Los jóvenes de hoy sólo viven el momento y no prevén los efectos que pueden producir las acciones que realizan o las consecuencias que puede generar, señaló la especialista en Salud Mental, Brenda Suárez.
La psicóloga dio a conocer que existen varios factores que inciden la adicción, como en el caso del alcoholismo. Detalló que las causas pueden ser los problemas familiares, relaciones de pareja, estudios o entre otros, donde los jóvenes en medio de sus problemas creen que la mejor solución es la bebida.
“Este es un problema muy serio que los padres de familia deben asumir. Es decir que deben estar siempre en permanente comunicación para saber qué es lo que están haciendo sus hijos y ayudarles a solucionar sus problemas y no agredirlos físicamente, porque eso empeora la situación”, señaló.
Explicó que el problema de la adicción del alcoholismo es complejo, porque algunas personas pueden pensar que simplemente se trata de tener la voluntad para dejar de beber, pero el alcoholismo es más complicado que eso. Detalló que el deseo de un alcohólico es tan grande que suprime su habilidad para dejar de tomar.
“La mayoría de los alcohólicos necesitan asistencia para dejar de beber. Con el tratamiento y apoyo de la familia y amigos, muchos han sido capaces de dejar de beber y reconstruyen sus vidas. Sin embargo, es un hecho triste que hay muchos que son incapaces de superar la adicción, a pesar de estas ayudas”, dijo.
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domingo, 25 de noviembre de 2012
Impotencias y limitaciones - II
El instinto
primario del corazón humano es agradar a todos. ¿Se consigue este deseo? Rara
vez.
Todos los hombres desean y se
esfuerzan por triunfar en los negocios, por ser felices en su matrimonio y su
vida familiar... Hacen verdaderas proezas por dar alcance a estos ideales. Pero
pasan los años y ¿cuántos son los que pueden cantar victoria? Muy pocos.
Para numerosas personas, la
vida, en sí misma, no es más que una decepción. Son muy pocos los que responden
que harían el mismo recorrido si se les diera la oportunidad de comenzar de
nuevo. Muchos han podido alcanzar éxitos parciales en objetivos secundarios,
pero sienten que no han acertado en lo fundamental, aunque se esfuerzan por
ocultarse a sí mismos esta decepción o por equilibrar la balanza con pequeñas
compensaciones y evasiones diversas.
Así pues, las desilusiones
derivan de las ilusiones, y las decepciones, de las ensoñaciones. La gente
comienza por encaramarse en el tejado de las ficciones, y así la caída no puede
menos de ser mortal. Comienza por ilusionarse, cerrando los ojos a la realidad,
acariciando fantasías desmedidas, y el despertar no puede menos de ser amargo,
y enorme la frustración. Esta es la razón por la que nos encontramos en cada
esquina con tanta gente decepcionada.
La vida del hombre sabio deberá
ser una eterna pascua, o un constante paso de los sueños a la realidad, de las
fantasías a la objetividad. El sabio sabe que no se puede ser completamente
feliz, completamente perfecto; que en la vida deberán alternarse triunfos y
fracasos, alegrías y penas. Por eso, el hombre sabio no se asusta ante las
emergencias imprevisibles. Y apenas sufre.
Chopra: 7 claves para ser felices
¿Somos los humanos capaces de gozar de una felicidad auténtica y perdurable? ¿O la felicidad es solo una ilusión? Tal vez, es porque vivimos una fantasía alimentada por momento de felicidad que son esporádicos y siempre efímeros.
Son preguntas profundas y existenciales que no pueden ser respondidas con un simple sí o con un no. Más aún, cuando hoy los procesos emocionales están demasiado intensos y las relaciones de pareja, la familia, el trabajo, los amigos… todo, está en revisión, análisis y adecuación.
Es que no es para menos. Estamos viviendo el bullado 2012, donde queda claro de que no se trata que el mundo se vaya a acabar, sino que como lo han explicado los especialistas, todo se está moviendo para alcanzar una nueva conciencia y un estado de profunda armonía.
“La energía de este año está provocando una liberación emocional de todo aquello que nos encadena, esos pendientes que impiden crecer y ascender”, explica el estudioso maya, Hernán Acosta Discalzi.
Entonces, el libro de autoayuda “La receta de la felicidad” de Deepak Chopra (Debolsillo clave) se presenta como una herramienta efectiva en este proceso de querer vivir en plenitud (...).
Es una publicación corta pero eficiente. En pocas palabras y sin muchos rodeos argumenta por qué la visión occidental de la vida, que se lee en la fórmu- la de la psicología positiva, se queda corta para alcanzar la gran meta.
“F = P + C + A, es decir la felicidad es la suma de la predisposición + condiciones de vida + actividades voluntarias”.
Pero, analiza que según los investigadores, la predisposición solo determina el 40 por ciento de la experiencia de felicidad de una persona y que se ha estudiado que es genética, depende de la infancia y las características conductuales de los padres.
“Las neuronas de un niño reflejan las emociones de los adultos que lo rodean y le hacen sentir lo que estos sienten. Si un niño vive rodeado de adultos infelices, su sistema nervioso quedará programado para la infelicidad, aun antes de tener motivos para sentirla”, dice.
Mientras que el segundo factor, las condiciones de vida, otorgaría entre el 7 y el 12 por ciento de la experiencia feliz. Pues, indican que más que tener una vida holgada, trágica o en carencia absoluta, el acento está en la capacidad de adaptación que se tienen a las experiencias positivas y también negativas.
“Como dijo Darwin, el factor más importante para la supervivencia no es la inteligencia ni la fortaleza sino la adaptabilidad. La resistencia emocional, la capacidad de recuperarse después de una experiencia adversa, es uno de los indicadores que definen mejor quién vivirá largo tiempo”, cita.
Siguiendo la fórmula, Chopra describe que el 50 por ciento de la felicidad dependería del tercer factor: “Las cosas que elegimos hacer en nuestra vida cotidiana”, y que irían más allá de la satisfacción personal, sino que están relacionadas con la expresión creativa o la felicidad de otra persona, donde en ambos casos se accede a lo más profundo del ser.
No obstante, es severo en asegurar que esta fórmula occidental no garantiza la felicidad auténtica o duradera, porque en su opinión, solo el tercer factor toma en consideración la vida interior de la persona y que para él, es la que abre la puerta a lo que considera el único lugar donde se halla el secreto de la felicidad: el descubrimiento del ser auténtico, el ser interior, un estado fundamental que permite la iluminación o la disipación de la duda, la ira, el temor y la ignorancia.
LAS SIETE CLAVES
Antes de entregar su “receta” el famoso guía espiritual enseña que es imprescindible entender que la causa del sufrimiento es la memoria y la imaginación.
“Cargamos con las heridas del pasado e imaginamos que el futuro nos depara más sufrimiento”. Entonces, dice, para millones de personas, el presente gira en torno a huir del dolor pasado y evitar el dolor futuro.
Para salir de este círculo vicioso, dice que es necesario conocer la auténtica identidad, pues ese es el camino y la receta que él propone. ¿Cómo lograrlo? Dando pequeños pasos día a día.
A continuación, una síntesis de su estrategia para ser feliz:
1.- Toma conciencia de tu cuerpo: tu cuerpo y el universo constituyen un mismo campo de energía, información y conciencia. El cuerpo es tu conexión con la computadora cósmica. Al sentir tu cuerpo y responderle de manera consciente se experimenta paz, armonía y alegría.
2.- Descubre la verdadera autoestima: no tiene que ver con mejorar la imagen y no depende de las buenas o malas opiniones de los demás. Esta es intrépida. Su valía es infinita. Cuando cimientes tu identidad en tu ser verdadero, y no en tu imagen pública, hallarás una felicidad que nadie podrá arrebatarte.
3.- Desintoxica tu vida: nuestro estado natural se caracteriza por la alegría, la tranquilidad y la realización espontánea. Cuando no lo experimen- tamos es porque hay contaminación. Esta puede ser el resultado de emociones, relaciones o hábitos tóxicos, así como de sustancias tóxicas que causan culpa, vergüenza, baja autoestima. Por lo tanto, la solución está en dar marcha atrás a los condicionamientos que se han producido.
4.-Renuncia a tener la razón: cuando no insistes en tener la razón accedes a una enorme cantidad de energía. Tener la razón implica que otro está equivocado. La confrontación de tener la razón y no tenerla daña cualquier relación. Esto no significa que uno no tenga opinión, pero puedes renunciar a tu necesidad de defenderla.
