Un estudio comprobó que nacer en determinadas estaciones del año influye en el carácter de las personas. El experimento reveló la presencia de trastornos de estados de ánimo en más de 400 personas en Alemania.
Según un estudio revelado el pasado fin de semana en Berlín (Alemania), en el marco del Congreso del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología, nacer en una u otra estación del año aumenta las posibilidades de padecer determinados trastornos del estado de ánimo.
La directora de la investigación, la psicóloga húngara Xénia Gonda, dijo que “los análisis bioquímicos han demostrado que la estación en la que uno nace afecta a los niveles de determinados neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, una influencia detectable luego en la vida adulta”.
Los científicos vincularon las fechas de nacimiento de 400 individuos con sus rasgos de personalidad y llegaron a las siguientes conclusiones:
1. El temperamento ciclotímico (cambios bruscos de humor) se registra más a menudo entre los nacidos en verano en comparación con los que cumplen años en invierno.
2. La hipertimia (la tendencia a ser excesivamente positivo) es más habitual entre quienes vinieron al mundo en primavera y verano.
3. Los que nacieron en invierno tienen más posibilidades de sufrir un carácter irritable.
4. El experimento dio a conocer que nacer en otoño se protegen más frente a la depresión que hacerlo en invierno.
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jueves, 30 de octubre de 2014
Amor es hacer las cosas adecuadamente
Un amigo me contaba en una ocasión que su papá le odiaba y que no sentía afecto por él pese a que cuando su papá estaba recostado se acercaba, le daba un beso en la frente y le decía que lo quería mucho, aun así su papá seguía disgustado con él.
¡ Mi amigo me preguntó si yo tenía una idea de porqué su papá tenía ese sentimiento hacia él y le dije que lo más correcto era que decida solicitar a su padre un momento de charla sincera en la que ninguno de los dos pierda el control, ni entren en arrebatos de ira.
Le pedí a mi amigo que hiciera esta solicitud a su padre y que insistiera hasta lograr esa oportunidad y ese momento en el cual se pudiera hablar, preguntar y responder con absoluta sinceridad y así lo hizo.
Cuando mi amigo volvió para contarme lo que había sucedido lo sentí confundido, inseguro y muy contrariado, pues su padre le había dicho que para él su definición de amor no correspondía con la definición que tenía su hijo de que amor era besar a una persona en la frente y decirle que lo quiere mucho, para su papá amor había sido: “hacer las cosas bien hechas en la propia vida”.
Aparentemente, mi amigo no me había contado toda su verdad, no me había dicho que había fracasado en los estudios o mejor aún, que había engañado a sus papás cuando ellos pagaron sus estudios y fingió que estudiaba siendo que no lo hacía; tampoco me dijo que pensaba que a sus papás él los consideraba tontos e ignorantes y que podía tomarles el pelo fácilmente haciéndoles creer que iba a clases siendo que se dedicaba a hacer otras cosas.
Un tercer detalle que no contó es que en algún nivel de su conciencia decidió vivir vengándose de sus papás rechazándoles todo lo que ellos le ofrecían, manteniéndose distante y dándoles un trato despectivo y criticón; sólo se portaba amable cuando tenía algún interés y cuando quería obtener algo de ellos.
En los hechos mi amigo anda corto de dinero y sigue siendo mantenido por sus papás, como todo lo que está mal hecho, sus relaciones de pareja no son estables y elige a parejas mucho mayores que él como si estuviera buscando encontrar una “mamá” en vez de una mujer de su edad.
Cuando decidimos llegar “al punto de la verdad” tuve que decirle a mi amigo que la única solución para que su vida se arregle es comenzar a admitir el problema desde su inicio hasta la fecha actual y luego de admitir su culpa y responsabilidad, hacer un plan para comenzar a hacer las cosas bien hechas comenzando por aprender el valor de la sinceridad pues mi amigo parecía sincero, pero en el fondo no lo era, después llegó el segundo paso, debería buscar un trabajo como cualquier ciudadano para comenzar a ganarse la vida y dejar de ser una persona mantenida y dejar de abusar a sus padres de esa manera.
