Su esposo ya le dio un ultimátum, que aprenda a decir no, de lo contrario tendrá que buscar ayuda sicológica. Claudia (nombre ficticio) acepta que es incapaz de dar una negativa ante cualquier solicitud de ayuda que alguien, conocido o no, le pida.
Desde sobrecarga de tareas en su trabajo hasta aceptar cualquier ‘chuchería’ que le ofrezcan. “Me pongo a pensar que quizás esa persona necesite el dinero y siempre termino yo siendo la afectada económicamente”, cuenta penosa.
En el caso de su trabajo ella cree que debe aceptar todo lo que su jefe le pida, ya que por algo le están pagando un salario, así se quede sin tiempo.
Hasta el mes pasado sus deudas en ropa, carteras, zapatos y otros productos ascendía a Bs 1.500.
“En el trabajo piensan que soy ‘chupa’ del jefe, pero no es así, uno tiene responsabilidades y debe asumirlas, capaz que cuando tenga hijos cambien de actitud”, dice Claudia, que asegura que buscará ayuda sicológica para aprender a rechazar otras cosas.
Tal vez para algunos negarse ante algo no resulte difícil, pero para muchos, la vida se les complica. La cuestión no solo va por ser permisivo, sino por toda una lógica que los especialistas concuerdan en señalar que sí tiene solución.
El origen de todo
La dificultad para poder negarse de forma asertiva cuando es necesario, se origina en una debilidad del yo para establecer límites a las demandas o imposiciones de otros.
“Hay personas que son más susceptibles de ser manipuladas y les resulta casi imposible decir que no aunque vayan en contra de sus intereses o de su bienestar”, explica la sicóloga Paula Benedict.
La terapeuta familiar Ingrid Saavedra cree que es posible que en las diferentes etapas evolutivas de la persona no se haya desarrollado la capacidad de decir no como medio de individualización, porque están más preocupados por agradar a otros que a sí mismos, apareciendo el temor al rechazo, a las diferentes opiniones, a ser castigados o marginados si se defiende una propia opinión.
“La poca capacidad de decir no denota vulnerabilidad en la personalidad, comodidad, falta de firmeza, pero sobre todo falta de seguridad, autoconocimiento y autovaloración”, dice Saavedra.
Hay personas que son más susceptibles de ser manipuladas y les resulta casi imposible negarse aunque vayan en contra de sus intereses o de su bienestar.
Los sujetos manejadores reconocen con facilidad a las personas que serán frágiles a su influencia y saben exactamente cómo solicitar o cómo inducir una respuesta positiva a sus requerimientos.
Justamente esto es lo que pasa con Claudia, que reconoce que es fácil de manipular. “Llegan señoras con historias de que sus maridos las dejaron, que tienen hijos y que no tienen dinero, que por eso venden todas esas cosas, me causa mucha pena, caigo y termino endeudándome”, afirma.
Saavedra recalca que las personas del entorno logran ver la imagen que uno transmite, y es probable que intenten aprovecharse por la debilidad que se muestra y lo difícil que resulta negarse.
Isabel, quien vende productos de belleza por catálogo desde hace 10 años, detecta a primera vista quiénes son potenciales y buenas clientes para dejar a crédito lo que ofrece, “aunque sea un lápiz labial”, cuenta. Se ha topado con mujeres y hombres que sin necesidad de oler el perfume lo piden solo por pedir.
Esa debilidad, asegura, es de la que muchas de sus colegas de trabajo se agarran para poder crecer como consultoras. “Estas personas, así como sacan productos endeudándose, tienen la virtud de ser cumplidores en el pago, conozco a muchos que es lo primero que hacen cuando reciben su sueldo”, detalla.
Comenzar aceptando
Todo tiene solución. Hasta cambiar un sí por un no rotundo, pero todo depende, como cualquier debilidad, de aceptar que se tiene un problema, ser consciente del malestar que se acarrea, no solo para uno, sino para todo el entorno.
“La persona que ha detectado esa debilidad en sí misma puede buscar una alternativa para fortalecer su yo, no siempre se puede hacer sola, si es necesario será positivo recurrir a un apoyo terapéutico”, aclara Benedict.
La especialista recomienda que lo primero que debe hacer es identificar su estilo personal para reaccionar frente a la presión, así como analizar y comprender cómo llegó a establecer ese tipo de relaciones de sumisión, antes de poder asumir una postura más segura y decidida para no quebrarse ante las imposiciones.
El daño que ocasiona
Si bien pueden existir daños económicos en el caso de las personas que dicen sí a cualquier cosa que les vendan, también existen otras consecuencias en la parte afectiva y emocional.
Es el caso de Manuel, que casi todos los días termina de trabajar luego de las 20:00 cuando su horario ‘oficial’ es hasta las 18:30. Su esposa lo amenazó con dejarlo porque ya está cansada de tener que estar sola hasta esas horas y, encima, tener que esperar a que él llegue para poder cenar juntos, ya que es la única comida del día en la que pueden conversar tranquilos.
