viernes, 24 de febrero de 2017

¿Por qué son apáticas las personas?

La vida ofrece un conjunto de premios claros, coloridos, ricos y muy satisfactorios, visibles solo al espíritu vivo, despierto y deseoso de vivir. La vida es un don para los espíritus valientes y con un sueño en su interior; un sueño de mejora diaria e ilimitada, un sueño de llegar a ser una persona mejor, de crear una familia mejor, una patria mejor y en definitiva un mundo mejor.

Nada cambia si la mente no cambia; como sabemos, cada individuo es el producto de la educación que recibe y del estado en que se encuentre su conciencia, por lo tanto, una persona solo puede llegar a ser excelente, cuando decide hacerse cargo de su propia auto educación, mientras no se dé cuenta de este hecho, seguirá nadando dormido en las aguas de la mediocridad y de la apatía.

El dormir cuando uno debería estar aprendiendo o produciendo es signo inequívoco de mediocridad y miseria mental, los espíritus apáticos son negativos y tontos, creen que viven de la nada y no valoran el esfuerzo que hacen los progenitores para mantenerlos con vida; sin embargo, la vida tiene otros planes, quien no decide tomar la iniciativa para responsabilizarse de su autoeducación, educación y de su propia vida, acaba por convertirse en alguna forma de mendigo que tiene que beber a diario el resultado de sus malas actitudes y decisiones; por el contrario, quien decide despertar, interesarse, informarse, puede abrir las puertas de su inteligencia y buena voluntad hacia un mundo real, un mundo donde todo es posible y donde puede realizar hasta el más grande de sus deseos.

El mundo positivo es una realidad que se puede experimentar en lo profundo de la mente, ahí solo existe positividad, por eso es necesario, como primer paso para aprender esta actividad, aprender el acto de relajarse profundamente y experimentar por sí mismo esta verdad.

El uso de sustancias como el alcohol, el tabaco u otras drogas, son intentos estériles de obtener relajación y poder energético; hasta ahora no se ha visto a nadie triunfar en la vida con la práctica de vicios ocultos o encubiertos, los vicios destruyen a la persona y a su núcleo familiar y le producen el más infame de los fracasos, el fracaso de su ser espiritual.

Si usted quiere empezar a despertar de su letargo, puede comenzar pensando con el poder de la evocación repetitiva, un pensamiento básico y poderoso, piense y repita dicho pensamiento durante siete días y descubra lo que su pensamiento puede manifestar, el pensamiento es el siguiente: “Cada día estoy más despierto al poder de mis pensamientos pensados determinadamente”.

Como primer paso, lea la afirmación, una y otra vez, hasta memorizarla, hasta tener dominio total del pensamiento memorizado, recuerde la norma básica de un triunfador: “Un triunfador debe dominar por completo todo conocimiento que aprende”; si usted ha decidido convertirse en un triunfador, recuerde que su oficio, de hoy en adelante será triunfar, triunfar en todo campo en el que aplique su inteligencia y su voluntad, imagine qué sería de nuestra patria si todos fuéramos triunfadores y dése cuenta de que esta idea no es una imposibilidad, solo se requiere de esfuerzo personal, de sinceridad y de buena voluntad, pues por cada persona que conoce la positividad, la sociedad mejora en su conjunto.

Potenciar tu imagen personal


Opciones para todos los bolsillos y todas las edades, como siempre, hay para todos los gustos. Lo importante es ubicar siempre las opciones que mejor se adapten a tus necesidades y a los cambios de imagen personal que quieras hacer.

Cuando hablamos de imagen personal, hablamos de la imagen adecuada para cada una de nosotras. Refleja la manera en que queremos relacionarnos con el mundo y con los demás. Así de importante es.

Tu imagen es lo primero que ven los demás de ti: lo que proyectas. Y con los demás nos referimos a una gran variedad de audiencias que perciben tu imagen personal: tú misma, tu familia, tus amigos, pareja, posibles amigos o parejas, compañeros de trabajo, jefes, futuros jefes o colegas, vecinos, aliados, empresas con las que trabajas, clientes, compañeros de clases, etc.

ELEMENTOS QUE CONFORMAN TU IMAGEN PERSONAL

Cuando hablamos de este tema pareciera que hablamos de estética y belleza solamente y esto no es así. Mientras la belleza es una percepción mucho más subjetiva, la imagen personal se basa en unos factores concretos: la personalidad, el carisma, vestuario, actitud y la credibilidad.

