domingo, 20 de enero de 2013

Asumir




“Jesús tiene claro que no sólo
se trata de liberar
a los hombres del pecado
y de sus consecuencias...,
sino que se debe liberar
el dolor por el dolor,
asumiendo la Cruz
y convirtiéndola
en fuente de vida pascual”.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                Puebla, 278

sábado, 19 de enero de 2013

Terapia para la mente y el sentimiento

Normalmente, la mente vive accionando y reaccionando permanentemente de acuerdo con los impactos del mundo exterior; comparemos esto con un lago al cual lanzamos una piedra. Veremos cómo produce muchas ondas que van desde el centro hacia la periferia; es la reacción del agua contra el impacto proveniente del mundo exterior. Algo análogo sucede con la mente y los sentimientos, si alguien nos hiere con palabras duras, ese impacto de la palabra dura llega al centro del intelecto o centro pensante y desde allí reaccionamos en forma violenta. Si alguien nos ofende el amor propio, nos sentimos molestos y reaccionamos posiblemente en forma brutal.

En todas las circunstancias de la vida, la mente y el sentimiento toman parte activa y reaccionan incesantemente. Lo interesante sería, no darle oportunidades ni al sentimiento ni a la mente. Es urgente tener una mente pasiva y esto naturalmente molesta a los mentalistas de todas partes. La mente pasiva está en contra de todos aquellos que dicen que en la mente está el poder y que el hombre debe ser el rey, el que manda, y el que domina con su mente poderosa. Son sofismas de los mentalistas como aquel de que el que aprende a manejar la mente va tan seguro al triunfo como la flecha del viejo arquero. Al fin y al cabo, no son más que sofismas extractados de las fantasías intelectuales que no tienen ninguna forma esotérica.

No pensar es la forma más elevada del pensamiento. Cuando el proceso de pensar se ha agotado, adviene lo nuevo; esto hay que saberlo entender. Una mente que no proyecte, una mente pasiva puesta al servicio del Ser, resulta un instrumento eficiente, porque la mente está hecha para ser receptiva, para servir de instrumento pasivo, mas no de instrumento activo.

La mente en sí misma, es femenina, y todos los centros energéticos deben marchar armoniosamente de acuerdo con la sinfonía universal de la serenidad pasiva. En estas condiciones, no debemos permitir ni a la mente ni a los sentimientos, tomar parte de las diversas circunstancias de nuestra existencia. Pensamos que los sentimientos pertenecen al Ser, pero con la investigación y la experiencia se verifica que pertenecen al Ego y que están íntimamente relacionados con el centro emocional inferior.

La terapia que necesitamos conocer a fondo para evitar cualquier desequilibrio interior con repercusiones exteriores es no permitirle a la mente ninguna clase de reacción; si alguien nos hiere, no permitirle a la mente que reaccione; ojalá hubiera quien nos hiriese cada rato nuestros sentimientos para podernos entrenar mucho mejor. Mientras más nos insulten, mejor todavía para nuestro entrenamiento, porque tendremos muchas oportunidades de no permitirle a la mente ni a los sentimientos que reaccionen, es decir, que no intervengan ni se metan en ninguna de las circunstancias de nuestra vida.

Es claro que el estado pasivo de la mente, del sentimiento y de la personalidad, exige una tremenda actividad de la consciencia. Esto nos indica que cuanto más activa permanezca la consciencia, mucho mejor para lograr el despertar de la misma, porque así la consciencia tendrá que despertar inevitablemente estando en permanente actividad.

Recordemos al Buddha Gautama Sakyamuni. En cierta ocasión, estaba el gran Buddha sentado al pie de un árbol en profunda meditación, cuando llegó un insultador, echó contra el Buddha toda su baba difamatoria, procuró herirlo tremendamente con la palabra. El Buddha continuaba meditando, mas el insultador seguía provocando, insultando, hiriendo. Mucho rato después, el Buddha abrió los ojos y preguntó al insultador: "Oh hermano mío, si a ti te traen un regalo y tú no recibes el presente, ¿de quién queda siendo dicho presente?" El insultador respondió: "Pues mío, claro está". Entonces le dijo el Buddha: "Hermano mío, llévate tu presente, no puedo aceptarlo". Y siguió meditando.