Todos somos conciencias individuales con maneras peculiares de ver la vida. La plenitud es un estado de profunda paz y felicidad.
5.- Concéntrate en el presente: si lo haces, tu vida se renovará constantemente. El momento presente es lo único eterno. No muere ni puede ser olvidado. Por eso la felicidad en el presen- te no se te puede arrebatar. Ella te libera de la trampa del tiempo, que produce pesar debido al pensamiento, la evaluación y el análisis. Experimenta la intemporalidad, ahí está tu ser verdadero.
6.- Observa al mundo en ti: si lo haces dejan de existir los obstáculos externos para la felicidad. Los mundos interno y externo son espejo uno del otro. Se modifican de acuerdo con tu estado de conciencia. Si estás vibrando en el temor, tu mundo interior de pensamientos y emociones, así como tu mundo exterior de circunstancias y relaciones, lo reflejarán. Distinto será si vibras en el amor, fluirá la felicidad y la abundancia.
7.- Vive para la iluminación: buscarla es buscar tu ser verdadero. Es el estado más atento de la existencia y también el más natural, pues de él provienes. Tu hogar es un lugar de profundo amor, tranquilidad y alegría. Al regresar a él, comprenderás que tu anhelo de felicidad era solo el principio. Tu deseo más profundo era la libertad que resulta del completo despertar.
Son preguntas profundas y existenciales que no pueden ser respondidas con un simple sí o con un no. Más aún, cuando hoy los procesos emocionales están demasiado intensos y las relaciones de pareja, la familia, el trabajo, los amigos… todo, está en revisión, análisis y adecuación.
Es que no es para menos. Estamos viviendo el bullado 2012, donde queda claro de que no se trata que el mundo se vaya a acabar, sino que como lo han explicado los especialistas, todo se está moviendo para alcanzar una nueva conciencia y un estado de profunda armonía.
“La energía de este año está provocando una liberación emocional de todo aquello que nos encadena, esos pendientes que impiden crecer y ascender”, explica el estudioso maya, Hernán Acosta Discalzi.
Entonces, el libro de autoayuda “La receta de la felicidad” de Deepak Chopra (Debolsillo clave) se presenta como una herramienta efectiva en este proceso de querer vivir en plenitud (...).
Es una publicación corta pero eficiente. En pocas palabras y sin muchos rodeos argumenta por qué la visión occidental de la vida, que se lee en la fórmu- la de la psicología positiva, se queda corta para alcanzar la gran meta.
“F = P + C + A, es decir la felicidad es la suma de la predisposición + condiciones de vida + actividades voluntarias”.
Pero, analiza que según los investigadores, la predisposición solo determina el 40 por ciento de la experiencia de felicidad de una persona y que se ha estudiado que es genética, depende de la infancia y las características conductuales de los padres.
“Las neuronas de un niño reflejan las emociones de los adultos que lo rodean y le hacen sentir lo que estos sienten. Si un niño vive rodeado de adultos infelices, su sistema nervioso quedará programado para la infelicidad, aun antes de tener motivos para sentirla”, dice.
Mientras que el segundo factor, las condiciones de vida, otorgaría entre el 7 y el 12 por ciento de la experiencia feliz. Pues, indican que más que tener una vida holgada, trágica o en carencia absoluta, el acento está en la capacidad de adaptación que se tienen a las experiencias positivas y también negativas.
“Como dijo Darwin, el factor más importante para la supervivencia no es la inteligencia ni la fortaleza sino la adaptabilidad. La resistencia emocional, la capacidad de recuperarse después de una experiencia adversa, es uno de los indicadores que definen mejor quién vivirá largo tiempo”, cita.
Siguiendo la fórmula, Chopra describe que el 50 por ciento de la felicidad dependería del tercer factor: “Las cosas que elegimos hacer en nuestra vida cotidiana”, y que irían más allá de la satisfacción personal, sino que están relacionadas con la expresión creativa o la felicidad de otra persona, donde en ambos casos se accede a lo más profundo del ser.
No obstante, es severo en asegurar que esta fórmula occidental no garantiza la felicidad auténtica o duradera, porque en su opinión, solo el tercer factor toma en consideración la vida interior de la persona y que para él, es la que abre la puerta a lo que considera el único lugar donde se halla el secreto de la felicidad: el descubrimiento del ser auténtico, el ser interior, un estado fundamental que permite la iluminación o la disipación de la duda, la ira, el temor y la ignorancia.
LAS SIETE CLAVES
Antes de entregar su “receta” el famoso guía espiritual enseña que es imprescindible entender que la causa del sufrimiento es la memoria y la imaginación.
“Cargamos con las heridas del pasado e imaginamos que el futuro nos depara más sufrimiento”. Entonces, dice, para millones de personas, el presente gira en torno a huir del dolor pasado y evitar el dolor futuro.
Para salir de este círculo vicioso, dice que es necesario conocer la auténtica identidad, pues ese es el camino y la receta que él propone. ¿Cómo lograrlo? Dando pequeños pasos día a día.
A continuación, una síntesis de su estrategia para ser feliz:
1.- Toma conciencia de tu cuerpo: tu cuerpo y el universo constituyen un mismo campo de energía, información y conciencia. El cuerpo es tu conexión con la computadora cósmica. Al sentir tu cuerpo y responderle de manera consciente se experimenta paz, armonía y alegría.
2.- Descubre la verdadera autoestima: no tiene que ver con mejorar la imagen y no depende de las buenas o malas opiniones de los demás. Esta es intrépida. Su valía es infinita. Cuando cimientes tu identidad en tu ser verdadero, y no en tu imagen pública, hallarás una felicidad que nadie podrá arrebatarte.
3.- Desintoxica tu vida: nuestro estado natural se caracteriza por la alegría, la tranquilidad y la realización espontánea. Cuando no lo experimen- tamos es porque hay contaminación. Esta puede ser el resultado de emociones, relaciones o hábitos tóxicos, así como de sustancias tóxicas que causan culpa, vergüenza, baja autoestima. Por lo tanto, la solución está en dar marcha atrás a los condicionamientos que se han producido.
4.-Renuncia a tener la razón: cuando no insistes en tener la razón accedes a una enorme cantidad de energía. Tener la razón implica que otro está equivocado. La confrontación de tener la razón y no tenerla daña cualquier relación. Esto no significa que uno no tenga opinión, pero puedes renunciar a tu necesidad de defenderla.
Todos somos conciencias individuales con maneras peculiares de ver la vida. La plenitud es un estado de profunda paz y felicidad.
5.- Concéntrate en el presente: si lo haces, tu vida se renovará constantemente. El momento presente es lo único eterno. No muere ni puede ser olvidado. Por eso la felicidad en el presen- te no se te puede arrebatar. Ella te libera de la trampa del tiempo, que produce pesar debido al pensamiento, la evaluación y el análisis. Experimenta la intemporalidad, ahí está tu ser verdadero.
6.- Observa al mundo en ti: si lo haces dejan de existir los obstáculos externos para la felicidad. Los mundos interno y externo son espejo uno del otro. Se modifican de acuerdo con tu estado de conciencia. Si estás vibrando en el temor, tu mundo interior de pensamientos y emociones, así como tu mundo exterior de circunstancias y relaciones, lo reflejarán. Distinto será si vibras en el amor, fluirá la felicidad y la abundancia.
7.- Vive para la iluminación: buscarla es buscar tu ser verdadero. Es el estado más atento de la existencia y también el más natural, pues de él provienes. Tu hogar es un lugar de profundo amor, tranquilidad y alegría. Al regresar a él, comprenderás que tu anhelo de felicidad era solo el principio. Tu deseo más profundo era la libertad que resulta del completo despertar.
Ecología relacional para sanar
Hace ya diez años que la boliviana Claudia Jimeno, psicóloga titulada en Hungría, trabaja con el famoso Método Espere (Énergie Spécifique Pour une Écologie Relationnelle Essentielle/ Energía específica para una ecología relacional esencial), desarrollado por el llamado “genio de la comunicación relacional”, el francés Jacques Salome, y los resultados según esta terapeuta son sorprendentes.
El método que creó Salome, un psicólogo y sociólogo que ha trabajado en diversos ámbitos, entre ellos los reformatorios para jóvenes inadaptados, atañe a la relación entre padres e hijos, de pareja, pero también a la del ser humano con su propio cuerpo.
