jueves, 10 de marzo de 2011

Motivación, el motor humano

A esta clasificación se añade un instinto básico que puede determinar la forma de comportarse cuando se trata de afrontar los problemas, que es la motivación para el ataque o la huida.

Todos los seres vivos y, por tanto, también las personas, cuando se sienten amenazados por una situación problemática emprenden dos tipos de conducta: enfrentarse al peligro o escapar para evitar cualquier daño.

En la vida cotidiana, esta dicotomía se muestra de una manera mucho más sutil, ya que las amenazas no son tan evidentes y se asocian con los problemas que generan estrés. Para cada problema, la persona decide cuál es la opción que más le conviene para disminuir su ansiedad: o bien hacerle frente o evitarlo. Aquellas que se decantan por la evitación son más propensas a sufrir ansiedad o depresión porque el origen de su motivación es el miedo, por lo que tienden a huir de los problemas y acaban acumulando demasiados conflictos sin resolver.

Fuentes de motivación

Revista Consumer

La motivación está ligada a los instintos básicos que garantizan la supervivencia.

De forma más o menos directa, todo lo que mueve a una persona tiene algo que ver con garantizar los recursos para su alimentación, su procreación e integridad. Sin embargo, el objeto de los deseos trasciende las necesidades físicas, la parte más animal del ser humano.

A mediados del siglo XX, Abraham Maslow elaboró su teoría sobre la motivación humana que plasmó en una figura, la Pirámide de Maslow. En ella jerarquizó las fuentes de motivación de las personas: situó como prioridad principal satisfacer las necesidades básicas del organismo, que una vez cubiertas darían lugar a la motivación por la protección y seguridad y, con posterioridad, a la necesidad del amor y la pertenencia a un grupo.

Luego se hallaría el interés por la valoración social y, en último lugar, quedaría la motivación por sentirse plenamente autorrealizado. Estas motivaciones básicas podrían explicar la mayor parte de las conductas diarias de una persona que, en una sociedad en la que no faltan los recursos básicos, se centran sobre todo en la seguridad que pueden aportar unos ingresos estables, conservar y fomentar las relaciones sociales para cubrir las necesidades de afecto, pertenencia a un grupo o familia y, para acabar, la motivación por sentirse valorado por los demás y sentirse conforme con todo ello.

¿Conseguir el éxito o evitar el fracaso?

Hay dos perfiles de personas en función de cómo orientan sus motivaciones. O bien se mueven por conseguir el éxito o bien concentran toda su energía para evitar el fracaso. En ambos casos pueden ser individuos que cosechen grandes éxitos en la vida, pero, de la misma forma que la clasificación anterior, los que intentan evitar el fracaso o error caen con más facilidad en el estrés, ya que el miedo se convierte en uno de los protagonistas en su vida.

Por el contrario, las personas motivadas por el acierto y con ganas de alcanzar el éxito destilan menos preocupación y más optimismo. Abundan los síntomas psicológicos que se vinculan con la desmotivación. La depresión es uno de los principales. Es muy importante que la persona busque ayuda para recuperar una percepción realista de su situación. Por lo general, la depresión está relacionada con expectativas poco alcanzables que, en lugar de motivar a la persona para conseguirlas, agudizan el estrés y la decepción por no alcanzarlas.

Otra de las causas habituales de pérdida de interés se halla en el establecimiento de objetivos por debajo de las capacidades. Cuando alguien se acomoda en exceso o, simplemente, se le proponen objetivos poco alentadores, la motivación puede empezar a escasear pronto.

TIPOS DE MOTIVACIÓN

La motivación intrínseca se evidencia cuando el individuo realiza una actividad por el simple placer de hacerla, el deseo por conseguir lo que uno se propone y se encuentra así una fuente de energía para alcanzar el propósito planteado. Tiene que ver con objetivos personales, como la autosuperación o la sensación de placer.

