viernes, 12 de enero de 2018

Psiquiatria Cómo nos afecta la bipolaridad

Al igual que un columpio, el trastorno bipolar tiene altibajos extremos en el cambio de humor del paciente. Estos episodios en los cuales la persona se siente triste o deprimida se alterna con otro momento de felicidad, malhumor e irritabilidad. Estos cambios afectan negativamente la relación con su entorno.

“La bipolaridad es un trastorno del espectro de las emociones que tiene una alta incidencia en hombres y mujeres. Es uno de los motivos de consulta más frecuente debido a los signos aparatosos y llamativos que presenta. Éstos con el tiempo se van deteriorando hasta requerir internación en su fase más aguda y una medicación prolongada”, explica la psiquiatra Rosario Martínez.

La especialista asegura que anteriormente se pensaba que este cuadro clínico se presentaba solo en la edad adulta, pero en la actualidad se habla del trastorno bipolar precoz, que puede presentarse entre los 8 a 10 años, en particular de tipo maníaco, y en la adolescencia hace su debut con cuadros depresivos.

“Se desconoce la causa exacta, pero se presenta con mayor frecuencia en parientes de personas que padecen dicho trastorno. La mayor parte de quienes tienen esta enfermedad no saben el motivo que provoca estos episodios de extrema felicidad y mucha actividad (manías) o de depresión y baja actividad o energía”, dice Martínez.

Según la psiquiatra, para dar un diagnóstico del trastorno bipolar se realiza una historia minuciosa en tres áreas: biológica, psicológica y social, en las que se debe descartar alteraciones hormonales o posible epilepsia, así como los elementos psicológicos de esas actividades y, en lo social, conocer cómo se realiza la actividad laboral, si ésta se cumple a cabalidad o no.

SINTOMATOLOGÍA

Algunos de los síntomas de esta afección mental son la depresión, manías e ideas hipomaníacas y patrones de sueño alterado, entre otras que muchas veces pasan desapercibidas por largo tiempo hasta que la persona se da cuenta que algo anda mal en su forma de reaccionar con su entorno.

EN UN EPISODIO DEPRESIVO SE PUEDEN PRESENTAR LOS SIGUIENTES SIGNOS DE ALERTA:

- Tristeza o estado de desánimo por días o por semanas sin causa aparente.

- Dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones.

- Problemas en la alimentación como inapetencia y pérdida de peso o consumo exagerado de alimentos y aumento de peso.

- Fatiga o desgano.

- Sentimientos de minusvalía, desesperanza o culpa.

- Pérdida de autoestima

- Pérdida del placer de realizar actividades que alguna vez disfrutaba

- Pensamientos negativos con relación al futuro.

A DIFERENCIA DE LA FASE MANÍACA QUE PUEDE DURAR DÍAS O MESES E INCLUYE ALGUNOS DE LOS SIGUIENTES ASPECTOS:

- Sensación de efusividad y dinamismo

- Fácil distracción

- Participación excesiva en las actividades

- Poca necesidad de sueño y de alimentos

- Control deficiente de temperamento

- Estado de ánimo muy irritativo

- Comportamiento imprudente consumo de bebidas alcohólicas, drogas, promiscuidad y tiende hacer gastos exagerados e innecesarios

- Deficiencia en su capacidad de discernimiento

Además de los ya mencionados existen episodios agudos que son cíclicos en los que los períodos de depresión y de manía son violentos. En un solo día el paciente puede sufrir ambos cambios, en estos casos las personas deben ser medicadas con sedantes y estar bajo cuidado médico. Al ser estos tan bruscos se corre el riesgo de que puedan producir un suicidio.

TRATAMIENTOS

La especialista afirma que cuando los episodios maníaco o depresivo son severos requieren internación, a diferencia de los episodios hipomaníacos y cíclicos que en algunos casos van de leves a moderados, según los síntomas. En estos casos, una vez que el paciente recibe el tratamiento debe estar bajo supervisión de algún familiar.

