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lunes, 9 de octubre de 2017

¡CLASES PARA SER FELIZ!

Si algo deberíamos aprender bien en esta vida, es ser feliz. Pero, ¿acaso alguien te puede enseñar esto? ¡Por supuesto! La prestigiosa Universidad de Harvard ofrece ahora un curso para aprender a ser feliz y estuve averiguando cómo enseñan el maravilloso arte de la felicidad. Descubrí que el curso está basado en algunos de los siguientes siete puntos:



• Paga por experiencias placenteras y no por cosas materiales: un estudio demostró que las personas se sentían más felices cuando invertían su dinero en vivencias, como viajes, ricas cenas, cursos y no, cuando compraban artículos como joyas, ropa o un auto deportivo.



• Sé asertivo: pide lo que quieras y di lo que piensas. Se comprobó que “soltar la lengua” eleva tu autoestima, mientras que aguantar en silencio todo lo que te digan y hagan, genera tristeza.



• Ejercítate 30 minutos al día: (puede ser una simple caminata) y verás que moviéndote se sube el ánimo, se va la tristeza y te liberas del estrés.



• ¡Siéntete bella o atractivo!: lo dicen los estudios: 41% de las personas que piensan que se ven bien, son más felices.



• Usa zapatos cómodos que te ayuden a dar pasos seguros: “pies apretados, desánimo asegurado”, esto dice el renombrado Dr. Keinth Wapner, presidente de la Asociación Americana de Ortopedia.



• No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy: mientras más postergas lo que tienes que hacer, más ansiedad y tensión generas. Escribe una lista de tareas a cumplir y empieza a ejecutarlas ya.



• Deja de quejarte y haz una lista de las cosas que tienes que agradecer y que te dan felicidad: ¡Saber que tienes mucho más de lo que a veces crees te dará una alegría interna que no se cambia por nada!



Te motivo a que pongas en práctica estos consejitos, nunca está de más adquirir conocimientos, especialmente si se trata de aprender a ser feliz. Puedes ser un científico galardonado con un Premio Nobel, un actor famoso ganador de un Oscar o un poderoso empresario flotando en dinero… pero si no sabes cómo disfrutar de la vida de nada te sirve lo demás. Exprímele a cada día gotitas de felicidad.



Visita a María Marín en su casa todos los miércoles 6:00 pm EST/3:00pm PST y no te pierdas su nuevo reality show “María Marín Live” transmitido por Facebook Live, enciende tus notificaciones de “video en vivo”.

Ismael Cala “Felicidad no es ausencia de problemas”



Ismael Cala, el carismático periodista, escritor de best sellers y ahora empresario, el que conocimos como un seguro presentador de CNN en español, no siempre fue así. Confiesa haber tenido áreas oscuras en su vida, que fue celoso, un inmaduro emocional, y que se aferraba a creencias limitantes.

Este “gladiador de la mente”, como se autodefine, lidió con la depresión y con una dura historia familiar encontrando técnicas que le ayudaron a transformarse interiormente.

Cala viaja por el mundo para ayudar a las personas a convertirse en la mejor versión de sí mismas. Con esa misma intención estuvo en Sucre, donde bajo el auspicio de la Cámara de Industria y Comercio de Chuquisaca (CAINCO) dictó la conferencia “Despierta con Cala”.

ECOS. ¿Cuáles fueron sus experiencias de dolor que afectaron negativamente a su personalidad y de las que pudo salir?

Ismael Cala (IC). La gran historia de mi vida es haberme liberado del miedo de perder el control de mi mente por una herencia de suicidios en la familia, esquizofrenia, enfermedades mentales; está ahí como parte de la genética que nos puede tocar. Todo esto, si uno lo trabaja con estas herramientas de conciencia, si tú dejas de convertirte en esclavo de tu cerebro y de la predestinación de una historia familiar, tú rompes con eso.

El romper con esas historias ‘karmáticas’, que tienen incluso que ver con la epigenética [más allá de la genética], reprogramación mental y espiritual, necesita autoexploración para que te empoderes y dejes de sentirte víctima de tu pasado, tus memorias, tu entorno y presente. Es la única manera a través de la que un ser humano puede salir adelante. No a través de los fármacos, que ayudan pero no reprograman una mente.

Yo tomé fármacos y antidepresivos a los 15 años porque sufría ataques de pánico, delirio de persecución y pesadillas. Sin embargo, lo pude dejar en el momento que entendí que a mí me tocaba mucho por hacer y no solo meterme una pastilla todos los días. Vivimos dependiendo de que todo nos lo resuelva algo externo. Las herramientas que presento son para que la gente entienda que le toca un trabajo que hacer y tomar el control hasta de su cerebro.

ECOS. ¿Qué busca transmitir en su conferencia “Despierta con Cala”?

IC. “Despierta con Cala” es también el nombre de mi nuevo libro y pretende sembrar una semilla sobre tres grandes preguntas: ¿Por qué los seres humanos vivimos en situaciones tan diferentes si somos tan similares? ¿Por qué estamos en conflicto permanente si contamos con la creatividad como la más poderosa fuerza transformadora? ¿Por qué conformarnos con una vida ordinaria si podemos edificar una obra maestra? En síntesis, la gira busca ayudar a las personas a alcanzar la excelencia, el alto rendimiento personal y profesional y el despertar de conciencia.

ECOS. ¿Qué es la felicidad?

IC. Es ser uno mismo, encontrar nuestro camino y saber gestionar todos los momentos de la vida, incluyendo los malos.

ECOS. ¿La felicidad es una utopía o una realidad alcanzable?

IC. Por supuesto que podemos alcanzarla. Pero la felicidad no es “un lugar”, al que llegamos y nos quedamos ahí, sino un camino.

ECOS. Parece imposible estar felices todo el tiempo y menos cuando las circunstancias son adversas. ¿Cómo mantener una actitud que permita conservar un bienestar interior?

IC. Por eso incluyo todos los momentos de la vida, también los malos. Es iluso pensar que podemos evitar todos los problemas, sí podemos gestionarlos mejor. Felicidad no es ausencia de problemas, sino un estado de bienestar integral. Para ese bienestar hay que invertir en uno mismo, empezar a sustituir las “pertenencias” por las “experiencias”, que son, en definitiva, las que dejan huella en nosotros.

Por eso me gusta llamar a mis conferencias y eventos “experiencias”, porque buscan un cambio hacia el interior del ser humano.

ECOS. ¿Qué es la “felicidad corporativa”?

IC. Esto tiene que ver con el modo en que trabajamos en las empresas, sean grandes o pequeñas; con el ambiente laboral y con las posibilidades de aumentar la productividad y el crecimiento exponencial, sobre la base de un mejor clima. Este tipo de conferencias las hago todo el año en empresas de Estados Unidos y América Latina, es muy interesante ver cómo se produce el cambio.

ECOS. Se dice que “el pasado, pasado es” y no se debe traer al presente. ¿Por qué revisar el pasado es tan importante desde su perspectiva?

IC. No podemos ir al pasado a pelear, sino solo a aprender. Quien siga atado al pasado, llevará siempre una pesada mochila sobre sus espaldas que no le dejará avanzar adecuadamente. No se trata de olvidar, sino de saber para qué nos sirve el pasado. Y solo nos sirve como experiencia.

ECOS. ¿Qué es una “zona de confort”? ¿Una zona de confort es, realmente, confortable?

IC. La zona de confort es aquella en la que uno se siente cómodo, porque el cerebro se ha adaptado a una rutina determinada. El confort no es que sea malo, pero sí deberíamos cada cierto tiempo salir de la zona de confort, retar al cerebro y reinventarnos. De lo contrario, corremos el riesgo de quedarnos estancados e ir perdiendo la creatividad.

ECOS. ¿En qué consiste el “coaching” del que usted habla?, ¿se puede entrenar a alguien para que aprenda a vivir feliz?

IC. Claro que podemos entrenarnos para ser felices; es lo que hago siempre en mis eventos y conferencias. Intento demostrar el proceso de domesticación al que hemos estado expuestos los seres humanos, los dogmas a los que nos enfrentamos y el egoísmo que vive el mundo, que son factores opuestos a la felicidad. Si entendemos esto, encontraremos caminos para gestionar una vida más feliz. No es “humo”, como piensan algunos, sino investigación, ciencia, psicología, fusión de técnicas orientales y occidentales, estudio y autoconocimiento.

ECOS. ¿Cree que alguien, por sus propios medios, puede crear abundancia en su interior y dársela a los demás?

IC. La primera abundancia que hay que crear es la interior, aunque es imprescindible tener resueltos los problemas materiales básicos para entonces dedicarnos a la exploración de la conciencia. La abundancia interior también se manifestará en riqueza material, pero solo será completa si se comparte. La base de la abundancia es crear, compartir y agradecer. •

Cala, en pocas palabras

Estratega de vida y desarrollo humano, autor best-sellers y conferencista internacional, Ismael Cala durante más de cinco años presentó el show “CALA” en el prime time de CNN en español.

Actualmente es considerado uno de los comunicadores más importantes del continente y su mensaje de emprendimiento social, mindfulness y bienestar es referencia para millones de personas que siguen su obra en libros, seminarios, talleres y conferencias.

Cala ha recorrido más de 25 países y el miércoles pasado estuvo en Sucre.

“El poder de escuchar”, “Sé como el bambú”, “La piñata”, “El secreto del bambú”, “La vida es una piñata”, “Un buen hijo de p… (fábula)”, “El analfabeto emocional”, “Escala a otro nivel”, “Despierta con Cala”, son los títulos de algunos de sus libros.

Ismael Cala nació en Cuba en 1969. Estudió Historia del Arte, se graduó como periodista de la Universidad de York de Toronto y ostenta un diploma de Seneca en Producción de Televisión. Trabajó con grandes maestros como Deepak Chopra y John C. Maxwell y se formó junto a coaches como Tony Robbins y Miguel Ruiz. Cala pertenece al claustro de profesores colaboradores de Atlantis University y NextUniversity. Es Presidente de Cala Enterprises Corporation.


sábado, 29 de julio de 2017

¿Qué es la felicidad?

No hay nadie en el mundo que no se haya preguntado alguna vez que es la felicidad. De la misma forma que preguntarse qué es la infelicidad, el ser humano y la razón de este es la que cuestiona algo tan sencillo y maravilloso.

La vida es como una montaña rusa y para todos, el trayecto no es igual, podría ser exactamente el mismo viaje, como el de una atracción de feria, pero cada uno obtendrá diferentes conclusiones y sensaciones de un mismo recorrido.

La felicidad no está en las circunstancias en las que nos encontramos sumergidos, sino sencillamente en nuestro estado de ánimo y en nuestra cantidad de ilusión hacia el mundo que nos rodea.

Algo tan hermoso como tener hambre e ir a comer, no a todo el mundo le hace feliz de la misma forma, sin embargo somos muchos los que el hecho de ir a comer nos hace las personas más felices del mundo.

Son pequeños detalles y pequeños gestos de amor a la vida junto con pequeñas ilusiones, una al lado de la otra, mezcladas con la sencillez y un alto grado de agradecimiento por cualquier cosa, aunque parezcan insignificantes y aburridas.

Si pasaras una travesía de 5 días por el desierto sin comer y llegaras con vida al final, no te haría feliz un coche nuevo o un anillo del mejor oro del mundo. Un trocito de pan fresco sería el mejor placer de la vida y una felicidad inmensa te llenaría de lágrimas.

