Hace veinticinco años una consulta cambió mi vida y la cambió para bien; pasé dos años en estados negativos de sufrimiento y dolor interno sin saber que una simple consulta podía darme nuevas luces, ideas distintas, soluciones creativas y maneras de autosanación y de tener una vida autodirigida.
Tenía una tos crónica que nunca se pasaba, mis resfríos me duraban la mitad de un mes, me costaba concentrarme y ser constante en mis acciones y no sabía que mis engramas prenatales producían esos efectos en mí, en mis estados mentales y en mi salud.
En una consulta simple y directa, la señorita Frances Reinny me hizo hacer mi primera regresión de síntomas y en menos de una hora, muchos de mis dolores de carácter físico habían disminuido notablemente; mis sufrimientos de carácter mental disminuyeron en la misma proporción y, por primera vez, en mucho tiempo pude sentir sensaciones de paz y de relajación en mi cuerpo físico, fue sensacional, sentí como si mi cuerpo fuera muy liviano y flotara. De mucho tiempo puede sonreír aliviado y feliz.
Después de la experiencia liberadora, expresé a la señorita Reinny mis temores acerca de los “peligros de la regresión”. La respuesta más amorosa que jamás oí me dejó tranquilo y satisfecho, pues me dijo: ”Los engramas y traumas infantiles inconscientes que usted ha expulsado lo han mantenido en estados de estancamiento, con molestias sicosomáticas de carácter respiratorio y con muchos problemas internos propios de los estados negativos. Su dolor de oído ha disminuido notablemente y ahora diga usted cómo se siente en este momento y cómo se va a sentir al saber que los engramas que se expulsan no van a causarle molestias nunca más. Qué dice ahora, ¿cree que esto podría ser peligroso?
En ese momento, desde mi maravilloso estado de relajación, no supe qué contestar, me parecía demasiado bueno que, aparte de que mis sensaciones molestas, mis síntomas crónicos y mis sufrimientos internos se hubieran ido, tenía la maravillosa información de que todas esas cosas feas y dolorosas se habían ido de mi vida para siempre.
Ahora después de tanto tiempo veo que mi consejera y terapeuta tenía razón y sé con toda certeza que una consulta con la persona adecuada cambió mi vida de manera permanente y aun doy gracias por ello.
Cuando por cualquier razón, miedo o indecisión no hacemos nada por afrontar y ponerle solución a cualquier problema que nos esté amargando la vida, nos condenamos nosotros mismos a una forma de vida negativa y cada vez más problemática y limitada, pues nuestras actitudes negativas nos van cerrando las puertas y lo que tanto tememos se hace realmente algo posible. Sin embargo, si damos un golpe de timón y optamos por buscar ayuda, el cambio de dirección se produce y nuestra vida vuelve a recorrer caminos de solución, de mejoramiento y de fortalecimiento personal y, de paso, recuperamos el conocimiento que nos dice tenemos poder creativo y que hay un método exacto y preciso para ejercer el mismo.
Palabras del autor: ”Con alegría y determinación, todo se puede aprender en esta vida”.
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viernes, 30 de octubre de 2015
sábado, 24 de octubre de 2015
Video 7 consejos para personas impuntuales
La impuntualidad no habla bien de nadie, muestra poco compromiso de la persona, tanto a nivel laboral como personal. Si no eres puntual debes reconocerlo y tratar de mejorar.
Superar el defecto de la impuntualidad de la noche a la mañana no es fácil, se trata sobre todo de modificar hábitos, y requiere también un cambio de actitud. Sin embargo ser puntual no es imposible.
No existen recetas ni fórmulas mágicas para que el tiempo sea nuestro aliado, pero sí algunos consejos te ayudarán. En la Practipedia de este jueves te presentamos siete de ellos.
Toma 90 segundos de tu tiempo y revisa el video que encabeza esta nota. Estos consejos pueden ayudarte mucho.
El contenido que se incluye en el audiovisual se basó en un artículo sobre la impuntualidad, publicado por la psicóloga Patricia Ramírez en el diario El País de España.