Lo que el cuerpo escupe
Según Claudia Jimeno, que permanecerá en La Paz por los siguientes dos meses para impartir talleres, cursos y terapias individuales, una enfermedad o una afección física cualquiera, por pequeña que sea, no se manifiesta por casualidad.
Es la consecuencia de algún suceso, de emociones o es el resultado de las situaciones vividas en alguna relación interpersonal. “El cuerpo escupe las cosas que nosotros nos tragamos y nos tragamos enojos, palabras, situaciones que queremos esconder”, sostiene.
El método Espere trabaja con herramientas visuales y con símbolos. El paciente elige un objeto por medio del cual representa, por ejemplo, una enfermedad, cuyo sentido y causa se empiezan a desentrañar a partir de ahí.
El miedo, hasta los huesos
“Hace algún tiempo vino a consulta una paciente que padecía cáncer de huesos. Le pedí que elija entre varios objetos uno que para ella representara su enfermedad. Eligió una serpiente”, dice Claudia.
Después de un largo periodo de sesiones, la paciente recordó una situación de su infancia. Cuando era pequeña, su madre la pegaba. “Un día su mamá la estaba correteando en el patio para pegarla y ella sentía muchísimo miedo. Se metió a una especie de pasadizo que se conectaba con la casa de al lado, pero estaba bloqueado. La niña vio cómo su madre se acercaba y sintió un miedo terrible. Tenía cuatro años”, relata.
Entonces, la terapeuta le pidió nuevamente que represente su miedo por medio de un objeto y la mujer volvió a elegir la misma serpiente para simbolizar su enfermedad. A lo largo de la terapia, se habían abordado diversos temas, relaciones y conflictos, pero el miedo a la madre se encontraba en la base de todo. Cuando se descubre la raíz del problema, se lleva a cabo una restitución que concluye con la situación y cierra el conflicto.
“En este caso ayudé a la paciente a contactarse con la niña que había sido para que le diga a su madre lo que había sentido y cierre así la situación”, cuenta la psicóloga. Lo que la mujer le pudo decir a la madre fue que “tenía tanto miedo que ese día el miedo se me metió en los huesos”.
Un tiempo después la paciente acudió a su periódico control médico y descubrió que el cáncer había desaparecido. La curación no se da de un momento a otro, sino a partir de un trabajo intenso con el paciente. Pero los exámenes médicos regulares ayudan a determinar si la terapia va por buen camino. En la mayoría de las ocasiones, no es una sola cosa la que el cuerpo intenta decir, sino “muchas cosas a la vez”.
Según esta psicóloga, también es posible que otras personas somaticen y hagan suyos problemas o conflictos que no les corresponden.
Claudia recuerda el caso de una madre que llegó a su consulta porque su hijo estaba perdiendo la visión del ojo izquierdo. La mujer estaba desesperada; los médicos le habían anunciado que el problema podía detenerse, pero era muy difícil que su hijo recuperara lo que en apariencia ya había perdido.
“Lo que hice no fue trabajar con el niño, sino con ella, con el miedo y la desesperación que sentía por la salud del hijo”, asegura. La terapia reveló que el padre del menor, antes de casarse con ella, había decidido alejarse por un tiempo. La mujer había sufrido mucho durante el tiempo de esa separación, pero resolvió olvidar el incidente cuando él regresó. No era su propio cuerpo el que estaba “escupiendo” el dolor que ella había querido “tragarse”, sino el de su hijo. El niño le estaba mostrando lo que ella había evitado ver.
Claudia le explicó que debía contarle a su esposo lo que hasta entonces había callado y decirle a su hijo que se había hecho cargo de un asunto en el que no jugaba papel alguno. Para sorpresa del oculista, el niño empezó a recuperar muy rápido la visión, sólo con los ejercicios que le había dado. “Hay cosas que parecen milagrosas, pero que en realidad no lo son tanto”, dice Claudia.
El método trata el sobrepeso, el resfrío, las alegrías e incluso los accidentes que parecen algo aleatorios, pero que en realidad son parte de un lenguaje mediante el cual el cuerpo expresa conflictos que no han sido resueltos.
De compromisos imaginados
Pero los talleres de Claudia abordan, además, otros temas, como las relaciones de pareja y entre padres e hijos. Esta psicóloga ofrece herramientas prácticas y sencillas para mejorar la comunicación.
La psicóloga revela que, por ejemplo, en las relaciones de pareja el compromiso se da mucho más tarde de lo que la gente suele suponer. “Nos encontramos con alguien y sentimos que es lindo pasar el tiempo juntos, el método llama esto ‘relación de encuentro’; también intervienen las relaciones sexuales, porque si no somos sólo amigos. Pueden pasar años y nosotros creemos que tenemos pareja y que tenemos un compromiso, cuando en realidad no es así. El compromiso debe ser hablado y puesto en claro de manera concreta”, señala. “No hay compromisos tácitos. Mientras no haya nada hablado, no hay nada. Por lo general, son las mujeres las que creen que tienen un compromiso que es tácito y los hombres siguen en la relación de encuentro”, afirma.
Según la terapeuta, hombres y mujeres siguen una dinámica distinta en lo que se refiere a su comportamiento. “Fisiológica, orgánica y hasta emocionalmente percibimos las cosas de manera distinta y las mujeres tienden a asumir compromisos más rápidamente; incluso nuestras conexiones neuronales son distintas. Y todo va a ser diferente porque percibimos el mundo de otra manera. La comunicación significa ‘poner en común’”.
“Tú (no) ‘me haces’ feliz”
La puesta en común implica tomar entera responsabilidad por lo que uno siente. Según Claudia, en estos asuntos no se puede hablar de una “realidad objetiva”, sino solamente de percepciones. Si uno se pasa la vida “interpretando” y reaccionando frente al comportamiento de los demás, se olvida de sí mismo.
“Si nosotros nos ponemos a dirigir la vida del otro, no nos miramos a nosotros mismos. Es como meternos en la casa de alguien para decirle que lave sus ventanas o tienda su cama y, mientras tanto, en nuestra propia casa no hay nadie. El método te enseña a volver un poco hacia ti y a comunicar lo que tú realmente estás viviendo”. Una de las herramientas más importantes es no hablar del otro ni decirle “tú me haces renegar”, ni siquiera “tú me haces feliz”, sino más bien “yo reniego” o “me siento feliz cuando estoy contigo”.
“Por la experiencia que tengo, empezar las frases con ‘yo’ reduce en un 50% los conflictos en todas las relaciones. Eso es diferente de toda la dinámica de reproches y pinchazos y, cuando se trata con niños, eso es terrible”, sostiene la terapeuta.
