jueves, 3 de agosto de 2017

Para convertirse en un triunfador emocional

Cuando las persona se ven como derrotadas emocionalmente, se les acaban las ganas de vivir, es por esa razón que debemos aprender a ser y mantenernos siendo “triunfadores emocionales permanentes”.

Alguna vez leí estas palabras: “Tal como están tus sentimientos está tu salud y tu vida” y creo que la persona que las escribió sabía lo que decía.

Usted y yo aprenderemos a escribir una lista de emociones o sentimientos verdaderos, no fingidos, que querramos sentir hoy día.

A modo de ensayo sugeriré algunas emociones no tradicionales para pensarlas, para vivirlas y para actuarlas por un día en nuestra vida; la decisión de mantenerse en paz todo este día; la decisión de hacer una sola cosa bien hecha; la decisión de enviar energías de amor y perdón a las personas desagradables de nuestro mundo personal; la decisión de repetir en estado de trance o concentración mental la siguiente sugestión: “mi salud continúa mejorando, mi salud continúa mejorando” tres veces al día hasta que se vean resultados.

Como podrá darse cuenta nuestro querido lector o nuestra apreciada lectora, las emociones o sentimientos pueden tomar la forma de decisiones de acción y cuando las escribimos y las ponemos en práctica, todas las costumbres y creencias que nos mantenían en la mediocridad o en la negatividad, van quedando en la parte trasera de nuestra vida.

Ahora ya sabemos que, lo que leemos influye en nuestra vida, en nuestra calidad personal y en la manera en que pasamos por la misma.

Las personas que no quieren leer, que solo quieren divertirse y pasarla bien sin hacer aporte alguno a este mundo que les ha dado todo, suelen vivir tal como la han pensado y diseñado, la calidad y los valores no forman parte de su vida ni de sus resultados y las personas que eligieron optar por su mejoramiento personal, por el cultivo de su inteligencia íntima obtienen y logran el premio que es una vida bien vivida, un aprendizaje hecho a conciencia y una persona de calidad, de alta calidad lograda por méritos y decisiones propias.

Yo lo felicito con todo mi corazón querido lector, apreciada lectora por el esfuerzo que hace de leer estos artículos y de coleccionarlos.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Las a-dicciones o las over-dicciones, ¿las que más debemos temer?

La medicina psicosomática actual, cada día adiciona a su lista de enfermedades más y más manifestaciones patológicas ligadas al estrés o simplemente no saben el origen o causa que las provocan. Médicos, psicólogos, consejeros están en búsqueda no solo del origen sino de las consecuencias, pues se ha hecho cada vez más difícil realizar un diagnóstico certero para poder empezar un tratamiento y llegar a la cura. Estas enfermedades llamadas silenciosas no miden raza, economía, ni posición social

Se les da varios nombres: depresión, ansiedad, alergias, diabetes, asma; son resultado de eso “de no saber hablar”, o “de no saber escuchar”. Hemos perdido toda posibilidad de una “puesta en palabra saludable”, de un “hacerme entender de manera adecuada”, de “enojarme sin necesidad de maltratar al otro” y tampoco “de maltratarme a mí mismo”, de “enojarme si sentir culpa”, de no saber “decir las cosas en su momento y con las palabras correctas”, de decir “qué nos molesta” o “qué nos gusta de verdad”

Sin embargo, por mucha ciencia y tecnología avanzada que tenemos, no hemos avanzado en el tema de hacerme escuchar o entender lo que sientes o lo que te pasa. Hemos retrocedido en la manera de comunicarse, y no estamos encontrando maneras de comunicarnos: no tenemos charlas en la familia, cada uno dialoga de manera virtual y lo hace de manera efectiva, cierto. Hasta el punto de esforzarnos los más de los adultos, en aprender usar el whatsapp entre muchos otros. Eso se evidencia cuando escuchamos sonar nuestro celular, el timbre multiplicador anuncia abrazos, buenos deseos, besos, cariños, bendiciones, etc. Cadenas de mensajes que se vuelven incontrolables e insaciables, no terminan contentando a nadie, se producen más penas que alegrías. Lo importante es que no se haga incontrolable lo controlable y alcanzar con racionalidad un equilibrio en el uso de estos medios. ¿Están de acuerdo?
¿Cómo no preocuparse al respecto? Cuando nos encontramos con más imposibilidades que posibilidades ¿cómo le digo?... ¿cómo le reprendo? ¿Cómo le reprocho? ¿Cómo le digo que no? Y…como no puedo hablar, el resultado es depresión, violencia, somatizaciones, hipertensión, diabetes, anorexia y uno de los peores padecimientos: las adicciones (a- dicción = no – dicho) o las over-dicciones (a mi entender lo demasiado hablado)

