sábado, 16 de agosto de 2014

Tipos de depresión

La principal causa que diagnosticaron sobre la muerte de Robin Williams fue depresión. Pero esta enfermedad tiene sus clasificaciones o tipos que sirven para conocer el tratamiento que se le debe dar al paciente en el hogar. ¿Quiere saber cuáles son? siga con la lectura, que los psicólogos Johnny Ledezma y Oliver Silva lo explican.

Depresión leve. Ledezma explicó que la depresión leve es cuando no altera demasiado la conducta de la persona. Por ejemplo, se puede dar a raíz de que un ser querido se alejó o por la pérdida de un objeto preciado. Silva dijo que es cuando las personas no tiene ánimo de realizar sus tareas cotidianas.

Depresión moderada. "Es cuando el estado de ánimo está siendo alterado por algunos problemas como el dolor de cabeza o trastornos de sueño, entre otros", sostuvo Ledezma.

Depresión severa. El profesional mencionó que "es aquella que aísla totalmente de la sociedad a una persona, con ella predomina la tristeza, muchas veces en esta depresión profunda las personas de las 24 horas del día, 15 están con ideas de desesperanza y hasta suicidio". Para Silva a este tipo de depresión se la considera un estado mayor, en el cual la persona evita todo el tiempo situaciones sociales, no le halla sentido a la vida.

Depresión residual. A decir de Silva, un ejemplo de este nivel es cuando la persona perdió algún familiar cercano y con el lío de los papeles y el entierro, esta persona estará en una situación de crisis, pasada una semana comienza a aislarse, "se lo llama residual porque después de ese evento traumático viene la depresión profunda que muchas veces no es tratada".

¿Qué hacer?. Ledezma remarcó que cuando los familiares o amigos noten que esta persona se empieza a aislar, no come, además tiene ideas negativas, deben abrir un espacio de comunicación. Si la persona quiere conversar esto es positivo, debido a que le va a ayudar a expresar todo lo que siente, es como desinflar una vejiga, "la depresión se cura con las palabras, ya que al mismo tiempo se va a dar cuenta de lo que está sucediendo".

jueves, 14 de agosto de 2014

Proyecta confianza

La confianza en la mujer es un rasgo de la personalidad que sirve para proyectarse en las relaciones familiares, de pareja o en el trabajo. Reconocer el potencial que una tiene mejora el estado de ánimo, da felicidad y nos aleja de las frustraciones que en algunos casos se arrastran desde la niñez. Los psicólogos Javier Vaca y Dariana Pérez te dan las claves.

Factores que favorecen la pérdida de confianza. "Existen distintos casos, los padres autoritarios, que suelen ser muy exigentes, hacen que surja el miedo de no cumplir las expectativas, entonces cuando crecemos esa exigencia será mayor y la vemos como algo que tal vez nunca vamos a lograr", argumenta Pérez, Así se alimenta la inseguridad .

Según Vaca, es algo interno y no siempre se demuestra "puede aparecer cuando se llega a conformar una familia, el salir de casa y vivir con tu pareja es una separación física, pero no interna de dejar las exigencia de los padres". Según el experto, existen también personalidades que proyectan su inseguridad en todo momento.

Cómo se revierte esta situación. Primero hay que reconocerla, dice Pérez, luego trabajar "el papá y mamá internos". Este reconocimiento surge de la necesidad de querer cambiar, "porque ves que esto está afectando tu vida y dices no tengo otra opción o me hundo o voy para arriba".

Para ganar confianza. Hay que buscar algo en lo que se es buena "porque ayuda a trabajar ese yo inseguro, el sentirse útil alimenta la confianza, el reconocer que tengo habilidades", afirma Vaca. Y añade que es mejor relajarse y pensar qué me gusta hacer, qué me hace feliz, qué me trae alegría, sostiene.

