El sentido común y la mayoría de la gente siempre nos dice que el optimismo nos ayuda a alcanzar el éxito en nuestra vida. Sin embargo, es posible que no tengamos muchas respuestas lógicas a por qué debe ser así. O tal vez no sepamos exactamente cómo podemos ser optimistas para experimentar sus ventajas.
En los últimos años, la investigación en psicología se esforzó por conocer mejor qué fortalezas y competencias pueden favorecer una mayor satisfacción personal que nos ayuden a tener una vida plena. Según estos hallazgos, ¡definitivamente, por sus enormes beneficios, el optimismo es un complemento que no podemos olvidar!
Se ha encontrado que las personas optimistas suelen sufrir menos problemas depresivos. Aparentemente, esta cualidad ayuda a protegernos de la visión desesperanzada que caracteriza a este problema y "amortigua" el impacto de las dificultades. A su vez, ayuda a vernos con más capacidad para afrontar los conflictos y sobrellevar mejor el sufrimiento.
Se ha demostrado, además, que el optimismo también parece ayudar a presentar menos enfermedades físicas. Aparentemente, este es un ingrediente fabuloso a la hora de enfrentarse a situaciones estresantes, lo que nos ayuda a compensar sus efectos nocivos sobre la salud.
Asimismo, el optimismo puede favorecer un mejor rendimiento académico, deportivo y una mejor adaptación profesional. Su presencia, nos ayuda a superar las dificultades, a la vez que nos permite construir metas y sueños ambiciosos, que nos mantienen motivados y orientados hacia su logro.
El secreto parece estar en que las personas pesimistas y optimistas utilizan estrategias diferentes a la hora de afrontar situaciones estresantes. En el caso del optimismo, favorece que se empleen mecanismos mucho más eficientes y constructivos al enfrentarnos a los conflictos.
El optimismo promueve que se activen respuestas orientadas a resolver el problema. Esto impide, por ejemplo, caer en el típico error de tratar de "olvidar" o de "huir" de ese elemento doloroso o angustioso, lo cual definitivamente no nos ayuda a buscarle una solución al conflicto.
Los optimistas parecen moverse más fácilmente para resolver lo que les preocupa. Aquellos que tienen pensamientos positivos se sienten más capaces, con más control y probabilidad de éxito.
Por el contrario, los pesimistas tienden a enfocarse en las emociones negativas que les suscita el problema, quedan "encerrados" en un bucle del que es difícil salir y no les conduce a la solución.
Parece tener mucho que ver con las expectativas. Los optimistas tienen una predisposición a esperar resultados positivos en sus vidas, con una creencia general de que "las cosas van a salir bien" aunque pasen por momentos difíciles. Esta virtud parece desarrollarse en función de la explicación que hemos dado a eventos en el pasado, es decir, cómo interpretamos nuestras experiencias.
Las personas optimistas suelen atribuir los acontecimientos positivos a causas permanentes, globales y que se deben a sí mismos. Por ejemplo, cuando son ascendidos en el trabajo lo atribuyen a que la vida es justa y ellos son realmente competentes. Esto ayuda a tener creencias positivas que invitan a aproximarnos al mundo, a experimentar sin miedo y a confiar en nuestras capacidades.
A su vez, los eventos negativos suelen atribuirlos a factores externos, temporales y específicos. Por ejemplo, creen que una actitud hostil de su pareja o un amigo se deben a que posiblemente ha tenido un mal día y lo ha hecho sin pensar. Ello invita a dar una segunda oportunidad, protege la relación con el otro y a nosotros mismos.
Esto es mucho menos doloroso y más fácil de manejar que pensar que todas las personas son crueles y que hay algo malo en nosotros que no nos permite tener buenas relaciones. Por lo tanto, el optimista pone la causa de este evento negativo en algo pasajero y puntual, ¡mañana será otro día!
Aunque el éxito de lo que hacemos depende de muchos factores, parece que puede resultarnos mucho más útil aprender a cambiar las explicaciones que damos a nuestras experiencias. Mantener la esperanza de que las cosas van a mejorar definitivamente nos puede hacer la vida un poco más fácil y ¡más exitosa!