Por tanto, que nos queda hablar, pero… hablar de verdad si interferencias, sin celular en medio…con un lenguaje hablado, tibio, sereno, puro, ligero
y suave; esta… estoy segura es la mejor receta para prevenir las temidas enfermedades silenciosas.
Los psicoanalistas nos sugieren “transitar del silencio a la palabra”.

* Mgr. en Educación Superior, Diplomado en Didáctica de Educación
Superior, Diplomado en Educación Superior Basado en Comportamiento,
Especialidad en Clínica Prenatal, Docente en Psicología y Medicina
NOTA: Para cualquier consulta o comentario, contactarse con Claudia
Méndez Del Carpio, responsable de la columna, al correo electrónico
claudiamen@hotmail.com. Visítanos en Facebook: LECTURAS SUTILES

martes, 1 de agosto de 2017

Nuestro guía interior

Quieres tomar las riendas de tu vida, decidir lo que realmente quieres y conseguirlo, siguiendo el sendero que has elegido y no el que los demás tratan de imponerte? Las tres palabras mágicas para convertirte en la persona que quieres ser son ‘Sistema de Activación Reticular’ (SAR), un conjunto de fibras neuronales localizado en el tronco del encéfalo del cerebro, de acuerdo a Allan y Barbara Pease, dos escritores australianos especializados en relaciones de pareja, lenguaje corporal, relaciones humanas y comportamiento social.

“El SAR tiene un papel decisivo en funciones biológicas tan importantes como los ciclos de sueño y de vigilia, la respiración, el latido del corazón y la motivación de la conducta”, explican los Pease (www.peaseinternational.com) en ‘La respuesta’, el último de sus dieciocho bestsellers de autoayuda, que incluyen diez libros números uno en ventas.

Pero además, este pequeño haz de fibras neuronales funciona como un “guía interior”, que podemos programar para que nos ayude a alcanzar nuestras metas sin que nos desviemos y para que nuestro cuerpo se ponga en acción para hacer realidad lo que nuestra mente decide, según las investigaciones de estos autores.

“El SAR es una red de circuitos nerviosos que filtra toda la información sensorial que recibimos del mundo exterior, influye en lo que percibimos y en nuestro nivel de excitación, y decide qué información accederá a nuestro cerebro y cuál no”, aseguran.

Cualquier cosa que veamos, oigamos, sintamos o probemos pasará a través este centro de control y comando del cerebro, con el que podemos filtrar toda esa información y extraer de ella solo lo que es importante para nosotros en un momento concreto, de acuerdo a los Pease.

Cómo programarnos para el éxito

“Nuestro SAR evalúa la información entrante y la prioriza en forma de mensajes que reclaman nuestra atención, y nuestro cerebro, en ese momento, da instrucciones a nuestro cuerpo para realizar las acciones físicas necesarias para cumplir con la imagen que el SAR nos indica”, señalan.

Además, según los Pease, nuestro SAR lleva incorporado el equivalente a un sistema GPS.

“En un GPS introducimos los datos relativos a dónde queremos ir y el software del sistema averigua cómo llegar dirigiéndonos hacia allí. Del mismo modo, una vez hemos decidido nuestro objetivo, nuestro SAR empieza a ver todo lo que está conectado con dicho objetivo y, si nos desviamos, nos devuelve a la ruta”, explican.

Si queremos que nuestro SAR trabaje a nuestro favor, tenemos que programarlo para que esté atento a lo que nos interesa, ya que “cuando programamos una idea concreta o un objetivo, nuestro SAR encontrará exactamente lo que le hemos dicho que encuentre, independientemente de si estamos dormidos o despiertos, o pensando sobre ello o no”, según Allan y Barbara.