• Tu imagen personal debería ser un reflejo de tu personalidad, ayudarte a mostrarte tal y como eres para que los otros puedan percibirte. Lo ideal es conseguir una imagen que potencie tus virtudes y muestre tus ganas de mejorar las cosas menos buenas.

• El carisma se va trabajando cada día, con actitud positiva y las ganas de mejorar. Se refleja en tu actitud y tiene un impacto en tu imagen personal. Tu imagen se ve potenciada con tu actitud.

• En cuanto al vestuario, por supuesto, es muy importante para la imagen personal. Escoger elementos correctos y adecuados para ayudarte a mostrar tu personalidad y mejor actitud.

*Mira por qué la ropa es un reflejo importante de tu estilo de vida.

• El cómo conjugues todo lo anterior te dará credibilidad. Esa sensación de que todo encaja. La percepción para las personas que conozcas -tanto en lo privado como lo profesional- de que eres una persona confiable y transparente.

Si uno de tus objetivos para 2017 es potenciar tu imagen personal, es clave comenzar a analizar y conjugar estos cuatro aspectos.

En lo particular, yo tomo apuntes de todo. Escribo las palabras con las que creo que me perciben, y adjetivos con los que me gustaría ser percibida. Si además puedes pedir ayuda a terceros (amigos, familiares), podrías apuntar también percepciones reales que tienen los demás sobre ti. ¡Podrías sorprenderte!

Apunta qué actitud quieres mantener y cuál es tu estilo personal. Luego, quedará adaptar tu vestuario y hábitos a lo que quieres proyectar.

HÁBITOS PARA POTENCIAR TU IMAGEN PERSONAL

En lo personal, creo que cambiando algunos hábitos podría mejorar mi imagen personal. Por ejemplo:

• Hacer ejercicios, para ayudarme a mantenerme en forma. No sólo será beneficioso para mi imagen, sino para mi salud.

• No salir de casa sin arreglarme. A veces con las prisas salgo con un aspecto bastante descuidado… Esto tiene que acabarse. Para hacer ejercicios, la compra, o lo que sea, tengo que intentar mejorar mi imagen personal.

• Adaptarme a los cambios. Yo, por ejemplo, este año me caso, me mudo y comienzo una nueva vida. Quiero comenzar a mostrarme y crear nuevas relaciones en este nuevo espacio. Para esto, tengo que arreglarme más y no descuidar mi apariencia.

• Mejorar mis rutinas de belleza: cuidar más mi cara y mi cuerpo. Ocuparme por lucir una piel cuidada y saludable.

• Arreglarme más. No sólo en más ocasiones, sino más. Incorporar el maquillaje a mi vida. Destacar más mis virtudes. Quiero lucir más interesada en mí misma y más segura.

• Ponerme guapa a diario. Soy Autónoma y, como tal, trabajo desde casa. Este año intentaré arreglarme incluso para trabajar desde casa y también buscar nuevos espacios externos para trabajar que me obliguen a salir y arreglarme más. Disminuir los días de trabajo en pijama.

• Organizar mi armario de una forma mucho más productiva. Tener todo mejor organizado para que me sea más fácil y rápido encontrar las prendas claves y arreglarme mejor en menos tiempo.

• Mejorar mi look. Quiero verme este año más elegante y sofisticada. Deshacerme de accesorios y ropa que ya no cuadran tanto con lo que quiero proyectar.

• Ser mucho más selectiva en las compras. Declinarme siempre por las piezas que realmente aporten a mi imagen personal.

• Sacar mucho más provecho a mi armario y a todo lo que tengo.

ALGUNOS CONSEJOS

• Parte siempre de un objetivo. Pregúntate para qué quieres mejorar tu imagen personal. Mientras más claros estén los objetivos, mejor podrás dirigir el cambio.

• Identifica (y apunta) lo que te gusta y lo que no te gusta de tu imagen actual.

• Sé realista con lo que puedes y no cambiar.

• Saca provecho a tus peculiaridades.

• Sigue siendo fiel a ti misma.

• Haz una buena limpieza de armario. Seguro tienes más cosas de las que crees, sólo tienes que aprender a sacarles provecho.