Le sugerí que tendría que revisar muchas de sus creencias y debería comenzar a hacer muchas actividades como lavar su ropa, asear su habitación y dar un trato sincero y respetuoso a sus padres.
El siguiente paso sería comenzar a estudiar con sus propios recursos y perseverar hasta concluir su profesión.
A la fecha, mi amigo sigue pensando e, independientemente del camino que vaya a elegir, ahora sabe que existe una responsabilidad existencial y que deberá responder por lo que hizo o por lo que dejó de hacer en su momento y en su hora y que el universo es una entidad real que tiene sus acciones y leyes muy precisas de las cuales no podemos escapar, que cuando vivimos desaprovechando todo tiempo y toda oportunidad, el camino del fracaso continuado y el camino de la restauración de la verdad son absolutamente posibles.
¡ Mi amigo me preguntó si yo tenía una idea de porqué su papá tenía ese sentimiento hacia él y le dije que lo más correcto era que decida solicitar a su padre un momento de charla sincera en la que ninguno de los dos pierda el control, ni entren en arrebatos de ira.
Le pedí a mi amigo que hiciera esta solicitud a su padre y que insistiera hasta lograr esa oportunidad y ese momento en el cual se pudiera hablar, preguntar y responder con absoluta sinceridad y así lo hizo.
Cuando mi amigo volvió para contarme lo que había sucedido lo sentí confundido, inseguro y muy contrariado, pues su padre le había dicho que para él su definición de amor no correspondía con la definición que tenía su hijo de que amor era besar a una persona en la frente y decirle que lo quiere mucho, para su papá amor había sido: “hacer las cosas bien hechas en la propia vida”.
Aparentemente, mi amigo no me había contado toda su verdad, no me había dicho que había fracasado en los estudios o mejor aún, que había engañado a sus papás cuando ellos pagaron sus estudios y fingió que estudiaba siendo que no lo hacía; tampoco me dijo que pensaba que a sus papás él los consideraba tontos e ignorantes y que podía tomarles el pelo fácilmente haciéndoles creer que iba a clases siendo que se dedicaba a hacer otras cosas.
Un tercer detalle que no contó es que en algún nivel de su conciencia decidió vivir vengándose de sus papás rechazándoles todo lo que ellos le ofrecían, manteniéndose distante y dándoles un trato despectivo y criticón; sólo se portaba amable cuando tenía algún interés y cuando quería obtener algo de ellos.
En los hechos mi amigo anda corto de dinero y sigue siendo mantenido por sus papás, como todo lo que está mal hecho, sus relaciones de pareja no son estables y elige a parejas mucho mayores que él como si estuviera buscando encontrar una “mamá” en vez de una mujer de su edad.
Cuando decidimos llegar “al punto de la verdad” tuve que decirle a mi amigo que la única solución para que su vida se arregle es comenzar a admitir el problema desde su inicio hasta la fecha actual y luego de admitir su culpa y responsabilidad, hacer un plan para comenzar a hacer las cosas bien hechas comenzando por aprender el valor de la sinceridad pues mi amigo parecía sincero, pero en el fondo no lo era, después llegó el segundo paso, debería buscar un trabajo como cualquier ciudadano para comenzar a ganarse la vida y dejar de ser una persona mantenida y dejar de abusar a sus padres de esa manera.
Le sugerí que tendría que revisar muchas de sus creencias y debería comenzar a hacer muchas actividades como lavar su ropa, asear su habitación y dar un trato sincero y respetuoso a sus padres.
El siguiente paso sería comenzar a estudiar con sus propios recursos y perseverar hasta concluir su profesión.
A la fecha, mi amigo sigue pensando e, independientemente del camino que vaya a elegir, ahora sabe que existe una responsabilidad existencial y que deberá responder por lo que hizo o por lo que dejó de hacer en su momento y en su hora y que el universo es una entidad real que tiene sus acciones y leyes muy precisas de las cuales no podemos escapar, que cuando vivimos desaprovechando todo tiempo y toda oportunidad, el camino del fracaso continuado y el camino de la restauración de la verdad son absolutamente posibles.
jueves, 16 de octubre de 2014
¿No puedes? o ¿No quieres?