¿Es necesario buscar ayuda?. Para los especialistas es cuando sientes que tu inseguridad está afectando tu vida y no puedes manejar la situación sola, entonces recurre a un especialista. Las cosas siempre se disfrazan, a pesar de que somos humanos, a veces vivimos como si no lo fuéramos porque tenemos pretensiones de todo tipo, exigencias de toda clase y nos creamos una personalidad desde la cual interactuamos con la sociedad que te invita a hacerlo desde allí, así vas perdiendo tu esencia, tu naturalidad, eso que te hace humano.//

La infancia cefine la base del autoestima

Padres estrictos influyen en la inseguridad

> La infancia nos refuerza o debilita la autoestima, cada caso es diferente puesto que crecemos en entornos diferentes. No se puede culpar a los padres ya que la personalidad se construye en base a las vivencias.

Recupera la seguridad. Los psicólogos Vaca y Pérez aconsejan:

> Reconoce tus inseguridades.

> Busca la felicidad en todo lo que hagas.

> Indaga en habilidades, pasatiempos o deportes que disfrutes.

> El trabajo no debe ser el centro de la vida.

> Ámate y quiérete, no te castigues.

> No te aferres a lo material.

martes, 12 de agosto de 2014

Decir siempre la verdad mejora la salud, según un estudio

Probablemente muchos dolores y molestias repentinas como mareos o dolores de cabeza podrían tener una solución más lógica que un analgésico, de acuerdo a una reciente publicación de la psicóloga de la Universidad de Notre Dame, Anita E. Kelly, quien indicó que la mejor solución sería sólo "decir la verdad"

Para averiguarlo, tomó a 72 adultos con edad promedio 41 años divididos en dos grupos: "Sinceridad" y "Control". En el primero de ellos se les dijo que por las siguientes cinco semanas debían ser completamente honrados, honestos y decir siempre la verdad en cualquier situación que se les presentara por más trivial que fuese, mientras que el segundo grupo no tuvo ninguna instrucción específica.
Durante este tiempo los voluntarios fueron sometidos a una sesión de preguntas en el polígrafo y mediciones de salud, descubriendo que sorprendentemente, los participantes del grupo "Sinceridad" afirmaron tener menos problemas físicos que los del grupo de "Control", vale decir no se mencionaron molestias recurrentes como dolores de cabeza, mareos, irritación de garganta o tensión

La autora del estudio, quien en 2012 presentó una tesis similar en su libro The Science of Honesty (la Ciencia de la Honestidad) afirma que también realizó la prueba durante el último invierno, y que de los usuales cinco a siete resfríos y ocho horas de sueño, bajó a tres horas de sueño y ningún resfrío.
Recordemos que según varios estudios los humanos mienten al menos dos veces en una conversación de 10 minutos y 11 veces al día en promedio.

Mentiras, cuando dejan de ser piadosas y son dañinas

No era la primera vez. Julio se sentía decepcionado de escuchar las historias que inventaba María para exaltar sus supuestas conquistas en el trabajo. Poco a poco trataba de alejarse de ella porque ya había comprobado varias veces la falsedad de sus palabras.

Algunas personas mienten no solo por ocultar información, sino también por quedar bien ante los demás, para dar una mejor imagen de sí mismas, para conseguir lo que quieren, para excusarse de hacer algo, para postergar decisiones, para no ofender o hacer sufrir a otras personas o bien porque en definitiva no saben o no pueden decir no.

Pero detrás de cada mentira puede haber una estela de problemas que merecen atención y, en casos extremos, incluso puede requerir terapia sicológica.
Ocultar la verdad puede ser consecuencia de una baja autoestima, inseguridad, falta de confianza en uno mismo, temor al rechazo, vergüenza, miedo al castigo y a la crítica o puede encerrar un deseo de manipular a otros.

Algunos sicólogos creen que confrontar oportunamente a las personas mentirosas puede ser un buen inicio para lidiar con su mala conducta. Si bien recuerdan que uno no tiene el poder de cambiar a los demás, creen que se puede contribuir con el ejemplo o consejos. Otros insisten en que la verdad al final se impone.