Estamos aburridos con la vida y las pequeñas cosas que hemos estado acostumbrados a tener siempre, las que realmente hacen feliz, por desgracia ya no las valoramos.

Felicidad es vivir sencillo, es agradecer el aire en la mañana, es mantener una conversación interesante con alguien, es dar sin esperar nada a cambio, es amar sin aferración, es reconocer la infelicidad por momentos, pero no identificarse con ella, es jugar sin pensar que estás jugando, es ser como un colibrí que sale a buscar el néctar sin pensar si caerá la lluvia en sus plumas frenándolo por miedo alguno.

Todo en realidad es la felicidad, solo depende de cómo quieras ver las cosas y de cómo las agradezcas. Siempre podría ser peor, pero incluso de allí sacaremos lo mejor y también seremos felices de las malas circunstancias porque de ellas sacaremos el aprendizaje y la sabiduría.

La felicidad no es un objeto que se gana y se posee en el bolsillo para acariciarla cuando nos rota. No se obtiene esperándola como si estuviéramos a la espera de un tren hacia ningún lugar. La felicidad no depende de nadie, ni de las personas que nos rodean en nuestras vidas. Es algo que no tiene precio, forma ni materia.

La felicidad vive muy cerca de nosotros, está dentro de nuestro ser y la tenemos a nuestro alcance todo el tiempo que la necesitemos.

La felicidad es el desapego de la mente, es la libertad de la escucha de nuestros pensamientos y solamente es cuestión de liberarnos de la insatisfacción e ingratitud que nos domina y no nos deja vivir felices y en paz.

Nuestra mente es como un lago en el cuál van cayendo las piedras de nuestros pensamientos y de nuestras insatisfacciones de la vida.

Al acercarnos para vernos reflejados en su agua, no conseguimos obtener el reflejo de nosotros mismos porque dichas piedras causan el desorden y las olas que nos provocan la inestabilidad y la confusión.

Para ser felices tenemos que dejar de crear, creer y escuchar estos pensamientos con el fin de calmar el lago y poder vernos reflejados en su totalidad.

Si conseguimos esto, podremos acercarnos al lago de nuestra mente y espíritu y podremos ver nuestros ojos y nuestra mirada, nuestra boca y nuestra sonrisa, nuestro rostro y nuestra expresión. Llegados aquí, podremos cambiar muchas cosas en nuestras vidas y seremos dueños de nuestro futuro.

jueves, 13 de julio de 2017

Consejos para facilitar tu vida

¿Sabes que es un “life hack”? Este concepto corresponde a todos esos tips que pueden facilitar tu vida, haciendo que todos los procesos que tienes en tu día a día sean más simples o más rápidos. Así, estos consejos pueden llegar a diferentes áreas, desde el orden y la cocina, hasta incluso el mundo de la tecnología.

ENCONTRAR CLAVES DE WIFI

Si estás en la calle (quizás en otro país) y quieres conectarte sí o sí a WiFi, no es necesario que entres a un local y debas consumir algo. En cambio, solamente debes entrar a plataformas como Foursquare y revisar los comentarios de restaurantes, cafés o tiendas para encontrar fácilmente sus claves para conectarse a internet.

SACAR MEJORES FOTOS CON ZOOM

La mejor forma de captar imágenes con zoom es no utilizar el aumento de la cámara de tu teléfono. En cambio, saca la fotografía en su formato normal y posteriormente agranda la imagen para crear el encuadre que querías en un comienzo o para revisar algo que quisieras ver en la foto.

RECORDATORIOS A LA MANO

Cuando olvidas recurrentemente las cosas que tienes que hacer en tu día a día, una buena opción es utilizar aplicaciones que transformen voz a texto para así crear listas de cosas por hacer. Esto te permitirá crear alarmas, con día y hora, para cada una de estas tareas.

RECUERDA TUS LLAVES, POR FAVOR

Si siempre olvidas tus cosas antes de salir de casa, hay un opción para que esto no pase. Puedes, por un lado, mandarte un texto a ti mismo, que no abras hasta el día siguiente y te recuerde qué debes incluir en tu mochila. O, simplemente, puedes guardar una alarma, programada justo en el horario en que estés por salir de tu hogar y con el nombre de lo que tengas que llevar.

lunes, 15 de mayo de 2017

No salir de casa en todo el fin de semana rebaja la ansiedad e ilumina la mente

“Nuestras vidas están tan ocupadas y el mundo a veces puede parecer tan espantoso por las preocupaciones económicas, políticas y ecológicas, que la casa se está volviendo un lugar donde realmente poder relajarnos, un antídoto. Y permanecerá así durante muchos años”. Quien habla es Lisa White, directora del departamento de Lifestyle & Interiors de la consultoría internacional WGSN, que ya en 2015 apuntó al housewarming (algo así como “calentarse en casa”), como una corriente de largo recorrido en la que los consumidores buscan redescubrir el arte de vivir el momento, de gozar de su espacio y de los seres que lo habitan o son bienvenidos a él. Fue el sector de la decoración el primero en clamar sobre esta tendencia sociológica, en la que la necesidad imperiosa de un refugio seguro en el mundo occidental, empuja a reivindicar el papel acogedor y reconfortante de la casa. Y a disfrutarlo, sea esta fija o temporal. Gemma Riberti, experta en adecuación de viviendas de la misma compañía, anunció con estas palabras una tendencia relacionada para 2017 en una conferencia anual del sector en Hong Kong, el grounded living (“estar conectado a la tierra”): “La gente quiere sentirse en casa allá donde esté. Ha dejado de ser un lugar, es un sentimiento. Y el objetivo de su diseño es crear un espacio calmo al que siempre guste volver”. Y cueste mucho abandonar.

Hacer bizcochos o trasplantar macetas te hará más feliz

En este contexto, la actitud FOMO (miedo a perderse cualquier ocasión social) está siendo sustituida por el JOMO (la alegría de perderse) y el FOGO (el temor a salir), un recogimiento que, fundamentalmente, contribuye a potenciar un organismo más saludable. “Somos una máquina biológica, pero a diferencia de las electrónicas o mecánicas, no disponemos de recambios para su reparación o renovación”, explica el doctor Vicente Saavedra, de la clínica Medicina Integral de Barcelona: “Nuestras células y órganos necesitan del descanso para repararse. Un cierto grado de diversión es necesario. Pero si se vuelve una forma de vida es absolutamente insano, física y mentalmente. Cada persona tiene su propio punto de equilibrio. Para encontrarlo es necesario el autoconocimiento, pero la sociedad actual (con valores cada vez más alienantes y materialistas, de consumismo y prisas), no nos encamina a desarrollar la propia responsabilidad sobre nuestra salud. Somos infelices y ansiosos”.

El nesting busca combatir esta dolorosa realidad, potenciando eso que los anglosajones llaman “Me time”: reservar momentos para uno y dedicarlos a la cotidianidad del hogar. La cocina ya es una herramienta terapéutica popular en países como EE UU o Reino Unido. De hecho, de todas las terapias ocupacionales para combatir la depresión, la repostería ha demostrado ser una de las más eficaces, según un estudio publicado en British Journal of Occupational Therapy. Por su parte, entregarse al placer de una buena novela reduce el riesgo de demencia, según BMJ. Pero si lo que le roba la paz es el estrés del día día, un estudio de Journal of Health Psychology se inclina por recomendar la jardinería en la terraza, que baja los niveles de cortisol (hormona que lo provoca) en mayor medida que la lectura. Cualquier cosa vale, incluso aburrirse, un sentimiento que lejos de adormecer la mente, vuelve al individuo más altruista y empático, según una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Limerick (Irlanda). “Pararnos en medio de este mundo de locos, conectar con nosotros mismos, con nuestros sentimientos y pensamientos para poder ver hacia dónde vamos y orientar nuestra vida correctamente, es una absoluta necesidad humana para tener buenas relaciones, disfrutar las cosas sencillas y gratis que ofrece la vida (la mayoría), así como para cuidar de nosotros, de los nuestros y afrontar los problemas eficientemente con una buena actitud”, concluye el doctor Saavedra.

Una buena decoración ayuda

Esta querencia hogareña tiene en la actualidad otras vertientes más allá del autocuidado, porque posee, paralelamente, una dimensión decorativa potenciada por blogs y redes sociales, donde gurús del orden como Marie Kondo, o webs como Apartment Therapy o Gardenista, ayudan a redescubrir el placer de crear nidos prácticos y amables a través del embellecimiento y la organización. “Definitivamente, la crisis económica y los sitios web como el nuestro han contribuido a este creciente interés. Nosotros nos centramos en mostrar cómo vive realmente la gente, no hacemos un estilismo especial para nuestras fotos. Durante la última década a los ciudadanos no les incomoda compartir su estilo con el mundo a través de plataformas como Instagram o Pinterest. Y atestiguar los efectos positivos de transformar cualquier rincón en un lugar más agradable anima a otros a hacer lo mismo: el intercambio de inspiración a través de imágenes auténticas es clave”, opina Janel Laban, directora ejecutiva de Apartment Therapy, que anota estas ideas para lograr un oasis de serenidad: maximizar la luz, deshacernos de todo lo que no necesitamos, agregar autenticidad a través de objetos hermosos que evoquen buenos recuerdos y mantener un orden y limpieza regulares.

Muchas firmas globales abordan este nuevo concepto de mi casa es mi mundo, como la canadiense Stay at Home Club, cuyo lema es “El club que nunca se reúne” (porque no sale de casa) y que ha hecho del nesting su seña empresarial. Olive Mew, su creadora, confiesa que desde joven siempre prefirió parapetarse en su hogar antes que salir de marcha. “Descansar adecuadamente es vital para levantarse con energía”, comenta Beatriz Peralta, fundadora de Seda Sana, otra marca, en este caso española y ecológica y de ropa de cama. “Esto requiere un entorno adecuado con materiales libres de sustancias nocivas que permitan el proceso natural de regeneración. Una buena inversión en artículos del hogar de larga duración mejora la calidad de vida”, matiza. Ojo, esto incluye los calcetines de estar por casa, que traen consigo beneficios sobre las relaciones sexuales, que aumentan durante el nesting (más ventajas). “Cuando la temperatura de nuestros pies es lo suficientemente cálida y confortable, mantenemos la autorregulación de nuestro cuerpo y, de este modo, la sangre irriga de manera directa al clítoris y los genitales masculinos”, suscribe Cristina Callao, psicóloga especializada en Sexología Clínica y Salud Sexual. Es decir, orgasmos más potentes. Pues no todo va a ser ver de un tirón alguna temporada en Netflix.



Cualquier cosa vale, incluso aburrirse, un sentimiento que lejos de adormecer la mente, vuelve al individuo más altruista y empático, según la Universidad de Limerick.

jueves, 11 de mayo de 2017

Ver documentales sobre la naturaleza nos hace más felices



Un estudio demostró que ver programas sobre el mundo natural potencia sensaciones como asombro, curiosidad y alegría y reduce el estrés, el cansancio y la angustia, publica Veoverde.

Uno mismo se da cuenta que una subida a la montaña, un paseo por el bosque o una simple caminata por el parque hace sentir un poco más alegre y mucho menos estresado o cansado. Es el poder de la naturaleza el que provoca todo eso, alejándote aunque sea por unos momentos del acelerado ritmo de la vida en las ciudades.

Ese exquisito poder también puede actuar de distintas maneras, a través de la pantalla del televisor o el monitor de nuestro computador.

Un estudio realizado por la Universidad de California afirma que ver documentales sobre la naturaleza nos hace un poco más felices.

