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viernes, 24 de marzo de 2017
Hablemos de envidia
Ese personaje ficticio que se pone verde de envidia, refleja cómo vivimos varias mujeres. Y es que Zelena, La Bruja Mala del Oeste, representa a más de una fémina y está presente en muchos ámbitos de nuestras vidas…más allá de la lejana tierra de Oz.
No es necesario que una mujer tenga la piel verde, siempre lleve consigo una escoba y le encanten los sombreros. Las personas que lanzan dardos venenosos de envidia pueden ser reconocidas por cómo miran a una, por cómo se incomodan ante ciertas presencias, por sus comentarios punzantes y en peores casos, por cómo accionan para hacer daño.
En estas páginas, te invitamos a auto examinarte. Es hora de que hagamos las paces entre mujeres y mantener la envidia, este sentimiento que lo han bautizado como característico del género femenino, ¡a raya!
¿Qué es la envidia?
Cristina Rubín de Celis E., psicóloga de Psicoconsulting y docente de la Universidad Mayor de San Simón, explica a M de Mujer que desde muchos puntos de vista a nivel mundial y desde épocas antiguas, la envidia es considerada como un sentimiento negativo que conlleva impulsos agresivos destructivos y autodestructivos al establecer comparaciones de posesiones con los otros, todo ello muestra las carencias emocionales. “La envidia daña la capacidad de gozar o disfrutar la vida”, agrega.
¿Y cuáles son las consecuencias de sentir frecuentemente envidia? Rubín de Celis explica que este sentimiento deriva en rabia, frustración, amargura, energía negativa e impulsividad agresiva. “Sentirla en gran magnitud genera psicosomatizaciones y conductas delincuenciales”, especifica.
La especialista aclara que comúnmente se habla de la envidia “buena” y envidia “mala”. La envidia “buena” es la que genera sentimientos de autocomparación y autocompasión que muchas veces puede llegar a ser un motivante de progreso.
Pero, en realidad solo existe una que es la patológica que es la envidia “mala”. Rubín de Celis especifica que es la que genera sentimientos negativos autodestructivos y autosaboteadores, que incluso toman forma en verbalizaciones, maneras de comunicarse física y verbalmente, destruye amistades y causa limitaciones a grupos sociales. “Estos se convierten en crónicos cuando ocasionan daño a personas de su alrededor (hurtos) y cuando se convierte en una forma de vida el buscar obsesivamente comparaciones. El envidioso moderado siente desprecio por sí mismo. Sin embargo, el envidioso patológico desprecia a los demás”, añade.
¿Cosa de mujeres?
Las mujeres tenemos fama de ser el género envidioso por excelencia, ¿hasta qué punto es esto cierto? La psicóloga afirma que la mayoría sí son envidiosas. “Es ´normal`, ya que nosotras las mujeres tendemos a compararnos por competencia, ya sea de belleza, aceptación o aprobación”.
Aclara que, en realidad, en cada persona, la intensidad de la envidia estará presente en proporción a sus sensaciones reprimidas de la insignificancia e impotencia cuando se fue niño. A continuación, te presentamos un manual práctico para que identifiques si eres una mujer que sufre problemas de envidia.
¿CÓMO RECONOZCO SI TENGO PROBLEMAS DE ENVIDIA?
Rubín de Celis explica que la mujer envidiosa frecuentemente piensa que lo que la otra tiene es mejor, aunque muchas veces no sea algo digno de ser envidiable, pero, solo ve el objeto de su deseo y que puede ser cualquier cosa, desde las más comunes: belleza, bienes (ropa, accesorios, zapatos), dinero, inteligencia, dotes artísticas, gracia al hablar, capacidad para hacer amistades, la pareja que tiene, etc. “La envidiosa tiene conciencia de sus carencias emocionales que están ligadas estrechamente a su baja autoestima. ´Dime qué envidias y te diré de qué careces`”, resalta. La experta indica que la persona con envidia suele utilizar una curiosa “racionalización” para mantener su estado de envidia: argumenta que en su vida ha tenido “mala suerte” y que la envidiada, por el contrario, ha sido beneficiada por la “buena suerte”. Por ejemplo, suele tener este pensamiento: “ella tiene todo porque sus papás son ricos, en cambio yo no, porque trabajo para tener lo que tengo. A mí nadie me ayuda, a ella todos. Ese chico está con ella por su dinero, si yo tuviera dinero como ella, él estaría conmigo”.
La envidiosa es (según el perfil psicológico del envidioso):
• Insegura al no saber por qué otras tienen lo que ella no tiene. Tiende a decir frases hirientes para hacer daño, para bajar el autoestima a la otra persona.
• Suele hablar mal de la persona a la que envidia.
• Tiene complejo de culpa e inferioridad (que se expresa como complejo de superioridad “yo soy mejor…por qué ella y no yo que soy mejor”).
• Propensa a padecer estrés, ansiedad, rabia, llantos, debido a su idea competitiva de la vida y no lograr sus objetivos a tiempo (alcanzar lo que la otra tiene).
• Su discurso es repetitivo y compulsivo respecto de lo que envidia y de con quién compite. La insatisfacción, la frustración y la rabia, la dominan y hacen que su vida le resulte poco grata.
• Tiene miedo perder lo que ha alcanzado haciéndola “celosa” de sus pertenencias (pareja, bienes, trabajo, posición social)
• Ese miedo también la limita a hacer amistades.
• Pensamientos de robo.
• Es una persona rencorosa, susceptible, sarcástica e hiriente.
• Cuando alguien le dice envidiosa, da explicaciones del porqué no lo es (negación), cuando en realidad demuestra que sí siente envidia.