• Quiérete más: cuídate, toma agua, apégate a los hábitos saludables.

• Elabora un plan de acción realista.

viernes, 17 de febrero de 2017

Lee malas noticias sin que te domine el pesimismo



“No veo noticias por salud mental”, es la excusa de mucha gente que prefiere vivir desinformado pero más tranquila. Hoy termina una semana en la que hubo bloqueos, enfrentamientos en Achacachi, atracos, violaciones, paros en centro de salud y familias que perdieron sus casas por el derrumbe de un cerro. ¡Como para tener ganas de no saber nada!
El sicólogo británico Graham Davey, citado por el periódico Huffington Post, dice que ver noticias sobre violencia o muerte intensifica las preocupaciones y la ansiedad, además de afectar a la forma en la que interpretamos el mundo y cómo interactuamos con él.

Qué puedes hacer
Vivir contento cuando todas las mañanas se reciben malas noticias, no es fácil pero puedes recurrir a otras técnicas para equilibrar tu estado de ánimo. El Huffington Post recomienda balancear lo malo con lo bueno: escuchar música que te guste, buscar cosas positivas para leer, evitar exponerte demasiado a imágenes violentas y rodearse de personas optimistas.

Huir no es la solución
Cerrar el periódico y apagar la tele no es la salida. La supuesta calma que da el no enterarse de nada tiene efectos negativos en la sociedad. El pensador alemán, Bertolt Brecht advertía, a mediados del siglo XX, que el peor analfabeto era el que se quedaba al margen de la información porque, al no estar al tanto de lo que pasa a su alrededor, no participa en los acontecimientos ni en la toma de decisiones y que esa ignorancia hace posible la aparición de males sociales, como la corrupción, el abuso de poder y otros

jueves, 16 de febrero de 2017

No querer crecer, un trastorno emocional



Adultos cuyo comportamiento es similar al de un adolescente, ese que evade responsabilidades y venera la juventud. ¿Te suena familiar?, si conoces a alguien así, quizá no se trate de un estilo de vida o rasgo de personalidad, sino que padezca el síndrome denominado de Peter Pan.

“Se caracteriza por la inmadurez en aspectos psicológicos y sociales. La persona suele ser narcisista. Es fácil de identificar al ver a un hombre o una mujer que supera los 30 años y tiene reacciones como las de un chiquillo caprichoso”, detalla el psicólogo Roberto Peña.

El Síndrome de Peter Pan es un término acuñado hace pocos años y un concepto nuevo en la psicología. “Quienes lo sufren no son conscientes de su trastorno. Van dejando pasar los años, hasta que un día surge un suceso en sus vidas que los obliga a replantearse su comportamiento y allí descubren que no saben enfrentarse con el mundo real como los adultos que son”, explica la psicóloga Lizette Gallegos.

Y aunque el tiempo no pasa en vano, para quienes experimentan este trastorno la representación internalizada de su yo será la misma que la de su infancia. “Si fue excesivamente consentido, socapado y no corregido seguirá así por siempre. Esto le traerá problemas al relacionarse”, advierte Peña.

El terapeuta precisa que este tipo de síndromes revela la permisividad de los padres y abren el debate sobre cuán importante es educar a los hijos con límites y responsabilidades. “El síndrome refleja a un sujeto dependiente y con una fuerte negación del envejecimiento”. La vida tiene etapas marcadas y si sientes que te quedaste en una, lo mejor es consultar con un psicólogo para seguir creciendo.

¿Qué es SPP?

El Síndrome de Peter Pan es un trauma que bloquea la madurez emocional. El o la afectada crece con normalidad, su inteligencia se desarrolla, pero su corazón queda en la infancia, como Peter Pan, que se encierra en un mundo maravilloso, lejos de los problemas de los mayores... Aparece al inicio de la adultez.

¿Cuándo nace?

En la infancia, de una carencia afectiva o de la excesiva permisividad paternal.

¿Cómo salir?

Se necesita tiempo y aprender a quererse. En los pasos es importante comprender que es una enfermedad. Conocer y reconocer los sentimientos. Encontrar el momento del bloqueo emocional. Considerar iniciar una terapia. Fuentes: Roberto Peña (psicólogo) y Lizette Gallegos (psicóloga)

miércoles, 15 de febrero de 2017

Lecturas sutiles La venganza una respuesta fallida ante la frustración

La venganza es un sentimiento que intenta mitigar el profundo dolor que se experimenta frente a una frustración.