El estudio se hizo a través de una encuesta online a más de 7.500 personas de Estados Unidos, India, Singapur, Reino Unido, Sudáfrica y Australia. Quienes participaron debían contar qué sentían luego de ver distintos géneros audivisuales: una telenovela, un noticiero, un programa emocionalmente neutro y un capítulo de la serie "Planeta Tierra" de la BBC.

Los resultados mostraron que las imágenes asociadas al mundo natural potenciaron sentimientos de asombro, curiosidad y alegría, mientras que otras sensaciones como ira, enojo, estrés cansancio y falta de energía se vieron reducidas.

"Los resultados también muestran que la gente joven de hoy en día está muy estresada, y que ver documentales sobre el mundo natural reduce su ansiedad. Esto sugiere que podríamos recurrir a nuevos tipos de contenidos en las redes sociales para tratar de encontrar la calma durante situaciones de alto estrés", explica Dacher Keltner, psicólogo del estudio.

viernes, 14 de abril de 2017

Tu dosis de endorfina para la felicidad

Tú puedes estar en el lugar más hermoso del planeta, pero si tu corazón está herido o tu mente está ansiosa te sentirás miserable. Por el contrario, puedes encontrarte en el sitio más desagradable del mundo, pero si estas de buen ánimo y agradecida, te sentirás feliz. Tú eres el creador de tu propio paraíso.

Por eso es que has escuchado la frase que dice: “La felicidad viene de adentro” y quizás te has preguntado “¿¡Pero dónde!?”. ¡Si dentro de mí solo hay órganos, músculos y huesos!

La felicidad tiene dos componentes y ambos están dentro de ti: lo químico y lo anímico. El primer ingrediente está en tu cerebro y se llama endorfina, el cual se produce cuando realizas actividades que te generan una dosis de placer como hacer el amor, comer chocolate, hacer ejercicio o ver una película de comedia. No es casualidad que las personas que aseguran ser felices siempre están haciendo algo que les gusta. El otro componente es tu estado de ánimo; la forma en la que piensas y reaccionas ante cada situación, donde no importa lo que suceda, tú tomas la decisión de estar feliz.

La felicidad no tiene nada que ver con los logros que puedas alcanzar o las riquezas que puedas acumular. Tampoco depende del espacio en donde te encuentres, el tiempo en que vivas, ni la compañía que te rodea.

Si tu felicidad depende de alcanzar lo que tienes en tu lista de deseos; bien sea la relación ideal, un auto nuevo, el trabajo perfecto o perder 20 libras, estás poniendo condiciones para sentirte pleno y satisfecho.

Empieza a gozar los detalles simples de la vida. Por ejemplo, cuando estés tomando un cafecito caliente, abrazando al ser que amas o mirando la puesta del sol, reconoce que ese momento no volverá a repetirse, y disfrútalo como si fuera la última vez. Todo los ingredientes que necesitas para vivir pleno. Tú naciste con el derecho a ser feliz, esto te pertenece y nada ni nadie te lo puede robar.

lunes, 10 de abril de 2017

La felicidad…desde un país “medio feliz” (o medio infeliz)



¿Cómo escribir de la felicidad desde un país “medio feliz”? Es el caso de Bolivia, según el ranking de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) presentado en su Reporte Mundial de la Felicidad 2017.

Los bolivianos, en ese ranking, se ubican en un nada despreciable puesto 58 de entre 155 países, siendo el décimo tercero de Latinoamérica. En este grupo menor de vecinos, el líder es Costa Rica.

Desde su posición, Bolivia está por encima de Perú, Paraguay, Venezuela y Honduras, y también se supone más feliz que la potencia China o la idílica Grecia. Los más infelices son la República Central del África, Burundi, Tanzania y Siria.

Las variables

Medio infelices o no, los bolivianos fueron medidos con las mismas variables que el resto del mundo: por su ingreso per cápita, por el acceso que tienen a la asistencia social y por su expectativa de vida saludable.

Además, por su sentimiento de libertad para tomar decisiones, por su generosidad, si perciben corrupción, cuánto se ríen y hasta cuán tristes o enfadados se sienten.

Para la elaboración del ranking de la ONU se utilizan datos del Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud y encuestas de la consultora Gallup.

Una moda

Nunca antes había estado tan de moda medir la felicidad, sobre todo entre empresarios y políticos, ni se había manifestado una preocupación tan grande en relación al bienestar de la especie humana.

Tanto así que se instauró un Día Mundial de la→ →Felicidad (20 de marzo) y hace poco se celebró la Cumbre Mundial de la Felicidad, justamente para plantear modelos de felicidad que, en este caso, serían los nórdicos Noruega, Dinamarca, Islandia, Suiza y Finlandia, punteros del mencionado ranking de la ONU.

Medida de bienestar

Otros países menos ejemplares incluso han instaurado “ministerios de la Felicidad”, tomando el bienestar de sus ciudadanos como un asunto de Estado. Muchos gobiernos utilizan los datos e investigaciones disponibles para buscar políticas que ayuden a sus pueblos a vivir mejor porque el bienestar o felicidad de un país es reconocido como una medida del progreso social y del éxito de las políticas públicas.

El pionero es el asiático Bután, que viene midiendo la felicidad desde 1972. Lo hace desde su “Centro para la Felicidad Nacional Bruta”, que inventó el “Índice Nacional de la Felicidad”.

¿Por qué?

La cultura de la felicidad, tan en boga, de acuerdo al economista británico Richard Layard surge para hacerle frente a la presión del estilo de vida materialista, a la competitividad y al estrés que amenaza el bienestar del ser humano y de las sociedades.

Si Aristóteles dijo que la felicidad es “ser humano”, entonces se puede deducir, sin esforzarse mucho, que la deshumanización de las sociedades conduce a la infelicidad.

¿Qué es la felicidad?

Siguiendo a un clásico del novelista norteamericano Raymond Carver: “De qué hablamos cuando hablamos de amor”, podríamos preguntarnos: “de qué hablamos cuando hablamos de felicidad”.

Filósofos, poetas, políticos, amantes, líderes espirituales, reyes, emperadores, guerreros, piratas y pitonisas han tratado de responder a esta pregunta desde que la humanidad tiene memoria.

En nuestro tiempo, el académico de la Universidad de Harvard Tal Ben Shajar dice que es el bienestar espiritual, intelectual, físico, emocional y de relaciones humanas, todo junto, lo que conduce a una vida feliz.

Se suman otras opiniones que indican que para la felicidad es fundamental el contacto con la naturaleza, el disfrute del espacio público y el tiempo con la familia.

Otros señalan que está comprobado que las personas más felices son las generosas, las que practican el altruismo (dar por el simple placer de hacerlo sin esperar nada a cambio), y las que tienen lazos afectivos profundos con otros, sean familiares o no.

Para muchos la felicidad son solo momentos; para otros, ver felices a→ →los demás (amigos, familia, compañeros de trabajo, la pareja), o dejar ir a sus hijos caminando a la escuela con la tranquilidad de que nada les pasará. Algunos la ven en la seguridad de un buen trabajo, en una cuenta bancaria, en la certeza de poder pagar los gastos a fin de mes y planear un viaje a fin de año.

Hay quienes creen que la felicidad está al lado de una familia, o en la realización de los hijos, o en acumular emociones como la que prodigan los viajes, las aventuras, los placeres de la vida, en la posibilidad de conocer nuevos amigos.

Incluso, dicen algunos, la felicidad se encuentra en una buena conversación acompañada de una taza de café latte o de una copa de brandy.

Las frustraciones

Pero, quizá sea mucho más que eso y mientras más inteligente y tecnologizada es la humanidad, alcanzarla se hace más complejo y el ideal se ve más lejano.

Pareciera que mientras más se esfuerza la persona con sus propios medios en ser feliz, más lejos está de serlo porque apenas tenga algo, surgirá una nueva expectativa para llenar el nuevo vacío y luego otro, mientras la frustración crece. “El amor y la felicidad/en cuanto llegan se van/en cuanto llegan se van”, dice la popular canción de Leo Dan.

¿Dónde se la encuentra?

Las corrientes y pensamientos de moda dicen que la felicidad no tiene nada que ver con el triunfo, ni con la ambición, ni con el prestigio, ni con el poder, ni con el placer, ni con los objetos materiales que se pueda obtener en la vida, ni con las personas del entorno.

Por lógica, da la sensación de que para encontrar la felicidad hay que buscarla en el lado opuesto de la infelicidad, pero, aunque parezca absurdo, un alto porcentaje de la humanidad se adapta a ser infeliz y vivir en lo que los psicoanalistas denominan una “zona de confort” o “zona de comodidad”, a la que se aferran antes de plantearse un cambio que seguramente resultará incómodo, doloroso o difícil.

Al respecto, el sitio web de autoayuda “La Mente es Maravillosa”, en su artículo titulado “No te adaptes a lo que no te hace feliz”, dice que la felicidad no duele y por tanto no debería oprimir, ni quitar el aire, sino permitir ser libre, ligero y dueños de “nuestros propios caminos”.

Muchas veces el ser humano se adapta a rutinas incluso sabiendo que estas lo hacen infeliz; eso se debe a la necesidad de sentirse seguro, como cuando era niño. El cerebro cree que esa adaptación es supervivencia y no siempre va de la mano de la felicidad porque al cerebro no le gustan las amenazas, ni los cambios.

El filósofo místico indú Osho, fallecido en 1990, dijo que la felicidad se encuentra en el interior y que, entonces, no habría que buscarla fuera, ni siquiera esforzarse en hacerlo porque, según él, “no se puede obligar al cuerpo a alcanzar algo de lo que no es capaz”. El cuerpo, en ese sentido, solo puede proporcionar placeres temporales.

Esta corriente sostiene que cada placer se equilibra con dolor en el mismo grado y medida en una persona “adormilada” que según Buda solo conoce unas cuantas sensaciones, a diferencia de quienes disfrutan de cosas más duraderas como la música, la poesía, la naturaleza, el silencio, entre otras que no habían percibido antes.

¿Existe una receta?

Dan Gilbert, el psicólogo de Harvard autor del libro “Tropezar con la Felicidad”, tiene una receta. Él no habla de cómo ser feliz, ni de por qué la gente no es feliz, sino de por qué la gente no sabe lo que les hará felices.

Explica que normalmente los seres humanos infravaloran su propia resiliencia o capacidad de superar circunstancias traumáticas y, a pesar de ello, ser felices. Dice que la gente no se da cuenta de lo fácil que será cambiar su visión del mundo si ocurre algo malo. Y aclara que normalmente se sobredimensiona lo infeliz que se será ante la adversidad cuando, en realidad, se es resiliente ante la peor tragedia.

Desde luego, hay quienes se entristecen por nada, pero revela que la inmensa mayoría de los seres humanos —exactamente el 75 % de la especie— vuelve a ser feliz en los dos años posteriores al peor trauma que nadie se pueda imaginar. •

Ser feliz es una elección

SER FELICES, ¡QUÉ TONTA IDEA! - “Nos han metido la tonta idea de que hay que ser felices a toda costa, cuando la felicidad permanente es una utopía y como toda utopía es imposible de alcanzar”, dice el poeta sucrense Alex Aillón. Él insinúa que su búsqueda podría ser inútil, pero es en ella donde se puede encontrar la realización. “Podría parecer que la vida es un proyecto frustrado y no es así. Simplemente la felicidad no viene en un envase de plástico como nos lo hace creer la modernidad y la Coca-Cola”, enfatiza el artista.