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sábado, 10 de marzo de 2018
Quiero ser una buena persona
La identidad que tenemos los seres humanos no siempre es la que quisiéramos y por esa razón, cuando no tenemos la identidad deseada, vivimos sufriendo complejos de inferioridad, complejos de inadaptabilidad, falta de concentración o malos tratos de los demás sin razón aparente.
Cada persona tiene una maravillosa historia que si la ves con ojos positivos, descubrirás y redescubrirás el maravilloso producto de esa historia producida por dos seres maravillosos que de una u otra forma interactuaron y vivieron para producir el producto maravilloso que eres tú, me refiero a tus papás y a todas las demás personas que fueron parte de tu historia.
Al recordar la dignidad de los que produjeron tu historia personal y familiar, podemos comenzar a utilizar la sugestión que está impresa en el título del presente artículo para ir “corrigiendo y ajustando” nuestra identidad interna y de esa manera, llegar a saber que somos seres dignos, equilibrados, valiosos y muy, muy inteligentes.
Todo lo que tienes que hacer es sentarte con el cuerpo cómodo y erguido y la mente concentrada y predispuesta a repetir verbalmente, durante nueve placenteros minutos la sugestión del título: “quiero llegar a ser una buena persona realmente”.
La creencia de ser malas personas se manifiesta en este mundo como una verdadera maldición, pues las personas que tienen esas creencias actúan de esa manera, viven de esa manera y nunca se dan cuenta de que la causa podría estar en su identidad negativa que se forjaron ellos mismos o que recibieron de su entorno. En todo caso, es uno mismo el que termina por aceptar dicha identidad y si no conoce el poder que tenemos todos los seres humanos de analizar y de revisar la identidad, vivimos realmente condenados a ser, actuar y comportarnos como creemos que somos.
Como estos temas son tan fascinantes, estoy seguro de que estarás dispuesto a leer futuros artículos en los que explicaré con más detalle el increíble poder de la identidad interna que todos los seres tenemos.
Cada persona tiene una maravillosa historia que si la ves con ojos positivos, descubrirás y redescubrirás el maravilloso producto de esa historia producida por dos seres maravillosos que de una u otra forma interactuaron y vivieron para producir el producto maravilloso que eres tú, me refiero a tus papás y a todas las demás personas que fueron parte de tu historia.
Al recordar la dignidad de los que produjeron tu historia personal y familiar, podemos comenzar a utilizar la sugestión que está impresa en el título del presente artículo para ir “corrigiendo y ajustando” nuestra identidad interna y de esa manera, llegar a saber que somos seres dignos, equilibrados, valiosos y muy, muy inteligentes.
Todo lo que tienes que hacer es sentarte con el cuerpo cómodo y erguido y la mente concentrada y predispuesta a repetir verbalmente, durante nueve placenteros minutos la sugestión del título: “quiero llegar a ser una buena persona realmente”.
La creencia de ser malas personas se manifiesta en este mundo como una verdadera maldición, pues las personas que tienen esas creencias actúan de esa manera, viven de esa manera y nunca se dan cuenta de que la causa podría estar en su identidad negativa que se forjaron ellos mismos o que recibieron de su entorno. En todo caso, es uno mismo el que termina por aceptar dicha identidad y si no conoce el poder que tenemos todos los seres humanos de analizar y de revisar la identidad, vivimos realmente condenados a ser, actuar y comportarnos como creemos que somos.
Como estos temas son tan fascinantes, estoy seguro de que estarás dispuesto a leer futuros artículos en los que explicaré con más detalle el increíble poder de la identidad interna que todos los seres tenemos.
Aprende a lidiar con la ansiedad
Hoy en día, escuchamos reiterativamente a las personas decir que sufren de ansiedad. La causa puede ser por diferentes circunstancias ya sea el factor económico, fracasos en una relación de pareja, sueños frustrados, malas decisiones que tomamos en la vida, todo esto forma una estructura que moldea nuestras vidas y actitudes.
La ansiedad es un sistema de alerta de nuestro organismo ante situaciones que nos afectan, y en las que tenemos algo que ganar o que perder. Está vinculada a la percepción de amenaza y a la disposición de respuestas frente a ella.