ejercicios que le había dado. “Hay cosas que parecen milagrosas, pero que en realidad no lo son tanto”, dice Claudia. El método trata el sobrepeso, el resfrío, las alegrías e incluso los accidentes que parecen algo aleatorios, pero que en realidad son parte de un lenguaje mediante el cual el cuerpo expresa conflictos que no han sido resueltos. De compromisos imaginados Pero los talleres de Claudia abordan, además, otros temas, como las relaciones de pareja y entre padres e hijos. Esta psicóloga ofrece herramientas prácticas y sencillas para mejorar la comunicación. La psicóloga revela que, por ejemplo, en las relaciones de pareja el compromiso se da mucho más tarde de lo que la gente suele suponer. “Nos encontramos con alguien y sentimos que es lindo pasar el tiempo juntos, el método llama esto ‘relación de encuentro’; también intervienen las relaciones sexuales, porque si no somos sólo amigos. Pueden pasar años y nosotros creemos que tenemos pareja y que tenemos un compromiso, cuando en realidad no es así. El compromiso debe ser hablado y puesto en claro de manera concreta”, señala. “No hay compromisos tácitos. Mientras no haya nada hablado, no hay nada. Por lo general, son las mujeres las que creen que tienen un compromiso que es tácito y los hombres siguen en la relación de encuentro”, afirma. Según la terapeuta, hombres y mujeres siguen una dinámica distinta en lo que se refiere a su comportamiento. “Fisiológica, orgánica y hasta emocionalmente percibimos las cosas de manera distinta y las mujeres tienden a asumir compromisos más rápidamente; incluso nuestras conexiones neuronales son distintas. Y todo va a ser diferente porque percibimos el mundo de otra manera. La comunicación significa ‘poner en común’”. “Tú (no) ‘me haces’ feliz” La puesta en común implica tomar entera responsabilidad por lo que uno siente. Según Claudia, en estos asuntos no se puede hablar de una “realidad objetiva”, sino solamente de percepciones. Si uno se pasa la vida “interpretando” y reaccionando frente al comportamiento de los demás, se olvida de sí mismo. “Si nosotros nos ponemos a dirigir la vida del otro, no nos miramos a nosotros mismos. Es como meternos en la casa de alguien para decirle que lave sus ventanas o tienda su cama y, mientras tanto, en nuestra propia casa no hay nadie. El método te enseña a volver un poco hacia ti y a comunicar lo que tú realmente estás viviendo”. Una de las herramientas más importantes es no hablar del otro ni decirle “tú me haces renegar”, ni siquiera “tú me haces feliz”, sino más bien “yo reniego” o “me siento feliz cuando estoy contigo”. “Por la experiencia que tengo, empezar las frases con ‘yo’ reduce en un 50% los conflictos en todas las relaciones. Eso es diferente de toda la dinámica de reproches y pinchazos y, cuando se trata con niños, eso es terrible”, sostiene la terapeuta.ejercicios que le había dado. “Hay cosas que parecen milagrosas, pero que en realidad no lo son tanto”, dice Claudia. El método trata el sobrepeso, el resfrío, las alegrías e incluso los accidentes que parecen algo aleatorios, pero que en realidad son parte de un lenguaje mediante el cual el cuerpo expresa conflictos que no han sido resueltos. De compromisos imaginados Pero los talleres de Claudia abordan, además, otros temas, como las relaciones de pareja y entre padres e hijos. Esta psicóloga ofrece herramientas prácticas y sencillas para mejorar la comunicación. La psicóloga revela que, por ejemplo, en las relaciones de pareja el compromiso se da mucho más tarde de lo que la gente suele suponer. “Nos encontramos con alguien y sentimos que es lindo pasar el tiempo juntos, el método llama esto ‘relación de encuentro’; también intervienen las relaciones sexuales, porque si no somos sólo amigos. Pueden pasar años y nosotros creemos que tenemos pareja y que tenemos un compromiso, cuando en realidad no es así. El compromiso debe ser hablado y puesto en claro de manera concreta”, señala. “No hay compromisos tácitos. Mientras no haya nada hablado, no hay nada. Por lo general, son las mujeres las que creen que tienen un compromiso que es tácito y los hombres siguen en la relación de encuentro”, afirma. Según la terapeuta, hombres y mujeres siguen una dinámica distinta en lo que se refiere a su comportamiento. “Fisiológica, orgánica y hasta emocionalmente percibimos las cosas de manera distinta y las mujeres tienden a asumir compromisos más rápidamente; incluso nuestras conexiones neuronales son distintas. Y todo va a ser diferente porque percibimos el mundo de otra manera. La comunicación significa ‘poner en común’”. “Tú (no) ‘me haces’ feliz” La puesta en común implica tomar entera responsabilidad por lo que uno siente. Según Claudia, en estos asuntos no se puede hablar de una “realidad objetiva”, sino solamente de percepciones. Si uno se pasa la vida “interpretando” y reaccionando frente al comportamiento de los demás, se olvida de sí mismo. “Si nosotros nos ponemos a dirigir la vida del otro, no nos miramos a nosotros mismos. Es como meternos en la casa de alguien para decirle que lave sus ventanas o tienda su cama y, mientras tanto, en nuestra propia casa no hay nadie. El método te enseña a volver un poco hacia ti y a comunicar lo que tú realmente estás viviendo”. Una de las herramientas más importantes es no hablar del otro ni decirle “tú me haces renegar”, ni siquiera “tú me haces feliz”, sino más bien “yo reniego” o “me siento feliz cuando estoy contigo”. “Por la experiencia que tengo, empezar las frases con ‘yo’ reduce en un 50% los conflictos en todas las relaciones. Eso es diferente de toda la dinámica de reproches y pinchazos y, cuando se trata con niños, eso es terrible”, sostiene la terapeuta.ejercicios que le había dado. “Hay cosas que parecen milagrosas, pero que en realidad no lo son tanto”, dice Claudia. El método trata el sobrepeso, el resfrío, las alegrías e incluso los accidentes que parecen algo aleatorios, pero que en realidad son parte de un lenguaje mediante el cual el cuerpo expresa conflictos que no han sido resueltos. De compromisos imaginados Pero los talleres de Claudia abordan, además, otros temas, como las relaciones de pareja y entre padres e hijos. Esta psicóloga ofrece herramientas prácticas y sencillas para mejorar la comunicación. La psicóloga revela que, por ejemplo, en las relaciones de pareja el compromiso se da mucho más tarde de lo que la gente suele suponer. “Nos encontramos con alguien y sentimos que es lindo pasar el tiempo juntos, el método llama esto ‘relación de encuentro’; también intervienen las relaciones sexuales, porque si no somos sólo amigos. Pueden pasar años y nosotros creemos que tenemos pareja y que tenemos un compromiso, cuando en realidad no es así. El compromiso debe ser hablado y puesto en claro de manera concreta”, señala. “No hay compromisos tácitos. Mientras no haya nada hablado, no hay nada. Por lo general, son las mujeres las que creen que tienen un compromiso que es tácito y los hombres siguen en la relación de encuentro”, afirma. Según la terapeuta, hombres y mujeres siguen una dinámica distinta en lo que se refiere a su comportamiento. “Fisiológica, orgánica y hasta emocionalmente percibimos las cosas de manera distinta y las mujeres tienden a asumir compromisos más rápidamente; incluso nuestras conexiones neuronales son distintas. Y todo va a ser diferente porque percibimos el mundo de otra manera. La comunicación significa ‘poner en común’”. “Tú (no) ‘me haces’ feliz” La puesta en común implica tomar entera responsabilidad por lo que uno siente. Según Claudia, en estos asuntos no se puede hablar de una “realidad objetiva”, sino solamente de percepciones. Si uno se pasa la vida “interpretando” y reaccionando frente al comportamiento de los demás, se olvida de sí mismo. “Si nosotros nos ponemos a dirigir la vida del otro, no nos miramos a nosotros mismos. Es como meternos en la casa de alguien para decirle que lave sus ventanas o tienda su cama y, mientras tanto, en nuestra propia casa no hay nadie. El método te enseña a volver un poco hacia ti y a comunicar lo que tú realmente estás viviendo”. Una de las herramientas más importantes es no hablar del otro ni decirle “tú me haces renegar”, ni siquiera “tú me haces feliz”, sino más bien “yo reniego” o “me siento feliz cuando estoy contigo”. “Por la experiencia que tengo, empezar las frases con ‘yo’ reduce en un 50% los conflictos en todas las relaciones. Eso es diferente de toda la dinámica de reproches y pinchazos y, cuando se trata con niños, eso es terrible”, sostiene la terapeuta.
El método que creó Salome, un psicólogo y sociólogo que ha trabajado en diversos ámbitos, entre ellos los reformatorios para jóvenes inadaptados, atañe a la relación entre padres e hijos, de pareja, pero también a la del ser humano con su propio cuerpo.
Lo que el cuerpo escupe
Según Claudia Jimeno, que permanecerá en La Paz por los siguientes dos meses para impartir talleres, cursos y terapias individuales, una enfermedad o una afección física cualquiera, por pequeña que sea, no se manifiesta por casualidad.
Es la consecuencia de algún suceso, de emociones o es el resultado de las situaciones vividas en alguna relación interpersonal. “El cuerpo escupe las cosas que nosotros nos tragamos y nos tragamos enojos, palabras, situaciones que queremos esconder”, sostiene.
El método Espere trabaja con herramientas visuales y con símbolos. El paciente elige un objeto por medio del cual representa, por ejemplo, una enfermedad, cuyo sentido y causa se empiezan a desentrañar a partir de ahí.
El miedo, hasta los huesos
“Hace algún tiempo vino a consulta una paciente que padecía cáncer de huesos. Le pedí que elija entre varios objetos uno que para ella representara su enfermedad. Eligió una serpiente”, dice Claudia.
Después de un largo periodo de sesiones, la paciente recordó una situación de su infancia. Cuando era pequeña, su madre la pegaba. “Un día su mamá la estaba correteando en el patio para pegarla y ella sentía muchísimo miedo. Se metió a una especie de pasadizo que se conectaba con la casa de al lado, pero estaba bloqueado. La niña vio cómo su madre se acercaba y sintió un miedo terrible. Tenía cuatro años”, relata.