“La factura de mi permisividad la está pagando mi familia, pero es muy complicado decirle a mi jefe que no puedo hacer las cosas que me encarga a última hora y que las quiere listas en su escritorio al día siguiente. Estoy entre la espada y la pared”, lamenta Manuel.
En este punto, Saavedra enfatiza que cada vez que la persona cede ante la necesidad del otro y sacrifica la suya, este se anula y se perjudica en muchos sentidos: emocionalmente, socialmente, económicamente.
Para esta situación recomienda leer acerca de comunicación asertiva, ya que así evitará herirse y herir a otros, exponiendo sus ideas con toda naturalidad frente a cualquier persona sin sentirse culpable, incluso ante el jefe.
Hay que tomar en cuenta que si se continúa en esta situación, el de siempre decir que sí, básicamente los problemas que se le presentarán cada vez que acepte cualquier cosa serán: un nivel alto de estrés, afectación de la autoestima y de la seguridad personal, agotamiento emocional y físico, además del deterioro de la privacidad y la calidad de vida.
No es ser mala persona
Ambas especialistas concuerdan en que muchas de las personas que aceptan todo es por temor a que los demás piensen que son malas personas.
Benedict aclara que se puede decir sí cuando se trata de ser solidario o colaborador y si la otra persona es prudente y no invade el tiempo, la economía o los límites personales que el simple sentido común nos muestra.
Pero sobre todo hay que tener en cuenta que puede ser agradable de muchas maneras, sin necesidad de complacer a todos. Ser diferente es necesario y natural, todos tienen derecho a manifestar su punto de vista, así vaya en contra de lo que el otro quiera oír
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domingo, 28 de septiembre de 2014
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Descubren un antídoto contra la decepción en el cerebro
Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de California han identificado un mecanismo de control de un área del cerebro que procesa la información sensorial y emotiva que los seres humanos experimentan como ‘decepción’. El descubrimiento sugiere que puede ser efectivamente un antídoto neuroquímico para el sentimiento de decepción."La idea de que algunas personas ven el mundo como un vaso medio vacío tiene una base química en el cerebro", afirma el autor principal del trabajo, Roberto Malinow, profesor en el Departamento de Neurociencias y la Sección de Neurobiología de la División de Ciencias Biológicas de la Universidad de California.
"Hemos encontrado un proceso que puede amortiguar la sensibilidad del cerebro a los acontecimientos negativos de la vida", añade.
Química de la depresión
Como se cree que las personas que luchan contra la depresión registran las experiencias negativas con más fuerza que otras, los resultados del estudio tienen implicaciones para entender no solo por qué algunas personas poseen una química cerebral que los predispone a la depresión sino también cómo tratarla.
En los experimentos con roedores, los investigadores descubrieron que las neuronas de una pequeña región por encima del tálamo conocida como la habénula lateral (LHB) secretan tanto un neurotransmisor excitatorio común, el glutamato, como su opuesto, el neurotransmisor inhibidor GABA.
Los neurotransmisores excitatorios promueven el encendido neuronal mientras que los inhibidores lo suprimen. Aunque el glutamato y el GABA se encuentran entre dos de los neurotransmisores más comunes en el cerebro de los mamíferos, las neuronas son generalmente especialistas, y producen uno pero no ambos tipos de mensajeros químicos.
De hecho, antes del estudio, solo se habían observado otros dos sistemas en el cerebro en los que las neuronas liberan neurotransmisores excitadores e inhibitorios en una conexión particular en el hipocampo y en el tronco cerebral.
El estudio es uno de los primeros en documentar rigurosamente que la inhibición puede coexistir con la excitación en una vía cerebral.
El LHB es un nódulo en la región epitalámica del cerebro que es crítica para el procesamiento de una variedad de entradas de los ganglios basales, el hipotálamo y la corteza cerebral y la transmisión de las respuestas codificadas hacia el tallo cerebral, la parte antigua del cerebro que los mamíferos comparten con los reptiles
"Hemos encontrado un proceso que puede amortiguar la sensibilidad del cerebro a los acontecimientos negativos de la vida", añade.
Química de la depresión
Como se cree que las personas que luchan contra la depresión registran las experiencias negativas con más fuerza que otras, los resultados del estudio tienen implicaciones para entender no solo por qué algunas personas poseen una química cerebral que los predispone a la depresión sino también cómo tratarla.
En los experimentos con roedores, los investigadores descubrieron que las neuronas de una pequeña región por encima del tálamo conocida como la habénula lateral (LHB) secretan tanto un neurotransmisor excitatorio común, el glutamato, como su opuesto, el neurotransmisor inhibidor GABA.
