jueves, 8 de agosto de 2013

ESCRÍBASE UNA CARTA A si MISMO

. He aquí una idea para ayudarle a ponerse en marcha. Siéntese y escríbase una carta a sí mismo, exponiendo las cosas que siempre ha tenido intención de hacer, como si éstas ya se hubieran cumplido: proyectos personales, .de carácter social o comunitarios. Escriba la carta como si un biógrafo estuviera describiendo la maravillosa persona que es usted cuando actúa bajo la influencia de una AMP. Pero no se detenga ahí. 
Utilice el secreto para conseguir hacer las cosas. Responda al mecanismo de autoarranque del ¡HAZLO AHORA! Recuerde que, con independencia de lo que haya sido o de lo que sea, usted puede ser lo que quiere ser si actúa con una AMP. 
El mecanismo de autoarranque del ¡HAZLO AHORA! es un importante factor de automotivación. Es un importante paso hacia la comprensión y la aplicación de los principios del siguiente capitulo, titulado «Cómo estimularse a sí mismo».

Un día de ayuno para la mente

No es un capricho y sí podría ser una gran necesidad: ensayar un día de ayuno para la mente en el cual se supriman todos los sonidos y las imágenes que solemos oír y ver todo el tiempo sin darnos cuenta que vamos introduciendo en nuestra mente una enorme cantidad de datos negativos que nos producen estrés, temor y sufrimiento.

Suelo practicar el ayuno para la mente una vez al mes y cuando percibo que el estrés por la negatividad se ha vuelto familiar, suelo hacerlo en un día de cada semana, generalmente en el que se transmite más negatividad y el resultado es sumamente agradable y reconciliador.

Anuncio a mi familia del día en que no vamos a encender radios ni televisión y vamos a disfrutar de hacer las cosas escuchando nuestros pensamientos para poder corregirlos en caso de pensar cosas negativas sin el control de nuestra conciencia.

Cuando se practica el ayuno para la mente de un día, suelen suceder cosas muy interesantes como el hecho de recuperar conciencia y una sensación de tranquilidad que se estaba perdiendo por pensar todo el tiempo en todas las

cosas negativas con las que se va tomando contacto cuando no nos damos cuenta de que esa información negativa se entra en nuestra mente inconsciente y que por un día por lo menos, podemos vivir sin ella.

Puede usted querido amigo o usted querida amiga darse cuenta de muchas cosas en ese día de ayuno y descubrir actitudes erróneas que se estaban practicando sin darnos cuenta de las consecuencias negativas que nos estaban produciendo y también podrá darse cuenta de que es agradable vivir la privacidad familiar aunque sea por un día.

Una vez que se tiene la experiencia, cada cual puede aprender a tomar decisiones mucho más eficaces respecto al hecho de practicar un ayuno mental para poder reorganizarnos como personas y como seres humanos y de tomar conciencia de cuánto habían sabido influir las comunicaciones externas en nuestro bienestar interior, en nuestra salud y el la armonía del hogar cuando se abusa de ellas.

El poder de nuestra mente consciente e inconsciente se vuelve más accesible y más utilizable cuando el ambiente circundante está libre de perturbación de ideas negativas y desagradables que suelen envolver a los hechos cotidianos de la vida social.

*Así que ya lo sabe, sólo depende de usted y de la determinación que ponga en ello para lograr un día de ayuno mental para la mente y probar por sí mismo y en el ambiente familiar lo agradable que es un día de paz y de tranquilidad mental.

Afirmación para mejorar el estado de ánimo:”Un día de ayuno mental realizado con muy buena voluntad produce efectos restauradores de la salud interior muy importantes”.

miércoles, 7 de agosto de 2013

ES POSIBLE COMBINAR EL NEGOCIO CON EL PLACER.

