lunes, 10 de abril de 2017

Depresión, un transtorno muy difícil de controlar


SÍNTOMAS

Los síntomas de la depresión comienzan con la pérdida de rendimiento laboral, apatía y trastornos del sueño. Después llegan la falta de interés, la incapacidad de tomar decisiones y el alejamiento del entorno social.

Dorothea Möller lleva más de dos años almacenando páginas web sobre consejos para divorciarse. Aquel invierno ya no podía más. Su marido pagaba un alquiler altísimo por su despacho de abogados, pero no iba nunca. "En tres meses perdió casi diez kilos, se levantaba a las cuatro de la mañana y rechazaba cualquier pregunta o contacto físico", recuerda esta berlinesa de 52 años.

El día que su marido le dijo que preferiría tirarse a las vías del metro, Dorothea Möller (nombre ficticio) lo acompañó al médico de cabecera y dijo abiertamente al facultativo que sospechaba que sufría una depresión. "Espere tres meses y mejorará. El mal tiempo nubla la mente a todos", fue la respuesta del doctor. Y para el peor de los casos, les dio el número de teléfono de una psicóloga.

Pasó el tiempo y nada mejoraba. El médico sospechó que podría tratarse de falta de oxígeno durante el sueño y, tras diez sesiones, la psicóloga dedujo que no se trataba de un problema con el trabajo, sino sentimental. Para entonces, Dorothea Möller ya se había ido de casa.

"Echaba de menos todo lo que implica una relación de pareja y me sentía completamente abandonada por mi marido", afirma. Cada vez que le planteaba hablar, él lo rechazaba con las palabras "estoy deprimido". Tuvo que pasar un año hasta que, por voluntad propia, buscó la ayuda de un psiquiatra que le diagnosticó depresión en grado medio-grave. Para entonces, estaba arruinado.

El caso del marido de Dorothea Möller es uno de los muchos ejemplos por los que la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió dedicar este año su Día Mundial (7 de abril) a las depresiones. "Hablemos de la depresión", reza el lema de esta campaña con la que la OMS busca una mejor comprensión de la enfermedad que reduzca su estigmatización para que los afectados no tengan miedo a pedir ayuda.

Las cifras hablan por sí solas. Los trastornos depresivos afectan actualmente a más de 300 millones de personas en todo el mundo, según la OMS. Esto supone un aumento de diagnósticos de en torno a un 18 por ciento entre 2005 y 2015. Para 2020, las depresiones podrían ser la segunda enfermedad más frecuente en el mundo. Y las posibilidades de sufrir una depresión a lo largo de la vida han aumentado de un 11 a un 15 por ciento.

Aunque por lo general las mujeres se ven más afectadas que los hombres, éstas suelen buscar también ayuda más rápido. Si el diagnóstico es temprano, la enfermedad es normalmente fácil de tratar, tanto con tratamientos psicoterapéuticos como farmacológicos o una combinación de ambos. Sin embargo, la OMS considera que falta apoyo para que estos enfermos psíquicos superen el estigma asociado a la enfermedad. Por eso, incluso en los países industrializados, sólo alrededor de la mitad busca ayuda.

Los síntomas de la depresión comienzan con la pérdida de rendimiento laboral, apatía y trastornos del sueño. Después llegan la falta de interés, la incapacidad de tomar decisiones y el alejamiento del entorno social. Algunos afectados sienten indiferencia, mientras que otros se sumen en una profunda tristeza. Muchos se muestran intranquilos, arrastrados por los miedos y la desesperanza.

Esa "angustia mental", como lo define la OMS, afecta a la capacidad de las personas para llevar a cabo incluso las tareas cotidianas más simples. Y todo ello tiene consecuencias nefastas tanto en el plano de las relaciones personales como en la capacidad de ganarse la vida. En el peor de los casos, la depresión puede llevar al suicidio, que ya es la segunda causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años. En total, unas 800 mil personas se quitan la vida cada año por no tratarse una depresión.

Dorothea Möller continúa intentando hasta hoy entender la enfermedad de su marido. Ha leído decenas de libros al respecto y hablado con otros afectados. Ahora, evita la presión y los cambios repentinos a la vez que trata de cultivar la paciencia. "Los antidepresivos lo han equilibrado", afirma. Su marido puede volver a trabajar, pero un máximo de media jornada y sin despacho propio. "Llama a la depresión fase de debilidad", cuenta ella. "Hasta que no cambie, no regresaré".

viernes, 7 de abril de 2017

¡Deja de disculparte todo el tiempo!

