miércoles, 15 de febrero de 2017

Lecturas sutiles La venganza una respuesta fallida ante la frustración

La venganza es un sentimiento que intenta mitigar el profundo dolor que se experimenta frente a una frustración.

Ante lo insoportable, angustiante de la insatisfacción el sujeto intenta resarcirse planeando su venganza, algo que ponga al que supone responsable de su tristeza, en las mismas condiciones.

Que otro sufra, que se sienta humillado, que padezca el mismo maltrato.

Freud en “Introducción al Narcisismo” plantea que el sujeto enfermara, si por causa de su frustración no puede amar. En los casos de venganza, lejos del amor, nos encontramos con la contra cara, el odio que busca encarnarse en un

destinatario.

El sujeto con su sed de venganza, lejos de amar alimenta el odio. Por este motivo, toma una aparente distancia de la triste realidad en la que habita y se dedica a que prolifere su hostilidad planeando estrategias que tengan como único destino el perjuicio del rival.

Freud en la disolución del complejo de Edipo afirma que el rival es aquel que representa para el niño un obstáculo frente a su satisfacción. En estos casos, como una suerte de repetición de aquellas experiencias vivenciadas durante la infancia, aparece un nuevo rival hacia quien dirigir su furia.

El sujeto procura mediante la venganza obtener un alivio de su malestar causado por la frustración, una salida frente a lo insoportable de las interminables preguntas del neurótico.

En lugar de los interrogantes es tomado por los laberintos tramposos poblados de amplias variedades de ideas crueles, que en la mayoría de los casos no se llevan a cabo y que son solo una respuesta infantil frente a la angustia castratoría.

El Otro pasa a ocupar la mayor parte de su interés, está pendiente, calcula, observa que le puede llegar a molestar. Ese otro odiado pasa a ser la idea central de su preocupación, de este modo, intentando perjudicarlo, se perjudica, ya que su realidad comienza a tener un objetivo, lejos de obtener satisfacción, intentando elaborar su dolor, es nuevamente víctima de otro engaño, supone que el alivio llegara luego de producirle sufrimiento al rival.

¿Y después qué?, ¿Cuál será la nueva meta?

Creo que la principal dificultad consiste justamente en la meta, que de no poder llegar a sublimarse alcanza niveles verdaderamente destructivos, que en la mayoría de los casos termina atentando contra el propio sujeto. Es común en los casos de crímenes por venganza que luego de cumplirse con el objetivo, muere quien lo lleva adelante, ya sea por suicidio o por enfermedad. Lo intenso, constante de la pulsión de muerte no logra saciarse, siempre se pone en marcha un nuevo desafío, que aunque en apariencia simulen ser disimiles, en el fondo son muy similares. Se trata de fuerzas que se originan y nutren de la misma fuente, lo mortífero, el tanatos, eso que se pone en marcha de forma feroz y que no llega a ser tamizado, descargado e inviste en forma atroz.

Por lo tanto lejos de superar la frustración, la venganza como un intento infantil de superar el malestar, arrastra al sujeto a su propia destrucción, ya que ese sentimiento hostil es la ruta directa que lo conduce a la enfermedad o a la muerte.

Que te importe quien te aporte

“Que te importe quien te aporte”. Es posible que esta expresión te suene algo drástica. Para ello, y en primer lugar, deberíamos definir lo que encierra el concepto de aportación personal.

Nos aportan todos aquellos que son sinceros de actos, voz y voluntad. Las relaciones humanas, lejos de ser un intercambio a base de “tú me das yo te doy”, es algo que va más allá de todo bien material.

Estamos hablando de emociones, y en especial de emociones positivas que favorezcan nuestro crecimiento personal con ese intercambio de experiencias, y pequeños momentos que alzan universos enteros.

Vivimos en una sociedad compleja cargada muchas veces de intereses personales e individualismos. El día a día está regido a menudo por la competitividad, e incluso por las ansias de posesión. Hay quien ansía controlar a sus pareja por miedo a perderla, padres que sobreprotegen a sus hijos, amigos que dominan a amigos por miedo a la soledad, por temor a perder un apoyo incondicional y cotidiano.

En muchas de nuestras relaciones interpersonales pesa un sibilino egoísmo del que somos conscientes y que sin embargo, soportamos. ¿Qué podemos hacer ante estas situaciones? ¿Cuál es la forma más efectiva de actuar? Que te importe quien te aporte…

Aprender a construir relaciones positivas

Tenemos muy claro que no se trata solo de alejarnos de todos aquellos “que no nos aportan nada”. La vida real no es como en las redes sociales, donde existe la opción de “eliminar o borrar amigos”. Se trata de dar más importancia o menos…

Es muy posible que algún familiar tuyo, lejos de enriquecer tu vida, te la llene de malestares. O que tengas un compañero de trabajo algo negativo, derrotista y crítico. No podemos borrarlos de nuestro día a día.

