domingo, 3 de julio de 2016

Reinventarse es posible a cualquier edad

Vivimos una época de cambios y muchos hablan de un cambio de era. Reinventarse en el ámbito laboral o de las relaciones personales es una necesidad para muchos de nosotros. Los avances en medicina, tecnología, robótica, Internet rompen barreras. Con una sola conexión a Internet y un ordenador puedes crear tu propio estilo de vida y vivir de ello. Suena simple y desde luego requiere de mucho trabajo detrás, pero es una realidad que cada vez irá a más.

Si eres de los que piensan que no hay trabajo, que la vida es gris, que esto es un caos, que nuestros padres, abuelos vivían mucho mejor que nosotros la verdad es que nunca como hasta ahora hemos tenido tantas oportunidades a nivel de formación, aprendizaje, creatividad y creación de nuestros negocios propios.

Cierto que tenemos muchas barreras, pero hoy cualquiera puede aprender lo que se enseña en las mejores universidades del mundo, con una sola conexión a Internet y sin gastar apenas dinero. Antes, vivir en un pueblo perdido y proceder de una familia humilde era un verdadero impedimento para convertirse en alguien importante en la vida, acceder a una formación universitaria, conocer a gente interesante. En 2020, según Google, el planeta entero estará conectado a Internet. Jamás en la historia han existido tantas oportunidades como en el momento que estamos viviendo.

Puede que lo estés viendo todo muy negro en estos momentos pero es que nuestros pensamientos determinan nuestra vida. Donde te enfocas, va tu energía. Si te enfocas en la escasez, en lo que falta, en los problemas en vez de las soluciones, la abundancia y oportunidades, tus resultados serán como los habías previsto. Es la famosa profecía auto cumplida: creamos aquello que creemos.

Aunque suene paradójico, somos dueños de nuestras emociones. Las emociones son el resultado de nuestros pensamientos y creencias. Si mis creencias son negativas o limitantes, las emociones que generaré serán del mismo tipo.

Ser capaz de crecer y de reinventarse a uno mismo no depende de unas cualidades innatas extraordinarias. Todos podemos triunfar en la vida de acuerdo con nuestra realidad. ¿Cuál es la diferencia entre las personas que han superado unas discapacidades físicas enormes y el resto de personas que tienen una salud normal y sin embargo no son felices? Que los primeros no se rindieron y se adueñaron de sus problemas, se responsabilizaron de sus vidas, en vez de culpar a los demás o al destino o a sí mismos. Decidieron que era el momento de reinventarse y actuar, pese a las adversidades. Tomaron la decisión de que serían felices, pese a todo.

Algunos se preguntan si es posible reinventarse pasados los 40 o los 50 años. Todos sabemos que el mundo actual está en crisis. Pero ya no sólo crisis económica, sino de valores y, además, estamos viviendo una auténtica revolución laboral.

Si alguna vez te has planteado que existe una vida más allá de la rutina, si alguna vez has soñado con una manera diferente de vivir tu trabajo o incluso si has envidiado a personas que se están realizando a nivel profesional, que viven de su pasión, que aman lo que hacen y hacen aquello que aman, es que hay en ti esa necesidad, esa vocecita que de vez en cuando te hace despertar de tu letargo y te susurra que todo está en ti, que puedes y lo tienes todo a tu disposición para vivir la vida que quieres.

Sentirás vértigo, miedo, te enfrentarás a esas creencias que en realidad no son tuyas, esas voces del pasado y la educación, la familia, la sociedad entera. Tendrás que justificarte o explicar a los demás que lo que haces tiene sentido, que no te has vuelto loco, que te mueven esas ganas de crecer y superarte, que te mereces una vida mejor, una vida llena de significado, de realización personal, de creatividad, de valores.

Porque te has cansado, simplemente te niegas a seguir una vida sin sentido, levantándote cada mañana de mal humor para ir a un trabajo que no te aporta nada, para seguir acatando órdenes de tus superiores o invirtiendo tu precioso tiempo en algo en lo que no crees, algo que haces con el único propósito de sobrevivir. Porque te has dado cuenta de que otra realidad es posible y que tienes dentro un gran potencial que está pidiendo a gritos que lo liberes, que desea expresarse a través de ti, a través de tus talentos, tus pasiones y tu propósito vital. No hay que esperar a cumplir 80 años para preguntarse por qué no te has atrevido a apostar por tus sueños. Y es que la vida es demasiado corta para no vivir tu sueño.

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