Algunas personas dicen “perdón” muchas veces al día por cualquier cosa por más que no sean culpables o que la situación no lo amerite y esto conlleva a que luego ese tipo de expresiones sean parte del vocabulario diario.

Según el artículo “4 razones por las que debes dejar de pedir disculpas todo el tiempo”, publicado en Universia Argentina, el uso excesivo de la palabra “perdón” tiene muchas teorías; la más común es por mostrar humildad o evitar algún conflicto y es que pedir perdón es una forma de asumir la culpa, pero también es una forma de conseguir calma, o de que haya paz.

Expertos en el tema aseguran que los mejores líderes saben pedir perdón pero, en esta cuestión, el sexo femenino tiende a la desmesura, al menos así lo ha demostrado un estudio publicado en Live Science, que atribuyó el fenómeno, no tanto a la falta de reconocimiento del error por parte de los hombres, sino a que su umbral de la equivocación es más alto que el de las mujeres, además de que temen mostrar sus debilidades.

Según el artículo “Disculparte demasiado te aleja del éxito” de la revista Glamour, los expertos hablan del Síndrome de la Supermujer, lo que nos lleva a disculparnos sin límite.

“Estamos acostumbradas históricamente a hacer esfuerzos, así que cuando decidimos poner freno a esa espiral que nos consume la energía, nos deshacemos en lo sientos. Por no mencionar la presión social: nuestra condición de mujeres nos obliga a demostrar continuamente… y a justificarnos cuando no estamos “a la altura”, dice Laura Maestro, autora del reportaje de Glamour.

Si bien y los mismos psicólogos aseguran que pedir perdón es necesario, solo se debe hacerlo cuando se ha cometido un error, y no se debería tener miedo o vergüenza de decir “lo siento”, pero cuando se pide perdón todo el tiempo, es totalmente contraproducente para el éxito.



Tiempo de autoevaluación

Sea cual sea la razón, sí eres de las que pide disculpas por todo y por nada, es tiempo de que analices y pongas un freno a ello. Quizá no sea nada fácil lograrlo sobre todo si ya es parte de tu vocabulario, pero si te concentras lo lograrás. Como en todo trata de encontrar un equilibrio, recuerda que nunca es bueno ni un extremo ni el otro. Así que aprende a disculparte si la situación amerita asumir una responsabilidad real, pero si no, olvídate de hacerlo.

Valora si quieres pedir perdón con excesiva frecuencia y piensa si realmente vale la pena hacerlo.

Debes tener en cuenta que como aseguran los expertos el pedir disculpas constantemente, no sólo devalúa tu imagen y por tanto te aleja del éxito, sino porque también puede debilitar tu autoestima, ya que el exceso de perdón tiene mucho que ver con la inseguridad.

De hecho, según la revista Empresas & Management que ha publicado los 9 perfiles que nunca tienen éxito, aquel que siempre se disculpa suele tener cierta confusión con el significado de educación, pero también porque teme al fracaso y suele disminuir la importancia de sus ideas.

Recuerda que no necesitas disculparte tanto por todo, si te equivocas discúlpate, pero también equivócate más seguido. El perdón se usa en ciertas situaciones importantes y no como una filosofía de vida.

Puedes darle un giro a situaciones frecuentes como por ejemplo si hablas con una amiga de tus problemas, y luego quieres disculparte por haberlo hecho, mejor dile: “gracias por escucharme y ser mi amiga”.



Razones por las que debes dejar de disculparte

Universia ha publicado las 4 razones por las que deberías replantearte cuándo, por qué y cómo pedir disculpas, y así posiblemente, termines por erradicar la palabra “perdón” de tu vocabulario diario.



RAZÓN 1 Se devalúa el propósito de la disculpa. Cuando decimos “perdón” con demasiada facilidad y frecuencia o cuando nos disculpamos por cosas que claramente no son culpa nuestra, o que no están bajo nuestro control, se pierde el significado y el poder de las disculpas sinceras. Al decir demasiadas veces lo siento, el acto de disculpas cada vez tiene menos peso. Lo bueno sería guardar las disculpas para cuando sea realmente necesario.



RAZÓN 2 Nos devaluamos a nosotros mismos si decimos pedimos disculpas cuando no deberíamos. La mayoría de la gente equipara disculparse con humildad. Sin embargo, cuando decimos “perdón” en situaciones que no justifican el uso de esa palabra, estamos mostrando que nuestra autoestima es baja. No hay nada de malo en sentirse seguro de uno mismo y no asumir el error de otra persona o de situaciones que no puedes controlar.