Superar el defecto de la impuntualidad de la noche a la mañana no es fácil, se trata sobre todo de modificar hábitos, y requiere también un cambio de actitud. Sin embargo ser puntual no es imposible.
No existen recetas ni fórmulas mágicas para que el tiempo sea nuestro aliado, pero sí algunos consejos te ayudarán. En la Practipedia de este jueves te presentamos siete de ellos.
Toma 90 segundos de tu tiempo y revisa el video que encabeza esta nota. Estos consejos pueden ayudarte mucho.
El contenido que se incluye en el audiovisual se basó en un artículo sobre la impuntualidad, publicado por la psicóloga Patricia Ramírez en el diario El País de España.
8 personas tóxicas que debes alejar de tu vida
La presencia de cierto tipo de personas puede tener un impacto negativo en tu vida. Mejor evítalas, son personas tóxicas. Se pueden “clasificar” en ocho tipos:
1. Las que juzgan
Esta clase de personas siempre encontrarán algo o alguien a quien criticar. Siempre llegarán a sus propias conclusiones sin siquiera haber escuchado antes o conocer la situación de los otros. Pedirles un consejo es una completa pérdida de tiempo.
2. Las envidiosas
La gente envidiosa nunca estará feliz de tus éxitos, porque siente que todo lo bueno debe ser ajeno a los demás para beneficio suyo. Estos individuos viven concentrados en lo que haces, dices y hasta vistes. Siempre tienen un pero para lo que logras y no pueden evitar decir “yo también” o, al contrario, “a mí nunca”… Lo mejor es tomar una sana distancia de ellas y evitar contarles tus cosas.
3. Las maniáticas del control
Este tipo de personas no quieren escuchar nunca, y es que en su lógica ellas lo saben todo y pueden hacer las cosas mejor que nadie. Siempre discuten o terminan poniendo resistencia. Son poco sanas para tu trabajo y tu vida personal.
4. Las arrogantes
No confundir la confianza con la arrogancia. La gente que tiene confianza en sí misma inspira a otros, mientras que las arrogantes intimidan a los demás. Esta gente es soberbia e incapaz de aceptar que se equivocó.
5. Las víctimas
Son aquellas que siempre se creen víctimas y que tienen una excusa para todo por los errores que cometen. En su lenguaje está... “llegué tarde por el tráfico”, “mi jefe tiene la culpa de que no me asciendan”, “mi pareja me hace sufrir”, “mi hijo me enloquece”, “mi madre no me enseñó”, “es que estuve muy enferma”… Ellas nunca aceptarán su responsabilidad y así es imposible que puedan modificar una conducta.
6. Las negativas
Expertas en robarte la energía positiva, y no solo a ti, sino a quienes están a su alrededor. Nunca recibirás palabras de aliento de su parte. Siempre desacreditarán todas tus ideas y antes de escuchar cualquier propuesta dirán “no”.
7. Las mentirosas
Para lograr el éxito en todos los aspectos de tu vida, debes rodearte de personas en las que puedas confiar y que sepas que estarán ahí para ti. Nunca deberás confiar en la que miente o se pone bajo el sol que brilla. A éstas es mejor eliminarlas de tu vida cuanto antes.
8. Las chismosas
Porque su inseguridad las hace incapaces de separar los hechos de la especulación. Esta gente siempre está contando cosas de otros y hablando mal por los pasillos. No te extrañe que entre sus temas estés tú. Tener una chismosa cerca puede crear un ambiente negativo en cualquier aspecto.
7 reglas para tener disciplina
De todos los ingredientes necesarios para el éxito –como el talento, la perseverancia, el esfuerzo y la imaginación– quizás el más importante es la disciplina. Esta no es otra cosa que la cualidad de cumplir con una tarea, sin importar si tienes o no deseos de llevarla a cabo. Sin disciplina, ahorrar, bajar de peso, estudiar, hacer ejercicios –en fin, cualquier meta, por sencilla que sea– se vuelve difícil, sino imposible. Para desarrollar esta importante cualidad en tu vida, sigue estos pasos:
Primero, reconoce en qué áreas de tu vida te falta disciplina, como la dieta, la economía, etc. Repasa cuáles son las consecuencias de tu indisciplina: el sobrepeso, los problemas de salud, los apuros económicos, los conflictos familiares, etc.
