sábado, 12 de febrero de 2011

Chocolate caliente. Cómo embellecer tu alma

El limpiador de tu alma es el perdón. De verdad debes usarlo todo el tiempo. No te acuestes nunca sin haber perdido perdón y sin haber perdonado.
La hidratante de tu alma es la oración. Si no hidratas la piel de tu rostro, se marchita. Así, si no oras, tu alma se reseca. Pero, a medida que confías en Dios, el afán y la ansiedad desaparecen y aprendes a reposar y a esperar en el Señor.
El tonificante de tu alma es la alabanza. Cuando alabas a Dios y vuelves a él tus pensamientos, cuando te olvidas de ti mismo, sin egoísmo en tu corazón, quedas libre para que Dios ponga en ti su gozo.
La nutritiva de tu alma es la palabra. Así como en lo físico no puedes vivir si alimento, tu alma necesita el alimento de la palabra de Dios. Cuando te alimentas de la palabra, la debilidad y la confusión desaparecen. Serás como un árbol plantado junto a corrientes de agua.
El protector de tu alma es la coraza de la fe. Con la fe te protegerás de las inclemencias de la vida, mirarás por encima de las circunstancias y pasarás victorioso en medio de las pruebas.
A través de ti Dios moverá montañas y alcanzará a otros por medio de la fe.
Si usas a diario estos productos de belleza, tu alma se mantendrá limpia y tu corazón será puro. Te saciarás de bien de manera que te rejuvenezcas como el águila.
El que alguien toque mi vida es un privilegio. Tocar la vida de alguien es un honor, pero el ayudar a otros a que toquen sus propias vidas es un placer indescriptible.

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