Tenia muchos deseos de comer champiñones salteados, así que me fui a un restaurante a satisfacer mi antojito pero cuando miré el menú no los vi por ningún lado. Le supliqué a la mesera: “Por favor, ¿podría hacer una orden especial para mi? y aseguró: “No puedo”. ¿Pregúntale al cocinero si puede cocinarlos?, insistí, y afirmó “No puedo, solo servimos lo que ve en el menú”. El gerente del lugar se acercó a preguntarme si todo estaba bien. Cuando le expliqué la situación, rápidamente le preguntó a la mesera sarcásticamente: “¿sabías que en la cocina tenemos aceite, champiñones y ajo?, ella titubeando respondió: “si, lo sé” y molesto le reclamó: “Entonces, ¿por qué dices que no puedes?”.
Esta chica, pudo intentar complacer el antojo de una clienta, pero no quiso hacerlo. El incidente me hizo pensar en todas la veces que decimos “no puedo”, cuando la realidad es que NO queremos hacerlo. Por ejemplo, alguien que dice: “no puedo bajar de peso”, verdaderamente puede hacerlo pero no quiere pasar por el sacrificio de cambiar sus hábitos alimenticios y tener que hacer ejercicio. O quien dice: “no puedo ahorrar dinero”, por supuesto que puede pero no quiere abstenerse de sus gustos. De igual manera una mujer que dice: “no puedo salir de esta relación tóxica”, claro que está capacitada para hacerlo pero no quiere tomar la decisión porque tiene terror a estar sola. Así como estos ejemplos, hay numerosas situaciones en que no queremos hacer lo que debemos y mejor decimos:, “no puedo perdonar”, “no puedo aprender de computadoras”, “no puedo subirme a un avión”, “no puedo ser feliz”.
¡No te engañes! Ciertamente eres capaz de todo, la mente es extremadamente poderosa. Sin embargo, la falta de compromiso, la desidia, las suposiciones erróneas y sobre todo el miedo, pueden detenerte a cumplir tus objetivos. Reflexiona en aquello que tanto deseas pero dices que “no puedes” lograrlo, y luego responde a esta pregunta: ¿no puedes? o ¿no quieres? Si eres honesto, te darás cuenta de que sí puedes, pero no quieres enfrentar los retos necesarios para alcanzarlo.
Acepta que has evadido hacer los que tienes que hacer. ¡Cambia esa actitud! Cree en ti, enfrenta tus temores y repite: “yo quiero y yo puedo”.
Para más motivación visita: www.MariaMarin.com y síguela: twitter@maria_marin
Esta chica, pudo intentar complacer el antojo de una clienta, pero no quiso hacerlo. El incidente me hizo pensar en todas la veces que decimos “no puedo”, cuando la realidad es que NO queremos hacerlo. Por ejemplo, alguien que dice: “no puedo bajar de peso”, verdaderamente puede hacerlo pero no quiere pasar por el sacrificio de cambiar sus hábitos alimenticios y tener que hacer ejercicio. O quien dice: “no puedo ahorrar dinero”, por supuesto que puede pero no quiere abstenerse de sus gustos. De igual manera una mujer que dice: “no puedo salir de esta relación tóxica”, claro que está capacitada para hacerlo pero no quiere tomar la decisión porque tiene terror a estar sola. Así como estos ejemplos, hay numerosas situaciones en que no queremos hacer lo que debemos y mejor decimos:, “no puedo perdonar”, “no puedo aprender de computadoras”, “no puedo subirme a un avión”, “no puedo ser feliz”.
¡No te engañes! Ciertamente eres capaz de todo, la mente es extremadamente poderosa. Sin embargo, la falta de compromiso, la desidia, las suposiciones erróneas y sobre todo el miedo, pueden detenerte a cumplir tus objetivos. Reflexiona en aquello que tanto deseas pero dices que “no puedes” lograrlo, y luego responde a esta pregunta: ¿no puedes? o ¿no quieres? Si eres honesto, te darás cuenta de que sí puedes, pero no quieres enfrentar los retos necesarios para alcanzarlo.
