sábado, 19 de septiembre de 2015

Prohibido revelar tus secretos… ¡a nadie!

Todos guardamos secretos y la principal razón por la que no los revelamos es por temor a ser juzgados. Lo cierto es que revelar algo íntimo puede cambiar la opinión que otro tenga de ti. Aunque confieses algo que sucedió hace años y de lo que estás arrepentida o algo que serías incapaz de volver a hacer, como quiera existe la posibilidad de que tu confesión provoque dudas sobre tu carácter, integridad o intenciones.

Por eso mi consejo, el cuál muchos van a debatir, es que nunca le cuentes a tu pretendiente, novio o marido de tus andanzas y deslices románticos del pasado. Si te pasabas de club en club besando a cuanto chico bailaba contigo, él no se tiene que enterar. Pero sobre todo, jamás le confieses que fuiste infiel en una relación anterior. ¡Esto es un error garrafal! Aún si te pregunta, no tienes que revelar tus secretos. Olvídate de la sinceridad o de querer crear un ambiente de confianza. La confesión de una infidelidad pasada puede ser letal para el resto de tu relación.

A tu pareja se le podrán olvidar muchas cosas, pero no el hecho de que fuiste infiel en el pasado. Esto lo tendrá presente siempre; la amenaza que rondará su cabeza constantemente es: “Si le fue infiel a otro, lo puede ser conmigo.” No importa el motivo por el que cometiste la infidelidad, ya sea por venganza o porque te descuidaron o te maltrataron, ante sus ojos, ninguna razón es válida para cometer un engaño.

Uno de los factores que más perjudica una relación es la desconfianza, y revelación de una infidelidad, sólo creará inseguridad. Así que olvídate de confiar tus secretos más íntimos. Sé de mujeres que contaron un secreto y su relación cambió a partir de ese momento. Incluso fue información que usaron en su contra después de la ruptura. Recuerda: “Eres esclava de tus palabras y dueña de lo que callas.”

10 trucos para administrar mejor tu tiempo

El empleado medio se queda una hora de más por sistema cada día, de esas 9 horas (y 19 minutos) solo 7 horas y 12 minutos corresponden a nuestro rango de tiempo activo real; es decir, excluidas las pausas, interrupciones, almuerzos, etc. Y solo 6 horas y 34 minutos son consideradas horas productivas. Nuestro tiempo vale oro y sin embargo nos empeñamos en malgastarlo y así lo demuestran los últimos datos recogidos en el informe Workmeter.

Más que una utopía, aumentar tu tiempo de ocio es una cuestión de organización. Estas son las mejores técnicas del coaching laboral para lograr salir del trabajo a tu hora, y también rendir más en tu jornada laboral y disfrutar más de tus horas libres.



TRUCO 1: Se proactiva

Stephen R. Covey escribió una de las biblias de la productividad (7 hábitos de la gente altamente efectiva) y señala que la pro actividad es un habito fundamental. Es decir “ser responsables de nuestras propias vidas, puesto que nuestra conducta es una función de nuestras decisiones, no de nuestras condiciones”. Este ejemplo puede aplicarse tanto a la vida, como a nuestra forma de trabajar, y es que, si se quiere ser productivo, el primer paso es tomar nuestras propias decisiones sobre el trabajo y no justificarnos siempre en torno a “las circunstancias”. En este mismo sentido, Javier Santos, CEO de Infoautónomos y coautor de la Guía de Productividad para Emprendedores, insiste en que “no hay que esperar a reaccionar ante los acontecimientos, sino adelantarse para tomar nuestro propio camino”.



TRUCO 2: Email: distracción vs. utilidad

Ocupamos un 30% de nuestra jornada laboral consultando el correo y, teniendo en cuenta que nuestro cerebro necesita entre 3 y 6 minutos para retomar una tarea tras una interrupción, la mejor solución pasa por restringir nuestras visitas al correo. Podemos, por ejemplo, establecer 3 momentos al día para consultar la bandeja de entrada y derivar los mensajes entrantes en subcarpetas.