He ahí una lección tan sublime y tan hermosa. El Buddha no permitió que su mente ni sus sentimientos reaccionaran, porque el Buddha vivía plenamente despierto metido dentro de su propia consciencia y no daba la menor oportunidad ni a la mente ni a los sentimientos para reaccionar en ningún momento, ni bajo ninguna circunstancia. Así es como debemos proceder nosotros, si queremos liberarnos de los grilletes de la mente sensual y de las emociones inconscientes. (Extractado de las: "Enseñanzas Fundamentales sobre la Meditación" del V.M. Maestro Samael Aun Weor, publicadas en: "El Quinto Evangelio")

Todo es bueno


Las estrellas arden, pero, desde lejos, ¡parecen tan frías y silenciosas! Es su ley. A la orilla de los ríos, en las enramadas, llegada la primavera, los ruiseñores can­tan día y noche. Es su ley.
            En el invierno, el valle se cubre de nieve, en la pri­mavera de flores y en el otoño de frutos. En la época de los deshielos, el río se sale de madre, inunda los valles y arrastra consigo viviendas, animales y personas al seno de la muerte. Es su ley.
            El gavilán se alimenta cazando con sus poderosas ga­rras los incautos pajarillos y los pollitos del corral. Es su ley. La brisa es fresca; el cierzo, frío; el bochorno, caliente. Es su ley.
            Las vacas se alimentan paciendo mansamente en la pradera, y los lobos, devorando los corderos. El hura­cán ha sembrado de ruinas la comarca. El rayo mató varias ovejas, al pastor y su perro. Es su ley.
            Las aves vuelan, las serpientes reptan; el invierno es frío y el verano ardiente; los seres vivientes nacen, cre­cen y mueren. En la primavera llegan las golondrinas, y en el otoño se van. Es su ley.

* * *

            Respetar las leyes del mundo, no irritarse contra ellas, entrar en su curso con gozo y mansedumbre, no enemistarse contra nada, dejar que las cosas sean lo que son, no pretender doblegar su voluntad, dejar pa­sar las cosas a tu lado, sin torcer su rumbo. He aquí el secreto de la paz.
            ¡Vivir!, que es sumergirse en la gran corriente de la vida, participar de alguna manera del pulso del mundo, mirar todo con veneración, tratar con ternura a todas las criaturas de Dios, sentir gratitud y reverencia por todo.
            Cuando el corazón del hombre se haya desprendido de sus lastres y pertenencias y haya renunciado a la codicia del poseer; en suma, cuando se haya purificado de todo aquello que envenena las fuentes de la existen­cia, aquel día habremos retornado a la primera aurora, en que “todo era bueno”.
            Cuando el corazón es luz, todo se viste de luz. De las altas cumbres no bajan aguas turbias, sino transpa­rentes.
            La vida nace, brilla y se apaga. Está bien. El dolor físico es la alarma de la enfermedad. Está bien. ¡Cuán­tas veces una sacudida fuerte en la propia historia sir­vió para enmendar errores y emprender rumbos verda­deros! Está bien.
            Fuera de casos excepcionales, todos tienen recta in­tención. El instinto primario del corazón humano es el de agradar, y su tendencia natural, la de la autenticidad. Vivir es un privilegio, y la existencia, una fiesta. Todo es bueno.

viernes, 18 de enero de 2013

Sólo los “pobres” pueden amar


En el estado de sueño se suspende la conciencia, pero en cada caso de emergencia (un temblor, un incendio) se recupera rápidamente. Por el contrario, en caso de locura, la conciencia de la realidad exterior no sólo está ausente, sino que ni siquiera es recuperable en casos de emergencia.

            Como decíamos, la conciencia de muchas personas está amasada con ficciones y fantasías; y no tienen conciencia de la realidad. Ahora bien, ¿qué sucede cuando el hombre recupera la conciencia de algo de lo que has­ta entonces no tenía conciencia? Simplemente se abre al conocimiento del carácter ficticio e irreal de su con­ciencia normal, es decir, se da cuenta de que estaba ena­jenado; despierta: entra en contacto con el mundo ver­dadero, porque anteriormente estaba dormido, ajeno a la realidad.