Se trata, simplemente, de no darles la importancia que merecen. Evitar que te afecten sus actos o sus palabras, siempre y cuando, no crucen el límite de tu integridad emocional o psíquica, en ese caso, la distancia sería más adecuada.

Ahora bien, ante este tipo de personalidades donde su toxicidad no sale de la zona crítica, lo mejor es no darles poder: ni en tu vida ni en tus pensamientos. Marca límites. Porque de hacerlo, de permitir que te afecten, acumularás un estrés físico y emocional muy peligroso.

La clave de esta permisividad, de esta forma de conseguir que te importe quien te aporte, es construir relaciones positivas. Te explicamos cuáles son los pilares básicos:

1. Construye apegos saludables

En nuestro espacio te hablamos muy a menudo de la importancia de “evitar apegos“. Bien, la esencia está en saber diferenciar los apegos que nos ocasionan sufrimiento de esos apegos saludables, donde se construyen los vínculos de crecimiento.

Debemos favorecer apegos basados en la confianza y no en la ansiedad, es decir, en el miedo a ser abandonados o traicionados. Es vital que exista una armonía basada en la madurez y el respeto mutuo.

2. Saber satisfacer las

necesidades básicas

Negar que todos tenemos necesidades es ponernos una venda en los ojos. Para que alguien nos importe de verdad, debe existir un adecuado intercambio de ganancias personales:

Un respeto mutuo y la seguridad de que no vamos a ser sancionados, juzgados o rechazados al expresar nuestros pensamientos. Esta sensación es la que suele aparecer en especial a nivel de familia, cuando sabemos que no se van a respetar nuestras opiniones o acciones.

Muestras de afecto cotidiano: es esa sensación de complicidad que disfrutamos con nuestras amistades, el cariño altruista de nuestras parejas… Es ofrecer afecto de forma libre, el arropar y dejarnos envolver por un sentimiento íntegro de cercanía.

3. Poder afrontar determinados problemas

En ocasiones, cuando tienes un problema, alguien cercano a ti en lugar de aportarte estrategias, o simplemente ponerse en tu lugar para comprenderte, te recriminan determinadas cosas. Son esas personas que lejos de ayudarte, te hunden más aún. Intenta marcar distancia en estos casos, y elige bien quien se acerca a ti en esos momentos.

Las relaciones positivas tienen como esencia el disponer de una armonía interna donde los problemas lejos de ser obstáculos, son oportunidades personales donde ofrecer ayuda, aprender y fortalecer aún más el vínculo. Si alguien de tu contexto más cercano no acepta el hecho de que hayas cometido ciertos errores, no será una relación saludable ni emocionalmente segura.

Te enfrentas siempre a su “dura vara de medir”, donde no caben equívocos, donde no se te concede la oportunidad de ser mejor.

Evita este tipo de relaciones, que no te importe marcar distancia o más aún, desactivar la posible influencia que puedan tener en ti.

Las personas nos equivocamos, erramos, asumimos faltas y avanzamos para crecer personalmente.

Todos aquellos que te quieran tal y como eres, con tus aciertos, faltas, manías y grandezas, son personas que aportan luz a tu vida. No las pier das, agárrate con fuerza a la cola de sus cometas…


Cómo conseguir siempre lo que quieres



Conozco a una mujer que siempre logra que otros hagan lo que ella quiere. Consigue que ejecutivos atareados le den sus tardes, sus ideas y su dinero. En varias ocasiones, me ha persuadido de que haga cosas por ella, y ha convencido a muchos más.

Me encontré con ella el otro día y le pregunté cuál era su secreto. “No es difícil”, me dijo. “Sólo digo por favor y gracias”.

En realidad, no es tan sencillo. La mayoría de las personas saben decir por favor y gracias, o creen que saben hacerlo. Casi todo el mundo aprendió a decir estas frases antes de ir a la escuela primaria. Pero casi nadie aprendió cómo hacerlo correctamente.

Tomemos en consideración el perfectamente cortés correo electrónico que recibí recientemente de un hombre que conozco muy poco. Comenzaba: “Este año me estoy asociando con XXX para lanzar el segundo congreso anual YYY. Yo sé que usted está muy ocupada, pero nos encantaría que el sábado dirigiera una sesión sobre las mujeres en los negocios”.

Prosiguió a describir detalladamente el tema del año y ofreció un enlace a un video del evento del año anterior. “Déjeme saber si esto es factible”, concluyó.

No era factible. ¿Por qué iba a sacrificar un sábado en base a un video de un congreso similar al del año anterior?