¿QUÉ PUEDO HACER AL RESPECTO?
Una vez que se realiza un análisis introspectivo de estas conductas, reconocer conscientemente y aceptar que nos están afectando, lo mejor es acudir a un especialista para tratar a tiempo estas conductas y que este comportamiento no se convierta en un comportamiento familiar, ya que se ha visto en estudios que la envidia se transmite de generación en generación, aconseja Rubín de Celis.
Al acudir a un especialista, se debe reflexionar sobre la razón por la cual no hemos alcanzado ese deseo que envidiamos en particular y por último, identificar los recursos que necesitamos para obtenerlo. Ser empáticas y enfocarnos en nuestro éxito personal. También es importante hacer un análisis F.O.D.A (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas); respecto de las amenazas que nos impulsen a este sentimiento negativo, podría ser el rodearnos de personas que solo presumen, si es así, lo mejor es alejarnos, ya que ellos también tienen un problema de autoestima. La psicóloga también recomienda mejorar nuestra autoconfianza, ser solidarias con los que necesitan y ser positivas.
CUANDO UNA ES EL BLANCO DE LA ENVIDIA DE OTRAS
La especialista señala que la mujer que es constantemente blanco de envidia generalmente lo es por sus atributos destacables y logros excepcionales. Estos son demostrables por manifestaciones de “alardeos”, lo que publicamos en redes sociales mostrando lo felices que somos, las posesiones, viajes y lo que tenemos. “La mejor manera de reaccionar a comentarios ofensivos o poco gratos es agradecer y tomar una postura asertiva, ponerse en el lugar del otro y agradecer su comentario, su gentileza de manera diplomática”, resalta Rubín de Celis.
ALGUNOS ESTUDIOS
• Un estudio del catedrático del Departamento de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid, Antonio Cabrales, publicada en “SERIEs”, la revista de la Asociación Española de Economía, ha tratado de descubrir el origen evolutivo de la envidia y probar de forma teórica los posibles efectos de la misma en las empresas.
La investigación plantea la envidia como resultado de una competición por unos recursos limitados. Lo que se demuestra en el artículo es que hay poderosas razones evolutivas para que seamos envidiosos y, por tanto, “que la llevamos codificada en los genes”, afirma el profesor Cabrales.
Según esta hipótesis, la envidia puede tener su origen en el hecho de que los recursos que se obtienen en el trabajo, por ejemplo, se utilicen después en algún tipo de conflicto interpersonal, como a la hora de obtener la mejor pareja o la dominancia en el rebaño. En estos casos, es importante haber acumulado más recursos que el contrario, de manera que la victoria no solo dependería de tener mucho, sino de tener más que otra persona.
Una de las conclusiones que se extraen del estudio es que hay muchos fenómenos del mercado de trabajo que son más fáciles de entender una vez que se tiene en cuenta la envidia. Por ejemplo, debido a las promociones internas o los abanicos salariales, los trabajadores están más comprimidos en las empresas de lo que se esperaría si simplemente se considerara la productividad de los individuos.
• Un estudio publicado en la revista “Basic and Applied Social Psychology” concluye que el sentimiento de la envidia, aunque puede manifestarse en cualquier momento, tiene una relación con la edad, de forma que es más frecuente en los más jóvenes, especialmente en los menores de 30 años.
Con la edad, la envidia se va a atenuando. Eso sí, no en todas las áreas: si bien se envidian menos el éxito académico, social o el aspecto físico, se tiende a envidiar más el dinero.
Además, encontraron que la envidia no depende del sexo: los hombres y las mujeres son igual de envidiosos ante los éxitos de los demás.
Las investigadoras han llegado a tal conclusión en el transcurso de un estudio del que participaron 900 personas de entre 18 y 80 años. Se les preguntó si habían tenido envidia de alguien y si la siguen teniendo actualmente.
Con datos de Muy Interesante y Qué!
jueves, 25 de agosto de 2016
7 daños que la envidia genera en tu cuerpo
Históricamente la envidia forma parte de los siete pecados capitales, este sentimiento que para nadie es un secreto de ser muy insano, puede ocasionar una serie de daños a su poseedor, incluso según avala la ciencia puede manifestarse a través de males en el cuerpo
Las personas que sienten envidia generalmente se encuentran insatisfechos con sus logros, por eso los comparan con los de otros. Esto produce un sentimiento de rencor que conlleva una actitud crítica y manipuladora.
Diversos estudios han comprobado que este sentimiento negativo puede manifestarse a través de males en el cuerpo, los cuales pueden hacerse presentes con múltiples síntomas. Aquí la lista de los 7 daños que la envidia genera y que fue publicada en la revista VIU!pe.
¡Toma nota!
1.LA POSTURA
Cuando se siente envidia la postura de la persona cambia completamente, esta se vuelve rígida y tensa. Lo cual genera que el tronco se mueva hacia atrás mostrando movimientos de rechazo. Este tipo de tensión puede ocasionar dolores en las articulaciones y espasmos musculares.
2. SALUD BUCAL
Una investigación llevada a cabo por la Universidad de Helsinki reveló que los sentimientos negativos ocasionan que las personas aprieten los dientes o los rechinen inconscientemente, lo cual favorece al desgaste dental y puede generar problemas de oclusión.
3.OJO CON EL SISTEMA INMUNE
El sistema inmune también puede verse afectado por culpa de la envidia, ya que este se tiende a debilitar ocasionando que la persona sea más susceptible a las enfermedades o infecciones gastrointestinales.
