jueves, 8 de noviembre de 2012

El camino de la regresión para borrar toda la cadena de dolores psicosomáticos


La cantidad de dolores físicos de origen psicosomático que van saliendo cuando se practica la regresión de manera reiterada es sorprendente. Cuando la enorme cantidad de dolores de origen físico, relacional y comunicativo van saliendo y disolviéndose, las sensaciones de paz y bienestar interior van haciendo su aparición y nuestra capacidad de pensar con claridad va restaurándose gradualmente.

Todos los sistemas de información suelen tener un mecanismo de descarga o de borrado para que la información vieja, inútil u obsoleta pueda ser eliminada de los mismos. Sin embargo, esta situación no se da en los seres humanos, la mayoría vivimos acumulando experiencias dolorosas, conflictivas e injustas que terminan por llenar de negatividad nuestra mente subconsciente y cuando estamos llenos de dolor, la felicidad o la alegría son cosas imposibles de sentir.

Los ejercicios de regresión sistemática y continuada van extrayendo todas las sensaciones dolorosas y las emociones amargas que se han almacenado en el curso de nuestra vida y los resultados son tan agradables y notorios que sesión tras sesión se va sintiendo una especie de liberación interior que restaura el estado natural de nuestra actitud mental positiva.

Toda la masa de negatividad va perdiendo consistencia y el cuerpo va disminuyendo su pesadez; la capacidad de pensar con sensatez y claridad vuelve a hacer su aparición en nuestra conciencia y las sensaciones de bienestar vuelven a ser partes corrientes de nuestra experiencia interior cotidiana.

Lo más lindo de toda esta experiencia es que la persona aprende a utilizar la autorregresión para disminuir o diluir sus estados de flojera o de modorra mental y toma el mando de su poder de pensar con claridad, con exactitud y retoma el mando de esta forma de su poder de dirigirse a sí mismo o a sí misma hacia la realización de sus deseos o de sus metas gracias a las cuales podrá obtener una vida mejor y una mejor manera de pensar, de obrar y de conseguir todo lo que quiera ser, hacer o tener en esta vida.

Con la herramienta de la autorregresión se puede borrar poco a poco cada uno de los obstáculos mentales que nos impiden pensar de manera exitosa y también tener comunicaciones y relaciones seguras con las demás personas.

Se pueden borrar con los ejercicios de autorregresión las reacciones negativas y desafortunadas y las comunicaciones negativas que traen penas y conflictos al hogar y, como ya sabe nuestro querido lector o nuestra querida lectora, vamos a realizar un aprendizaje ahora mismo para probar cómo funciona esta maravillosa herramienta.

Vamos a borrar en alguna medida todos los sufrimientos que hay en su vida y usted mismo o usted misma va a poder comprobar cuánto alivio de descarga va a lograr haciendo el ejercicio propuesto.

Puede sentarse o puede recostarse, debe cerrar los ojos y repetir las palabras canceladoras en voz alta:”Cuando diga cancelado y borrado, todos los dolores que re-experimente quedarán cancelados y borrados”, a continuación deberá repetir durante diez minutos la siguiente frase inductora:”todos los sufrimientos de mi vida que no me dejan ser feliz se han borrado”.

Puede y debe repetir la frase inductora por un tiempo mayor a diez minutos y los efectos los irá sintiendo después de esos diez minutos de verbalización. Probablemente vayan saliendo muchos bostezos y lágrimas automáticas, tal vez aparezcan dolores de pecho o de cabeza o en otras partes y deberá seguir repitiendo la frase inductora hasta que esos dolores psicosomáticos comiencen a disminuir y a desaparecer. Si prosigue con su repetición hasta que esos dolores disminuyan notoriamente al final del ejercicio deberá decir:”cancelado y borrado”.

En ocasiones suelen quedar algunas reacciones engrámicas que en dos o tres días igual llegan a desaparecer y los niveles de bienestar llegan a ser permanentes pues no hay modo de que los engramas prenatales vuelvan a ser instalados.

“Cómo tener un momento de paz”

• Busque un lugar tranquilo y una buena silla y a continuación siéntese con la espina dorsal recta, cierre los ojos y conecte su atención con su respiración natural subconsciente; observe con su conciencia el ritmo de su respiración natural, manténgase así unos instantes mientras deja caer los brazos a los lados y cuando haya conseguido cierto grado de tranquilidad, proceda a pensar:”paz y relajación profunda”.