Acepta que has evadido hacer los que tienes que hacer. ¡Cambia esa actitud! Cree en ti, enfrenta tus temores y repite: “yo quiero y yo puedo”.
Para más motivación visita: www.MariaMarin.com y síguela: twitter@maria_marin
ESCUCHA TUS CANCIONES FAVORITAS AL MENOS 30 MINUTOS AL DÍA, ESTO PUEDE SANAR TU CORAZÓN
No se trata sólo de sanar los «corazones partidos» como canta Alejandro Sanz, sino de mejorar realmente la función cardiaca.
Así lo sostiene un estudio presentado en la Sociedad Europea de Cardiología en el que se ha medido el efecto de la música sobre una serie de marcadores relacionados con el endotelio vascular, la lámina que recubre el interior de los vasos sanguíneos y que tiene un papel primordial en el ajuste de la función vascular por la producción de óxido nítrico (NO) y otros vasodilatadores que disminuyen la resistencia vascular. Los marcadores medidos han sido los productos finales estables de óxido nítrico (NOx), la dimetilarginina asimétrica (ADMA), dimetilarginina simétrica (SDMA) y la xantina oxidasa (XO) en 74 pacientes con enfermedad arterial coronaria.
En la enfermedad cardiovascular el endotelio se altera. Puesto que el óxido nítrico derivado del endotelio es necesario para mantener una adecuada respuesta vascular, la corrección de la disfunción endotelial se ha convertido en una meta. El ejercicio ha demostrado mejorar la función endotelial y es la piedra angular de cualquier programa de rehabilitación. Pero nunca se había hecho estudio alguno sobre el efecto de la música en la salud del corazón.
Ahora una investigación demuestra que escuchar música, en concreto la favorita de cada uno, también mejora la función endotelial. Bastan 30 minutos al día, aunque el efecto es aún mayor si además se hace ejercicio.
Efecto potenciado
Para llegar a esta conclusión los participantes fueron divididos al azar en tres grupos: uno de 30 minutos de ejercicio físico, otro de 30 minutos de ejercicio físico y otros treinta de música y un tercero que únicamente escucho 30 minutos de música. Después de 3 semanas de entrenamiento los mejores valores de óxido nítrico (NOx) los obtuvo el grupo que combinó música y ejercicio.
El segundo lugar lo ocupaban los que sólo hacían ejercicio y la sorpresa es que quienes sólo escucharon música también mejoraron su función endotelial. La xantina oxidasa también disminuyó significativamente en los tres grupos, reflejando una mejora en la salud cardiovascular. Sin embargo, la mayor reducción tuvo lugar también en el grupo que combinaba música y ejercicio.
La capacidad de ejercicio también había aumentado en los tres grupos: un 39% en el de música y ejercicio, 29% en el de ejercicio y un 19% en el que sólo escuchó música.
Los beneficios de la música se deben posiblemente a la activación del óxido nítrico derivado del endotelio, que tiene un papel protector, y que es liberado en respuesta a las beta-endorfinas que produce el cerebro cuando escuchamos la música que nos gusta. Cualquier melodía vale, no hay una música ideal para todo el mundo y se debe elegir la que a cada uno le aumenta las emociones positivas y le hace sentir feliz y relajado. Así que ya sabe, cálcese las zapatillas, póngase los auriculares con su música favorita, y a practicar ejercicio al son de sus melodías favoritas al menos 30 minutos. Según el estudio, en tres semanas su corazón se lo agradecerá.
QUICKIE
La música clásica da un efecto positivo en la mayoría de los enfermos, indistintamente de sus preferencias musicales.