“Elegirá entonces los datos relevantes de entre los millones de bits de información que nos rodean para que prestemos atención a ello, y eliminará la información irrelevante”, destacan.

“Programamos nuestro SAR con nuestras reflexiones y expectativas. Cuando creamos una imagen clara, bien enfocada, de lo que queremos obtener, este haz de fibras neuronales, que atraviesan el tallo cerebral, se lanzará a gran velocidad a por ella y no se detendrá hasta que encuentre lo que queremos, y todo ello sin que intervenga la fuerza de voluntad”, enfatizan.

Según los Pease podemos programar de forma deliberada nuestro SAR si elegimos los mensajes exactos que tenemos que enviarle a través de la mente consciente, y “¡ello quiere decir que podemos crear nuestra propia realidad!”, enfatizan.

Decida seguir adelante, pase lo que pase

“La razón por la cual la mayoría de las personas no consiguen mucho o no tienen mucho en sus vidas es porque no lo han decidido”, explican a Efe Allan y Barbara Pease, desde Buderim (Queensland, Australia).

“Para decidirlo, hay que escribir una lista de todas y cada una de aquellas cosas que uno piense que siempre has deseado alcanzar o realizar en su vida, sin importar cuán trivial pueda parecer a otras personas”, sugieren estos autores australianos.

“En esa lista, se deben incluir los sueños en la medida en que puedan ser recordados y que todavía tengan algún significado”, señalan.

“Además, hay que registrar en esa enumeración cualquier idea que hayamos visto u oído y que nos toque las fibras más sensibles”, aconsejan.

“Trate de tener al menos de diez a veinte puntos en esta lista e incluya cualquier cosa, lo que sea, que haya sido atractiva para usted. Una vez elaborada y escrita a mano, ¡el camino para lograr esos objetivos aparecerá!. Así es como funciona el SAR”, concluyen.

Una vez que sepamos aquello que nos gustaría llegar, los Pease indican que “resulta crucial no renunciar nunca a la forma en que hemos elegido vivir”.

Admiten que “en el camino hacia el logro de nuestras metas habrá obstáculos y personas que tratarán de detenernos, pero estas distracciones no deben interponerse en el camino y se debe tener cuenta que algunos miembros de la familia pueden llegar a ser los que causen los peores problemas”.

“¡Decide seguir adelante, pase lo que pase! y plantéate, desde el principio, de forma decidida, no escuchar a aquellas personas presentes en tu vida que te digan que no puedes hacer algo”, indica el matrimonio Pease.

“Cada decisión que tomemos para avanzar tiene riesgos, y necesitamos tomar nuestras decisiones informándonos bien, pero no debemos dejar que nadie que se haya rendido en su camino por hacer realidad sus sueños, nos robe los nuestros”, concluyen.



“El primer paso para decidir aquello que queremos llegar a ser, consiste en escribir una lista de todas y cada una de aquellas cosas que siempre hemos deseado alcanzar o realizar en la vida”, señalan los autores

“El SAR es un conjunto de fibras neuronales localizado en el encéfalo, que podemos programarlo para alcanzar nuestras metas sin desviarnos de ellas”, según Allan y Barbara Pease, autores del libro “La respuesta”.

“Una vez que tengas esa lista, de diez a veinte puntos, escrita a mano, ¡el camino para lograr esos objetivos aparecerá! Así funciona nuestro SAR, que nos guiará en ese camino como si fuera un GPS”, explican a Efe el matrimonio Pease.


Biografía Humana: Una indagación personal para explorar la vida



LA BIOGRAFÍA HUMANA ES UNA METODOLOGÍA TERAPÉUTICA QUE INTENTA MIRAR EL ESCENARIO MÁS AMPLIO POSIBLE DE CADA INDIVIDUO | TOMA EN CUENTA LAS VIVENCIAS PERSONALES, SOBRE TODO LAS RELACIONADAS CON LA PRIMERA INFANCIA.

