miércoles, 23 de enero de 2013

Aprenda a programarse para ser el mejor en sus estudios

*El estudio es como una varita mágica que permite transformar a un ser humano con limitaciones y defectos en una persona maravillosa, con oficio claro o profesión eficaz, que le otorga valor y poder para vivir una vida con una increíble seguridad en sí mismo y con el poder de dar paz y felicidad a los seres que le rodean.

*Cuando pensamos que el estudio es un fastidio y una molestia, dejamos de percibir la cantidad enorme de beneficios que otorga el estudio a la persona y a la sociedad en general.

*Todo cambio en la propia actitud, comienza con un proceso de darse cuenta y de ver, con los ojos de la imaginación creadora, el largo plazo de las decisiones que podamos tomar en tiempo presente; quien decide tomar en serio el estudio y luego aprender a estudiar con agrado, se pone en condiciones de lograr todo cuanto se proponga en la vida.

*Cuando pensamos que los papás son personas molestas, anticuadas e ignorantes, caemos en el más tonto de los errores. Los papás son seres que actúan como ángeles o guías espirituales cuyo amor está destinado a ayudarnos a que logremos nuestra propia realización personal y lo menos que podemos hacer por ellos es respetarlos y asumir la responsabilidad de

convertirnos en personas exitosas en todo, para el caso, en los estudios y en nuestra vida personal.

*Para tener éxito en los estudios, es necesario tomar conciencia de todos los recursos que tenemos. Para conseguirlo, podemos comenzar por hacer una lista de dichos recursos: nuestra salud, nuestra poderosa voluntad, nuestra conciencia en la cual somos infinitamente buenos, nuestros padres, nuestros hermanos, y, sobre todo, el deseo de ser lo mejor que podamos.

*Para poner en práctica su intención de convertirse en el mejor en sus estudios, comience por redactar un plan para realizar todas las acciones para que su proceso de estudio sea algo sistemático y placentero; luego de hacer su plan ordene todo su material de estudio, limpie y asee su habitación y, finalmente, inicie su actividad de aprendizaje y aprenda con agrado, memorice bien lo que estudie y tenga el placer de dominar todo lo que aprenda, los resultados y logros le causarán una maravillosa sensación de saber que está en camino de convertirse en el mejor, cuando lo haga se sorprenderá del tremendo poder que había tenido usted cuando decide convertirse en una persona con buena voluntad y con actitud amorosa y agradecida hacia sus padres y hacia todas las personas que conforman su familia y su mundo personal.

*Para finalizar, debemos recordar que la calidad de los estudiantes, determina la calidad de un país, con estudiantes capaces de decirle no a cualquier forma de vicio y sí a la alegría de vivir y estudiar con calidad

y con excelencia.

La vida de todos, de alguna forma, de alguna manera, indudablemente mejorará. Nos vemos en el artículo de mañana.

*Atención:”Los programas de cambio y mejoramiento del carácter de 21 días pueden modificar muchos hábitos negativos y autodestructivos y crear hábitos de autogobierno personal persistentes”.

*Pensamiento para reflexionar:”Es más fácil de lo que parece y sólo debe preguntar”.

*Nota importante: Se puede aprender a programar la armonía en el hogar.

*Si desea tener una conversación con el autor o una consulta acerca de cualquier problema, llame a los teléfonos del encabezado (2488284 � 72513317), los problemas sólo se resuelven cuando se los afronta con seguridad.

Dan psicoterapia vía on-line

Se trata de un programa de radio web y es conducido por una psicóloga.