Piensa en cómo estos afectan tu vida, robándote felicidad y paz mental. Ahora visualiza –con lujo de detalles– cómo sería tu vida sin esos problemas. Comprobarás que la disciplina, lejos de incomodarte, te libera para vivir tu vida sin preocupaciones y sin la espada de Damocles de todo lo que tienes por hacer, colgando sobre tu cabeza. Cuando actúes de una manera disciplinada descubrirás que tienes más tiempo, energía y paz mental para disfrutar la vida.
Anota qué pasos debes dar para comportarte de una manera disciplinada en esa área. Por ejemplo: “Debo crear un presupuesto de mis gastos mensuales y separar un día de la semana para hacer cuentas”.
Crea tu “Plan de acción”. Este consiste de un paso-a-paso de cómo actuarás de ahora en adelante en esa área de tu vida.
Es importante que no te extralimites al comienzo; sé realista. Si hasta ahora no logras ejercitarte más de una vez al mes, no propongas hacer una hora de ejercicios aeróbicos todos los días. Tus metas deben ser accesibles y alcanzables, para ir construyendo sobre ellas. La disciplina es como un músculo que debes ejercitar día a día para que vaya fortaleciéndose.
Aprende a controlar la adicción a la gratificación instantánea, que es la gran enemiga de la disciplina. “Es muy temprano; haré los ejercicios más tarde”; “Un dulce no va a arruinar mi dieta”; “Esta oferta es demasiado buena para dejarla pasar; el mes que viene empiezo a ahorrar”. Todas estas excusas corroen tu resolución y te alejan de tus metas. Mira esa tarea como una labor no negociable; algo que tienes que hacer, te guste o no, como lo es cepillarte los dientes o peinarte antes de salir de casa. Cuando le das muchas vueltas en la cabeza, te agotas antes de comenzar. Como el famoso dicho de la marca Nike, no lo pienses: ¡simplemente hazlo!
Sigue el plan durante 21 días consecutivos, que es la cantidad de tiempo que toma fijar un hábito, de acuerdo con los expertos. Si fallas antes de las tres semanas, vuelve a comenzar desde el comienzo hasta llegar al día 21.
Elimina la voz negativa y escucha la positiva. Si antes nunca conseguiste mantenerte en la dieta o dentro de tu presupuesto, quizás hay dentro de ti una voz negativa que a cada rato te lo recuerda, o que te hace creer que el fracaso es inevitable.
Reconoce esa voz y recuerda que es sólo un pensamiento en tu cabeza que te desmotiva y trata de llevarte a la zona de confort, que no es otra cosa que la rutina de siempre. Pero ya conoces los beneficios de ser disciplinado. Calla esa voz y suplántala con la voz positiva, la que te recuerda que si te mantienes firme en tus propósitos, alcanzarás tus metas.
Lleva una agenda donde anotas tu progreso y, sobre todo, tus recaídas. Es importante que veas cualquier desviación de tus planes como un bache, no como una derrota. Si pecas con un dulce, esto no quiere decir que tu dieta está arruinada para siempre; acepta el fallo y vuelve al plan inmediatamente. Como dicen los japoneses: “Si te caes siete veces, levántate ocho”. A fin de cuentas, la disciplina no es otra cosa que la consistencia.
Primero, reconoce en qué áreas de tu vida te falta disciplina, como la dieta, la economía, etc. Repasa cuáles son las consecuencias de tu indisciplina: el sobrepeso, los problemas de salud, los apuros económicos, los conflictos familiares, etc.
Piensa en cómo estos afectan tu vida, robándote felicidad y paz mental. Ahora visualiza –con lujo de detalles– cómo sería tu vida sin esos problemas. Comprobarás que la disciplina, lejos de incomodarte, te libera para vivir tu vida sin preocupaciones y sin la espada de Damocles de todo lo que tienes por hacer, colgando sobre tu cabeza. Cuando actúes de una manera disciplinada descubrirás que tienes más tiempo, energía y paz mental para disfrutar la vida.