• Las palabras mentales deben ser pronunciadas en dos tiempos; en la inhalación deberá pronunciar mentalmente la palabra “paz” y en la exhalación las palabras:” relajación profunda” y debe mantenerse al comienzo de su práctica de meditación entre dos y tres minutos nada más.

• Una vez que haya conseguido cierto grado de profundidad, deberá repetir la siguiente sugestión:” vitalidad creciente, constantemente creciente” y como ya lo sabe, debe hacerlo en dos tiempos, en el primer tiempo vitalidad creciente y en el segundo constantemente creciente.

• Si mantiene esta práctica y lo hace unas cuantas veces al día, la postura de su espalda irá mejorando y le será más fácil mantenerse erguido o erguida aparte de tener unos pequeños momentos de descanso mental en los cuales, va creando las condiciones que genera la palabra paz y también condiciones de vitalidad creciente de manera uniforme y necesaria para nuestro cuerpo y para nuestro ser interno.

• Los momentos de paz, aunque sean pequeños intentos al comienzo suelen tener influencia positiva a lo largo de nuestra vida pues nos van limpiando el veneno de las emociones negativas y nos hacen tomar conciencia de que necesitamos detenernos de vez en cuando para darnos un respiro a nosotros mismos y un momento para dejar que nuestra mente subconsciente repare nuestro organismo.

• Cuesta creer que las emociones negativas nos enfermen y si bien, al parecer no lo hacen directamente, si lo hacen indirectamente pues las actitudes negativas terminan por socavar las bases, las actitudes malintencionadas van debilitando los órganos internos y los momentos de ira y rabia por el pasado, suelen producir daños en las rodillas y en órganos como la vesícula biliar y el hígado y es por esta razón que es necesario proyectar con luz violeta a nuestra persona y al perímetro que nos rodea en un radio de diez metros aproximadamente y de esta forma podemos consumir a cualquier entidad del pasado que nos mantenga atrapados en las actitudes de odio, de ira o maldad pues si no nos limpiamos, nuestra salud futura nos lo hará saber y es por esta razón que es bueno practicar la limpieza mental y la limpieza emocional y eso se hace en los pequeños momentos de paz que hoy estamos aprendiendo a realizar.

• Ejercicio práctico: Visualice con estas palabras: “Me estoy viendo a mi mismo(a) debajo de una cascada de aguas termales que se llevan todos mis dolores, todos mis sufrimientos, todas mis frustraciones y mil limitaciones económicas; me veo radiante y feliz”.

• Las herramientas personales con las cuales se realiza la limpieza mental y emocional son el estado de tranquilidad producido por la medicación, las palabras necesarias con las cuales se dirige la imaginación creadora y luego la visualización mental que permite ver o visionar directamente con la mente lo que se está haciendo con el corazón; nos vemos en el artículo de mañana.

• Pregunta deleitadora ¿Qué le parecieron las ideas y cosas que habían sabido suceder en nuestra mente y conducta?

• Interesante:”Los programas de cambio y mejoramiento del carácter de 22 días pueden modificar muchos hábitos negativos y autodestructivos y crear hábitos de autogobierno personal perdurables en las personas que los experimentan”.

• Si desea tener una conversación con el autor o una consulta acerca de cualquier problema, llame con confianza a los teléfonos del encabezado desde las 7.30 de la mañana (2488284 – 72513317 ó 788-9-4080), los problemas sólo se resuelven cuando se los afronta con seguridad.

Cuestión de creer

Un día decidí triunfar, no esperar las oportunidades sino buscarlas.
Decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución. Ver cada desierto como la ocasión de encontrar un oasis. Ver cada noche como un misterio a resolver, y cada día como una nueva etapa para ser feliz.
Aquel día descubrí que mi único rival eran mis propias debilidades, y que en ellas está la única y mejor forma de superarnos.
Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar. Descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui.
Me dejó de importar quién ganara o perdiera. Ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.
Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. Que el mejor triunfo que puedo tener es gozar el derecho de llamar a alguien ‘amigo’.
Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento sino una filosofía de vida.
Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente.
Ese día aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.
Aquel día decidí cambiar tantas cosas. Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad.
Desde aquel día ya no duermo para descansar, ahora simplemente duermo para soñar.