Así lo sostiene un estudio presentado en la Sociedad Europea de Cardiología en el que se ha medido el efecto de la música sobre una serie de marcadores relacionados con el endotelio vascular, la lámina que recubre el interior de los vasos sanguíneos y que tiene un papel primordial en el ajuste de la función vascular por la producción de óxido nítrico (NO) y otros vasodilatadores que disminuyen la resistencia vascular. Los marcadores medidos han sido los productos finales estables de óxido nítrico (NOx), la dimetilarginina asimétrica (ADMA), dimetilarginina simétrica (SDMA) y la xantina oxidasa (XO) en 74 pacientes con enfermedad arterial coronaria.
En la enfermedad cardiovascular el endotelio se altera. Puesto que el óxido nítrico derivado del endotelio es necesario para mantener una adecuada respuesta vascular, la corrección de la disfunción endotelial se ha convertido en una meta. El ejercicio ha demostrado mejorar la función endotelial y es la piedra angular de cualquier programa de rehabilitación. Pero nunca se había hecho estudio alguno sobre el efecto de la música en la salud del corazón.
Ahora una investigación demuestra que escuchar música, en concreto la favorita de cada uno, también mejora la función endotelial. Bastan 30 minutos al día, aunque el efecto es aún mayor si además se hace ejercicio.
Efecto potenciado
Para llegar a esta conclusión los participantes fueron divididos al azar en tres grupos: uno de 30 minutos de ejercicio físico, otro de 30 minutos de ejercicio físico y otros treinta de música y un tercero que únicamente escucho 30 minutos de música. Después de 3 semanas de entrenamiento los mejores valores de óxido nítrico (NOx) los obtuvo el grupo que combinó música y ejercicio.
El segundo lugar lo ocupaban los que sólo hacían ejercicio y la sorpresa es que quienes sólo escucharon música también mejoraron su función endotelial. La xantina oxidasa también disminuyó significativamente en los tres grupos, reflejando una mejora en la salud cardiovascular. Sin embargo, la mayor reducción tuvo lugar también en el grupo que combinaba música y ejercicio.
La capacidad de ejercicio también había aumentado en los tres grupos: un 39% en el de música y ejercicio, 29% en el de ejercicio y un 19% en el que sólo escuchó música.
Los beneficios de la música se deben posiblemente a la activación del óxido nítrico derivado del endotelio, que tiene un papel protector, y que es liberado en respuesta a las beta-endorfinas que produce el cerebro cuando escuchamos la música que nos gusta. Cualquier melodía vale, no hay una música ideal para todo el mundo y se debe elegir la que a cada uno le aumenta las emociones positivas y le hace sentir feliz y relajado. Así que ya sabe, cálcese las zapatillas, póngase los auriculares con su música favorita, y a practicar ejercicio al son de sus melodías favoritas al menos 30 minutos. Según el estudio, en tres semanas su corazón se lo agradecerá.
QUICKIE
La música clásica da un efecto positivo en la mayoría de los enfermos, indistintamente de sus preferencias musicales.
Ciencia detrás de la felicidad
La felicidad se puede medir y tiene implicaciones en la salud de las personas, pues se ha comprobado a través de estudios científicos que quienes se sienten felices presentan un sistema inmunológico más fortalecido, tienen menos riesgos de padecer ataques cardiovasculares o infartos, poseen menos probabilidades de morir de distintas causas que pueden ir desde algo orgánico, hasta accidentes de autos.
Partiendo de esta premisa, la médico Sonja Lyubomirsky, profesora de Psicología en la Universidad de California, Riverside, afirmó que de acuerdo con diversas mediciones, las personas que se denominan a sí mismas felices son también las más activas, y como se vio a lo largo de la Serie Científica Latinoamericana 2014, una vida activa es una medida infalible para mantener el organismo en estado funcionalmente estable y fortalecido.
La especialista de origen ruso y quien recibió su título de Licenciatura con los Máximos Honores (summa cum laude) de la Universidad de Harvard, además de un Doctorado en Psicología Social y de la Personalidad por la Universidad de Stanford planteó la reflexión que ha inquietado a sociólogos, artistas y filósofos a lo largo de la historia del hombre: Ser feliz es algo así como un deseo universal.