- El primer paso es tomar conciencia del problema

- Evitar que los episodios sean frecuentes e intensos

- Contribuir a que la persona desempeñe bien y disfrute las actividades en la casa como en la oficina.

- Prevenir la autoagresión y el suicidio

- Cumplir con los horarios de la medicación para evitar recaídas.

RECOMENDACIONES PARA LAS PERSONAS QUE ESTÁN A CARGO DE UNA PERSONA BIPOLAR:

- Ser pacientes

- Animarlas a que se expresen abiertamente y escucharlas atentamente

-Ser comprensivo con el cambio repentino de estado de ánimo

- Incentivar a la persona a que participe en actividades que le gusten

- Trasmitirle pensamientos positivos en relación con el tratamiento realizado.

- Recordarle los horarios de la medicación y la asistencia a los controles médicos.


domingo, 7 de enero de 2018

Toma el mando de tu estado anímico

Cuando aprendemos a mantenernos con la idea de sostener y mantener el control de nuestro estado de ánimo, vamos auto-revisando constantemente nuestro estado de ánimo y vamos aprendiendo a definirlo, es decir, a establecer cómo debe ser nuestro estado deseado.

Cuando aprendemos a definir y a establecer cómo queremos que sea nuestro estado de ánimo, conseguimos crear una meta para nuestra mente consciente y subconsciente y es por eso que se hace necesario conocer los elementos que producen o comandan nuestros estados de ánimo.

Para no dar vueltas, lo diré directamente: los elementos que comandan nuestros estados de ánimo son: la postura corporal, las decisiones internas de comandar nuestros estados de ánimo a lo largo de nuestro día de vida, la forma en que nos representamos las imágenes mentales, lo que nos decimos a nosotros mismos y el tomo en que lo decimos y finalmente, los motivos o motivaciones que tenemos para hacer esto y las decisiones de poner en práctica el ejercicio que enseña a asumir y ejercer el mando constante de nuestros estados de ánimo.

Cuando aprendemos a ejercer el mando de nuestro estado de ánimo, aprendemos a tomar conciencia o darnos cuenta de cómo otras personas modifican nuestros estados de ánimo. Una vez que vayamos observando cómo sucede ese hecho, podremos ir recuperando nuestro estado de ánimo deseado y ya no caer en los estados negativos que son indeseables y sufrientes.

Una idea importante que es necesaria para poder ejercer el mando de nuestro estado de ánimo deseado en todo momento es el compromiso de mantenernos presentes en nuestra cabeza, de mantenernos conscientes de la idea de ejercer y de mantener el mando constante de nuestros estados de ánimo deseados.

Cuando nos comprometemos por lo menos durante un día a estar en esta conciencia, en este aprendizaje y en este ejercicio, creamos la referencia de que es posible decir cómo queremos que sea nuestro estado de ánimo y una vez establecido o clarificado este deseo, procederemos a implementarlo.

Vamos al ejemplo para que vea, escuche y sienta cómo se implementa o se estructura un estado de ánimo deseado: le ruego que yerga su cuerpo, respire profundamente, que ponga brillo en sus ojos, esboce una leve sonrisa y diga en voz alta: es más o menos así el estado deseado en que hoy voy a vivir.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Año nuevo, vida nueva

Empieza un nuevo año muchas personas tienen la intención de alcanzar muchas metas, tanto a nivel personal como profesional.

Esta frase es muy habitual escucharla “Año nuevo, vida nueva...”, ese es el propósito que pocas veces cumplimos. Alguna vez seguro que has sentido ese deseo profundo de mejorar o de cambiar ¿Y por qué no plantearnos cómo dar un cambio real a nuestra vida? Cambiar de trabajo, de forma de trabajar, de relaciones personales y de pareja, de ciudad, de enfoque de nuestra vida...de formas de relacionarnos con el mundo.

Asimismo, estamos con diferentes preocupaciones que siempre nos persiguen y que ahora que cambia el nuevo año. “Dejaré de fumar, haré más deporte, fomentaré mis relaciones sociales, buscaré un trabajo que me guste de verdad, adelgazaré 5 kilos, procuraré ser más tolerante, entre otras.”