4.ANSIEDAD
Cuando se siente envidia se sufre mucha ansiedad debido a que se ve a la otra persona como un desafío, por culpa de ello puede surgir sequedad en la boca, mareos, fatiga, palpitaciones rápidas del corazón, temblor, dolor de cabeza, ira e incapacidad para realizar tareas.
5. SISTEMA CARDIOVASCULAR Y DIGESTIVO
Cuando se tienen sentimientos negativos, el cuerpo genera más cortisol y adrenalina de lo normal, lo cual causa estrés y ello puede afectar el sistema cardiovascular, digestivo y respiratorio.
6. AL DORMIR
Al tener constantes pensamientos negativos como la envidia, la mente no se mantiene relajada, lo que dificulta descansar o dormir.
7. AUTOESTIMA
Al sentir envidia la persona se siente inferior a los demás, lo que llega a afectar la autoestima y aceptación.
martes, 7 de agosto de 2012
La envidia sana, ¿Mito o realidad?
Q ué envidia! pero de la buena. Esas fueron las primeras palabras que Silvia pronunció cuando Rosario, su mejor amiga de infancia, le contó que sus padres le regalaron un auto. Seguramente usted ha oído decir esa frase o incluso la ha pronunciado, pero alguna vez se preguntó si ¿existe realmente la envidia sana? Ponga atención.
Para los expertos, esta popular frase se traduce en que a nadie le gusta aceptar que siente envidia por el vecino, por el compañero del trabajo, por su familia, por su mejor amiga, incluso por los logros de su pareja. "Por eso algunas personas han acudido a esquematizar ese sentimiento en una sola frase: ¡qué envidia! pero de la buena", señala un artículo en la web vanguardia.com.
Pura empatía. Por su parte, Alejandra Covarrubias, psicóloga de la Clínica de Reposo Monte Sinaí, señala que no existe tal concepto "envidia, pero de la buena", ya que es una construcción del lenguaje popular que la gente fue adaptando al habla común de las personas. "Lo que debería llamarse es una empatía que sentimos ante satisfacciones externas que las personas tenemos, alegrarnos por lo que le pasa a nuestro prójimo", dijo.
¿Cuándo pasa a ser envidia? Para la psicóloga, cuando uno envidia se está señalando lo que a uno le falta, que no lo tiene y lo quiere. También recalca que la envidia puede ser muy destructiva; por lo tanto, cuando uno se alegra por el otro entonces no es envidia, puesto que esta se caracteriza por la sensación de tristeza y frustración que sienten las personas cuando los demás poseen algo de lo que uno carece. Otra de las cosas que complica tanto la envidia es la gran ambivalencia emocional que hay dentro de ella, puesto que en ella se combinan la admiración por el otro y el deseo de ser cómo él o ella, así como la frustración por no serlo.
Deseo con admiración. Muchos traducen una envidia sana como el deseo de experimentar eso que otros no tienen, pero con admiración y respeto. Sin embargo, como explicó antes Covarrubias, esto es solo empatía, no envidia.
No obstante, cuando pasa a ser envidia, la primera víctima es el propio envidioso. "La envidia como tal es el resultado de un sentimiento de inferioridad", agrega la experta, al recomendar a las que atraviesan por estas etapas reflexionar sobre cómo ven la vida, qué temores o miedos los persiguen desde pequeños y, por su puesto, buscar ayuda terapéutica para resolver esos sentimientos de inferioridad.
Sentimiento dañino. También cabe resaltar que hoy en día uno vive ante presiones y situaciones que le hacen desear tal vez cosas que no tiene, pero que carecen de sentimientos buenos. "Es ahí que se recurre a mentiras, engaños y muchas veces a burlarnos y desprestigiar a nuestros compañeros solo por obtener lo que nosotros pensamos que no tenemos", advierte la psicóloga. Para evitar este sentimiento dañino la experta recomienda aprender a desarrollar nuestras capacidades para que cada día seamos mejores individuos con los que nos rodean y, sobre todo, con uno mismo.
Para los expertos, esta popular frase se traduce en que a nadie le gusta aceptar que siente envidia por el vecino, por el compañero del trabajo, por su familia, por su mejor amiga, incluso por los logros de su pareja. "Por eso algunas personas han acudido a esquematizar ese sentimiento en una sola frase: ¡qué envidia! pero de la buena", señala un artículo en la web vanguardia.com.
Pura empatía. Por su parte, Alejandra Covarrubias, psicóloga de la Clínica de Reposo Monte Sinaí, señala que no existe tal concepto "envidia, pero de la buena", ya que es una construcción del lenguaje popular que la gente fue adaptando al habla común de las personas. "Lo que debería llamarse es una empatía que sentimos ante satisfacciones externas que las personas tenemos, alegrarnos por lo que le pasa a nuestro prójimo", dijo.
¿Cuándo pasa a ser envidia? Para la psicóloga, cuando uno envidia se está señalando lo que a uno le falta, que no lo tiene y lo quiere. También recalca que la envidia puede ser muy destructiva; por lo tanto, cuando uno se alegra por el otro entonces no es envidia, puesto que esta se caracteriza por la sensación de tristeza y frustración que sienten las personas cuando los demás poseen algo de lo que uno carece. Otra de las cosas que complica tanto la envidia es la gran ambivalencia emocional que hay dentro de ella, puesto que en ella se combinan la admiración por el otro y el deseo de ser cómo él o ella, así como la frustración por no serlo.
Deseo con admiración. Muchos traducen una envidia sana como el deseo de experimentar eso que otros no tienen, pero con admiración y respeto. Sin embargo, como explicó antes Covarrubias, esto es solo empatía, no envidia.