Ante lo insoportable, angustiante de la insatisfacción el sujeto intenta resarcirse planeando su venganza, algo que ponga al que supone responsable de su tristeza, en las mismas condiciones.

Que otro sufra, que se sienta humillado, que padezca el mismo maltrato.

Freud en “Introducción al Narcisismo” plantea que el sujeto enfermara, si por causa de su frustración no puede amar. En los casos de venganza, lejos del amor, nos encontramos con la contra cara, el odio que busca encarnarse en un

destinatario.

El sujeto con su sed de venganza, lejos de amar alimenta el odio. Por este motivo, toma una aparente distancia de la triste realidad en la que habita y se dedica a que prolifere su hostilidad planeando estrategias que tengan como único destino el perjuicio del rival.

Freud en la disolución del complejo de Edipo afirma que el rival es aquel que representa para el niño un obstáculo frente a su satisfacción. En estos casos, como una suerte de repetición de aquellas experiencias vivenciadas durante la infancia, aparece un nuevo rival hacia quien dirigir su furia.

El sujeto procura mediante la venganza obtener un alivio de su malestar causado por la frustración, una salida frente a lo insoportable de las interminables preguntas del neurótico.

En lugar de los interrogantes es tomado por los laberintos tramposos poblados de amplias variedades de ideas crueles, que en la mayoría de los casos no se llevan a cabo y que son solo una respuesta infantil frente a la angustia castratoría.

El Otro pasa a ocupar la mayor parte de su interés, está pendiente, calcula, observa que le puede llegar a molestar. Ese otro odiado pasa a ser la idea central de su preocupación, de este modo, intentando perjudicarlo, se perjudica, ya que su realidad comienza a tener un objetivo, lejos de obtener satisfacción, intentando elaborar su dolor, es nuevamente víctima de otro engaño, supone que el alivio llegara luego de producirle sufrimiento al rival.

¿Y después qué?, ¿Cuál será la nueva meta?

Creo que la principal dificultad consiste justamente en la meta, que de no poder llegar a sublimarse alcanza niveles verdaderamente destructivos, que en la mayoría de los casos termina atentando contra el propio sujeto. Es común en los casos de crímenes por venganza que luego de cumplirse con el objetivo, muere quien lo lleva adelante, ya sea por suicidio o por enfermedad. Lo intenso, constante de la pulsión de muerte no logra saciarse, siempre se pone en marcha un nuevo desafío, que aunque en apariencia simulen ser disimiles, en el fondo son muy similares. Se trata de fuerzas que se originan y nutren de la misma fuente, lo mortífero, el tanatos, eso que se pone en marcha de forma feroz y que no llega a ser tamizado, descargado e inviste en forma atroz.

Por lo tanto lejos de superar la frustración, la venganza como un intento infantil de superar el malestar, arrastra al sujeto a su propia destrucción, ya que ese sentimiento hostil es la ruta directa que lo conduce a la enfermedad o a la muerte.

Que te importe quien te aporte

“Que te importe quien te aporte”. Es posible que esta expresión te suene algo drástica. Para ello, y en primer lugar, deberíamos definir lo que encierra el concepto de aportación personal.

Nos aportan todos aquellos que son sinceros de actos, voz y voluntad. Las relaciones humanas, lejos de ser un intercambio a base de “tú me das yo te doy”, es algo que va más allá de todo bien material.

Estamos hablando de emociones, y en especial de emociones positivas que favorezcan nuestro crecimiento personal con ese intercambio de experiencias, y pequeños momentos que alzan universos enteros.

Vivimos en una sociedad compleja cargada muchas veces de intereses personales e individualismos. El día a día está regido a menudo por la competitividad, e incluso por las ansias de posesión. Hay quien ansía controlar a sus pareja por miedo a perderla, padres que sobreprotegen a sus hijos, amigos que dominan a amigos por miedo a la soledad, por temor a perder un apoyo incondicional y cotidiano.