La ansiedad es una emoción caracterizada por el sentimiento de miedo, temor, aprensión, inseguridad, como consecuencia de que el individuo siente amenazados sus intereses, cuenta con medios insuficientes, tiene dificultades para emitir las conductas adecuadas, desconfía de sus capacidades, se muestra insatisfecho del éxito alcanzado, o tiene problemas para mantener dichos logros.
Existen tres factores en la ansiedad:
• Cognitivos.- Son anticipaciones amenazantes, evaluaciones del riesgo, pensamientos automáticos negativos, imágenes importunas.
• Fisiológicos.- Son la activación de diversos centros nerviosos, particularmente del sistema nervioso autónomo, que implica cambios vasculares, respiratorios.
• Motores y de conducta.- Es la inhibición o sobreactivación motora, comportamiento defensivo, búsqueda de seguridad, sumisión, evitación, agresividad.
Cuando la ansiedad es proporcionada, es decir baja, se manifiesta dentro de límites, no se aprecian manifestaciones sintomatológicas -los cambios psicofisiológicos no alcanzan a superar los umbrales sensoriales de los receptores del dolor, la presión, la temperatura- , o bien son menores, salvo en algún momento puntual y limitado que pueden llegar a ser altos.
Estos cambios en los procesos fisiológicos no sólo son normales, sino funcionales: prepararán al organismo para emitir las acciones pertinentes en relación con la caracterización de la realidad a la que se enfrenta o pudiera enfrentarse. Cuando existe una alta gravedad de ansiedad se mide fundamentalmente por dos parámetros: el sufrimiento y la incapacitación que generan, siendo más graves los que originan más problemas de salud, y más intensos, e implican mayores limitaciones para quien los padece.
Hay que prestar mucha atención a los síntomas de la ansiedad: Nerviosismo, impaciencia, dificultad para concentrarse, irritabilidad, alteración del sueño, tensión muscular, temblor, sudoración, dolor de cabeza, cansancio.
Si tienes 5 o más de estos síntomas necesitas visitar a un especialista, pero, al margen de un tratamiento, también puedes tomar en cuenta las siguientes sugerencias para combatir la ansiedad.
Estas estrategias te ayudarán, pero si no puedes deberás buscar la ayuda necesaria consultando a un especialista. El reconocer que existe algún problema y necesitas buscar ayuda es importante, es un gran paso que te ayudará a calmar tu mente así superar la ansiedad o cualquier otro problema.
Hacer ejercicio:
Caminar o practicar alguna actividad que te agrade ayuda a reducir la tensión nerviosa y ansiedad, al hacer esta actividad liberamos endorfinas que producen placer y bienestar.
Relajarte antes de dormir:
Cuando uno se siente preocupado le cuesta conciliar el sueño o puede despertar por varias veces. Predisponte en no pensar en lo que te aflige y concéntrate en descansar, hoy en día hay diferentes técnicas de puedes aprender para relajarte.
Aprende a respirar:
Existen diferentes técnicas de relajación que ayudan a bajar tu ansiedad con pensamientos positivos, aprender a respirar es esencial.
Cuida tu alimentación:
El cuidado de tu alimentación es muy importante, como cereales, lácteos, vegetales no consumas alcaloides (beber café en exceso, chocolate).
Controla tus pensamientos negativos:
Cuando comiences a sentir ansiedad es importante que controles esos pensamientos negativos e irracionales por los positivos.
Pedir ayuda:
Es sumamente importante que sepas que no estás solo, que tienes a tu alrededor familia y amigos que pueden escucharte, aprende expresar tus sentimientos, emociones ya que el aspecto afectivo es importante.
La ansiedad es un sistema de alerta de nuestro organismo ante situaciones que nos afectan, y en las que tenemos algo que ganar o que perder. Está vinculada a la percepción de amenaza y a la disposición de respuestas frente a ella.
La ansiedad es una emoción caracterizada por el sentimiento de miedo, temor, aprensión, inseguridad, como consecuencia de que el individuo siente amenazados sus intereses, cuenta con medios insuficientes, tiene dificultades para emitir las conductas adecuadas, desconfía de sus capacidades, se muestra insatisfecho del éxito alcanzado, o tiene problemas para mantener dichos logros.