¿Cuán importante es la felicidad para la gente?
Un estudio presentadodo por Lyubomirsky muestra que tan sólo en los Estados Unidos, se califica como algo muy importante (utilizando una escala numérica del uno al diez). Y dicha calificación no es muy distinta a otros países como Grecia, Alemania, Sudáfrica o Argentina.
La felicidad tiene dos componentes, por un lado las emociones positivas y por otro nuestro grado de satisfacción con la vida, que está dado por la significación que le damos a lo que hacemos. Tener vidas significativas, hacer cosas que valen la pena, para nosotros, nos hace más felices.
La felicidad tiene una base genética, nacemos con una predisposición hacia la felicidad, uno puede tener por ejemplo varios hijos y observar que algunos son naturalmente más felices que otros. La genética determina la felicidad en un 50%. Sin embargo, además del 10% que juegan las circunstancias externas o el contexto, un 40% de nuestra felicidad está determinada por actividades intencionales, acciones que llevamos adelante intencionalmente para sentirnos más felices.
¿Qué dice la ciencia sobre la felicidad?
La evidencia científica demuestra que la felicidad no sólo se siente bien, sino que también “es buena” para la salud. Existen más de 225 estudios que demuestran los beneficios de la felicidad. Los estudios concluyen que las personas felices:
Son más productivas y más creativas en su trabajo
Ganan más dinero y tienen mejores trabajos Son mejores líderes y negociadores
Tienen más posibilidades de casarse y tienen matrimonios felices y menos divorcios
Tienen más amigos y apoyo social
Tienen sistemas inmunológicos robustos, son psicológicamente más sanos y viven más
Son más generosos y filantrópicos
Tienen mayor resiliencia hacia el stress y el trauma
Las investigaciones demuestran que la felicidad es un rasgo de la personalidad. No obstante Lyubomirsky habló del concepto de la “adaptación hedonista”, que consiste en la capacidad de los humanos por acostumbrase a todo lo positivo que les sucede. Por ejemplo: contraer matrimonio o el momento de un aumento de sueldo. La felicidad provocada por estos eventos suele expandirse por algún tiempo (la ciencia calcula un máximo de dos años), después la felicidad disminuye y se tiene que buscar otro estímulo que vuelva a disparar la felicidad.
La especialista destacó que existe una relación entre motivación y felicidad: en efecto, los más motivados son más felices. Parece obvio pero hay que indagar en su proceso. El motivo tiene que ver con algo que nos gusta: no es lo mismo salir a correr con pesar que por convicción y deseo.
Sin embargo, Lyubomirsky subrayó el hecho de que la cultura tiene un impacto directo en la percepción de felicidad. Como quedó en otro estudio más, esta vez aplicado a estudiantes norteamericanos y estudiantes surcoreanos a quienes se les pidió que escribieran cartas de agradecimiento. Los norteamericanos fueron más felices que los surcoreanos puesto que para estos últimos el agradecimiento era algo recurrente en su cultura y lo reproducían con cierto hastío.
Partiendo de esta premisa, la médico Sonja Lyubomirsky, profesora de Psicología en la Universidad de California, Riverside, afirmó que de acuerdo con diversas mediciones, las personas que se denominan a sí mismas felices son también las más activas, y como se vio a lo largo de la Serie Científica Latinoamericana 2014, una vida activa es una medida infalible para mantener el organismo en estado funcionalmente estable y fortalecido.
La especialista de origen ruso y quien recibió su título de Licenciatura con los Máximos Honores (summa cum laude) de la Universidad de Harvard, además de un Doctorado en Psicología Social y de la Personalidad por la Universidad de Stanford planteó la reflexión que ha inquietado a sociólogos, artistas y filósofos a lo largo de la historia del hombre: Ser feliz es algo así como un deseo universal.
¿Cuán importante es la felicidad para la gente?
Un estudio presentadodo por Lyubomirsky muestra que tan sólo en los Estados Unidos, se califica como algo muy importante (utilizando una escala numérica del uno al diez). Y dicha calificación no es muy distinta a otros países como Grecia, Alemania, Sudáfrica o Argentina.