Chistes, canciones, consejos y charlas sobre temas como ¿por qué las mujeres aman demasiado? son las propuestas que lanza la psicóloga terapeuta Katia Oporto, quien, a través de su programa vía on-line elcuartodekatia.com, da consejos y aborda problemáticas de carácter emocional.
Segmentos e interacción con el público. La iniciativa, disponible en la web desde hace ocho meses y que dura una hora, tiene segmentos como: Psicóloga y humana, Radio web, El cuarto de Katia, Quererse más, Amorología, Sexo con y sin amor, Salud mental, Películas psicológicas, Videos prohibidos, Adictos y Juegos psicológicos, los cuales, a la fecha, tienen gran acogida entre los visitantes, según Oporto.
Para la psicóloga, la idea de un espacio con estas características nace de las experiencias y casos que escuchó cuando trabajaba como docente y psicóloga en cárceles y centros infantiles, hace 10 años. “Muchas personas tienen miedo de contar sus problemas, hablar con la gente. Entonces nace El cuarto de Katia, un espacio propio de cada persona”, detalla.
Según la conductora, la idea de abrir un espacio vía online, se basa en que a partir de esta herramienta se puede llegar a miles de jóvenes, quienes necesitan decir algo y también recibir consejos.
A través del portal, los visitantes pueden sugerir temas. Asimismo, otros psicólogos pueden brindar asistencia y, al mismo tiempo, abordar otras
problemáticas.
También existe la opción de sugerir canciones y videos una vez por semana. “Lo bueno es que la gente no espera un horario para escucharnos, sino que puede hacerlo a cualquier hora del día y escribir de manera pública o a través de un inbox”, explica Oporto.

Consultorio terapia

La página es visitada por gente de 14 a 60 años de edad. El espacio es usado estrictamente para orientar, pero además es una sana y práctica diversión.

martes, 22 de enero de 2013

La felicidad se basa en el deseo y no en la posesión material

La felicidad es deseo, no posesión material, o sea, querer algo es mejor que tenerlo, según una reciente investigación científica difundida en Journal of Consumer Research. La felicidad ha sido desde hace siglos motivo de preocupación de filósofos, psicólogos, sociólogos y antropólogos, tanto en Occidente como en Oriente.

Para Aristóteles, por ejemplo, la felicidad consistía en la autorrealización dentro de un colectivo humano, adquirida mediante el ejercicio de la virtud. En Oriente, en tanto, la felicidad surge de un estado de armonía.

Como estos dos ejemplos, diversas escuelas y tendencias tienen una respuesta propia a la pregunta: “¿qué es la felicidad?”, pero el estudio publicado ahora en Journal of Consumer Research encara la relación deseo de un objeto y adquisición de éste.

Según esa publicación, desear mucho algo “carga” de expectativas a las personas, lo cual comporta una ráfaga de optimismo y una explosión de alegría al pensar en la posesión futura.

Pero luego, cuando ya se obtuvo el objeto ambicionado, la persona sufre una “caída del placer”, es decir, toda la felicidad que se había experimentado con el deseo se desploma con su realización, explicó Marsha Richins de la University of Missouri.

La experta estaba interesada en profundizar el concepto de que la búsqueda espasmódica de la felicidad es lo que principalmente impide ser felices.

Materialismo

Richins trató pues de experimentar sobre el tema relativo al materialismo y al consumismo tan en boga en la actualidad. Para ello involucró a un grupo de personas y “midió” su nivel individual de materialismo. Luego examinó el estado de ánimo que presentaban antes y después de haber comprado algo importante y que habían ambicionado mucho.

De esta investigación surgió que tenía poca relevancia el tipo de compra realizada por los sujetos. Los estados de ánimo antes de la compra eran en todos los casos de expectativa, de felicidad, de optimismo.

A ellos se sumaba la confianza en creer que la adquisición iba a mejorar la vida, cambiándola en mucho. Pero estos sentimientos decaían prácticamente de inmediato a la compra. En consecuencia, al menos en relación a los bienes materiales, la felicidad radica en la espera y en las expectativas relacionadas a un deseo de compra, no en realizarla.