En muchas de nuestras relaciones interpersonales pesa un sibilino egoísmo del que somos conscientes y que sin embargo, soportamos. ¿Qué podemos hacer ante estas situaciones? ¿Cuál es la forma más efectiva de actuar? Que te importe quien te aporte…

Aprender a construir relaciones positivas

Tenemos muy claro que no se trata solo de alejarnos de todos aquellos “que no nos aportan nada”. La vida real no es como en las redes sociales, donde existe la opción de “eliminar o borrar amigos”. Se trata de dar más importancia o menos…

Es muy posible que algún familiar tuyo, lejos de enriquecer tu vida, te la llene de malestares. O que tengas un compañero de trabajo algo negativo, derrotista y crítico. No podemos borrarlos de nuestro día a día.

Se trata, simplemente, de no darles la importancia que merecen. Evitar que te afecten sus actos o sus palabras, siempre y cuando, no crucen el límite de tu integridad emocional o psíquica, en ese caso, la distancia sería más adecuada.

Ahora bien, ante este tipo de personalidades donde su toxicidad no sale de la zona crítica, lo mejor es no darles poder: ni en tu vida ni en tus pensamientos. Marca límites. Porque de hacerlo, de permitir que te afecten, acumularás un estrés físico y emocional muy peligroso.

La clave de esta permisividad, de esta forma de conseguir que te importe quien te aporte, es construir relaciones positivas. Te explicamos cuáles son los pilares básicos:

1. Construye apegos saludables

En nuestro espacio te hablamos muy a menudo de la importancia de “evitar apegos“. Bien, la esencia está en saber diferenciar los apegos que nos ocasionan sufrimiento de esos apegos saludables, donde se construyen los vínculos de crecimiento.

Debemos favorecer apegos basados en la confianza y no en la ansiedad, es decir, en el miedo a ser abandonados o traicionados. Es vital que exista una armonía basada en la madurez y el respeto mutuo.

2. Saber satisfacer las

necesidades básicas

Negar que todos tenemos necesidades es ponernos una venda en los ojos. Para que alguien nos importe de verdad, debe existir un adecuado intercambio de ganancias personales:

Un respeto mutuo y la seguridad de que no vamos a ser sancionados, juzgados o rechazados al expresar nuestros pensamientos. Esta sensación es la que suele aparecer en especial a nivel de familia, cuando sabemos que no se van a respetar nuestras opiniones o acciones.

Muestras de afecto cotidiano: es esa sensación de complicidad que disfrutamos con nuestras amistades, el cariño altruista de nuestras parejas… Es ofrecer afecto de forma libre, el arropar y dejarnos envolver por un sentimiento íntegro de cercanía.

3. Poder afrontar determinados problemas

En ocasiones, cuando tienes un problema, alguien cercano a ti en lugar de aportarte estrategias, o simplemente ponerse en tu lugar para comprenderte, te recriminan determinadas cosas. Son esas personas que lejos de ayudarte, te hunden más aún. Intenta marcar distancia en estos casos, y elige bien quien se acerca a ti en esos momentos.

Las relaciones positivas tienen como esencia el disponer de una armonía interna donde los problemas lejos de ser obstáculos, son oportunidades personales donde ofrecer ayuda, aprender y fortalecer aún más el vínculo. Si alguien de tu contexto más cercano no acepta el hecho de que hayas cometido ciertos errores, no será una relación saludable ni emocionalmente segura.

Te enfrentas siempre a su “dura vara de medir”, donde no caben equívocos, donde no se te concede la oportunidad de ser mejor.

Evita este tipo de relaciones, que no te importe marcar distancia o más aún, desactivar la posible influencia que puedan tener en ti.

Las personas nos equivocamos, erramos, asumimos faltas y avanzamos para crecer personalmente.

Todos aquellos que te quieran tal y como eres, con tus aciertos, faltas, manías y grandezas, son personas que aportan luz a tu vida. No las pier das, agárrate con fuerza a la cola de sus cometas…


Cómo conseguir siempre lo que quieres



Conozco a una mujer que siempre logra que otros hagan lo que ella quiere. Consigue que ejecutivos atareados le den sus tardes, sus ideas y su dinero. En varias ocasiones, me ha persuadido de que haga cosas por ella, y ha convencido a muchos más.

Me encontré con ella el otro día y le pregunté cuál era su secreto. “No es difícil”, me dijo. “Sólo digo por favor y gracias”.