La motivación extrínseca depende de elementos externos a la persona, se asocia a lo que se recibe a cambio de una actividad y no a la actividad en sí, como, por ejemplo, lo que se consigue siguiendo las normas impuestas por una familia, las obligaciones del trabajo (dinero, moda), de pertenencia a un grupo, etc.

También la personalidad incide en la motivación. Hay personas que buscan a menudo el afecto, atención y cariño de los demás, por lo que sus motivaciones principales se encontrarán en las relaciones sociales.

Otro perfil es el relacionado con la admiración, que aparece en aquellas personas que disfrutan sintiendo reconocimiento. Otras se mueven por la exigencia en sí mismos y por controlar hasta el más mínimo detalle, por tanto su motivación es el perfeccionismo. En todos ellos, si no se obtiene la satisfacción deseada, se abre la puerta a la tristeza y la frustración.

Cuando la motivación falla

Los recursos para afrontar la falta de motivación son varios, pero dos de los principales están relacionados con el adecuado establecimiento de objetivos y con la tolerancia de la decepción causada por no alcanzar alguno de ellos.

Para evitar que aparezca el estrés vinculado a las metas demasiado ambiciosas, conviene realizar un ejercicio de realismo y evaluar si lo que se está intentando conseguir es alcanzable. Si se concluye que los objetivos planteados son excesivos habrá que abandonarlos o postergarlos para conseguirlos más adelante y centrar las energías en aquello que es alcanzable en poco tiempo. Se cimenta así la motivación, que se alimenta de sí misma para multiplicarse y prepararse para nuevos propósitos.

Si el objetivo que se persigue no se logra, hay que plantearse volverlo a intentar o sustituirlo por otro más asequible. Pero las lamentaciones con sensación de victimismo no ayudarán a recuperar la motivación. Al contrario, alimentarán la desesperación.

También es importante que las motivaciones principales sean intrínsecas y que los motivos que nos mueven sean personales; si no, se corre el riesgo de que lo impuesto desde fuera entre en conflicto con los intereses individuales y pueda decaer el estado de ánimo por no atender a las necesidades individuales. En conclusión, es aconsejable elaborar un pequeño listado con motivaciones principales para convertirlas en metas más pequeñas a corto plazo y dejar que aparezca la sensación de que esos objetivos son posibles y alcanzables para empezar a actuar. Debemos ser conscientes de que no todo saldrá a la perfección, con lo que se prevendrá la decepción ante posibles obstáculos.

Crean una computadora que reconoce emociones humanas

Un científico de la universidad estadounidense de Binghamton ha creado una tecnología que aporta nuevas formas de proporcionar información a la computadora. El software (equipo) reconoce dónde está mirando el usuario, cuáles son sus gestos o su discurso y señales visuales que pueden traducirse en órdenes para las máquinas.

“Nuestra investigación en computación gráfica y visión por computadora trata de hacer más fácil el uso de esta tecnología”, dice el científico y padre del invento, Lijun Yin.

“¿Podemos encontrar una manera más cómoda, intuitiva e inteligente de usar la computadora? La respuesta sería afirmativa si logramos que el usuario se sienta como si estuviese hablando con un amigo. Esto, además, podría ayudar a las personas con discapacidad a utilizar las computadoras del mismo modo en que lo hace el resto de usuarios”, explica.

Yin sostiene que el siguiente paso sería permitir que la computadora reconozca el estado emocional del usuario. Para lograrlo, el científico trabaja con un conjunto de seis emociones básicas -la ira, el asco, el miedo, la alegría, la tristeza y la sorpresa- y está experimentando con diferentes maneras de permitir que el equipo pueda distinguir entre ellas.

Pero el experto se cuestiona si sería suficiente con los datos que aportan las líneas alrededor de los ojos para certificar un cambio de actitud o, si la respuesta es negativa, si podría la boca del usuario proporcionar las pistas suficientes para discernir entre una emoción y otra. Para explicarlo, Yin recurre a los bits: “las computadoras sólo entienden de ceros y unos. Todo gira alrededor de los patrones. Queremos saber cómo reconocer cada emoción usando sólo las características más importantes”, dice.

