jueves, 15 de enero de 2015

Aprende a amarte

Casi nunca nos damos cuenta del sentimiento predominante que tenemos respecto a nosotros mismos; por otros podemos hacer muchas cosas y tal vez, hasta podríamos dar la vida. Sin embargo, poco es lo que estamos dispuestos a hacer por nosotros mismos. Por esa situación nuestro cuerpo físico se deteriora, nuestra mente consciente se vuelve vana y superficial o supersticiosa y nuestra mente subconsciente se llena de datos negativos, improductivos y hasta destructivos.

Toda la condición que acabo de describir se produce porque no nos han enseñado este simple pensamiento: “Me amo a mí mismo en todos los momentos de mi vida”. Puedes repetir este pensamiento para ti mismo durante tres minutos todas las veces que te sea posible y puedes también escribir dicho pensamiento, los efectos benéficos son realmente agradables y sorprendentes, pues con este método nos vamos llenando de amor, de consideración hacia nosotros mismos y reasumimos el mando de nuestra mente, de nuestra vida y de bienestar mental, corporal y relacional.

Como nuestra vida es como un gran espejo que sólo se lo puede ver y percibir con la imaginación, podemos inferir o deducir, al ver el gran espejo de nuestra vida, por todas las cosas que hacemos con nosotros mismos y por todas las que no hacemos, que no sentimos mucho amor por nosotros mismos, tal vez no nos apreciamos lo suficiente o nos tenemos a menos. Lo cierto de esta realidad es que no nos amamos como deberíamos hacerlo.

Cuando aprendemos a amarnos, nos responsabilizamos del control y dirección de nuestra mente y de nuestros pensamientos; de la solución de nuestros propios problemas, de la fijación de nuestras metas y de los planes para lograrlas; todo eso y algo más, el buen trato a uno mismo con la comunicación, con el aseo personal, con la limpieza mental y con la auto-orientación que cada cual debe aprender y ejercitar en esta vida.

Louise L. Hay dice que el amor a uno mismo nos cura de todas las programaciones negativas que nos hacen vivir y llevar mal nuestra vida.

Yo me conformaría con que aprendas a memorizar y repetir este pensamiento por sólo tres semanas con control de fecha: “Yo me amo a mi mismo en todos los momentos de mi vida” y puedo anticiparte las nuevas sensaciones de poder y de bienestar que irás logrando con las repeticiones que hagas en todos los momentos en que te sea posible.

Pensamiento para repetir: “Un momento de consulta me permite comprobar que puedo adquirir nuevos puntos de vista con la experiencia ajena para lograr soluciones reales en mi vida”.

domingo, 11 de enero de 2015

¿Por qué la culpa hace todo mucho más placentero?

UN TEMA DEL SUBCONSCIENTE

UNA SENSACIÓN ARRAIGADA

El sentimiento de culpa puede hacer que las tentaciones sean incluso más seductoras. Así que, ¿no seríamos más saludables y felices si aceptáramos nuestros vicios?, se pregunta David Ronson, periodista de la BBC especializado en el cerebro, la medicina y la tecnología.

Esta vez mis buenos propósitos para el nuevo año serán diferentes a los que hice en el pasado.

Dejaré a un lado mis objetivos habituales, como beber menos, comer más fruta e ir al gimnasio en lugar de quedarme en el sofá viendo televisión.

Solo hay una cosa a la que planeo renunciar en 2015: al sentimiento de culpa ante aquello que me da placer.

No es por llevar la contraria. Estoy siguiendo los consejos de los expertos.

Tenemos más que suficientes asuntos de los cuales preocuparnos y que escapan de nuestro control como para sentirnos mal por las cosas que nos divierten.

Es más, los psicólogos han descubierto que el sentimiento de culpa relacionado con nuestra dieta o nuestro estilo de vida parece no ayudarnos a ser más saludables.

Lejos de alejarnos de la tentación, la culpa a menudo nos conduce directamente hacia nuestros vicios.

Los expertos han identificado varias razones posibles de esta ironía.