A Manley le gustaba cazar y pescar. Su idea de la buena vida era la de adentrarse setenta kilómetros en el bosque con su caña y ,su rifle y regresar a pie un par de días más tarde, agotado, cubierto de barro pero muy feliz. Lo malo era que aquella afición le robaba demasiado tiempo de su trabajo como agente de seguros. 
Un día, mientras abandonaba uno de sus lagos de percas preferidos para regresar a su despacho, a Manley se le ocurrió una descabellada idea. Si hubiera en alguna parte gente que viviera en el bosque... gente que necesitara pólizas de seguros. ¡Entonces él podría trabajar y vivir al mismo tiempo al aire libre! Y, en efecto, Manley descubrió que esta gente existía: los hombres que trabajaban en el ferrocarril de Alaska. Vivían en casetas diseminadas a lo largo de los 800 kilómetros de las vías. ¿Y si les vendiera seguros a aquellos ferroviarios y a los cazadores de pieles y a los mineros de oro de la zona? El mismo día en que se le ocurrió la idea, Sweaze empezó a forjar planes positivos. Consultó a una a encia de viajes y empezó a hacer las maletas. No permitió que las dudas se insinuaran subrepticiamente y le asustaran, induciéndole a creer que su idea tal vez fiera descabellada... y que tal vez fallara. En lugar de analizar excesivamente la idea en busca de posibles defectos, tomó un barco rumbo a Seward. Alaska. Recorrió el ferrocarril en toda su longitud muchísimas veces. 
El «Andarín Sweazey», tal como le llamaban, se convirtió en un personaje bien recibido por aquellas gentes no sólo porque les vendía seguros, cosa que nadie se había molestado en hacer hasta entonces, sino también porque representaba el mundo exterior. Se molestó en recorrer un kilómetro de más. Porque aprendió a cortar el cabello y lo hacía gratis. Y también aprendió a guisar. Dado que los hombres solteros solían comer sobre todo conservas y tocino, Manley, con sus habilidades culinarias, era un huésped bien recibido. Entretanto, hacia lo que naturalmente se le ofrecía. Hacia lo que quería hacer recorrer las colinas, cazar, pescar y, tal como él decía: «vivir la vida de Sweazey». En el sector de los seguros de vida existe un lugar de honor especial reservado a los hombres que venden en un año por valor de más de un millón de dólares. Se llama la Mesa Redonda del Millón de Dólares. 
Y lo más extraordinario y casi increíble de la historia de Manley Sweazey es que, habiendo actuado impulsivamente, habiéndose dirigido a los bosques de Alaska habiendo recorrido la zona del ferrocarril a la que nadie se había molestado en ir, consiguió en un año unas ventas por valor de más de un millón de dólares, ocupando así un merecido lugar en la Mesa Redonda. 
Y nada de todo ello hubiera ocurrido si él hubiera vacilado en utilizar el secreto para conseguir hacer las cosas cuando se le ocurrió la «descabellada» idea. Apréndase de memoria el mecanismo de autoarranque del ¡HAZLO AHORA! El ¡HAZLO AHORA! puede influir en todas las fases de su vida. Puede ayudarle a hacer las cosas que tiene que hacer pero que no le apetece hacer. Puede impedirle aplazar un deber desagradable que se le presente. Pero también puede ayudarle a hacer las cosas que usted quiere hacer, tal como le ocurrió a Manley Sweazey. Le ayudará a aprovechar aquellos valiosos momentos que, cuando se pierden, ya nunca se recuperán. La palabra de afecto a un amigo, por ejemplo. La llamada telefónica a un socio, diciéndole simplemente que lo admira. Todo en respuesta al mecanismo de autoarranque del ¡HAZLO AHORA!

Consejos básicos y útiles para la vida

Cuando la vida te presente razones para llorar, demostrale que tenés mil y una razones para reír. Vivir no es solo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufrir, y no dormir sin soñar.
Dicen que descansar es empezar a morir.

La vida es muy peligrosa, no por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.

Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años.

Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único. Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida. La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes.

martes, 6 de agosto de 2013

¿ESTÁ DISPUESTO A DUPLICAR SUS INGRESOS?