Los excesos y los extremos no son buenos, se debe cambiar los hábitos de pensamiento, los mecanismos de “defensa” frente a las frustraciones y encontrar la llave para encender tu motor interior.

¿CÓMO AFRONTAR LOS CAMBIOS?

La pregunta es cómo debemos afrontar los cambios para que éstos se realicen de verdad. La calidad de nuestros pensamientos determina la calidad de nuestras vidas. De esta manera, el control mental sobre los pensamientos puede ayudarnos a afrontar la vida con optimismo y tranquilidad. Pero tampoco podemos esperar que el Año Nuevo haga desaparecer los problemas y facilite la consecución de los objetivos. No siempre el mundo es el responsable de nuestra situación. Somos los responsables de nuestros actos y nuestros sentimientos, y sólo nosotros podemos influir sobre ellos para cambiarlos. He aquí algunas sugerencias que podría hacer:

- Haz balance del año pasado. La costumbre de hacer balance del año no solo es positiva, sino necesaria y saludable. La revisión debe ser real, en cuanto a considerar aspectos positivos y negativos, siempre mirando causas tanto de unos como otros.

- Analiza tus de temas pendientes. Completa tus tareas analiza tus proyectos, grandes y pequeños, para prepararte y poder enfrentar a lo nuevo de una forma más clara. Empieza por donde sea, no hay prioridades, sólo cosas que se deben hacer cuanto antes y cosas que pueden esperar.

- Conoce tus compromisos. Aceptar nuevas tareas y analízalas, muchas de ellas no deberían ser parte de tu vida, ya que no están alineadas con tus objetivos y te impiden avanzar tus nuevos proyectos. Aunque suene contradictorio, es necesario poner ciertos límites para poder experimentar la libertad. Si sabes qué tienes que hacer, también sabes qué no debes hacer.

- Reconoce dónde te encuentras. No puedes moverte hacia el futuro si no sabes exactamente cuál es tu realidad actual. ¿Cuáles son tus tareas, proyectos, áreas de responsabilidad, objetivos y visión de la vida? Es necesario que revises y definas tu situación con perspectiva.

- Identifica la causa de tu infelicidad. Siempre hay una causa para tu frustración, miedo, tristeza o enojo. Es lo primero que debes hacer. No siempre es fácil, pero enfócate en encontrar la verdadera causa de tu frustración, lo que te paraliza y no te permite llegar a tu objetivo, aprende a enfrentarla.

- Libera tu mente. Van a surgir cosas que ahora mismo no ves, que te brindarán nuevas oportunidades y te abrirán nuevos caminos. Tienes que estar preparado para lo que sea y aprender a responder con eficacia y eficiencia a cualquier cosa que atraiga tu atención. Para ello tienes que recopilar (escribir) todo lo que esté en tu cabeza y procesar (aclarar) todo lo que esté indefinido.

- Identifica las cosas buenas que tienes en tu vida. Uno de los elementos que más te ayudarán a mantener una actitud positiva es agradecer lo bueno. Enumerar todo lo que consideres adecuado: bienes materiales, personas, oportunidades, experiencias, entre otras. Al tiempo que identificas lo bueno, también encontrarás cosas y personas que te dañan. Es importante que pienses por qué están en tu vida y si de verdad te hacen daño, lo mejor será terminar con ello.

- Mantén una actitud positiva. Puede que llegues al final del año cansado y con poca energía vital. Pero lo más importante es que comiences esta etapa manteniendo una actitud positiva.

- Confía en ti. El secreto del éxito no está fuera, sino en tu interior. Todo se trata de ser consciente de quién eres y de tu gran capacidad. Solo así podrás conseguir todo cuanto te propongas.

- Permítete equivocarte y no te desanimes. Somos seres humanos y como tal cometemos errores, así que lo más importante es que seas capaz de caer y levantarte más fuerte. El final del camino está cerca.