LA RECETA NO ES UN SECRETO - El académico de Harvard Dan Gilbert se muestra también crítico frente a la millonaria industria de la felicidad que ametralla a la sociedad moderna. Él se limita a medir la felicidad en un laboratorio y, a la luz de los datos científicos, da una receta para ser feliz. Dice que es un asunto de química del cerebro y afirma que intentar ser más feliz no tiene secretos, es como bajar de peso: comer menos y hacer más ejercicio, pero todos los días. Si esto se practica religiosamente, el índice de felicidad irá subiendo. Recomienda por ejemplo pasar más tiempo con la familia y los amigos, por lo que no le sorprende que la felicidad proceda sobre todo de las relaciones interpersonales. “Si me preguntaran qué nos hace felices en la vida, solo diría… otras personas”, concluye.

HAY QUE TOMAR DECISIONES - Los psicólogos de “La Mente es Maravillosa” dicen que para ser feliz hay que tomar decisiones, y que aunque el cerebro sea resistente al cambio e invite elegantemente a permanecer en la zona de confort, está diseñado genéticamente para hacer frente a los desafíos y sobrevivir. “Se nos olvida que para ser feliz hay que tomar decisiones, librarnos de los zapatos ajustados y atrevernos a caminar descalzos; se nos olvida que el amor no tiene por qué doler, que la docilidad en el trabajo nos acaba quemando y que a veces hay que hacerlo y desafiar a quien nos somete y salir por la puerta de entrada para crear nuestro propio camino, nuestra propia felicidad. ¿Qué tal si empezamos ahora?”, invitan en su web.

BUSCAR ALGO MÁS ELEVADO - Buda buscó algo más elevado y profundo que la felicidad o el placer que se obtiene de las cosas del mundo. Lo llamó “dicha” que se alcanza a través de la meditación hasta convertir a la persona en ser de luz, despierta, sin oscuridad ni ego en el interior. Bajo estas características habrán desaparecido las tensiones, las angustias, la ansiedad y la persona se encontrará en un estado de absoluta satisfacción, donde solo importe el presente.

JESÚS, EL HOMBRE MÁS FELIZ - Si hubo un hombre feliz sobre la tierra, ese tuvo que ser Jesús de Nazareth, quien vino a revolucionar a la humanidad con su amor y compasión. Se olvidó de sí mismo preocupándose por los demás y anteponiendo el amor de Dios en cada una de sus acciones, incluso en el hecho de morir en una cruz de la forma más humillante y dolorosa para liberar y salvar a la humanidad, para luego volver a la vida en la más increíble demostración de poder y esperanza. Marina Castro, profesora de un discipulado cristiano, explica que el ser humano ha sido creado con un vacío enorme en su corazón para que no cese en su búsqueda y encuentre el camino, la verdad y la vida. Felicidad, para ella, es gozo permanente, paz verdadera que sobrepasa todo entendimiento a pesar de las circunstancias adversas, contentamiento y descanso interior. “Creo que la gente está cansada de religiones, filosofías y creencias. Los pensamientos del hombre y el esfuerzo propio jamás llenarán su anhelo profundo. Como seguidora de Jesús, los aliento a buscar una relación personal con él y disfrutar de sanidad, libertad y transformación espiritual”, dice ella.

La métrica de Bután para medir la felicidad

Bután, el pequeño reino con la democracia más moderna del mundo, aportó con sus variables para que la ONU construyera su Índice de Desarrollo Humano.

1. Salud (Acceso a la atención médica, calidad de los servicios y conocimientos de la población sobre la salud)

2. Educación (Escolaridad, calidad y nivel de educación)

3. Diversidad ambiental (Acceso a los servicios ambientales, conocimiento ambiental de la población y árboles sembrados por habitante)

4. Nivel de vida (Consumo de los hogares, casas propias, remodelaciones)

5. Gobernanza (Calidad de servicios públicos, confianza en las instituciones, niveles de seguridad)

6. Bienestar psicológico (Niveles de estrés, prevalencia de emociones como los celos, la frustración, la generosidad, la tranquilidad, entre otros)

7. Uso del tiempo (Tiempo dedicado a dormir, a participar en actividades de la comunidad, a la educación, al deporte, al cuidado de los demás, a meditar, a orar, entre otros)

8. Vitalidad comunitaria (Estima la confianza y apoyo social entre los miembros de una comunidad, así como los niveles de seguridad, entre otros)

9. Cultura (Valora el conocimiento de la cultura propia como deportes tradicionales, festividades, costumbres, así como el respeto a culturas diferentes)

Felicidad en Dinamarca = Tranquilidad, seguridad y satisfacción

Emil William Hansen, de 29 años, vive en Dinamarca, uno de los países más felices del mundo. Él hasta hace poco estuvo realizando una labor social en Bolivia, en el área de la salud. ECOS le formuló un par de preguntas que respondió desde Conpenhague.

ECOS. Tu país es el segundo más feliz del mundo, según un informe de la ONU. Desde tu perspectiva, ¿ese reconocimiento está acorde a la realidad?

Emil Hansen (EH). Pienso que para responder debo explicar qué es la felicidad en Dinamarca, que es diferente a la felicidad que he visto en Bolivia.

En Dinamarca la felicidad se asocia a un sentimiento de tranquilidad. Aquí casi nunca bailamos, el equipo nacional del fútbol tiene que ganar algo importante para que pueda empezar la fiesta. Rezongamos casi todo el tiempo, es casi como un concurso nacional de quién es mejor para renegar.

Yo creo que pasa esto justamente porque somos uno de los países más felices del mundo.

Esperamos que nuestro sistema sirva porque, en realidad, nuestra felicidad es seguridad. Sabemos que nunca le va a pasar algo horrible a ninguno de nosotros.

Eso sí, para nada Dinamarca es el país de las sonrisas. Pero sí es uno de los países más satisfechos del mundo.

ECOS. ¿Qué se siente vivir en uno de los países más felices del mundo?

(EH). Yo extraño “la felicidad real”. Tenemos muchas oportunidades en Dinamarca y somos todos iguales; obvio que esto me encanta, pero el problema de vivir en el país más satisfecho del mundo es que nada importa demasiado. Nada es horrible y nada es increíble. Somos privilegiados pero no sentimos la emoción, la euforia para encontrar el equilibrio entre fracaso y éxito.

Chuquisaqueños y potosinos, entre los menos felices

Los chuquisaqueños y los potosinos están entre los menos felices en Bolivia. Los benianos, en cambio, son los más felices. Así lo refleja el Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo (INESAD), una fundación asentada en nuestro país hace 10 años, en su libro “El ABC del desarrollo en Bolivia”.

El ranking nacional de felicidad (en el que no participa Pando) tiene a Beni en la cúspide con 6,5 puntos sobre 10. Le siguen Santa Cruz, Oruro y Cochabamba. Potosí tiene un índice de 5,2 y Chuquisaca de 5,1. Tarija está en el fondo, con 5 puntos.

La directora de Investigaciones de INESAD, la danesa Lykke E. Andersen, declaró a ECOS que basaron su información en las encuestas que año tras año publica la consultora Gallup. El libro, que contiene un mapa con el índice de felicidad de cada departamento, cita como fuente a la Base de Datos Mundial de Felicidad (Veenhoven, 2016).

El INESAD aclara que “la medición de la felicidad a nivel desagregado en Bolivia es aún incipiente”.

Por otra parte, el Instituto Nacional de Estadística (INE) anuncio en marzo pasado que a mediados de este año entregarán los resultados de la “Encuesta del vivir bien”, con la que se busca conocer los niveles de felicidad de los bolivianos.

lunes, 20 de marzo de 2017

Ni casarse ni tener hijos, el secreto para ser feliz es viajar


El dinero puede comprar la felicidad cuando se lo invierte en pasajes, en nuevas experiencias y en hoteles (por más austeros o incómodos que sean).
Ser feliz, dice un estudio de la Universidad de San Francisco (Estados Unidos), no se consigue a través de los bienes materiales, ni en encontrar una pareja y menos aún en tener hijos: la clave está en los recuerdos almacenados y una encuesta -realizada por el portal Booking a 17.000 jóvenes en 17 países- confirma los resultados de ese estudio.

Para el 49% de los entrevistados, el impacto emocional de un viaje es o ha sido más fuerte que el día de su boda, señala el diario catalán La Vanguardia. Para la mitad del grupo ha sido más importante que conseguir un trabajo y para el 29% de los entrevistados, les ha dado más felicidad que tener un hijo.

La felicidad duradera
La ilusión de un viaje empieza con la planificación. Más allá de experiencias vitales, el estudio revela que la felicidad que produce un viaje se mantiene a lo largo de todas sus fases: en la planificación, la reserva, el viaje en sí mismo y los recuerdos que quedan de él. Sorprendentemente, siete de cada diez entrevistados declaran emocionarse solo con buscar posibles destinos y más de la mitad afirman sentirse realmente felices cuando logran formalizar la reserva, sobre todo, cuando reciben la confirmación.

¿Y los hijos?
Casi todos los padres aseguran que los hijos son la mayor felicidad. Sin embargo, un investigador en sicología de la Universidad de Harvard, Dan Gilbert, no está de acuerdo con esa afirmación. “Los niños son como la heroína”, una droga que si bien da placer, destruye el resto de fuentes de felicidad. Con los hijos, señala Gilbert, ocurre exactamente lo mismo.

“Si solo tienes una fuente de felicidad, es tu mayor fuente de felicidad”, afirma en entrevista con el diario español El País y añade cuatro hábitos para sumar alegrías: tener sexo, hacer ejercicio, escuchar música y tener una buena conversación

jueves, 29 de diciembre de 2016

Las claves de la felicidad



El Estudio sobre Desarrollo Adulto, realizado por la universidad de Harvard, comenzó en 1938 con 700 hombres jóvenes, algunos de la prestigiosa universidad, otros de barrios pobres de Boston.

Y acompañó a lo largo de su vida a esos individuos, monitoreando su estado mental, físico y emocional. La investigación continúa ahora con más de mil hombres y mujeres, hijos de los participantes originales.

El actual director del estudio, el cuarto desde su inicio, es el psiquiatra estadounidense Robert Waldinger, quien también es maestro zen.

"Hay muchas conclusiones de este estudio", dijo Waldinger a BBC Mundo. "Pero la fundamental, que vemos una y otra vez, es que lo importante para mantenernos felices y saludables a lo largo de la vida, es la calidad de nuestras relaciones".

Conectados

"Lo que encontramos es que en el caso de las personas más satisfechas en sus relaciones, más conectadas a otros, su cuerpo y su cerebro se mantienen saludables por más tiempo", señaló el académico estadounidense.

"Una relación de buena calidad significa una relación en la que te sientes seguro, en la que puedes ser tú mismo. Claro que ninguna relación es ideal, pero esas son cualidades que hacen que la gente florezca".

En el otro extremo, está la experiencia de soledad, un sentimiento subjetivo de estar menos conectados de lo que nos gustaría.

"¿Estoy haciendo cosas que tienen un significado para mí? ¿Estoy haciendo cosas que me hacen sentir que importo en el mundo? Éstas son las preguntas que nos planteamos cuando hablamos de felicidad", señaló Waldinger.

"No hablamos de estar contentos en cada momento, porque eso es imposible y todos tenemos días, semanas o años difíciles".