Quejas y preguntas - I


Antes de retornar a la tierra de libertad donde nos hemos propuesto instalarnos —el sentido salvífico del sufrimiento—, nos disponemos a llevar a cabo una pe­regrinación por los montes escarpados de la Biblia.
            Es la Biblia un territorio cruzado por contrastes: vida y muerte, lamentación y exaltación recorren sus rutas, a veces alternadamente, con frecuencia en confu­so tropel. Podemos agregar más: ningún otro libro sa­grado está tan marcado por la Biblia por las cicatrices de un sufrimiento multiforme, silencioso a veces, y ge­neralmente quejumbroso. A cualquier hora, en cual­quier rincón, resuenan agrios y amargos, los por qué, para qué, hasta cuándo. ¿Rebeldía? ¿Simple lamenta­ción?
            Cruzan sus páginas varias figuras dolientes, casi pa­téticas; y por medio de ellas, el libro aborda el misterio del dolor, sin solucionarlo satisfactoriamente, aunque nos ofrece vislumbres de solución; al final, la Cruz nos dará la solución completa.

* * *

            Job, sea una personalidad histórica, legendaria o una figura literaria, es el arquetipo que nos presenta la Biblia del varón justo visitado y doblegado por la des­gracia.
            De entrada1 encontramos a Job nadando en riquezas y con una excelente imagen social: un varón justo. Este prestigio se debía en parte a que Job poseía riquezas, y éstas eran consideradas como una señal de la predilec­ción divina: por ser justo, Dios lo colma de bienes, y por nadar en la abundancia, Job bendice a Dios.       Una reciprocidad benevolente.
            Pero nace en el pueblo, y comienza a correr la sospe­cha de que la vida recta de Job es interesada. ¿Bendeci­ría Job a Dios si El lo desnudara de sus riquezas? Y el varón justo es sometido a prueba.
            Comenzando por la periferia, se inicia en torno a su persona, paso a paso, un progresivo e implacable despojamiento: caen los golpes primeramente sobre sus campos y rebaños. Job no se inmuta y sigue bendicien­do a Dios. Avanzando hacia el centro y estrechándose el cerco, caen sablazos a diestra y siniestra, hiriendo a sus criados, hijos, hijas, esposa. Job se mantiene ínte­gro. Se comenta en el pueblo: no se quiebra porque se ha respetado su persona; veremos qué pasa el día que toquen su piel.
            En un asalto nocturno y final, la enfermedad aborda, finalmente, el corazón de la fortaleza: la lepra acaba por transformar al pobre Job en un muladar de basura. Herido de muerte, rodeado de silencio y soledad, el varón justo se debate en una agonía que, además de cruel, es injusta. Era demasiado. Transpuestos todos los límites de la resistencia humana, Job estaba, final­mente, en una serie de imprecaciones contra la vida misma y de quejas y preguntas a Dios.

* * *

Se le aproximan unos amigos para consolarlo; y tra­tan de hacerlo filosofando. Es un intento de justificar el Job, sea una personalidad histórica, legendaria o una figura literaria, es el arquetipo que nos presenta la Bi­blia del varón justo visitado y doblegado por la des­gracia.
De entrada1 encontramos a Job nadando en riquezas y con una excelente imagen social: un varón justo. Este prestigio se debía en parte a que Job poseía riquezas, y éstas eran consideradas como una señal de la predilec­ción divina: por ser justo, Dios lo colma de bienes, y por nadar en la abundancia, Job bendice a Dios. 

Sugieren no temer a otra oportunidad

A diferencia de los hombres, las mujeres son las más temerosas.