W. Clement Stone estaba efectuando un recorrido por Asia y el Pacífico en calidad de uno de los siete ejecutivos representantes de la National Sales Executives International. Un martes, Stone pronunció una conferencia sobre el tema del estímulo ante un grupo de hombres de negocios de la ciudad australiana de Melboume. El jueves siguiente por la mañana, recibió una llamada telefónica. Era de Edwin H. East, director de una empresa que vendía armarios metálicos. 
El señor East estaba muy emocionado. « ¡Ha ocurrido algo maravilloso! ¡ Se mostrará usted tan entusiasmado como yo cuando se lo cuente!» «Cuéntemelo. ¿Qué ha ocurrido?» «¡Algo asombroso! El martes pronunció usted una conferencia acerca del estimulo. En su charla, recomendó usted diez libros de inspiración. 
Yo compré Piense y hágase rico y empecé a leerlo aquella noche. Me pasé varias horas leyéndolo. A la mañana siguiente, empecé a leerlo de nuevo y después escribí en una hoja de papel: "Mi principal objetivo concreto es duplicar este año las ventas del año pasado."
Y lo más curioso es que lo he conseguido en cuarenta y ocho horas.» «¿Cómo lo ha conseguido? -le preguntó a East el señor Stone-, ¿Cómo ha conseguido duplicar sus in- gresos?» East contestó: «En su conferencia acerca del estímulo, usted nos contó cómo Al Alien, uno de sus ven- dedores de Wisconsin, trató de vender sus productos recorriendo toda una manzana. Dijo usted que Al haía tenido suerte porque había trabajado todo el día in conseguir ni una sola venta. «Aquella noche, dijo usted, Al Alien desarrolló un descontento inspirador. Decidió visitar al día siguiente a los mismos clientes y potenciales y vender más pó lizas de seguros en un solo día que cualquiera de los demás agentes de su grupo en una semana. »Nos contó usted cómo 
Al Alien recorrió de nuevo toda la misma manzana de casas. Visitó a las mismas personas y vendió 66 nuevas pólizas de seguros contra accidentes. Recordé sus palabras: "Algunos pueden pensar que eso no se podía hacer, pero... Al lo hizo". Yo le creí. Estaba dispuesto. «Recordé el mecanismo de autoarranque que usted nos había indicado: ¡ HAZLO AHORA! »Me dirigí al fichero y analicé diez cuentas "muertas". Preparé lo que previamente me hubiera parecido un programa excesivo con el fin de presentarlo a cada uno de los clientes. Repetí varias veces la frase de autoarranque: ¡ HAZLO AHORA ! Y después llamé a los diez clientes con una Actitud Mental Positiva y con- seguí ocho grandes ventas. ¡ Es asombroso... auténticamente asombroso... lo que puede conseguir un ven- dedor que utilice la fuerza de una AMP!» Edwin H. East estaba dispuesto cuando oyó hablar del estimulo. 
Prestó atención al mensaje que era aplicable a su caso. Estaba buscando algo. Y encontró ese algo. Nuestra intención al contarle esta historia es que preste atención porque usted también ha leído la historia de Alien, pero tal vez no haya comprendido de qué manera puede aplicar este principio a su propia experiencia. Edwin H. East lo comprendió. Y usted también puede comprenderlo: puede aplicar los principios de cada historia que se presenta en La actitud mental positiva: un camino hacia el éxito. Ahora, sin embargo, queremos que se aprenda el mecanismo de autorraque del ¡HAZLO AHORA! A veces, la decisión de actuar inmediatamente puede convertir en realidad sus más descabellados sueños. Es lo que le sucedió a Manley Sweazey.

lunes, 5 de agosto de 2013

EL DÍA QUE SE HUBIERA PODIDO ECHAR A PERDER. - II

¿Está usted asustado de sus mejores ideas? Una de las cosas que a menudo nos impide apresar el AHORA es una especie de timidez ante nuestras propias aspiraciones. Sentimos un poco de miedo ante nuestras propias ideas la primera vez que se nos ocurren. Pueden parecemos excesivamente originales y descabelladas. 
No cabe la menor duda: hace falta cierta audacia para poner en práctica una idea no probada. Y, sin embargo, es precisamente esta clase de audacia la que a menudo lleva a los más espectaculares resultados La famosa escritora Elsie Lee nos habla de Rut Butler y de su hermana Eleanor, hijas de un peletero de Nueva York conocido en todo el país. «Mi padre fue un pintor fallido -dice Ruth-, Tenía talento, pero la necesidad de ganarse la vida no le dejó tiempo para crearse una reputación como artista. Por eso se dedicó a coleccionar cuadros. Más adelante, empezó a comprar cuadros para Eleanor y para mí.» De este modo, las muchachas aprendieron a conocer y apreciar las bellas artes y adquirieron un impecable buen gusto. Cuando fueron mayores, los amigos solían pedirles consejo acerca de los cuadros que deberían adquirir para sus hogares. 
A menudo prestaban piezas de su colección durante breves períodos. Un día, Eleanor despertó a Ruth a las tres de la madrugada. «¡No empieces a discutir porque tengo una idea tremenda! Vamos a formar una alianza magistral.» «¿Y qué demonios es una alianza magistral?» «Una alianza magistral es la coordinación de los esfuerzos y conocimientos, en un espíritu de armonía, entre dos o más personas con el fin de alcanzar un objetivo concreto. Yeso es exactamente lo que vamos a hacer. ¡Vamos a organizar un negocio de alquiler de cuadros!» Y Ruth se mostró de acuerdo. 
Fue una idea tremenda. Pusieron manos a la obra aquel mismo día, a pesar de las advertencias que les hicieron los amigos sobre los peligros que podían correr: les podían perder o robar los cuadros y tal vez surgieran procesos legales y problemas de seguros. Pero ellas se pusieron inmediatamente a trabajar, reuniendo un capital de 300 dólares y convenciendo a su padre de que les prestara el sótano de su peletería sin cobrarles alquiler. «Instalamos 1.800 cuadros de nuestra colección entre los maniquíes de los abrigos -recuerda Ruth-, haciendo caso omiso de la triste mirada de desaprobación de nuestro padre. 
El primer año fue muy difícil... una auténtica lucha.» Pero la original idea dio resultado. La empresa, conocida como la Biblioteca Circulante de Cuadros de Nueva York, alcanzó un gran éxito... con unos 500 cuadros alquilados constantemente a empresas comerciales, médicos, abogados y domicilios particulares. Un apreciado cliente fue durante ocho años un recluso de la penitenciaría de Massachusetts. Escribió humildemente, señalando que tal vez la Biblioteca no querría alquilarle un cuadro habida cuenta de su domicilio. 
Los cuadros le fueron enviados libres de alquiler y con tan sólo los gastos de transporte. A cambio, Ruth y Eleanor recibieron una carta de la dirección de la prisión en la que se les comunicaba que los cuadros estaban siendo utilizados en in curso de iniciación a las artes del que iban a beneficiarse muchos cientos de reclusos. Ruth y Eleanor empezaron su negocio con una idea. 
Y después respaldaron su idea con una acción inmediata. El resultado fue un beneficio para ellas y una fuente de placer y felicidad para muchas otras personas.