Desde la psicología

“El estudio que plantea la Universidad de Harvard con sus respectivas conclusiones, nos marca un camino que el psicoanálisis, la filosofía y las neurociencias ya vienen reflexionando hace tiempo. Son muy interesantes los resultados que marcan el foco de la problemática de la felicidad y su contrapunto con la relación”, comenta a Más Salud, Marcelo Mendes Facundes, doctor en Psicología graduado de la Universidad Complutense de Madrid, respecto al estudio mencionado.

Según el especialista, para la psicología clínica estos resultados también son coincidentes, ya que durante muchos años ha prevalecido la pregunta de cuál es el factor que mejor predice el cambio en un tratamiento, y pese a que mucha gente cree que es la corriente de pensamiento (psicoanálisis, conductismo, cognitivismo), o la habilidad del terapeuta, los responsables del éxito terapéutico, lo que se ha encontrado en los últimos estudios es que, la variable que mejor predice el cambio y mejor predice la efectividad de una terapia es la relación entre paciente y terapeuta.

Con lo cual el resultado del estudio es muy congruente con todas las líneas de pensamiento que abogan por hondear en la eterna pregunta de ¿qué es lo que nos hace felices?

“Ahora nos queda pensar acerca de cómo se dan estas relaciones para no caer en las fantasías imperativas de felicidad y éxito que estamos sometidos todos, hay una exigencia constante en las relaciones, en los medios de comunicación, en las empresas, de que tenemos que ser felices, sí o sí.

Ser feliz es un trabajo, nos es natural, como mucha gente piensa, nuestro cerebro sólo está programado para la supervivencia, si queremos ser felices tenemos que ponernos manos a la obra y comprometernos con nuestro proyecto de vida, y sobretodo aceptar algunas reglas del juego de la felicidad, que están estrechamente vinculadas a nuestra forma de relacionarnos en el mundo y con los demás”, asegura Mendes Facundes.



ALGUNOS APUNTES

El doctor en Psicología Marcelo Mendes Facundes, nos aclara algunos puntos sobre la búsqueda de la felicidad.

• Muchas veces ser feliz y tener éxito, te separan de tu grupo de referencia, ya que no todos pueden llegar a los mismos lugares, y a las mismas posiciones, juntos y a la vez, deseamos cosas distintas y esencialmente somos distintos. Este suele ser uno de los costes de la felicidad para muchos. Es en esta paradoja que se manejan los que apuestan por la felicidad.

• Tolerar el éxito y la felicidad también es difícil, porque conlleva un precio, y el secreto está justo en lo que señala el estudio de Harvard, hay que trabajar la relación. Muchas veces la soledad suele ser la monedad de intercambio del éxito.

• “Entender éstas y otras dinámicas relacionales, son lo que van permitiendo que se sea feliz en lo que se hace, porque nuestra felicidad siempre está en contrapunto con la felicidad del otro, somos gregarios y vivimos en sociedad, es imposible ser feliz solo”, explica Marcelo Mendes Facundes.

• Mendes explica que es importante señalar que siempre hay un descompás entre lo que uno desea y la felicidad. “Nunca vamos encontrar una fórmula mágica, cerrada y definitiva para esto, ya que la felicidad es dinámica, y es sobretodo un bien individual y subjetivo, la tenemos que inventar y responsabilizarnos de ella, no hay una formula universal que dé cuenta de esto. En la medida que mejor conozcamos nuestros deseos, mejor podremos proyectarlos en el mundo y es a partir de ahí que entra la relación con el otro. Es como si tuviéramos que convencer a los demás de que esto es felicidad”.

• Respecto a aislarse, Mendes explica que puede ser bueno o malo según se maneje. “En la historia de la cultura, hay diferentes relatos que nos muestra el aislamiento como manera de pensar, lo vemos en los relatos bíblicos, en la pintura rupestre en la cavernas, donde diferentes manifestaciones de aislamiento sirven de manera positiva, como un espacio de reflexión. Lo que sí está claro, es que esta no puede ser la única vía, ya que, es en la relación con el otro que aprendemos a mirarnos, a saber quiénes somos”, dice el especialista.



EL ESPECIALISTA

Marcelo Mendes Facundes es Doctor en Psicología, graduado de la Universidad Complutense de Madrid. Es profesor de Procesos Psicosociales Básicos y Psicología de la Salud en el Real Centro Universitario Escorial - María Cristina y Psicólogo Docente de Práctica Clínica - Facultad de Psicología, en España.


sábado, 5 de noviembre de 2016

Autoconocimiento = Más felicidad

Autoconocernos nos hace más felices porque nos permite conectar con quien realmente somos y no con la idea de quien deberíamos ser”, explica a Efe el “coach” (orientador) Enrique Jurado, director de D’Arte Coaching.

Para iniciar el camino del autoconocimiento Jurado aconseja ser conscientes de que somos los arquitectos de nuestra vida, saber que somos milagros andantes y partes de una naturaleza preciosa y enorme, repleta de abundancia y posibilidades.

“Caminar todos los días una hora, meditar, comer con conciencia, escuchar, amarnos y comunicar con nosotros mismos, son acciones que nos van a ayudar a entendernos y elegir una vida más feliz”, de acuerdo a Jurado.

La inmensa mayoría de las personas coinciden en su deseo de que su vida sea lo más feliz posible, pero la coincidencia es mucho menor a la hora de proponer y elegir las recetas y caminos para hacer realidad ese deseo compartido de bienestar, e incluso para definir a la felicidad.

“La felicidad es una palabra, una etiqueta para describir un estado de bienestar, plenitud, satisfacción personal, una sensación de crecimiento, de sentirnos muy grandes y capaces, de algo que nos llena”, explica a Efe, Enrique Jurado, “coach” (orientador) y director de D’Arte Coaching, que imparte el “Máster en Felicidad y Evolución Personal”.

“La felicidad, a veces, se describe como una emoción de ilusión, entusiasmo y alegría y, para entenderla por contraste, sería lo contrario del miedo”, asegura y explica que este temor nos genera un vacío, nos acongoja, nos da la sensación de sentirnos pequeños, de no tener fuerzas, mientras que la felicidad nos da energía, ganas de movernos, crear, llegar a otras personas y conectarnos”, explica Jurado.

“Por eso las personas queremos felicidad, porque nos conecta con eso que realmente somos: seres creadores, a los que nos gusta movernos, experimentar y en definitiva, vivir”, enfatiza este “coach”.

“El avanzar y atravesar los peligros inventados es parte de nuestro aprendizaje en vida para generar una humanidad más amplia, más generosa, más amorosa, pues avanzar atravesando los miedos nos da también felicidad”, asegura Jurado.

Para este experto, una de las claves para ser feliz es el autoconocimiento pleno y la toma de conciencia personal acerca de la identidad, valores, necesidades, capacidad, recursos y habilidades de cada uno, lo cual puede -según afirma categórico- “transformar la vida de las personas”.

Adiós miedos, ¡hola felicidad!

“El autoconocimiento consiste en saber quiénes somos, pero en realidad lo que conocemos de nosotros mismos simplemente son comportamientos, formas de ser, emociones y sensaciones, pero nunca nos hemos parado a apreciarlas de verdad”, señala.

Jurado hace hincapié en la necesidad de ir más allá y entender el porqué y el para qué están ahí esas formas de ser, comportarnos o sentirnos; también cómo las hemos producido, cómo se han formado, de dónde nos vienen y cuáles han sido los patrones que las han conformado.

Para este experto, “somos los directores de nuestra película, no meros actores que miramos hacia el guionista o al director, e indirectamente somos responsables de lo que estamos atrayendo, del foco que ponemos en esta película”, e invita a preguntarse: ¿Acaso sabemos qué tipo de película queremos hacer?.

“Autoconocernos nos hace más felices porque nos permite conectar con quien realmente somos, y no con la idea de quién deberíamos ser que tenemos en la cabeza”, indica Jurado.

“A veces pensamos que “somos” nuestros pensamientos derrotistas, nuestros comportamientos tristes, inmovilistas y apesadumbrados, nuestros valores de inmovilidad, nuestras creencias sobre lo horroroso y difícil que es nuestra situación”, comenta.

Pero según Jurado, el ser humano realmente tiene en sus genes todo lo necesario para ser feliz y está hecho “para hermanarnos unos con otros, para ir en un manada que se desarrolle y que genere espacios de crecimiento”.

“Si realmente pudiésemos eliminar la barrera que nos impide ver quiénes somos, es decir, eliminar los miedos, seríamos capaces de conectar con la vida pura que realmente somos y eso está enganchado directamente con la sensación de plenitud, desarrollo, ilusión, alegría y felicidad”, sentencia.

“Imagine una persona en situación de desempleo y que está quejosa, sin energía, dándole vueltas a la cabeza sin encontrar soluciones, y sin tener posibilidades aparentes, que espera que otras personas le ayuden”, señala Jurado.

“En lugar de eso, esa persona puede trabajarse esos miedos, esas creencias, sabiendo que realmente no son suyas, que son simplemente una respuesta casi automática aprendida del pasado y que es capaz de cambiar esa respuesta automática por una respuesta mucho más adecuada, mucho más valorizable que le genere de nuevo esa conexión”, propone.

Jurado resalta la importancia de conocerse a sí mismo para ser feliz, aunque admite que este cambio es difícil y no se produce de la noche a la mañana. Para ayudar a conseguir este objetivo, aporta estas recomendaciones y claves:

1. Razones. “Para empezar a generar ese autoconocimiento tenemos que utilizar nuestras capacidades cognitivas, nuestra forma de pensar, sabiendo que todos nuestros miedos, sentimientos y emociones automáticas no son verdad, sino simples resoluciones de una forma de pensar concreta, programada por experiencias aprendidas del pasado”, indica.

2. Observa tus pensamientos. “Simplemente sea testigo de sus pensamientos, emociones y resultados”, recomienda.

3. Deja de enjuiciarte. Para Enrique Jurado es el paso más complejo, ya que no estamos acostumbrados, y los juicios nos salen automáticamente, pero si practicamos podremos llegar a ser meros observadores.

4. Sustituye pensamientos. Una vez observados cuáles son los pensamientos que nos hacen mal, este orientador recomienda buscar otros alternativos y usarlos para observar su impacto y tomar una decisión al respecto de su uso.

5. Actos cotidianos que ayudan. “Caminar todos los días una hora, meditar, comer con conciencia, escuchar, amarnos, y comunicar con nosotros mismos, son acciones que nos van a ayudar a entendernos, conocernos, y finalmente elegir una vida más feliz”, de acuerdo a Jurado.

6. Algunas preguntas clave: ¿Quién soy?, ¿para qué estoy aquí?, ¿cuál es mi camino?, ¿qué hago para mejorar mi vida? ¿Qué puedo hacer para sentirme mejor? ¿Qué áreas de mi vida puedo mejorar? ¿Me conozco lo suficiente? ¿Se lo que quiero?.

7. El primer paso. Para iniciar el camino del autoconocimiento Jurado aconseja hacernos conscientes de que somos los arquitectos de nuestra vida, saber que somos milagros andantes y que somos partes de una naturaleza preciosa y enorme, repleta de abundancia y posibilidades.

8. Felicidad en vez de temor. En lugar enfocarnos en nuestros miedos y agrandarlos, Jurado sugiere que reconozcamos y eliminemos esas creaciones mentirosas, fantasmas interiores y monstruos de papel, y nos conectemos a la felicidad que supone estar vivos y observar nuestras capacidades y corazón.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Camine como alguien feliz y será más feliz, dice una investigación



Una investigación publicada en el Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry afirma que para sentirse feliz, basta simplemente caminar como una persona alegre.