Anota qué pasos debes dar para comportarte de una manera disciplinada en esa área. Por ejemplo: “Debo crear un presupuesto de mis gastos mensuales y separar un día de la semana para hacer cuentas”.
Crea tu “Plan de acción”. Este consiste de un paso-a-paso de cómo actuarás de ahora en adelante en esa área de tu vida.
Es importante que no te extralimites al comienzo; sé realista. Si hasta ahora no logras ejercitarte más de una vez al mes, no propongas hacer una hora de ejercicios aeróbicos todos los días. Tus metas deben ser accesibles y alcanzables, para ir construyendo sobre ellas. La disciplina es como un músculo que debes ejercitar día a día para que vaya fortaleciéndose.
Aprende a controlar la adicción a la gratificación instantánea, que es la gran enemiga de la disciplina. “Es muy temprano; haré los ejercicios más tarde”; “Un dulce no va a arruinar mi dieta”; “Esta oferta es demasiado buena para dejarla pasar; el mes que viene empiezo a ahorrar”. Todas estas excusas corroen tu resolución y te alejan de tus metas. Mira esa tarea como una labor no negociable; algo que tienes que hacer, te guste o no, como lo es cepillarte los dientes o peinarte antes de salir de casa. Cuando le das muchas vueltas en la cabeza, te agotas antes de comenzar. Como el famoso dicho de la marca Nike, no lo pienses: ¡simplemente hazlo!
Sigue el plan durante 21 días consecutivos, que es la cantidad de tiempo que toma fijar un hábito, de acuerdo con los expertos. Si fallas antes de las tres semanas, vuelve a comenzar desde el comienzo hasta llegar al día 21.
Elimina la voz negativa y escucha la positiva. Si antes nunca conseguiste mantenerte en la dieta o dentro de tu presupuesto, quizás hay dentro de ti una voz negativa que a cada rato te lo recuerda, o que te hace creer que el fracaso es inevitable.
Reconoce esa voz y recuerda que es sólo un pensamiento en tu cabeza que te desmotiva y trata de llevarte a la zona de confort, que no es otra cosa que la rutina de siempre. Pero ya conoces los beneficios de ser disciplinado. Calla esa voz y suplántala con la voz positiva, la que te recuerda que si te mantienes firme en tus propósitos, alcanzarás tus metas.
Lleva una agenda donde anotas tu progreso y, sobre todo, tus recaídas. Es importante que veas cualquier desviación de tus planes como un bache, no como una derrota. Si pecas con un dulce, esto no quiere decir que tu dieta está arruinada para siempre; acepta el fallo y vuelve al plan inmediatamente. Como dicen los japoneses: “Si te caes siete veces, levántate ocho”. A fin de cuentas, la disciplina no es otra cosa que la consistencia.
Cómo disfrutar lo insoportable
¿Cuántas veces has oído el consejo: “haz las cosas con amor”? Casi siempre te lo dicen cuando ven que estás haciendo a regañadientes algo que no te agrada. Y es un excelente consejo, pues cuando le inyectas un poquito de cariño a una actividad que no te gusta consigues mejores resultados; terminas las cosas con más rapidez, el tiempo pasa volando y disfrutas más el momento.
El problemita es el siguiente: ¡¿cómo rayos hacer con amor algo que no te gusta, ni te interesa?! Quizás odias un trabajo aburrido y mal pagado, tal vez te aburre limpiar la casa, o a lo mejor no soportas ir de compras con tu esposa o visitar a tu suegra impertinente.
No puedes esperar a que algo te agrade para ponerle amor a tus acciones. Te voy a decir cuál es la clave para lograrlo. El secreto está en convertirte en “actor” o “actriz”. Pero no me refiero a que salgas corriendo hacia Hollywood, estoy hablando de que tomes el reto de ser el mejor actor en las escenas de tu diario vivir.