Cómo lidiar con ellas
La sicóloga Dolly Medina considera que la mejor forma de confrontar a una persona que miente es dialogar con ella y explicarle que con esa actitud está perdiendo su confianza.
“Hablando directamente se puede lograr mucho. Hay personas que mienten por sentirse mejor aceptadas o por parecer más graciosas ante los demás. Uno puede conversar con ellas y explicarles que su conducta les incomoda y que están perdiendo credibilidad”, señala Medina.

Si bien aquel hombre o mujer puede sentirse enojado cuando le digan que ya no le creen ni una palabra, también puede ser que se sienta avergonzado por eso y que se comprometa a decir la verdad de ahí en adelante.

Se recomienda que ese diálogo sea en privado, porque confrontar a alguien por su mal comportamiento en público puede resultar muy frío y es poco probable que ayude a cambiar a la persona.

También se aconseja dar la oportunidad a la persona para que explique lo que le pasa. “Si él o ella admite la mentira y se disculpa, es probable que no se necesite llevar la confrontación más lejos. Discuta el asunto y dígale que espera que no vuelva a pasar. Si la persona se pone a la defensiva, pone excusas o sigue mintiendo, se pueden mostrar ciertas evidencias”, aconsejan expertos en el sitio web Wikihow.com

Riesgo de trastorno mental

Los padres de Javier creían que su hijo ya había vencido dos años de la universidad y disfrutaban con orgullo de ese logro. No sospechaban que todo era una gran mentira y cuando lo descubrieron cayeron en una profunda crisis emocional. El joven ni siquiera se había inscrito en la universidad y todo ese tiempo se había dedicado a sostener hábilmente el engaño. Esa ingrata noticia generó un gran conflicto en esa familia y el caso terminó en terapia sicológica porque se detectó que Javier tenía adicción a mentir.

Cuando una persona empieza a mentir de manera frecuente y compulsiva, puede estar enfrentando un trastorno sicológico conocido como mitomanía, que requiere una terapia especializada, alerta Dolly Medina, sicóloga clínica cognitiva conductual.

El mitómano falsea la realidad para hacerla más soportable e incluso puede tener una imagen distorsionada de sí mismo, generalmente con delirio de grandeza.

Por esa situación atravesaba Jaime, que siempre hablaba de sus viajes por el mundo y hasta los describía con emoción pero en realidad ni siquiera tenía pasaporte. “Como cualquier adicción, las mentiras pueden empezar como un juego, pero después las personas pueden ser dependientes de ellas ”, indica Medina.

Enseñando desde la niñez

Marco tenía miedo de contar a sus padres que había sacado una mala nota en química y matemáticas. El adolescente al final optó por decirles la verdad y, como castigo, le prohibieron realizar varias cosas que lo entretiene.

Es importante el ejemplo y la confianza que los adultos transmitan a los niños para enseñarles a decir siempre la verdad. “Muchas veces se miente por temor al castigo. Si la familia muestra apertura al diálogo y a aceptar los errores y fracasos, los hijos tendrán confianza de hablar”, asevera la sicóloga Dolly Medina. Por su parte, la sicóloga Liliana Zabala asegura: “Si queremos que los niños no mientan, simplemente no debemos mentirles”

Educar más con valores positivos
José Antonio Martínez - Sociólogo

Las mentiras, como las falsedades, cuando son groseras caen por sí mismas. Es algo que no debe preocuparnos.

- Las personas obsesivas por una supuesta verdad verán que la mentira es un problema y viven angustiadas por las personas mentirosas. Hay que comprender que la mentira no es una enfermedad.

- La manera efectiva de construir sociedades con comportamiento ético es formando a las personas desde su temprana edad en prácticas saludables en sus relaciones con todos los seres vivos y en valores socioculturales que respeten la vida y las diferencias socioculturales, admitiendo que hay verdades diferentes.