Los neurotransmisores excitatorios promueven el encendido neuronal mientras que los inhibidores lo suprimen. Aunque el glutamato y el GABA se encuentran entre dos de los neurotransmisores más comunes en el cerebro de los mamíferos, las neuronas son generalmente especialistas, y producen uno pero no ambos tipos de mensajeros químicos.
De hecho, antes del estudio, solo se habían observado otros dos sistemas en el cerebro en los que las neuronas liberan neurotransmisores excitadores e inhibitorios en una conexión particular en el hipocampo y en el tronco cerebral.
El estudio es uno de los primeros en documentar rigurosamente que la inhibición puede coexistir con la excitación en una vía cerebral.
El LHB es un nódulo en la región epitalámica del cerebro que es crítica para el procesamiento de una variedad de entradas de los ganglios basales, el hipotálamo y la corteza cerebral y la transmisión de las respuestas codificadas hacia el tallo cerebral, la parte antigua del cerebro que los mamíferos comparten con los reptiles
domingo, 21 de septiembre de 2014
La amistad, preciado tesoro
La amistad es un preciado tesoro para cualquiera, pues es un sentimiento que une a las personas por la empatía que sienten al compartir gustos, intereses y otros.
Pese a que se dice que a la familia uno no puede elegirla pero a los amigos sí, uno puede elegir a su propio hermano como amigo y viceversa, es decir, tratar a su amigo cual si fuera su propio pariente.
Jesús es el amigo que nunca falla y Él nos enseñó que "no hay amor más grande que el de aquel que entrega la vida por su prójimo", y aunque no son todos, hay personas que están dispuestas a dar su vida por un camarada.
Muchas virtudes y valores giran en torno a la verdadera amistad.
Algunos pueden presentarse como amigos, pero en determinado momento llegar a murmurar de quien considera su compañero o permitir que la ira le domine y enojarse con éste, en lugar de perdonar sus errores, otros en cambio adulan a una tercera persona pero por detrás referirse a ésta de mala manera.
En cambio, los verdaderos amigos son los que observan lealtad, los que le harán notar al hermano los errores que comete sin herirlo, y por el contrario no lo adulará falsamente, sino que le dirán lo que sienten, le reprenderán cuando sea necesario.
Los amigos comparten todo, alegrías, penas, problemas y soluciones, buenos y malos momentos.
El 21 de septiembre se recuerda oficialmente el día de la Amistad, del Amor, de la Juventud y otros acontecimientos relacionados a la época en que empieza la primavera y con ella el ambiente se inunda de fragancias florales, sonidos alegres y mucho colorido. Los comerciantes entonces aprovechan de vender, peluches, tarjetas, flores y otros regalos que se pueden compartir tanto por los amigos como por las parejas de enamorados, sin embargo, la amistad es más que regalos y cosas materiales, pues ésta se cultiva en el fondo del espíritu, con actitudes positivas, de consideración, de empatía y de amor, sentimientos que suelen ser mutuos entre dos o más seres que se profesan ese sentimiento tan noble.
Asimismo, ese sentimiento de amistad debiera ser cultivado entre las parejas, pues en la época actual existen muchos casos en que dos personas, que se supone se profesan amor, son más enemigas entre sí, se hieren, se demuestran mezquindad, celos, envidia, desconfianza, por eso es que no prosperan y terminan antes de llegar al altar y otros lamentablemente se separan una vez que consolidaron su unión, la que se supone que es para siempre, en las buenas y en las malas, hasta que la muerte los separe.
Esa crisis de amistad entre parejas quizás se deba a que en la actualidad la mayoría de las personas estamos orientados más hacia el exterior, que a nuestro yo interno, es decir, nos fijamos más en los bienes materiales que poseemos, en el físico, en la opinión de los demás, en lugar de revisar nuestros sentimientos, nuestro comportamiento para nosotros mismos, en analizar en qué estamos fallando, culpamos a otros de todo lo malo que nos pasa en lugar de responsabilizarnos por nuestros propios sentimientos, emociones y reacciones, en vez de mejorar lo que consideramos que estamos haciendo mal.
Para imponerse sobre la crisis, lo más aconsejable quizás sea tratar de ser mejores cada día, pero no de superar a alguien sino a nosotros mismos, es decir ser mejores de lo que fuimos ayer y no tratar de eclipsar a los otros.
Otro factor que quizás influye para que existan crisis en las relaciones con las demás personas es que en un mundo cada vez más agresivo estamos siempre a la defensiva, listos para saltar y protegernos ante cualquier acto o actitud que signifique para nosotros un ataque de parte del otro.
En lugar de encontrarnos a la defensiva lo que tenemos que hacer es relajarnos y no enfocarnos en nosotros mismos de manera egoísta, es decir, no pensar que somos el centro del mundo y todo lo bueno o malo que pase gira a nuestro derredor, sino todo lo contrario, es decir, ver hacia nuestro interior para observar qué es lo que podemos cambiar si estamos errando, responsabilizándonos por nuestras emociones y reacciones, tratando de mejorar cada día para construir mejores relaciones.