Y esto no es otra cosa que actuar como si sintieras placer en algo que no te agrada hacer. Por ejemplo, digamos que no te gusta tu trabajo —haces tus labores con desgano, mirando cada 15 minutos el reloj para ver cuánto falta para irte a la casa— pues te propongo que mañana hagas la siguiente prueba: imagínate que eres un actor y que vas a personificar el papel de alguien a quien le encanta su trabajo. Sé que no es fácil, pero recuerda que el trabajo no te tiene que gustar… solo tienes que actuar “como si te gustara”. ¡Llega con cara feliz a la oficina!, haz las cosas con ánimo y cuando te llame el jefe ¡pon una sonrisa! Hasta agradece a Dios porque tienes un trabajo.
De ahora en adelante practica este sencillo ejercicio con cualquier actividad que te aburra o incomode. Te garantizo que al final del día te sentirás energizado. ¿Sabes por qué? Cuando te esmeras en dar lo mejor de ti, sientes un gran orgullo y satisfacción.
Además no pasará mucho tiempo antes que tu comportamiento “engañe” a tu mente, y empieces a sentir que aquella actividad que repudiabas no es tan tediosa como creías. Recuerda que las cosa hechas con amor crean milagros, incluso la transformación de llegar a disfrutar aquello que te hastiaba.
El problemita es el siguiente: ¡¿cómo rayos hacer con amor algo que no te gusta, ni te interesa?! Quizás odias un trabajo aburrido y mal pagado, tal vez te aburre limpiar la casa, o a lo mejor no soportas ir de compras con tu esposa o visitar a tu suegra impertinente.
No puedes esperar a que algo te agrade para ponerle amor a tus acciones. Te voy a decir cuál es la clave para lograrlo. El secreto está en convertirte en “actor” o “actriz”. Pero no me refiero a que salgas corriendo hacia Hollywood, estoy hablando de que tomes el reto de ser el mejor actor en las escenas de tu diario vivir.
Y esto no es otra cosa que actuar como si sintieras placer en algo que no te agrada hacer. Por ejemplo, digamos que no te gusta tu trabajo —haces tus labores con desgano, mirando cada 15 minutos el reloj para ver cuánto falta para irte a la casa— pues te propongo que mañana hagas la siguiente prueba: imagínate que eres un actor y que vas a personificar el papel de alguien a quien le encanta su trabajo. Sé que no es fácil, pero recuerda que el trabajo no te tiene que gustar… solo tienes que actuar “como si te gustara”. ¡Llega con cara feliz a la oficina!, haz las cosas con ánimo y cuando te llame el jefe ¡pon una sonrisa! Hasta agradece a Dios porque tienes un trabajo.
De ahora en adelante practica este sencillo ejercicio con cualquier actividad que te aburra o incomode. Te garantizo que al final del día te sentirás energizado. ¿Sabes por qué? Cuando te esmeras en dar lo mejor de ti, sientes un gran orgullo y satisfacción.
Además no pasará mucho tiempo antes que tu comportamiento “engañe” a tu mente, y empieces a sentir que aquella actividad que repudiabas no es tan tediosa como creías. Recuerda que las cosa hechas con amor crean milagros, incluso la transformación de llegar a disfrutar aquello que te hastiaba.
Cómo fortalecer la autoestima
Fortalecer nuestra autoestima es una de las mejores maneras para lograr una mayor calidad de vida en todos los aspectos de nuestra vida y lograr la superación personal que tanto anhelamos. ¿Sabías que lograr el éxito en tu vida está directamente relacionado con tener una autoestima saludable? Habrás oído el cliché: "Somos lo que comemos". Muchos también argumentan que "Somos lo que pensamos".
Nathaniel Brandon, uno de los psicólogos más destacados en autoestima lo dijo muy bien: "No hay juicio de valor más importante para el ser humano que la estimación que hace de sí mismo."
Si eres capaz de fortalecer tu autoestima serás capaz de afrontar mejor el estrés. Lograrás el éxito y no tendrás necesidad ni siquiera de jactarte por ello. Tu autoestima, sin embargo, puede variar dependiendo del día de la semana. Es una sensación temporal. Los factores ambientales pueden desempeñar un papel en la forma que te ves a ti mismo.
ESTRATEGIAS PARA FORTALECER
TU AUTOESTIMA
Echemos un vistazo a algunas de las estrategias que se utilizan para ver si alguna o todas ellas te sitúan en el camino hacia el desarrollo o el fortalecimiento de tu autoestima:
1. Saca la basura: esto significa que cualquier cosa que te hayan dicho y te haya hecho daño y que sea poco constructiva debe tomarse con un grano de sal.