No obstante, cuando pasa a ser envidia, la primera víctima es el propio envidioso. "La envidia como tal es el resultado de un sentimiento de inferioridad", agrega la experta, al recomendar a las que atraviesan por estas etapas reflexionar sobre cómo ven la vida, qué temores o miedos los persiguen desde pequeños y, por su puesto, buscar ayuda terapéutica para resolver esos sentimientos de inferioridad.
Sentimiento dañino. También cabe resaltar que hoy en día uno vive ante presiones y situaciones que le hacen desear tal vez cosas que no tiene, pero que carecen de sentimientos buenos. "Es ahí que se recurre a mentiras, engaños y muchas veces a burlarnos y desprestigiar a nuestros compañeros solo por obtener lo que nosotros pensamos que no tenemos", advierte la psicóloga. Para evitar este sentimiento dañino la experta recomienda aprender a desarrollar nuestras capacidades para que cada día seamos mejores individuos con los que nos rodean y, sobre todo, con uno mismo.
miércoles, 20 de julio de 2011
La envidia corroe alma y cuerpo
Diariamente convivimos con ella, en algunas circunstancias nos atrapa y en otras luchamos en su contra de manera contundente. Con frecuencia quedamos desvalidos frente a las situaciones que genera.
- Mi amor, ¿te distes cuenta de que el jardín de la vecina tiene más flores que el de nosotros?
- No es justo que mi compañero gane más que yo.
- Los hijos de Roxana se creen los muy educados, pero los míos son mejores.
- Orlando se acaba de comprar un nuevo auto. ¡Me gustaría ser él!
- Sandra obtuvo un ascenso en la empresa, nadie se dio cuenta que era yo quien lo merecía.
- Me da una rabia ver gente que se cree muy buena. Pero la verdad es que no hay quien hable con ellos. ¡ja!
- Hay que ver el auto que se compró el nuevo vecino del barrio, ¿de dónde sacará tanto dinero si no se lo ve trabajar?
Tiene nombre
El siquiatra Luis Alberto Roca señala que este tipo de expresiones corresponden al concepto que recibe el nombre de envidia, un sentimiento bastante común, algo universal que todos llevamos y que, para bien o para mal, nos acompaña a lo largo de la vida y en cualquier lugar y situación, ya sea en la fuente laboral, entre amigos, e incluso en la familia. Y si no se consigue dominarlo puede ser altamente autodestructivo, con repercusiones no solamente a la salud mental, sino a la física en general.
Falta de amor
El administrador de empresas, Fernando Tarradelles, considera que la envidia es desear tener lo que uno no tiene y poseer lo que tienen otros, es falta de amor, de valorarse uno mismo, falta de cariño en el entorno familiar, de seguridad y de identidad. Si nos vamos al plano espiritual se observa que el amor no es envidioso, al contrario, es benigno, todo perdona.
Causa de sufrimientos
Para el siquiatra Nils Noya Tapia, la envidia es un sentimiento negativo del que se habla poco y se sufre poco o mucho. Se trata de un tipo de reacción que tiene la mayoría de los seres humanos y de las cuales pueden surgir las mayores aberraciones en la relación social
Destrucción
Por el simple hecho de envidiar la felicidad de una familia, no faltan quienes acuden a los brujos, a realizar ‘trabajos de magia negra’ para destruir la armonía de ese hogar que nada tiene que ver con los problemas ajenos, comenta el profesor Lorenzo Menacho.
Y aunque parezca un caso extremo, por un acto de envidia, se ha llegado a rayar la pintura de un automóvil nuevo, relata el contador Arnulfo Céspedes.
Comienzos
Diversas investigaciones en sicología indican que la envidia comienza a cobrar forma, como algo totalmente natural, en los primeros años de vida, cuando el niño empieza a relacionarse con el grupo familiar y social. El chico busca a toda costa conseguir lo que no posee o cree que no puede obtener. Esto se manifiesta con las clásicas pataletas y rabietas que ponen en aprieto a los padres.
Educación
Noya aconseja controlar este tipo de actitud desde la infancia. Y la responsabilidad es absolutamente de los padres. Es necesario calmar esos disgustos con explicaciones lógicas y enseñarles a dar, a fin de que con ello vaya aprendiendo a tolerar sus frustraciones y controlar las conductas impulsivas. De esta forma aprenderá a respetar las diferencias y valorar sus propias cualidades, o sea, empezará a madurar.
El problema viene después
Si al niño que ha pasado por episodios de envidia constante, nadie de la casa le ha calmado esta ansiedad, crecerá con sentimientos de frustración y de vacío y será un adulto envidioso, contaminado por el rencor a los éxitos ajenos, incluso de su propia pareja y amistades, llegando su vida a ser un verdadero tormento.
Los expertos en conducta humana indican que el reconocimiento de que algunas situaciones o personas provocan envidia ‘es positivo’, porque ayuda a reflexionar, corregir y aceptar las limitaciones propias.
Atracción negativa
La comunicadora social Rosario Justiniano considera que los efectos de la envidia, como todo sentimiento negativo, tiene una especie de ley de atracción hacia lo malo, cuando el pensamiento debería estar orientado hacia lo ‘positivo’.
“Para no caer en la trampa de la envidia, el camino a seguir es mejorar nuestra autoestima, a través del trabajo interno, lo que nos va a dar la certeza de que podemos lograr nuestros objetivos en la medida en que trabajemos sobre ellos. Cada ser humano tiene ‘un don irrepetible’ que en el camino de la vida lo va a ir descubriendo, en la medida que esté ‘en contacto con su interior’, donde están todas las respuestas que buscamos, que a veces erróneamente pensamos que están fuera de nosotros”, añade Justiniano.