Existen tres factores en la ansiedad:
• Cognitivos.- Son anticipaciones amenazantes, evaluaciones del riesgo, pensamientos automáticos negativos, imágenes importunas.
• Fisiológicos.- Son la activación de diversos centros nerviosos, particularmente del sistema nervioso autónomo, que implica cambios vasculares, respiratorios.
• Motores y de conducta.- Es la inhibición o sobreactivación motora, comportamiento defensivo, búsqueda de seguridad, sumisión, evitación, agresividad.
Cuando la ansiedad es proporcionada, es decir baja, se manifiesta dentro de límites, no se aprecian manifestaciones sintomatológicas -los cambios psicofisiológicos no alcanzan a superar los umbrales sensoriales de los receptores del dolor, la presión, la temperatura- , o bien son menores, salvo en algún momento puntual y limitado que pueden llegar a ser altos.
Estos cambios en los procesos fisiológicos no sólo son normales, sino funcionales: prepararán al organismo para emitir las acciones pertinentes en relación con la caracterización de la realidad a la que se enfrenta o pudiera enfrentarse. Cuando existe una alta gravedad de ansiedad se mide fundamentalmente por dos parámetros: el sufrimiento y la incapacitación que generan, siendo más graves los que originan más problemas de salud, y más intensos, e implican mayores limitaciones para quien los padece.
Hay que prestar mucha atención a los síntomas de la ansiedad: Nerviosismo, impaciencia, dificultad para concentrarse, irritabilidad, alteración del sueño, tensión muscular, temblor, sudoración, dolor de cabeza, cansancio.
Si tienes 5 o más de estos síntomas necesitas visitar a un especialista, pero, al margen de un tratamiento, también puedes tomar en cuenta las siguientes sugerencias para combatir la ansiedad.
Estas estrategias te ayudarán, pero si no puedes deberás buscar la ayuda necesaria consultando a un especialista. El reconocer que existe algún problema y necesitas buscar ayuda es importante, es un gran paso que te ayudará a calmar tu mente así superar la ansiedad o cualquier otro problema.
Hacer ejercicio:
Caminar o practicar alguna actividad que te agrade ayuda a reducir la tensión nerviosa y ansiedad, al hacer esta actividad liberamos endorfinas que producen placer y bienestar.
Relajarte antes de dormir:
Cuando uno se siente preocupado le cuesta conciliar el sueño o puede despertar por varias veces. Predisponte en no pensar en lo que te aflige y concéntrate en descansar, hoy en día hay diferentes técnicas de puedes aprender para relajarte.
Aprende a respirar:
Existen diferentes técnicas de relajación que ayudan a bajar tu ansiedad con pensamientos positivos, aprender a respirar es esencial.
Cuida tu alimentación:
El cuidado de tu alimentación es muy importante, como cereales, lácteos, vegetales no consumas alcaloides (beber café en exceso, chocolate).
Controla tus pensamientos negativos:
Cuando comiences a sentir ansiedad es importante que controles esos pensamientos negativos e irracionales por los positivos.
Pedir ayuda:
Es sumamente importante que sepas que no estás solo, que tienes a tu alrededor familia y amigos que pueden escucharte, aprende expresar tus sentimientos, emociones ya que el aspecto afectivo es importante.
jueves, 1 de marzo de 2018
Héroes vs líderes
Estamos acostumbrados a pensar en los líderes al estilo tradicional, como los héroes que aparecen en las películas y los libros de aventuras. Seres carismáticos, independientes, voluntariosos, de fuerte carácter, destinados a llevar las riendas y ejercer control.
El desarrollo del liderazgo actual no admite esas actitudes. Un buen líder sabe que la fuerza de su liderazgo se genera en la relación personal y profesional con sus colaboradores, por su carácter y capacidad para ayudar a otros y no por el cargo que ocupe. Así, la esencia del liderazgo sólo se puede desarrollar por una cuidada práctica y un verdadero deseo de mejora. Para que la naturaleza del líder arraigue en el directivo es preciso absorberla, cuidarla vivirla intensamente y practicarla continuamente.