Debemos perdonar los errores de los otros, pero sobretodo perdonarnos nuestros propios fallos, debemos comenzar por ser amigos de nosotros mismos, y a partir de las emociones positivas construir amistades verdaderas y duraderas.
Pese a que se dice que a la familia uno no puede elegirla pero a los amigos sí, uno puede elegir a su propio hermano como amigo y viceversa, es decir, tratar a su amigo cual si fuera su propio pariente.
Jesús es el amigo que nunca falla y Él nos enseñó que "no hay amor más grande que el de aquel que entrega la vida por su prójimo", y aunque no son todos, hay personas que están dispuestas a dar su vida por un camarada.
Muchas virtudes y valores giran en torno a la verdadera amistad.
Algunos pueden presentarse como amigos, pero en determinado momento llegar a murmurar de quien considera su compañero o permitir que la ira le domine y enojarse con éste, en lugar de perdonar sus errores, otros en cambio adulan a una tercera persona pero por detrás referirse a ésta de mala manera.
En cambio, los verdaderos amigos son los que observan lealtad, los que le harán notar al hermano los errores que comete sin herirlo, y por el contrario no lo adulará falsamente, sino que le dirán lo que sienten, le reprenderán cuando sea necesario.
Los amigos comparten todo, alegrías, penas, problemas y soluciones, buenos y malos momentos.
El 21 de septiembre se recuerda oficialmente el día de la Amistad, del Amor, de la Juventud y otros acontecimientos relacionados a la época en que empieza la primavera y con ella el ambiente se inunda de fragancias florales, sonidos alegres y mucho colorido. Los comerciantes entonces aprovechan de vender, peluches, tarjetas, flores y otros regalos que se pueden compartir tanto por los amigos como por las parejas de enamorados, sin embargo, la amistad es más que regalos y cosas materiales, pues ésta se cultiva en el fondo del espíritu, con actitudes positivas, de consideración, de empatía y de amor, sentimientos que suelen ser mutuos entre dos o más seres que se profesan ese sentimiento tan noble.
Asimismo, ese sentimiento de amistad debiera ser cultivado entre las parejas, pues en la época actual existen muchos casos en que dos personas, que se supone se profesan amor, son más enemigas entre sí, se hieren, se demuestran mezquindad, celos, envidia, desconfianza, por eso es que no prosperan y terminan antes de llegar al altar y otros lamentablemente se separan una vez que consolidaron su unión, la que se supone que es para siempre, en las buenas y en las malas, hasta que la muerte los separe.
Esa crisis de amistad entre parejas quizás se deba a que en la actualidad la mayoría de las personas estamos orientados más hacia el exterior, que a nuestro yo interno, es decir, nos fijamos más en los bienes materiales que poseemos, en el físico, en la opinión de los demás, en lugar de revisar nuestros sentimientos, nuestro comportamiento para nosotros mismos, en analizar en qué estamos fallando, culpamos a otros de todo lo malo que nos pasa en lugar de responsabilizarnos por nuestros propios sentimientos, emociones y reacciones, en vez de mejorar lo que consideramos que estamos haciendo mal.
Para imponerse sobre la crisis, lo más aconsejable quizás sea tratar de ser mejores cada día, pero no de superar a alguien sino a nosotros mismos, es decir ser mejores de lo que fuimos ayer y no tratar de eclipsar a los otros.
Otro factor que quizás influye para que existan crisis en las relaciones con las demás personas es que en un mundo cada vez más agresivo estamos siempre a la defensiva, listos para saltar y protegernos ante cualquier acto o actitud que signifique para nosotros un ataque de parte del otro.
En lugar de encontrarnos a la defensiva lo que tenemos que hacer es relajarnos y no enfocarnos en nosotros mismos de manera egoísta, es decir, no pensar que somos el centro del mundo y todo lo bueno o malo que pase gira a nuestro derredor, sino todo lo contrario, es decir, ver hacia nuestro interior para observar qué es lo que podemos cambiar si estamos errando, responsabilizándonos por nuestras emociones y reacciones, tratando de mejorar cada día para construir mejores relaciones.
Debemos perdonar los errores de los otros, pero sobretodo perdonarnos nuestros propios fallos, debemos comenzar por ser amigos de nosotros mismos, y a partir de las emociones positivas construir amistades verdaderas y duraderas.
sábado, 20 de septiembre de 2014
Miedo a la oscuridad
Los niños atraviesan por diversas circunstancias, algunas agradables otras no tan buenas, de estas experiencias algunas veces temen a algo surgiendo así los miedos, son varios los miedos que los niños pueden sentir, entre ellos tenemos el miedo a la oscuridad.