Yin está explorando la forma en la que este trabajo podría beneficiar a los niños con autismo. Muchos de los que sufren este trastorno tienen dificultades para interpretar las emociones de los demás. Los terapeutas a veces utilizan fotografías de personas para enseñar a los niños a entender cuando alguien está feliz o triste. La investigación de Yin podría incluir no sólo fotografías, sino también avatares en tres dimensiones capaces de mostrar una amplia gama de emociones.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Estudio revela que bipolaridad es más común de lo esperado

Un estudio llevado a cabo en once países -incluidos México y Colombia- muestra que la incidencia del trastorno bipolar es mucho mayor de lo que se piensa.

La investigación, publicada en Archives of General Psychiatry (Archivos de Psiquatría General), incluyó a más de 61.000 personas y encontró que hasta 2,4% de la población global podría sufrir alguna forma de la enfermedad.

El trastorno bipolar, un mal mental que puede comenzar a afectar a una persona en cualquier momento de su vida, causa discapacidad permanente, pese a lo cual, dicen los investigadores del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, ha sido pasado por alto por la mayoría de los gobiernos, principalmente en países de bajos y medianos ingresos.

“El trastorno bipolar es responsable de la pérdida de más años de vida libres de incapacidad que todas las formas de cáncer o que los principales trastornos neurológicos como la epilepsia y la enfermedad de Alzheimer”, comenta la doctora Kathleen Merikangas, quien dirigió el estudio. “Y esto se debe principalmente a que suele aparecer muy temprano y puede durar toda la vida”, agrega.

Diversa incidencia

El trastorno bipolar, también llamado trastorno maníaco-depresivo, se caracteriza por cambios drásticos del estado de ánimo y en los niveles de energía y de actividad, los cuales pueden afectar el rendimiento laboral o las relaciones personales.

Sus síntomas pueden incluir un episodio severo de manía (con siete días o más de duración) o alteraciones en el estado de ánimo que resultan en una marcada discapacidad, la necesidad de hospitalización o episodios de psicosis.

El estudio fue llevado a cabo en México, Colombia, Brasil, Estados Unidos, China, Japón, Bulgaria, Rumania, India, Líbano y Nueva Zelanda.

Se encontró que más de la mitad de los participantes dijo que los síntomas de su enfermedad habían comenzado en la adolescencia, a una edad promedio de 18 años.

También se encontró que una de cada cuatro personas con alguna forma de bipolaridad habían intentado suicidarse. La enfermedad, dicen los autores, es más prevalente en hombres que en mujeres, y el estatus marital y laboral también están “significativamente vinculados” al trastorno bipolar.

Tal como señala la doctora Merikangas, “estos resultados documentan la magnitud y el gran impacto del trastorno bipolar en el mundo. Y ponen de manifiesto la urgente necesidad de incrementar el reconocimiento y la accesibilidad a las terapias”, añade.

domingo, 6 de marzo de 2011

La depresión puede limitar las capacidades cognitivas

Un tercio de los pacientes que llega a la consulta del médico general en los centros de atención presenta un cuadro depresivo, advirtió el psiquiatra chileno del Centro de Salud Mental Integrado de Santiago de Chile, Sergio Zamora Delgado, en base a un estudio realizado en su país. El galeno fue traído por ABL Pharma a Cochabamba para hablar de la depresión como una enfermedad que puede ser combatida con terapia y fármacos para restablecer la condición del paciente.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha pronosticados que la depresión se convertirá en el año 2020 en la segunda causa de incapacidad en el mundo, detrás de las enfermedades isquémicas (infartos, insuficiencia coronaria, accidente cerebrovascular) mientras que en el año 2000 ocupaba el cuarto lugar.

De ahí que desde los distintos estamentos sanitarios se esté potenciando la investigación para intentar atajar este trastorno mental, cuyo índice de prevalencia, lejos de disminuir, amenaza con incrementarse a medida que transcurra el siglo XXI.