Entonces, la terapeuta le pidió nuevamente que represente su miedo por medio de un objeto y la mujer volvió a elegir la misma serpiente para simbolizar su enfermedad. A lo largo de la terapia, se habían abordado diversos temas, relaciones y conflictos, pero el miedo a la madre se encontraba en la base de todo. Cuando se descubre la raíz del problema, se lleva a cabo una restitución que concluye con la situación y cierra el conflicto.
“En este caso ayudé a la paciente a contactarse con la niña que había sido para que le diga a su madre lo que había sentido y cierre así la situación”, cuenta la psicóloga. Lo que la mujer le pudo decir a la madre fue que “tenía tanto miedo que ese día el miedo se me metió en los huesos”.
Un tiempo después la paciente acudió a su periódico control médico y descubrió que el cáncer había desaparecido. La curación no se da de un momento a otro, sino a partir de un trabajo intenso con el paciente. Pero los exámenes médicos regulares ayudan a determinar si la terapia va por buen camino. En la mayoría de las ocasiones, no es una sola cosa la que el cuerpo intenta decir, sino “muchas cosas a la vez”.
Según esta psicóloga, también es posible que otras personas somaticen y hagan suyos problemas o conflictos que no les corresponden.
Claudia recuerda el caso de una madre que llegó a su consulta porque su hijo estaba perdiendo la visión del ojo izquierdo. La mujer estaba desesperada; los médicos le habían anunciado que el problema podía detenerse, pero era muy difícil que su hijo recuperara lo que en apariencia ya había perdido.
“Lo que hice no fue trabajar con el niño, sino con ella, con el miedo y la desesperación que sentía por la salud del hijo”, asegura. La terapia reveló que el padre del menor, antes de casarse con ella, había decidido alejarse por un tiempo. La mujer había sufrido mucho durante el tiempo de esa separación, pero resolvió olvidar el incidente cuando él regresó. No era su propio cuerpo el que estaba “escupiendo” el dolor que ella había querido “tragarse”, sino el de su hijo. El niño le estaba mostrando lo que ella había evitado ver.
Claudia le explicó que debía contarle a su esposo lo que hasta entonces había callado y decirle a su hijo que se había hecho cargo de un asunto en el que no jugaba papel alguno. Para sorpresa del oculista, el niño empezó a recuperar muy rápido la visión, sólo con los ejercicios que le había dado. “Hay cosas que parecen milagrosas, pero que en realidad no lo son tanto”, dice Claudia.
El método trata el sobrepeso, el resfrío, las alegrías e incluso los accidentes que parecen algo aleatorios, pero que en realidad son parte de un lenguaje mediante el cual el cuerpo expresa conflictos que no han sido resueltos.
De compromisos imaginados
Pero los talleres de Claudia abordan, además, otros temas, como las relaciones de pareja y entre padres e hijos. Esta psicóloga ofrece herramientas prácticas y sencillas para mejorar la comunicación.
La psicóloga revela que, por ejemplo, en las relaciones de pareja el compromiso se da mucho más tarde de lo que la gente suele suponer. “Nos encontramos con alguien y sentimos que es lindo pasar el tiempo juntos, el método llama esto ‘relación de encuentro’; también intervienen las relaciones sexuales, porque si no somos sólo amigos. Pueden pasar años y nosotros creemos que tenemos pareja y que tenemos un compromiso, cuando en realidad no es así. El compromiso debe ser hablado y puesto en claro de manera concreta”, señala. “No hay compromisos tácitos. Mientras no haya nada hablado, no hay nada. Por lo general, son las mujeres las que creen que tienen un compromiso que es tácito y los hombres siguen en la relación de encuentro”, afirma.
Según la terapeuta, hombres y mujeres siguen una dinámica distinta en lo que se refiere a su comportamiento. “Fisiológica, orgánica y hasta emocionalmente percibimos las cosas de manera distinta y las mujeres tienden a asumir compromisos más rápidamente; incluso nuestras conexiones neuronales son distintas. Y todo va a ser diferente porque percibimos el mundo de otra manera. La comunicación significa ‘poner en común’”.
“Tú (no) ‘me haces’ feliz”
La puesta en común implica tomar entera responsabilidad por lo que uno siente. Según Claudia, en estos asuntos no se puede hablar de una “realidad objetiva”, sino solamente de percepciones. Si uno se pasa la vida “interpretando” y reaccionando frente al comportamiento de los demás, se olvida de sí mismo.
“Si nosotros nos ponemos a dirigir la vida del otro, no nos miramos a nosotros mismos. Es como meternos en la casa de alguien para decirle que lave sus ventanas o tienda su cama y, mientras tanto, en nuestra propia casa no hay nadie. El método te enseña a volver un poco hacia ti y a comunicar lo que tú realmente estás viviendo”. Una de las herramientas más importantes es no hablar del otro ni decirle “tú me haces renegar”, ni siquiera “tú me haces feliz”, sino más bien “yo reniego” o “me siento feliz cuando estoy contigo”.
“Por la experiencia que tengo, empezar las frases con ‘yo’ reduce en un 50% los conflictos en todas las relaciones. Eso es diferente de toda la dinámica de reproches y pinchazos y, cuando se trata con niños, eso es terrible”, sostiene la terapeuta.
ejercicios que le había dado. “Hay cosas que parecen milagrosas, pero que en realidad no lo son tanto”, dice Claudia. El método trata el sobrepeso, el resfrío, las alegrías e incluso los accidentes que parecen algo aleatorios, pero que en realidad son parte de un lenguaje mediante el cual el cuerpo expresa conflictos que no han sido resueltos. De compromisos imaginados Pero los talleres de Claudia abordan, además, otros temas, como las relaciones de pareja y entre padres e hijos. Esta psicóloga ofrece herramientas prácticas y sencillas para mejorar la comunicación. La psicóloga revela que, por ejemplo, en las relaciones de pareja el compromiso se da mucho más tarde de lo que la gente suele suponer. “Nos encontramos con alguien y sentimos que es lindo pasar el tiempo juntos, el método llama esto ‘relación de encuentro’; también intervienen las relaciones sexuales, porque si no somos sólo amigos. Pueden pasar años y nosotros creemos que tenemos pareja y que tenemos un compromiso, cuando en realidad no es así. El compromiso debe ser hablado y puesto en claro de manera concreta”, señala. “No hay compromisos tácitos. Mientras no haya nada hablado, no hay nada. Por lo general, son las mujeres las que creen que tienen un compromiso que es tácito y los hombres siguen en la relación de encuentro”, afirma. Según la terapeuta, hombres y mujeres siguen una dinámica distinta en lo que se refiere a su comportamiento. “Fisiológica, orgánica y hasta emocionalmente percibimos las cosas de manera distinta y las mujeres tienden a asumir compromisos más rápidamente; incluso nuestras conexiones neuronales son distintas. Y todo va a ser diferente porque percibimos el mundo de otra manera. La comunicación significa ‘poner en común’”. “Tú (no) ‘me haces’ feliz” La puesta en común implica tomar entera responsabilidad por lo que uno siente. Según Claudia, en estos asuntos no se puede hablar de una “realidad objetiva”, sino solamente de percepciones. Si uno se pasa la vida “interpretando” y reaccionando frente al comportamiento de los demás, se olvida de sí mismo. “Si nosotros nos ponemos a dirigir la vida del otro, no nos miramos a nosotros mismos. Es como meternos en la casa de alguien para decirle que lave sus ventanas o tienda su cama y, mientras tanto, en nuestra propia casa no hay nadie. El método te enseña a volver un poco hacia ti y a comunicar lo que tú realmente estás viviendo”. Una de las herramientas más importantes es no hablar del otro ni decirle “tú me haces renegar”, ni siquiera “tú me haces feliz”, sino más bien “yo reniego” o “me siento feliz cuando estoy contigo”. “Por la experiencia que tengo, empezar las frases con ‘yo’ reduce en un 50% los conflictos en todas las relaciones. Eso es diferente de toda la dinámica de reproches y pinchazos y, cuando se trata con niños, eso es terrible”, sostiene la terapeuta.ejercicios que le había dado. “Hay cosas que parecen milagrosas, pero que en realidad no lo son tanto”, dice Claudia. El método trata el sobrepeso, el resfrío, las alegrías e incluso los accidentes que parecen algo aleatorios, pero que en realidad son