viernes, 25 de noviembre de 2016

Reglas de Oro

Cuando estamos en la mesa, existen algunas pautas de comportamiento que debemos seguir si queremos demostrar nuestra buena educación y respeto hacia los demás.

Nuestros buenos modales deben estar presentes en todo momento, no debemos limitarnos a mostrarlos únicamente cuando estamos entre amigos o más aun en reuniones de tipo profesional, debemos lograr que se convierta en algo natural y que forme parte de nuestra vida cotidiana.

Estos son algunos consejos para evitar los errores más comunes que se cometen en la mesa y que jamás pasan desapercibidos.

• Para empezar a comer, se debe esperar la señal del anfitrión o la anfitriona.

• Cuando tomamos la servilleta para extenderla sobre nuestro regazo, no debemos sacudirla o hacer movimientos exagerados, nuestros movimientos deben ser discretos.

• Nunca debemos apoyar los codos en la mesa.

• Debemos adoptar una postura recta sin descansar la espalda en el respaldo de la silla.

• Cuando comemos, el alimento se lleva a la boca, no la boca al alimento, siempre mantener una postura erguida.

• Jamás se debe tocar ni tomar con las manos los alimentos que están en las fuentes.

• No está bien revolver la fuente buscando o escogiendo la mejor presa o la mayor porción.

• No se lleva a la boca nada directamente de la fuente, el alimento debe ser servido en nuestro plato para recién poder hacerlo.

• No debemos soplar los alimentos cuando están calientes, si es necesario se debe esperar a que enfríen por si solos.

• Cuando tomamos algún alimento de la fuente, no debemos llenar el plato como si fuera la última vez.

• No se debe colmar demasiado la cuchara o el tenedor.

• No tomar bocados demasiado grandes ni introducir otro sin haber antes pasado el anterior, además de dar una pésima impresión, corremos el riesgo de deformar el rostro.

• No es correcto mezclar los alimentos para comerlos, cada variedad se debe llevar a la boca por separado, ni siquiera las ensaladas.

• No debemos comer hasta la última migaja o gota de salsa.

• No hacer ruidos al masticar.

• No sorber la sopa ni las bebidas produciendo sonidos desagradables.

• No pretender pasar por gran conocedor haciendo demostraciones al beber el vino con gestos de sommelier, es molesto ver este tipo de actitudes.

• No beber echando la cabeza hacia atrás.

• Antes y después de beber debemos limpiar nuestros labios con la servilleta.

• No se dan muestras de impaciencia entre un plato y otro.

• Debemos seguir el ritmo de la comida, no es bueno exagerar con la conversación en lugar de comer, no olvidemos que el siguiente plato será servido una vez que todos hayan terminado.

• Si su alimento sabe mal, con toda discreción se devolverá el trozo en el interior de la servilleta procurando que pase desapercibido ante las demás personas, esto es algo que jamás debe ocurrir, la anfitriona tendrá tanto cuidado, que nunca se la pasará por alto un descuido de tal naturaleza.

• Cuando hemos terminado, no debemos apartar el plato vacío hacia los lados, se debe esperar a que sea retirado por el personal de servicio.

• Jamás debemos utilizar los molestos y desagradables palitos o mondadientes, debemos desecharlos de toda mesa y erradicar esa pésima costumbre.

• No peinarse ni arreglarse los cabellos en la mesa.

• No pintarse los labios ni retocarse el maquillaje.

• No limpiarse la nariz, es preferible excusarse y salir un momento si el caso así lo requiere.

• No se debe preguntar cómo fue preparado un plato.

• No se dan vuelta los platos para ver de qué marca son, ni se miran los vasos a trasluz.

• Apagar el celular antes de pasar a la mesa.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Cáliz, fuste y etiqueta

Una creencia muy común es que cuando se toma vino blanco, la copa debe ser sostenida por el tallo (fuste, espiga), mientras que en el vino tinto, el cáliz debe hacerse reposar en la palma de la mano, con la espiga entre los dedos centrales.

Además que esta idea la vemos reforzada por lo que constantemente vemos en películas donde los actores, creyendo ser muy respetuosos de la etiqueta, lo hacen de este modo. La justificación que se da es que de esta manera, se le traspasa parte del calor de la mano al vino, pero bueno, no todo lo que se ve tan elegante y lleno de glamour en la pantalla grande es correcto, ni James Bond se salva...

¿POR DÓNDE DEBO SOSTENER MI COPA?

La copa nunca debe tomarse por el cáliz. En primer lugar, si el vino está servido a la temperatura correcta, no hay razón alguna para aumentar su temperatura, y más bien, puede ser contraproducente, además de ello, es de muy mal gusto manchar la copa con la grasa natural de nuestras manos, es para eso que las copas tienen el tallo o espiga… para tomarlas de allí.