Darse una nueva oportunidad después de terminar una mala relación, depende de sobrellevar el temor y los miedos.
Según la psicóloga Katia Oporto, el dilema de empezar una nueva relación, después de pasar por una en la que no le fue bien, se presenta más en las mujeres que en los hombres, ya que fisiológicamente “ellas tienen una memoria emotiva más desarrollada que el varón, por lo que recuerdan frecuentemente situaciones del pasado”.
Si bien las mujeres pueden perdonar una infidelidad, los varones no, afirma. Al hombre que le tocó vivir esta experiencia llega a ser controlador y celoso. También puede suceder que la mujer le dejó con sus hijos, “esto marca bastante su autoestima y le es muy difícil retomar una vida amorosa nuevamente”.
Mientras exista en las mujeres esa parte emotiva que la lleva a repetir detalles en su cabeza rechazará varias oportunidades “porque no sabe elegir y no sabe perdonar”. La experta aclara que para iniciar una siguiente relación, depende mucho de cuánto tiempo duró la anterior y por qué finalizó, para afrontar el duelo. “Como terapeuta pido que se dé un lapso de tiempo para poder manejar las emociones solas o solos, pues uno debe aprender a desapegarse de ciertas emociones nocivas. Primero uno debe encontrarse así mismo, para después encontrar o ser encontrado por el otro”.
El miedo constante de mujeres y hombres es el repetir la misma historia, el de salir nuevamente herido. La culpa también es el otro sentimiento que uno fue el que logró que la situación sentimental fracasará. Oporto explica que hay muchas personas que no saben manejarse con la experiencia del pasado, aprender sobre ello y que no volverá a repetirse. Lo importante es, repite, aprender y cambiar para no “tropezar con la misma piedra”.
Entre las claves para empezar a confiar en una siguiente pareja, a veces, es cambiar actitudes y hasta de gustos, “sino queremos un hombre o una mujer que beba demasiado, simplemente no salgamos con ellos”, dice. Pero también uno se debe dar la oportunidad de vivir y empezar por uno mismo para no repetir la misma historia”.

3 meses es el tiempo que la psicóloga sugiere esperar para empezar una nueva relación.

Gamofobia es un término para aquellos que tienen miedo a casarse o a comprometerse. Estos piensan que la vida es de una sola manera, sólo por su pasado, “cuando se puede vivir y renovar el amor muchas veces, no se dan la oportunidad porque las situaciones marcan y son tan sensibles en el amor que se olvidan de amar, de detalles, de perdonar, de la lealtad y de la reconciliación verdadera”.

lunes, 21 de enero de 2013

MÉTODO SORPRENDEN PARA MEJORAR NUESTROS ESTADOS DE ÁNIMO EN CUALQUIER MOMENTO

*Vivimos todos inmersos en estados de ánimo todos los momentos y todos los días de nuestra vida y podría decirse que la calidad de nuestros estados de áni mo es la calidad de la vida íntima e interna que vivimos todos como seres físicos y como seres espirituales.

*Cuando pregunto a modo de encuesta a algunas personas de mi mundo personal cómo es el estado de ánimo en que se encuentran, las respuestas que suelo obtener suelen ser de dos o tres palabras y algunas de ellas, palabras negativas y al tomar en cuenta las respuestas en promedio, voy descubriendo que los estados de ánimo promedios suelen ser muy pobres y carentes de recursos necesarios para poder hacer sentir bien a la persona dueña del estado de ánimo.

*Cuando comencé a desarrollar el recurso de la mejora del estado de ánimo en cual quier momento del día, lo hice por instruc ción directa de mi mente sub consciente como respuesta a una pre gunta que había estado repitiendo constantemente en mi mente interior que decía: ¿cómo podría desarrollar un método para mejorar el estado de ánimo de cual quier persona en cualquier momento de su día de vida? y la respuesta me llegó en forma de impresión y de experiencia directa con la forma de una nueva pregunta que decía: ¿cómo quiero que sea mi estado mental presente? y comencé a decir en voz alta las siguientes palabras: “quiero que mi estado mental presente sea agrad ble, positivo, se guro de sí mismo, fuerte, radiante, abundante y con mucha alegría interior”.