El especialista explicó que una depresión no tratada o mal tratada puede tener un impacto en el cerebro del paciente, haciendo que se modifique su conducta y se deteriore su relación con sus compañeros de trabajo o/y de su familia. “Cuando la depresión es muy prolongada o una persona tiene episodios, debe ser considerada como una enfermedad médica y tiene que ser tratada con remedios”, dijo.

Zamora explica que los antidepresivos no son drogas, no son adictivos, no dañan el organismo y, al contrario, protegen el cerebro, estimulan el sistema inmunológico y revierten o mejoran a la persona que está depresiva y la vuelve a insertar en su vida normal. A continuación reproducimos una conversación con el doctor chileno que hablar sobre la depresión.

-- ¿Cómo se puede detectar que una persona tiene depresión y cómo se diferencia de una tristeza común?

-- Todos tenemos momentos de tristeza. Tenemos pérdidas afectivas, problemas económicos o en el trabajo y nos ponemos tristes, pero eso no afecta nuestras vidas y seguimos funcionando. Pero cuando se trata de una depresión, esta pena es mucho mayor porque afecta a todo el individuo, a todo su ánimo, su energía, pierde la capacidad de sentir agrado por las cosas de su vida, afecta el sueño, al apetito, su vida sexual, su vida relacional. Cuando se prolonga en el tiempo y lleva más de dos semanas, deteriora la vida afectiva y laboral del paciente y ya no puede trabajar adecuadamente. Es ahí que ya podemos decir que una persona tiene la enfermedad de la depresión. Una depresión mayor o una depresión clínica.

-- ¿Cómo la depresión puede afectar la capacidad cognitiva?

-- Así como afecta a la emoción, al ánimo, a la conducta y la persona se retrae, también afecta a las capacidades cognitivas, la atención, la memoria, la agilidad mental, la capacidad de pensar. El depresivo es mucho más dubitativo, más inseguro y aparece una forma de pensar bastante pesimista de sí mismo y todo lo ves de una manera muy sombría. El futuro se ve muy incierto, muy negativo… el pasado también y un presente muy desganado para vivir, llegando incluso a perder el sentido de su vida…la esperanza.

-- ¿Y qué es lo que pasa en el cerebro de una persona que tiene depresión?

-- La persona que tiene una depresión gatillada por muchos factores, trae una cierta vulnerabilidad genética o trae una historia que lo hace más proclive a caer en estado depresivo como historias de maltrato infantil, abuso sexual, etcétera. Entonces el cerebro es impactado de tal manera que empiezan a afectarse algunas sustancias químicas que tenemos en el cerebro y que nosotros llamamos neurotransmisores, principalmente, serotonina, dopamina, noraadrenalina, melatonina, pero mucho más que eso porque afecta al sistema inmunológico. El organismo se debilita, queda mucho más vulnerable. Por eso el depresivo tiene más resfríos, más infecciones, más cuadros alérgicos porque la depresión, además de impactar en su cerebro, afecta a todo el organismo.

-- ¿Cómo la depresión puede impactar a un trabajador o empleado? ¿Cómo puede perjudicarlo en su desarrollo laboral?
-- La depresión puede ser provocada por una situación laboral estresante. Estamos refiriéndonos a un trabajo en el cual una persona no se siente bien y puede ser un trabajo en el que el empleado se siente acosado psicológicamente. Es un trabajo porque tiene que trabajar, no está bien remunerado, se lo presiona, no se siente bien. Cuando un trabajador cambia de conducta puede ser que tenga una depresión. Un empleado con esa enfermedad trabaja más lento, anda más irritable, anda más retraído, más encerrado en sí mismo, es más vulnerable a tener accidentes laborales… Es decir, algo ha pasado con ese trabajador y se ve que no es la misma persona. Ahora habría que preguntarse cómo la empresa podría estar capacitada para detectar estos problemas de salud mental que afectan el rendimiento laboral. Tal vez un psicólogo laboral podría detectar este problema en beneficio del trabajador y de la empresa. Pero también sería bueno que en la empresa sepan que una depresión es una enfermedad y que tiene que ser curada por un psiquiatra. Se deben dejar atrás esos mitos de que el que ve al psiquiatra es un loco.

la Psiquiatría en Bolivia

El doctor René Calvimonte, presidente del Colegio de Psiquiatras de Bolivia, dijo que el presupuesto que el Estado le asigna para tratar la salud mental en el país es de 0,002 por ciento.