José Rafael Arango, renombrado sommelier colombiano, dice que hay tres formas de tomar la copa:

• Quienes lo hacen de la base, entre los dedos índice y pulgar, son los “profesionales”.

Y es que evidentemente el pie o base de la copa está reservado únicamente para los expertos catadores, quienes a través de esta forma de sostener la copa, entre otras cosas, pueden hacer movimientos especiales y darle el impulso circular que requiere para liberar todos sus aroma y describirlo mejor.

• Quienes la toman por el tallo o espiga, son los “conocedores”.

Los dedos Índice y medio deben estar por enfrente del tallo, el pulgar, el anular y el menique por detrás del mismo, de esta forma logramos hacer contrapeso para que no se nos vaya a voltear la copa de vino, principalmente si somos principiantes.

• Quienes la toman del cuerpo o cáliz, son los “chicheros”.

La parte ancha o cáliz es el recipiente que contiene el líquido, pudiendo ser agua, vino, cava, champán, etc.

Si tomamos la copa por el cáliz o cuerpo, lo único que logramos es que el vino se caliente con el calor de nuestra mano además de dejar nuestras huellas y marcar toda la copa y esta, debe tener siempre un aspecto perfectamente transparente y prolijo además la única copa que se “abraza” es la copa de coñac o brandy que se cubre con la mano para templar y mantener tibio su contenido.

ALGUNAS RECOMENDACIONES

Antes de beber, debemos limpiarnos los labios con la servilleta para evitar dejar cualquier tipo de marca en la copa, como dije líneas arriba, la copa debe permanecer limpia y transparente.

Al terminar de beber debemos hacer lo propio, utilizar la servilleta para limpiarnos los labios.

Muchas personas piensan de manera equivocada que el dedo meñique se lo debe mantener paradito o fuera, piensan que es lo correcto o peor aún piensan que es una muestra de delicadeza y exquisitez, sin embargo, jamás debe estar parado cuando sostenemos una copa incluso tasas, vasos y cubiertos.

Si cae algo dentro de la copa la mejor opción es pedir que nos la retiren y la cambien por otra limpia. No sería correcto ponernos a “pescar” (con los dedos o con un cubierto) el “objeto” que ha caído dentro de la copa, a menos que sea un objeto de valor sentimental o económico como un anillo, una sortija y aun así, se lo deberá hacer en privado, nunca en frente de los demás.

Las copas, al igual que los cubiertos, jamás se deben compartir con otros comensales, dar de beber a otra persona de nuestra copa es poco apropiado.

Si hay un cambio de bebida lo correcto sería cambiar también de copa.

No es correcto trasvasar líquido de una copa a otra.

La regla de oro para saber qué tipo de vino va con cada tipo de comida es que, el vino no opaque el sabor de la comida, ni que esta haga que perdamos el paladar y los aromas del vino.

El maridaje puede ser por afinidad y por contraste o complementación y sin el ánimo de ingresar en el campo reservado exclusivamente para expertos sommeliers, me atrevo a decir que el mejor maridaje es cuando el plato y el vino casan perfectamente en nuestro paladar.

Por último, es de muy mal gusto sostener una conversación con una persona que se las da de experto conocedor de vinos y de estos hay muchos! estoy segura que la discreción y sencillez en las personas es más importante y un verdadero experto sabe dónde y cuándo hacerlo y, sobre todo, es muy capaz de demostrarlo si es necesario.

Efectos de la negatividad en nuestro organismo

Como bien sabemos, existen personas positivas y personas negativas en este mundo; las personas positivas influyen de manera benéfica y constructiva en las demás personas; en cambio, las personas negativas influyen de manera funesta en las personas que tienen la mala suerte de estar cerca de ellas.

Los efectos que producen las personas negativas con su presencia son siempre desagradables y se convierten en sensaciones de malestar y cuando se llega a casa producen inevitables y dolorosas peleas que no tendrían por qué ocurrir de no ser por la irradiación de energías de colores sucios y desagradables.

Como la importancia de nuestras imágenes mentales es vital, nuestras imágenes negativas que surgen por el solo hecho de pensar en esas personas, nos afectan, nos debilitan y nos producen un estado negativo o de depresión interna y es por eso que debemos evitar al máximo el contacto con dicho tipo de personas.

