casa de 27 años.
El perinatólogo pediatra Juan Enrique Wantig explica que todos los médicos especialistas y encargados de suministrar una vacuna deberían saber que lo importante es crear un clima agradable y de confianza antes de proceder. “No debemos dejar en sus recuerdos experiencias feas; todo lo contrario, debe ser agradable y muy fácil conseguir este propósito gracias a los distractores”.
Si bien los nervios en las personas pueden captar la sensación del frío y del dolor, no lo hacen a la vez, porque uno inhibe al otro. “Por eso, cuando el niño va a recibir una vacuna, lo mejor que se puede hacer es poner algún objeto frío en la parte donde recibirá el pinchazo (por ejemplo una bolsita con hielo o un instrumento metálico) para que sus nervios se concentren en esa sensación y, como respuesta, no sentirá el pinchazo. El cuerpo asumirá que simplemente se le puso algo mucho más frío”, explica el especialista.
Wantig agrega que también existen analgésicos en crema que se absorben por medio de la piel. “Se aplica un poco en el muslo o el brazo, se espera unos segundos antes de introducir la aguja y la piel quedará adormecida”.
Ante todo, debes evitar que esta acción resulte un tormento, porque la siguiente vez se iniciará con un llanto incontrolable.
Hay una etapa en la que los padres de familia deben cumplir al pie de la letra con el cronograma de vacunas para evitar la poliomelitis, coqueluche, difteria, sarampión y otras enfermedades muy peligrosas. “Por eso el niño debe familiarizarse con este tipo de tratamiento y lo debe tomar siempre con calma y sin dolor”, recomienda el galeno.
Otra cosa que se puede hacer antes de someter al niño a la vacuna es distraerlo con algún juguete de su preferencia, sonidos extraños, cantos, cuentos, risas, caras chistosas, haciéndole tomar aire o cualquier cosa que se te pueda ocurrir para hacer más fácil ese momento, sugiere la psicóloga Mónica Soliz.
Set médico
Cuando los niños pasan los siete u ocho meses y ya distinguen mejor las cosas, puedes empezar por comprarle un set de médico y jugar al doctor. Con creatividad puedes hacer que tu hijo vea con normalidad esta ocupación.
Experiencia
La primera impresión de la experiencia será la que perdurará a lo largo de su crecimiento, al menos los primeros dos años de vida. No permitas que esta experiencia sea traumática para el pequeño.
Calma
Para que tu hijo no tenga miedo, es importante que le transmitas calma. Si papá o mamá se ponen más nerviosos con la aguja, el niño lo percibirá.
sábado, 6 de octubre de 2012
Como Superar el Miedo
El miedo es una sensación agonizante que paraliza y te grita: "No lo hagas", "Déjalo correr", hace que dejemos pasar las cosas, que nos refugiemos en nuestra concha y sobretodo hace que seamos unos cobardes miserables que a la hora de la verdad hablamos más que actuamos.
Yo particularmente tengo una norma muy básica y sencilla con el miedo para evitar tenerlo jamás alardeo o hablo de cosas que se que seré incapaz de hacer. Por ejemplo, no digo cosas como: "si este se me cuela le arranco la cabeza de un puñetazo", mucha gente actúa así con prepotencia pero luego se les cuela alguien y se quedan literalmente callados. Se les va la fuerza por la boca, no dejes que te ocurra eso porque realmente lo que se te va por la boca es toda tu valentía y si te queda, dignidad.
Para evitar tener más miedo del necesario, por favor, no alardees de cosas de las que no eres capaz, luego de saber esta norma básica del miedo vamos a ver cómo superar el miedo.
El primer paso es no perder la calma, no alarmarse, el mundo no se va a acabar por un pequeño problema, debes ante todo tranquilizarte y ver con perspectiva la situación de miedo. Probablemente tu miedo viene ante una situación nueva de las que desconoces los resultados o en la que no has actuado antes o al menos no mucho.