La longitud del mensaje me inquietó y me dieron ganas de presionar la tecla de borrar. El hecho de que me recordara que estoy ocupada simplemente me ofreció un pretexto para decir que no podía hacerlo.

Ahora, consideremos el correo electrónico de otro conocido. Su línea de asunto decía: “Si sólo usted pudiera…” y el mensaje prosiguió con “… participar en nuestro panel sobre xxx. Tenemos muchas personas inteligentes y valiosas que van a hablar, y necesitamos su ingenio para animarlo. Por favor, diga que sí”.

Lo que esto hace es ir al grano, y el grano es la adulación. La única forma verdaderamente eficaz de decir por favor es usar halagos.

No hay peligro de exagerar. No hay ningún nivel en el cual el halago deje de funcionar, según un estudio de Jennifer Chatman de la Universidad de California, Berkeley.

Además de ser halagador, el perfecto "por favor" tiene que lograr que te sientas no sólo deseado, sino también requerido. Leí el mensaje y dije que sí inmediatamente. Yo entendí el grado de manipulación que había utilizado, pero no pude evitarlo.

Acertar al decir "gracias" es igual de fácil, pero también es igual de infrecuente. Consideremos el siguiente fracasado intento que cayó en mi buzón de entrada recientemente: “Gracias por hablar en nuestra función la semana pasada y donarnos su tiempo. La reacción fue excelente y esperamos que lo haya disfrutado”.

Este mensaje era cortés y profesional. No obstante, no logró su objetivo en lo más mínimo. Para empezar, se tardaron demasiado tiempo en enviarlo; un correo electrónico de agradecimiento debe ser enviado en cuestión de horas, no semanas.

De la misma manera, agradecer a alguien por su tiempo es singularmente desagradecido. Donar tiempo no requiere ninguna habilidad. Decir que la reacción fue excelente era demasiado ambiguo para ser convincente. Y en vez de preguntar si yo lo había disfrutado, habría sido mejor atestiguar lo mucho que ellos disfrutaron de mi presencia.

Al rechazar este mensaje, sentí el espíritu de mi madre. Ella era un verdadero demonio de las cartas de agradecimiento.

Cada año, el 27 de diciembre nos obligaba a sentáramos a escribir cartas a todos los que nos habían hecho un regalo de Navidad. Teníamos que especificar cuál era el regalo, proclamar cuánto nos había gustado, y (esto era lo más difícil) teníamos que decir por qué.

Cuando habíamos terminado de expresar nuestro agradecimiento, teníamos que seguir escribiendo hasta la mitad de la segunda página antes de despedirnos con la firma. Tres de los cuatro principios de mi madre se aplican a un correo electrónico de agradecimiento. Debes dar las gracias por algo específico. Decir por qué te gustó y expresar tu agradecimiento con prontitud. Lo único que ha cambiado desde entonces es que ya no tengo que seguir parloteando por página y media. De hecho, mientras más corto sea el mensaje, mejor.

Y eso fue exactamente lo que hizo mi persuasiva amiga. “Extraoooordinario”, decía la línea de asunto del correo electrónico de agradecimiento que me aguardaba en el buzón de entrada cuando me desperté al día siguiente. “Gracias por dar vida a la tarde y por tu ardiente ingenio y sentido común. Eres nuestra propia Tina Fey”.

En realidad, yo había actuado sin distinción. Yo lo sabia y ella también. Ambas entendíamos su juego, pero no importa. La próxima vez que ella me pida hacer algo, diré que sí.

martes, 14 de febrero de 2017

Planta cara a la inseguridad: no la temas



Paula Martín de Bustamante es licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid; Máster General Sanitario por la Universidad Pontificia de Comillas y experta en Neuropsicología por la UNED.

En el libro de Marta Robles, donde la autora expone una reflexión en primera persona sobre su inseguridad, Paula completó cada uno de los capítulos con la visión especializada del tema tratado.



EL IMPACTO DE LA INSEGURIDAD

Estas son las primeras palabras de Paula en el libro: “La inseguridad es una de las emociones más fuertes, más penetrantes y más invalidantes que existen. Está con nosotros desde el momento que nacemos, es una de las primeras en aparecer y nos acompaña hasta el final de la vida. La inseguridad es miedo. Miedo a que nos digan que no, a que nos digan que sí, a hacerlo mal, a quedar en ridículo, a no ser suficientemente buenos, a no ser merecedores de cariño, a no valer la pena como personas, a no ser dignos de amor y a un sinfín de circunstancias que abarcan todas las esferas de la vida personal, social y laboral”.

Y en la entrevista con EFEsalud, la psicóloga amplía un poco más este concepto: “Todas las personas presentan momentos de inseguridad en situaciones de su vida, el problema surge cuando la inseguridad se apodera del día a día”.

Paula, ¿cuáles son las causas de la inseguridad y qué consecuencias tiene?