Calvimonte dijo que la psiquiatría en Bolivia es muy joven y que son muy pocos los departamentos que tienen centros especializados para tratar la salud mental y que tanto las alcaldías como las gobernaciones debieran tomar conciencia de la importancia que tiene resolver este problema en sus poblaciones.


El psiquiatra reveló que en el país no hay una oficina que dirija la salud mental boliviana y que por eso se explica que la mayoría de estos especialistas estén concentrados en el eje central. En Tarija hay cinco, en Oruro hay dos, en Potosí hay dos y en el Beni no hay ni uno.


“Entonces podemos concluir que la salud mental está muy deteriorada, pero más aún con todos los problemas vivenciales y económicos en el país. No se le ha dado la importancia que tiene. En la calle vemos a un conductor que se pasa en rojo, unos jóvenes que tiran las latas de cerveza por la ventana del auto…eso tiene que ver con salud mental”, dijo.


Calvimonte también reveló que en el país aún tenemos que trabajar para lograr que centros médicos del Estado de la periferia estén capacitados para atender este tipo de dolencias.

sábado, 5 de marzo de 2011

“Los fracasados no cumplen sus compromisos”

• Los compromisos son parte vital en la vida de los triunfadores; cada compromiso es un acto creativo y un peldaño hacia la auto-superación personal y hacia el logro de un triunfo o una meta.

• Cada alma que viene al mundo, viene con la misión de aprender a crear, y si por negligencia o por cualquier otro motivo no lo consigue, puede considerarse que fracasó en esta vida; es como un alumno que va a colegio de mala gana, con toda la voluntad de hacer sufrir a sus progenitores con sus bajos rendimientos o con su mal comportamiento, sin darse cuenta de que el daño mayor es el que él mismo experimentará con el correr del tiempo; sin embargo, no hay que preocuparse, cada actor, en la vida, termina por dirigirse hacia el escenario que él mismo está creando con sus actitudes, decisiones y acciones.

• ¿A cuántas personas conocemos que viven, “solo queriendo triunfar” sin hacer nada al respecto?.

• El proceso triunfador comienza con un compromiso y con su fiel cumplimiento; los que no dan importancia a los demás, terminan por convertirse en personas sin importancia, pues todo tiene un tiempo en la vida y si no se aprovechan dichas oportunidades, en tiempo oportuno, las oportunidades que nos ofrece la vida, simplemente, desaparecen; la vida sigue de largo, sin derecho a reclamos ni a arrepentimientos.

• Una vida sin actividades pre-programadas y sin compromisos serios, es simplemente, un despilfarro de energía, una vida de autoengaño que solo conduce al momento de la propia verdad: Se cosecha sólo lo que se siembra, pues, hasta el cariño de los padres se pierde y se agota; si usted querido amigo o usted querida amiga está concentrado o concentrada en actividades triviales e insignificantes y no se está preparando para servir, acabará sirviendo, pero en los niveles más bajos y menos pensados por usted mismo; por lo tanto, hoy, ahora, podría reconsiderar su situación y realizar un balance de su situación actual, la vida no es un eterno recreo; existen normas de vida e intenciones en el mismo proceso de vida, que nos invitan a pensar, a analizar y a tomar decisiones, y si no lo hacemos en el sentido adecuado, la suerte dejará invariablemente de sonreírnos.