Durante el experimento, se pusieron a prueba un número de personas para ver si 'brotar' el pecho y balancear los brazos realmente trae más felicidad que andar cabizbajo y lento. En el estudio, un grupo de personas tuvo que caminar durante 15 minutos en una cinta mientras se analizaron algunos factores, explica el portal de la revista Galileu.

Los participantes fueron seguidos por las cámaras con sensores de movimiento. Frente a ellos una pantalla mostraba las acciones en un medidor que se movía a la izquierda al caminar "deprimido" y a la derecha cuando "feliz"

A medida que pasaban los minutos, el equipo de investigación pidió a las personas que traten de dirigir el medidor a la izquierda o a la derecha. Pero antes de comenzar la prueba física, ellos tenían que leer una lista de palabras positivas y negativas.
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Después de la caminata, los participantes tenían que escribir las palabras que recordaban. Los resultados mostraron que aquellos que caminaban de manera más triste (siguiendo la lógica de otro estudio ) podría recordar las palabras más tristes; y los que caminaba felizmente se acordaban de las palabras más positivas.

Para los investigadores, esta lógica es en la línea de otros trabajos publicados sobre el tema. De acuerdo a esas investigaciones, caminar como un líder puede aumentar las posibilidades de convertirse en un cabecilla; y sostener un bolígrafo con los labios puede aumentar el impulso a sonreír. Entonces, no cuesta nada caminar más 'animado' allí, por ahí se contagia.

jueves, 6 de octubre de 2016

Creencias que te impiden ser feliz

¿Qué es lo que crees sobre el amor, las relaciones de pareja y tu pareja? ¿Te lo has cuestionado? Que tal si las creencias más básicas, a las que has estado tan aferrado o aferrada, y que has dado por hecho, te estén haciendo sufrir en tu relación de pareja. Aquí resalto 4 creencias básicas y usaré parte del proceso de Byron Katie, la autora de los best seller “Amar lo que Es” y “Necesito tu amor. Son simples preguntas para ayudarte a cuestionar su veracidad y mostrarte cómo pueden estar afectando tu vida de una manera sigilosa, pero profunda, y cómo vivir sin ellas te puede liberar y ayudar a vivir una mejor relación de pareja…

CREENCIA 1: SERÉ INFELIZ SIN TI

Esta es una creencia que parece muy inocente, pero que puede afectar de una manera muy importante tu vida de pareja.

Y la primera pregunta que te pido te hagas si tienes esta creencia, sería ¿Es verdad? Respóndete con honestidad, simplemente con un si o un no. Si has respondido si, pregúntate ¿Puedes saber que es verdad con absoluta certeza que serás infeliz sin tu pareja? Deja que la respuesta emerja del corazón, deja que tu mente se abra y responde con un simple sí o no.

Ahora piensa, cómo vives tu vida cuando tienes la creencia de que serás infeliz sin tu pareja, ¿Te imaginas una vida triste y en soledad? Te vienen quizás imágenes pasadas o incluso de películas o canciones que te hacen creer que estar solo significa soledad, abandono, tristeza. Cuando tienes esta creencia, es posible que te aferres a tu pareja, que te obligues a mantener la relación a toda costa, a aceptar cosas con las que no estás de acuerdo, o que no te hacen sentir bien. No dices lo que piensas. Es posible que intentes controlar constantemente a tu pareja, celarla, y estar pendiente de todo lo que hace para asegurarte de que no se vaya de tu lado. Este pensamiento puede crear miedo, estrés, dependencia y una convivencia difícil.

Ahora imagina , cómo sería tu vida y tu relación de pareja si no pudieras creer que serás infeliz sin tu pareja. Es muy posible, que te relajes, que estés más tranquilo y confiado, que aceptes que esa persona puede entrar y salir de tu vida y estarás bien siempre. Puede que dejes de sentir la necesidad de controlarlo. Que te permitas disfrutar del tiempo que dura la relación, confiando en que disfrutarás de la vida con o sin pareja. Todo se siente más ligero, y estás más abierto a la vida, y a lo que pueda pasar. Te sientes más tú, más real, más abierto a decir y hacer lo que sientes.

¿Puedes ver la diferencia de cómo vivirías la vida y tu relación de pareja con esa creencia y sin ella? Puedes ver que todo sería más fácil y armonioso cuando esa creencia no está en tu mente.

CREENCIA 2: EL AMOR ES TENER LO QUE QUIERES Y TENER TUS NECESIDADES CUBIERTAS

¿Es verdad? Puedes saber con absoluta certeza que si tu pareja te ama haría lo que le pides o te daría lo que crees que necesitas. Te pido que te tomes tu tiempo para responder, que te preguntes si eso significa amor realmente y respondas con un sí o un no.

Ahora veamos cómo puede afectar en tu vida esta creencia. Para ello pregúntate: ¿Cómo vives tu vida cuando crees que tu pareja te ama, y si haría lo que le pides o te daría lo que necesitas y no lo está haciendo? Es posible que te molestes, te resientas, te cierres a esa persona y le quites tu amor; que estés constantemente midiendo su amor, en base a lo que hace por ti. Puede que lo trates con dureza, mal humor, lo presiones o recrimines. ¿Y cómo te tratas cuando tienes esta creencia? Te haces sentir inseguro/a, te obligas a hacer cosas por tu pareja que no quieres hacer, te fuerzas, te presionas.

Ahora, cómo vivirías tu vida y tu relación si no pudieras creer que si tu pareja te ama, haría lo que le pides o te daría lo que crees que necesitas. Es posible que más abierto/a, serías menos exigente, más amoroso, no necesitarías nada de la otra persona, disfrutarías más de la presencia de la otra persona, sin exigir, sin poner condiciones, y te sentirías más libre para actuar de la manera que sientas, sin sentirte obligada a hacer cosas no sientes de hacer. Habría más paz en tu vida y tu relación.

Si los demás no cubren tus necesidades, es la señal de que tenemos que hacerlo nosotros mismos. Date la atención, las flores, los halagos, el cuidado, el cariño, el amor que le pides a tu pareja. Antes de exigírselo, pregúntate si te lo estás dando a ti mismo, es muy posible que no lo estés haciendo, y que eso que le pides a tu pareja es sólo el reflejo de lo que te tienes que dar a ti mismo.

Byron Katie, nos dice: Las personalidades no aman, quieren algo. El amor no busca nada, no quiere nada, no necesita nada. Así que cuando escucho a las personas decir que aman a alguien y que quieren ser amados en retribución, sé que no están hablando de amor. Están hablando de algo distinto.

CREENCIA 3: NECESITO GANAR EL AMOR Y LA APROBACIÓN DE OTRAS PERSONAS

Esta es una de las creencias más dolorosas con respecto a las relaciones. Nota cómo vives tu vida cuando buscas amor y aprobación. Tenemos miedo a estar solos y modificamos nuestro comportamiento para ganar la atención de otra persona y poder conseguir su amor. Cambiamos nuestro comportamiento para evitar el rechazo o las críticas. Al modificar quiénes somos nos convertimos en alguien no auténticos. Escondemos aspectos de nosotros por miedo a que otros nos juzguen o a no gustarles. Nos ponemos una máscara y vivimos con miedo a que descubran quiénes somos en realidad. Hacemos cosas que no queremos para complacer a los demás. Y esta es una forma muy dolorosa y agotadora de vivir, fingiendo ser quienes no somos. Esta creencia te lleva a una vida falsa y estresante.

Fíjate ahora ¿cómo vivirías si no creyeras que necesitas ganar el amor y aprobación de otros? podrías disfrutar de ser quien eres, sentirte cómodo contigo, dándote a los demás tal cual eres, haciendo y diciendo lo que sientes en cada momento. Cuando nos liberamos de una creencia como ésta, podemos dejar ir los miedos de ser quienes somos. Nos sentimos reales, honestos y relajados en la relación. Se hace fácil expresar amor y ser felices nuevamente, independientemente de lo que digan o piensen los demás.

CREENCIA 4: MI PAREJA TIENE MUCHOS DEFECTOS

Que tal si te dijera que los aparentes defectos de tu pareja que tanto te molestan son una oportunidad para el autoconocimiento. Los demás son el reflejo de nuestros pensamientos y creencias. Byron Katie nos dice: Una vez que empezamos a cuestionar nuestros pensamientos, nuestras parejas son siempre nuestros mayores maestros. No hay errores acerca de la persona con la que estás, él o ella es el perfecto maestro para ti, ya sea que la relación funcione o no para ti, una vez que empiezas a cuestionar tus pensamientos, empiezas a ver esto claramente.

No hay error alguno en el universo. Así que si tu pareja está molesta, bien. Si hay algo acerca de él que consideras un defecto, bien, porque estos defectos son los tuyos, tú los estás proyectando, y los puedes escribir, cuestionar, y liberarte. La gente va a India para encontrar a un gurú, pero tú no tienes que estár viviendo con uno. Tu pareja te dará todo lo que necesitas para tu propia libertad?

Para desarrollar relaciones sanas, amorosas y respetuosas se requiere poder identificar aquellas creencias que tenemos sobre el amor, las relaciones y nuestra pareja y disolver estos juicios y creencias. Para ello puedes utilizar el proceso de Byron Katie, 4 simples preguntas que te pueden ayudar a liberarte de aquellas creencias que te impiden disfrutar de tu relación de pareja y por, sobre todo, de tu relación contigo mismo. Cuando cuestionas tus creencias estresantes, tu pareja se convierte en alguien muy importante en tu camino de autodescubrimiento.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Slow Life: Desacelera y sé feliz



“Una quinta parte de nosotros interrumpe el sexo con su pareja para leer un email o contestar una llamada de teléfono”, afirma el periodista premiado y escritor canadiense Carl Honoré, autor del libro Elogio de la lentitud, el best seller que le encumbró como gurú del movimiento slow. El experto asegura que nuestra sociedad se ha contagiado con el “virus de la prisa. No solamente en el despacho o en el trabajo, también cuando leen cuentos a sus hijos o hacen el amor con su pareja... Es algo que nos afecta a todos”.

El barómetro anual Bienestar y motivación de los empleados en Europa 2015, llevado a cabo por Ipsos y Edenred, confirma las palabras de Honoré: un 40% de los trabajadores piensa en abandonar su empresa y el 41% se muestra insatisfecho con el equilibrio de la vida profesional y personal. Es el llamado efecto ‘blurring’ o ausencia de separación entre la vida profesional y personal. Además, un 37% de los empleados asegura sentirse muy estresado en el trabajo. En 2003, el estrés sustituyó al dolor de espalda como la principal causa del absentismo laboral, cuenta en su libro Carl Honoré.

“Si estás súper estimulado, si nunca desconectas, no puedes vivir el presente”, asegura este conocido conferencista de TED Talks. Tampoco tienes tiempo de soñar o reflexionar sobre tu vida. “Somos adictos a la velocidad y superar esta adicción lleva su tiempo”, concluye Honoré.



¿Adictos a la rapidez?

No es fácil adoptar un estilo de vida más lento en una sociedad que parece premiar y apreciar la rapidez. La pregunta es: ¿Cuáles suelen ser los obstáculos más importantes que tenemos que sortear para bajar la velocidad y aumentar la calidad de nuestra vida?