- Entonces, las mentiras desaparecen. Ejemplos: en Japón los niños, junto con sus profesores y desde la casa, dedican cada día 15 minutos a la limpieza. Esas personas cuando son adultas disfrutan de sociedades saludables, limpias, respetuosas y ordenadas. En Bolivia, y especialmente en Santa Cruz, nos falta eso.

- ¿Qué tenemos que hacer? Educar con buenas prácticas y acciones saludables. Hay un refrán que dice: “La mejor manera de decir es hacer”. Tenemos que reducar a nuestra niñez, instituir normas simples en los órganos legislativos departamentales y municipales, como eso de practicar la limpieza y el orden todos los días por lo menos cinco minutos en el aula.

- Si se quiere evitar que nuestros niños se eduquen en las mentiras, debe haber un compromiso de los adultos (padres, profesores y todo nivel educativo). Tenemos que educar más en los valores sociales y culturales diferentes, en la tolerancia, en la reciprocidad, en el respeto y, sobre todo, en la confianza. Debemos hablar de valores sociales y ambientales para acabar con las mentiras y con los mentirosos.

jueves, 7 de agosto de 2014

¡Relájate y disfruta!

Te han dicho que como eres mujer, debes ser linda, delicada, madre, hija, esposa, profesional, emprendedora, muy trabajadora, madrugadora y todas las doras posibles. Pues ¿sabes qué? Lo importante es que seas feliz y vivas sin remordimientos, por no encajar en este molde ficticio que se le ha puesto a las mujeres desde hace décadas.

Sabemos que la competitividad crece a diario en muchas facetas de la vida, y se da sobre todo entre las mujeres, que con los años han debido trabajar más duro para conseguir los mismos derechos que el sexo masculino. Este afán por dar con la perfección en lo laboral, lo social y por sobre todo en el amor, ha hecho que muchas tengan actitudes que hacen que la vida sea un poco monótona y no tan divertida como debería ser.

Con el fin de evitar esto, el Huffington Post hizo un listado con cosas que las mujeres deberían dejar de hacer para ser más felices y nosotras combinamos dicha lista con las cosas por las que una mujer no debería pedir perdón. /

OLVÍDATE DE…

Siempre pedir perdón. Las mujeres tienden a pedir perdón más que los hombres, pero esta actitud no sirve de mucho. No es necesario explicar todo lo que hacemos, pues son nuestras decisiones.

Decir que sí a todo el mundo. Tú debes poner los límites en tu vida y no aceptar lo que te impongan, si es que en realidad quieres hacer otra cosa.

Decirnos “no” a nosotras mismas. Tus inseguridades y miedos no te deben impedir vivir nuevas experiencias. Date un tiempo para realizar aquellas cosas que no crees que puedes o debes hacer.

No disfrutar los logros profesionales. Las mujeres suelen sentirse “traicioneras” cuando son ascendidas y eso le quita el puesto a otra. Todas merecemos tener éxito y por lo mismo debemos valorar nuestros logros.

Aferrarse a los sentimientos de arrepentimiento y de culpa. No te atormentes por el pasado. Para lograr eso debes estar conciente de tus errores, pero no amarrarte a ellos, sino eso te impedirá avanzar.

Tener miedo a la soledad. No te obsesiones con la idea de que debes encontrar a esa “persona ideal”. Lo mejor es disfrutar del tiempo de soltería y dejar que la vida se encargue de ponerte en el camino a ese amor, sin la necesidad de buscarlo.

Mantener amistades dañinas. No te rodees de personas que lo único que hacen es criticarte; los amigos de verdad no hacen eso todo el día.

Fijarse plazos para los grandes acontecimientos de nuestra vida. No es necesario que planees toda tu vida, mejor aprende a disfrutar de la incertidumbre y déjate sorprender.