*Media hora después volví a plantearme la pregunta que se refería a cómo quiero que sea mi estado mental presente y las palabras fueron las si guientes:” agradable, feliz, agradecido, fuerte, definitivamente positivo, con el poder de programar a todos los seres que amo para que en cuentren soluciones a sus problemas y para que pue an aprender también a programar a sus seres queridos”.

*Des de ese día he venido practicando el mejoramiento del propio estado mental presente pronunciando en voz alta la pregunta y luego generando cada vez mejores y diferentes respuestas y usted querido amigo o usted querida amiga puede ensayar este método, sobre todo si se en cuentra inmerso o inmersa en estados negativos que nos causan sufrimiento, dolor y mucha presión en el cuerpo y en el alma.

Respecto al tema de programar a los demás, este procedimiento es simple y sencillo, aparte de que es necesario pues la programación de otras personas se corresponde con la necesidad de dar instructivas a distancia pues en presencia es casi imposible hacerlo y de esta forma podemos ayudar a nuestros hijos a que sean sensatos, a que tomen mejores decisiones y a que mejoren sus actitudes en el hogar; con la pareja podemos hacer lo mismo y con se guir reacciones positivas, actitudes amorosas y disfrute del tiempo presente que en realidades todo lo que experimentamos en nuestro paso por esta vida.

*Para que pueda aprender el método del mejoramiento del estado de ánimo, le sugiero que lea este artículo unas cuantas veces más y lo ejercite verdaderamente. Al comienzo utilice mis palabras y des pués comience a utilizar las suyas de formas mejoradas y que reflejen las mejores sensaciones que usted quiere sentir y para que esto funcione de manera ecológica, saque diez o veinte fotocopias del presen te artícu o y hágalas llegar a las personas que usted quisiera ayudar con su alma y con su valioso corazón; nos vemos en el artículo de maña na.

*Pensamiento para reflexionar :”Lo que aprende mos con sinceridad nos muestra lo valiosos que somos para la vida y para el ser universal”.

*Nota importante: Se puede aprender la filosofía de la autoestima en unas cuantas sesiones de aprendizaje personal (El afecto hacia uno mismo produce autosuperación, actitudes positivas y una madurez sorprenden te).

*Si de sea tener una conversación con el autor o una consulta acerca de cualquier problema, llame a los teléfonos (2488284� 72513317), los problemas solo se resuelven cuando se los afronta con seguridad.

Suplo lo que falta


“¿Qué significan mis sufrimientos, para qué sir­ven?” He aquí la gran pregunta, formulada por Job, caído en el pozo profundo. Es la pregunta —grito, la­mentación— más inmemorial del viejo corazón hu­mano.
            Al retroceder por los senderos de la historia y aso­marnos a las civilizaciones que casi se pierden en la edad de piedra, constatamos que la primera inquietud que agitó al corazón humano fue esa pregunta. Los su­merios, primero, y después los asirios, los egipcios y los caldeos, implicaron y personificaron a las divinidades en el conflicto eterno entre el bien y el mal.
            No hay hombre, hoy día, que, metido entre las lla­mas del sufrimiento, no se haga, explícita o confusa­mente, y con carácter de rebeldía, esta misma pregun­ta: ¿para qué?
            El drama no está en sufrir, sino en sufrir inútilmen­te. Una doble finalidad puede dar a la persona que su­fre tal gratificación que el dolor pierda, parcial o com­pletamente, su garra y estigma, inclusive hasta trans­formarse en fuente de satisfacción y alegría.
    Es el caso de la madre. La mujer, dice el Señor, al dar a luz sufre apreturas, a veces hasta el espasmo; pero sabe que es el precio de una vida. Y al tener al hijo en sus brazos, el dolor se le transforma en una inmensa alegría. Las ciencias humanas agregan, inclu­so, que cuanto más angustioso haya sido el trance de dar a luz, tanto más amado será el fruto de ese dolor.
            Muy distinto es el caso del soldado herido en una guerra absurda; el soldado, abandonado, va desangrándose lentamente, mientras la tierra va absorbiendo en silencio esa sangre, inútilmente. ¿Cabe imaginar escena más dramática?
            El problema, pues, está en sufrir sin sentido. Y este sin sentido cuece y levanta las rebeldías, a veces hasta las alturas de la exasperación; y hay gentes que se cie­rran a cal y canto, y reaccionan ciegamente en medio de un resentimiento total y estéril en que acaban por quemarse por completo.