“No es fácil ir más despacio. Hay un montón de razones por las que vamos rápidos. Una de ellas es que la velocidad es divertida, atractiva, es un subidón de adrenalina. Es como una droga y nos hemos convertido en adictos a ella. Otra razón por la que nos aceleramos es por codicia: el mundo es una gigante mezcla heterogénea de actividades que hacer, consumir, experimentar y lo queremos todo. El problema es que quererlo todo es como tener la receta para acelerar. Otra razón: nuestra propia mortalidad, queremos acumular tantas vivencias como sea posible antes de que se nos termine el tiempo aquí. Otra razón la encontramos en nuestros puestos de trabajo que ejercen presión sobre nosotros y nos conducen a trabajar más rápido y más tiempo. La tecnología nos acompaña: estamos rodeados de aparatos que permiten y nos animan a hacerlo todo más y más rápido. Y el miedo: correr de un lado a otro en un estado de distracción constante es una buena manera de evitar hacerse las preguntas profundas no resueltas que todos tenemos ocultas en el interior”, asegura Honoré.

Dadas las razones, claro está que es difícil ralentizar rápidamente. Sin emabrgo, aquí te damos las 20 claves de Carl Honoré para iniciarte en el movimiento slow.



CLAVE 1: Respira. Cuando sientas ansiedad, detente y haz unas respiraciones profundas. Tiene un efecto calmante instantáneo entre cuerpo y mente.



CLAVE 2: Controla la velocidad. Escoge algunos momentos a lo largo del día para parar y preguntarte si estás actuando de manera acelerada. Si es así, realiza unas respiraciones profundas y retoma la tarea más lentamente.



CLAVE 3: Come bien. No lo hagas en tu mesa de oficina. Incluso si sólo tienes 20 minutos, toma un sándwich en la cafetería o parque más cercano, y disfruta cada bocado.



CLAVE 4: Usa los espacios slow. Muchas empresas han creado espacios para relajarse: practicar yoga, meditación, rezar o incluso dormir la siesta. Si en tu oficina hay uno, úsalo. Si no, propón su creación y mientras, sal a caminar un rato.



CLAVE 5: Bloquea unas horas a la semana sin planes. Cuando llegue el momento, haz lo que te apetezca o disfruta de no hacer nada.



CLAVE 6: Medita. La meditación es una poderosa herramienta para disminuir la velocidad. Frena el estrés, promueve la calma y agudiza la concentración. Serás más feliz y creativa.



CLAVE 7: Arma rompecabezas. Existe gente adicta a armar puzles, y es que es una de las maneras más fáciles de desconectar. Extiende las piezas del rompecabezas y observa cómo se convierten en un oasis zen para todo el que pasa a tu lado.



CLAVE 8: Haz descansos. Por cada hora de trabajo, tómate un respiro. Si es necesario, ponte una alarma que te lo recuerde. Pero sé flexible, si estás en medio de una tarea o pensamiento importante, pospón el descanso hasta que estés listo.



CLAVE 9: Crea una lista ‘not to-do’. Todas tenemos nuestras ‘to-go lists’, es momento de crear la antítesis de ella. ¿Puedes cancelar la reunión? ¿Posponer la cena? Traslada estas tareas a tu listado ‘not to-do’ y continúa con el resto.



CLAVE 10: Delega. Algunas tareas pequeñas requieren más tiempo del que valen. Si puedes, delega la transcripción de esa entrevista o la organización de ese viaje de trabajo.



CLAVE 11: Tómate tu tiempo. Tendemos a condensar tanto la agenda que acabamos corriendo de un lado para otro. Si has calculado que, de una actividad a otra, tardas 10 min, concédete 15.



CLAVE 12: Desconecta. Reserva unas horas al día para conectarte o consultar el correo electrónico. Fuera de ese horario, apaga el teléfono o activa una respuesta automática.



CLAVE 13: Detente, observa, piensa. Antes de enviarle un correo electrónico a alguien que está sentado cerca de ti en la oficina, pregúntate si sería más eficiente levantarte y decírselo cara a cara. Si la respuesta es ‘sí’, ve para allá.



CLAVE 14: Elimina las notificaciones. Acaba con el aluvión de interrupciones desconectando las notificaciones para obligarte a comprobar manualmente si hay nuevos mensajes.



CLAVE 15: Levántate antes. Ponte el despertador 10 minutos antes de la hora a la que sueles despertarte. De esta forma tendrás algo más de tiempo para poder prepararte y empezar el día más relajado… Nada mejor que eso.



CLAVE 16: Aprende a decir no. Al menos una vez al día, responde ‘no’ a una invitación o a alguna actividad que puedas declinar.



CLAVE 17: Limita el acceso al mail. Si tienes que consultar el correo fuera de la oficina, establece un horario específico. Fuera de ese tiempo, guarda los dispositivos electrónicos de trabajo en un cajón y desconecta.



CLAVE 18: Encuentra tu ritual slow. Elige una actividad que te ayude a rebajarte y desacelerar, y prográmala en tu rutina diaria. Jardinería, lectura, yoga, cocina, tejer, escuchar música clásica…



CLAVE 19: Tu espacio para pensar. A lo largo del día busca tus momentos para estar solo y pensar. Hazlo en un lugar tranquilo y céntrate en tus pensamientos, reflexiona sobre algún problema o plantéate grandes cuestiones: ¿cuál es el sentido de mi vida? ¿Soy feliz?



CLAVE 20: Vive el presente. Cuando actúas de forma acelerada o haces varias cosas a la vez, sólo rozas la superficie. La vida es lo que está ocurriendo aquí y ahora, así que disfruta el momento.


jueves, 15 de septiembre de 2016

10 cosas que debes dejar de hacer a los 20 para ser más feliz a tus 30

Algunas de nuestras acciones, aunque no seamos totalmente conscientes de ellas, no nos ayudan a ser felices

Para que no te arrepientas de las cosas que debías hacer, empieza por quitar de tu vida ciertos malos hábitos.

1. Planes por compromiso

Si no deseas ir a algún lugar y lo haces más de fuerza que de ganas, entonces cancela el plan, invierte tu tiempo en algo que de verdad desees.

2. Pensar en el qué dirán

Las críticas no importan, mientras tú te encuentres segura de lo que quieres hacer. Si te quieres pintar el cabello de verde, hacerte 10 tatuajes o lo que sea, es tu decisión y lo demás no interesa.

3. Criticar a los demás

Así como los demás no tienen derecho a hacerlo contigo, tú tampoco lo hagas. Cada quien es libre de sus decisiones.

4. Quejarse por todo

En vez de verles el lado negativo a todas las cosas, trata de enfocarte en revertir lo malo y convertirlo en algo bueno, así mejorarás tu día





5. Ser demasiado desordenado

Las cosas que son inmediatas, hazlas al momento. Lava tu plato, pon ese libro en su lugar, realiza tus apuntes en una agenda. Verás que todo se hará más práctico y sencillo.

6. Gastos innecesarios en cosas que realmente no necesitas.

Sí, es cierto que es difícil controlar esos impulsos, pero aprende a tener prioridades. Comienza a ahorrar para cosas que realmente deseas y notarás que la satisfacción es mucho mayor.

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7. Comer tanta comida chatarra

Por más que deliciosa que sea, debes cuidar tu salud. Empieza a cocinarte o busca opciones más saludables, tu cuerpo te lo agradecerá.

8. Poner mil excusas para no leer o ejercitarte

Lee por lo menos 20 minutos al día y empieza a ejercitarte un poco más. Usa las escaleras en lugar del ascensor, camina tramos pequeños, sal a montar bicicleta, etc. ¡Muévete!





9. Depender de los demás

Todos requerimos ayuda en ciertos momentos y está bien, pero aprende a hacer tus cosas sola. No hay nada mejor como pasar un tiempo a solas para disfrutar uno mismo.

10. Compararse con los demás

Cada persona tiene sus tiempos y no todos alcanzamos nuestras metas a la vez.

lunes, 5 de septiembre de 2016

7 Consejos para encontrar la felicidad

Todos, sin excepción, queremos ser felices. Nos pasamos la vida buscando la felicidad por todos lados, sin encontrarla, pensando que es un lugar a dónde ir o una meta que alcanzar. Por eso, el día de hoy, quiero hablarte de la felicidad y de cómo encontrarla. Ser felices es un derecho de nacimiento. Cuando finalices la lectura, sabrás exactamente qué tienes que hacer para encontrar la felicidad.

¿Qué es la felicidad?

La felicidad es el sentimiento de sentirse a gusto y alegre con uno mismo/a. Es sentirse satisfecho con lo que haces y con el lugar donde te encuentras en cada momento de tu vida. La felicidad es lograr el equilibrio entre lo que se es, lo que se tiene y a lo que se aspira, para obtener como resultado el bienestar y la satisfacción personal.

Siete Caminos Para Encontrar La Felicidad

1. Haz ejercicio: puede ser yoga, natación, caminar, correr, trotar, montar en bicicleta o ir al gimnasio. Los expertos aseguran que la actividad física ayuda a eliminar la depresión, y es la manera más rápida de estimular la liberación de endorfinas, que son conocidas como las hormonas de la felicidad y de la alegría.

Así que recuerda, cuando te sientas triste, deprimido/a, estresado/a, puedes sustituir inmediatamente ese estado de ánimo por el sentimiento de la felicidad practicando tres minutos de tu ejercicio preferido.

2. Practica la gratitud: cada día al levantarte, dedica un par de minutos a dar gracias por tener la oportunidad de respirar y ver el sol un día más. Agradece a la vida todo lo que te hace feliz. Esto te ayudará a empezar la jornada con una actitud positiva y, por consiguiente, experimentando felicidad.

3. Sonríe y ríe a carcajadas. Con una ligera sonrisa, nuestro cuerpo comienza a segregar la hormona de la felicidad. La risa libera tensiones y mejora la respiración. Por eso, es la mejor fuente de endorfinas, y en consecuencia, de la felicidad.

4. Valora las pequeñas cosas: observa, vive y disfruta de la felicidad que puedes encontrar en las cosas sencillas. Tener la oportunidad de vivir un día más, el café calentito que tomas, prepararle el desayuno a tu familia, el silencio de la mañana, tu buena salud o, sencillamente, tener el dinero para pagar las cuentas. Pequeñas cosas que deberían motivar una sonrisa.

5. Conecta con tus recuerdos felices: busca imágenes o fotos de las remembranzas bonitas, alegres y dichosas de tu pasado. Posteriormente, pega esos recuerdos por todos lados, ya sea en el refrigerador, la computadora, el escritorio, la sala o en tu cuarto. De esta forma, cada vez que los veas, te conectarás con ese sentimiento positivo, y volverás a revivir la felicidad.

6. Compra experiencias que te hagan feliz: invierte tu dinero en experiencias y no en cosas. Un estudio reveló que el 75% de las personas se sentían más felices cuando invertían su dinero en viajes, cursos y clases; mientras que sólo el 34% afirmaba sentirse más feliz cuando compraba cosas.

7. Escucha música: se ha comprobado que la música ayuda a crear una sensación de bienestar. Así que cuando sientas frustración, pon tu canción preferida, escúchala y déjate llevar por su ritmo para cantar o bailar. Te ayudará a recuperar la alegría.

Ya tienes en tus manos siete caminos para encontrar la felicidad. Así que te invito a que desde hoy apliques diariamente alguno de estos siete consejos, para que conscientemente vivas la felicidad, y por ende, empieces a construir una vida más satisfactoria, más alegre y con mayor bienestar.