Existe un ejercicio mental con el cual se puede utilizar la imaginación para perdonar a esas personas y para neutralizar su influencia negativa; en este ejercicio mental creamos un conjunto de imágenes en las cuales las vamos perdonando una y otra vez y las vamos programando para que dejen de incomodarnos y esto se hace, visualizando en la misma imagen unas palabras que se le dice a la persona negativa para que deje de realizar su acción detestable o su acción manipuladora.

Un amigo sufría porque un pariente le invitaba a “farrear” casi cada fin de semana y eso le estaba trayendo muchos problemas en su hogar y lo peor, es que no podía decir que no y cuando hicimos la imagen mental en la cual perdonaba a su pariente que le daba invitaciones en forma de orden, agregamos algo a dicha imagen: mi amigo se imaginó diciéndole: “Te perdono por completo, pero quiero que me escuches con atención: voy a pedirte que no me invites más ni a tus fiestas ni a tu casa y que mantengas la relación buena conmigo”.

Después de hacer el ejercicio mental y de repetirlo unas cuantas veces, mi amigo se fue satisfecho entendiendo que había encontrado una solución en su mente y en sus imágenes mentales una escena de solución específica. Lo más extraordinario sucedió cuando en una ocasión le dijo a su pariente y a su esposa, en plena reunión familiar que les pedía y les informaba simultáneamente que ya no le inviten más a su casa ni a sus fiestas y agregó esto: “cuando me llaman por teléfono para invitarme me causan mucha perturbación y perturban la paz de mi hogar y por eso les pido que ya no me inviten y en esos términos nuestra relación va seguir siendo amistosa”.

Para sorpresa de mi amigo, la aceptación fue inmediata y bien recibida y de alguna manera, no han vuelto a llamar a su casa ni a molestarlo con sus invitaciones y cuando tienen que encontrarse en familia, lo hacen amablemente y la imagen mental de mi amigo ha producido la solución esperada y ahora toda esa familia vive mejor.

Si nuestras imágenes mentales son negativas y si no las modificamos, nos pueden producir más y más negatividad y es por eso que hay que actuar en el mundo de las imágenes y eso se aprende de alguien que sepa cómo hacerlo.

Para finalizar, debemos recordar que se puede imaginar o visualizar de forma deliberada cerrando los ojos y pronunciando palabras para crear escenas específicas que sean positivas y constructivas y verá cómo sus imágenes nuevas le producen positividad, sosiego y alivio.

¿Sabes pedir perdón?

Una de las frases más recurrentes en las parejas que tienen problemas en su relación es: “…nunca me pide perdón, ni reconoce sus errores. Se calla y espera a que se pase…”. ¿Es una buena estrategia? Seguramente quienes estén viviendo esta situación sepan, por experiencia propia, que se trata de un parche que se levantará de nuevo.

El tema del ‘perdón’ merece una reflexión un poco más profunda e ir más allá del “¿me perdonas? – claro”, y no haber dejado nada resuelto. Creo que con el tiempo, los pequeños reproches se pueden convertir en dinamita que puede hacer volar los cimientos de una relación. Entonces, ¿cómo pedir perdón si nos hemos dado cuenta que de forma consciente o inconsciente, hemos causado un daño a nuestra pareja?

Primero, tenemos que admitir que cometer errores y reconocerlo, lejos de ser una humillación o hacernos caer del pedestal en el que nos hemos colocado, es una forma de crecer, no solamente en madurez, sino a los ojos de la persona a la que amamos. Normalmente se salta a la defensiva con los clásicos “pues si era una broma, ¡cómo te pones!” o “¿me perdonas?”, de probada ineficacia.

Estaremos pidiendo perdón correctamente si lo hacemos de la siguiente manera:

• Describir las conductas que han podido provocar el daño

• Comprender los sentimientos de la persona dañada

• Proponer cambios para que no vuelva a ocurrir, no solamente promesas

• Generar la impresión de que estamos juntos en la tarea de crear la relación, no de imponerla o aguantarla

Un error que se suele cometer, generalmente en el entorno de las personas que han regañado entre sí, es pedir a la persona dañada – e incluso a veces exigir- que sea ella quien perdone. Muy pocos tienen la valentía de dirigirse a quien ofendió para exigir que presenten disculpas y por supuesto, cambios.

Por otro lado, se estará capacitado para perdonar cuando se pueda asumir lo ocurrido, aceptando la realidad como es, y entendiendo -que no justificando- lo ocurrido. No obstante, uno no tiene la obligación de perdonar cuando alguien le pide perdón. No tiene por qué volver a exponerse a un daño si no tiene la seguridad de que no va a volver a ocurrir, pues estaría siendo imprudente consigo mismo. Y esta decisión es libre y respetable.