Produce males orgánicos
La sicóloga del Centro de Entrenamiento y Motivación Águilas Doradas, Martha Gutiérrez de Gillaux, dice que con la envidia “empezamos a experimentar malestar interno y enojo, y esto altera nuestro organismo porque la ira afecta las emociones. La envidia trae enfermedades del alma, sicosomáticas, afectan al organismo, y son males que no presentan origen alguno pero que la gente la padece, porque uno llega a sentirse enfermo, débil y frustrado”.
Luis Alberto Roca fortalece este criterio indicando que la envidia en su dimensión absolutamente negativa, “todas las taras morales repercuten en el cuerpo”, y por eso “algunos sienten dolores físicos que al final son productos sicosomáticos”.
Camuflaje
Es difícil descubrir al envidioso pues a veces se esconde en una apariencia amable, acogedora y simpática, y en otras se camufla en conductas de excesivo respeto o admiración. El envidioso se alegra de los fracasos ajenos, sufre con los éxitos de otros, pero desaprovecha su energía porque no es capaz de alcanzar sus propios objetivos.
Nota
La admiración a determinadas personas no significa tenerles envidia, es saber valorarlas y valorarse.
Consejos
Si sufrís miradas y palabras de una persona envidiosa, tratá de pasarlas por alto. No sos responsable de su sentimiento. Intentá descubrir la envidia a tiempo, te evitarás problemas. Por favor, no desarrollés confianza con envidiosos.
Si sos una persona envidiosa y querés salir de ese estado porque te está consumiendo la vida, la única forma de conseguirlo es, primero conectar con Dios. Luego sentir el cariño y el apoyo de los seres queridos, desarrollar el sentido del humor y tolerar los defectos propios y valorando cualidades que sabés que tenés.
LEYENDA
Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Esta huía rápido y con miedo de la feroz depredadora, y la serpiente no pensaba desistir.
Huyó un día, pero la serpiente no desistía, nada...
En el tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga se paró y le dijo a la serpiente:
- ¿Puedo hacerte una pregunta?
- No he tenido este precedente con nadie, pero como te voy a devorar, podés preguntar, le contestó.
-¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
- No
- ¿Te hice algún mal?
- No
- Entonces, ¿por qué querés acabar conmigo?
- Porque no soporto verte brillar...
Reflexión
Esto invita a pensar en la razón por la que mucha gente se pregunta ¿por qué me hacen esto si yo no les hice nada? Sencillo, porque no soportan verla brillar. Es que la envidia es el peor sentimiento que puede sentir el ser humano.
Hay otro criterio que señala la importancia de aprender a sacarle provecho a los envidiosos: "Siempre le viene bien al hombre un poco de oposición. Los cometas se levantan contra el viento, no a favor de él".
Pecado capital
El sexagésimo cuarto Papa de la Iglesia, Gregorio Magno, fue quien seleccionó los siete pecados capitales.
La envidia es considerada como un pecado capital porque genera otros vicios y culpas.
El término "capital" no se refiere a la magnitud de la falla, sino a que da origen a muchos otros pecados.
En el poema El Purgatorio, Alighieri define a la envidia como "Amor por los propios bienes pervertido y deseo de privar a otros de los suyos”.
El filósofo alemán Schopenhauer dijo que la envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren.
Castiga a los que tienen envidia haciéndoles bien, indica un proverbio árabe
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come, indicó Francisco de Quevedo
- Mi amor, ¿te distes cuenta de que el jardín de la vecina tiene más flores que el de nosotros?
- No es justo que mi compañero gane más que yo.
- Los hijos de Roxana se creen los muy educados, pero los míos son mejores.
- Orlando se acaba de comprar un nuevo auto. ¡Me gustaría ser él!
- Sandra obtuvo un ascenso en la empresa, nadie se dio cuenta que era yo quien lo merecía.
- Me da una rabia ver gente que se cree muy buena. Pero la verdad es que no hay quien hable con ellos. ¡ja!
- Hay que ver el auto que se compró el nuevo vecino del barrio, ¿de dónde sacará tanto dinero si no se lo ve trabajar?
Tiene nombre
El siquiatra Luis Alberto Roca señala que este tipo de expresiones corresponden al concepto que recibe el nombre de envidia, un sentimiento bastante común, algo universal que todos llevamos y que, para bien o para mal, nos acompaña a lo largo de la vida y en cualquier lugar y situación, ya sea en la fuente laboral, entre amigos, e incluso en la familia. Y si no se consigue dominarlo puede ser altamente autodestructivo, con repercusiones no solamente a la salud mental, sino a la física en general.
Falta de amor
El administrador de empresas, Fernando Tarradelles, considera que la envidia es desear tener lo que uno no tiene y poseer lo que tienen otros, es falta de amor, de valorarse uno mismo, falta de cariño en el entorno familiar, de seguridad y de identidad. Si nos vamos al plano espiritual se observa que el amor no es envidioso, al contrario, es benigno, todo perdona.
Causa de sufrimientos
Para el siquiatra Nils Noya Tapia, la envidia es un sentimiento negativo del que se habla poco y se sufre poco o mucho. Se trata de un tipo de reacción que tiene la mayoría de los seres humanos y de las cuales pueden surgir las mayores aberraciones en la relación social
Destrucción
Por el simple hecho de envidiar la felicidad de una familia, no faltan quienes acuden a los brujos, a realizar ‘trabajos de magia negra’ para destruir la armonía de ese hogar que nada tiene que ver con los problemas ajenos, comenta el profesor Lorenzo Menacho.