El Año Nuevo es una oportunidad de mejorar la vida, para cumplir estos buenos propósitos no basta con desearlos: El inicio de un nuevo año es el momento para reunir las fuerzas y toda la ilusión para comenzar el mejor año de tu vida. Predica que éste es tu mejor año, que lo puedes lograr, solo dependerá de ti.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Cómo mejorar cualquier estado de ánimo

Todo estado de ánimo se puede mejorar, pues cada estado interior tiene estructura y cuando se la conoce se puede modificar. Al realizar esta acción cambia nuestro estado de ánimo.El estado de ánimo proviene de la contemplación de una imagen interna y de las palabras que resuenan en nuestro interior; también influye nuestra fisiología que es el estado de nuestro organismo físico y de nuestra posición corporal.

Querido amigo o amiga puedes comprobar en este mismo instante cómo afecta tu postura corporal a tu estado de ánimo. A modo de ejercicio, dirige la vista hacia abajo, deja caer los hombros hacia adelante, afloja tu cuerpo y toma conciencia del estado en que te encuentres; ahora, yergue tu cuerpo, inhala profundamente la energía invisible del aire, dirige la vista hacia arriba y nota la diferencia. Para mejorar las cosas, visualízate logrando tu máximo éxito en la vida y dime ahora cómo te sientes, diferente ¿verdad?

Cuando aprendes a tomar conciencia de tu estado actual, en caso de que no te agrade, puedes mejorarlo cambiando o mejorando la imagen interna que estás contemplando con los ojos de tu mente, también puedes cambiar tu voz interior y hacerla alegre y amena y notar cómo ese cambio de tono interior, cambia y mejora también tu estado interior.

Tú puedes cambiar cualquier imagen interna, y si aprendes esa habilidad, podrás cambiar cualquier estado de ánimo que esté lastimándote el alma.

Como todo en la vida se puede mejorar, puedes mejorar cualquier situación o condición de tu mente o de tu vida. El arte de mejorar nuestros estados de ánimo viene a ser como un regalo maravilloso gracias al cual podemos liberarnos de la influencia de las personas negativas a las que les encanta hacernos sentir mal o simplemente hacernos sufrir.

Un entrenamiento personal nos puede enseñar a cambiar de estado con más eficacia, aparte de que aprender con un instructor o mentor es siempre más agradable y produce efectos más eficaces y perdurables.

A modo de resumen: Se puede mejorar nuestro estado de ánimo haciendo modificaciones en las variables que acabamos de aprender y de este modo, podemos elegir siempre la felicidad y la libertad interior.

Eduardo Kucharsky Asport *

viernes, 10 de noviembre de 2017

¿Qué pasa en el cerebro cuando algo nos asusta?



Los payasos siniestros, los vampiros y los zombies volvieron en pasados días con el festejo por Halloween y, con ellos, nuevas películas de terror y de catástrofes: razones suficientes para echarse a temblar. Pero ¿qué ocurre exactamente en el cerebro cuando nos asustamos?

Las personas reaccionan de forma instintiva ante potenciales amenazas como un grito estremecedor o el lanzamiento de una piedra, escondiéndose o protegiéndose la cabeza con los brazos.

En esa reacción interviene la amígdala cerebral, compuesta por dos núcleos de neuronas en forma de almendra y que constituye el centro del miedo justo encima del tronco cerebral. Inmediatamente después de que los estímulos sensoriales pasen por el tálamo llegan a la amígdala y, desde allí, son distribuidos al cuerpo.

Según el neurocientífico Joseph LeDoux, el miedo en el ser humano es algo más que la detección de una amenaza. "El miedo es un concepto, no 'algo' en el cerebro", afirma.

La expectativa de que nos pueda ocurrir algo malo desencadena una cascada química. Entonces la médula suprarrenal produce grandes cantidades de adrenalina –la hormona del estrés–, el nivel de azúcar en sangre aumenta, el corazón se acelera y las palmas de las manos empiezan a sudar.