El miedo a la oscuridad que algunos niños puedan tener surge de manera repentina y algunas veces no sabemos qué lo ocasiona o simplemente los padres no se dan cuenta que desencadena el miedo, el temor a la oscuridad puede nacer porque escucharon un ruido, un cuento, visto una película o sólo dejar fluir su imaginación.
Algunos niños están acostumbrados a dormir con sus padres y cuando se decide que duerman en una habitación propia la imaginación empieza a nacer por lo nuevo y desconocido ocasionando el miedo a la oscuridad, cambios de casa o dormir en lugares desconocidos también son factores que contribuyen a tener miedo a la oscuridad.
Muchas veces el niño empieza a cambiar de conducta y tener otro tipo de comportamiento al finalizar el día porque saben que vendrá la oscuridad y el momento de dormir, otros en cambio no dejan de jugar porque quieren evitar que sus padres los acuesten y hacen todo lo posible para alargar el día.
Cuando los padres perciban que sus hijos hacen todo para no dormir, deben ponerse fuertes y ayudar a afrontar este miedo y acostumbrarles a dormir a una hora determinada para que luego de repetidas veces ya sepan que deban dormir e irán mitigando el miedo a la oscuridad, puede ayudarles mucho despedirles con un beso, enseñarles a rezar, leerles un cuento o alguna actividad que les ayude a perder poco a poco el miedo que tengan.
No se debe menospreciar este problema en los niños, al contrario se les debe brindar todo el apoyo y comprensión, se debe conversar sobre el tema, preguntarles a qué temen y explicarles con cariño que existen soluciones, comunicarse con los niños es una manera de que estos no solo aprendan a expresar lo que sienten sino también contribuye a que se desahoguen y saquen todo lo que llevan guardado.
Obligar a apagar las luces aún sabiendo que el niño teme a la oscuridad llega a ser contraproducente y así no se eliminará el problema, puede agravarse y el niño cada vez sentirá que su miedo crece, además que puede ser un impulsor para que surjan otro tipo de problemas.
Otra de las maneras de lidiar con éste miedo, es dejar una lámpara con una luz tenue encendida en la habitación, dejar la luz del pasillo encendida o adornar la habitación con objetos luminosos que no solo decorarán la misma sino brindarán seguridad.
Cuando se intenta con varias alternativas y ninguna cumple con las expectativas, una manera disimulada de afrontar a los niños con la oscuridad es a través de algunos juegos que se deben realizar durante el día, por ejemplo se puede jugar a las escondidas, vendar los ojos del niño y que adivine los objetos que toca, todo esto de forma muy divertida para que afronten y se den cuenta que la oscuridad no les hace daño.
Antes de acostar al niño podemos relajarlo como habíamos mencionado con cuentos divertidos para ayudar a despejar su mente, masajes relajantes, comunicarnos con el niño, un baño para que se desestrecen, de todas maneras el miedo es una experiencia por la que todo ser humano atraviesa y es inevitable no tener esa sensación, pero se puede ayudar afrontarlo brindando cariño y seguridad.
El miedo a la oscuridad que algunos niños puedan tener surge de manera repentina y algunas veces no sabemos qué lo ocasiona o simplemente los padres no se dan cuenta que desencadena el miedo, el temor a la oscuridad puede nacer porque escucharon un ruido, un cuento, visto una película o sólo dejar fluir su imaginación.
Algunos niños están acostumbrados a dormir con sus padres y cuando se decide que duerman en una habitación propia la imaginación empieza a nacer por lo nuevo y desconocido ocasionando el miedo a la oscuridad, cambios de casa o dormir en lugares desconocidos también son factores que contribuyen a tener miedo a la oscuridad.
Muchas veces el niño empieza a cambiar de conducta y tener otro tipo de comportamiento al finalizar el día porque saben que vendrá la oscuridad y el momento de dormir, otros en cambio no dejan de jugar porque quieren evitar que sus padres los acuesten y hacen todo lo posible para alargar el día.
Cuando los padres perciban que sus hijos hacen todo para no dormir, deben ponerse fuertes y ayudar a afrontar este miedo y acostumbrarles a dormir a una hora determinada para que luego de repetidas veces ya sepan que deban dormir e irán mitigando el miedo a la oscuridad, puede ayudarles mucho despedirles con un beso, enseñarles a rezar, leerles un cuento o alguna actividad que les ayude a perder poco a poco el miedo que tengan.
No se debe menospreciar este problema en los niños, al contrario se les debe brindar todo el apoyo y comprensión, se debe conversar sobre el tema, preguntarles a qué temen y explicarles con cariño que existen soluciones, comunicarse con los niños es una manera de que estos no solo aprendan a expresar lo que sienten sino también contribuye a que se desahoguen y saquen todo lo que llevan guardado.