Pensar en la comida como un enemigo. La comida no es algo con lo que hay que luchar, sino disfrutar. Creemos que debemos ser perfectas y lucir delgadas y bellas, pero la verdad es que no existe ese ideal. Cuida tu cuerpo y tu salud, lleva un estilo de vida saludable y come sin arrepentimientos.

Opinar sobre la vida sexual de otras mujeres. Nadie merece ser juzgado o criticado por lo que hace o deja de hacer. Basta de descalificar a otros por el tipo de intimidad que tiene.



NO TE DISCULPES POR…

Menstruar. La idea de que las mujeres tienen que pedir disculpas por soportar todos los meses estar una semana entera doloridas, incómodas y preocupadas porque no se note es completamente absurda.

Ir al baño. ¿Cómo es posible que sea considerado normal que un hombre haga sus necesidades y hable de ello sin problemas, pero que lo haga una mujer sea un tabú? O es algo natural para ambos, o los dos deberían sentirse avergonzados por ello.

Ser independientes. Que alguien, ya sea varón o mujer, pueda hacerse cargo de sí mismo, ya sea económica o emocionalmente, es algo para enorgullecerse. No se puede sentir vergüenza por no ser dependientes de otros.

La cantidad de parejas sexuales. No puede ser que lo mismo que para los hombres es considerado motivo de vanagloria y en el caso de las mujeres se considere un prontuario. Ninguna debería pedirle perdón a su pareja por sus relaciones pasadas, sin importar la cantidad.

Ser ordenadas. La meticulosidad, la organización y la puntualidad son virtudes. No sería lógico que una mujer que las tiene deba disculparse con un varón que es desordenado y no puede cumplir con su palabra.

Verse mal. Ningún hombre pide perdón por estar sucio o desprolijo, ¿por qué debería hacerlo una mujer? No puede ser que se les exija estar siempre arregladas como para ir a una fiesta.

No querer a los niños. Es lo más normal del mundo que un joven asegure que no le gustan los chicos y que no quiere tener hijos, pero si lo dice una mujer es algo inaceptable, por lo que debería sentir vergüenza. Esto es injusto y absurdo.

Ganar más dinero. Muchos suponen que las mujeres deberían sentirse orgullosas si consiguen maridos que las mantengan económicamente. ¿Entonces deberían pedirles permiso a sus parejas para ser exitosas en lo que hacen y ganar más dinero que ellos?

No sentir deseo sexual. “Si él quiere, ella tiene que decir que sí”. ¿Por qué? El sexo se trata del deseo, y si en determinado momento uno o una no tiene ninguno, no debería pedir disculpas por eso.

Anteponer el trabajo. Si el trabajo es lo que realiza a las personas en el mundo moderno, no tiene sentido que una mujer deba dar explicaciones por ello ante nadie. Ni siquiera su pareja.

domingo, 3 de agosto de 2014

Desahogarse, alivio necesario

Lo único que María quería era llegar a casa, encerrarse en su cuarto y llorar. Ante sus familiares y amigos lucía un forzado rostro sonriente pero por dentro estaba derrumbándose de la angustia.

Y es que, además de los problemas del trabajo que se habían intensificado en las últimas semanas, acababa de sufrir una decepción amorosa que echó por tierra sus largos días de felicidad. Para ella, llorar era una forma de desahogarse y de aliviar en algo su carga de dolor.

Los sicólogos consideran que es importante sacar a flote de alguna manera los sentimientos de tristeza, dolor, decepción, fracaso, duelo, impotencia u otra experiencia negativa que uno llega a padecer en su vida para no dejarse consumir por la depresión, el rencor o el odio.

El llanto es solo uno de los medios de desahogo, pero también puede ser de gran ayuda conversar con alguien de confianza, buscar un retiro voluntario para reflexionar, escribir un par de líneas, hacer ejercicios, cantar a todo pulmón o hacer otras cosas.

