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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Correspondencia para un hijo

Querido hijo, la ancianidad vino a mi encuentro. Cuando, comiendo, me ensucie; cuando no pueda vestirme, tené paciencia. Recordá las horas que pasé enseñándotelo.
Si cuando hablo o repito las mismas cosas, no me interrumpás, escuchame.
Cuando eras pequeño, a la hora de dormir te tuve que explicar mil veces el mismo cuento hasta que te entraba el sueño.
Cuando veas mi ignorancia sobre las tecnologías, te pido que me dés el tiempo necesario y no me mirés con tu sonrisa burlona.
Ahora te toca acompañarme en mi duro caminar. Ayudame a acabar mi camino con amor y paciencia. Yo te pagaré con una sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido. Te quiero hijo. Tu papá

jueves, 6 de diciembre de 2012

Correspondencia para un hijo

Querido hijo, la ancianidad vino a mi encuentro. Cuando, comiendo, me ensucie; cuando no pueda vestirme, tené paciencia. Recordá las horas que pasé enseñándotelo.
Si cuando hablo o repito las mismas cosas, no me interrumpás, escuchame.
Cuando eras pequeño, a la hora de dormir te tuve que explicar mil veces el mismo cuento hasta que te entraba el sueño.
Cuando veas mi ignorancia sobre las tecnologías, te pido que me dés el tiempo necesario y no me mirés con tu sonrisa burlona.
Ahora te toca acompañarme en mi duro caminar. Ayudame a acabar mi camino con amor y paciencia. Yo te pagaré con una sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido. Te quiero hijo. Tu papá

sábado, 1 de octubre de 2011

Tengo 22 años y siento mucho rencor por mi papá porque cuando era niño él a veces me trataba mal

Tengo 22 años y siento mucho rencor por mi papá porque cuando era niño él a veces me trataba mal y cuando estaba borracho decía que yo no era su hijo y que mi mamá le había engañado antes de que yo naciera.

Cuando crecí no quedaron dudas, soy igualito a mi papá. Él nunca más volvió a mencionar el asunto, nunca se disculpó y aunque hablando con mi mamá sé que el problema para él está olvidado, yo no lo olvido y me cuesta perdonarle. ¿Qué será bueno hacer?



Querido amigo:

Muchas veces los padres comenten algunos errores y uno de ellos es tratar problemas o asuntos de pareja, que no competen a los hijos, en frente de ellos.

Es posible que tú siendo pequeño hayas presenciado este tipo de discusiones, donde quizás hasta la violencia se haya manifestado.

Inconscientemente ese error y equivocado proceder queda de alguna forma marcado, es por eso que reaccionamos con rencor, rebeldía y/o resentimiento hacia los padres.

En este caso tu papá procedió mal. Si nunca quiso hablar del tema, ni tampoco disculparse y menos sabiendo que ahora eres adulto, es que tiene miedo. Quizás mucho miedo y debe sentir vergüenza por su mala actitud.

Tú también por tu lado sientes miedo, y resentimiento.

Lo más indicado en estos casos es que converses con tu mamá primero, para que juntos puedan asistir a terapia y así el profesional pueda intervenir en el caso y luego, posteriormente involucrar a tu papá para completar la terapia.

En tu familia existe mucho dolor, resentimiento y rencor. Todos estos sentimientos antes de conversar con tu papá deben ser asimilados y extinguidos para poder perdonarse y perdonar.

Lo importante es buscar la armonía y la paz a través de un correcto manejo de los impulsos y sentimientos que a lo largo del tiempo se han ido acumulando.

Acude a un profesional para que te apoye.

sábado, 22 de enero de 2011

Cómo se debe educar a nuestros hijos para que aprendan a ser personas correctas y exitosas

“Cada día es una clase en la escuela de la vida; cada cual debe producir en el hogar alguna forma de riqueza o beneficio; cada cual debe aprender alguna habilidad para servir a la humanidad y a sí mismo; cada cual debe aprender a conversar con su mente subconsciente y obtener sus valiosas respuestas; cada cual debe aprender a gobernarse a sí mismo definiendo sus metas, sus acciones y sus deseos para trabajar diariamente en ellos”.

En una reflexión mía en la que pensaba en un joven amigo cuyo único pensamiento era “salir” y luego llegar a su casa a las cinco de la mañana completamente borracho a dramatizar todas las miserias de su alma con las cuales quería culpar a sus progenitores y con cuya actividad semanal los estaba orillando hacia la enfermedad o quizás hacia resultados peores.

Los papás de este muchacho creían que estaban educando bien a su hijo; la mamá me decía:

“Si le hemos dado todo a nuestro hijo, ¿por qué se porta así? a lo cual yo contesté:” porque han educado mal a su hijo y lo siguen haciendo y peor aún, están creando un tirano en su hogar que aparte de perder tiempo y las oportunidades de estudiar, podría culparles a ustedes de su fracaso vivencial y existencial.

La actividad de nuestro joven amigo consistía en ver televisión todo el tiempo que quería, tenía su cuarto completamente desordenado y vivía pegado al Internet; iba a clases de mala gana y tenía un celular muy caro para su situación económica y no había forma de decirle nada sin que contestara o de manera violenta o de manera apática y sabía cómo “lograr” dinero de su madre de maneras muy ingeniosas y con promesas de cambio que nunca cumplía y en los hechos, era el dolor profundo de sus papás que no sabían cómo controlar a dicha persona ni cómo ponerle solución a tan desdichada situación.

Como toda conducta es el resultado de una educación, podemos reflexionar y analizar la forma en que estamos educando a nuestros hijos y si realmente dedicamos parte de nuestro tiempo para planificar la forma de educarlos, el tipo de persona que queremos lograr que sean, la manera productiva de pensar que queremos que aprendan y sobre todo, la manera de auto gobernarse y de tomar decisiones para ejercer su poderío personal en cada día de vida.

Podemos comenzar haciendo una lista de los resultados que queremos obtener con la educación que damos nosotros, los padres a nuestros hijos entendiendo que esta lista de intenciones clarifica nuestras acciones y nuestras actitudes y nos muestran cómo debemos enseñarles a organizar las acciones de cada día a nuestros hijos para que ellos hagan sus propias listas de actividades todos los días y la cumplan con pasión, determinación, buen humor y alegría de actuar.

Una de las habilidades más importantes de cada ser humano es la habilidad de conversar con su mente subconsciente y obtener respuestas significativas y valiosas y de esta manera, actuar como un individuo entero y no sólo con su parte consciente que cuando actúa sola y sin tomar en cuenta a su parte profunda, comete toda clase de faltas y errores que las exactas y precisas leyes de la vida se encargan de poner en su sitio en su debida oportunidad y en su debido momento.

Para que pueda enseñar con éxito a sus hijos cómo deben vivir en cada día de vida, comience por dar el ejemplo usted mismo, póngase en acción ahora mismo y redacte una lista de todas las acciones que debe hacer hoy día y póngase a realizar cada acción con determinación, agrado y una y íntima sensación de alegría interior; nos vemos en el artículo de mañana.