Obligar a apagar las luces aún sabiendo que el niño teme a la oscuridad llega a ser contraproducente y así no se eliminará el problema, puede agravarse y el niño cada vez sentirá que su miedo crece, además que puede ser un impulsor para que surjan otro tipo de problemas.
Otra de las maneras de lidiar con éste miedo, es dejar una lámpara con una luz tenue encendida en la habitación, dejar la luz del pasillo encendida o adornar la habitación con objetos luminosos que no solo decorarán la misma sino brindarán seguridad.
Cuando se intenta con varias alternativas y ninguna cumple con las expectativas, una manera disimulada de afrontar a los niños con la oscuridad es a través de algunos juegos que se deben realizar durante el día, por ejemplo se puede jugar a las escondidas, vendar los ojos del niño y que adivine los objetos que toca, todo esto de forma muy divertida para que afronten y se den cuenta que la oscuridad no les hace daño.
Antes de acostar al niño podemos relajarlo como habíamos mencionado con cuentos divertidos para ayudar a despejar su mente, masajes relajantes, comunicarnos con el niño, un baño para que se desestrecen, de todas maneras el miedo es una experiencia por la que todo ser humano atraviesa y es inevitable no tener esa sensación, pero se puede ayudar afrontarlo brindando cariño y seguridad.
viernes, 19 de septiembre de 2014
Cómo ser más positivo
Pau González para Seventeen
1. Empieza bien tu día
Cada día es una nueva oportunidad para ser feliz. Tienes de dos: levantarte con el pie derecho o con el izquierdo. Abre la ventana, desayuna algo rico, ponte algo que te encante y no olvides tu sonrisa al salir de tu casa.
2. Perdónate
Todos cometemos errores. Es parte de ser humano. Si sigues dándole vueltas al pasado, nunca vas a poder caminar hacia adelante. Deja tus miedos atrás y déjate llevar.
3. Échate porras
¿Por qué no? ¡Más vale que alguien lo haga! Cada día, párate frente al espejo y di cinco cosas que te gustan de ti. Estás lleno de cualidades y eres único e irrepetible. ¡No lo olvides!
4. Cuídate
Sólo tenemos un cuerpo. Trátalo con amor y respeto. Regálale un rato de ejercicio al día y nútrelo para que sea fuerte y sano.
5. Organízate
Si tu cabeza es un desastre, se va a ver reflejado en tus actividades de cada día. Escribe todas las cosas que tienes que hacer en una lista y ve palomeando las que vayas cumpliendo para que no se te olvide ninguna.
6. Rodéate de sol
Hay dos tipos de personas: las positivas, que como el sol, le dan luz a tu día, o las negativas que son como una nube negra que vuelven oscuro tu día. ¡La decisión está en tus manos! y, ¿sabías que pararte 5 minutitos bajo el sol te da energía positiva? Obvio no olvides tu bloqueador solar. :)
7. Busca el lado positivo de una situación negativa
Es difícil pensar positivo cuando todo parece estar saliendo mal, pero siempre puede salir algo positivo. Aprendemos algo de cada experiencia que vivimos.
8. Tómate tu tiempo
Cuando quieres hacer tantas cosas a la vez, se acumula el estrés y nada te sale bien. Concéntrate en lo que estás haciendo. Si estás comiendo, come. Si estás estudiando, estudia. ¡Intenta que tu cuerpo y tu cabeza estén en el mismo lugar!
9. Entrégate a los demás
Ayuda a tu mamá sin que te lo pida, escucha a una amiga que necesita un consejo o échale un piropo a alguien que no se lo espere. No hay nada más gratificante que saber que hiciste feliz a otra persona. ¡En especial cuando no se lo esperaba!
10. Piensa en ti
Esto no significa que seas egoísta, pero es importante que hagas cosas que amas y que dediques al menos media hora cada día a hacer algo que te encanta como leer, pintar, cocinar o escuchar música. ¡Valora este tiempo!
1. Empieza bien tu día
Cada día es una nueva oportunidad para ser feliz. Tienes de dos: levantarte con el pie derecho o con el izquierdo. Abre la ventana, desayuna algo rico, ponte algo que te encante y no olvides tu sonrisa al salir de tu casa.
2. Perdónate
Todos cometemos errores. Es parte de ser humano. Si sigues dándole vueltas al pasado, nunca vas a poder caminar hacia adelante. Deja tus miedos atrás y déjate llevar.
3. Échate porras
¿Por qué no? ¡Más vale que alguien lo haga! Cada día, párate frente al espejo y di cinco cosas que te gustan de ti. Estás lleno de cualidades y eres único e irrepetible. ¡No lo olvides!
4. Cuídate
Sólo tenemos un cuerpo. Trátalo con amor y respeto. Regálale un rato de ejercicio al día y nútrelo para que sea fuerte y sano.