Son múltiples, y pueden ir desde patrones de crianza, al temperamento de la persona o el fruto de experiencias personales. Se debe hablar de multicausalidad.

La inseguridad no tiene por qué ser siempre un obstáculo, puede hacernos más perfeccionistas en nuestra profesión o proporcionarnos relaciones muy consolidadas al haber sido cautos en ellas. Sin embargo, la otra cara de la inseguridad puede generar parálisis a la hora de actuar. Y generar también complicaciones a nivel relacional, ya que tiene un componente referencial (hacia uno mismo) que puede hacer que nos tomemos las cosas de manera muy personal.

¿Se cura la inseguridad?

La inseguridad no es una patología, no cumple los criterios de los manuales diagnósticos para ser una patología. Tampoco supone un trastorno, por tanto, hablar en términos de cura no tiene sentido. La inseguridad puede estar relacionada con algunos trastornos de la personalidad, como los dependientes, narcisistas… pero no está caracterizada como un síntoma de estos cuadros. No debemos caer en el error de patologizar lo normal en términos de salud. No todo es un trastorno y, por tanto, no todo “se cura”.

La inseguridad tampoco es una actitud, ya que sobre éstas tenemos un mayor control y dependen de nosotros; constituye un rasgo de personalidad, y fruto de ese rasgo, y en función de una situación concreta, se manifiesta una conducta.

¿Se puede aprender a gestionar, dominar y controlar la inseguridad?

Sí, sin duda, si no fuera así sería tremendamente incapacitante y limitaría el desarrollo personal y profesional.

¿Cómo se logra? ¿Hay técnicas?

Hay técnicas para reducir el estrés y la ansiedad en momentos determinados. La ansiedad no es un trastorno en sí, sino un conjunto de síntomas, como hiperventilación, temblores, sudoraciones o pensamientos negativos, que se pueden combatir con sistemas de respiración adecuados y pensamientos en sentido positivo.

¿Se puede aprovechar la inseguridad como motor de fortaleza?

Sí, siempre que esa inseguridad sea de algo concreto y no domine toda la esfera de la vida. Puede funcionar como un reto de superación y entonces sirve de aliciente.

¿Qué tipos de inseguridades hay?

Hay tantos tipos de inseguridades como personas, o casi. Aunque existen algunas más presentes que otras, como las inseguridades físicas. Son sin duda las más comunes y de las más discapacitantes. La presión por presentar una imagen perfecta somete a las personas, en especial a las mujeres, a niveles de ansiedad en ocasiones muy elevados.

Las inseguridades socioeconómicas provocan un gran malestar en las personas, ya que sienten rechazo de sus orígenes, los consideran ‘poco dignos’ e intentan aparentar pertenecer a una clase social más alta. El estatus social al que se pertenece es fruto de factores ajenos a uno mismo. Es algo que ha venido dado por sí solo, sin que podamos ejercer ningún control sobre ello y que tenemos que aceptar.

Existen también personas que creen poseer una inteligencia mediocre, poca capacidad de razonamiento o una cultura pobre. Encontramos que la inseguridad intelectual está estrechamente ligada a la inseguridad socioeconómica, y que aquellas personas de origen humilde suelen sentirse menos inteligentes que otras de origen acomodado.

Triple sistema de respuesta a la ansiedad

En el libro, Paula recoge el triple sistema de respuesta que Peter Lang estableció en 1968 para explicar cómo se manifiesta la ansiedad en las personas.

Nivel cognitivo: ideas y pensamientos que surgen en momentos de estrés; sentimientos de miedo, preocupación o amenaza. Si la ansiedad se convierte en patológica, aparecen pensamientos o imágenes muy concretas que se viven como anticipaciones catastróficas.

Nivel fisiológico: reacciones corporales asociadas a un incremento de la actividad del sistema nervioso autónomo y del sistema nervioso somático, así como de la actividad neuroendocrina del sistema nervioso central; aumenta la tasa cardíaca, la actividad electrodérmica, la frecuencia respiratoria y el tono muscular.

Nivel de la conducta, nivel motor: debido a los aumentos en las respuestas fisiológicas y como resultado de las ideas catastróficas que aparecen a nivel cognitivo, se producen cambios con la presencia de tics, temblores, tartamudeo o gesticulaciones exageradas.



REFORZAR LA CONFIANZA

Para reforzar la confianza, la psicóloga presenta en el libro cuatro actuaciones:

• Indagar sobre los verdaderos motivos de nuestra inseguridad.

• Identificar las circunstancias generadoras de miedo.

• Pensar en positivo.

• Mantener expectativas realistas.