            Podemos, pues, concluir que el sufrimiento es una pequeña enajenación. O, con otras palabras, al enajenamos, sufrimos. O sufrimos porque nos enajenamos. De alguna manera, todo sufrimiento es hijo de la fic­ción y de la mentira.

            Si el propietario jurídico, o el emotivo, deshace el vínculo y se desprende de una propiedad, más libre se sentirá. Si se desvincula de dos propiedades, sentirá doble caudal de libertad. Si, por hipótesis, renunciara afectivamente a toda las apropiaciones, sería el hombre más libre del mundo. He aquí, pues, que se abre delan­te de nuestros ojos el camino real de la liberación, la senda del desasimiento afectivo.

            El desasido “se retira”, ¿cómo decirlo?, en cierto sentido, corta aquel lazo que vincula su pensamiento a los objetivos percibidos por los sentidos. Y así adquiere aquel desprendimiento o libertad frente al mundo exte­rior. Como resultado, no se siente turbado por la per­cepción de las cosas o su recuerdo, ni amenazado por los sucesos presentes o pasados; y así, el desposeído se instala definitivamente en la región de la serenidad.

* * *

            Para que un buque mercante, amarrado con gruesos cables a un dique, pueda surcar los mares, es necesario soltar previamente esas amarras. Para. sentirse libre y pleno en la vida, el hombre necesita renunciar, soltar los tentáculos apropiadores. Es verdad: hay que luchar para poner en pie un mundo más humano; pero hay que luchar sin esclavitudes interiores, con pasión y paz.
            Desasirse equivale a tratarse a sí mismo y al mundo con una actitud apreciativa y reverente; no malgastar energías; avanzar hacia la seguridad interior y la ausen­cia de temor; caminar incesantemente de la servidumbre a la libertad. Y libertad significa dar curso libre a todos los impulsos creadores y benevolentes que yacen en el fondo del hombre.

            Son los des-poseídos y los des-asidos de sí mismos los que entran en contacto con la verdad. Y verdad es igual a libertad. Son ellos, los pobres, los sabios, los despiertos, los que renunciaron a las ficciones egolátri­cas, los que poseerán el reino de la serenidad.

            Despertar es, en alguna medida, dejar de sufrir.

            Al quitarse el velo y soltar las amarras adhesivas, las facultades mentales comienzan a funcionar sin inquietud, apaciblemente. Al des-asirse, no se altera la activi­dad del hombre, pero sí el tono interior, el clima general.
            Cuando el hombre queda desposeído, una gran li­bertad se apodera al instante de todo su ser, sintoniza fácilmente con la realidad y la percibe en plenitud. No s6lo percibe objetivamente el mundo, sino que, al soltarse de sí mismo, entra en la gran corriente unitaria, en el reino del amor.
    Con otras palabras: al dejar de aferrarse a sí mismo, adquiere esa formidable facultad de receptividad o acogida.
            Como el corazón vacío no abriga ambición alguna ni alienta intereses sobre las criaturas, primeramente las contempla en su esencial virginidad: la rosa es fragante; Antonio, sencillo; las nubes, benéficas; el proyecto no tuvo éxito; la actuación de fulano ha sido notable... Y, en segundo lugar, una profunda corriente de unidad y amor se establece entre los seres y el des-poseido. El des-asido, pobre y vacío, ofrece un amplísimo espacio libre, a donde, en un gran movimiento de retorno, re­gresan las criaturas y son acogidas en una gozosa uni­dad.       Donde hay pobreza, hay amor.

jueves, 17 de enero de 2013

¿Cuál es el mensaje de la depresión?


Cuando las personas adquieren cierta sabiduría, descubren que todo en el Universo habla, se expresa y tiene un mensaje para el alma, para el corazón y para la conciencia.

En la terapia Gestalt, se puede hablar con los estados, con las condiciones y hasta con las enfermedades, para poder llegar a un entendimiento de conciencia que nos permita percibir cuál es el error vital que estamos cometiendo y que no queremos ver.

Los estados depresivos, como todo estado mental y de ánimo, son mensajes de la conciencia de uno mismo, que nos van avisando que no estamos caminando por la senda correcto en la vida; no tenemos pensamientos que debiéramos pensar ni estamos sintiendo lo que debiéramos sentir ni estamos haciendo lo que debemos hacer: algo está mal en nuestra vida que debe ser visto, percibido, considerado y corregido.