Por ejemplo, en una cola se te cuelan de forma descarada y tú empiezas a sudar, sentir miedo, has dicho muchas veces el pollo que montarías a alguien si se te cuela de forma descarada pero ahora, a la hora de la verdad solo te haces el sordo, le quitas importancia mentalmente y dejas con todas las letras que una persona que vive con sus propias normas estilo los orangutanes se te cuele.
Eso es el miedo y te degrada porque en esa ocasión no te haces valer por ti mismo, no hace falta que cojas un extintor y se lo rompas en la cabeza, basta con decir: "por favor, iba yo delante" e imponerte de una forma educada.
Curiosamente una vez que me ocurrió esto a una persona que se me coló de forma descarada para llamarle la atención le di un ligero toque y ella actúo como si le hubiera dado un súper empujón después de tomar una carrerilla de 30 metros, algo realmente exagerado que me recordó a la película: "Ejecutivo agresivo" cuando el protagonista toca el hombro a la azafata y esta simula una agresión.
Aunque el resultado de este ejemplo no salió 100% bien no significa que haya que quedarse callado y dejar que el miedo se te trague, todo lo contrario, las anécdotas como ésta pueden ser contadas, cuando tu miedo te impide actuar simplemente no hay anécdota.
Si no te atreves a ir hablar ante 100 personas sencillamente jamás podrás contarlo en cambio si lo haces luego podrás analizar tus nervios, explicar cómo lo hiciste y en definitiva tendrás una experiencia digna de contar que con miedo jamás habrías contado.
Como superar el miedo se basa también en entender por qué sentimos esas malas sensaciones y esos deseos de echarnos para atrás. El miedo lo único que hace es protegernos pero no es inteligente simplemente actúa por impulsos.
El miedo ve que vas a hacer algo nuevo que hará que puedas poner en evidencia tus capacidades o que puede salir mal, el miedo no entiendo que esto es parte de la vida, La experiencia y lo que hará es que no quieras vivir esa experiencia para así protegerte.
Sin embargo, protegerte no soluciona el problema, lo empeora porque te vuelves cobarde y si eres un cobarde no avanzas, si eres un cobarde no tendrás auto superación, dejarás que el miedo te diga lo que puedes y no puedes hacer.
Como superar el miedo
Teníamos un profesor de ciencias sociales que para motivarnos a estudiar nos decía que pensáramos: "¿Estas diez hojas me van a vencer a mí?","Yo soy capaz de esto y mucho más", nos hacía tratar el temario como un reto, como si un ser insignificante nos retara y viera posible ganarnos. El miedo hace algo parecido, impide que nos hagamos valer como personas, que progresemos, su intención es protegernos pero esa protección es la misma que tiene una madre sobre protectora.
Una madre que impide que su hijo viva la vida por sí mismo, que acumule experiencias, el ejemplo más claro de la negatividad de la sobreprotección la tenemos en el caso de los niños con muchas alergias, que las tienen porqué de pequeños se les sobreprotegió demasiado, todo estaba limpio y se intentaba que no entraran jamás en contacto con la suciedad, al ocurrir esto su cuerpo no aprendió a crear anticuerpos ni a luchar contra bacterias así que ahora de mayor, lo hace mal y genera asma, alergias…
El miedo hace exactamente lo mismo, esa sobreprotección impide que te desarrolles como persona, ser humano y te auto superes. Si el mundo va tan mal es precisamente por gente que no se enfrenta a su miedo, por los múltiples defectos humanos que la gente no es capaz de admitir y son esos mismos defectos los que convierten a la gente en amargada, egoísta…
Dicen que hay un brebaje que al tragarlo hace que sepas como superar el miedo, sin embargo tendrás que entrar en Alicia en el país de las maravillas para conseguirlo (quién no lo haya pillado se lo digo claramente: No existe), la única manera de vencer el miedo es enfrentarte a él ya sea en pequeñas, medianas o grandes dosis pero leyendo desde luego no vas a superarle.