Ordénalos mentalmente por importancia y contesta solo a 5. Desactiva las alertas, pon un límite a tu inbox (los expertos recomiendan un máximo de 25 a 30 correos) y distribuye el resto en no leído, pendiente de respuesta, remitentes importantes y boletines de noticias.



TRUCO 3: Aprovecha los picos de energía

No siempre tenemos la misma energía, y por ello, no sólo hay que pensar en gestionar el trabajo, sino también, en gestionarnos a nosotros mismos, aprovechando nuestros momentos de mayor capacidad. Por eso es vital identificar tu p pico de energía y productividad, para aprovecharlo en las tareas más relevantes o las más difíciles. Para mucha gente será al principio del día, otros a media mañana o incluso algunos lo tienen por la tarde. Además, otra de las claves está en tomarse pequeños descansos entre tareas para desconectar, levantarse de la mesa de trabajo y retomar fuerzas de cara a cerrar un compartimiento mental y pasar al siguiente.



TRUCO 4: Planifica tu agenda

Muchas veces, cuando se trata de organizar nuestro calendario y citas, terminamos ‘haciendo malabares’ (literalmente). En el ámbito laboral, a la hora de hacer citas y planificar reuniones o presentaciones, siempre hay que tener en cuenta dos cosas, aseguran los expertos: la primera que hay citas más importantes que otras y que siempre duran más de lo que pensamos. La otra clave consiste en blindar las más importantes y reservarles la primera hora del día.

Abordando métodos de planificación, es importante crear una lista de tareas, recopilando y actualizando regularmente las tareas en un único lugar, ya sea una libreta o una app, de esta manera habría que ordenarlas, bien de forma diaria o semanal y estableciendo fechas de inicio y entrega. Los expertos también aconsejan empezar por lo difícil, es decir empezar el día resolviendo las tareas más complicadas.



TRUCO 5: Evita a los ladrones de tiempo

Uno de los grandes problemas de la productividad es entretenernos en lo que no debemos. Visitas inesperadas, llamadas que se alargan, Internet, o incluso, ir a la cocina a picar algo por puro aburrimiento. En tareas largas que requieren concentración exclusiva, se necesita desconectar de todo: email, teléfono, Whatsapp y redes sociales. Incluso si es necesario para protegerte de visitas o interrupciones de personas que llaman a tu despacho, cambia de lugar de trabajo para aislarte.



TRUCO 6: Adelántate a los imprevistos

“Sólo controlamos el 33% de nuestro tiempo”, dijo el escritor, deportista y motivador Josef Ajram. Ten esto en mente cuando no quieras dejar cabos sueltos. Parece una contradicción pero prever los imprevistos no significa que tengamos que saber de antemano lo que va a ocurrir, basta con tener en cuenta que pueden ocurrir cosas. La estadística dice que entre el 10% y el 15% del total de la jornada serán sucesos inesperados. Adelántate, no a los acontecimientos, sino a la posibilidad de que se produzcan.



TRUCO 7: El entorno afecta

El teléfono que no para de sonar, la voz de tus compañeros, los grupos del Whatsapp o ese problema familiar… son las distracciones más evidentes. Pero a veces nos olvidamos de que la disposición de los objetos también nos afecta. Es que los profesionales llaman psicología ambiental, un término acuñado por el psicólogo Kurt Lewin a mediados del siglo pasado y estudia cómo los contextos donde se mueve una persona influyen sobre ella (aunque solo sea por el tiempo que se pierde buscando algo en un lugar desordenado). Fíjate un momento para organizar el espacio como lo haces con tu tiempo.



TRUCO 8: Al final del día…

Son 15 minutos que te conducirán al éxito. Se trata de un tiempo precioso que aumentará tu rendimiento y que, paradójicamente, no aplicamos por falta de tiempo. En otras palabras, esta técnica sugiere que dedicar un cuarto de hora al final del día para repasar lo que hemos hecho y cómo lo hemos hecho, nos enseñan a planificar mejor las próximas jornadas y a extraer conclusiones que aplicaremos en la mejora de un rendimiento futuro. Los empleados que dedican los últimos 15 minutos del día a examinar su conciencia rinden casi un 23% más que los que los invierten en seguir trabajando. Palabra de la Universidad de Harvard.