El espíritu humano tiene una tarea en su viaje por la eternidad, y esa tarea es el aprendizaje constante, no por obligación y sí por amor.

Cuando dejamos de crecer a través del estudio y del aprendizaje, el espíritu, nos lo hace saber a través de la conciencia y de los espasmos musculares que entran en estado de contracturación o rigidez subconsciente.

Es necesario aprender a identificar las características de un estado depresivo para saber si es verdaderamente una depresión o si es otro de los estados de la mente.

La depresión se caracteriza por ser una sensación corporal en la cual no se puede hallar paz ni satisfacción y cualquier actividad sustitutiva termina por dejarnos más vacíos que antes; es como si quisiéramos descansar pero ni siquiera el descanso nos puede satisfacer.

Si nuestro amable lector o nuestra fiel lectora ha pasado por un cuadro parecido, lo que puede hacer, para enfrentarse con éxito y conseguir una victoria, aunque sea parcial, es iniciar un proceso de relajación muscular y una reconducción de la atención mental.

Para realizar el proceso necesitará un auxiliar mecánico, para el presente caso, necesitará de un metrónomo o de un reloj que produzca los sonidos tic-tac.

Una vez que tenga su auxiliar mecánico, proceda a recostarse con los ojos cerrados, friccione sus palmas entre sí y pida energía curativa al Universo orientando sus manos hacia arriba, ponga a funcionar su metrónomo en la posición allegro o en ciento sesenta golpes por minuto, luego, al son de los sonidos rítmicos, vaya repitiendo mentalmente la palabra relajación, hasta que se vaya sumiendo en una especie de sueño muy agradable y positivo.

Puede quedarse en ese estado el tiempo que usted quiera, pero, después de salir de él, deberá preguntarse cuál es la situación que le está preocupando y cuál es el remedio que debe ponerle, una vez que el problema quede entendido, se puede proceder a realizar un plan para ponerle solución y luego llevar dicho plan a la acción, si lo hace, de seguro, la depresión pasará y usted habrá descubierto que su estado negativo en el fondo había tendido una intención positiva para su vida.

Afirmación constructiva para escribir diez veces o más: ”Es mejor bendecir que maldecir”

Nota importante: Se puede aprender la filosofía de autoestima en unas cuantas sesiones de aprendizaje personal.

Pensamientos positivos para comenzar el nuevo año

Las fiestas de Navidad y Fin de Año hacen que muchas de las personas analicemos todo lo que realizamos durante el transcurso del año que se fue, siendo una buena oportunidad de perdonar y reconciliarnos, entre otras.

Más allá de las cábalas que uno puede tener por años, es importante nuestros pensamientos y realizar diferentes ejercicios todo el tiempo.

Un buen ejercicio es el de pensar positivamente inmediatamente después de algo desagradable. Esto ayuda a guardar la perspectiva y reducir los niveles de estrés considerablemente. Es cambiar el énfasis de lo que falta, a lo que abunda y sorprenderse uno mismo de que sí, siempre hay algo bueno en nuestras vidas.

Terminar el día con un repaso mental de todo lo bueno que sucedió, incluso cosas que damos por sentadas como: comer, respirar, poder ver y caminar y reír, también nos da nuevas perspectivas.

Nos quejamos muchas veces por diferentes motivos, por ejemplo si hace calor o frío, en vez de quejarnos tanto debemos ser agradecidos, por ejemplo por tener abrigo. Nos quejamos de tener bastante trabajo y debemos agradecer por tener trabajo.

Si practicamos, nos damos cuenta de que siempre hay algo que agradecer y apreciar en nuestras vidas, y esto nos ayuda a manejar los ratos no tan agradables con mucha más calma y seguridad.