• Si usted estudia, le sugiero que cambie de actitud ahora mismo, recuerde que el estudio es la herramienta de los triunfadores y en la vida, son inteligentes, los que deciden serlo, no es cuestión étnica ni de clase social, es cuestión enteramente personal e individual; por lo tanto, es una cuestión de sinceridad y de buena voluntad, y nada más; su vida es un asunto suyo y si persiste en seguir viviendo con sus pensamientos equívocos, la responsabilidad de lo que le suceda en el futuro, es y será enteramente suya.

• Si se decide por el triunfo, comience por establecer un compromiso consigo mismo, el compromiso de cambiar de actitud respecto a su actividad más importante en la vida, decida darle importancia a dicha actividad y también decida vivir en estado de auto-superación constante e infinita y con solo hacer ese pequeño cambio en su mente le aseguro, querido lector, que muchas cosas van a empezar a cambiar en su vida y a mejorar notablemente.

jueves, 3 de marzo de 2011

Tener hermanas el mejor antidepresivo

Practicar ejercicio con regularidad, ingerir alimentos ricos en vitamina B y ácidos grasos omega-3, hacer yoga o meditación, dormir lo suficiente, realizar actividades que produzcan bienestar, rodearse de gente positiva y buenas compañías… Son algunas de las medidas de autoayuda o prevención que habitualmente se recomienda tomar para protegerse de los estados depresivos o bien salir de ellos o para evitar las recaídas en el pozo de la depresión, como complemento de las terapias psicológicas y de los fármacos.
“Los cambios en la forma de actuar, pensar y alimentarse no resuelven por sí solos la depresión, la cual suele ser una reacción ante algún elemento externo o se origina en una determinada actitud mental”, señala la psicóloga clínica Laura García Agustín.
Para la directora del Centro ClaveSalud, todo tratamiento eficaz de la depresión “requiere tratar la causa que la ha generado, analizar los factores implicados en el problema y reconsiderar el modo de vida del afectado, con ayuda profesional”.
“No obstante, los cambios en el estilo de vida y pensamiento son necesarios porque funcionan como un escudo de protección. Si no se efectúan, el riesgo de sufrir o repetir una depresión sigue siendo considerable, porque su caldo de cultivo, es decir el estilo de vida de la personas, sigue siendo igual”, señala la experta. Para García Agustín “también hay factores protectores como tener una buena red social de amigos y familiares, haber vivido en un ambiente familiar positivo y armónico, haber recibido mucho afecto de los padres y mantenido una buena comunicación con ellos, así como la ausencia de maltratos o abusos, gozar de una buena inserción laboral y de un buen nivel de autoestima y buenas perspectivas de vida”.
La ‘buena noticia’ es que se acaba de descubrir un nuevo factor protector contra la depresión. La ‘noticia no tan buena’ es que lamentablemente no está en manos nuestras el poder cultivarlo o fomentarlo, al menos en nosotros mismos, ya que depende de la decisión de nuestros padres de tener una familia más o menos numerosa.
Según una investigación de psicólogos estadounidenses, los hermanos pueden protegerse los unos a los otros de sentimientos como la soledad o el miedo; y si se trata de hermanas mujeres, la relación con ellas puede mantener alejada a la depresión durante la etapa adolescente.
Relacion fraternal y antidepresiva
Para su estudio, la doctora Laura Padilla-Walker, de la Universidad de Brigham Young, en Utah, (EE.UU.), entrevistó a 395 familias con más de un hijo, uno de los cuales contaba con al menos entre 10 y 14 años de edad. Los expertos encontraron que tener un hermano, independientemente del sexo o de la diferencia de edad, es un elemento protector en términos psico-emocionales.
De acuerdo a los investigadores de la Brigham Young, la influencia de tener un compañero de juegos puede llegar a ser superior a la influencia de los padres, y los menores aprenden de sus hermanos sentimientos positivos como la generosidad o la amabilidad en mayor medida que de sus mayores.
Aunque contar con la compañía de un hermano varón es un elemento protector, son las mujeres quienes ofrecen un mayor potencial antidepresivo, según el estudio, que sugiere que ello se debe a que las mujeres tienen mayor tendencia a comunicarse y estas dotes comunicativas juegan un papel positivo.
De acuerdo al estudio de Padilla-Walker, estas relaciones fraternales permiten mantener alejados sentimientos de culpabilidad, egoísmo y miedo, e incluso las habituales peleas entre hermanos pueden tener un componente positivo, ya que ayudan a los niños a controlar sus emociones, siempre que no sean demasiado graves, lo cual puede ser perjudicial.
Para la autora del trabajo, publicado en la revista “Journal of Family Psychology”, los hermanos son alguien con quien los niños pasan cada día durante su infancia, y la ciencia necesita estudiar seriamente su influencia.
Respecto de la depresión -que a tenor de lo descubierto por Padilla-Walker es mantenida a raya por la presencia de las hermanas- explica la psicóloga Laura García Agustín, que es un estado de tristeza profunda y persistente que implica pensamientos dolorosos y pesimistas, una cierta inhibición de los movimientos corporales y signos físicos como la fatiga o la falta de apetito.
Según la experta, es uno de los trastornos psicológicos más frecuente en las sociedades occidentales, y para mediados de este siglo se calcula que llegará a ser la segunda enfermedad más abundante del planeta y la primera causa del absentismo laboral, según las previsiones de los organismos médico-sanitarios.
Según la psicóloga, “en muchos casos el problema no sale a la luz, porque no todos los desórdenes depresivos son detectados, a que pocos pacientes buscan ayuda, a que muchos no saben que están deprimidos (tienen estrés, duermen poco, están cansados constantemente, pero no lo asocian a la depresión) y por la propia naturaleza de la depresión, que se caracteriza por la pasividad. /