En el caso de que la amenaza desaparezca, la hormona tranquilizante endorfina se libera y recorre el cuerpo. Este cóctel de hormonas es la razón por la que a tanta gente le gusta sentir de vez en cuando miedo, y cuentan con la ventaja de que puede activarse simplemente escuchando una historia de terror ante la chimenea.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Alexitimia: falta de expresión emocional

Casi nadie conoce la alexitimia, enfermedad psicológica que dificulta procesar las emociones, y la causa está en su entorno o problemas genéticos. A la persona que padece este mal, le cuesta poner nombre a lo que siente.

La información viene de la revista Cienciaday, que señala que una persona que no expresa sus emociones, no es capaz de nombrarlas o hablar sobre ellas o tiene problemas para relacionarse con sus sentimientos, padece de este mal, y podría estar entre el 10% de la población sana con dificultades para procesar las emociones que experimentan, una condición psicológica conocida como alexitimia. Fue en 1972 cuando el psiquiatra Peter Sifneos introdujo este término.

Un individuo alexitímico tiene dificultades, en mayor o menor grado, para relacionarse con las sensaciones que constituyen nuestra experiencia con el entorno, y van desde la alegría hasta el miedo, o desde el disgusto a la ira.

Se ha sugerido y parece claro, que los factores genéticos tienen un impacto notable en todas las facetas de la alexitimia, si bien existe una influencia moderada de factores ambientales.

COMPORTAMIENTO TÍPICO

Las personas que padecen de esta enfermedad tienen baja capacidad de introspección y de fantasías, con una vida interior muy baja; les falta empatía y capacidad de ponerse en el lugar de los otros; posee un carácter serio y aparentemente aburrido. O son poco habladores; son excesivamente prácticos y racionales; también tiene dificultad de establecer y mantener vínculos efectivos.

Pero también desarrollan relaciones sociales inadecuadas, caracterizadas por la dependencia emocional o el aislamiento social; tiene ausencia de deseo sexual; también es impulsivo a la hora de reaccionar a emociones que no saben identificar.

DIFICULTADES

El artículo de Cienciaday señala que la persona que tiene esta enfermedad tiene dificultad en las relaciones interpersonales, al parecer son personas frías y demasiado pragmáticas. El entorno suele reaccionar de forma negativa a este comportamiento.

Asimismo, el comportamiento genera un sufrimiento emocional que el paciente no sabe definir, lo que le dificulta enormemente la tarea de autorregular su emoción.

viernes, 13 de octubre de 2017

Neuroeducacion Diana Brito: “La memoria se potencia si la combinamos con las emociones”


Diana Brito, una licenciada en Sicología Educativa y doctorada en Ciencias de la Conducta, proveniente de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), estuvo en Santa Cruz dando la conferencia Neuroeducación: estrategias para potenciar el aprendizaje, organizada por el Departamento de Educación Continua y Posgrado de la UDI y el Centro de Aprendizaje Integral Vivir Feliz.

La neuroeducación de la que ella vino a hablar hace una conexión entre lo emocional y el aprendizaje como fórmula del éxito, entre otras cosas.

¿Qué es neuroeducación?
Es aterrizar los hallazgos que se tienen de la neurociencia que se puedan aplicar a la educación. Lo interesante es que los descubrimientos sobre cómo trabaja el cerebro no se están quedando en artículos científicos de revistas especializadas ni en tesis de la universidad ni en laboratorios, hay esfuerzos por bajar esos hallazgos y decirle al profesor de qué le sirve lo que se ha descubierto.
La idea es que lo poco que ya sabemos del cerebro esté al servicio de los niños, de los profesores y de los padres. Pero ojo, que todo lo que lleva el prefijo ‘neuro’ se ha puesto de moda, pero puede haber enfoques que no sean completamente serios. Hay que distinguir lo que puede ser simple marketing y lo que es serio basado en hallazgos científicos.