En realidad, no es tan sencillo. La mayoría de las personas saben decir por favor y gracias, o creen que saben hacerlo. Casi todo el mundo aprendió a decir estas frases antes de ir a la escuela primaria. Pero casi nadie aprendió cómo hacerlo correctamente.

Tomemos en consideración el perfectamente cortés correo electrónico que recibí recientemente de un hombre que conozco muy poco. Comenzaba: “Este año me estoy asociando con XXX para lanzar el segundo congreso anual YYY. Yo sé que usted está muy ocupada, pero nos encantaría que el sábado dirigiera una sesión sobre las mujeres en los negocios”.

Prosiguió a describir detalladamente el tema del año y ofreció un enlace a un video del evento del año anterior. “Déjeme saber si esto es factible”, concluyó.

No era factible. ¿Por qué iba a sacrificar un sábado en base a un video de un congreso similar al del año anterior?

La longitud del mensaje me inquietó y me dieron ganas de presionar la tecla de borrar. El hecho de que me recordara que estoy ocupada simplemente me ofreció un pretexto para decir que no podía hacerlo.

Ahora, consideremos el correo electrónico de otro conocido. Su línea de asunto decía: “Si sólo usted pudiera…” y el mensaje prosiguió con “… participar en nuestro panel sobre xxx. Tenemos muchas personas inteligentes y valiosas que van a hablar, y necesitamos su ingenio para animarlo. Por favor, diga que sí”.

Lo que esto hace es ir al grano, y el grano es la adulación. La única forma verdaderamente eficaz de decir por favor es usar halagos.

No hay peligro de exagerar. No hay ningún nivel en el cual el halago deje de funcionar, según un estudio de Jennifer Chatman de la Universidad de California, Berkeley.

Además de ser halagador, el perfecto "por favor" tiene que lograr que te sientas no sólo deseado, sino también requerido. Leí el mensaje y dije que sí inmediatamente. Yo entendí el grado de manipulación que había utilizado, pero no pude evitarlo.

Acertar al decir "gracias" es igual de fácil, pero también es igual de infrecuente. Consideremos el siguiente fracasado intento que cayó en mi buzón de entrada recientemente: “Gracias por hablar en nuestra función la semana pasada y donarnos su tiempo. La reacción fue excelente y esperamos que lo haya disfrutado”.

Este mensaje era cortés y profesional. No obstante, no logró su objetivo en lo más mínimo. Para empezar, se tardaron demasiado tiempo en enviarlo; un correo electrónico de agradecimiento debe ser enviado en cuestión de horas, no semanas.

De la misma manera, agradecer a alguien por su tiempo es singularmente desagradecido. Donar tiempo no requiere ninguna habilidad. Decir que la reacción fue excelente era demasiado ambiguo para ser convincente. Y en vez de preguntar si yo lo había disfrutado, habría sido mejor atestiguar lo mucho que ellos disfrutaron de mi presencia.

Al rechazar este mensaje, sentí el espíritu de mi madre. Ella era un verdadero demonio de las cartas de agradecimiento.

Cada año, el 27 de diciembre nos obligaba a sentáramos a escribir cartas a todos los que nos habían hecho un regalo de Navidad. Teníamos que especificar cuál era el regalo, proclamar cuánto nos había gustado, y (esto era lo más difícil) teníamos que decir por qué.

Cuando habíamos terminado de expresar nuestro agradecimiento, teníamos que seguir escribiendo hasta la mitad de la segunda página antes de despedirnos con la firma. Tres de los cuatro principios de mi madre se aplican a un correo electrónico de agradecimiento. Debes dar las gracias por algo específico. Decir por qué te gustó y expresar tu agradecimiento con prontitud. Lo único que ha cambiado desde entonces es que ya no tengo que seguir parloteando por página y media. De hecho, mientras más corto sea el mensaje, mejor.

Y eso fue exactamente lo que hizo mi persuasiva amiga. “Extraoooordinario”, decía la línea de asunto del correo electrónico de agradecimiento que me aguardaba en el buzón de entrada cuando me desperté al día siguiente. “Gracias por dar vida a la tarde y por tu ardiente ingenio y sentido común. Eres nuestra propia Tina Fey”.

En realidad, yo había actuado sin distinción. Yo lo sabia y ella también. Ambas entendíamos su juego, pero no importa. La próxima vez que ella me pida hacer algo, diré que sí.