* * *

            Todo lo que hemos tratado en este libro hasta aquí se resume en esta pregunta: ¿qué hacemos con el dolor? Y hemos respondido: eliminarlo.
            Las ciencias del hombre también han buscado siem­pre, comenzando por la medicina, el mismo objetivo. Más todavía, incluso las ciencias abstractas, al menos en sus aplicaciones, organizan proyectos y programas para, alejar o neutralizar ese convidado de piedra que nunca falta en el banquete de la vida, el sufrimiento.
            Nosotros también, en las páginas que anteceden, he­mos buceado en las aguas hondas del mar humano; y después de pulsar las cuerdas más sensibles y de poner el dedo en las llagas más vivas, hemos detectado los manantiales profundos de donde brota el agua salada del sufrimiento humano. Y durante el recorrido he­mos ido depositando en las manos del lector recetas y “yerbas medicinales” con las cuales, y por si mismo, pueda amagar, amortiguar o acabar con todo y cual­quier sufrimiento.
            Pero en este capítulo la pregunta es otra: ¿para qué el dolor?; ¿de qué sirve?; ¿cuál es su sentido? Y la respuesta, por cierto, será la receta más liberadora; eso si, a condición de tener y vivir una sólida fe.
* * *
            Entremos, pues, en el valle de la fe. Todo cuanto expusimos y propusimos en las páginas anteriores, dado que nos hemos movido en un nivel puramente humano, puede servir de orientación para los que no tienen fe o la tienen débil, y, por cierto, también para los que la tienen recia. Pero el horizonte que vamos a abrir será comprensible, y sobre todo liberador, tan sólo para las personas que viven vigorosamente el don de la fe.
            La viga maestra que resume, sostiene y da firmeza a cuanto vamos a exponer a continuación son las palabras de Pablo: “Suplo en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo por su Cuerpo, que es la Iglesia”.
            Y también las palabras de Juan Pablo II: “Todo hombre tiene su participación en la redención. Cada uno está llamado también a participar en ese sufri­miento mediante el cual se ha llevado a cabo la reden­ción. Está llamado a participar en ese sufrimiento por medio del cual todo sufrimiento humano ha sido tam­bién redimido.      Llevando a efecto la redención median­te el sufrimiento, Cristo ha elevado juntamente el su­frimiento humano a nivel de redención. Consiguiente­mente, todo hombre, en su sufrimiento, puede hacerse también partícipe del sufrimiento redentor de Cristo” (Salvifici doloris 19).

* * *

            Hay otros manantiales de dolor, es obvio, distintos de aquellos que hemos explorado en nuestro excursus, como guerras, epidemias, opresión, hambre... Nosotros, hasta ahora, hemos abordado tan sólo aquellos sufrimientos, digamos así intra-personales, aquellas tri­bulaciones que el lector, por sí mismo, y con las recetas indicadas, pueda atenuarlas y hasta suprimirlas.
            Pero en el presente capítulo nos abrimos, como Cris­to, a la universalidad del dolor humano. Jesucristo, efectivamente, con su muerte, asumió y se hizo solida­rio de toda la aflicción humana; fue la suya una apertu­ra planetaria.
            Va a llegar la hora, y ya llegó, en que el creyente, siguiendo los rumbos del Maestro, ya no se preocupa­rá tan sólo de sus pequeñas heridas, sino que extende­rá sus alas para abrazar, acoger y hacer suyas, en un movimiento solidario y universal, las llagas de la huma­nidad doliente.