No se trata de engañarse ni creer que uno es fuerte como un héroe, sino de reconocer que cada persona es un ser humano que siente y que también necesita desahogarse, dicen expertos consultados por Vanguardia.com

En medio de la tormenta
Hablar con otras personas de las cosas que a uno lo angustian puede ser muy útil, en la medida que el que escucha pueda aportar de alguna forma a contener esas emociones exaltadas, además de dar consuelo y acompañamiento, en caso necesario, según la observación que hace la sicóloga Paula Benedict.

Si la desazón no es muy intensa, Benedict cree que será favorable dirigir la atención hacia actividades compensatorias que generen estados de satisfacción, aunque sea momentáneamente.

“Al desenfocarse de sentimientos negativos por unas horas, se puede ir restableciendo el equilibrio personal”, asegura.
Sin embargo, cuando una persona está pasando por experiencias negativas que la hacen sufrir profundamente, generalmente no tiene ánimo ni motivación para las actividades recreativas o reflexivas. Incluso los quehaceres cotidianos pierden sentido.

En esos casos, la sicóloga Paula Benedict recomienda optar por el descanso, por dormir bien y por alimentarse adecuadamente, además de dedicar un tiempo al cuidado e higiene personal para mantener cierto equilibrio.

También puede ser de gran beneficio rodearse de personas significativas afectivamente que aporten un sostén emocional y una dosis de tranquilidad.
Si la depresión es profunda y prolongada, esta sicóloga aconseja buscar asesoría profesional. “La tristeza, el dolor, la sensación de fracaso o el duelo intenso pueden ser manifestaciones sintomáticas de procesos depresivos previos o por aparecer, y deben ser atendidos tanto médica como sicológicamente”, indica.

Beneficios y riesgos
La sicóloga y sicoanalista Arminda Carrasco explica que al desahogarse una persona libera sus emociones afectivamente y no carga con sentimientos negativos que luego interferirán en su desarrollo personal y en su relación con los demás.

De no hacerlo, alerta la profesional, se pueden alimentar sentimientos negativos, de culpa, rabia, minusvalía y depresión, mostrándonos como personas perturbadas y pesimistas.

Desahogarse es un proceso que a nivel terapéutico es llamado catarsis y consiste en descargar los sentimientos que aquejan a una persona y que son difíciles de sobrellevar a través del llanto, la risa, el canto, el baile, los ejercicios y otras formas de expresión. “La catarsis viene a ser una suerte de catalizador que permite traer a nivel consciente las emociones que están siendo reprimidas”, enfatiza Carrasco.

En su opinión, hablar de los sentimientos perturbadores o de los sucesos conflictivos que uno atraviesa puede producir una relajación superficial, pero si se lo consigue de una manera más estructurada, es decir, por medio de una terapia, se logrará eliminar de manera duradera la ansiedad que está atravesando.

Oportunidades
Hugo se dejaba consumir por la depresión ante cualquier problema que le afectaba y hasta llegó a ver su salud afectada. Siempre se lo veía nervioso o enojado.
Por el contrario, su hermana Antonieta, aunque sufría por dentro, se esforzaba para encontrar una salida a los obstáculos que se le cruzaban en el camino y en muchos casos lo conseguía.
Su optimismo era su mejor arma contra los problemas.

Los sicológos consultados creen que a veces los sentimientos negativos son el resultado de situaciones o relaciones tóxicas que se quieren abandonar.

El sufrimiento en esos casos es solo la antesala de nuevas oportunidades para mejorar la calidad de vida. “Aceptar el cierre de etapas puede doler, pero es necesario para avanzar”, comenta.

En medio de la impotencia que uno siente, hay que saber distinguir entre lo que realmente se puede cambiar y aquello que definitivamente hay que dar por perdido. “Si la solución está en nuestras manos, hay que ser consecuentes, esforzarse y luchar. Si no queda nada que hacer, entonces hay que dejarlo ir para decidir en consecuencia. No se puede obligar a nadie a cambiar”, reflexiona Benedict

El llanto, un calmante natural

¿Cuándo es oportuno y cuándo no?
Reacción. Llorar es el ejercicio primario del desahogo. Desde bebés expresamos y comunicamos los sentimientos a través del llanto.