Una de ellas es que la culpabilidad que da placer está tan arraigada en nuestra psique que lo que los sentimientos de pecado y arrepentimiento desencadenan realmente son pensamientos de deseo en el cerebro.

En otras palabras, nuestros vicios son tan tentadores en parte porque sabemos que son malos para nosotros.

Para demostrar que nuestro subconsciente funciona de esta manera masoquista, Kelly Goldsmith, de la Northwestern University en Evanston, Illinois, Estados Unidos, les planteó unos juegos de palabras a unos voluntarios.

Hizo dos grupos, y a los integrantes del primero les pidió que descifraran algunas frases que contenían términos como "pecado", "culpa" o "arrepentimiento".

A los miembros del segundo grupo les pidió hacer lo mismo, pero con frases que contenían palabras más neutrales.

Para la segunda parte del experimento, le mostró a ambos grupos palabras sin completar y pidió que añadieran las letras que faltaban.

Aquellos que en la primera fase de la investigación tuvieron que descifrar las frases que contenían palabras relacionadas con la culpa formaron términos que tienen que ver con el placer.

Por ejemplo, ante "PL_ _ _ _", formaron la palabra "placer", en lugar de, por ejemplo, "plagio".

En otras palabras, en lugar de desviar los pensamientos relacionados con el pecado, el subconsciente culpable comenzó a pensar con más lujuria.

Es importante destacar que Goldsmith halló estos sentimientos también en experiencias reales.

Aquellos que tuvieron que descifrar las frases que contenían palabras relacionadas con la culpa sintieron mayor placer que los otros al comer caramelos en el laboratorio, por ejemplo.

Y también creció su culpa, tanto como el placer que sintieron, al observar revistas de fitness.

Además, la investigadora vio que el fenómeno no se limitaba a la comida.

Los voluntarios del primer grupo sintieron más placer al observar imágenes sexuales en una página web

de citas.

EL EFECTO "QUÉ DIABLOS"

Pero los giros irónicos de la culpabilidad no terminan ahí.

Además de aumentar la atracción por lo que nos tienta, el sentimiento de culpa también nos puede llevar al efecto "qué diablos".

Este fenómeno psicológico ha sido estudiado en profundidad y es la razón por la que no nos conformamos con una sola porción de pastel.

Si ya caíste una vez, podrías rendirte por completo ante la tentación.

Cuando Roeline Kuijer y Jessica Boyce, de la Universidad de Canterbury en Nueva Zelanda, se fijaron en los hábitos alimenticios de la gente, descubrieron que aquellos que asociaban

el pastel de chocolate con la culpa tienen menos confianza en su autocontrol que los que relacionan ese postre con las celebraciones, por ejemplo.

Esos pensamientos se convertían, además, en una especie de profecía.

Kuijer y Boyce llevaron a cabo un experimento.

A los tres meses de haber empezado, a aquellos que asociaban el pastel a la culpa les costó más perder peso que a los que lo vinculaban al placer.

A pesar de los resultados de sus investigaciones y de otras, Goldsmith insiste en que las conclusiones no pueden explicar cada uno de nuestros fracasos personales.

La investigadora sospecha que el sentimiento es distinto si, por ejemplo, se le hace daño a alguien en el proceso.

Como cuando dejas de visitar a tu abuela por ir a un concierto, dice.

"Quizá hay más sentimientos negativos asociados a esa clase de culpabilidad que cuando la culpabilidad tiene que ver con algo que nos hemos provocado a nosotros mismos".

Estos descubrimientos destacan un problema muy común en las campañas de salud pública.

"Si tomas una actividad que no sueles asociar con la culpa y, de repente, la vinculas con algo travieso, el placer

de realizarla aumenta", asegura Goldsmith.

En ese sentido, un estudio concluyó que una señal de "no fumar" aumentaba el deseo de hacerlo de los fumadores.

Y tal como Kuijer y Boyce explicaron en un artículo publicado a raíz de su

investigación, quizá no sea una coincidencia que Estados Unidos tenga un nivel de obesidad más alto que Francia, a pesar de que los estadounidenses se sientan a nivel personal más culpables de los alimentos que consumen que los franceses.