RAZÓN 3 Se utiliza para tratar de solucionar situaciones pero no resuelve los conflictos. A quienes no les gusta la confrontación es común que digan rápidamente “discúlpame” para evitar una discusión. Si bien esto es necesario algunas veces, otras tantas será mejor trabajar para resolver el conflicto en lugar de evitarlo. Pedir disculpas puede arreglar algo pero no se llega a resolver el problema.



RAZÓN 4 A veces hace mal a uno mismo. Una persona que siempre se está disculpando, especialmente en el lugar de trabajo, rápidamente da la impresión de que es propensa a equivocarse o que es incompetente. Por lo tanto, disculparse muchas veces puede afectar tu imagen.



APLICACIÓN PARA DEJAR DE DISCULPARTE

Los desarrolladores Cyrus Innovations lanzaron hace más de un año la aplicación “JustNotSorry”, para que, especialmente las mujeres, dejemos de disculparnos más de la cuenta.

Esta nueva extensión para Google Chrome quiere ayudar a las personas a dejar de usar palabras y frases en sus correos que los puedan hacer sonar menos confiados o asertivos.

El add-on “Just Not Sorry”, disponible en la tienda de Google Chrome, funciona subrayando en rojo las palabras degradantes o humillantes, y se ven similares a errores ortográficos.

La extensión fue creada por Tami Reiss, Steve Brudz y Manish Kakwani –todos miembros de Cyrus Innovation, una consultora de desarrollo de software. Es parte de la iniciativa Female Founder Initiative que trabaja para fortalecer los líderes femeninos.

La decisión de desarrollar la extensión llegó a Reiss después de percatarse de que muchas personas debilitan sus mensajes y no suenan confiados.

“Esperamos que esta extensión cambie cómo se comunican las personas”, dijo Reiss a CNNMoney.

Trucos para conseguir una memoria indeleble



La memoria tiene que almacenar, entre otras cosas, claves de acceso para nuestra cuenta bancaria en internet, nombres de usuario y contraseñas para acceder a una página web o a un servicio online, o combinaciones de números y letras para desbloquear el móvil o el ordenador.

Recordar esta información para poder introducirla en nuestros ordenadores y dispositivos electrónicos es fundamental para mantener nuestra seguridad y privacidad pero, a menudo la olvidamos o no recordamos donde la dejamos apuntada.

Las claves y contraseñas son solo una de las informaciones frecuentes en distintos ámbitos y situaciones de nuestra vida que tenemos dificultades para almacenar mentalmente.

“En estos casos nuestra mente funciona como un colador, que no es capaz de retener el líquido que se vierte dentro de él, impidiendo su aprovechamiento”, según Miguel Ángel Vergara, campeón del mundo en memoria rápida, y José María Bea, maestro internacional en memoria rápida y subcampeón de España de memoria de fondo.

Dos campeones que han fundado la Escuela de la Memoria y publicado el libro ‘Consigue una memoria de elefante’, trasladan ßuna serie de trucos para que nuestra mente funcione como un almacén en situaciones cotidianas muy frecuentes.

Consejos prácticos para memorizar

1. El lugar donde dejamos las llaves de la casa o el coche: “El principal problema es que nunca hemos llegado a memorizar esa información. La rutina va en contra de la memoria y lo más aconsejables es ser conscientes de dónde las dejamos”.

2. El nombre de una persona que acabamos de conocer: “Hay que prestar atención cuando la persona diga su nombre, pidiéndole que lo repita si no lo hemos entendido bien y, en ese momento, imaginar a un conocido nuestro que tenga ese mismo nombre”.

3. Recordar el nombre de varias personas a la vez: “Conviene relacionar el nombre con algo característico de ese individuo: por ejemplo si Marcos tiene un pendiente de dilatación, imagino un “marco” de fotos hecho con esos pendientes, y sí Lucía (nombre que suena a ‘luz’) tiene una nariz muy fina, imagino que luce como una bombilla”.

4. La lista de la compra: “Haga una historia con cada elemento de la compra relacionándolo con el siguiente. Por ejemplo, imagine que cuando llega al supermercado su cara se pone roja como un tomate, se aplica unos espaguetis para bajar el hinchazón, cuando aparece el conde Drácula utiliza unos ajos para espantarle y, después, huye buscando lejía para eliminar cualquier olor…”.