El héroe de ficción parece poder desdoblarse y estar en varios sitios a la vez salvando a todo el mundo de las desgracias en las que están metidos. Sin embargo, la empresa no quiere héroes, sino profesionales capaces que ayuden a crear una cultura que apoye el nacimiento de nuevos líderes.
EL LIDERAZGO SE GENERA EN LA RELACIÓN PERSONAL Y PROFESIONAL
Cuando la empresa se apoya excesivamente en la labor y en la fuerza de una sola persona, pierde flexibilidad y capacidad de reacción ante los cambios. Tanto la organización como los empleados tienen el derecho y la obligación de alcanzar sus propios objetivos. El papel del líder es aunar los esfuerzos de todos para impulsar la nave en una misma dirección. Ayudando a las personas de su entorno a trazar su propio camino y unirlo al de la empresa, el directivo amplía las oportunidades de éxito de la organización. El buen líder sabe que de los pequeños esfuerzos, el trabajo en equipo y la confianza pueden surgir grandes logros.
Fuera de la pantalla, el líder es capaz de mostrar visión de futuro, poner los recursos necesarios y motivar a otros para emprender la marcha. Sin embargo, al mismo tiempo que es capaz de guiar con valentía y determinación, también lo es de servir con humildad. El buen líder reconoce su necesidad de cambio, adaptación y mejora continua, de manera que identifica sus propios logros con el éxito de todo el equipo. Así, cultiva sus habilidades, pero no se aferra a ellas; procura su desarrollo al mismo tiempo que comparte lo que sabe; genera fidelidad y seguimiento sin necesidad de ejercer dominio.
EL MEJOR LÍDER ES EL QUE MENOS DIRIGE
Esta claridad y objetividad en la visión es lo que permite al directivo ejercer su liderazgo desde dentro hacia fuera, descubriendo lo útil de cada situación para proponer el mejor camino.
Mientras que el héroe de la película actúa en respuesta a los acontecimientos e intenta adaptarse, el directivo aprende a anticipar el argumento y crear futuro. Promover la estrategia adecuada requiere del líder la capacidad de comprender las competencias latentes que hay en los demás, creando un marco de entendimiento común entre la empresa y los empleados. Aumentando la creatividad, mejorando la comunicación y
motivando a la gente, el directivo ayuda a llenar los espacios vacíos entre las personas, dando elasticidad a la organización ante las crisis y reduciendo al mínimo los conflictos.
El buen líder no tira de las cosas y de las personas, sino que crea el marco en el que se desarrollen y crezcan, una estructura en la que se puede opinar y recibir sugerencias de forma abierta y sincera, trabajar en equipo para alcanzar objetivos comunes y mejorar para conseguir mayor rendimiento. No se centra en conseguir lo máximo de la gente, como hace el héroe en sus aventuras, sino lo mejor.
El desarrollo del liderazgo actual no admite esas actitudes. Un buen líder sabe que la fuerza de su liderazgo se genera en la relación personal y profesional con sus colaboradores, por su carácter y capacidad para ayudar a otros y no por el cargo que ocupe. Así, la esencia del liderazgo sólo se puede desarrollar por una cuidada práctica y un verdadero deseo de mejora. Para que la naturaleza del líder arraigue en el directivo es preciso absorberla, cuidarla vivirla intensamente y practicarla continuamente.
El héroe de ficción parece poder desdoblarse y estar en varios sitios a la vez salvando a todo el mundo de las desgracias en las que están metidos. Sin embargo, la empresa no quiere héroes, sino profesionales capaces que ayuden a crear una cultura que apoye el nacimiento de nuevos líderes.
EL LIDERAZGO SE GENERA EN LA RELACIÓN PERSONAL Y PROFESIONAL
Cuando la empresa se apoya excesivamente en la labor y en la fuerza de una sola persona, pierde flexibilidad y capacidad de reacción ante los cambios. Tanto la organización como los empleados tienen el derecho y la obligación de alcanzar sus propios objetivos. El papel del líder es aunar los esfuerzos de todos para impulsar la nave en una misma dirección. Ayudando a las personas de su entorno a trazar su propio camino y unirlo al de la empresa, el directivo amplía las oportunidades de éxito de la organización. El buen líder sabe que de los pequeños esfuerzos, el trabajo en equipo y la confianza pueden surgir grandes logros.