Así que Goldsmith se pregunta si no sería más efectivo enfocar las campañas en lo positivo y enfatizar los beneficios de escoger lo saludable en lugar de sobrecargar al público con advertencias sobre los peligros de lo "prohibido".

MENOS PURITANISMO

En esa misma línea, he decidido ser menos puritano este año.

Con esto no quiero decir que adoptaré más vicios deliberadamente, sino que intentaré disfrutar los placeres por lo que son, en lugar de sentirme ansioso por sus efectos a largo plazo.

Al fin y al cabo, darse gusto podría ser fundamental para mantener tu fuerza de voluntad para objetivos más ambiciosos.

“Cada vez que echamos mano del autocontrol para resistir tentaciones o para continuar con tareas desagradables, ese ´músculo´ pierde fuerza”, explica Leonardo Reinecke, de la Universidad de Mainz, en Alemania.

"Y como consecuencia, nos es más difícil resistir el deseo en situaciones

posteriores".

Eso es algo que definitivamente no pongo en práctica en relación a mis hábitos televisivos.

Soy capaz de ver episodios de series como Keeping Up With The Kardashians uno tras otro, compulsivamente, a pesar de que a veces me produzcan náuseas y me sienta algo mareado.

Este tipo de entretenimiento no culto es, para Reinecke, una buena manera de relajar el "músculo" del autocontrol. Pero ahí también hay una trampa.

El investigador descubrió que la gente que se sentía culpable por sucumbir ante este tipo de actividad era la menos propensa a obtener algún beneficio de ella.

Y lo que es aún más irónico, a menudo era la gente con menos autocontrol la que se sentía más culpable.

En otras palabras, perdonarme a mí mismo por un poco de inactividad debería beneficiarme, en el sentido que reuniría las fuerzas para ir al gimnasio al día siguiente con más facilidad.

"Este tipo de actitud no se suele enfatizar lo suficiente", opina Goldsmith.

"Algo que creo que ha sido ignorado en la literatura es que está bien darse gusto y sentir placer a partir de la indulgencia", añade.

"Si comes correctamente la mayoría del tiempo no tienes que preocuparte por ese helado que te hace sentir culpable", dice.

"Disfruta ese placer. Está bien".

Y eso es exactamente lo que pienso hacer.

Artículo original en inglés: http://www.bbc.com/future/story

/20141219-why-does-guilt-increase-pleasure.

viernes, 9 de enero de 2015

¡Dile sí a un mejor tú!



Año nuevo, vida nueva, ¿cierto? Cada comienzo de ciclo nos proponemos metas nuevas, desde la ya clásica “bajar de peso” hasta la nueva “hacer un détox”; sin embargo, el camino para lograrlo no siempre es el más fácil (mucho menos el más rápido). La clave no está en entrar en estado de desesperación -y olvidar por completo tus objetivos a tan sólo unas semanas de comenzar el año-. Al contrario, lo que verdaderamente necesitas es un plan de ataque que te permita hacer de esas resoluciones saludables nuevos hábitos.

Para hacer de esta estrategia de batalla la más exitosa, la health coach Brenda García nos compartió sus musts para ir más allá de tomar dos litros de agua y ver un verdadero cambio en tu cuerpo.

Pregúntate a dónde quieres llegar. Visualizar la meta es el primer paso que debes dar antes de armar un plan de ataque. Ya sea reducir talla, perder peso o hasta llevar una vida con menos estrés, es importante que tengas un momento para cuestionarte esto. Hacer conciencia sobre lo que quieres lograr y hacia dónde vas es el consejo fundamental de Brenda, pues te dará un espacio para reflexionar cómo te ves durante este año que inicia.

Haz un cambio en tus hábitos. Poner en práctica aquello que decidiste puede ser la parte más difícil, según la experta. Lo mejor es acudir con un especialista y platicarle de tus objetivos, para decidirte a empezar. “Los cambios requieren esfuerzos y sacrificios, así que si has decidido comenzar a hacer cambios positivos en tu vida, no desistas porque estos no aparecen de la noche a la mañana”, comenta la health coach. Sé persistente y no pierdas de vista el objetivo, pero sobretodo, rodéate de gente que, o tenga las mismas metas que tú, o realmente quiera verte hacer un cambio en tu vida.