TRUCO 9: Trabaja en tu capacidad de concentración

Está claro que si queremos ser proactivos, tenemos que tener la mente centrada, para tomar la mejor de las decisiones. Es por ello que Roberto Luna, catedrático de Organización de Empresas de la Universidad de Valencia, opina que si estamos en un momento de estrés o tensión que nos impide poner la concentración necesaria “lo mejor es cambiar la tarea para otro momento más adecuado si se puede”. En este sentido, recomienda realizar actividades relacionadas con la meditación o incluso con el tan de moda mindfulness, para mejorar nuestra capacidad de concentración.



TRUCO 10: Pasión por tu trabajo

Parece algo obvio, pero no lo es tanto. La clave última de nuestra productividad es nuestra motivación a la hora de realizar nuestra labor profesional, y para ello, tener pasión por lo que hacemos resulta fundamental. En palabras de Roberto Luna “si no eres vocacional en tu trabajo o no has tenido opción de trabajar en lo que te gusta la productividad baja mucho, pues una persona puede llegar a rendir de dos a tres veces menos”.



Toma el salto

Esos días en los que la lista de tareas se hace bola y nos invade el síndrome del escritor, calienta tu motivación y elige los cometidos más sencillos que sepas que puedes acabar. Es la forma más simple de sumergirse en el trabajo sin pensar en ello.

Primavera sin estrés

Primero que nada, es importante que sepas que el 85 por ciento de las cosas que te preocupan jamás pasan, todos tendemos a estresarnos de más por cosas que no tienen importancia y esto puede afectar nuestro humor, nuestra salud, y hasta nuestras relaciones con los que nos rodean.

Revisa estas 10 maneras de deshacerte del estrés y aprende a manejar la tensión para mejorar tu calidad de vida.

Haz ejercicio: Este tip es mega recomendado porque está comprobado que el ejercicio es la mejor terapia para liberar la tensión física y psicológica.

Cuando haces ejercicio liberas endorfinas, las cuales ayudan a que te sientas feliz y satisfecho... así que levántate de la cama, sal a correr, a caminar, pon música y baila un rato o ponte a hacer abdominales o jumping jacks.

Medita: Esto no significa que tengas que rezar tres horas seguidas sentada en un tapete de yoga, meditar es pensar en tu día, en lo que has hecho bien y en lo que has hecho mal, piensa en las cosas que te preocupan y busca una forma de solucionarlas.

Pon velas o incienso, y música tranquila que te haga relajarte y llegar a un punto de paz y armonía con tu cuerpo y mente.

Si de plano estás muy estresada, entonces trata de pensar en la última vez que fuiste a la playa o imagínate pintando un cuadro o algo que distraiga tu mente por un rato.

Haz una lista de tus pendientes: Apunta en una hoja todo lo que tienes que hacer durante el día, dale prioridad a las cosas que urgen y organiza tus tiempos para realizar todas tus actividades.

Al final del día habras hecho todo lo que tenías que hacer y te sentirás en control de tu vida.

Respira: Cuando sientes que te estás enojando mucho cuenta hasta 10, respira hondo tres veces, y poco a poco sentirás como el enojo y la presión sanguínea irán disminuyendo.

Duérmete un rato: Es la mejor manera de evitar el estrés, cuando duermes tu cuerpo se relaja 100 por ciento, tu cerebro descansa y para cuando despiertes estarás más tranquilo y podrás pensar en mil maneras de solucionar eso que te está causando estrés.

Lee: Es la forma perfecta de distraerte, lee una novela romántica, o hasta una revista, tu mente se clavará en eso que estás leyendo y se olvidará un rato de tus problemas.

Ríete: Sal con tus amigos, ve al cine, o busca un programa chistoso con el que te puedas reír un rato, después de tu sesión de risa te tomarás las cosas con más calma y menos en serio.