parte de un lenguaje mediante el cual el cuerpo expresa conflictos que no han sido resueltos. De compromisos imaginados Pero los talleres de Claudia abordan, además, otros temas, como las relaciones de pareja y entre padres e hijos. Esta psicóloga ofrece herramientas prácticas y sencillas para mejorar la comunicación. La psicóloga revela que, por ejemplo, en las relaciones de pareja el compromiso se da mucho más tarde de lo que la gente suele suponer. “Nos encontramos con alguien y sentimos que es lindo pasar el tiempo juntos, el método llama esto ‘relación de encuentro’; también intervienen las relaciones sexuales, porque si no somos sólo amigos. Pueden pasar años y nosotros creemos que tenemos pareja y que tenemos un compromiso, cuando en realidad no es así. El compromiso debe ser hablado y puesto en claro de manera concreta”, señala. “No hay compromisos tácitos. Mientras no haya nada hablado, no hay nada. Por lo general, son las mujeres las que creen que tienen un compromiso que es tácito y los hombres siguen en la relación de encuentro”, afirma. Según la terapeuta, hombres y mujeres siguen una dinámica distinta en lo que se refiere a su comportamiento. “Fisiológica, orgánica y hasta emocionalmente percibimos las cosas de manera distinta y las mujeres tienden a asumir compromisos más rápidamente; incluso nuestras conexiones neuronales son distintas. Y todo va a ser diferente porque percibimos el mundo de otra manera. La comunicación significa ‘poner en común’”. “Tú (no) ‘me haces’ feliz” La puesta en común implica tomar entera responsabilidad por lo que uno siente. Según Claudia, en estos asuntos no se puede hablar de una “realidad objetiva”, sino solamente de percepciones. Si uno se pasa la vida “interpretando” y reaccionando frente al comportamiento de los demás, se olvida de sí mismo. “Si nosotros nos ponemos a dirigir la vida del otro, no nos miramos a nosotros mismos. Es como meternos en la casa de alguien para decirle que lave sus ventanas o tienda su cama y, mientras tanto, en nuestra propia casa no hay nadie. El método te enseña a volver un poco hacia ti y a comunicar lo que tú realmente estás viviendo”. Una de las herramientas más importantes es no hablar del otro ni decirle “tú me haces renegar”, ni siquiera “tú me haces feliz”, sino más bien “yo reniego” o “me siento feliz cuando estoy contigo”. “Por la experiencia que tengo, empezar las frases con ‘yo’ reduce en un 50% los conflictos en todas las relaciones. Eso es diferente de toda la dinámica de reproches y pinchazos y, cuando se trata con niños, eso es terrible”, sostiene la terapeuta.ejercicios que le había dado. “Hay cosas que parecen milagrosas, pero que en realidad no lo son tanto”, dice Claudia. El método trata el sobrepeso, el resfrío, las alegrías e incluso los accidentes que parecen algo aleatorios, pero que en realidad son parte de un lenguaje mediante el cual el cuerpo expresa conflictos que no han sido resueltos. De compromisos imaginados Pero los talleres de Claudia abordan, además, otros temas, como las relaciones de pareja y entre padres e hijos. Esta psicóloga ofrece herramientas prácticas y sencillas para mejorar la comunicación. La psicóloga revela que, por ejemplo, en las relaciones de pareja el compromiso se da mucho más tarde de lo que la gente suele suponer. “Nos encontramos con alguien y sentimos que es lindo pasar el tiempo juntos, el método llama esto ‘relación de encuentro’; también intervienen las relaciones sexuales, porque si no somos sólo amigos. Pueden pasar años y nosotros creemos que tenemos pareja y que tenemos un compromiso, cuando en realidad no es así. El compromiso debe ser hablado y puesto en claro de manera concreta”, señala. “No hay compromisos tácitos. Mientras no haya nada hablado, no hay nada. Por lo general, son las mujeres las que creen que tienen un compromiso que es tácito y los hombres siguen en la relación de encuentro”, afirma. Según la terapeuta, hombres y mujeres siguen una dinámica distinta en lo que se refiere a su comportamiento. “Fisiológica, orgánica y hasta emocionalmente percibimos las cosas de manera distinta y las mujeres tienden a asumir compromisos más rápidamente; incluso nuestras conexiones neuronales son distintas. Y todo va a ser diferente porque percibimos el mundo de otra manera. La comunicación significa ‘poner en común’”. “Tú (no) ‘me haces’ feliz” La puesta en común implica tomar entera responsabilidad por lo que uno siente. Según Claudia, en estos asuntos no se puede hablar de una “realidad objetiva”, sino solamente de percepciones. Si uno se pasa la vida “interpretando” y reaccionando frente al comportamiento de los demás, se olvida de sí mismo. “Si nosotros nos ponemos a dirigir la vida del otro, no nos miramos a nosotros mismos. Es como meternos en la casa de alguien para decirle que lave sus ventanas o tienda su cama y, mientras tanto, en nuestra propia casa no hay nadie. El método te enseña a volver un poco hacia ti y a comunicar lo que tú realmente estás viviendo”. Una de las herramientas más importantes es no hablar del otro ni decirle “tú me haces renegar”, ni siquiera “tú me haces feliz”, sino más bien “yo reniego” o “me siento feliz cuando estoy contigo”. “Por la experiencia que tengo, empezar las frases con ‘yo’ reduce en un 50% los conflictos en todas las relaciones. Eso es diferente de toda la dinámica de reproches y pinchazos y, cuando se trata con niños, eso es terrible”, sostiene la terapeuta.
sábado, 24 de noviembre de 2012
Diez consejos para tener asertividad
La persona que carece de asertividad siempre acaba actuando o de forma sumisa, o de forma agresiva. Puede que te resulte difícil hallar el equilibrio y comportarte con asertividad, exponiendo tus sentimientos, opiniones, pensamientos, deseos y necesidades ante los demás.
Por eso te voy a dar diez consejos para que en dos situaciones comunes de la vida puedas actuar con asertividad. Cada consejo lo puedes poner en práctica en tu día a día, te sorprenderás de los buenos resultados que provocan en tus relaciones sociales.
¿POR QUÉ NECESITAMOS LA ASERTIVIDAD?
La asertividad nos permite comunicar a los demás nuestros sentimientos y pensamientos sin rodeos ni medias tintas, sino con sinceridad, pero sin pasar por alto el respeto y los derechos de las personas a las que les hablamos.
LAS VENTAJAS DE LA ASERTIVIDAD
• Crece nuestra autoestima, porque logramos expresarnos de una manera honesta y abierta.
• Ganamos confianza en nosotros mismos debido al hecho de ser firmes cuando la ocasión lo requiere.
• Es más fácil defender nuestros derechos en caso de que se vean atacados.
• No necesitamos imponer nada a nadie, sino que hacemos uso de la negociación pacífica.
• Debido a todo lo anterior, impulsamos nuestro crecimiento y desarrollo personal.
• Nuestro sentido de la responsabilidad crece en las relaciones con los demás, haciéndolas de calidad y constructivas.
SER ASERTIVOS NO SIGNIFICA SER AGRESIVOS
Si nos expresamos de forma que la otra persona se sienta humillada o sometida a nuestros deseos o infravalorando los suyos, estaríamos siendo agresivos, muy lejos de la asertividad. La persona asertiva no es manipuladora, sino que razona y escucha los motivos y razones de los demás. Esto nos permite no levantar resentimientos hacia nosotros.
Una persona asertiva dirá: "Esto que te he dicho es lo que pienso, lo que quiero, mis sentimientos…"
Una persona agresiva dirá: "Esto es lo que yo pienso, es increíble que pienses de forma diferente". En otras palabras: "Estoy en lo correcto, te estás equivocando, tus sentimientos no cuentan y los míos sí. Lo que tú quieres es una tontería, lo que yo pido sí es importante".
LOS DIEZ CONSEJOS CUANDO HAY UN CONFLICTO
1- Evita atacar con tus palabras, mantén tu atención en el problema, no en la persona.
2- No pierdas el respeto en ningún momento de la conversación.
3- Empieza hablando sobre aquellos puntos en los que coincides, será una buena base para pasar a los puntos en los que hay desacuerdo.
4- No pienses que sólo hay un ganador y un perdedor. Tendrán que ceder los dos y encontrarse en un punto intermedio. Si la otra persona no cede, tu habrás hecho tu parte y tendrás una buena conciencia. Sabrás que has hecho lo posible y que ya no eres responsable de que el conflicto no se haya resuelto. Inténtalo nuevamente dentro de unos días.