5. Algo que nos vino a la mente y se nos olvidó: Para memorizar estas ideas fugaces sugieren apuntarlas en el teléfono móvil en el mismo instante en que surgen, o bien recurrir a la memoria, reservando un ‘fichero mental’ para esas ideas, para poder visualizarlo rápidamente y guardar allí la nueva información.

6. Algo que “tenemos en la punta de la lengua”: Si algo no se ha memorizado bien tampoco será fácil de recordar, por lo que lo único que podemos hacer en esos casos es relajarnos, pensar en otra cosa y, cuando menos lo esperemos, el recuerdo aparecerá.

La “clave” de las contraseñas para la memoria

“Memorizar nombres de usuarios, contraseñas y claves de acceso electrónicos no solo es complicado, sino además es recomendable no repetir contraseñas y que sean complejas”, explican a EFE Vergara y Bea.

“Un gestor de contraseñas (programa informático que almacena parejas usuario/contraseña) es lo ideal aunque para los más valientes también es posible memorizar esta información”, añaden.

Estos campeones de la memorización recomiendan utilizar códigos para convertir cada letra y cada número de la clave en palabras y después relacionarlos de forma inverosímil, “con lo que podemos memorizarla, por compleja que sea”.

“Para este tipo de casos se necesita técnica y cierto entrenamiento, y tener en cuenta un par de premisas antes de empezar: convertiremos la información en imágenes y, si algo causa sorpresa, recordaremos fácilmente no sólo lo que causa sorpresa, también lo que lo rodea”, recalcan.

Para exponer cómo funciona este sistema Vergara y Bea explican cómo memorizar la clave ‘mem0elef7’, utilizando el popular código alfanumérico o método Herigon, consistente básicamente en asignar a cada número una o varias consonantes que lo representen y construir una palabra o frase con dichas letras y algunas vocales, para recordar ese número.

Con este sistema –explicado en su libro- al dígito 0 (cero) le corresponden las consonantes ’r’ y ‘rr’, mientras que el dígito 7 (siete) se asocia con la letra ‘f’, siendo las palabras ‘ARO’ y ‘UFO’ (ovni, en inglés) dos de las más cortas y eficaces para utilizarlas en las memorizaciones.

“Así, para recordar ‘mem’ buscamos una palabra que comience igual, como “memo” (tonto), utilizando la técnica del código alfanumérico el 0 equivaldrá a ‘ARO’, la imagen de ‘elef’ está claro que será un elefante y, con el método Herigon, la imagen del ‘7’ será un ‘UFO’ o platillo volante”, de acuerdo a Vergara y Bea.

Con estas imágenes podría componerse la siguiente historia: un amigo va a poner su contraseña pero la olvidó y le digo: memo!, voy a enseñarte como recordarla. Cojo un ARO mágico y lo paso por su cabeza, se convierte en un gran elefante que es abducido por un UFO y, una vez dentro del volante platillo, rodeado de ordenadores, es capaz de poner todas sus claves.

“Visualizando esta divertida escena recordaremos la clave ‘mem0elef7’, porque es sorprendente y, la sorpresa, permite recordar fácilmente todo lo que la rodea”, según los autores.

Añaden que este sistema se puede ver como algo complicado pero “¡con un poco de práctica y dejando volar la imaginación, las transformaciones y las historias increíbles se hacen con mucha rapidez”, aseguran.

La tristeza crónica mata advierte la OMS en el Día Mundial de la Salud



Este año la Organización Mundial de la Salud convoca a hablar de la depresión que afecta a más de 3000 millones en el mundo y a cerca de 50 millones de personas en la Región de las Américas.

Más de 300 millones de personas viven con depresión, la principal causa de problemas de salud y discapacidad en el mundo, advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En este 7 de abril, Día Mundial de la Salud 2017, la OMS advirtió que la tristeza crónica mata y lanzó una campaña con el objetivo de que más personas con depresión, en todo el mundo, busquen y obtengan ayuda.

Según los datos de la OMS, en las Américas, cerca de 50 millones de personas vivían con depresión en 2015, alrededor del 5% de la población, pero casi 7 de cada 10 personas con depresión no recibieron el tratamiento que necesitan.

"La depresión nos afecta a todos. No discrimina por edad, raza o historia personal. Puede dañar las relaciones, interferir con la capacidad de las personas para ganarse la vida, y reducir su sentido de la autoestima", señaló la Directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa F. Etienne.