5. Organízate
Si tu cabeza es un desastre, se va a ver reflejado en tus actividades de cada día. Escribe todas las cosas que tienes que hacer en una lista y ve palomeando las que vayas cumpliendo para que no se te olvide ninguna.
6. Rodéate de sol
Hay dos tipos de personas: las positivas, que como el sol, le dan luz a tu día, o las negativas que son como una nube negra que vuelven oscuro tu día. ¡La decisión está en tus manos! y, ¿sabías que pararte 5 minutitos bajo el sol te da energía positiva? Obvio no olvides tu bloqueador solar. :)
7. Busca el lado positivo de una situación negativa
Es difícil pensar positivo cuando todo parece estar saliendo mal, pero siempre puede salir algo positivo. Aprendemos algo de cada experiencia que vivimos.
8. Tómate tu tiempo
Cuando quieres hacer tantas cosas a la vez, se acumula el estrés y nada te sale bien. Concéntrate en lo que estás haciendo. Si estás comiendo, come. Si estás estudiando, estudia. ¡Intenta que tu cuerpo y tu cabeza estén en el mismo lugar!
9. Entrégate a los demás
Ayuda a tu mamá sin que te lo pida, escucha a una amiga que necesita un consejo o échale un piropo a alguien que no se lo espere. No hay nada más gratificante que saber que hiciste feliz a otra persona. ¡En especial cuando no se lo esperaba!
10. Piensa en ti
Esto no significa que seas egoísta, pero es importante que hagas cosas que amas y que dediques al menos media hora cada día a hacer algo que te encanta como leer, pintar, cocinar o escuchar música. ¡Valora este tiempo!
jueves, 18 de septiembre de 2014
Soluciones para evitar sonrojarse
Sonrojarse en público es un síntoma de ansiedad social. El rostro y a veces el cuello se sonrojan con un grado variable de intensidad según las emociones que uno siente.
Gradualmente, el miedo al enrojecimiento facial se vuelve una obsesión y toma proporciones que pueden perjudicar de sobremanera a la persona. Este fenómeno afecta mayormente a las mujeres y se inicia durante la adolescencia cuando prestan mucha atención a la mirada de su entorno. En la mayoría de los casos, se atenúa con el pasar de los años. Sin embargo, existe un leve porcentaje de personas en las cuales el enrojecimiento facial persiste y se acompaña de una aceleración del ritmo cardíaco, transpiración importante y sequedad de la boca. En este caso, sonrojarse no consiste solamente en una molestia, sino que se trata de una enfermedad, llamada ereutofobia Ésta es causada por reacciones del sistema nervioso autónomo, el cual está constituido por los nervios simpáticos que regulan diversas actividades del organismo como el tránsito intestinal, contracciones del corazón, transpiración y dilatación de los vasos sanguíneos. Estos últimos se encuentran en la superficie de la piel. Al vivir una emoción, las personas con ereutofobia se sonrojan debido al aflujo de sangre. Afortunadamente, existen diversas soluciones para luchar contra este fenómeno y vivir de manera más cómoda.
6 tips CONTRA LA EREUTOFOBIA
OBSESIÓN
No debes obsesionarte con el hecho que te sonrojas a menudo, ya que esto agrava la ansiedad social. Investigaciones científicas demostraron que cuando piensas que vas a sonrojarte, este fenómeno aparece con mayor frecuencia. Intenta concentrarte sobre otras ideas y pensamientos.
PENSAMIENTOS
Para sentirte más tranquilo físicamente y en tu comportamiento cuando te sonrojas, intenta pensar que saltas en un lago helado y que el agua fría se vierte sobre tu piel. Esto te ayudará a disminuir los enrojecimientos faciales. También puedes imaginar a las personas que te rodean en escenas graciosas. Otra opción consiste en comparar tu situación con la de otra gente menos afortunada. De esta manera, te darás cuenta que existen problemas más graves y te sonrojarás menos.
CULPABILIDAD
No debes sentirte culpable de sonrojarte, ya que es una reacción totalmente involuntaria. Es importante destacar que tus actos conscientes no influyen tu respuesta corporal automática, aunque algunas situaciones favorecen el enrojecimiento facial. Al liberarte de esta sensación de culpabilidad, te sonrojarás con menos frecuencia.
RELAJARSE
Cuando te sonrojas, puedes contribuir a disminuir los enrojecimientos faciales relajando tus músculos, particularmente los de tus hombros y cuello. Intenta eliminar la tensión que sientes de forma repentina. También trata de inspirar y expirar profundamente. Otro consejo es sonreír, ya que ayuda a sentirse más feliz, lo que colabora a eliminar la ansiedad social. No dudes en practicar ejercicios de relajación o yoga.
MEDITACIÓN
Permite disminuir los episodios de enrojecimiento facial. Ayuda a sentirse mejor en el cuerpo y provee una sensación de relajación. No dudes en contactarte con un experto en meditación para que te enseñe esta disciplina. Contribuirá a mejorar el control y manejo de tus emociones.