“Hay que salirse de la dicotomía éxito/aprobación y fracaso/rechazo, y valorar el hecho de que el éxito no nos garantiza la aprobación social ni el fracaso nos condena al olvido. Entre el éxito y el fracaso existen una infinidad de puntos intermedios de los cuales se puede aprender mucho y que pueden resultar muy gratificantes y enriquecedores”, señala Paula en el libro.

Para animar a quienes sienten ansiedad, conviene conocer los aspectos positivos que la experta enumera apoyándose en estudios científicos: más inteligencia no verbal, más empatía y mejora de la oratoria, al tiempo que valora como función adaptativa cierta dosis de ansiedad, que no debe preocuparnos, y que además desempeña el papel de anticipador de un posible daño futuro, a modo de alarma interna.



CINCO FRASES SOBRE LA INSEGURIDAD

El libro de Marta Robles “Haz lo que temas” recoge frases de escritores, actores, economistas o profesionales de la salud sobre la inseguridad. Aquí reproducimos cinco.

Fernando Marías (escritor): “La inseguridad no existe. Es un espejismo. Solo existe miedo a la inseguridad”.

Antonio Soler (escritor): “Yo diría que más que la prudencia lo que me acompañaba era la inseguridad. Y no piensen que lo digo como una flaqueza. La inseguridad fue y sigue siendo mi mejor aliada. La inseguridad es una garantía. Una forma de estar alerta…”.

Mabel Lozano (directora de documentales): “De la convivencia con mis inseguridades han crecido mis fortalezas”.

Geraldine Filippi (directora de Business France): “Es mejor arrepentirse de haber hecho algo que no haberlo intentado”.

Sofía Ruiz del Cueto (médica estética): “Lo mejor de todo es que somos dueños de nuestras inseguridades y podemos disiparlas. Eso no es lo difícil. Lo complicado es saber diferenciar la inseguridad de lo que realmente es imposible”.

lunes, 13 de febrero de 2017

5 minutos para ganar energía



¿Terminas agotada y lo primero que haces al llegar a casa es mirar tu móvil y ver qué está sucediendo en tus redes sociales? Esto no trae ni un tipo de beneficio, ni a tu salud física ni mental ni emocional. Lo mejor que puedes hacer es éste ejercicio, que te puede reportar unos cuantos beneficios, tanto en el plano físico como emocional. Se trata de dedicar 5 minutos a hacer un ejercicio de agradecimiento para valorar todo lo bueno que te ha ocurrido en el día. Sí, hacer esto te puede ayudar a mejorar tu tolerancia al estrés y tu capacidad de hacer frente a situaciones adversas. Y lo que es mejor, te ayudará a tener más energía durante el día y a dormir mejor. Así lo explica Roser de Tienda, quiropráctica, escritora y coach, que hace referencia a las conclusiones de un estudio llevado a cabo por la Universidad de California y Miami por dos psicólogos, Emmons y McCollough, que analizaron las consecuencias que tiene la gratitud en nuestro bienestar físico y emocional. La gratitud incluso tiene su propio día mundial, el de ‘dar las gracias’, que se celebró la semana pasada (el 4 de febrero). “Nuestra mente lo controla todo. Cuando estamos en un estado de agradecimiento y felicidad nuestro cuerpo se vuelve más resistente a la enfermedad”, cuenta Roser. Y añade: “Nuestras células se mueven al ritmo de nuestros pensamientos internos”.

Haz una lista de agradecimiento

La experta propone hacer un sencillo ejercicio al final del día: escribir en un papel una cosa o varias que hayas hecho bien o por las que estás agradecida y meter ese papel en un jarrón. Otra opción es, escribir una pequeña lista en un cuaderno o papel que puedas tener siempre a mano. “En los días en los que estás de bajón emocional puedes volver a leer estos papeles y recordar algo que a veces nos cuesta mucho: que somos buenas personas haciendo cosas buenas por los demás o por nosotros mismos”, explica Roser de Tienda.

Las cosas pequeñas son las que cuentan

Pero para hacer este ejercicio es necesario ser muy concretas. Es decir, no hay que divagar en cosas generales ni en el pasado. Hay que centrarse en el presente y tener en cuenta las cosas más pequeñas que te han ocurrido durante el día. “Cuanto más concretos seamos, mejor. Las generalidades son algo vago y menos tangible. No calan con la misma profundidad en nuestro organismo ni tienen el mismo efecto de bienestar que cuando pensamos en un hecho concreto por el que dar las gracias y que, probablemente, nos saque una sonrisa”, explica Roser, que hace referencia a esas cosas tan pequeñas pero que nos llenan el alma. Un ejemplo es ese chiste que le contaste a alguien que pasaba un mal momento y que le hizo sonreír.

En los días malos...