Este ejercicio de gratitud es importante en las siguientes fases:

El comienzo: Durante los cinco primeros minutos de mi día, sólo tendré pensamientos positivos comenzando con agradecimiento por un día más lleno de posibilidades.

a) Gracias inmediatas: Por cada cosa poco agradable que me pase hoy, pensaré en dos cosas de las cuales me siento agradecido.

b) Camino, por lo positivo y no tan positivo que me ofrecen, porque de todo puedo aprender.

c) Resumen del día: Haré una lista mental al final del día de todo lo positivo en mi vida, empezando con lo general (estoy vivo, estoy sano, puedo respirar, puedo caminar, puedo ver) y terminando con lo específico (tuve un almuerzo delicioso, el atardecer estuvo hermoso, me dieron buenas noticias, entre otras).

Autoexamen: Cuando mi sentido de agradecimiento esté débil o se ponga al reto, contestaré estas dos preguntas: ¿Qué aspecto positivo puedo verle a esta situación? y, ¿qué aprendo de esta situación?.

Todo se puede sólo depende de nuestra actitud y nuestros pensamientos positivos que hacen que de alguna forma tengamos una mejor calidad de vida. Y no espere sólo fin de año para analizar su vida y disculpar o pedir disculpas siempre es bueno recapacitar y cualquier momento puede ser importante, aprenda a disfrutar y vivir su vida de la mejor manera.

Cómo normalizar su cuerpo etérico para disminuir las sensaciones desagradables

Por dormir en malas posturas, por permitir que nuestro cuerpo se enfríe o por pensar pensamientos negativos o tener malas actitudes producimos sin querer sensaciones desagradables en nuestro propio cuerpo.

Existe un método sencillo con el cual podemos disminuir las sensaciones desagradables que se producen como consecuencia de la deformación del cuerpo etérico o cuerpo energético; es un método sencillo que lo aprendí en el libro de Gerald W. Loe, El don de sanar y consiste en orientar una palma de la mano hacia arriba, la otra hacia nuestro propio cuerpo y luego pedir mentalmente la energía vital al universo diciendo: “energía de vida, ven a mí” y luego manteniéndose en esa postura por un tiempo mayor a tres minutos con los ojos cerrados, concluir el ejercicio pensando en otra cosa y friccionándose las manos para cerrar los canales energéticos.

Un detalle importante: la mano que proyecta energía debe estar lo más lejos posible del cuerpo para que dicha energía vaya atravesando el cuerpo etérico y lo vaya normalizando y no necesita creen nada en especial, solo haga el ejercicio en cualquier parte de su cuerpo y notará los agradables efectos de la auto proyección.

Los colores y la imaginación tienen también sus efectos y podemos saber que el color rojo brillante imaginado mejora la circulación y produce fuerza física; el color naranja disuelve endurecimientos; el color verde nos recuerda la abundancia de vitalidad y fecundidad en la naturaleza y nos recuerda también el enorme poder curativo que tiene nuestra mente subconsciente; el amarillo se puede proyectar a la cabellera y si se combina con buenos masajes diarios con cepillo, produce un resurgimiento o fortalecimiento de nuestra cabellera; el azul produce paz espiritual y estabiliza la energía vital y el color blanco produce un fortalecimiento lento pero seguro de nuestro cuerpo físico.

Con la práctica diaria de estos ejercicios de auto proyección de energía vital conseguimos poner en mejores condiciones a nuestro cuerpo físico y podemos realizar un mejor desempeño en nuestras actividades; podemos mejorar nuestras comunicaciones con los demás y sobre todo con los miembros de nuestra familia y lo más importante, podemos disminuir sensaciones desagradables de origen sicosomático que antes nos preocupaban o nos ponían de mal humor.

Los ejercicios de auto proyección sirven también para relajar los músculos de ciertas áreas tensas de nuestro cuerpo y la práctica de estos ejercicios hace que nuestra vida sea más fácil de llevar a condición de que se los practique todos los días; nos vemos en el artículo de mañana.

Nota especial: Estos artículos se publican todos los días y pueden ser coleccionados para mejorar la vida de sus seres queridos.

Pensamiento para reflexionar: “Qué tan interesante será aprender de primera mano el arte de mejorar nuestras sensaciones con los ejercicios de auto proyección?”

Nota importante: Se puede aprender la filosofía de la autoestima en unas cuantas sesiones de aprendizaje personal.

Si desea tener una conversación con el autor o una consulta acerca de cualquier problema, llame a los teléfonos del encabezado (2488284 – 72513317), los problemas solo se resuelven cuando se los afronta con seguridad.