2. Escribe todas las cosas negativas que piensas de ti: soy demasiado viejo, gordo, nadie me quiere, nunca soy lo suficientemente bueno, etc. Ríete de ese trozo de papel que acabas de escribir sobre y luego rómpelo y pasa a la siguiente estrategia.
3. Puedes haber oído la frase: "Es de bien nacidos ser agradecidos". Escribe las cosas por las que tienes que estar agradecido; puedes incluir cosas que la gente damos por sentado, tales como alimentos y vivienda, el acceso a un ordenador, etc.
4. Escribe una lista de atributos positivos y talentos que tengas. Piensa. Haz un esfuerzo. Todos somos buenos en algo. Piensa en la gente que ha pasado por tu vida y te han dicho algo bueno.
5. Haz una lista de lo que te gusta hacer: trata de encontrar tiempo para hacerlo al menos una vez al día.
6. Escribe tres cosas que te encantaría tener el valor de hacer.
7. Rodéate de personas positivas: las ONGs u otro tipo de voluntariado están llenas de gente positiva. Rodéate de gente que tenga tus mismos intereses.
Si ninguna de estas estrategias de trabajo dan su fruto con el tiempo, puede que haya otros factores estén en juego y están fuera del alcance de este artículo.
Mediante el empleo de estas estrategias te será más fácil seguir adelante incluso cuando las cosas se ponen difíciles. Cuando las cosas vayan mal en la vida y te sientas mal no tienes que tratar de negarlo. Pero sé consciente de que esos malos tiempos van a pasar. Te ayudará saber que después de la tormenta llega la calma.
Nathaniel Brandon, uno de los psicólogos más destacados en autoestima lo dijo muy bien: "No hay juicio de valor más importante para el ser humano que la estimación que hace de sí mismo."
Si eres capaz de fortalecer tu autoestima serás capaz de afrontar mejor el estrés. Lograrás el éxito y no tendrás necesidad ni siquiera de jactarte por ello. Tu autoestima, sin embargo, puede variar dependiendo del día de la semana. Es una sensación temporal. Los factores ambientales pueden desempeñar un papel en la forma que te ves a ti mismo.
ESTRATEGIAS PARA FORTALECER
TU AUTOESTIMA
Echemos un vistazo a algunas de las estrategias que se utilizan para ver si alguna o todas ellas te sitúan en el camino hacia el desarrollo o el fortalecimiento de tu autoestima:
1. Saca la basura: esto significa que cualquier cosa que te hayan dicho y te haya hecho daño y que sea poco constructiva debe tomarse con un grano de sal.
2. Escribe todas las cosas negativas que piensas de ti: soy demasiado viejo, gordo, nadie me quiere, nunca soy lo suficientemente bueno, etc. Ríete de ese trozo de papel que acabas de escribir sobre y luego rómpelo y pasa a la siguiente estrategia.
3. Puedes haber oído la frase: "Es de bien nacidos ser agradecidos". Escribe las cosas por las que tienes que estar agradecido; puedes incluir cosas que la gente damos por sentado, tales como alimentos y vivienda, el acceso a un ordenador, etc.
4. Escribe una lista de atributos positivos y talentos que tengas. Piensa. Haz un esfuerzo. Todos somos buenos en algo. Piensa en la gente que ha pasado por tu vida y te han dicho algo bueno.
5. Haz una lista de lo que te gusta hacer: trata de encontrar tiempo para hacerlo al menos una vez al día.
6. Escribe tres cosas que te encantaría tener el valor de hacer.
7. Rodéate de personas positivas: las ONGs u otro tipo de voluntariado están llenas de gente positiva. Rodéate de gente que tenga tus mismos intereses.
Si ninguna de estas estrategias de trabajo dan su fruto con el tiempo, puede que haya otros factores estén en juego y están fuera del alcance de este artículo.