5- Busca las soluciones, no a los culpables que ocasionaron conflicto.
6- Llega a un acuerdo que no viole los derechos de nadie. Aunque tengas que ceder, siempre ganarás más que si la hostilidad continúa.
Cuando tienes que pedir explicaciones o aclaraciones.
7- No generalices, se específico. Por ejemplo, si un compañero de trabajo no ha hecho bien su trabajo, no digas: "No has hecho bien tu trabajo". En vez de eso, di: "Te has equivocado al etiquetar el envío", o "te has olvidado comprobar la fecha en las páginas cuatro y cinco".
8- No juzgues, concede el beneficio de la duda. Si alguien te ha defraudado a tus espaldas, no digas: "¡Tienes dos caras!, ya no confío en ti". Aborda el problema diciendo: "Me he enfadado mucho cuando me han dicho que has estado hablando de mí a mis espaldas". De esta manera permites que la persona conserve su derecho de poder defenderse de, quizás, un mal entendido.
9- No exageres, sé una persona justa en tus declaraciones. Creo que todos hemos dicho más de una vez: "Es que siempre…", o "Nunca…". No podemos exagerar los defectos de los demás, sería mejor que dijeras: "En esta ocasión…" o, "Pocas veces…".
10- Muestra comprensión. Si cuando alguien se enfada contigo muestras comprensión y pides que te exprese como se siente, escuchando atentamente, lo más probable es que se desvanezca el enfado de la otra persona y podáis establecer un diálogo constructivo.
Por eso te voy a dar diez consejos para que en dos situaciones comunes de la vida puedas actuar con asertividad. Cada consejo lo puedes poner en práctica en tu día a día, te sorprenderás de los buenos resultados que provocan en tus relaciones sociales.
¿POR QUÉ NECESITAMOS LA ASERTIVIDAD?
La asertividad nos permite comunicar a los demás nuestros sentimientos y pensamientos sin rodeos ni medias tintas, sino con sinceridad, pero sin pasar por alto el respeto y los derechos de las personas a las que les hablamos.
LAS VENTAJAS DE LA ASERTIVIDAD
• Crece nuestra autoestima, porque logramos expresarnos de una manera honesta y abierta.
• Ganamos confianza en nosotros mismos debido al hecho de ser firmes cuando la ocasión lo requiere.
• Es más fácil defender nuestros derechos en caso de que se vean atacados.
• No necesitamos imponer nada a nadie, sino que hacemos uso de la negociación pacífica.
• Debido a todo lo anterior, impulsamos nuestro crecimiento y desarrollo personal.
• Nuestro sentido de la responsabilidad crece en las relaciones con los demás, haciéndolas de calidad y constructivas.
SER ASERTIVOS NO SIGNIFICA SER AGRESIVOS
Si nos expresamos de forma que la otra persona se sienta humillada o sometida a nuestros deseos o infravalorando los suyos, estaríamos siendo agresivos, muy lejos de la asertividad. La persona asertiva no es manipuladora, sino que razona y escucha los motivos y razones de los demás. Esto nos permite no levantar resentimientos hacia nosotros.
Una persona asertiva dirá: "Esto que te he dicho es lo que pienso, lo que quiero, mis sentimientos…"
Una persona agresiva dirá: "Esto es lo que yo pienso, es increíble que pienses de forma diferente". En otras palabras: "Estoy en lo correcto, te estás equivocando, tus sentimientos no cuentan y los míos sí. Lo que tú quieres es una tontería, lo que yo pido sí es importante".
LOS DIEZ CONSEJOS CUANDO HAY UN CONFLICTO
1- Evita atacar con tus palabras, mantén tu atención en el problema, no en la persona.
2- No pierdas el respeto en ningún momento de la conversación.
3- Empieza hablando sobre aquellos puntos en los que coincides, será una buena base para pasar a los puntos en los que hay desacuerdo.
4- No pienses que sólo hay un ganador y un perdedor. Tendrán que ceder los dos y encontrarse en un punto intermedio. Si la otra persona no cede, tu habrás hecho tu parte y tendrás una buena conciencia. Sabrás que has hecho lo posible y que ya no eres responsable de que el conflicto no se haya resuelto. Inténtalo nuevamente dentro de unos días.
5- Busca las soluciones, no a los culpables que ocasionaron conflicto.
6- Llega a un acuerdo que no viole los derechos de nadie. Aunque tengas que ceder, siempre ganarás más que si la hostilidad continúa.
Cuando tienes que pedir explicaciones o aclaraciones.
7- No generalices, se específico. Por ejemplo, si un compañero de trabajo no ha hecho bien su trabajo, no digas: "No has hecho bien tu trabajo". En vez de eso, di: "Te has equivocado al etiquetar el envío", o "te has olvidado comprobar la fecha en las páginas cuatro y cinco".
8- No juzgues, concede el beneficio de la duda. Si alguien te ha defraudado a tus espaldas, no digas: "¡Tienes dos caras!, ya no confío en ti". Aborda el problema diciendo: "Me he enfadado mucho cuando me han dicho que has estado hablando de mí a mis espaldas". De esta manera permites que la persona conserve su derecho de poder defenderse de, quizás, un mal entendido.
9- No exageres, sé una persona justa en tus declaraciones. Creo que todos hemos dicho más de una vez: "Es que siempre…", o "Nunca…". No podemos exagerar los defectos de los demás, sería mejor que dijeras: "En esta ocasión…" o, "Pocas veces…".
10- Muestra comprensión. Si cuando alguien se enfada contigo muestras comprensión y pides que te exprese como se siente, escuchando atentamente, lo más probable es que se desvanezca el enfado de la otra persona y podáis establecer un diálogo constructivo.
Las necesidades del alma
* Los sufrimientos que experimenta cada persona en su paso por esta vida, se deben, en su mayor parte, a sus propias limitaciones mentales y, sobre todo, al desconocimiento de la existencia de su propia mente subconsciente.
* Él subconsciente es, una especie de ser superior que habita en nosotros, tiene criterios propios y responde a nuestra comunicación, cuando lo hacemos con respeto y con actitud positiva.
* El subconsciente es responsable del funcionamiento y mantenimiento del proceso que llamamos salud; es también responsable del nivel de inteligencia que pueda poseer cada persona y contiene las respuestas precisas a cada pregunta que podamos plantearle con sinceridad y paciencia; además, tiene poder creativo y puede configurar soluciones creativas para cada problema específico que nos esté atingiendo el alma.
* Podríamos decir, que la realidad actual de nuestra vida es igual a la sumatoria de programas almacenados en la mente subconsciente. Si hubiera un curso para aprender a tener control subconsciente de nuestra vida, nuestra vida sería diferente, podríamos programar todo evento, toda situación, podríamos analizar nuestros hábitos indeseables o vicios y reprogramarlos, convertirlos en hábitos propiciadores del triunfo, podríamos programar a otras personas para que abandonen la apatía o la mala forma de vivir, en presencia o a distancia, podríamos visualizar metas y entender la verdadera causa de nuestros problemas; podríamos programar nuestro estado de ánimo y nuestra actuación en momentos críticos, para contar con la fuerza, la influencia y el poder de la mente subconsciente.
* Ahora bien, las necesidades del alma son situaciones de carencia de los recursos que la mente subconsciente nos puede brindar, -¿necesitamos mejorar nuestro carácter? el subconsciente puede hacerlo, ¿necesitamos ayudar a un ser querido? el subconsciente puede hacerlo, ¿necesitamos salir del estrés o de un momento de desesperación? el subconsciente nos puede ayudar.
* De la mente subconsciente provienen los actos de excelencia y de solución, que hacen mejorar y progresar a los individuos.
* Hace algunos años tomé “un curso personal de control subconsciente de nuestra vida” y aprendí a utilizar la técnica de la casa mental para programar la actividad de cada día de vida y al utilizar la pantalla de la mente, pude descubrir de qué manera perdía el tiempo y por qué no lograba obtener los resultados que buscaba, comencé a programarme a mí mismo haciendo lo que tenía que hacer y me puse en acción, y mi vida comenzó a cambiar, mi subconsciente estaba respondiendo y me estaba dando un apoyo constante en forma de ideas, de energía y de concentración, dejé de hablar de temas negativos y aprendí a llenar mi mente de pensamientos positivos, puedo asegurarle, querido lector, que muchas necesidades de mi alma comenzaron a ser satisfechas y vivo disfrutando de un mejoramiento diario e incesante, del proceso de programar y lograr metas diarias y de estar en contacto con usted.