Todas tenemos días malos en los que no somos capaces de encontrar algo positivo por lo que ser agradecida. En estos casos la experta recomienda algo un poco radical, pero sin duda efectivo. Pregúntate: “Si hoy fuese el último día de tu vida, ¿lo vivirías así de negativo? ¿Qué harías o qué no harías hoy? Los problemas se relativizan si los sitúas al lado de algo más grave”, asegura Roser de Tienda, que asegura que con la práctica constante de este ejercicio consigues alcanzar un estado de ánimo positivo que te permitirá identificar los mejores instantes de tu vida incluso en un día gris. Eso a largo plazo, porque los beneficios inmediatos son una mayor conexión con los demás, una valoración optimista de uno mismo y una gran ayuda para focalizar nuestros objetivos personales y laborales.

Por la mañana

Aunque el mejor momento para practicar este ejercicio de agradecimiento es por la noche, los expertos también recomiendan hacer una versión más corta del mismo al levantarnos por la mañana. Basta con dedicarle tan solo 1 o 2 minutos, antes de levantarte de la cama. “Se trata de despertarnos conscientemente, sentir nuestro cuerpo y mentalmente agradecer que tenemos otro día para vivir y para cumplir nuestros sueños, dar las gracias por el confort de las pequeñas cosas, por nuestro trabajo, por nuestras familias… ¡hasta por nuestra cafetera!”, dice la experta. /



8 COSAS QUE TE DAN MÁS ENERGÍA EN LA MAÑANA

Los amantes del café no concebimos esos primeros momentos del día sin una taza. Es más, puede que tomarlo sea uno de los momentos del día más placenteros. Eso es así. Y aunque no queremos restar méritos a las bondades del café, hay otras muchas cosas que puedes hacer para tener más energía gracias a las conclusiones obtenidas en diversos estudios realizados al respecto.

3 Respiraciones al levantarte. Tres respiraciones lentas y profundas por la nariz antes de levantarnos para así enviar oxígeno al cerebro y al cuerpo para que se vaya activando, es esencial para comenzar el día recargada. Y es que cuando dormimos nuestra respiración es involuntaria, la controla el cerebro, y se mantiene funcionando durante toda la noche sin problema con una intensidad menor a la normal. Asimismo, se oxigenan las células, órganos y sangre y se permite que el sistema nervioso funcione mejor. Para hacerlo toma tres respiraciones lentas y profundas en cinco tiempos cada una. Mantén después ese aire en otros cinco tiempos para darle tiempo al oxígeno a que se reparta por todo el cuerpo. Termina exhalando en un tiempo.

Así activarás poco a poco tu organismo y aumentarás tu energía para entrar en movimiento.

Adiós “snooze”. Lo de “cinco minutitos más” y apagar el despertador para que luego vuelva a sonar cinco minutos después, no es buena idea. Y puede afectar de manera directa a tu estado de ánimo y a tu energía. Y es que si haces eso, confundes a tu cerebro.

Que entre luz natural. Según han probado diversos estudios la luz natural es capaz de estimular poco a poco la secreción de cortisol, la hormona responsable de nuestro despertar. Y eso se traduce en un despertar espontáneo y gradual. En cambio, cuando el despertar es brusco, el cortisol sigue estando bajo y esto puede acarrear estrés y ansiedad.

Bebe agua. La deshidratación puede dificultar la puesta en marcha de nuestro organismo por las mañanas, sobre todo teniendo en cuenta que durante la noche nuestro cuerpo lleva unas cuantas horas ayunando y sin agua. Por eso expertos recomiendan beber un vaso de agua con limón apenas nos levantamos.

Desayuna bien. Aunque el desayuno perfecto va a depender del día que vayas a tener por delante, es importante hacer un desayuno energético a partir de un zumo verde que contenga espinaca, lechuga romana, manzana o pera, apio, limón y medio plátano (opcional), y acompáñalo con avena, con semillas de chía, acai y pasas, o una tostada acompañada de aceite de coco, tomate y aguacate.

No mires el móvil. Si eres de las que lo primero que hace es chequear el correo electrónico, conectarte a Facebook o mirar Instagram, lo haces mal. Cámbialo por poner música o leer una frase motivadora. Como evitar la tentación no es fácil –si tienes el móvil a mano lo vas a mirar–es mejor dejar el teléfono fuera de la habitación por la noche. Así no será lo primero que mires nada más levantarte y conseguirás que las ondas electromagnéticas que transmite cualquier aparato electrónico no afecten a tu campo magnético y, por tanto, no afecten a tu descanso ni te reste energía.

Abraza, abraza y abraza. A tu pareja, a tus hijos, a tus compañeros de piso... Y es comenzar el día con alegría y conexión puede resultar más gratificante de lo que crees. De hecho, son varios los expertos que confirman los beneficios de poner en práctica la terapia de abrazar árboles: Cuanto más grande sea el árbol, mejor. Abraza un árbol unos minutos. Eso te llenará de energía vibrante de la naturaleza.