Y aunque parezca un caso extremo, por un acto de envidia, se ha llegado a rayar la pintura de un automóvil nuevo, relata el contador Arnulfo Céspedes.
Comienzos
Diversas investigaciones en sicología indican que la envidia comienza a cobrar forma, como algo totalmente natural, en los primeros años de vida, cuando el niño empieza a relacionarse con el grupo familiar y social. El chico busca a toda costa conseguir lo que no posee o cree que no puede obtener. Esto se manifiesta con las clásicas pataletas y rabietas que ponen en aprieto a los padres.
Educación
Noya aconseja controlar este tipo de actitud desde la infancia. Y la responsabilidad es absolutamente de los padres. Es necesario calmar esos disgustos con explicaciones lógicas y enseñarles a dar, a fin de que con ello vaya aprendiendo a tolerar sus frustraciones y controlar las conductas impulsivas. De esta forma aprenderá a respetar las diferencias y valorar sus propias cualidades, o sea, empezará a madurar.
El problema viene después
Si al niño que ha pasado por episodios de envidia constante, nadie de la casa le ha calmado esta ansiedad, crecerá con sentimientos de frustración y de vacío y será un adulto envidioso, contaminado por el rencor a los éxitos ajenos, incluso de su propia pareja y amistades, llegando su vida a ser un verdadero tormento.
Los expertos en conducta humana indican que el reconocimiento de que algunas situaciones o personas provocan envidia ‘es positivo’, porque ayuda a reflexionar, corregir y aceptar las limitaciones propias.
Atracción negativa
La comunicadora social Rosario Justiniano considera que los efectos de la envidia, como todo sentimiento negativo, tiene una especie de ley de atracción hacia lo malo, cuando el pensamiento debería estar orientado hacia lo ‘positivo’.
“Para no caer en la trampa de la envidia, el camino a seguir es mejorar nuestra autoestima, a través del trabajo interno, lo que nos va a dar la certeza de que podemos lograr nuestros objetivos en la medida en que trabajemos sobre ellos. Cada ser humano tiene ‘un don irrepetible’ que en el camino de la vida lo va a ir descubriendo, en la medida que esté ‘en contacto con su interior’, donde están todas las respuestas que buscamos, que a veces erróneamente pensamos que están fuera de nosotros”, añade Justiniano.
Produce males orgánicos
La sicóloga del Centro de Entrenamiento y Motivación Águilas Doradas, Martha Gutiérrez de Gillaux, dice que con la envidia “empezamos a experimentar malestar interno y enojo, y esto altera nuestro organismo porque la ira afecta las emociones. La envidia trae enfermedades del alma, sicosomáticas, afectan al organismo, y son males que no presentan origen alguno pero que la gente la padece, porque uno llega a sentirse enfermo, débil y frustrado”.
Luis Alberto Roca fortalece este criterio indicando que la envidia en su dimensión absolutamente negativa, “todas las taras morales repercuten en el cuerpo”, y por eso “algunos sienten dolores físicos que al final son productos sicosomáticos”.
Camuflaje
Es difícil descubrir al envidioso pues a veces se esconde en una apariencia amable, acogedora y simpática, y en otras se camufla en conductas de excesivo respeto o admiración. El envidioso se alegra de los fracasos ajenos, sufre con los éxitos de otros, pero desaprovecha su energía porque no es capaz de alcanzar sus propios objetivos.
Nota
La admiración a determinadas personas no significa tenerles envidia, es saber valorarlas y valorarse.
Consejos
Si sufrís miradas y palabras de una persona envidiosa, tratá de pasarlas por alto. No sos responsable de su sentimiento. Intentá descubrir la envidia a tiempo, te evitarás problemas. Por favor, no desarrollés confianza con envidiosos.
Si sos una persona envidiosa y querés salir de ese estado porque te está consumiendo la vida, la única forma de conseguirlo es, primero conectar con Dios. Luego sentir el cariño y el apoyo de los seres queridos, desarrollar el sentido del humor y tolerar los defectos propios y valorando cualidades que sabés que tenés.
LEYENDA
Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Esta huía rápido y con miedo de la feroz depredadora, y la serpiente no pensaba desistir.
Huyó un día, pero la serpiente no desistía, nada...
En el tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga se paró y le dijo a la serpiente:
- ¿Puedo hacerte una pregunta?
- No he tenido este precedente con nadie, pero como te voy a devorar, podés preguntar, le contestó.
-¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
- No
- ¿Te hice algún mal?
- No
- Entonces, ¿por qué querés acabar conmigo?
- Porque no soporto verte brillar...
Reflexión
Esto invita a pensar en la razón por la que mucha gente se pregunta ¿por qué me hacen esto si yo no les hice nada? Sencillo, porque no soportan verla brillar. Es que la envidia es el peor sentimiento que puede sentir el ser humano.
Hay otro criterio que señala la importancia de aprender a sacarle provecho a los envidiosos: "Siempre le viene bien al hombre un poco de oposición. Los cometas se levantan contra el viento, no a favor de él".
Pecado capital
El sexagésimo cuarto Papa de la Iglesia, Gregorio Magno, fue quien seleccionó los siete pecados capitales.
La envidia es considerada como un pecado capital porque genera otros vicios y culpas.
El término "capital" no se refiere a la magnitud de la falla, sino a que da origen a muchos otros pecados.
En el poema El Purgatorio, Alighieri define a la envidia como "Amor por los propios bienes pervertido y deseo de privar a otros de los suyos”.
El filósofo alemán Schopenhauer dijo que la envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren.