Haz un mini ritual de belleza: Toma un largo baño con agua caliente, lávate el pelo y masajéate la cabeza, usa un jabón que huela rico y ponte crema por todo el cuerpo. Cuando termines de hacer esto vas a estar mega relajado y listo para enfrentar tu día entero. Si no puedes distraerte de algo que te preocupa mucho, pon tu playlist favorita y canta a todo pulmón mientras te bañas.

Delega; Este es el tip más importante y útil que vas a recibir en la vida, cuando sientes que tienes muchas cosas encima lo mejor que puedes hacer es solamente responsabilizarte de las que te tocan a ti.

No quieras resolver todos los problemas del mundo, ni solucionarle la vida a las personas que quieres, ya suficientes problemas y cosas que hacer tienes tú, como para que te estreses con las presiones de los demás.

Haz lo que te toca y de lo que eres responsable, no más.

Escucha música: Ponte tu ipod y escucha tu canción preferida, baila y canta un poco, y piérdete un rato y sólo concéntrate en relajarte y divertirte.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Prevención y Consejos: Seis consejos para enfrentar mejor las malas noticias



¿Has recibido alguna noticia que no esperabas y que, desafortunadamente, es mala? Ninguna persona está exenta de recibir malas noticias como la muerte de un ser querido, un accidente, la pérdida de trabajo, una infidelidad, una crisis económica o una enfermedad mortal.

Este tipo de situaciones no siempre son fáciles de asimilar; muchas veces implican un proceso muy doloroso, pues llegan cuando menos se les espera o, si son previsibles, nunca logramos asimilarlas del todo. No saber controlar nuestras reacciones ante los problemas, puede alterar tu salud física y emocional, así como también la de quienes te rodean.
No todas las personas enfrentamos las malas noticias de la misma manera, pues mucho depende de la vida que hemos llevado, nuestra educación, cultura, costumbres y valores. Por ejemplo, una persona que enfrenta la muerte de su mascota puede verse sumergido por el dolor y muchas veces podría ser juzgado, sin percatarse qué tan grave puede ser el duelo que pase la persona.
Por ello, es importante estar preparados ante estas situaciones para saber cómo reaccionar sin alterar la salud y la vida familiar. Hoy comparto contigo algunas recomendaciones que te ayudarán a sobrellevar estas malas noticias.

1. Toma conciencia
Siempre es recomendable ser positivo y dejar a un lado los pensamientos negativos. Pero esto no quiere decir que no ocurrirá algo que no desees. Debes estar analizar y ser consciente de la gravedad de la noticia: ¿qué tanto puedes hacer para remediarlo? Piensa en las posibles soluciones, sin caer en la desesperación y el estrés. ¿Qué tan grande es la mala noticia?, ¿cuántos de tu familia pueden llegar a afectarse? Toma un tiempo para respirar y asimilar la mala noticia; no reacciones de inmediato, pues esto puede alterar a las personas que te rodean.

2. Comparte la noticia
Aunque no lo creas, compartir una mala noticia puede ser muy útil, pues dos cabezas piensan mejor que una. Reúne a todos los integrantes de tu familia y comparte esta noticia de la mejor manera que puedas. Toma el tiempo necesario para explicar el problema, sé clara y busquen alternativas para ejecutar un plan de acción.
Delega responsabilidades para alivianar la carga emocional que pueda generarse en esos momentos.

3. Desahógate
Es imposible no llorar ante una mala noticia; expresa tus sentimientos y emociones, no las reprimas porque esto afectará tu salud. Esta acción te ayudará a despejar tu mente, a liberar el dolor, el estrés y frustraciones. Debes saber que el llanto hace que se liberen hormonas que tienen la función de hacer que el dolor no sea tan fuerte. Llorar te brindará tranquilidad y tiene muchos beneficios para la salud.

4. No dejes de hacer tu vida
Es importante actuar y poner en práctica las soluciones ante las malas noticias, pero es recomendable equilibrar la mente con momentos de distracción. Puedes aprovechar tu tiempo realizando algunas actividades cotidianas, como cocinar, lavar la ropa, ver una película, escuchar música, escribir. Trata de estar el mayor tiempo con tu familia; descansa y renueva tus energías.