Dile sí a lo saludable. “La comida chatarra es atractiva, y no sólo es atractiva sino que es adictiva. Así como lo lees, la comida alta en azúcares y carbohidratos refinados hace reacciones químicas en tu cerebro que producen adicción.” Da miedo, ¿cierto? Trata el abandonar parcialmente la comida chatarra como un reto que debes lograr sí o sí para estar más saludable. No está mal darte un gusto de vez en cuando, pero definitivamente verás cambios más rápido en tu interior y exterior si dejas este ‘grupo’ alimenticio de una vez por todas.

¡Muévete, muévete! Si eres una persona con un gusto natural por el ejercicio, ¡felicidades! Pero si tu resolución del año es convertirte en amante del fitness, lo mejor es empezar con pasos pequeños: “puedes comenzar caminando un poco más, o dejar tu auto estacionado más lejos, subir las escaleras o inclusive sacar a pasear a tu perro más seguido. Regálate esos minutos de ejercicio, comienza a moverte más y verás los beneficios en tu cuerpo y en tu mente” aconseja Brenda.

Desarrolla tu lado espiritual. Se dice que este año será el de los grandes cambios internos y acercamientos a nuestro ser más integral. Utiliza esto a tu favor al practicar ejercicios que te acerquen a ti misma, como el yoga. “Conócete bien, acéptate y ámate profundamente, en la medida que estés más conectado contigo mismo descubrirás que tomarás mejores decisiones para ti y para tu entorno.”

jueves, 8 de enero de 2015

¿Por qué no cumplimos las resoluciones de año nuevo?

Muy pronto millones de personas estarán comprometidos a cumplir con su propósitos de año nuevo; bien sea perder peso, dejar de fumar, salir de sus deudas, conseguir un mejor empleo o pasar más tiempo con la familia. Éstos son sólo algunos de los propósitos más populare en esta época. Pero lamentablemente, según las estadísticas para la tercera semana de enero el 80% de estas personas romperán su resolución y regresarán a sus viejos hábitos.

¿Por qué es tan difícil cumplir con los propósitos de año nuevo? Hay varias razones que podrían justificar el por qué no cumplimos con las metas que nos proponemos. Puedes pensar que tal vez sea porque nos falta motivación o porque no tenemos un plan detallado para lograrlo o porque la meta era poco realista o quizas porque nos falta fuerza de voluntad. Es cierto que cualquiera de estos motivos puede afectar el cumplimiento de un objetivo pero la raiz del problema radica en algo mucho más serio.

Te voy a revelar la principal razón por la cual no cumplimos nuestros propósitos de año nuevo: ¡carecemos de amor propio! No importa cuál sea tu propósito, si no te quieres lo suficiente, inconscientemente tomarás decisiones que no te ayudarán a conseguir lo que deseas. Por ejemplo, digamos que tu resolución es dejar el cigarro, y llevas dos semanas sin tocar uno, pero un día después de cenar te da un enorme deseo de fumar, si eres alguien que no se quiere a si mismo, te subiras al auto para ir a comprar un caja, aunque esto afecte tu salud. Por el contrario, si realmente te amas, evitarás caer en la tentanción y así demostrarás tu amor propio. La clave para cumplir tu resolucioón, ya sea comenzar un plan de ahorros o perder cincuenta libras consiste en quererte más.

Te sugiero que de hoy en adelante cuando sientas la tentación de hacer algo que rompa con tu resolución de año nuevo, antes de hacerlo, debes preguntarte: “¿Esta acción demuestra que me amo, o muestra que no me quiero?” Si te haces esta pregunta, tendrás la motivación de tomar la decisión que demuestre tu cariño propio. En conclusión, la mejor resolución que puedes trazar para este año es...!AMARTE MÁS!