La felicidad tiene dos componentes, por un lado las emociones positivas y por otro nuestro grado de satisfacción con la vida, que está dado por la significación que le damos a lo que hacemos. Tener vidas significativas, hacer cosas que valen la pena, para nosotros, nos hace más felices.
La felicidad tiene una base genética, nacemos con una predisposición hacia la felicidad, uno puede tener por ejemplo varios hijos y observar que algunos son naturalmente más felices que otros. La genética determina la felicidad en un 50%. Sin embargo, además del 10% que juegan las circunstancias externas o el contexto, un 40% de nuestra felicidad está determinada por actividades intencionales, acciones que llevamos adelante intencionalmente para sentirnos más felices.
¿Qué dice la ciencia sobre la felicidad?
La evidencia científica demuestra que la felicidad no sólo se siente bien, sino que también “es buena” para la salud. Existen más de 225 estudios que demuestran los beneficios de la felicidad. Los estudios concluyen que las personas felices:
Son más productivas y más creativas en su trabajo
Ganan más dinero y tienen mejores trabajos Son mejores líderes y negociadores
Tienen más posibilidades de casarse y tienen matrimonios felices y menos divorcios
Tienen más amigos y apoyo social
Tienen sistemas inmunológicos robustos, son psicológicamente más sanos y viven más
Son más generosos y filantrópicos
Tienen mayor resiliencia hacia el stress y el trauma
Las investigaciones demuestran que la felicidad es un rasgo de la personalidad. No obstante Lyubomirsky habló del concepto de la “adaptación hedonista”, que consiste en la capacidad de los humanos por acostumbrase a todo lo positivo que les sucede. Por ejemplo: contraer matrimonio o el momento de un aumento de sueldo. La felicidad provocada por estos eventos suele expandirse por algún tiempo (la ciencia calcula un máximo de dos años), después la felicidad disminuye y se tiene que buscar otro estímulo que vuelva a disparar la felicidad.
La especialista destacó que existe una relación entre motivación y felicidad: en efecto, los más motivados son más felices. Parece obvio pero hay que indagar en su proceso. El motivo tiene que ver con algo que nos gusta: no es lo mismo salir a correr con pesar que por convicción y deseo.
Sin embargo, Lyubomirsky subrayó el hecho de que la cultura tiene un impacto directo en la percepción de felicidad. Como quedó en otro estudio más, esta vez aplicado a estudiantes norteamericanos y estudiantes surcoreanos a quienes se les pidió que escribieran cartas de agradecimiento. Los norteamericanos fueron más felices que los surcoreanos puesto que para estos últimos el agradecimiento era algo recurrente en su cultura y lo reproducían con cierto hastío.
viernes, 10 de octubre de 2014
En La Paz, seis de cada 10 personas sufren depresión
La falta de afecto, el sentimiento de exclusión y la violencia son factores que influyen para que seis de cada 10 personas que viven en La Paz sufran depresión. La mayoría es mujer y la cifra va en aumento, informaron especialistas en el área de psiquiatría a propósito del Día Mundial de la Salud Mental que se conmemora hoy.
"Hay dos tipos de trastornos, los psicóticos y neuróticos. Los segundos afectan más a la población paceña, dentro de este grupo están: la depresión, la ansiedad, los problemas de aprendizaje y de adaptación”, explicó el psicólogo del Hospital de Clínicas, Pedro Urquidi.
Explicó que entre esas patologías la depresión es la causa más frecuente de consulta. "Seis de cada 10 pacientes que tenemos sufren depresión y entre siete u ocho tienen depresión y ansiedad”, dijo el profesional, tras explicar que la cifra aumentó en los últimos cinco años.
"Hubo bastante incremento de casos, más en el sexo femenino. Antes había entre tres y cuatro, ahora seis de cada 10 tienen esa patología”, dijo Urquidi.