5. Pide ayuda y busca aprender
Cuando sientas que no has podido sobrellevar esta mala noticia después de pasado un tiempo, es recomendable buscar ayuda con algún especialista para que te aconseje. Con un poco de ayuda será más fácil aliviar el dolor; un especialista puede ayudarte a aceptar la realidad y afrontar la vida. Tendrás más alternativas para solucionar tu problema. Piensa que toda mala noticia o situación debe pasar por algo, siempre debe existir un aprendizaje o conocimiento nuevo; aprende de ello.

6. Fortalece tu espiritualidad
No importa la creencia que tengas, mientras tengas fe y esperanza, podrás encontrar fuerzas para seguir adelante. Toma un tiempo para orar y meditar, así podrás encontrar la paz que necesita tu corazón.
Recuerda que las malas noticias son la mejor oportunidad para aprender algo nuevo. Algunas veces te será difícil pensar que los problemas se podrán resolver, pensarás que es imposible y que nunca encontrarás la salida, pero persiste y lucha por tu bienestar y el de tu familia. Siempre encontrarás esa luz en el camino, la cual te guiará.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Cambia de conducta para mejorar

Existen ciertos principios mentales que pueden conocerse también como las leyes de la mente.

Estos principios o leyes mentales nos permiten entender el funcionamiento de la mente inconsciente y al entender dicho funcionamiento bajo la lupa de esta ley mental, podemos descubrir la razón de la persistencia de muchos comportamientos negativos, destructivos y molestos.

Resultan vanos los intentos de cambiar en nosotros mismos o en otras personas sus conductas desagradables o molestosas mientras no imaginemos una nueva conducta que querramos o necesitemos crear, en nosotros mismos o en alguno de nuestros seres queridos.

Cada conducta en un ser humano es percibida por la mente inconsciente como un acto de sobrevivencia y cada conducta tiene una intención positiva, por eso es tan difícil cambiar las conductas; sin embargo, en el marco de un ambiente apropiado, se puede programar nuevas conductas que con el tiempo irán reemplazando a las conductas obsoletas o indeseables.

Cada conducta es un acto o una actuación en la mente y la capacidad de ir mejorando las conductas o de crearse nuevas conductas es una verdadera necesidad de la evolución; cuando las conductas mejoran, mejoran las comunicaciones y las actitudes personales y por supuesto, los resultados, también.

Las leyes de la mente son principios que nos revelan cómo funciona la mente inconsciente que es la mente maestra, y siempre, más fuerte que nosotros, entendiendo que nuestra mente consciente es solo un tres o cinco por ciento del total de nuestra mente.

Algunas de las leyes que gobiernan nuestra mente son las siguientes: “Todo aquello en lo que te concentras crece y aumenta”; “La polaridad mental positiva genera éxito, salud y alegría verdadera, no fingida; la polaridad mental negativa genera separación, desagrado, sufrimiento, actitudes pendencieras, pérdida de días de vida y acciones poco inteligentes”; “La actitud sincera en el corazón crea individuos maravillosos; la actitud hipócrita en el corazón solo crea fracasos relacionales, traiciones, mentiras y toda clase de penurias económicas”.

Así que ya lo sabe, el conocimiento y aprendizaje amoroso de cada ley de la mente nos otorga poder, dignidad y autoestima, aparte del poder de aprender a estar en paz en nuestro aquí y ahora.

Para que se inicie en esta actividad autodidáctica, escriba diez veces la siguiente ley mental: “Puedo crearme una nueva conducta con solo imaginármela con detalles, en colores y con una sensación de diversión y alegría”.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Lección no. 7 Método para reconocer el propio error

* En mi afán de vivir aprendiendo modos y maneras de resolver conflictos que se producen en el mundo conyugal y en el mundo familiar, observé un hecho que se repite con mucha frecuencia en las parejas o entre padres e hijos: cada cual ve el error ajeno y pide a la otra persona que cambie; la otra persona hace lo mismo y la pelea se desata.

*Entrando en mi habitual estado de reflexión, ensayé una pregunta muy precisa: ¿Cuál es el error que cometo "yo" que desata las peleas y discusiones? y pude ver con mucha claridad las acciones que yo hacía y las respuestas que suscitaba.