En busca de la felicidad

A veces lo que nos llena y nos hace felices son cosas sencillas que están a nuestro alcance e incluso las vivimos a diario, como ver sonreír a un niño, pasear con nuestro perro o contemplar una puesta de sol, pero nos pasan inadvertidas o no les damos importancia. Redescubrirlas es una continua fuente de felicidad.

¿Tras la Navidad, por qué no intentar que el día a día del año que se estrena siga siendo una fiesta? No es una utopía surgida de la euforia festiva, sino una posibilidad que está más a nuestro alcance de lo que pensamos.

Para ser más feliz no hace falta tomarse un año sabático, viajar a una isla paradisíaca o ganar la lotería, ya que muchas cosas que pueden alegrar y mejorar nuestra existencia y llenarla de contenido son muy sencillas y asequibles, e incluso las vivimos a diario, sin siquiera prestarles mayor atención.

El psicólogo, pedagogo y escritor Bernabé Tierno, (www.bernabetierno.net), autor del libro “Kárate Mental”, propone una serie de principios o claves prácticas destinadas a alcanzar el bienestar integral, es decir a mantener el cuerpo y la mente sanos y en equilibrio durante 2015.

Estos consejos, de los que Efe ha elegido ocho, es recomendable tenerlos presentes y ponerlos en práctica durante el nuevo año y, según Tierno, son “la ruta que debemos seguir para pensar, sentir y vivir mejor el día a día celebrando la vida, el objetivo más fascinante, gratificante y prioritario para una persona”.



DISFRUTE DE UN NUEVO DÍA

CONSEJO 1. Cada día que amanece es el más maravilloso regalo que la vida nos ofrece para nuestro propio provecho y disfrute.

“Está en sus manos sacar el máximo provecho a su día, a su vida. Lo podrá conseguir si se engancha a la alegría de vivir y decide que el gozo y el regocijo sean la tónica, sean su actitud, la constante a lo largo de toda la jornada. La alegría es promotora de salud y bienestar y, junto al amor, son las alas que elevan a las grandes empresas”, señala Bernabé Tierno.



FRUGALIDAD

CONSEJO 2. La frugalidad es el primer y principal secreto de la salud y de una vida saludable y feliz.

Para el autor de “Kárate Mental”, “la frugalidad consiste en comer de todo en cantidades moderadas y despacio; en no llenar el estomago más de un 80 por ciento, al igual que Jiroemon Kimura, el hombre más longevo del mundo; así como en estar siempre bien hidratado, bebiendo al menos unos ocho vasos de agua al día; y tomar, de vez en cuando, algún suplemento vitamínico y mineral”.



CONSCIENCIA DE LOS SENTIMIENTOS

CONSEJO 3. Sea consciente de sus sentimientos y emociones positivas y negativas y de su capacidad para optar por unos y otros.

“Tenemos que asumir nuestra propia responsabilidad en nuestros estados de ánimo. Nuestros pensamientos, palabras, sentimientos y obras afectan de manera positiva o negativa a nuestra salud física, mental y emocional y a nuestro bienestar general. Está en nuestras manos tomar el mando de nuestras vidas y elegir nuestro destino, actitudes, emociones y decisiones”, según este psicólogo.



RENOVACIÓN Y DESARROLLO.

CONSEJO 4. Todo en la vida es desarrollo y renovación.

“Renovarse o morir” reza el dicho. “La longevidad depende, sobre todo, de lo que hacemos con nuestra vida, como nos cuidamos, con actitudes más que con aptitudes”, señala Tierno, quien sugiere: encuentre su pasión en su camino y sígala. Desarróllese, aprenda, disfrute, comprométase. Usted tiene el poder, la capacidad de cambiar a mejor, de evolucionar, manteniendo una curiosidad insaciable por superarse”.



DESCUBRIR NUESTRA MISIÓN DE VIDA.

CONSEJO 5. Descubra cuál es su misión en la vida, lo que desea aportar, aquello que le da verdadero sentido a su tiempo y esfuerzo.