Castiga a los que tienen envidia haciéndoles bien, indica un proverbio árabe
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come, indicó Francisco de Quevedo
jueves, 23 de junio de 2011
Cómo detecar a una persona envidiosa
Este test te tomará solo unos minutos, pero al finalizarlo, detectarás a una persona ENVIDIOSA a kilómetros de distancia.
Pues bien, toma nota del número de la respuesta seleccionada. Aquí vamos:
Estás hablando con tus amigos sobre tus vacaciones y esa persona...
1) Se pone contenta al saber los lugares que pudiste conocer.
2) Le da lo mismo.
3) Se concentra sobre los malos ratos que pasaste.
4) Te interrumpe para contar sus propios viajes que según sus propias palabras, son mucho más interesantes que los lugares a los que tú fuiste.
Cuando llegas con una bufanda nueva...
1) Te dice que te queda bien.
2) Te pregunta dónde la compraste.
3) Te dice que te ves mal con "esa horrible bufanda" pero luego ves a esa persona con una idéntica a la tuya.
4) Te pregunta el precio y cuando le contestas, te dice que vio una "igualita" en el mercado popular, y que por cierto, estaba en rebaja.
Cuando estás en una reunión o en un bar y un tercero acapara la atención...
1) Le da igual.
2) Se acerca para saber qué está diciendo ese "fulano" que acapara la atención.
3) Siente incomodidad y comienza a hablar mal de la persona acapadora.
4) Procura eclipsar a esa persona, haciendo o inventando cualquier historia para conseguirlo.
Cuando le dices que te han dado un ascenso en el trabajo o un premio en el colegio...
1) Se alegra y te invita para celebrar.
2) Te invita a dar todo lo mejor de tí para que quedes bien.
3) No se alegra mucho y te dice que nunca le ha pasado algo como lo que te ha pasado a tí.
4) Te dice "Seguro que alguien te ayudó para conseguir el ascenso".
Cuando le presentas a alguien con quien estás saliendo...
1) Te felicita y te dice que hacen buena pareja.
2) Te pregunta el secreto para conseguir una persona así.
3) Siempre te habla mal de la persona con quien sales y te muestra todos sus defectos casi sin conocerle.
4) Te dice que tienes mal gusto. Pero apenas te descuidas, coquetea con la persona con quien estás saliendo.
Cuando le dices que no puedes verle porque vas a salir con tu pareja...
1) Te dice que siente nostalgia de cuando salían juntos al cine o a rumbear.
2) Te dice que tal vez podrían salir los tres juntos.
3) Te dice que eres un mal amigo porque pones a tu pareja primero que a los amigos.
4) Maldice el día en que conseguiste pareja.
Cuando terminas con alguien con quien estabas saliendo...
1) Te dice que todo estará bien, que ya conseguirás algo mejor.
2) Te dice que lo mejor es lo que pasa.
3) Te culpa de tus fracasos y te recomienda que te revises. Te hace sentir como una alimaña.
4) Se empareja con la persona con quien estabas saliendo. Por cierto, ya ha estado con varios ex tuyos.
Cuando te sucede algo extraordinario...
1) Se alegra contigo.
2) Te dice que no lo puede creer y desea que pronto le pase algo similar.
3) Percibes en su comunicación verbal y no verbal cierta inquietud o incomodidad que no sabes definir.
4) En tono de broma, comienza a llamarte "cariñosamente" por sobrenombres nada "amables”.
Cuando todo el mundo se lo está pasando bien en una fiesta y esa persona tiene un mal día...
1) Se alegra por los demás.
2) Hace un esfuerzo e intenta pasarlo mejor.
3) Su malhumor va en aumento.
4) Le explica a todos lo que le sucede para que se solidaricen, dejen de reírse y paren la celebración. Total, ¡no hay nada que celebrar!
Cuando le preguntas qué le gustaría tener te contesta...
1) Sobre algo que siempre ha deseado tener.
2) Sobre algo que no tiene nadie.
3) Sobre algo que nadie podrá tener jamás, ser inmortal o algo así.
4) Sobre algo que tienen casi todos sus amigos.
Resultados
Suma los puntos de cada respuesta que están al lado izquierdo de las respuestas. Si sumaste bien, tendrás un mínimo de 10 puntos y un máximo de 40.
Entre 30 y 40 puntos: ¡La envidia corre por sus venas más que la sangre!
Quizás esa persona no te conviene por su mala vibra. No solo se trata de una persona muy envidiosa sino celosa e insegura de sí misma. Su envidia es activa en todos los sentidos y en ocasiones puede ser agresiva. Le duele cuando las personas a su alrededor les va bien y esa actitud puede perjudicarte a ti más que a nadie. Es hora de que esa persona aprenda a disfrutar más de la vida... ¡pero bien lejos de tí!
Entre 20 y 30 puntos: Esa persona tiene algo de envidia pero se le nota poco.
Esa persona tiene un pie en un pie en cada extremo y es posible que en ocasiones se acentúe su faceta envidiosa casi sin que nadie se de cuenta de ello. Tal vez necesitas que ustedes compartan mucho más para dar un diagnóstico definitivo. Pon a esa persona en cuarentena.
Entre 10 y 20 puntos: ¡Esa persona no es de naturaleza envidiosa!
Se trata de una persona inteligente que se alegra por los éxitos de los demás. A veces piensa que le hubiera gustado que le pasaran las cosas que te pasan a tí, pero no va más allá y no hay maldad en ello. Quizás solo posea esa envidia sana que al final se traduce en tu búsqueda de mejores condiciones. Nunca pasando por encima de la gente que está a su alrededor.