Nuevos estudios concluyen que siendo feliz se vive más

Si deseas vivir más, basta que seas feliz, y ahora la ciencia parece respaldar la idea de que es mejor ver el vaso medio lleno, ya que una revisión de más de 160 estudios que abordaron la conexión entre un estado positivo de la mente y la salud en general y la longevidad ha hallado "pruebas claras y convincentes" de que la gente más feliz tiende a tener mejor salud y vivir más.

De hecho, las pruebas que relacionan una perspectiva positiva y el disfrute de la vida con una salud mejor y una vida más larga fueron más contundentes incluso que las que vinculan la obesidad como un factor que reduce la longevidad, según el trabajo publicado el martes en "Applied Psychology: Health and Well-Being".

"Fue casi chocante, y ciertamente nos sorprendió, ver la consistencia de los datos", dijo Ed Diener, profesor emérito de psicología de la University of Illinois, que dirigió el estudio.

Aunque Diener dijo que unos cuantos estudios que revisó hallaron lo contrario, la "gran mayoría (...) apoyaron la conclusión de que la felicidad está asociada con la salud y la longevidad".

La revisión se fijó en ocho tipos de estudios diferentes a largo plazo y en pruebas experimentales, tanto en poblaciones humanas como animales. Por ejemplo, 5.000 estudiantes universitarios observados durante más de 40 años proporcionaron pruebas de que los más pesimistas tendieron a morir más jóvenes.

En el laboratorio, los comportamientos positivos redujeron las hormonas relacionadas con el estrés, incrementaron la función inmunológica y ayudaron al corazón a recuperarse tras un esfuerzo excesivo.

Los animales que vivían en una situación de estrés, como en jaulas repletas de animales, tuvieron sistemas inmunológicos más débiles y una susceptibilidad mayor a la enfermedad cardíaca, y murieron más jóvenes que los que no vivían hacinados.

Diener dijo que aunque los patrones actuales se centran en combatir la obesidad, el tabaquismo, los malos hábitos alimenticios y la falta de ejercicio, "puede ser el momento de sumar el 'sé feliz y evita el enfado crónico y la depresión' a la lista”.