*Al ver mis errores con tanta claridad tomé una decisión para dejar de hacer esas comunicaciones que tantas discusiones nos causaban y la magia sucedió, la paz y la armonía volvieron a mi hogar. Con esta técnica que consiste en preguntarse con cierta redundancia la pregunta que nos hace enfocar en el error que cometemos nosotros, podemos encontrar una manera muy precisa para acabar con todas las peleas comunicativas que se producen en nuestro hogar.

La pregunta que hay que memorizar es la siguiente: “¿Cuál es el error que estoy cometiendo o que cometo siempre?" Es necesario repetir la pregunta en series de diez hasta memorizarla por completo y, una vez que esté memorizada, utilizarla antes de iniciar una comunicación con su pareja o con su esposa o esposo o con sus hijos y si realmente lo hace de corazón, muchas discusiones y peleas familiares desaparecerán.

*Me he propuesto hacerme la pregunta en el curso del día de mi vida para ir descubriendo otros errores que seguramente voy cometiendo; la filosofía del asunto es la siguiente: “Con cada error que voy descubriendo en mi pensar, comunicar o proceder, voy creando una solución decisional y consigo de esta manera realizar unos cambios o mejoras que realmente están a mi alcance y en mi poder”.

*Estoy sorprendido y feliz con la eficacia del método del reconocimiento y enfoque del propio error, porque he podido corregir varias injusticias mías que las hacía con mi propia familia de las cuales no me daba cuenta y solo me justificaba sin tomar en cuenta el daño y el dolor que causaba a mis propios seres queridos.

*Usted querido amigo o usted querida amiga, puede hacer uso del presente método y hacer la prueba de dicho método. Si consigue detectar, reconocer y corregir algunos de los errores inconscientes que venía cometiendo, sus seres queridos se lo agradecerán y su ser interno también.

*Sugerencia comunicativa: Si le gustó el presente artículo y desea saber más, puede llamarme a los teléfonos del pie de página.

Si desea tener una conversación con el autor o una consulta acerca de cualquier problema de su vida, llame a los teléfonos del encabezado (72513317-2488284), los problemas solo se resuelven cuando se los afronta con seguridad.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Cómo identificar a un mentiroso

El equipo de oficiales de seguridad de Thomas Ormerod enfrentaba una tarea aparentemente imposible. Se les pidió entrevistar a pasajeros en los aeropuertos de Europa, con el objeto de descubrir a un puñado de falsos viajeros "plantados" entre la multitud.

De hecho, sólo una de 1.000 personas que tenían que entrevistar intentaría engañarlos. Era como encontrar una aguja en un pajar.

¿Qué hicieron? Una buena opción era concentrarse en el lenguaje corporal o los movimientos de los ojos, ¿correcto? ¡Incorrecto! Eso hubiera sido, de hecho, una mala idea.

Estudio tras estudio han encontrado que los esfuerzos –incluso por parte de policías profesionales- de leer las mentiras en el lenguaje corporal y las expresiones faciales rinden frutos similares a dejarle la cuestión a la suerte.

En una de las investigaciones, sólo 50 de 20.000 personas lograron hacer un juicio correcto con más de 80% de precisión.

El equipo de Ormerod trató una estrategia diferente y logró identificar a los pasajeros falsos en la vasta mayoría de los casos. Para ello tuvo que botar a la basura las claves generalmente aceptadas del engaño y comenzar de cero.
Clinton y la nariz

Durante los últimos años, la investigación sobre el engaño ha estado plagada por resultados decepcionantes.

La mayoría del trabajo previo se ha concentrado en leer las intenciones del mentiroso en su lenguaje corporal o su rostro, a partir de pistas como el sonrojo, la sonrisa nerviosa o los ojos distraídos.

El ejemplo más famoso es el de Bill Clinton, que se tocó la nariz cuando negó su affair con Monica Lewinsky, lo que entonces se tomó como un signo seguro de que estaba mintiendo.
La idea detrás de esto, dice Timothy Levine de la Universidad de Alabama, en Birmingham, es que el acto de mentir provoca algunas emociones fuertes –nervios, culpa, quizás la excitación del desafío- que son difíciles de contener.