TERAPIA
En las terapias comportamentales, se realizan diferentes ejercicios para aprender a controlar la ansiedad. Asimismo, contribuyen a analizar y entender las situaciones que provocan el enrojecimiento facial. Es siempre benéfico hablar de tus miedos a un profesional para evitar que este problema se convierta en una fobia.
Explora tu estado mental de éxito
En la vida de los seres humanos, lo más importante debería ser el estado mental en que viven. Cada persona va pasando por diferentes estados mentales en cada uno de sus días de vida, también por diferentes estados emocionales y corporales. El control que tenemos sobre esos estados es mínimo e inexistente en la mayor parte de los casos.
Dentro del conjunto de estados mentales, emocionales o sentimentales y corporales tenemos un pequeño grupo que son los estados mentales de éxito, los estados emocionales o sentimentales de éxito y los estados corporales de éxito; estos subconjuntos son verdaderos estados de felicidad, de seguridad en sí mismos y de mucha solidez existencial.
Existe un estado mental maravilloso al cual yo llamo “estado de éxito”, pues implica conservar una práctica inicial de siete días en los que uno se compromete a repetir mentalmente en todos los momentos posibles el siguiente pensamiento: “soy un hombre de éxito”, para las damas el pensamiento será el siguiente: “soy una mujer de éxito”.
El efecto que se obtiene al realizar dicha práctica durante siete días y en todos los momentos posibles sólo en el nivel mental, es sorprendente; tanto repetir el primer pensamiento o el segundo va quedando el pensamiento correspondiente como un pensamiento importante que produce mejoras significativas en la manera de pensar, en la manera de recordar, en la manera de comportarse y en la manera de ponerse en acción de manera inmediata y con una intensa sensación de felicidad.
Cuando me puse a ejercitar este pensamiento noté unos cambios sorprendentes en mi manera de hacer las cosas, de pronto las sensaciones de dejadez y de flojera habían desaparecido y pude recordar que también estaba repitiendo un segundo pensamiento que decía así: “soy un hombre de acción inmediata”.
Este segundo pensamiento hizo otra mejora en mi manera de ser y de responder al desafío de las acciones, mi manera de comunicarme y de comportarme había mejorado sustancialmente y mi energía vital así como mi fuerza física, también.
Con el paso del tiempo continúo repitiendo mi pensamiento fundamental: “soy un hombre de éxito” y los resultados que voy obteniendo son estados mentales de éxito. Mi mente funciona en tiempo presente y mi autoestima me hace sentir muy independientemente de los estados negativos de otras personas.
Afi rmación para repetición opcional: ”Yo soy un hombre de éxito y actúo como tal”, las damas deberán cambiar la palabra hombre por la palabra mujer, saludos.
Dentro del conjunto de estados mentales, emocionales o sentimentales y corporales tenemos un pequeño grupo que son los estados mentales de éxito, los estados emocionales o sentimentales de éxito y los estados corporales de éxito; estos subconjuntos son verdaderos estados de felicidad, de seguridad en sí mismos y de mucha solidez existencial.
Existe un estado mental maravilloso al cual yo llamo “estado de éxito”, pues implica conservar una práctica inicial de siete días en los que uno se compromete a repetir mentalmente en todos los momentos posibles el siguiente pensamiento: “soy un hombre de éxito”, para las damas el pensamiento será el siguiente: “soy una mujer de éxito”.
El efecto que se obtiene al realizar dicha práctica durante siete días y en todos los momentos posibles sólo en el nivel mental, es sorprendente; tanto repetir el primer pensamiento o el segundo va quedando el pensamiento correspondiente como un pensamiento importante que produce mejoras significativas en la manera de pensar, en la manera de recordar, en la manera de comportarse y en la manera de ponerse en acción de manera inmediata y con una intensa sensación de felicidad.
Cuando me puse a ejercitar este pensamiento noté unos cambios sorprendentes en mi manera de hacer las cosas, de pronto las sensaciones de dejadez y de flojera habían desaparecido y pude recordar que también estaba repitiendo un segundo pensamiento que decía así: “soy un hombre de acción inmediata”.
Este segundo pensamiento hizo otra mejora en mi manera de ser y de responder al desafío de las acciones, mi manera de comunicarme y de comportarme había mejorado sustancialmente y mi energía vital así como mi fuerza física, también.
Con el paso del tiempo continúo repitiendo mi pensamiento fundamental: “soy un hombre de éxito” y los resultados que voy obteniendo son estados mentales de éxito. Mi mente funciona en tiempo presente y mi autoestima me hace sentir muy independientemente de los estados negativos de otras personas.
Afi rmación para repetición opcional: ”Yo soy un hombre de éxito y actúo como tal”, las damas deberán cambiar la palabra hombre por la palabra mujer, saludos.
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