¿Cuál es el faro que guía vuestra existencia? ¿Poder, fama, riquezas, amor, los amigos, la salud, carrera profesional? ¿Lo material o lo espiritual? Bernabé Tierno confiesa “me motiva dar y compartir lo mejor de mi persona y saber que puedo estar contribuyendo a que el mayor número posible de personas, en alguna medida, sean más felices”. ¿Por qué no seguir su ejemplo?.



CELEBRANDO LA VIDA

CONSEJO 6. Celebre la vida con su mente, cuerpo, sentimientos y palabras.

Concéntrese a menudo en todo lo que le va bien, en todo lo bueno y valioso, en todas las cosas pasadas y presentes por las que debe estar agradecido. Preste atención solo a lo que le proporciona felicidad. Cuanto uno más agradezca su salud, trabajo, profesión, familia, amigos y cuantas cosas buenas tiene y ha tenido, mayor y más positivo ser· el cambio de su perspectiva mental, emocional y espiritual, de acuerdo a este psicólogo.



OPTIMISMO VITAL ACTIVO

CONSEJO 7. Optimismo vital activo, fortaleza mental, emocional, habitual sentido del humor y buen humor.

Para Tierno, ser consciente y centrar la atención en el lado bueno de las cosas y de las personas, esperar lo mejor y poner los medios para conseguirlo, es saber ver el vaso medio lleno y tiene todas las ventajas. “El optimismo vital y tenaz nos transforma a nosotros y al mundo y la función química del humor es cambiar el carácter de nuestros pensamientos, como escribió Lin Yutang”, afirma el experto.



GENERADORES DE ILUSIÓN.

CONSEJO 8. Sea un poderoso generador de ilusión, de esperanza y de alegría, allá por donde vaya.

Bernabé Tierno recomienda: “no cese de ser luz para usted mismo y para los demás, y un espejo que refleje todos los colores del arcoíris de la vida. Recuerde siempre que tenemos la edad que ejercemos, pues la vejez es una cuestión más del estado de ánimo y de las actitudes que tenemos que de los años. Haga lo posible para que mucha gente le lleve siempre en su mente y su corazón.



LO DIJO “En nuestras propias manos está sacar el máximo provecho a nuestro día, a nuestra vida. Lo podrá conseguir si se engancha a la alegría de vivir y decide que el gozo y el regocijo sean la tónica, sean su actitud, la constante a lo largo de todo el día”

Bernabé Tierno | psicólogo, pedagogo y escritor

viernes, 2 de enero de 2015

10 pautas para eliminar nuestra basura emocional

A lo largo de la vida acumulamos sentimientos negativos relativos a acontecimientos pasados. Debido a esto, quedan resentimientos, tristezas, miedos y enojos, sobre experiencias desagradables. Pero ¿Qué se puede hacer para eliminar toda esa basura emocional? Empieza el 2015 con la mente y el corazón limpios. A continuación te dejamos 10 técnicas escritas por la psicóloga Ciara Molina.

Pensamientos positivos o negativos, tú eliges.

Según Molina, «los pensamientos negativos generan una enorme cantidad de malestar, y su manifestación común es la ansiedad». Los positivos, en cambio, provocan todo lo contrario a nivel emocional. Así, con afirmaciones positivas, lograremos modificar el pensamiento a través del uso del lenguaje. Se trata, prosigue esta experta, «de que te creas lo que te dices, no solo que te quedes con las palabras: "me quiero", "me valoro", "soy capaz"… Hay que animarse a potenciar aquello que quieres atraer y tu pensamiento abrirá el camino emocional que te ayudará a alcanzarlo», asegura.

Creando expectativas, acumulando frustraciones. Tendemos a fijarnos demasiado en lo que consideramos que nos hace falta, y esto nos dificulta poner atención en lo que somos, sentimos y pensamos en nuestro día a día. No podemos saber lo que va a pasar de aquí a cinco años, pero sí podemos gestionar adónde queremos llegar dando pequeños pasos desde el hoy. «La mejor manera de no excedernos en nuestras expectativas será establecer pocas y a corto plazo, al hacerlas alcanzables ganaremos confianza», asegura Molina.