En el caso de encontrarse ante un perdón elaborado, meditado, y reflexionado, se estará en mejores condiciones de poder admitirlo. Ambas partes deben entonces hacer el esfuerzo, por un lado, para introducir los cambios propuestos y por otro, para no volver a sacar el asunto una y otra vez, a modo de castigo permanente.

El perdón se encuentra en los cimientos de las buenas relaciones profundas y constructivas. Pero una vez más, hay que aprender a hacerlo correctamente y que suponga en nuestras vidas una experiencia de crecimiento.

martes, 15 de noviembre de 2016

6 técnicas para parecer aún más inteligente de lo que es

Existen diversas técnicas comprobadas a ciencia cierta, que ayudan de forma eficaz a difundir un aire de inteligencia y fascinar a los demás con sus habilidades y competencias. El diario británico ‘The Independent'’ ha recopilado seis puntos clave para dejar a todos boquiabiertos.

1. MIENTRAS HABLA NO TENGA UNA BEBIDA EN LA MANO

Las personas que durante una conversación tienen en las manos una bebida alcohólica son percibidas como menos inteligentes que aquellos que no lo hacen, según un estudio de las Universidades de Míchigan y Pensilvania (EE.UU.). En uno de los experimentos varios gerentes, tras ver las fotos y transcripciones de una hipotética cena de entrevista, percibieron a los candidatos que habían pedido bebidas alcohólicas, como menos inteligentes y aptos para los puestos.

2. PÓNGASE GAFAS

Según un estudio de la Universidad de Viena, los que llevan gafas, sin o con montura, son considerados más inteligentes, pero menos atractivos, que aquellos que no las usan.

3. HABLE DE FORMA EXPRESIVA

Aunque trate de ocultarlo, estas 9 señales delatan que usted es una persona inteligente “Si dos individuos pronuncian las mismas palabras, pero uno habla un poco más rápido y más alto, con menos pausas y una variación en volumen más grande, este interlocutor será considerado como más energético e inteligente y con más conocimientos”, según Leonard Mlodinow, autor estadounidense del libro ‘Subliminal: Cómo su mente inconsciente controla su comportamiento’.

4. CAMINE CON LA MISMA VELOCIDAD QUE LOS OTROS

Según una investigación de la Universidad de Boston, las personas, que andan con la misma velocidad que las demás, son percibidas como más inteligentes y competentes.

5. VÍSTASE DE FORMA MÁS ‘INTELIGENTE’

Hajo Adam y Adam Galinsky, científicos de la Universidad de Northwestern (Illinois, EE.UU.), sugieren que “la ropa que llevamos no solo tiene influencia sobre los demás, sino también sobre nosotros mismos”. Su estudio ha comprobado que aquellos vistos de batas blancas típicas para laboratorios, aciertan más en pruebas que requieren mucha concentración.

6. ADMITA LO QUE NO SABE

Según el efecto Dunning-Kruger, descubierto en 1999, las personas más competentes subestiman sus habilidades. Los autores del libro ‘Freakonomics’, Stephen Dubner y Stephen Levitt, aseguran que admitir lo que no sabe y prometer averiguarlo es algo que le puede hacer parecer más inteligente. Fuente: RT.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Pintar para descubrirte

No necesitas de muchos elementos, alista una impresión con este símbolo, lápices de colores y deja fluir tu creatividad. +Vida te explica los motivos de una práctica que poco a poco se va convirtiendo en la favorita por sus poderosos efectos.

Brinda paz interior. Según Olivier Fradin, artista del Centro Amaya, los mandalas son obras estéticas que ayudan a quien practica la meditación o solo busca el equilibrio y paz interior. Atrae a las mujeres que están más conectadas a su sensibilidad que los hombres, afirma.

Calma el estrés y la ansiedad. Pintar mandalas se ha convertido en una especie de terapia porque te lleva a una búsqueda de armonía interior, además calma el estrés y la ansiedad. Asimismo, Fradin resalta que también se utiliza como apoyo para sanar enfermedades como el autismo y la esquizofrenia, porque activa ambos lados del cerebro.

Trabaja diferentes áreas. La terapeuta Verónica Lis, del centro Elementos de Bienestar, explica que los mandalas son símbolos sagrados que además de meditar, también funcionan para trabajar en el área de la salud o el amor incondicional. “No hay que ser un experto para pintarlas. Solo hay que concentrarse”, dice.

Diagnóstico. A través de estos dibujos uno se conecta con el subconsciente y de ahí en adelante, se pueden trabajar diferentes ámbitos, detalla. Con el pintado de colores se pueden identificar las áreas en las que existe el miedo, situaciones incómodas, problemas, etc. Una vez identificados estos puntos se trabaja en ello para abrir canales de energía y solucionar los problemas.