* Para aprender a pensar con su subconsciente simplemente cierre los ojos y pregúntese:¿Qué es lo que realmente quisiera hacer en este día y cómo quisiera hacerlo? Ahora forme la imagen de la actividad que quiere hacer y júrese a sí mismo que la va a hacer y va a lograr su resultado, si lo consigue recuerde, ese será su primer paso hacia el gran éxito en su vida.
* Preguntas vivenciales: ¿Qué es lo que le gustó del presente artículo? ¿Cuál es la idea que más le ha llamado la atención?
* Nota importante: Los programas de cambio y mejoramiento de las conductas de veintidós días producen personas positivas y sensatas capaces de responsabilizarse de sus vidas y de sus estudios o de sus asuntos con las habilidades mentales y corporales que se aprenden.
* Si desea tener una conversación con el autor o una consulta acerca de cualquier problema, llame a los teléfonos del encabezado desde las 8.30 de la mañana (2488284 – 72513317), los problemas sólo se resuelven cuando se los afronta con seguridad.
* Él subconsciente es, una especie de ser superior que habita en nosotros, tiene criterios propios y responde a nuestra comunicación, cuando lo hacemos con respeto y con actitud positiva.
* El subconsciente es responsable del funcionamiento y mantenimiento del proceso que llamamos salud; es también responsable del nivel de inteligencia que pueda poseer cada persona y contiene las respuestas precisas a cada pregunta que podamos plantearle con sinceridad y paciencia; además, tiene poder creativo y puede configurar soluciones creativas para cada problema específico que nos esté atingiendo el alma.
* Podríamos decir, que la realidad actual de nuestra vida es igual a la sumatoria de programas almacenados en la mente subconsciente. Si hubiera un curso para aprender a tener control subconsciente de nuestra vida, nuestra vida sería diferente, podríamos programar todo evento, toda situación, podríamos analizar nuestros hábitos indeseables o vicios y reprogramarlos, convertirlos en hábitos propiciadores del triunfo, podríamos programar a otras personas para que abandonen la apatía o la mala forma de vivir, en presencia o a distancia, podríamos visualizar metas y entender la verdadera causa de nuestros problemas; podríamos programar nuestro estado de ánimo y nuestra actuación en momentos críticos, para contar con la fuerza, la influencia y el poder de la mente subconsciente.
* Ahora bien, las necesidades del alma son situaciones de carencia de los recursos que la mente subconsciente nos puede brindar, -¿necesitamos mejorar nuestro carácter? el subconsciente puede hacerlo, ¿necesitamos ayudar a un ser querido? el subconsciente puede hacerlo, ¿necesitamos salir del estrés o de un momento de desesperación? el subconsciente nos puede ayudar.
* De la mente subconsciente provienen los actos de excelencia y de solución, que hacen mejorar y progresar a los individuos.
* Hace algunos años tomé “un curso personal de control subconsciente de nuestra vida” y aprendí a utilizar la técnica de la casa mental para programar la actividad de cada día de vida y al utilizar la pantalla de la mente, pude descubrir de qué manera perdía el tiempo y por qué no lograba obtener los resultados que buscaba, comencé a programarme a mí mismo haciendo lo que tenía que hacer y me puse en acción, y mi vida comenzó a cambiar, mi subconsciente estaba respondiendo y me estaba dando un apoyo constante en forma de ideas, de energía y de concentración, dejé de hablar de temas negativos y aprendí a llenar mi mente de pensamientos positivos, puedo asegurarle, querido lector, que muchas necesidades de mi alma comenzaron a ser satisfechas y vivo disfrutando de un mejoramiento diario e incesante, del proceso de programar y lograr metas diarias y de estar en contacto con usted.
* Para aprender a pensar con su subconsciente simplemente cierre los ojos y pregúntese:¿Qué es lo que realmente quisiera hacer en este día y cómo quisiera hacerlo? Ahora forme la imagen de la actividad que quiere hacer y júrese a sí mismo que la va a hacer y va a lograr su resultado, si lo consigue recuerde, ese será su primer paso hacia el gran éxito en su vida.
* Preguntas vivenciales: ¿Qué es lo que le gustó del presente artículo? ¿Cuál es la idea que más le ha llamado la atención?
* Nota importante: Los programas de cambio y mejoramiento de las conductas de veintidós días producen personas positivas y sensatas capaces de responsabilizarse de sus vidas y de sus estudios o de sus asuntos con las habilidades mentales y corporales que se aprenden.
* Si desea tener una conversación con el autor o una consulta acerca de cualquier problema, llame a los teléfonos del encabezado desde las 8.30 de la mañana (2488284 – 72513317), los problemas sólo se resuelven cuando se los afronta con seguridad.
Impotencias y limitaciones - I
He aquí el
misterio del hombre: infinito en sueños y tan poca cosa en posibilidades.
Como
esas hendiduras abiertas en las pendientes de las montañas, así lleva el hombre
marcadas en sus raíces unas fronteras infranqueables: desea mucho y puede poco;
apunta alto y clava bajo; hace lo que no le gusta y no puede hacer lo que le
gustaría; intenta ser humilde y no puede; se esfuerza por agradar a todos y no
lo consigue; se propone metas concretas y, frecuentemente, se queda a medio
camino.
Brega por transponer sus propias
fronteras, suavizar los rasgos negativos de su personalidad; pero ciertos
condicionamientos, que le vienen desde los senos más profundos de su ser, se le
cruzan en el camino. Cuántas veces lucha por extirpar sus rencores, soslayar
sus envidias, calmar sus tensiones y proceder siempre con paciencia y
bondad...; pero no se sabe qué demonios interiores interceptan sus esfuerzos y
lo dejan maniatado.
Originalmente el hombre es
contingencia, precariedad, limitación e impotencia. He aquí el hontanar más
profundo del sufrimiento del hombre: sus propias fronteras.
* * *
Ya desde su primera infancia, el ser
humano se ciñe con el complejo de la omnipotencia: el niño vive la impresión de
que el mundo entero gira en torno a él; y, respirando vapores narcisistas,
mitifica cuanto le rodea:
sus padres tienen belleza y poder, su hogar es el más importante del
vecindario; y en medio de tanta maravilla, él, por supuesto, es una perla
preciosa.
En cuanto se asoma al balcón de la
vida, el niño comienza a despertar de aquel fantástico sueño, y comprueba que
sus padres no son tan maravillosos como se había imaginado, ni su familia tan
encumbrada, y que él tampoco es el eje del mundo.
Es un despertar amargo, ciertamente;
pero es también el primer paso hacia la “salvación”.
El gran desatino, el error
fundamental del hombre, consiste en querer permanecer encerrado, como en un
tibio seno materno, en el limbo de los sueños y las ficciones. Sin darse
cuenta, puede dedicarse a dar a luz ilusiones de omnipotencia y narcisismo
haciendo girar en sueños el mundo y su escena en torno a su eje. Son muchos los
que viven así.
Pero como la vida no es ensueño, la
dura realidad le obligará a despertar a cada instante; y así es como su
existencia puede transformarse en una cadena ininterrumpida de sobresaltos.
El primer capítulo de la sabiduría
aconseja al hombre mirar con los ojos abiertos la fría objetividad, permanecer
sereno y sin pestañear ante las asperezas de la realidad, aceptándola tal como
es: que somos esencialmente desvalidos; que es muy poco lo que podemos; que
nacimos para morir; que nuestra compañía es la soledad; que la libertad está
mortalmente herida; que es muy poco lo que podemos cambiar; que, con grandes
esfuerzos, vamos a obtener magros resultados...
Pero en lugar de mirar fríamente la
cosa y aceptarla serenamente, el hombre puede sentirse también tentado a
apartar la vista o esconder la cabeza bajo el ala, como el avestruz; a cubrirse
de falsos rostros y atavíos ajenos, o, simplemente, buscar vías derivadas y
salidas evasivas. ¡Vana ilusión! Tarde o temprano, las falsas seguridades se
las llevará el viento, los maquillajes se desteñirán bien pronto, y el hombre
se encontrará de nuevo desnudo y desvalido frente a la realidad fría y hostil.
Es inútil: no hay retirada posible. Hay que comenzar por enfrentar la cosa y
aceptarla sin turbarse.
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