Fuera de la pantalla, el líder es capaz de mostrar visión de futuro, poner los recursos necesarios y motivar a otros para emprender la marcha. Sin embargo, al mismo tiempo que es capaz de guiar con valentía y determinación, también lo es de servir con humildad. El buen líder reconoce su necesidad de cambio, adaptación y mejora continua, de manera que identifica sus propios logros con el éxito de todo el equipo. Así, cultiva sus habilidades, pero no se aferra a ellas; procura su desarrollo al mismo tiempo que comparte lo que sabe; genera fidelidad y seguimiento sin necesidad de ejercer dominio.
EL MEJOR LÍDER ES EL QUE MENOS DIRIGE
Esta claridad y objetividad en la visión es lo que permite al directivo ejercer su liderazgo desde dentro hacia fuera, descubriendo lo útil de cada situación para proponer el mejor camino.
Mientras que el héroe de la película actúa en respuesta a los acontecimientos e intenta adaptarse, el directivo aprende a anticipar el argumento y crear futuro. Promover la estrategia adecuada requiere del líder la capacidad de comprender las competencias latentes que hay en los demás, creando un marco de entendimiento común entre la empresa y los empleados. Aumentando la creatividad, mejorando la comunicación y
motivando a la gente, el directivo ayuda a llenar los espacios vacíos entre las personas, dando elasticidad a la organización ante las crisis y reduciendo al mínimo los conflictos.
El buen líder no tira de las cosas y de las personas, sino que crea el marco en el que se desarrollen y crezcan, una estructura en la que se puede opinar y recibir sugerencias de forma abierta y sincera, trabajar en equipo para alcanzar objetivos comunes y mejorar para conseguir mayor rendimiento. No se centra en conseguir lo máximo de la gente, como hace el héroe en sus aventuras, sino lo mejor.
martes, 27 de febrero de 2018
Educación socioemocional: Solución de conflictos intrapersonales con apoyo interpersonal
En las últimas ediciones se han propuesto estrategias para ser desarrolladas ya sea en el aula, en la familia o en la misma comunidad para impulsar la Educación Socio-emocional, reflexionando sobre su importancia en el desarrollo de la vida misma.
En el ámbito educativo las emociones influyen, y muchas determinan el proceso de aprendizaje del estudiante, y por ende el denominado “buen rendimiento académico”, ya que las investigaciones han demostrado que el bajo rendimiento académico tiene su origen en problemáticas de tipo emocional y no necesariamente en la falta de capacidad cognitiva. ¿De qué sirve que un estudiante apruebe todos los exámenes, pruebas escritas o evaluaciones si no es capaz de gestionar sus impulsos, ser tolerante, respetar las opiniones de sus compañeros, trabajar en equipo y actuar con compromiso a sus valores en beneficio de su comunidad y/o sociedad?
A diferencia de nuestro país, países hermanos actualmente han generado que muchos centros educativos incorporen la Educación Emocional en su desarrollo curricular, en los cuales los problemas de conducta han reducido e incluso superado, además de mejorar el rendimiento académico y contrarrestar el bullying, y algunos de ellos han propuesto una Ley de Educación Emocional por su debida y urgente importancia.
Estas son las razones por la cual un Sistema Educativo estará incompleto si no incorpora la Educación Emocional, incluido nuestro sistema actual de educación enmarcado en un Modelo Educativo Sociocomunitario Productivo, que en su denominativo debe fortalecer esas relaciones interpersonales por el sentido sociocomunitario que lo caracteriza, para así convivir mejor con los demás.
La dinámica “Las tres urnas de emociones” extractado del libro de “Estrategias para Desa-rrollar la Educación Socioemocional” de la autora del presente artículo, tiene el propósito de fortalecer las relaciones interpersonales mediante la comprensión de lo que siente, piensa y hace el compañero o compañera, promoviendo la empatía y la ayuda mutua para resolver conflictos intrapersonales de forma interpersonal.