De acuerdo con la teoría, incluso si creemos que tenemos cara de póker, es posible que nos descubramos con movimientos muy sutiles, conocidos como "micro expresiones", que pueden entregarnos.

Pero mientras más investigaban los psicólogos, más poco confiables y elusivas parecían estas pistas.

El problema es la enorme variedad del comportamiento humano. Con la familiaridad, es posible que identifiques los tics de alguien cuando dice la verdad, pero otras personas actuarán de manera muy diferente: no hay un diccionario universal del lenguaje corporal

"No hay signos consistentes que se presenten siempre con el engaño", dice Ormerod, quien tiene su base en la Universidad de Sussex (sur de Inglaterra).

"Yo me río en forma nerviosa, otros se ponen más serios, algunos hacen contacto visual, otros lo evitan", explica.
Y dependemos de ellos

A pesar de estos resultados, nuestra integridad con frecuencia depende de la existencia de estos signos míticos.

Toma por caso los chequeos a que algunos pasajeros pueden enfrentarse antes de un viaje de larga duración (un proceso que Ormerod investigó para los Juegos Olímpicos de 2012). Típicamente los funcionarios utilizan un cuestionario de respuesta cerrada ("sí" o "no") sobre las intenciones del viajero y son preparados para observar "señales sospechosas" (como un cierto nerviosismo en el lenguaje corporal).

"Esto no da la oportunidad de escuchar lo que están diciendo y pensar en su credibilidad, ni de observar cambios en el comportamiento, que son aspectos críticos del engaño", dice.

Los protocolos existentes también tienden a la subjetividad, dice el especialista. Por ejemplo, los funcionarios con frecuencia encuentran a más sospechosos entre ciertos grupos étnicos. "El método actual de hecho evita que se identifique el engaño", asegura.
Claramente, se necesita un nuevo método. Pero dados los resultados pobrísimos en el laboratorio, ¿cuál puede ser la respuesta?

Según Ormerod, es increíblemente simple: deja de concentrarte en detalles sutiles y enfócate en lo que la gente está diciendo, sondeando con gentileza los puntos de presión correctos para lograr que la fachada del mentiroso se desmorone.
Un cuestionario para destapar el engaño

Ormerod y su colega Coral Dando de la Universidad de Wolverhampton identificaron una serie de principios conversacionales que deberían incrementar tus posibilidades de descubrir la mentira:

Usa preguntas abiertas. Esto obliga al mentiroso a ampliar su historia hasta que se ve atrapado en su propia red de engaños.
Utiliza el factor sorpresa. Los investigadores deben tratar de incrementar la "carga cognitiva" del mentiroso, por ejemplo, haciéndole preguntas que no anticipaba y que pueden resultar confusas, o pidiéndole que cuente un evento de atrás para adelante. Estas técnicas le hacen más difícil mantener su fachada.
Fíjate en los detalles pequeños y verificables. Si un pasajero dice que está en la Universidad de Oxford, pídele que te cuente cómo va de la casa al trabajo. Sin embargo, si encuentras una contradicción no entregues tu juego: en vez de corregirlo, es mejor permitirle al mentiroso que gane confianza mientras suelta más mentiras.
Observa los cambios en la confianza. Fíjate con cuidado en si el estilo del mentiroso potencial cambia cuando se lo desafía: un mentiroso puede mostrarse muy elocuente cuando se siente en control de la conversación, pero si su zona de confort se ve limitada, puede que se cierre.

El objetivo es lograr una conversación casual más que un interrogatorio intenso. Bajo esta presión suave, el mentiroso se descubrirá contradiciendo su propia historia o volviéndose obviamente evasivo o errático.

"Lo importante es que no hay una bala de plata, una respuesta definitiva. Estamos tomando lo mejor y juntándolo para lograr una aproximación cognitiva", dice Ormerod.
El simple arte de conversar

El especialista admite abiertamente que su estrategia puede sonar como simple sentido común.