A veces las personas necesitamos nuestro tiempo para vencer al miedo y esto puede llevar meses o incluso años dado que a veces el miedo es tan grande que tenemos que asimilar la situación bien, pero esto no lo tomes como excusa para decirte a ti mismo: "ya lo superaré algún día".
¡No! No dejes que te diga lo que tienes que hacer y que decida tu vida ya eres lo suficientemente adulto y maduro como para enfrentarte al miedo, superarlo y una vez superado podrás ver por ti mismo el incalculable valor de la experiencia reportada por haber actuado con valentía en vez de esconder la cabeza debajo de las piedras como sueles hacer.
Así que sal ahí afuera ahora que sabes cómo superar el miedo y enfréntate a la vida con valentía.
Yo particularmente tengo una norma muy básica y sencilla con el miedo para evitar tenerlo jamás alardeo o hablo de cosas que se que seré incapaz de hacer. Por ejemplo, no digo cosas como: "si este se me cuela le arranco la cabeza de un puñetazo", mucha gente actúa así con prepotencia pero luego se les cuela alguien y se quedan literalmente callados. Se les va la fuerza por la boca, no dejes que te ocurra eso porque realmente lo que se te va por la boca es toda tu valentía y si te queda, dignidad.
Para evitar tener más miedo del necesario, por favor, no alardees de cosas de las que no eres capaz, luego de saber esta norma básica del miedo vamos a ver cómo superar el miedo.
El primer paso es no perder la calma, no alarmarse, el mundo no se va a acabar por un pequeño problema, debes ante todo tranquilizarte y ver con perspectiva la situación de miedo. Probablemente tu miedo viene ante una situación nueva de las que desconoces los resultados o en la que no has actuado antes o al menos no mucho.
Por ejemplo, en una cola se te cuelan de forma descarada y tú empiezas a sudar, sentir miedo, has dicho muchas veces el pollo que montarías a alguien si se te cuela de forma descarada pero ahora, a la hora de la verdad solo te haces el sordo, le quitas importancia mentalmente y dejas con todas las letras que una persona que vive con sus propias normas estilo los orangutanes se te cuele.
Eso es el miedo y te degrada porque en esa ocasión no te haces valer por ti mismo, no hace falta que cojas un extintor y se lo rompas en la cabeza, basta con decir: "por favor, iba yo delante" e imponerte de una forma educada.
Curiosamente una vez que me ocurrió esto a una persona que se me coló de forma descarada para llamarle la atención le di un ligero toque y ella actúo como si le hubiera dado un súper empujón después de tomar una carrerilla de 30 metros, algo realmente exagerado que me recordó a la película: "Ejecutivo agresivo" cuando el protagonista toca el hombro a la azafata y esta simula una agresión.
Aunque el resultado de este ejemplo no salió 100% bien no significa que haya que quedarse callado y dejar que el miedo se te trague, todo lo contrario, las anécdotas como ésta pueden ser contadas, cuando tu miedo te impide actuar simplemente no hay anécdota.
Si no te atreves a ir hablar ante 100 personas sencillamente jamás podrás contarlo en cambio si lo haces luego podrás analizar tus nervios, explicar cómo lo hiciste y en definitiva tendrás una experiencia digna de contar que con miedo jamás habrías contado.
Como superar el miedo se basa también en entender por qué sentimos esas malas sensaciones y esos deseos de echarnos para atrás. El miedo lo único que hace es protegernos pero no es inteligente simplemente actúa por impulsos.
El miedo ve que vas a hacer algo nuevo que hará que puedas poner en evidencia tus capacidades o que puede salir mal, el miedo no entiendo que esto es parte de la vida, La experiencia y lo que hará es que no quieras vivir esa experiencia para así protegerte.
Sin embargo, protegerte no soluciona el problema, lo empeora porque te vuelves cobarde y si eres un cobarde no avanzas, si eres un cobarde no tendrás auto superación, dejarás que el miedo te diga lo que puedes y no puedes hacer.
