lunes, 14 de julio de 2014

En alerta frente a los ataques de pánico

Sensación de morir

más frecuente en mujeres

La psicóloga Julia Vidal Fernández, experta en ansiedad y estrés aporta su experiencia y conocimientos sobre los ataques de pánico, y lo hace mediante un artículo en el que se formula una serie de preguntas que ella misma responde.

Los ataques de pánico: ¿qué son, por qué y hasta cuándo?

Pilar, abogado 35 años; Mario, economista 42 años; Nerea estudiante 24 años, … muchas personas han sentido alguna vez la sensación de que les iba a dar un infarto, iban a morirse, volverse locas o perder el control. Si tienes un ataque de pánico pueden aparecer sensaciones físicas muy intensas (falta de aire, opresión en el pecho, mareo, etc.) y sentir que has perdido el control de tu vida, que llega el final, sin saber, ni comprender lo que te está pasando.

Un 23 por ciento de la población ha tenido al menos un ataque de pánico en su vida.

Con la sola aparición de un ataque de pánico es suficiente para que aparezca un miedo intenso a volver a tenerlo. Va más allá de la razón, por mucho que te digan que no te va a suceder nada, que este problema lo tienen

muchas personas, que es un mal

de nuestro tiempo fruto del estrés

vital, no podemos dejar de estar aterrados. Es muy incapacitante y puede terminar afectando negativamente a todas las áreas de tu vida: el trabajo, la familia, los amigos, la pareja, y el ocio.

¿Por qué sucede esto?

Normalmente sucede en personas que son nerviosas o, como decimos los psicólogos, que tienen alto rasgo de ansiedad, a las que se le unen algunas situaciones complicadas en su vida (problemas con la familia o su pareja, la muerte de un ser querido, estrés laboral, problemas económicos, estar un poco “sin rumbo” en su vida, etc.). También algunas condiciones físicas (no haber dormido o el agotamiento físico prolongado), o el consumo de algunas sustancias (cafeína, tabaco, drogas, etc.) pueden favorecerlo.

En ocasiones también se da ante eventos positivos. A Pilar, le sucedió tras decidir que iba a casarse. Ella estaba muy contenta e ilusionada, pero también estaba activada e inquieta por toda la preparación, y aunque fuese por algo positivo, se desencadenó su primer ataque de pánico.

¿Cómo pasamos de un ataque de pánico a un trastorno de pánico? ¿cómo desarrollamos agorafobia?

El miedo a que nos vuelva a suceder hace que estemos en modo alerta, pendientes de nuestro cuerpo, de signos o sensaciones físicas parecidas a las que tuvimos con el ataque de pánico, que nos preocupemos por lo que podría suceder en tal caso; sentimos que estamos en peligro constante, la ansiedad se ha apoderado de nosotros, tenemos más crisis o ataques de pánico inesperados… el miedo se ha instalado en nuestra vida y nos afecta cada vez más, se ha convertido en un trastorno de pánico.

Cuando además empezamos a temer y/o evitar las situaciones o lugares dónde nos pasó (estando solos en casa, en el micro, en la calle, etc.) este miedo puede ir generalizándose a otro tipo de situaciones parecidas, y llegar a tener agorafobia (miedo a que te de un ataque de pánico y no tener ayuda).

Si el ataque de pánico nos dio conduciendo, intentaremos coger el autobús, o que sean otros quienes nos lleven (evitaciones), pues ya no nos sentimos seguros, tememos que aparezca de nuevo.

El miedo a la ansiedad (o lo que muchos llaman “el miedo al miedo”) y las conductas de evitación hacen que el problema se mantenga a largo plazo.

Si has tenido un ataque de pánico y sientes miedo a que te vuelva a dar, acude a un psicólogo para prevenir que pase de un simple susto, a un problema que puede afectar tu vida y dañar el bienestar.

Es importante saber que sin una adecuada información de lo que está sucediendo o sin el tratamiento psicológico especializado basado en la evidencia científica, el trastorno de pánico suele cronificarse.

¿Por qué no se quita fácilmente?

Nuestro cerebro, para protegernos, fija una “huella” de las situaciones que hemos interpretado como peligrosas en nuestra vida. Este miedo intenso que lleva a protegernos de los peligros, necesita su tiempo para irse borrando, y tenemos que aprender a aceptar y convivir con este miedo durante una temporada hasta que se borre la huella.

Las evitaciones (dejar de conducir, no querer estar solo/as, dejar de ir al cine, etc.) y las “conductas de seguridad”(conducir solo por algunas carreteras, ir al cine pero sentarse cerca de la puerta, etc.) que son comportamientos encaminados a protegernos de los supuestos peligros, son contraproducentes como lo sería rascarse una herida; si se hace, no cicatriza.

¿Por qué a pesar de tomar medicación el problema continúa?

En algunos casos solo con medicación (tratamiento con ansiolíticos o antidepresivos) (www.areahumana.es //index.php/welcome/area_psiquiatria ) el problema mejora, pero hay mayor riesgo de cronificación y de recaída cuando se retira la medicación.

En algunos casos el tratamiento combinado de terapia psicológica y farmacológica puede ser el más eficaz, pero tienen que ser los profesionales que te atiendan (psiquiatra y psicólogo) quienes decidan cuál es la mejor opción para cada caso.

Con una buena actitud, esfuerzo, serenidad y la ayuda adecuada se pueden superar los trastornos de pánico. Nunca conviene desanimarse.

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