Ten siempre presente que has nacido para reírte y ser plenamente dichoso. Por tanto, libérate del pasado y empieza a vivir tu presente con alegría y felicidad. ¡Te lo mereces!

martes, 16 de agosto de 2016

La clave de la felicidad no es una ecuación compleja

No estamos programados para ser felices, sino para buscar constantemente la felicidad. Hasta tenemos un neurotransmisor que nos impulsa a ello. La dopamina, que nace en una de las partes más primitivas del cerebro y, a través del sistema de recompensa, fluye hasta el lóbulo frontal, una estructura más evolucionada que nos permite dirigir nuestra conducta hacia un fin

Esta región del cerebro humano, la más lenta en madurar y la primera en deteriorarse en la vejez, es una especie de máquina del tiempo que nos hace posible rememorar el pasado y vivir el futuro antes de que suceda. A modo de simulador nos ayuda a anticipar sucesos. Y en esa anticipación reside precisamente gran parte de nuestra felicidad... o desdicha.
El problema es que «nuestro cerebro nos da en muchas ocasiones datos erróneos de lo que nos hará o no felices. Cometemos el error de pensar que lo bueno será muy bueno y lo malo, muy malo», como explicaba a un reducido grupo de periodistas el psicólogo Dan Gilbert, experto en felicidad. Avalado por sus publicaciones en revistas del prestigio de «Science», su best seller «Tropezar con la felicidad» y una de sus charlas en TED, con más de 12 millones de visitas, este psicólogo de Harvard impartió por primera vez una conferencia en España, en Caixaforum, invitado por la Obra Social «La Caixa».
Quince días antes, las entradas ya estaban agotadas. Unos iban por curiosidad, «para saber si la felicidad existe o no», explicaba una joven. Otros, por ver si podrían por fin alcanzarla: «Me lleva esquivando toda la vida», decía otra de las asistentes, ya entrada en años, mientras su acompañante le aseguraba que «a la felicidad hay que hacerla funcionar de manera activa». Los había también más pragmáticos: «Si te da una receta por los cuatro euros que cuesta la entrada...» Aunque la mayoría acudió intrigada por el título: «La Felicidad: lo que tu madre no te contó».
Gilbert no se muestra partidario de las recetas: «Mucha gente dice saber lo que hay que hacer para ser feliz y generalmente se equivocan. Hay que ser muy escéptico y cuestionar los consejos para encontrar la felicidad». Él prefiere basarse en datos científicos. Son las estadísticas las que tienen la clave de lo que hace feliz a la mayoría de las personas. Y también las que desmienten en parte lo que las madres suelen aconsejar a sus hijos como receta: encontrar un buen trabajo que dé para vivir bien, casarse y tener hijos. Y es que, dice Gilbert, las madres son muy sabias, pero también se equivocan.

Casarse
Así que, estadística en mano, pasó revista a estos tres consejos. Laspersonas casadas son más felices que las solteras o que las parejas de hecho, en eso las madres no se equivocan. Y también viven más. El matrimonio es una buena inversión en todas las culturas, sobre todo para los hombres, resalta Gilbert.
Aunque divorciarse cuando las cosas no van bien también aumenta la felicidad, en especial la de los hombres, que se sienten mejor de inmediato. Las mujeres tardan de media un par de años en volver a ser felices. Los números reflejan que los hijos suponen una exigencia que disminuye la felicidad, en especial de las madres, mientras son pequeños. El pico de infelicidad parental se sitúa entre los 45 y 55 años, cuando la carga de obligaciones es máxima. «El síndrome del nido vacío es un invento. Cuando los hijos se van de casa, la felicidad de los padres aumenta», indica.

Ayudar a los demás
En cuanto al dinero, aumenta la felicidad en gran medida cuando los ingresos anuales se incrementan hasta 60.000 euros. Por encima de esta cantidad, el dinero ya no está tan relacionado con el nivel de felicidad. Aunque puede aumentar si lo utilizamos en agasajar a los demás. De lo que se deduce que con la crisis actual, la lotería haría sentirse más felices a un buen número de personas. Sin embargo, dejar de trabajar, como sugiere un conocido anuncio, no sería buena idea. Según explica Gilbert, descansar es una de las cosas que menos felices nos hacen, puntuando igual de bajo que trabajar. Sí nos hace sentir mejor practicar actividades placenteras. A la cabeza, el sexo, seguido del ejercicio físico.
Y es que, señala este psicólogo, «la felicidad no se alcanza haciendo cosas exóticas, sino con recetas sencillas, como pasar más tiempo con la familia y los amigos. Somos los animales más sociales del planeta y por eso quienes dedican más tiempo a las relaciones sociales y tienen más amigos son más felices», explica Gilbert.

Superar las dificultades
Gran parte de nuestra infelicidad surge de nuestro interior. Y cita a Shakespeare: «No hay nada bueno ni malo, es el pensamiento humano el que lo hace parecer así». Y es que nuestra especie tiene una estructura evolutivamente reciente, la corteza prefrontal, que funciona como «un simulador que nos permite imaginar y anticipar cómo serán nuestras experiencias antes de vivirlas. Es algo parecido al simulador de vuelo donde se entrenan los pilotos».
Planificar acciones y tomar decisiones en virtud de experiencias simuladas mentalmente es, a priori, una gran ventaja. Sin embargo, puede convertirse también en la principal causa de que nuestra búsqueda de la felicidad sea errónea: «Esta parte del cerebro suele calcular bastante mal el grado de felicidad o de infelicidad que nos causarán las experiencias futuras. Somos muy malos predictores de la felicidad», resalta.
Acompaña su explicación con ejemplos de personas muy conocidas en Estados Unidos que dicen sentirse felices pese a circunstancias muy adversas. Como Moreese Bickham, un hombre afroamericano que pasó 37 años encarcelado de forma injusta, parte ellos en el corredor de la muerte totalmente aislado. Su caso fue revisado y gracias a la presión popular fue puesto en libertad a los 79 años. Al salir dijo a los periodistas no lamentar ni un minuto del tiempo pasado entre rejas, que calificó de «experiencia gloriosa».«No hay duda de que la forma de pensar sobre lo que nos ocurre es determinante para alcanzar la felicidad», aclara Gilbert.
Es cierto que no podemos cambiar lo ocurrido, pero sí lo que pensamos sobre ello. En caso contrario la «disonancia cognitiva» nos hará sentir infelices. Aunque el término suene raro, el concepto es tan antiguo que Esopo lo recogió en una de sus fábulas: la de la zorra y las uvas. Muy sabiamente, la raposa, al ver que no tenía forma de cogerlas de la parra, decidió que no merecían la pena porque no estaban maduras. Este cambio de perspectiva es natural para algunos, a otros les cuesta más. «La habilidad de cambiar la forma de pensar es la piedra angular de la psicoterapia», advierte Gilbert.
Pese a todo, nuestra capacidad para recuperarnos de las peores adversidades es asombrosa. El secreto está en nuestro «sistema inmune psicológico», que nos permite superar las adversidades, de la misma forma que el sistema inmune «físico» se enfrenta a las infecciones. «Un 75 por ciento de las personas se recuperan de los peores traumas y vuelven a ser felices al cabo de dos años. Infravaloramos nuestra capacidad de resiliencia».
Tener una mente abierta es fundamental. Las experiencias nuevas ejercitan el cerebro y nos hacen felices. A veces es tan sencillo como planificar un viaje, una de las cosas que más placer nos produce. Y es que la felicidad, como adelantaba una de las asistentes a la conferencia, se trabaja día a día. «Intentar ser más feliz es como bajar de peso. Consiste en comer menos y hacer más ejercicio. No hay dietas milagro. Con la felicidad pasa lo mismo. Hay unas pocas cosas que se pueden hacer a diario y el nivel medio de felicidad irá subiendo», asegura.


sábado, 23 de julio de 2016

El secreto de la felicidad

Cuando dos personas que se aman deciden unir sus vidas en sagrado matrimonio, lo hacen motivados por ese deseo ardiente que tienen de ser felices juntos, porque el fin del amor es la felicidad plena.

Pero este deseo de la felicidad conyugal muy pronto se ve frustrado, porque es reemplazado por otra clase de pensamientos y sentimientos negativos y distractivos, los cuales no contribuyen en nada a la consecución de ese deseo original de ser felices estando juntos.

Cabe aclarar que tanto la felicidad como la infelicidad, son las manifestaciones claras de nuestros pensamientos, los cuales a su vez crean nuestros sentimientos y éstos son los encargados de producir las distintas sensaciones y emociones en nuestras vidas, las que nos impulsan a actuar y a vivir de cierto modo (agradable o desagradable).

Todas las cosas en este mundo se generan a partir de la vida y son producidas por el pensamiento, el cual les da forma y vida a través del movimiento impulsado por nuestras acciones.

La felicidad es un sentimiento creado por nuestro pensamiento y se manifiesta a través de nuestras acciones, en la forma y el modo en que vivimos, ya sea solos o acompañados con alguien. Pero los seres humanos no somos felices por el simple hecho de vivir con alguien o en determinado lugar, sino que lo somos porque un principio existente de felicidad hay dentro de nosotros.

Es por eso que ésta depende más de la forma cómo piensa alguien que de la persona que tenga a su lado, ya que donde no hay felicidad no hay vida.

La fe también contribuye en gran manera en la consecución de nuestros objetivos de ser felices en la vida, porque si uno no cree en lo que piensa tampoco puede pensar en lo que hace, y si uno hace las cosas sin pensar nada bueno se puede esperar de aquello.

Pensar en la felicidad y creer firmemente en ella es lo único que nos hará felices, pero si a tal pensamiento de felicidad no le damos forma y estilo, y no lo imprimimos en nuestra vida jamás podremos verla manifestarse en nosotros y sólo quedará en un bonito ideal, por eso como dijo el apóstol Pablo que "la fe sin obras está muerta".

Los seres humanos no somos felices por el simple hecho de pensar o de vivir con alguien, o de estar en algún determinado lugar de la Tierra, sino por encontrar la armonía entre el pensar, el creer y el hacer.

Si una persona quiere ser completamente feliz debe actuar en consecuencia con lo que piensa. Ser feliz no es cuestión de ciencia, sino de creencia y fuerza de voluntad para hacer lo que se tiene en mente, creyendo firmemente que se puede lograr. No vivamos en la incertidumbre de que si algún día podremos ser felices, sino vivamos en la certidumbre que sí es posible una vida de felicidad abundante, si es que así lo queremos.

Hagamos de la felicidad una forma de vida constante y permanente como si fuera nuestra religión, donde ambos vivamos bajo la sana influencia del mismo Dios, rigiendo nuestras vida bajo los mismos principios divinos, haciendo que nuestra doctrina de vida sea la sana convivencia, contagiemos a nuestra pareja con el mismo ánimo de ser feliz cada día, para que ambos estemos viviendo en sintonía.

Despojémonos de todo sentimiento negativo y perjudicial, dejemos a un lado nuestro mal carácter, orgullo y capricho, cubrámonos con el manto de la felicidad y hagamos de nuestro cónyuge no sólo nuestra pareja, sino nuestro cómplice de la felicidad, para que estemos siempre unidos en el mismo espíritu, en el mismo pensamiento y con los mismos sentimientos, con una fe inquebrantable para creer que sí es posible vivir en paz, en armonía y felicidad, a pesar de ser diferentes.

Pensarás que todo esto es un bonito cuento de fantasía. Pero si haces lo que te digo, y aplicas fielmente estos principios, muy pronto saltarás contento de alegría porque al llevar una vida feliz con tu pareja dirás "¡¡¡me saqué la lotería!!!".