Sin presiones. Fradin resalta que pintarlas debe ser un placer. Es más, la regularidad es una clave para mejorar desde un punto de vista técnico como terapéutico. “Mientras más pintas, mayores son los beneficios”, afirma.

jueves, 10 de noviembre de 2016

¿Qué hay tras el Síndrome de Peter Pan y el Complejo de Wendy?

Más allá del popular cuento de Peter Pan, parece que pueden existir hombres que siguen siendo niños a pesar de su edad, y mujeres que actúan como madres, en lugar de ser esposas. ¿Hombres Peter Pan y mujeres Wendy? ¿Es posible?

Se denomina Síndrome de Peter Pan al conjunto de rasgos que reúne aquella persona que no sabe o no puede renunciar a ser hijo para ser padre. Se trata de un hombre-niño que se resiste a crecer, a madurar, lo que provoca que sea incapaz de cuidar, proteger o llevar hacia adelante una relación de pareja. Son hombres joviales, simpáticos, deportistas, “el alma de la fiesta”, seductores e inmaduros puesto que no han integrado cuál es la diferencia entre haber crecido y ser adultos.

En cuando al complejo de Wendy, se refiere a un modelo de mujer que, al no conseguir controlar su propia vida, hace esfuerzos por controlar la vida de su pareja a través de una actitud maternal. Sin embargo, es mucho menos frecuente que el síndrome de Peter Pan.

Para los “Peter Pan” actuales, el paso del tiempo también es ineludible y ellos tampoco pueden escapar. Aunque su comportamiento se asemeje más al de un adolescente; muy divertidos, con inmensas ganas de disfrutar de todos los aspectos de la vida, tras esa apariencia se halla un hombre muy inseguro, con un terrible miedo al rechazo y/o al abandono, lo cual, por tanto, también lleva hacia su área afectiva.

Aunque, aparentemente, es una persona muy segura de sí misma, en realidad, necesita afecto inyectado en grandes dosis por lo que se convierte en ciertamente dependiente emocionalmente de su pareja. Pero, ay! si ella insinúa la posibilidad de formalizar su relación porque, entonces, “Peter Pan” empezará a pensar; compromiso, responsabilidad ¡horror,crecer!…se asustará, se abrumará, y , es más que probable, que la pareja rompa, mejor dicho…que “Peter Pan”, vuele…Si, casualmente, su pareja es una” Wendy”…cada uno acabará volviendo a casa de sus respectivos padres.

Si a “Peter Pan” le va bien en la vida, puede seguir en dicho ciclo durante mucho tiempo pero no para siempre. Porque, como todos, llega un momento en que nos asentamos, miramos hacia atrás, valoramos y reflexionamos…y allí sufrirá una crisis

CÓMO SABER SI ERES UN “PETER PAN”

• Deseos de ser cuidadoso, mimado, que le den lo que pida, ya que piensa que su entorno está para satisfacer sus demandas, todas ellas, supuestamente, muy urgentes.

• Recibe, pide, critica pero nunca ama, da, elogia.

• No se puede comprometer, ni ve que tenga la obligación de cumplir una promesa.

• Sus necesidades básicas deben ser cubiertas por otra persona. Esa persona suele ser la pareja pero, también, puede ser la madre o una hermana.

CÓMO SABER SI ERES UNA “WENDY”

• Le gusta sentirse imprescindible.

• Evita constantemente que el otro se enfade y, si lo hace, siempre encuentra una excusa para su mal comportamiento.

• Le gusta, insiste en hacer todos, todos los recados de la familia.

• Cuando su pareja, su hijo, su padre, su hermano vienen del trabajo, de la escuela, les hace “psicoterapia” y “fisioterapia” en una misma sesión.

• Siempre te pide perdón, incluso, por cosas que no ha hecho.

CÓMO MEJORAR EL SÍNDROME DE PETER PAN Y DE WENDY

• Tolerar las frustaciones, sin victimismo, sin dramatizar.

• Preocuparse por el bienestar de los seres queridos.

• Aceptar los compromisos.

• Entender que cuando se toma una decisión, siempre implica una pérdida

• Entender que somos los responsables de nuestras emociones; los otros no son culpables de que estemos tristes, por ejemplo, nosotros estamos tristes.

• Las relaciones interpersonales deben ser recíprocas; no esperen lo que no están dispuestos a dar.

• No eres menos que el otro por darle las gracias por algo que ha hecho; al otro le hace sentirse valorado y tú, Peter Pan, y tú, Wendy, aprenderás a volar…