(Walt Disney)

La hermana enfermedad


El aguijón de la enfermedad no es el dolor físico, ni la distorsión orgánica, ni siquiera las limitaciones de que rodea al sujeto, sino la perturbación mental.
    Un perrito puede tener el colon irritado o insuficien­cia coronaria; pero como no está vuelto sobre sí mismo ni pensando en su dolor o enfermedad, sino que vive “fuera de sí”, apenas sufre.
    El perrito no molesta a la enfermedad con su irrita­ción; deja en paz a la enfermedad, y así ésta no es una vecina molesta para él, sino una compañera de cami­no, casi una amiga.
    He ahí la senda de la sabiduría. Una vez que el hom­bre ha hecho y está haciendo cuanto está en sus manos para vencer la enfermedad, debe deponer toda agresividad, no irritarse contra ella, no entrar en enemistad con ella, dejarla en paz.
            Y si va a ser porfiadamente acompañado por la en­fermedad a lo largo de los días, que no sea en calidad de enemiga, sino de hermana y amiga. Todo cuanto se acepta se transforma en amigo, en una reconciliación sin fronteras.
            ¡La hermana enfermedad!

* * *

            Acepta con paz cualquier defecto corporal: reuma, artrosis, cojera, miopía, calvicie, canicie, dentadura defectuosa, nariz prominente, ojos apagados...; deforma­ciones o malformaciones en el rostro, la boca, la piel, el cuello, los brazos, la espalda, las manos, las piernas...; deficiencias en el oír, en el andar, en el hablar...
            No avergonzarse de nada, no entristecerse, no rubo­rizarse, no irritarse, no resistir; aceptarlo todo tal como es, dejar que todo sea hacerse amigo de esas deficien­cias, ver los ángulos positivos, agradecer... pensar que, si eres miope, pudiste haber nacido ciego; si no eres bello, podrías haber sido contrahecho.
            A pesar de todo, eres una maravilla, y ¡gracias!

martes, 6 de noviembre de 2012

¿Por qué es tan difícil concentrarse para pensar con claridad?

* Cuando nuestra mente consciente cuya principal función es pensar está llena de dolores asociados, su actividad normal suele desviarse y distraerse y pese a tener buenas intenciones, nuestro subconsciente termina por salirse con la suya y encuentra mil maneras de no hacer lo que la voluntad quiere simplemente porque existe un dolor invisible para nosotros pero claramente visible para nuestra mente subconsciente.

* Si esta presuposición es correcta, todos los bloqueos mentales producidos por dolores asociados, podrían eliminarse y de esta forma restaurar la normalidad en la función de nuestra voluntad y en la función de nuestro pensar.

* Los dolores psicosomáticos son invisibles a nuestra mente consciente y la mantienen bloqueada por cuanto nuestra mente subconsciente es la ejecutora de toda orden mental y por su propio principio, se detiene y se inmoviliza en todo lo que significa dolor, amenaza o sufrimiento y avanza libremente, cuando es el placer la fuerza que impulsa y que atrae.

* Son muchos los muchachos que tienen problemas y dificultades a la hora de hacer sus tareas y deberes escolares y no es por malos que tienen estos problemas, simplemente tienen mucho dolor asociado a dicha actividad y a su proceso pensante asociado.

* Cuando se aprende a borrar los dolores invisibles y ocultos en la parte anterior de nuestra conciencia, las actividades comienzan a normalizarse y la acción vuelve a suceder y así, cuando un individuo aprende a tomar conciencia de la existencia de dichos dolores situados en la parte anterior de nuestra conciencia, aprende a descubrir en qué momentos queda bloqueado y una vez que se ha descubierto el bloqueo, se procede a disolverlo con un ejercicio especial de auto regresión; los resultados son fascinantes pues cada persona va descubriendo su propio bloqueo y experimenta el enorme placer de ensayar el procedimiento de auto regresión y cuando se borra el dolor invisible u oculto, la acción mental fluye normalmente y la actividad de hacer tareas para poder estudiar y aprender, se produce normalmente generando una gran satisfacción y referencias y experiencias que nos inducen a la forma positiva de pensar.