Como superar el miedo
Teníamos un profesor de ciencias sociales que para motivarnos a estudiar nos decía que pensáramos: "¿Estas diez hojas me van a vencer a mí?","Yo soy capaz de esto y mucho más", nos hacía tratar el temario como un reto, como si un ser insignificante nos retara y viera posible ganarnos. El miedo hace algo parecido, impide que nos hagamos valer como personas, que progresemos, su intención es protegernos pero esa protección es la misma que tiene una madre sobre protectora.
Una madre que impide que su hijo viva la vida por sí mismo, que acumule experiencias, el ejemplo más claro de la negatividad de la sobreprotección la tenemos en el caso de los niños con muchas alergias, que las tienen porqué de pequeños se les sobreprotegió demasiado, todo estaba limpio y se intentaba que no entraran jamás en contacto con la suciedad, al ocurrir esto su cuerpo no aprendió a crear anticuerpos ni a luchar contra bacterias así que ahora de mayor, lo hace mal y genera asma, alergias…
El miedo hace exactamente lo mismo, esa sobreprotección impide que te desarrolles como persona, ser humano y te auto superes. Si el mundo va tan mal es precisamente por gente que no se enfrenta a su miedo, por los múltiples defectos humanos que la gente no es capaz de admitir y son esos mismos defectos los que convierten a la gente en amargada, egoísta…
Dicen que hay un brebaje que al tragarlo hace que sepas como superar el miedo, sin embargo tendrás que entrar en Alicia en el país de las maravillas para conseguirlo (quién no lo haya pillado se lo digo claramente: No existe), la única manera de vencer el miedo es enfrentarte a él ya sea en pequeñas, medianas o grandes dosis pero leyendo desde luego no vas a superarle.
A veces las personas necesitamos nuestro tiempo para vencer al miedo y esto puede llevar meses o incluso años dado que a veces el miedo es tan grande que tenemos que asimilar la situación bien, pero esto no lo tomes como excusa para decirte a ti mismo: "ya lo superaré algún día".
¡No! No dejes que te diga lo que tienes que hacer y que decida tu vida ya eres lo suficientemente adulto y maduro como para enfrentarte al miedo, superarlo y una vez superado podrás ver por ti mismo el incalculable valor de la experiencia reportada por haber actuado con valentía en vez de esconder la cabeza debajo de las piedras como sueles hacer.
Así que sal ahí afuera ahora que sabes cómo superar el miedo y enfréntate a la vida con valentía.
jueves, 19 de julio de 2012
Cómo dejar de querer sin sentir miedo
Los seres humanos por el hecho de serlo, tienden a establecer lazos y dependencias a personas y cosas. El excesivo apego, crea unos miedos a la pérdida y a la independencia que limitan de una manera exagerada en el camino hacia nuestras metas, indicó Cindy Cáceres, sicóloga del Centro Integral Etapas.
Apego y desapego. El apego emocional se entiende por la necesidad ineludible de poseer, contactar, tener, ingerir o conectar con determinada persona, cosa o circunstancia. Por tanto, es el estado de necesidad permanente de algo o alguien que, si no le satisface, provoca malestar, pesar, amargura o tristeza. Asimismo, es importante aclarar, indica Cáceres, que ni el deseo, ni el amor son apego, y aquello que se conoce como apego no es amor; eso es deseo de posesión, dominación, adhesión, miedo, avaricia...etc. El apego es la muletilla preferida del miedo, es como un calmante con peligrosas contradicciones. El placer de amar y viceversa es para disfrutarlo, sentirlo y saborearlo; pero si el bienestar recibido se vuelve indispensable, la urgencia por ver a tu pareja no te deja en paz, y tu mente se desgasta pensando en esa persona, entonces solo queda decir: “bienvenido al apego emocional", aclaró la sicóloga.
Mantener límites. Ser una persona desapegada no implica que tenga que distante, fría o que no se valore lo que tanto sacrificio ha costado conseguir. "El desapego es mirar las cosas y la vida en general con mucho amor, generosidad y conciencia. Una persona que aprende a vivir con lo que tiene, pero no siente temor de perderlo se puede considerar verdaderamente libre. "Es capaz de controlar su miedo al abandono, no promociona el egoísmo y la deshonestidad", indicó Cáceres. Por el contrario, la dependencia del afecto de los que amamos nos puede condicionar la vida .