Control. Científicos indican que después de llorar el cerebro se oxigena doblemente, por eso queda el suspiro con el que se toma el oxígeno necesario para ver con claridad el problema. Así se reduce la intensidad de las emociones fuertes y se logra controlarlas mejor.

Momento. Se debe llorar cuando se manifiesta realmente como deseo. No llorar por todo y por nada.
Límites. Es mejor no llorar delante de quien espera que lo hagamos (es decir, de quien nos quiere ver mal) ni cuando se quiere llamar la atención en un lenguaje sin sentido. Otros lloran por costumbre y se justifican creyendo que son sensibles. Eso puede generar culpa o vergüenza.

www.vanguardia.com

Otras alternativas, además del llanto
­Viajar. Puede ayudar mucho irse a un lugar tranquilo y donde a uno nadie lo conozca. El objetivo debe ser reflexionar cada etapa de la vida, con un ejercicio simple que es evaluar lo que más lo hizo feliz y lo que más lo hizo triste de niño, adolescente, joven y adulto. Hay que perdonar cada cosa negativa y optimizar todo lo bueno.


Reflexionar. Ese diálogo consigo mismo, utilizando la razón, permite un ejercicio humanizador que trae como resultado ser mejor hoy que ayer, pero peor que mañana. Se requiere un aprendizaje continuo.

Escribir. Así uno puede hacer conscientes muchas cosas que se sienten. Hacer un relato de vida es importante para darse cuenta de cuántos nodos pueden estar anclados convirtiéndose en representaciones que moldean las conductas humanas y que pueden perpetuar el dolor. Por eso hay que hacerlo con la ayuda de un profesional que influya un cambio de estructura mental negativo hacia otro positivo que permita otra lectura de mundo y realidad.

Meditar. Es la habilidad que permite que se vea el problema desde una dimensión diferente a la personal. Es decir, ver el problema con los ojos de otro o, lo que es más eficaz con los ojos sobrenaturales de Dios.

Hacer ejercicios o cantar. Pueden funcionar en algunas personas. Pero hay que hacerlo como medio de desahogo, de lo contrario se estará desviando la situación y desde ahí perpetuará el duelo, pérdida o fracaso.

www.vanguardia.com

Ataques de pánico, más comunes de lo que se cree...

DETRÁS DE ESTE TRASTORNO | ESTÁ UN ALTO RASGO DE ANSIEDAD Y LA COMPLICACIÓN DE DETERMINADAS SITUACIONES QUE SE PRESENTAN EN LA VIDA.

La vida actual conlleva mucho estrés y ansiedad, los cuales podrían ser las causas que ocasionan que uno sienta que va a perder la cabeza y por tanto el control.

Según el reportaje “En alerta frente a los ataques de pánico” de EFE salud, un 23 por ciento de la población ha tenido al menos un ataque de pánico en su vida y esto se atribuye a un alto rasgo de ansiedad que es también conocido como “el miedo al miedo”.

La psicóloga Julia Vidal, experta en ansiedad y estrés, dijo a EFE salud, que con la sola aparición de un ataque de pánico es suficiente para que se sienta un miedo intenso a volver a tenerlo.

“Va más allá de la razón, por mucho que le digan que no va a suceder nada, que éste problema lo tienen muchas personas, que es un mal de nuestro tiempo fruto del estrés, no se puede dejar de estar aterrado. Es muy incapacitante y puede terminar afectando negativamente a todas las áreas de la vida: el trabajo, la familia, los amigos y la pareja, entre otros”, asegura la especialista.

La vivencia de una crisis de pánico es un hecho muy desagradable. Por ello, ante la aparición de un ataque, lo mejor es acudir con un especialista, ya que no dejarse ayudar por un profesional es un gran error.