La biografía humana es una alternativa terapéutica innovadora, creada por la terapeuta argentina Laura Gutman, para que cada individuo pueda abordar su propia realidad emocional tomando en cuenta el punto de vista del niño que ha sido y también para observar la distancia entre su ser interior y aquello que ha sido nombrado o interpretado por la madre o por los adultos a cargo.

La indagación es necesaria porque en la vida de cada persona existe sufrimiento, dolor, entre otros, que pasan sin que uno quiera. Por medio de esta terapia se encuentran las respuestas a estos mecanismos escondidos en cada persona que hacen perpetuar estos errores. Entonces, se encuentra el hilo conductor que lleva a la propia experiencia que tuvo uno como hijo o como parte de un grupo familiar, que luego como padre o madre toca ejercer con su propio hijo. Todo de forma inconsciente.

OH! conversó con la única terapeuta que ejerce esta metodología en Bolivia, Miriam Karina Cerpa, quien fue formada por la misma Laura Gutman. Desde su instituto en Cochabamba realiza este tipo de terapia con padres de familia y adultos en general.

Karina cuenta que existen miradas amplias de todo lo que fue el escenario de infancia de la persona que además tiene un niño pequeño y se pregunta por qué éste es así. Esta terapia se ejerce durante un tiempo, el terapeuta es compañero de la persona que quiere empezar una indagación personal, es una investigación que se empieza de a dos porque se descubren los escenarios de la infancia, las cualidades y calidades de los espacios emocionales compartidos con familia, las realidades que vivieron sus antepasados, el linaje que trae en cuanto a sentires y espacios.

Mayormente se da a través de la madre, de una figura maternante, cuando repite los escenarios con su nuevo hijo. Con esta terapia, la relación con los hijos luego podría mejorar como consecuencia de la profundidad y la honestidad con las que cada individuo adulto podría revisar su propia biografía humana.

“Existen patrones que se repiten una y otra vez, en qué nos convertimos en el tiempo en que necesitamos sobrevivir, y lo que seguimos alimentando en el resto de nuestra vida. Entonces se crean personajes para identificar al problema. Todo está en el inconsciente” asegura Karina.

El trabajo de la biografía humana es ayudar en la indagación, mirar su árbol genealógico, y trabajar con toda la línea desde que nació hasta el día que la persona decide consultar. Es más, cada uno encarna la historia de sus antepasados que, al no haber sido resuelta por ellos, luego le toca hacerse cargo de un modo u otro. Alguien tiene que ser responsable en algún momento de las acciones de todos los personajes del pasado. Caso contrario, se está delegando en su descendencia un cúmulo de violencia, abuso, desesperación y locura que enfermará y confundirá a las próximas generaciones.

“Esta terapia está abierta a cualquier persona que se pregunte por su propia vida, que no se siente bien ni feliz porque hay actitudes que dañan a otros o a sí mismo. La biografía humana se desglosa desde el inicio, su inicio emocional, cuando dudas de lo que te dicen que eres, para empezar a ser quien eres”, explica Karina. Se va generando un aprendizaje que la persona va teniendo para captar su propio interior.

Es mejor que el terapeuta entrenado en esta metodología no tenga formación previa en psicología ya que esa práctica tiende más a la escucha, mientras que la biografía humana escucha poco, investiga mucho y establece pistas en relación a los mecanismos de supervivencia emocional que cada niño utiliza desde su primera infancia y sigue de adulto para seguir viviendo. Al observar la complejidad de la biografía humana de cada individuo, se llega a comprender que eso que aparece un problema, enfermedad, conflicto o sufrimiento, está inmerso en algo más grande que lo que aparece a simple vista.



“La biografía humana es un verdadero viaje de autoconocimiento que se establece entre un consultante deseoso de comprenderse

más y un profesional sensible y entrenado”



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La biografía humana es una metodología terapéutica
Archivo

Perfil

Miriam Karina Cerpa

Nacida en San Salvador de Jujuy, Argentina, dirige junto a su esposo, Jorge Sanjinéz, el Centro Tomatis Cochabamba. Es terapeuta corporal, creadora del compendio terapéutico "Movimiento creativo y desarrollo humano". Instruye desde la homeopatía. Es facilitadora de gimnasia cerebral y de procesos terapéuticos desde la Biografía Humana.