Con él coincidió, por separado, el psiquiatra del Hospital San Juan de Dios, José Bellot. Explicó que las causas para que una persona sufra esta enfermedad son, entre otras, la falta de afecto, el sentimiento de exclusión y el estrés que provocan los problemas laborales y sociales.
"Nosotros, en el hospital de tercer nivel, hacemos el abordaje multidisciplinario con especialistas en el área. Trabajamos en las áreas de psicología y trabajo social, porque los trastornos mentales tienden a afectar al entorno familiar”, destacó.
De acuerdo a la responsable de Salud Mental, Violencia y Género del Servicio Departamental de Salud (SEDES) La Paz, Lidia Apaza, las Enfermedades No Transmisibles (ENT) también son causales de depresión.
"Del 71% de pacientes que tienen estas enfermedades, el 6% sufre depresión”, informó y lamentó que los servicios de salud no realicen un abordaje integral y sólo atiendan a la dolencia física y no a la mental.
Los tres especialistas sugirieron a la población que acuda a un especialista ante la presencia de los siguientes síntomas de la depresión: falta de apetito, de sueño, de concentración o si presenta altos niveles de frustración y baja autoestima.
"Hay dos tipos de trastornos, los psicóticos y neuróticos. Los segundos afectan más a la población paceña, dentro de este grupo están: la depresión, la ansiedad, los problemas de aprendizaje y de adaptación”, explicó el psicólogo del Hospital de Clínicas, Pedro Urquidi.
Explicó que entre esas patologías la depresión es la causa más frecuente de consulta. "Seis de cada 10 pacientes que tenemos sufren depresión y entre siete u ocho tienen depresión y ansiedad”, dijo el profesional, tras explicar que la cifra aumentó en los últimos cinco años.
"Hubo bastante incremento de casos, más en el sexo femenino. Antes había entre tres y cuatro, ahora seis de cada 10 tienen esa patología”, dijo Urquidi.
Con él coincidió, por separado, el psiquiatra del Hospital San Juan de Dios, José Bellot. Explicó que las causas para que una persona sufra esta enfermedad son, entre otras, la falta de afecto, el sentimiento de exclusión y el estrés que provocan los problemas laborales y sociales.
"Nosotros, en el hospital de tercer nivel, hacemos el abordaje multidisciplinario con especialistas en el área. Trabajamos en las áreas de psicología y trabajo social, porque los trastornos mentales tienden a afectar al entorno familiar”, destacó.
De acuerdo a la responsable de Salud Mental, Violencia y Género del Servicio Departamental de Salud (SEDES) La Paz, Lidia Apaza, las Enfermedades No Transmisibles (ENT) también son causales de depresión.
"Del 71% de pacientes que tienen estas enfermedades, el 6% sufre depresión”, informó y lamentó que los servicios de salud no realicen un abordaje integral y sólo atiendan a la dolencia física y no a la mental.
Los tres especialistas sugirieron a la población que acuda a un especialista ante la presencia de los siguientes síntomas de la depresión: falta de apetito, de sueño, de concentración o si presenta altos niveles de frustración y baja autoestima.
domingo, 5 de octubre de 2014
Casa, ¿más estresante que el lugar de trabajo?
Si bien es posible asociar el trabajo con el estrés, puede que el ambiente de la oficina no sea el mayor desencadenante de esta enfermedad en tu cuerpo. Puede que tu propia casa sea una de las fuentes de estrés sin que tu lo sepas. Según un estudio, los niveles de cortisol, la hormona del estrés, son más propensos a subir mientras estás en tu casa que en la oficina; aunque el estudio no explica por qué pasa esto, si uno analiza la vida laboral versus la vida hogareña puedes sacar conclusiones. Lo que pasa es que por más estresante que puedas ver tu trabajo, poner a "mover la mente" te dará cierto placer. Esto activa tu salud mental y física. Mientras que en la casa debes cumplir con obligaciones que son para mejorar tu vida familiar. Esto no quiere decir que toda actividad en el hogar es estresante, pero sí puedes tratar de incluir actividades que te traigan satisfacciones mentales de relajación, por ejemplo disfrutar de una película en familia, etc.
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