En el portal webconsultas.com, la psicóloga, Vanesa Fernández López, asegura que con relación a este trastorno, la mejor prevención es la información.

“Conocer qué es el pánico, cómo se puede controlar y, de esta manera, perderle el miedo, es el primer y principal paso para superar una crisis de este tipo”, dice.

Por otro lado, la experta asegura que como en la mayoría de los problemas emocionales, las crisis de pánico afectan en mayor medida a las mujeres que a los hombres.



SÍNTOMAS

Cuando se presenta un ataque de pánico suelen aparecer sensaciones físicas muy intensas que van desde:

• Falta de aire

• Taquicardia

• Náuseas o molestias abdominales

• Sudoración

• Sensación de atragantarse

• Opresión o malestar torácico

• Sensación de irrealidad

• Miedo a perder el control o volverse loco

• Miedo a morir

• Escalofríos o sofocaciones



¿POR QUÉ SUCEDE?

Según Pilar Vidal, la experta consultada por EFE salud, normalmente se presenta en personas que son muy nerviosas.

“En personas que tienen alto rasgo de ansiedad, a las que se le unen algunas situaciones complicadas en su vida (problemas con la familia o su pareja, la muerte de un ser querido, estrés laboral, problemas económicos, estar un poco “sin rumbo” en su vida, etc.). También algunas condiciones físicas (no haber dormido o el agotamiento físico prolongado)”, dice la especialista.

Asimismo el consumo de sustancias que pueden alterar el sistema nervioso como altas dosis de cafeína, consumo de estimulantes, o el síndrome de abstinencia de algunas sustancias como el alcohol y el tabaco, entre otras, puede dar lugar a estos episodios.



TRATAMIENTOS

Según Vidal, existen muchas orientaciones psicológicas y con ellas tratamientos psicológicos distintos (psicoanálisis, terapia humanista, terapia gestáltica, etc.). Pero los tratamientos cognitivo-conductuales son los más eficaces para este tipo de problemas puesto que son validados científicamente, e introducen las técnicas y el método adecuado para afrontar eficazmente estos problemas.

Asimismo, muchos especialistas ven por conveniente tratar este trastorno con medicamentos. Sin embargo, deben ser supervisados y recetados por un especialista. Lo peor que puede hacer una persona es recibir consejos de otras personas y automedicarse.

Por otro lado, existen otras alternativas como la misma naturaleza que nos brinda plantas que ayudan a equilibrar el sistema nervioso y son utilizadas desde hace años.

Uno de los más comunes es la valeriana, conocida tanto a nivel natural como a nivel farmacológico, siempre ha contado con unas propiedades maravillosas para relajar el sistema nervioso central y combatir cualquier enfermedad relacionada con los nervios.

Otra es el kava kava. Varios estudios clínicos han puesto de manifiesto que reduce la ansiedad de una forma tan efectiva como las benzodiazepinas sin producir adicción y sin ocasionar efectos secundarios como la sensación de estar adormilado.

Las hojas de naranjo en infusión actúan como sedante facilitando el sueño.

El toronjil es otra alternativa que se utiliza para combatir la ansiedad y es reconocida por ser una de las plantas medicinales más eficaces contra la depresión. Su efecto es más intenso si se utilizan hojas recién cortadas.

Para una mejor orientación en este tema puede acudir con un naturista.



OTRAS OPCIONES

La meditación como el yoga es muy útil en aquellas personas con ataques de pánico o en aquellas muy nerviosas y que podrían ser candidatas a padecer de este trastorno en alguna etapa de su vida. El yoga es una forma saludable de controlar el sistema nervioso y la mente.

Recuerde también que una buena actitud, serenidad y con la ayuda adecuada se pueden superar los ataques de pánico.

Cualquier duda consulte con un especialista.

"Si bien hay una serie de tratamientos, la naturaleza también ofrece alternativas que ayudan a paliar la ansiedad"