Cómo liberarse. Es necesario incluir los siguientes aspectos. Aprende a ser responsable de la vida y de los sentimientos, puesto que nosotros somos los únicos que responderemos por los resultados que obtenemos. Se debe ser asertivo y poner límites (no ceder al chantaje emocional). No debemos permitir que otras personas abusen de nuestra voluntad. Por último se deberá tomar decisiones con tranquilidad, indicó la especialista
Apego y desapego. El apego emocional se entiende por la necesidad ineludible de poseer, contactar, tener, ingerir o conectar con determinada persona, cosa o circunstancia. Por tanto, es el estado de necesidad permanente de algo o alguien que, si no le satisface, provoca malestar, pesar, amargura o tristeza. Asimismo, es importante aclarar, indica Cáceres, que ni el deseo, ni el amor son apego, y aquello que se conoce como apego no es amor; eso es deseo de posesión, dominación, adhesión, miedo, avaricia...etc. El apego es la muletilla preferida del miedo, es como un calmante con peligrosas contradicciones. El placer de amar y viceversa es para disfrutarlo, sentirlo y saborearlo; pero si el bienestar recibido se vuelve indispensable, la urgencia por ver a tu pareja no te deja en paz, y tu mente se desgasta pensando en esa persona, entonces solo queda decir: “bienvenido al apego emocional", aclaró la sicóloga.
Mantener límites. Ser una persona desapegada no implica que tenga que distante, fría o que no se valore lo que tanto sacrificio ha costado conseguir. "El desapego es mirar las cosas y la vida en general con mucho amor, generosidad y conciencia. Una persona que aprende a vivir con lo que tiene, pero no siente temor de perderlo se puede considerar verdaderamente libre. "Es capaz de controlar su miedo al abandono, no promociona el egoísmo y la deshonestidad", indicó Cáceres. Por el contrario, la dependencia del afecto de los que amamos nos puede condicionar la vida .
Cómo liberarse. Es necesario incluir los siguientes aspectos. Aprende a ser responsable de la vida y de los sentimientos, puesto que nosotros somos los únicos que responderemos por los resultados que obtenemos. Se debe ser asertivo y poner límites (no ceder al chantaje emocional). No debemos permitir que otras personas abusen de nuestra voluntad. Por último se deberá tomar decisiones con tranquilidad, indicó la especialista
lunes, 21 de mayo de 2012
Superar el miedo a las alturas de forma natural
Muchas personas sienten un miedo irracional o gran malestar al encontrarse en alturas considerables. Esto no representa un gran hándicap en la vida de nadie pero nos puede llegar a condicionar negativamente cuando visitamos monumentos, escalamos una montaña o admiramos el paisaje desde un mirador.
Para superar el vértigo a las alturas tienes en tus manos varios remedios naturales que hoy vamos a compartir aquí.
El primero de ellos consiste en beber una infusión de raíz de jengibre o bien mascar un trozo de la misma raíz cuando nos dispongamos a subir de altura. La acción del jengibre relajará y despejará nuestra mente, huyendo de temores innecesarios.
De la misma forma, existe otra planta de la que nos podemos beneficiar: la menta. Calienta una taza de agua y añádele cinco hojas de menta secas, dejando reposar 5 minutos antes de beber. Es aconsejable beber este remedio antes de emprender nuestras ascensiones y no en el momento preciso en que notemos los primeros síntomas.
Un alimento que se desaconseja para evitar rodamientos de cabeza es el azúcar, por tanto, cuando vayamos a visitar algún lugar de altura limitaremos o suprimiremos su consumo en los días anteriores.
Estas soluciones naturales pueden funcionar en mayor o menor medida y dependiendo del tipo de persona, pero, ¿qué puedo hacer en el plano mental para erradicar este miedo?