"Un amigo me dijo que estaba tratando de patentar el arte de conversar", relata.

Pero los resultados hablan por sí mismos.

En el experimento que reseñamos al principio, el equipo preparó a un puñado de pasajeros falsos con tickets realistas y documentos de identidad.

Les dieron una semana para crear su historia y se les pidió alinearse con pasajeros genuinos en aeropuertos europeos. Los funcionarios entrenados en la técnica de entrevista de Ormerod y Dando tuvieron 20 veces más posibilidades de detectar a los pasajeros falsos –que identificaron en el 70% de los casos- que las personas que usaron las señales sospechosas.

"Es realmente impresionante", dice Levine, quien no participó en el estudio, y quien piensa que es particularmente importante que el experimento se efectuara en aeropuertos de verdad.
El arte de la persuasión

Los experimentos de Levine, por su parte, han arrojado resultados igualmente poderosos.

Como Ormerod, Levine cree que entrevistas inteligentes diseñadas para exponer los agujeros en la historia del mentiroso son mejores que tratar de identificar signos en el lenguaje corporal.

Por ejemplo, recientemente organizó un juego de trivialidades en el que un grupo de estudiantes competía en pareja por un premio en efectivo de US$5 por cada respuesta correcta.

Los estudiantes no lo sabían, pero sus compañeros eran actores. En un momento dado, el coordinador del juego abandonaba la habitación y la tarea del actor era sugerir al estudiante que echara una miradita a la respuesta correcta.

Algunos estudiantes aceptaron la oferta. A continuación, agentes federales reales los interrogaron sobre si habían hecho trampa. Usando preguntas tácticas para sondear sus historias, sin enfocarse en lenguaje corporal o pistas, lograron identificar a los tramposos con más de un 90% de precisión.

Un experto logró un 100% de aciertos en 33 entrevistas. Un resultado sorprendente que hace una enorme sombra a la idea de la exactitud del análisis del lenguaje corporal.

Aún más importante, un estudio de seguimiento encontró que incluso entrevistadores novatos podían lograr hasta un 80% de precisión simplemente utilizando las preguntas abiertas indicadas; por ejemplo, cómo contaría la historia la pareja de la persona interrogada.

De hecho, con frecuencia los investigadores persuadieron a los mentirosos a admitir abiertamente su engaño. "Los expertos fueron fabulosos en este respecto", dice Levine.

Su secreto era un simple truco conocido por los maestros en el arte de la persuasión: empezar la conversación preguntando cuán honesta es la persona.
Simplemente lograr que dijeran que decían la verdad los llevaba a ser más cándidos después. "A la gente le gusta creer que es honesta, y esto los compromete a cooperar", dice Levine.

"Incluso quienes no eran honestos tuvieron dificultades para fingir que estaban cooperando, así que en la mayoría de los casos podías ver quién estaba fingiendo".
También lo puedes usar tú

Claramente es posible que estos trucos ya estén siendo utilizados por algunos detectives expertos, pero dado el folklore que rodea el tema del lenguaje corporal, vale la pena enfatizar cuán poderosa puede ser la persuasión frente a la dudosa ciencia del lenguaje corporal.

A pesar de su éxito, Ormerod y Levine están muy interesados en que se intente replicar y expandir sus hallazgos, para comprobar que se mantienen en diferente situaciones.

"Siempre debemos estar atentos a las afirmaciones grandilocuentes que lo abarcan todo", dice Levine.

Aunque estas técnicas serán de ayuda para los cuerpos de seguridad, los mismos principios podrían ayudarte a ti a cazar a los mentirosos en tu vida.

"Lo hago con los niños todo el tiempo", dice Ormerod.

Lo importante es mantener una mente abierta y no sacar conclusiones apresuradas. Solo porque alguien parece estar nervioso o le cuesta recordar un detalle crucial, no significa que es culpable. En cambio, hay que buscar las inconsistencias más generales.

No hay un método a prueba de todo para detectar la mentira, pero utilizando un poco de tacto, inteligencia y persuasión podrías tener esperanzas de que, eventualmente, la verdad saldrá a la luz.