Mediante el empleo de estas estrategias te será más fácil seguir adelante incluso cuando las cosas se ponen difíciles. Cuando las cosas vayan mal en la vida y te sientas mal no tienes que tratar de negarlo. Pero sé consciente de que esos malos tiempos van a pasar. Te ayudará saber que después de la tormenta llega la calma.
martes, 20 de octubre de 2015
En la vida puedes encontrar cosas sin buscarlas que actúan positivamente en tu vida.
En este mundo no hay ninguna persona que no esté pasando por un mal momento o crisis, es en estas situaciones donde puede presentarse un descubrimiento que no estabas buscando, pero que puede fortalecerte y cambiar tu vida por completo. De esto se trata la serendipia, de un hallazgo afortunado, inesperado que pasa cuando buscas algo distinto.
Respuestas que te llevan. Para la psicoterapeuta positiva transcultural Susanne Hansen, estas “casualidades” no son más que la respuesta hacia algo específico o mayormente no específico que no se sabe cómo solucionar, pero que cuando nos abrimos para ir a ese momento o lugar increíblemente sucede. Sin embargo, para esto uno tendrá que ser capaz de identificar y arriesgar.
Hay que estar atenta. En este sentido, la psicoterapeuta Albanella Chávez Turello asegura que el azar puede jugar con todos; no obstante, puntualizó ¿cuál es la distancia entre un hecho cualquiera y un descubrimiento sorpresa? La respuesta es el darse cuenta, debido a que la serendipia no puede existir si no estamos atentos al momento en que algún hecho cualquiera tome un camino que pueda beneficiar, alegrar o mejorar cualquier aspecto de la vida.
Deja que fluya. Para Hansen, es importante diferenciar porque tampoco se trata de depositar la confianza en la casualidad, sino más bien uno tiene que abrirse totalmente y no encasillarse en tener soluciones propias, es decir dejar que fluya. “Yo me abro para que la vida vaya acomodando el escenario de una forma mucho mejor de lo que yo habría pensado”, manifiesta.
En pequeños y grandes detalles. Y aunque algunas personas están pasando por un momento cómo este y no se dan cuenta. Albanella indica que esto solo será posible en el momento que ocurra. Por ello, resalta que no es necesario que estos sean grandes descubrimientos ni hallazgos para la humanidad sino que por casualidad podamos hallar formas nuevas muy buenas de mejorar la manera de llevar adelante nuestra vida, por ejemplo, ya sea descubrir una ruta nueva al trabajo o una nueva forma de preparar nuestro plato favorito. //
Respuestas que te llevan. Para la psicoterapeuta positiva transcultural Susanne Hansen, estas “casualidades” no son más que la respuesta hacia algo específico o mayormente no específico que no se sabe cómo solucionar, pero que cuando nos abrimos para ir a ese momento o lugar increíblemente sucede. Sin embargo, para esto uno tendrá que ser capaz de identificar y arriesgar.
Hay que estar atenta. En este sentido, la psicoterapeuta Albanella Chávez Turello asegura que el azar puede jugar con todos; no obstante, puntualizó ¿cuál es la distancia entre un hecho cualquiera y un descubrimiento sorpresa? La respuesta es el darse cuenta, debido a que la serendipia no puede existir si no estamos atentos al momento en que algún hecho cualquiera tome un camino que pueda beneficiar, alegrar o mejorar cualquier aspecto de la vida.
Deja que fluya. Para Hansen, es importante diferenciar porque tampoco se trata de depositar la confianza en la casualidad, sino más bien uno tiene que abrirse totalmente y no encasillarse en tener soluciones propias, es decir dejar que fluya. “Yo me abro para que la vida vaya acomodando el escenario de una forma mucho mejor de lo que yo habría pensado”, manifiesta.
En pequeños y grandes detalles. Y aunque algunas personas están pasando por un momento cómo este y no se dan cuenta. Albanella indica que esto solo será posible en el momento que ocurra. Por ello, resalta que no es necesario que estos sean grandes descubrimientos ni hallazgos para la humanidad sino que por casualidad podamos hallar formas nuevas muy buenas de mejorar la manera de llevar adelante nuestra vida, por ejemplo, ya sea descubrir una ruta nueva al trabajo o una nueva forma de preparar nuestro plato favorito. //
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