Recomendaciones
Valdría la pena que hicieras este test pero no externamente, sino internamente, ya sabes, para descubrir si eres una persona envidiosa y tomar las medidas al respecto.
Pues bien, toma nota del número de la respuesta seleccionada. Aquí vamos:
Estás hablando con tus amigos sobre tus vacaciones y esa persona...
1) Se pone contenta al saber los lugares que pudiste conocer.
2) Le da lo mismo.
3) Se concentra sobre los malos ratos que pasaste.
4) Te interrumpe para contar sus propios viajes que según sus propias palabras, son mucho más interesantes que los lugares a los que tú fuiste.
Cuando llegas con una bufanda nueva...
1) Te dice que te queda bien.
2) Te pregunta dónde la compraste.
3) Te dice que te ves mal con "esa horrible bufanda" pero luego ves a esa persona con una idéntica a la tuya.
4) Te pregunta el precio y cuando le contestas, te dice que vio una "igualita" en el mercado popular, y que por cierto, estaba en rebaja.
Cuando estás en una reunión o en un bar y un tercero acapara la atención...
1) Le da igual.
2) Se acerca para saber qué está diciendo ese "fulano" que acapara la atención.
3) Siente incomodidad y comienza a hablar mal de la persona acapadora.
4) Procura eclipsar a esa persona, haciendo o inventando cualquier historia para conseguirlo.
Cuando le dices que te han dado un ascenso en el trabajo o un premio en el colegio...
1) Se alegra y te invita para celebrar.
2) Te invita a dar todo lo mejor de tí para que quedes bien.
3) No se alegra mucho y te dice que nunca le ha pasado algo como lo que te ha pasado a tí.
4) Te dice "Seguro que alguien te ayudó para conseguir el ascenso".
Cuando le presentas a alguien con quien estás saliendo...
1) Te felicita y te dice que hacen buena pareja.
2) Te pregunta el secreto para conseguir una persona así.
3) Siempre te habla mal de la persona con quien sales y te muestra todos sus defectos casi sin conocerle.
4) Te dice que tienes mal gusto. Pero apenas te descuidas, coquetea con la persona con quien estás saliendo.
Cuando le dices que no puedes verle porque vas a salir con tu pareja...
1) Te dice que siente nostalgia de cuando salían juntos al cine o a rumbear.
2) Te dice que tal vez podrían salir los tres juntos.
3) Te dice que eres un mal amigo porque pones a tu pareja primero que a los amigos.
4) Maldice el día en que conseguiste pareja.
Cuando terminas con alguien con quien estabas saliendo...
1) Te dice que todo estará bien, que ya conseguirás algo mejor.
2) Te dice que lo mejor es lo que pasa.
3) Te culpa de tus fracasos y te recomienda que te revises. Te hace sentir como una alimaña.
4) Se empareja con la persona con quien estabas saliendo. Por cierto, ya ha estado con varios ex tuyos.
Cuando te sucede algo extraordinario...
1) Se alegra contigo.
2) Te dice que no lo puede creer y desea que pronto le pase algo similar.
3) Percibes en su comunicación verbal y no verbal cierta inquietud o incomodidad que no sabes definir.
4) En tono de broma, comienza a llamarte "cariñosamente" por sobrenombres nada "amables”.
Cuando todo el mundo se lo está pasando bien en una fiesta y esa persona tiene un mal día...
1) Se alegra por los demás.
2) Hace un esfuerzo e intenta pasarlo mejor.
3) Su malhumor va en aumento.
4) Le explica a todos lo que le sucede para que se solidaricen, dejen de reírse y paren la celebración. Total, ¡no hay nada que celebrar!
Cuando le preguntas qué le gustaría tener te contesta...
1) Sobre algo que siempre ha deseado tener.
2) Sobre algo que no tiene nadie.
3) Sobre algo que nadie podrá tener jamás, ser inmortal o algo así.
4) Sobre algo que tienen casi todos sus amigos.
Resultados
Suma los puntos de cada respuesta que están al lado izquierdo de las respuestas. Si sumaste bien, tendrás un mínimo de 10 puntos y un máximo de 40.
Entre 30 y 40 puntos: ¡La envidia corre por sus venas más que la sangre!
Quizás esa persona no te conviene por su mala vibra. No solo se trata de una persona muy envidiosa sino celosa e insegura de sí misma. Su envidia es activa en todos los sentidos y en ocasiones puede ser agresiva. Le duele cuando las personas a su alrededor les va bien y esa actitud puede perjudicarte a ti más que a nadie. Es hora de que esa persona aprenda a disfrutar más de la vida... ¡pero bien lejos de tí!
Entre 20 y 30 puntos: Esa persona tiene algo de envidia pero se le nota poco.
Esa persona tiene un pie en un pie en cada extremo y es posible que en ocasiones se acentúe su faceta envidiosa casi sin que nadie se de cuenta de ello. Tal vez necesitas que ustedes compartan mucho más para dar un diagnóstico definitivo. Pon a esa persona en cuarentena.
Entre 10 y 20 puntos: ¡Esa persona no es de naturaleza envidiosa!
Se trata de una persona inteligente que se alegra por los éxitos de los demás. A veces piensa que le hubiera gustado que le pasaran las cosas que te pasan a tí, pero no va más allá y no hay maldad en ello. Quizás solo posea esa envidia sana que al final se traduce en tu búsqueda de mejores condiciones. Nunca pasando por encima de la gente que está a su alrededor.
Recomendaciones
Valdría la pena que hicieras este test pero no externamente, sino internamente, ya sabes, para descubrir si eres una persona envidiosa y tomar las medidas al respecto.
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