Recordemos que el vértigo a las alturas es también llamado acrofobia, por lo tanto como cualquier otra fobia sus causas están en nuestra mente y no en nuestro físico. Si conseguimos una relajación total de mente y cuerpo es probable que se vean atenuados los efectos de este tipo de vértigo, aunque puede que precisemos de ayuda externa.
Un terapeuta profesional siempre será el mejor experto para nuestro caso si así lo necesitamos.
Algunas técnicas usadas por los expertos van desde la habituación progresiva a las alturas (subir una escalera de escalón en escalón, por ejemplo) hasta técnicas de relajación variadas.
¿CÓMO VENCER EL MIEDO?
Muchos temen subir a una terraza o a viajar en avión porque le tienen miedo a las alturas. ¿Eres una de estas personas?
Existe un buen método de hipnosis terapéutica que te ayudará a vencer el miedo a las alturas con respiración y relajación.
Esta forma de vencer la fobia a las alturas es efectiva porque lo consigue con un proceso. La hipnosis terapéutica se basa en una psico exposición paulatina que consigue que el paciente se habitúe y sienta cómodo en las alturas.
Aprender cómo vencer el miedo a las alturas y no dejes que esta fobia controle tu vida.
Para superar el vértigo a las alturas tienes en tus manos varios remedios naturales que hoy vamos a compartir aquí.
El primero de ellos consiste en beber una infusión de raíz de jengibre o bien mascar un trozo de la misma raíz cuando nos dispongamos a subir de altura. La acción del jengibre relajará y despejará nuestra mente, huyendo de temores innecesarios.
De la misma forma, existe otra planta de la que nos podemos beneficiar: la menta. Calienta una taza de agua y añádele cinco hojas de menta secas, dejando reposar 5 minutos antes de beber. Es aconsejable beber este remedio antes de emprender nuestras ascensiones y no en el momento preciso en que notemos los primeros síntomas.
Un alimento que se desaconseja para evitar rodamientos de cabeza es el azúcar, por tanto, cuando vayamos a visitar algún lugar de altura limitaremos o suprimiremos su consumo en los días anteriores.
Estas soluciones naturales pueden funcionar en mayor o menor medida y dependiendo del tipo de persona, pero, ¿qué puedo hacer en el plano mental para erradicar este miedo?
Recordemos que el vértigo a las alturas es también llamado acrofobia, por lo tanto como cualquier otra fobia sus causas están en nuestra mente y no en nuestro físico. Si conseguimos una relajación total de mente y cuerpo es probable que se vean atenuados los efectos de este tipo de vértigo, aunque puede que precisemos de ayuda externa.
Un terapeuta profesional siempre será el mejor experto para nuestro caso si así lo necesitamos.
Algunas técnicas usadas por los expertos van desde la habituación progresiva a las alturas (subir una escalera de escalón en escalón, por ejemplo) hasta técnicas de relajación variadas.
¿CÓMO VENCER EL MIEDO?
Muchos temen subir a una terraza o a viajar en avión porque le tienen miedo a las alturas. ¿Eres una de estas personas?
Existe un buen método de hipnosis terapéutica que te ayudará a vencer el miedo a las alturas con respiración y relajación.
Esta forma de vencer la fobia a las alturas es efectiva porque lo consigue con un proceso. La hipnosis terapéutica se basa en una psico exposición paulatina que consigue que el paciente se habitúe y sienta cómodo en las alturas.
Aprender cómo vencer el miedo a las alturas y no dejes que esta fobia controle tu vida.
jueves, 31 de marzo de 2011
Afrontar el miedo o tratar de interpretarlo
Según el sicólogo Óscar Urzagasti, existen varios tipos de terapia para solucionar el problema de las fobias o miedos irracionales. ''Está la psicoanalista, que es a más largo plazo, trata de develar cuál es el significado real del objeto fóbico''. Él particularmente asegura que las terapias más recomendadas son las conductistas y comportamentales, que trabajan en la “desensibilización sintomática”, es decir hacer aproximaciones al objeto fóbico hasta que la persona pueda manejar y maniobrar la ansiedad que le produce. ''Mucho de esto se relaciona con la hipnoterapia o terapia de hipnosis, con que la persona aprende primero a manejar en el imaginario su ansiedad y la confronta'', agrega.