¡Muévete! Ya sea con un paseo, con música y baile, unos ejercicios de estiramiento…. El punto es que la energía fluya. Además, al poner en movimiento nuestro cuerpo aumenta el nivel de oxigenación en la sangre y se reducen los niveles de estrés.


domingo, 12 de febrero de 2017

Intencionalidad predomina en conductas violentas

Hablar de conductas violentas en la actualidad es un tema sumamente llamativo, sin embargo, resulta incómodo tocar este asunto porque tiene implicancia en cuanto a la imagen social se refiere.

Pero toca abordar el tema, debido a situaciones complicadas que presenta la sociedad, como asesinos de hijos, de madres que son víctimas de sus parejas, abandonos y personas que presentan conductas inadecuadas.

Para el psicólogo Carlos Velásquez Olguín una conducta violenta es una acción que ejecuta alguien en contra de algo o alguien y que pretende generar un daño en el otro; este puede darse en diferentes niveles. “Podemos hablar de un daño físico, un daño emocional o un daño psíquico”, agregó.

DIRECCIONALIDAD Y CARACTERÍSTICAS

La conducta violenta siempre tiene una direccionalidad, es decir va del agresor a la víctima y, por otra parte, este tendría la intención de dañar de manera física o psicológica a la persona.

Pero la identificación desde el exterior, es decir de la persona con conducta irregular, suele ser fácil, porque se puede observar a través de las actitudes que la persona demuestra, por ejemplo, golpea objetos o a personas o dice cosas que van a dañar la estructura psíquica de la víctima.

En cambio, cuando la persona de conducta violenta intenta evaluar sus conductas no suele ser tan claro, muchas veces no entiende que es responsable de esas acciones negativas, por lo tanto le es imposible visualizarla; en otros casos, entienden como una expresión de afecto.

Desde el punto de vista genérico, en el marco de la interacción social, se habla del “poder” para hablar de violencia o agresión; tiene que haber poder en alguna de las partes, que le permite el ejercicio de ciertas conductas para modificar al otro a favor del que presenta conductas violentas.

NORMAS

Velásquez informó de la inexistencia de normas que sancionan ciertos tipos de conductas, diferencia los tipos de violencia, como la violencia en los niños que presenta diferentes características que la de pareja.

Por otra parte, la presidenta de la Sociedad de Psiquiatría, doctora Rosario Martínez Sarabia, dijo que las conductas violentas son parte de una enfermedad mental, que tendría como referencia una base psicológica, social, biológica e incluso una combinación de estas tres causas.

Esas conductas se deberían a un problema de lesión o complicación del cerebro, pero también estarían involucrados diferentes factores, como el consumo de bebidas alcohólicas, drogas, dejar de ingerir medicaciones, entre otros.

Según la psiquiatra, es totalmente tratable y curable, en caso de que exista una lesión en el cerebro.

TRATAMIENTO

Por otro lado, Velásquez señala que los tratamientos podrían darse de tipo psíquico y terapéutico, en la que se trabajaría la autoregulación emocional.

Velásquez sostiene que la autorregulación emocional es aprender a controlar el hecho, una emoción destructiva. Por ejemplo, la ira puede ser regulada a partir de la racionalidad, es decir que alguien aprenda a auto regularse, y cuando se enoje pueda controlar estas conductas que emite.

Muchas veces resulta complicado cambiar pensamientos, ya que han sido arraigados en su historia, y se tendría una manera diferente el entendimiento de las cosas, puesto que en algunos casos la conducta viene a concebirla como normal.

CONTROL

Por otro lado, la doctora Martínez indicó que ese tipo de conductas pueden ser controlados y que se requiere de una medicación adecuada, dependiendo de las características que presente el paciente; el tratamiento podría tener un tiempo considerable hasta que se revierta la situación.

Precisó que es muy importante el círculo de personas que rodean al paciente, puesto que pueden influir de gran manera en su recuperación. Recomendó que el apoyo de la familia, amigos o personas cercanas, pudieran ser un factor determinante en la mejora de la evolución de la persona.

Según el testimonio de un paciente, que presentó una crisis violenta, su problema se pudo controlar a tiempo; según le explicaron los especialistas que trataron su caso podría haberse agravado su situación si no recurría a la ayuda pertinente.

Ambos especialistas coincidieron en que la violencia o los casos de agresión, en los últimos tiempos no han aumentado, sino que recién se está generando un mayor interés, dijeron que la violencia siempre ha existido sólo que era menos reflejada por los medios de comunicación y menos percibida por la sociedad.