Profesora de francés y de danzas clásicas.

lunes, 31 de julio de 2017

Los diez hábitos más productivos



¿Termina la mayoría de los días sintiendo que no aprovechó bien el tiempo, que le quedan innumerables asuntos pendientes y que no le alcanzan las horas para cumplir con su trabajo, atender a sus seres queridos y disfrutar de sus aficiones cómo le hubiera gustado?

“Decía Gandhi que un minuto que pasas es irrecuperable y lo cierto es que malgastamos mucho tiempo de nuestras vidas en el ámbito laboral y profesional”, señalan Ignacio Buqueras, economista y adalid de la racionalización de los horarios, y Jorge Cagigas, profesional de amplia trayectoria en Recursos Humanos y presidente de la Fundación para el desarrollo de la Función de Recursos Humanos FUNDIPE (www.fundipe.es).

Buqueras y Cagigas publicaron el libro 'Dejemos de perder el tiempo' para cambiar la mentalidad de las empresas y los empleados, respecto a la utilización del tiempo y aportar ideas y consejos prácticos para conseguir los objetivos.

De esta manera proponen 10 medidas clave para gestionar el tiempo en el trabajo para obtener una mayor productividad y aumentar su satisfacción, motivación e integración en las empresas.

Además, Buqueras y Cagigas recomiendan aplicar este decálogo en todos los ámbitos y no solo en el profesional, ya que “se hace difícil imaginar personas que en el trabajo sean disciplinadas, ordenadas y buenos gestores de su tiempo y que en sus otras áreas de la vida (personal, familiar, etc.) no lo sean”.

1 Entre y salga a la hora

La gestión eficaz del tiempo de trabajo comienza por la puntualidad, una gran virtud que permite aprovechar mejor el tiempo, y es una muestra del respeto hacia el tiempo de los demás, a la vez que una manera de exigir respeto para el propio, según Buqueras y Cagigas.

Añaden que, ser escrupuloso con la hora de entrada al trabajo, da legitimidad para serlo también con la de salida.

2 Planifique y priorice

Al comienzo de cada jornada es conveniente anotar las tareas que se deben hacer en el día y, a continuación, ver cuáles son importantes y/o urgentes y cuáles no. Numerarlas según su prioridad y procurar atenderlas en ese orden, de acuerdo a los autores de libro 'Dejemos de perder el tiempo'.

“Así, si no da tiempo a realizarlas todas, al menos quedarán resueltas las primordiales”, señalan.

También sugieren empezar por las actividades más difíciles, “porque, aunque requieren más esfuerzo, la satisfacción de haberlas terminado da impulso para continuar con las demás”, indican.

3 Organícese

Para estos expertos, “es mejor dedicarse a las tareas de una en una, abordándolas de principio a fin, ya que querer hacerlo todo a la vez no funciona y es fuente de estrés”.

También aconsejan simplificar y desterrar la manía por la perfección innecesaria, “para no derrochar tiempo útil en hacer las cosas como nadie las ha pedido, y mantener la mesa de trabajo ordenada, porque la efectividad se reduce si está invadida permanentemente por papeles”, afirman.

4 Comprométase e ilusiónese

Para Buqueras y Cagigas hay que poner entusiasmo y hasta pasión y mostrarse orgulloso de pertenecer a la plantilla y no sentirse indiferente ante los éxitos o fracasos de la empresa.

“Uno debe implicarse en su trabajo, asumir responsabilidades, tomar iniciativas, tener motivación para aprender constantemente y tener la meta de un trabajo bien hecho, en el tiempo adecuado, y la propia realización y satisfacción”, destacan.

5 Aumente su ratio de productividad

Estos expertos en trabajo y empresa señala que “es preciso mentalizarse para aprovechar al máximo las horas que se pasan en el puesto, evitando dispersarse en distracciones, como charlas intrascendentes con compañeros, distendidas conversaciones telefónicas o consultas extralaborales en internet”.

“Si se realiza la tarea con eficiencia y concentración se puede reivindicar el derecho de salir a la hora convenida, sin necesidad de pasar en el trabajo más tiempo del necesario”, rematan.