La actitud determina el estado de ánimo. ¿Alguna vez has tenido la sensación de vivir un día pésimo desde que te levantas hasta que te acuestas? o, por el contrario, ¿no te ha pasado que de repente sientes que te comes el mundo y que todo lo que acontece a tu alrededor parece estar en sincronía contigo? «Lo que determina uno u otro es la actitud con la que nos enfrentamos a él», afirma esta psicóloga. «El mundo según lo vemos no es más que un reflejo de nuestro estado interior: cuanto más optimistas seamos a la hora de interpretar lo que nos pasa, mejor valoración haremos de nosotros mismos (autoestima) y mejor adaptación al medio tendremos. Por tanto, toda actitud positiva comienza por tener una autoestima saludable».

Voluntad sin acción es papel mojado. Cuando nos sentimos decaídos, lo primero que perdemos es la voluntad. «Sabiendo que la voluntad es nuestra capacidad para decidir si realizar un determinado acto o no, ¿por qué escoger quedarse en la oscuridad pudiendo ver la luz?», se pregunta Molina. Para tener una buen a predisposición a la acción voluntaria ella aconseja ser receptivo, priorizar los pasos, visualizar positivamente aquello que queremos que suceda...

Salir de la zona de confort, definiendo zona de confort como todo aquello que nos rodea y con lo que nos sentimos cómodos. ¿Cómo salir de la zona de confort? Molina aconseja al respecto explorar nuevos horizontes y dejar que la vida nos sorprenda. «Perder el miedo a avanzar, a descubrir nuevos mundos y buscar oportunidades que nos aporten nueva sabiduría. Cuando decidimos explorar más allá de los límites que nos autoimpusimos empezamos a entrar en lo que se conoce como la "zona de aprendizaje"».

Quiero, puedo, me lo merezco. «Tenemos que tener claro que lo que nos define no son las opiniones positivas que los demás puedan tener o las críticas a las que nos veamos expuestos, sino la valoración que hacemos de nosotros mismos. Es decir, de la autoestima», señala Molina.

Autoestima: camino al bienestar. Para hacer que mejore, esta psicóloga recomienda que «nos aceptemos, tengamos confianza plena en lo que hacemos, nos cuidemos a nosotros mismos, seamos autosuficientes emocionales, aprendamos a poner límites, realicemos autocrítica constructiva, sepamos que somos los únicos responsables de lo que nos pasa, nos dediquemos un momento al día solo para nosotros, y apostemos por el sentido del humor, entre otras muchas cosas que podemos hacer».

Aceptación, pero no olvido. No se olvida, se supera, dice Molina. «Superamos relaciones, miedos, malestares, frustaciones, pérdidas y heridas emocionales. Eso sí, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional y pensar constantemente en borrar nuestros recuerdos negativos no hará más que hacerlos más conscientes», afirma. Por eso para que un malestar se supere no podemos negar que exista, necesitamos admitirlo para cambiarlo», añade.

Críticas, ¿constructivas o destructivas? Lo que diferenciará que una crítica sea catalogada de constructiva o destructiva será la intención con la que se dice, las palabras que se escogen y la manera de decirla. «Pero por muy destructiva que sea la crítica, si no se le da importancia, no se vivirá como una ofensa». «Asimismo, cuando seamos nosotros los que formulemos la crítica, no debemos ser apresurados a la hora de opinar, debemos dejar claro el aprecio, basarla en el respeto, y expresarla en el momento adecuado... además de ser conscientes de que el otro tiene derecho a réplica», recuerda.

La comunicación, por último, como base del equilibrio emocional.

Resulta imprescindible saber comunicarnos, entendernos y comprendernos los unos a los otros. Una buena o mala comunicación puede marcar la diferencia entre tener una vida feliz o tenerla llena de problemas. Para que la comunicación sea efectiva y emocionalmente sana partiremos de las siguientes premisas: Tendremos la actitud adecuada, nos centraremos en un tema en concreto, escucharemos con atención, nos expresaremos de forma clara y directa, diremos lo que pensamos y sentimos, aceptaremos la opinión del otro, no daremos nada por supuesto, preguntaremos, y seremos coherentes con lo que decimos y lo que expresamos de una manera no verbal.

jueves, 1 de enero de 2015

Los que se engañan a sí mismos engañan mejor a los demás

Un estudio muestra que las personas que se valoran mejor a sí mismas reciben una mayor valoración de los demás, independientemente de su capacidad real.