* El proceso pensante es como un camino que nos lleva de donde estamos hasta el punto donde queremos ir y cuando nuestros caminos mentales están bloqueados por nuestros dolores invisibles y perceptibles sólo a la acción del conocimiento, muchas de las actividades que deberían producirnos progresos y avances en la vida, simplemente dejan de suceder y las consecuencias son las conductas adictivas, las conductas distractivas vanas y superficiales y personas incapaces de concentrarse, de analizar su propia vida y de definir sus propias metas y el sufrimiento es para los papás que ven individuos adultos tanto hombres como mujeres actuando como niños depresivos que van de error en error aumentando más y más la carga de dolor y sufrimiento y todo por vivir ignorando deliberadamente las oportunidades y aprendizajes que la vida nos ofrece para que podamos aprender a pensar con claridad, con positividad y con un método con el cual podamos borrar todo dolor invisible y encubierto que se interponga entre nosotros y la realización de nuestra acción.

* La idea que estamos tratando es tan sorprendente y a la vez tan eficaz que vale la pena que hagamos un ejercicio de aprendizaje en este mismo momento.

* Piense querido amigo o querida amiga en una actividad que quiere o necesita realizar y por alguna razón no consigue hacerla, una vez que consiga llegar a ese recuerdo o a esa conciencia, comience a repetir hasta que sus sensaciones internas se suelten o se relajen: “Tengo dolor al pensar en hacer tal cosa” y manténgase repitiendo por un tiempo mayor y notará como sus sensaciones dolorosas van disminuyendo hasta desaparecer por completo y es en ese momento en que puede dar unos pasos en ese camino que antes no podía hacerlo; para que pueda proseguir dando esos deseados pasos mentales realice la segunda repetición: “Siento dolor en el siguiente paso que tengo que dar” e igualmente, mantenga la repetición hasta que perciba que su dolor se desvanece y luego dé ese paso y repitiendo el proceso, avance tanto como le sea posible y luego haga un resumen de lo que aprendió hoy día y tome la decisión de sanar todo su proceso pensante con la misma técnica que hoy acabamos de aprender; nos vemos en el artículo de mañana.

* Pregunta deleitadora ¿Qué le parecieron las ideas y cosas que habían sabido suceder en nuestra mente y conducta?

* Interesante: “Los programas de cambio y mejoramiento del carácter de 22 días pueden modificar muchos hábitos negativos y autodestructivos y crear hábitos de autogobierno personal perdurables en las personas que los experimentan”.

* Si desea tener una conversación con el autor o una consulta acerca de cualquier problema, llame con confianza a los teléfonos del encabezado desde las 7.30 de la mañana (2488284 – 72513317 ó 788-9-4080), los problemas sólo se resuelven cuando se los afronta con seguridad.

Las piedras del camino


            El camino está sembrado de piedras, generalmente toscas, con frecuencia puntiagudas, rara vez lisas y redondas. ¿Qué hacer con las piedras del camino? ¿Pul­verizarlas a golpe de martillo? ¿ Sepultarlas bajo tierra? ¿Arrojarlas una por una al río?
            El caminante tropieza con ellas a cada paso, se lasti­ma los pies, se hiere y sangra. No las puede sortear haciendo un rodeo por las lomas onduladas. Quiéralo o no, las piedras están ahí, esperándole. ¿Qué hacer, pues, con ellas?
    El avión llega con mucho retraso. La reunión con­cluyó en un clima muy tenso. El granizo arrasó con los trigales. El jefe quedó muy ofendido. Se nos reventó un neumático. La conferencia se alarga demasiado. El locutor tiene una voz desagradable. El tráfico está atas­cado. ¡Qué tipo tan antipático! Hay una larga fila de espera. Los vecinos han sufrido un asalto armado. Han puesto una música estridente. No nos fue bien en los exámenes. Nuestro equipo perdió. Tenemos que cam­biar de casa. La inflación se ha disparado. Ha habido un terrible accidente aéreo. La tasa de crecimiento ha descendido. Las heladas amenazan la cosecha de este año. Los padres se han separado. En el Oriente ha re­crudecido la guerra. Hemos perdido el pleito. En un accidente de carretera hubo tres muertos y cinco heri­dos. A mamá le han dado tres meses de vida. Las inun­daciones han devastado el poblado. Al hermano le han hipotecado la casa. Según todos los indicios, se trata de un carcinoma...
            He aquí las piedras en el camino.
            Metidos en esta pira roja, cercados por todas partes, y diariamente, por las llamas hambrientas, ¿cómo mantener los nervios en calma? ¿Cómo no sucumbir a este asedio pertinaz? ¿ Cómo evitar ser devorados por la an­gustia? ¿Cómo salvamos de la muerte cotidiana? ¿Cómo transformar las piedras en amigas o hermanas?