6 Sepa decir “no”

“Muchas veces, por complacer a otras personas, se hacen cosas que no se deberían y después nos sentimos culpables por no haber cumplido con lo que teníamos pendiente”, según Buqueras y Cagigas, que recalcan que “es mejor decir no y llegar hasta donde se dice, que decir siempre sí y llegar solo hasta donde se puede”.

7 Utilice racionalmente las tecnologías

Estos autores sugieren planificar espacios en los que cerrar el correo electrónico para realizar las tareas concentrado y sereno.

“Una vez abiertos, los emails que lo requieran deben ser contestados en el momento, dejando para más adelante los que precisen una respuesta reflexiva y eliminando los que no interesen o hayan sido ya resueltos”, añaden.

En cuanto a los emails que se envían, Buqueras y Cagigas señalan que tienen que ser “concisos y claros” y estar identificados “con un título preciso, por si hay que rescatarlos del archivo, ya que así se pierde menos tiempo buscándolos”.

8 Desconecte

Mientras que internet, el correo electrónico, el teléfono fijo y el móvil han de ayudar y no interrumpir el trabajo, fuera del ámbito laboral hay que gestionar bien el uso del teléfono móvil y del portátil, “porque no se trata de estar conectado a la empresa 24 horas al día todos los días, ni tampoco de llevarse trabajo a casa”, advierten estos autores.

9 Emplee menos tiempo en las comidas

“Si el tipo de actividad y la empresa lo permiten, es preferible almorzar en la mitad de tiempo e invertir el resto en trabajar y venir de casa ya desayunado, ya que ese tiempo se ganará para salir antes y poder atender a la vida personal y familiar”, indican.

10 Deje espacio a la familia y a sí mismo

“Para hallar el equilibrio necesario para estar sanos psicológica, emocional e intelectualmente tenemos que dedicar tanto tiempo a nuestra persona y nuestra familia como al trabajo”, aseguran Buqueras y Cagigas.

“Se trabaja para vivir, no se vive sólo para trabajar, y no hace falta estar de vacaciones para poder disfrutar de aspectos esenciales y enriquecedores de la vida, como el ocio, la formación, la convivencia familiar, las relaciones sociales, el descanso...”, concluyen. •

sábado, 29 de julio de 2017

¿Qué es la felicidad?

No hay nadie en el mundo que no se haya preguntado alguna vez que es la felicidad. De la misma forma que preguntarse qué es la infelicidad, el ser humano y la razón de este es la que cuestiona algo tan sencillo y maravilloso.

La vida es como una montaña rusa y para todos, el trayecto no es igual, podría ser exactamente el mismo viaje, como el de una atracción de feria, pero cada uno obtendrá diferentes conclusiones y sensaciones de un mismo recorrido.

La felicidad no está en las circunstancias en las que nos encontramos sumergidos, sino sencillamente en nuestro estado de ánimo y en nuestra cantidad de ilusión hacia el mundo que nos rodea.

Algo tan hermoso como tener hambre e ir a comer, no a todo el mundo le hace feliz de la misma forma, sin embargo somos muchos los que el hecho de ir a comer nos hace las personas más felices del mundo.

Son pequeños detalles y pequeños gestos de amor a la vida junto con pequeñas ilusiones, una al lado de la otra, mezcladas con la sencillez y un alto grado de agradecimiento por cualquier cosa, aunque parezcan insignificantes y aburridas.

Si pasaras una travesía de 5 días por el desierto sin comer y llegaras con vida al final, no te haría feliz un coche nuevo o un anillo del mejor oro del mundo. Un trocito de pan fresco sería el mejor placer de la vida y una felicidad inmensa te llenaría de lágrimas.

Estamos aburridos con la vida y las pequeñas cosas que hemos estado acostumbrados a tener siempre, las que realmente hacen feliz, por desgracia ya no las valoramos.

Felicidad es vivir sencillo, es agradecer el aire en la mañana, es mantener una conversación interesante con alguien, es dar sin esperar nada a cambio, es amar sin aferración, es reconocer la infelicidad por momentos, pero no identificarse con ella, es jugar sin pensar que estás jugando, es ser como un colibrí que sale a buscar el néctar sin pensar si caerá la lluvia en sus plumas frenándolo por miedo alguno.