domingo, 4 de agosto de 2013

EL DÍA QUE SE HUBIERA PODIDO ECHAR A PERDER. - I

Un estudiante de la Universidad de Copenhague llamado Jorgen Juhldahl trabajaba en verano como guía turístico. Dado que hacía de buen grado mucho más que sus simples obligaciones, unos visitantes de Chicago le organizaron un recorrido por los Estados Unidos.
El itinerario incluiría un día de visita a los lugares de interés de Washington, camino de Chicago. Al llegar a Washington, Jorgen se dirigió al hotel Willard en el que ya tenía el alojamiento pagado. Estaba entusiasmado. En el bolsillo de la chaqueta guardaba el pasaje de avión con destino a Chicago; en el bolsillo del pantalón guardaba la cartera con el pasaporte y el dinero. ¡Pero entonces el joven recibió un golpe terrible! Mientras se disponía a acostarse, descubrió que había perdido la cartera. Bajó corriendo a recepción. «Haremos cuanto podamos», le dijo el director del establecimiento.
Pero, a la mañana siguiente, la cartera aún no había sido localizada. Jorgen Juhldahl tenía menos de dos dólares en los bolsillos. Solo en un país extranjero, se preguntó qué podría hacer. ¿Telegrafiar a sus amigos de Chicago y decirles lo que le había ocurrido? ¿Acudir a la embajada danesa e informar de la pérdida del pasaporte? ¿Aguardar en la jefatura de policía hasta que se tuviera alguna noticia?
De repente, se dijo: « ¡No! ¡No haré nada de todo eso! Veré Washington. Es posible que jamás tenga ocasión de volver a estar aquí. Dispongo de un valioso día en esta gran capital. Al fin y al cabo, aún tengo el billete de avión con destino a Chicago para esta noche y tendré mucho tiempo para resolver el problema del 'dinero y del pasaporte.
En cambio, si no veo Washington ahora, es posible que nunca lo vea. Estoy acostumbrado a recorrer muchos kilómetros a pie, me encantará ir andando. »Ahora es el momento de ser feliz. »Soy el mismo hombre que era ayer antes de perder la cartera. Entonces era feliz. Ahora tendría que ser feliz... encontrarme en los Estados Unidos... tener el privilegio de disfrutar de unas vacaciones en esta gran ciudad.
Y salió a pasear. Vio la Casa Blanca y el Capitolio, visitó los grandes museos, subió a lo alto del monumento a Washington. No pudo dirigirse a Arlington y a algunos otros lugares que deseaba ver. Pero lo que vio, lo vio con más detenimiento. Se compró cacahuetes y caramelos y fue comiéndoselos para no pasar hambre. Y cuando regresó a Dinamarca, la parte de su viaje que recordó mejor fue aquel día en que recorrió Washington a pie, un día que Jorgen Juhldahl tal vez hubiera perdido si no hubiera empleado el secreto para conseguir hacer las cosas.
Porque conocía la verdad contenida en esta afirmación. AHORA es el momento. Sabía que el AHORA hay que apresarlo antes de que se presente: ayer-hubiera-podido... Por cierto, para terminar la historia, cinco días después de aquella memorable jomada en Washington la policía encontró su cartera y su pasaporte y se los envió.