* * *

            La regla de oro es ésta: dejar que las cosas sean lo que son. Una vez que he llegado a la conclusión de que no hay nada que hacer por mi parte, y que los hechos se harán porfiadamente presentes a mi lado, sin mi consentimiento, la razón aconseja aceptarlo todo con calma, casi con dulzura.
            Aceptar significa admitir, sin irritación, que el otro sea tal como es, que las cosas sean como son. Utiliza­mos indistintamente ambos verbos: aceptar y dejar; y, si bien es verdad que aceptar tiene un tono más bien activo, y dejar más bien pasivo, en el fondo, ambos hacen referencia a la misma actitud.

    No te dejes acribillar por las saetas que te llueven desde todas partes. Más bien, suelta los nervios, con­centra serenamente tu atención en cada suceso que se hace presente a tu lado, y, en lugar de irritarte, deja tranquila y conscientemente —casi cariñosamente— que cada cosa, una por una, sea.
    No maltrates a las piedras que encuentres en tu ca­mino. No las resistas. No te enojes con ellas ni las trates a puntapiés. Sólo tú sufres con eso. No transfie­ras cargas emocionales agresivas a todo lo que te suce­de; el blanco de tales furias eres tú mismo, sólo tú.
    Sé delicado con las piedras. Acéptalas tal como son. Tus cóleras no las pueden atemperar. Sé cariñoso y dulce con ellas; ésa es la única manera de que ellas no te hieran. Y si no puedes asumirlas, si no las puedes cargar a hombros con ternura y llevarlas a cuestas, al menos déjalas atrás, sobre el camino, como amigas.
    He aquí la piedra filosofal para transformar los ene­migos en amigos y disecar innumerables manantiales de sufrimiento.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Cómo recuperarse de un atraco

Un atraco siempre afecta negativamente a cualquier persona, más aún si en este evento, se dio la violencia física y/o psicológica, ya que es algo inesperado, es una agresión en la que se le arrebatan sus pertenencias, puede ser lastimada, sin que la persona atracada haya sido "culpable de algo".

Según la sicóloga clínica Martha Heredia, sencillamente es una víctima, donde la primera reacción, es de rabia, impotencia, sensación de injusticia, todo esto seguido de ansiedad y depresión. De acuerdo al tipo de personalidad que tiene la persona asaltada, podrá superar este evento rápidamente o podrá desarrollar el trastorno por estrés postraumático.

De las secuelas. El estrés postraumático será agudo si los síntomas duran menos de 3 meses, y crónico si duran más de ese tiempo. En ocasiones incluso los síntomas comienzan después de seis meses del evento traumático. Entre los síntomas que se presentan están los recuerdos recurrentes, la persona responde con temor, desesperanza o un horror intensos, dificultad para conciliar el sueño, hipervigilancia, irritabilidad o ataques de ira, respuestas exageradas de sobresalto, explicó la sicóloga Heredia.

Cómo volver a la normalidad. Es muy importante hacer que la persona pueda contar con calma, el evento ocurrido, sin escuchar reproches o acusaciones de culpabilidad, una vez analizada la situación; trabajar en técnicas de prevención, como por ejemplo: evitar llamar la atención mostrando o llevando objetos que "sean de valor", para asaltantes, evitar algunos lugares en horas peligrosas, etc. Al hablar del atraco, consideramos el ingreso de delincuentes al lugar de trabajo, al domicilio u otros lugares; en estas circunstancias lo primero es capacitar a las personas en la importancia de precautelar su vida como prioridad, ya que la vida de las personas no tiene precio, y los bienes materiales pueden reponerse. En el caso de un atraco, es muy importante evitar la impulsividad, evitar intentar cuidar los bienes, sino más bien tratar de conservar la calma.