En la naturaleza, el engaño está por todas partes. Algunos peces sol macho han desarrollado la capacidad de crecer sólo hasta el tamaño de las hembras para poder acercarse a sus huevos sin que ellas u otros machos se percaten y fecundarlos. Las pieles de otros animales, que les permiten confundirse con su entorno, también han evolucionado para engañar a los enemigos. Resulta más llamativo que muchas veces las víctimas del engaño es el mismo individuo que lo ejecuta. Numerosos estudios han mostrado que los seres humanos tenemos dificultades para evaluar nuestras propias capacidades y, desde hace tiempo, los investigadores tratan de comprender qué ventajas puede ofrecer este rasgo aparentemente negativo para haber sobrevivido a la presión selectiva de la evolución.

El autoengaño puede ser muy perjudicial para la salud del que lo practica y, sin embargo, es un rasgo frecuente. Algunas teorías sostienen que su razón de ser se encuentra en que para engañar mejor a los demás, es mejor que uno mismo esté engañado. Ahora, un grupo de investigadores de varias universidades británicas ha tratado de poner a prueba esa hipótesis y han observado que las personas que sobrevaloran su propia habilidad para llevar a cabo una tarea también son sobrevaloradas por otras personas. En la misma línea que los demás incentivan con aprobación el exceso de confianza, se penaliza su defecto. Las personas que creen ser peores de lo que en realidad son para hacer un trabajo, también son peor evaluadas por las personas de su entorno. “Si los individuos con mayor exceso de confianza tienen más probabilidades de tener tendencia al riesgo, promoviendo a esos individuos, podemos estar creando instituciones, incluyendo bancos, servicios de emergencia o ejércitos más vulnerables al riesgo”, afirman los autores en un artículo publicado en la revista PLoS One.

Para comprobar su hipótesis, los autores tomaron un grupo de estudiantes al principio de un curso universitario. Estos individuos se reunían para un curso de tutoría antes de comenzar las clases. En ese entorno, estas personas que no se conocían entre ellas interactuaban libremente y se formaban su opinión sobre la capacidad de los demás en la asignatura. Después, se les pidió que evaluasen a los demás, dando una nota y una posición en un ranking de alumnos de la clase y que hiciesen lo mismo con su propio rendimiento.

LA AUTOCONFIANZA HACE CONFIAR EN LOS DEMÁS

Los investigadores observaron que los individuos que se pusieron una nota más elevada a sí mismos también recibieron una valoración superior de los demás, independientemente de su rendimiento real. En este sentido, los autores vieron una importante correlación entre los niveles de autoengaño y la capacidad para engañar a los demás. Otro efecto detectado en el estudio es que la gente con exceso de confianza también tendió a evaluar con mayor generosidad al resto de participantes mientras las personas que se valoraban a sí mismas por debajo de su rendimiento real también calificaron peor a los otros. Es llamativo también que cuando el experimento se repitió seis semanas más tarde, cuando los alumnos se conocían mejor entre sí, la correlación entre el autoengaño y el engaño a los demás permanecía presente. Por sexos, las mujeres, que suelen tener menos tendencia que los hombres al exceso de confianza, también obtuvieron mejores notas de los demás cuando se sobrevaloraron.

En opinión de los autores, este tipo de estudios tienen implicaciones para muchos tipos de interacciones sociales como la elección de pareja o la contratación de personas, en los que es posible que se esté premiando el exceso de confianza y penalizando su defecto independientemente de la capacidad del individuo. “Desde las interacciones más pequeñas a las instituciones que construimos, el autoengaño puede desempeñar un papel profundo modelando el mundo en que vivimos”, concluyen. Y proponen que se desarrollen sistemas para incrementar la objetividad de las evaluaciones para puestos como las instituciones educativas o los bancos.