Para finalizar, los especialistas señalaron que cuidar la salud mental es tan importante como cuidar la salud física, debido a que ambas tendrían un grado de relación.

martes, 7 de febrero de 2017

Salud mental

A manera de introducción, para hablar sobre la salud mental, explicaré por qué es un tema que nos interesa desarrollar y abordar, de manera que podamos construir un sistema de soporte y apoyo para todas las personas que están pasando por situaciones conflictivas o difíciles en su vida, para ello queremos recordarles a todos que el cuidado de la salud mental está estrechamente vinculado con el respeto y cuidado que cada uno tiene consigo mismo, esta relación que cada uno tiene con su interior es muy importante para lograr un estado de salud plena y una vida equilibrada.

Este equilibrio se genera viviendo una vida consciente y plena, haciendo un análisis se ha visto que ahora más que nunca nos cuesta mucho mantener un estado de plenitud y equilibrio en la vida que llevamos, el deterioro de la salud mental está relacionado con nuestro modo de vida actual, ya que se ha dado mayor prioridad a las actividades que están enfocadas en generar ingresos y ganar dinero, para poder subsistir en este sistema que poco a poco nos va asfixiando ya que cada vez se ha ido deshumanizando y se han ido multiplicando las necesidades creadas; aquello genera que las personas se estresen y ocupen su tiempo dando mayor prioridad a las cosas materiales y tangibles, desconectándose de otras áreas que también son realmente vitales para el cuidado de la salud, a nivel físico, emocional y espiritual.

La salud mental comienza a deteriorarse cuando el equilibrio de nuestros centros que regulan las funciones del organismo se ve alterado por alguna actividad exagerada o alguna experiencia que no sabemos manejar o solucionar, esta alteración puede ser producida por alguna experiencia difícil o dolorosa, desde la pérdida de un ser querido, el desempleo, la ruptura de una relación, una crisis existencial o algo tan simple como el estrés, en la medida en la que una persona puede manejar bien este tipo de situaciones, depende su grado de conciencia sobre lo que está sintiendo internamente.

Al enfocarnos demasiado en la vida externa o material, vamos perdiendo cierto contacto con nuestra vida interna, emocional y espiritual, el camino de regreso para hallar nuevamente el equilibrio es un camino interior y muy personal.

Muchas de las enfermedades mentales se deben a esta desconexión entre el subconsciente y lo que uno experimenta en la vida cotidiana o material, llamamos desconexión cuando la persona deja de sentirse ella misma, ha perdido la alegría o chispa que la caracteriza y se encuentra atrapada en estados emocionales que no la dejan ver más allá de su esquema mental. A este tipo de reacciones se las puede catalogar como estados alterados de conciencia; un buen ejemplo es la depresión, en un estado depresivo la persona se encuentra como sumergida en su subconsciente, podríamos decir que esta desenfocada, su percepción de la realidad se encuentra alterada y muy pocas personas pueden notar lo que en realidad la persona está viviendo interiormente, dolor, desesperación, frustración, ira, culpa, pena, insatisfacción, furia, etc.

Aquellas percepciones alteradas las podemos entender como emociones negativas que se van multiplicando a medida que las vamos alimentando, las podemos comparar con el cáncer que se va alimentando de células sanas y multiplicando, hasta deteriorar el organismo.

La prevención en salud mental está dirigida a desarrollar un sistema de apoyo y una autorregulación interna que ayude al individuo a identificar aquello que le roba su paz interior y lo desconecta de su estado de plenitud, bienestar y alegría; intenta rescatar un enfoque hacia lo que es verdadero para que la persona deje de alimentar inconscientemente esos estados que no lo llevan a experimentar nada objetivo, productivo ni útil en su vida.

Así como la depresión podemos encontrar muchos estados emocionales que alteran la percepción de la realidad y que requieren de una toma de conciencia personal para poder cambiarlos y dirigir la atención hacia estados emocionales más productivos, positivos y útiles para nuestras vidas.

El abordaje Sistémico Comunitario es una estrategia que proporciona el soporte y el espacio para generar ese entendimiento o análisis de una situación, para que esa parte consciente de cada uno logre ordenar aquellas ideas que en esos estados alterados de percepción se formaron en la mente, la conciencia permite que los vayamos clasificando y salgamos de esos estados inconscientes, ordenando las emociones, los pensamientos y la manera en la que enfocamos la vida.

El Movimiento de Salud Mental Comunitaria está cobrando fuerza en Bolivia y pronto contaremos con el espacio para poder aplicar las estrategias en prevención de salud mental, y llegar a las personas de la ciudad de Oruro, se realizarán muy pronto actividades con la finalidad de poder dar este tipo de soporte a nuestra población e invitaremos a las personas interesadas a participar de nuestros encuentros y talleres, esta estrategia permite tratar temáticas cotidianas de la vida rutinaria y todas las personas pueden participar.