Dijo que aunque la depresión más grave se puede superar con un tratamiento los prejuicios y la discriminación se constituyen en serias barreras para superarlo.

La OMS también llama la atención respecto a que en muchos países, no hay, o hay muy poco, apoyo disponible para las personas con trastornos de salud mental, “en promedio, sólo el 3% de los presupuestos de salud de los países se invierte en salud mental, variando de menos del 1% en los países de bajos ingresos al 5% en los países de altos ingresos”.

Y señala que la falta de acción es costosa “los bajos niveles de reconocimiento y acceso a la atención de la depresión y otros trastornos mentales comunes, como la ansiedad, resultan en una pérdida económica global de un billón de dólares cada año”.

Esas pérdidas son asumidas “por los hogares, los empleadores y los gobiernos. Los hogares pierden financieramente cuando la gente no puede trabajar. Los empleadores sufren cuando los empleados se vuelven menos productivos y son incapaces de trabajar. Los gobiernos tienen que pagar mayores gastos de salud y bienestar”, puntualiza.

La OMS ha identificado fuertes vínculos entre la depresión y otros trastornos y enfermedades no transmisibles y la señala que “un factor de riesgo importante para el suicidio, que cobra cientos de miles de vidas cada año”.

La depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por tristeza persistente y pérdida de interés en actividades que las personas normalmente disfrutan, acompañada de una incapacidad para llevar a cabo las actividades diarias.

Además, las personas con depresión normalmente padecen pérdida de energía, cambio en el apetito, ansiedad, concentración reducid, indecisión, inquietud, sentimientos de inutilidad, culpa o desesperanza, desórdenes del sueño y pensamientos de automutilación o suicidio.

jueves, 6 de abril de 2017

El proceso para triunfar


Para poder comenzar un proceso de triunfo uno debe programarse a sí mismo para poder pedir consejo preciso de alguien que conoce cómo hacerlo, el creer que uno solo lo puede todo con su punto de vista único y rígido, solo nos puede conducir a resultados pobres e insatisfactorios que no pueden llamarse éxito.

Tener la decisión o la actitud sincera y decidida de solicitar consejo es el tercer paso importante para iniciarse en la aventura y el compromiso de comenzar a triunfar en todos los aspectos de nuestra vida.

El consejo de otra persona nos puede mostrar diferentes puntos de vista que nosotros no veíamos y ni siquiera nos dábamos cuenta de que existían, yo recuerdo a dos personas a las que quiero muchísimo, que supieron darme consejos exactos y precisos para no quedarme atascado en mi estado de soberbia o de orgullo personal; esos estados no son buenos consejeros y no nos permiten darnos cuenta de cuál es realmente nuestra situación

relacional, nuestra situación económica y la situación de nuestra inteligencia que se puede apreciar por los resultados que produce y por los estados de ánimo que puede controlar y mejorar.

Si no podemos controlar ni manejar nuestro estado de ánimo, si no podemos motivarnos para hacer las acciones necesarias, sino nos damos tiempo para conocer nuestras metas en los diferentes campos de la vida, si no tenemos el coraje de hacer una llamada para pedir un momento de consejo personal, las condiciones para triunfar tendrán pocas probabilidades de mejorar.

Todo comienza con una decisión y para tomar esa decisión hay que consultar con el corazón pues ahí está la verdad de nuestra vida, la verdad de nuestras necesidades y la verdad de lo que realmente queremos lograr.

Tomar la decisión de convertirse en un triunfador implica asumir las cualidades de la sinceridad, de la bondad, de la rectitud de pensamiento y de la actuación libre para poder elegir la verdad, siempre la verdad que es la que nos libera, la que nos fortalece y la que abre los caminos necesarios para que se produzca nuestro triunfo personal.

Todo este proceso de triunfar comienza con el uso del increíble poder de decisión y ahí está todo, usted mi querido amigo o usted querida amiga no puede dejar de decidir, si decide no hacer algo ya está tomando la decisión y el producto de sus decisiones se manifestarán como aprendizajes, como prácticas de nuevas conductas, como nuevas acciones y como tiempo de

su vida dedicado a usted mismo, a su análisis sincero, a la recepción de consejos sensatos y como aplicación de todo lo aprendido para mejorar sus estados de ánimo, sus nuevas conductas que tendrá que aprender y las metas clarificadas que quiera realizar.