Todo en realidad es la felicidad, solo depende de cómo quieras ver las cosas y de cómo las agradezcas. Siempre podría ser peor, pero incluso de allí sacaremos lo mejor y también seremos felices de las malas circunstancias porque de ellas sacaremos el aprendizaje y la sabiduría.

La felicidad no es un objeto que se gana y se posee en el bolsillo para acariciarla cuando nos rota. No se obtiene esperándola como si estuviéramos a la espera de un tren hacia ningún lugar. La felicidad no depende de nadie, ni de las personas que nos rodean en nuestras vidas. Es algo que no tiene precio, forma ni materia.

La felicidad vive muy cerca de nosotros, está dentro de nuestro ser y la tenemos a nuestro alcance todo el tiempo que la necesitemos.

La felicidad es el desapego de la mente, es la libertad de la escucha de nuestros pensamientos y solamente es cuestión de liberarnos de la insatisfacción e ingratitud que nos domina y no nos deja vivir felices y en paz.

Nuestra mente es como un lago en el cuál van cayendo las piedras de nuestros pensamientos y de nuestras insatisfacciones de la vida.

Al acercarnos para vernos reflejados en su agua, no conseguimos obtener el reflejo de nosotros mismos porque dichas piedras causan el desorden y las olas que nos provocan la inestabilidad y la confusión.

Para ser felices tenemos que dejar de crear, creer y escuchar estos pensamientos con el fin de calmar el lago y poder vernos reflejados en su totalidad.

Si conseguimos esto, podremos acercarnos al lago de nuestra mente y espíritu y podremos ver nuestros ojos y nuestra mirada, nuestra boca y nuestra sonrisa, nuestro rostro y nuestra expresión. Llegados aquí, podremos cambiar muchas cosas en nuestras vidas y seremos dueños de nuestro futuro.

¿Sabías que amor y odio no son emociones diferentes?

Amor y odio no son dos cosas diferentes, el odio es según muchos expertos en emociones, ni más ni menos que otro aspecto del amor. Así, la ira es el otro aspecto de la compasión, y la violencia lo es de la no violencia. Hay que aceptar ambos aspectos puesto que no son dos y, a través de esa aceptación viene inmediatamente la trascendencia.

La mente tiene que amar y odiar, y debe luchar constantemente entre estas dos cosas. Pero lo que ocurre si no odias ni amas, es que vas más allá de la mente.

Como afirma Sosan (Maestro Zen, año 606): "Ni amor ni odio. Simplemente hay que saber ver la realidad del otro". Esto quiere decir, ver al otro tal como es, ver sólo la realidad del otro; no soñar, no intentar encajar al otro de acuerdo a la imagen de uno.

Esto lo sabemos todos, pero somos tan inconscientes como para no reconocer los hechos. El amor se transforma en odio en unos pocos segundos: en un momento amas y en el siguiente odias a la misma persona. Es un juego continuo de amor y odio.

El Tantra afirma que esta división ficticia es introducida por la mente, uno crea primero la división, surge el conflicto, y entonces la persona empieza a luchar provocando que aparezca el problema.

Freud afirmaba desde el psicoanálisis que amor y odio no son simétricos. El yo persigue con fines destructivos aquellos objetos y sujetos que suponen el origen de su insatisfacción porque, constituyen la privación de su satisfacción sexual o una amenaza a su instinto de conservación.

Incluso podría afirmarse que la auténtica relación de odio no procede de la vida sexual del individuo, sino de la lucha del yo por su afirmación y reconocimiento.

El que se ama a sí mismo, ama a los demás porque al relacionarse con los demás, es uno mismo el que se refleja. El otro es solo un espejo. Por lo tanto, lo que sucede en una relación, ha sucedido previamente en el interior de cada persona. No se puede crear, solo es posible revelarlo y manifestarlo.

"Si te amas a ti mismo, amas a los demás. Si tienes miedo de ti mismo, tienes miedo de los demás, porque al entrar en contacto con los demás empezarás a manifestar tu ser… En este mundo el odio nunca ha disipado al odio. Solo el amor disipa al odio. Esta es la ley ancestral e inagotable".