Para desarrollar esta estrategia se colocan tres urnas a la vista de todos, puede ser en los primeros asientos de adelante o sobre una me-
sa, la primera urna tendrá la siguiente etiqueta: “Me gustaría superar…”, la segunda: “Me arrepiento de…” y la tercera: “Un problema mío es…” Las urnas pueden ser cajas de zapatos con la tapa perforada en forma lineal. Se solicita a los estudiantes completar la frase de cada ur-
na escribiendo en una hoja de papel, una hoja por cada urna, que depositarán en las cajas co-rrespondientes. Si prefieren pueden o no firmar las hojas donde completaron las frases. Se de-
be mencionar que es importante su honestidad escribiendo la verdad. Una vez depositada la hoja se procede al escrutinio, que consiste en leer las papeletas de cada estudiante sin descubrir su nombre. Luego se comenta entre todos, aportando soluciones, dando consejos y otras argumentaciones, para que los compañeros y/o compañeras que escribieron sus miedos o problemas consideren las soluciones y consejos que el grupo da. De esta forma, se finaliza con la reflexión de que a veces es bueno hablar de nuestros problemas, que uno no está solo y que se tiene amigos y/o amigas que están dispuestos a ayudar con consejos y soluciones a los miedos y problemas de cada persona.
En el ámbito educativo las emociones influyen, y muchas determinan el proceso de aprendizaje del estudiante, y por ende el denominado “buen rendimiento académico”, ya que las investigaciones han demostrado que el bajo rendimiento académico tiene su origen en problemáticas de tipo emocional y no necesariamente en la falta de capacidad cognitiva. ¿De qué sirve que un estudiante apruebe todos los exámenes, pruebas escritas o evaluaciones si no es capaz de gestionar sus impulsos, ser tolerante, respetar las opiniones de sus compañeros, trabajar en equipo y actuar con compromiso a sus valores en beneficio de su comunidad y/o sociedad?
A diferencia de nuestro país, países hermanos actualmente han generado que muchos centros educativos incorporen la Educación Emocional en su desarrollo curricular, en los cuales los problemas de conducta han reducido e incluso superado, además de mejorar el rendimiento académico y contrarrestar el bullying, y algunos de ellos han propuesto una Ley de Educación Emocional por su debida y urgente importancia.
Estas son las razones por la cual un Sistema Educativo estará incompleto si no incorpora la Educación Emocional, incluido nuestro sistema actual de educación enmarcado en un Modelo Educativo Sociocomunitario Productivo, que en su denominativo debe fortalecer esas relaciones interpersonales por el sentido sociocomunitario que lo caracteriza, para así convivir mejor con los demás.
La dinámica “Las tres urnas de emociones” extractado del libro de “Estrategias para Desa-rrollar la Educación Socioemocional” de la autora del presente artículo, tiene el propósito de fortalecer las relaciones interpersonales mediante la comprensión de lo que siente, piensa y hace el compañero o compañera, promoviendo la empatía y la ayuda mutua para resolver conflictos intrapersonales de forma interpersonal.
Para desarrollar esta estrategia se colocan tres urnas a la vista de todos, puede ser en los primeros asientos de adelante o sobre una me-
sa, la primera urna tendrá la siguiente etiqueta: “Me gustaría superar…”, la segunda: “Me arrepiento de…” y la tercera: “Un problema mío es…” Las urnas pueden ser cajas de zapatos con la tapa perforada en forma lineal. Se solicita a los estudiantes completar la frase de cada ur-
na escribiendo en una hoja de papel, una hoja por cada urna, que depositarán en las cajas co-rrespondientes. Si prefieren pueden o no firmar las hojas donde completaron las frases. Se de-
be mencionar que es importante su honestidad escribiendo la verdad. Una vez depositada la hoja se procede al escrutinio, que consiste en leer las papeletas de cada estudiante sin descubrir su nombre. Luego se comenta entre todos, aportando soluciones, dando consejos y otras argumentaciones, para que los compañeros y/o compañeras que escribieron sus miedos o problemas consideren las soluciones y consejos que el grupo da. De esta forma, se finaliza con la reflexión de que a veces es bueno hablar de nuestros problemas, que uno no está solo y que se tiene amigos y/o amigas que están dispuestos a ayudar con consejos y soluciones a los miedos y problemas de cada persona.
lunes, 26 de febrero de 2018
viernes, 23 de febrero de 2018
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