Generalmente la fobia genera una segregación de adrenalina, para los fóbicos esta producción química del organismo es desagradable. ''Hay personas que pueden llegar a disfrutar esta adrenalina y convertir sus miedos en algo positivo''.
Generalmente la fobia genera una segregación de adrenalina, para los fóbicos esta producción química del organismo es desagradable. ''Hay personas que pueden llegar a disfrutar esta adrenalina y convertir sus miedos en algo positivo''.
La enfermedad del miedo
Es posible tener fobia a los tigres porque estos pueden lastimar, es un temor con argumentos, sin embargo, temblar ante la presencia de un ratón o una araña es inexplicable para la mayoría. Las fobias apuntan más bien a un miedo irracional acompañado de trastornos de ansiedad con temblores, ideas irracionales y descontrol en las reacciones.
tipos de fobias y causas. Estos temores ilógicos se dividen en dos grandes grupos, los sociales y los específicos. Los primeros se dan en personas excesivamente tímidas que tienen serios problemas para relacionarse con los demás, mientras que los segundos se refieren a objetos o situaciones determinadas como las arañas, espacios abiertos (agorafobia) o cerrados (claustrofobia), los más perjudiciales, según el sicólogo Óscar Urzagasti, son los sociales, ''pueden generar incapacidad parcial porque limitan y arruinan el relacionamiento con los demás''.
Las fobias no siempre, es más, casi nunca, tienen una explicación en una experiencia traumática de la infancia y con respecto a las causas de manejan varias teorías, una es la psicoanalista, ''dice que la fobia desplaza sentimientos y deseos, condensándolos en un objeto, por ejemplo, si tengo miedo a mi padre, esto no puede ser conscientemente percibido porque me generaría angustia, culpa, por tanto, desplazo este miedo a los perros, por ejemplo''. Otra teoría argumenta que estos miedos son una forma de evitación o escape, ''en este caso lo único que se hace es fortalecer el miedo al escapar cada vez que se presenta el objeto o situación que lo ocasiona'', explica Urzagasti.
''a veces es imposible calmar a una persona con fobias cuando se enfrenta con la causa de sus temores''.
''las terapias para curar fobias tienen un alto grado de efectividad, pero ninguna la cura en un 100 por ciento''.
tipos de fobias y causas. Estos temores ilógicos se dividen en dos grandes grupos, los sociales y los específicos. Los primeros se dan en personas excesivamente tímidas que tienen serios problemas para relacionarse con los demás, mientras que los segundos se refieren a objetos o situaciones determinadas como las arañas, espacios abiertos (agorafobia) o cerrados (claustrofobia), los más perjudiciales, según el sicólogo Óscar Urzagasti, son los sociales, ''pueden generar incapacidad parcial porque limitan y arruinan el relacionamiento con los demás''.
Las fobias no siempre, es más, casi nunca, tienen una explicación en una experiencia traumática de la infancia y con respecto a las causas de manejan varias teorías, una es la psicoanalista, ''dice que la fobia desplaza sentimientos y deseos, condensándolos en un objeto, por ejemplo, si tengo miedo a mi padre, esto no puede ser conscientemente percibido porque me generaría angustia, culpa, por tanto, desplazo este miedo a los perros, por ejemplo''. Otra teoría argumenta que estos miedos son una forma de evitación o escape, ''en este caso lo único que se hace es fortalecer el miedo al escapar cada vez que se presenta el objeto o situación que lo ocasiona'', explica Urzagasti.
''a veces es imposible calmar a una persona con fobias cuando se enfrenta con la causa de sus temores''.
''las terapias para curar fobias tienen un alto grado de efectividad, pero ninguna la cura en un 100 por ciento''.
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