¿Y qué se ha descubierto que sea de utilidad en las aulas?
Un ejemplo, la memoria es un proceso fundamental en el aprendizaje y cuando nos quejamos de nuestros chicos y decimos: “Es que no memoriza, no aprende...”, conviene preguntarse ¿está entrando bien la información?, ¿está guardando bien la información? ¿está recurriendo bien a la información guardada?, y en cada uno de esos pasos puede estar la falla. Puede ser sutil el daño o la dificultad.

Lo que se ha descubierto es que la memoria se potencia si la combinamos con las emociones. Si me preguntas qué almorcé hace diez días no me acuerdo, pero si me preguntas qué comí el día de mi cumpleaños sí me acuerdo perfectamente, ¿por qué lo que pasó hace diez días no lo recuerdo tan bien como lo que pasó hace un año? Porque hay un componente emocional. La emoción está ahí, reforzando y desencadenando procesos en el cerebro que hacen una huella de memoria.
¿Qué pasa si eso lo llevamos al salón? ¿Qué tal si el profesor llega y los impresiona a sus alumnos, les pone un componente emocional que los enganche y les despierte la curiosidad? Lo que pasará es que el contenido que les imparta se va a quedar grabado en la memoria. Yo siempre les digo a los profesores ¿qué queremos? ¿nada más cumplir con el programa y decir esto ya lo saben mis alumnos y que pasen el examen? La educación es mucho más que eso. Entonces este tipo de estrategias neuroeducativas es importante.

¿Qué hay de la atención?, ¿qué puede hacer por ella la neuroeducación?
Es bueno saber que los niños pequeños tienen una curva de atención muy pequeña y las maestras de kínder tienen que estar cambiando el foco en todo momento. A medida que van creciendo, la curva se va haciendo más grande y más voluntaria. Al principio cualquier cosa los distrae, eso es normal, pero a medida que se va avanzando, la atención se va haciendo más voluntaria.
Otro aspecto importante son las funciones ejecutivas que han revolucionado la manera en que pensamos acerca de la inteligencia.

¿A qué se refiere con funciones ejecutivas?
Las funciones ejecutivas son las que maneja el lóbulo frontal, y es lo que nos hace ser seres humanos pensantes y razonables, es ahí donde se lleva a cabo la planeación, la inhibición, la anticipación. Pero esta parte prefrontal es la que más tarda en madurar. Hay quienes postulan que hasta los 27, 30 años termina de madurar. Entonces si comprendemos eso, podemos acompañar mejor el desarrollo intelectual de nuestros hijos.

Por ejemplo, la inhibición es la capacidad de frenar comportamientos o respuestas, es decir, quedarme callado cuando estoy pensando algo pero no debería decirlo, mi frontal me dice: “No lo digas, no tiene caso, no tiene sentido”. O si nos enojamos y queremos matar a la otra persona, nuestro frontal nos dice:
“Frénate”. Eso es inhibición, los niños no tienen eso, si piensan: “Mamá estás muy fea”, solo lo dicen. Eso es porque su prefrontal todavía no está maduro. Nosotros al manejar un poquito de estos datos neurocientíficos podríamos concluir que como padres somos los lóbulos provisionales de nuestros hijos y que tendríamos que entrenar ese cerebro para que eventualmente el niño vaya adquiriendo esas habilidades.

De neuroeducación no solo deberían saber los profesores, sino también los papás...

A veces tenemos exigencias con los niños que son descabelladas, que no corresponden con el desarrollo de su cerebro. El cerebro es un órgano maravilloso, pero por sí solo tampoco es que logre todas las maravillas posibles. El medioambiente es fundamental, un medioambiente rico va a generar conexiones diversas y fuertes. El medioambiente modifica el desarrollo del cerebro.

Los padres tienen un tesoro en sus manos, tienen un cerebro (el de su hijo) al que van a poder dotar de habilidades, es una tarea muy importante y el no estar conscientes de que existe ese cerebro y que lo pueden favorecer o desfavorecer en su desarrollo es una gran limitante. Los padres tienen que saber que hay un cerebro y que se moldea. Ellos pueden interferir en el desarrollo de la inteligencia de sus hijos. El cerebro es plástico y tiene la posibilidad de irse amoldando.