Pensamiento para escribir treinta veces: “Aprenderé a pagar el precio en esfuerzo y en acción para lograr los triunfos y las soluciones que pretendo lograr”.

miércoles, 5 de abril de 2017

Depresión: trastorno del estado de ánimo

El psicólogo Carlos Velásquez ilustró ayer que la depresión es un trastorno del estado de ánimo, del “cómo se siente la persona”, y estableció que la diferencia entre el estar triste y el encontrarse en estado de depresión radica en que este último es un nivel más complejo, hablando clínicamente.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia persistente de tristeza y, además, produce una pérdida de interés en actividades que las personas normalmente realizan.

Velásquez estableció la diferencia entre la tristeza, que está en un nivel inferior que el de la depresión, puesto que esta última presenta características clínicas más complejas, que son generadoras de otro tipo de alteraciones.

La depresión responde a causas de tipo orgánica, es decir el mal funcionamiento del neurotransmisor. Las causales más habituales de este trastorno generalmente son por la pérdida de algo o alguien, por ejemplo, de un ser que pierde la vida, cuyo hecho provoca a que la persona disminuya su estado de ánimo.

El psicólogo afirmó que al incrementarse el número de la población, probablemente hayan aumentado también las alteraciones anímicas, es por ello que puede establecerse que la depresión pudo haber crecido en los últimos tiempos; sin embargo, recalcó que el medir esta es un tema relativo.

CAUSA SEGÚN LA OMS

La depresión es la principal causa de problemas de salud y discapacidad en todo el mundo. Según las últimas estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 300 millones de personas viven con depresión, lo cual establece que hubo un aumento de más del 18% entre 2005 y 2015.

“La depresión afecta a todos. No discrimina edad, raza o historia personal. Puede dañar las relaciones, interferir con la capacidad de las personas de ganarse la vida y reducir su sentido de la autoestima”, señala, a su vez, la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa F. Etienne.

lunes, 3 de abril de 2017

La ‘mejor edad’ para cumplir metas es a lo largo de la vida


Contrariamente a lo que se cree, la juventud no siempre es el mejor momento para desarrollar ciertas aptitudes físicas, sicológicas ni para vivir las mejores experiencias de la vida.

Numerosos estudios, libros y encuestas demuestran que las mejores edades para cumplir metas en la vida están repartidas a lo largo de toda la vida y que es posible asumir desafíos en la tercera edad.
Una recapitulación de estos estudios, realizada por la revista Bussiness Insider, revela que, por ejemplo, los adolescentes pueden tener la vitalidad de su lado, pero que las personas mayores son generalmente más estables desde el punto de vista sicológico.

Muchos ámbitos de la vida, demuestran que esta no es una caída de la juventud sino que, al contrario, puede estar llena de hitos y metas cumplidas.

Una vida llena de picos
Aunque lingüistas y sicólogos aún debaten este tema, es comúnmente aceptado que el aprendizaje de un segundo idioma es más fácil en la etapa inicial de la vida, entre los siete y ocho años, mientras que el cerebro alcanza su ‘máximo esplendor’ para procesar datos e ideas a los 18.

En el cuerpo, el mayor nivel de fuerza corporal se da a los 25, pero si quieres presumir de llegar en el primer lugar en una maratón, es mejor que lo intentes a los 28, según el promedio encontrado en un análisis realizado en 50 carreras.

Si tu problema es que no puedes reconocer a la gente que te saluda en la calle, es probable que a los 32 se acaben las confusiones. Un experimento demuestra que la edad a la que se reconce con más rapidez y precisión las caras extrañas es a esa edad.

La posiblidad de ganar más dinero varía según el género: las mujeres ganan más a los 39 años y los hombres a los 48, según un análisis de Payscale.

Más adelante, a los 70, el vocabulario alcanza su máximo apogeo: es cuando conoces más palabras y tu forma de hablar está más enriquecida.
Por otra parte, una encuesta de Gallup señala que dos tercios de las personas de más de 65 se sienten bien con su cuerpo y se aceptan tal cual son.

Cuando termina una década

Investigadores de un estudio se percataron que las personas que tenían 29, 39, 49 o 59 años eran más propensas a protagonizar un gran cambio en su vida, bueno o malo. Una edad decisiva porque representa el final de una etapa.

La determinación de esta ‘tabla de la vida’ para alcanzar metas según la edad, es solo una referencia basada en numerosas encuestas y estudios, pero no significa que a lo largo de la vida no podamos plantearnos otros desafíos