jueves, 25 de agosto de 2016

7 daños que la envidia genera en tu cuerpo



Históricamente la envidia forma parte de los siete pecados capitales, este sentimiento que para nadie es un secreto de ser muy insano, puede ocasionar una serie de daños a su poseedor, incluso según avala la ciencia puede manifestarse a través de males en el cuerpo

Las personas que sienten envidia generalmente se encuentran insatisfechos con sus logros, por eso los comparan con los de otros. Esto produce un sentimiento de rencor que conlleva una actitud crítica y manipuladora.

Diversos estudios han comprobado que este sentimiento negativo puede manifestarse a través de males en el cuerpo, los cuales pueden hacerse presentes con múltiples síntomas. Aquí la lista de los 7 daños que la envidia genera y que fue publicada en la revista VIU!pe.

¡Toma nota!

1.LA POSTURA
Cuando se siente envidia la postura de la persona cambia completamente, esta se vuelve rígida y tensa. Lo cual genera que el tronco se mueva hacia atrás mostrando movimientos de rechazo. Este tipo de tensión puede ocasionar dolores en las articulaciones y espasmos musculares.

2. SALUD BUCAL
Una investigación llevada a cabo por la Universidad de Helsinki reveló que los sentimientos negativos ocasionan que las personas aprieten los dientes o los rechinen inconscientemente, lo cual favorece al desgaste dental y puede generar problemas de oclusión.

3.OJO CON EL SISTEMA INMUNE
El sistema inmune también puede verse afectado por culpa de la envidia, ya que este se tiende a debilitar ocasionando que la persona sea más susceptible a las enfermedades o infecciones gastrointestinales.

4.ANSIEDAD
Cuando se siente envidia se sufre mucha ansiedad debido a que se ve a la otra persona como un desafío, por culpa de ello puede surgir sequedad en la boca, mareos, fatiga, palpitaciones rápidas del corazón, temblor, dolor de cabeza, ira e incapacidad para realizar tareas.

5. SISTEMA CARDIOVASCULAR Y DIGESTIVO
Cuando se tienen sentimientos negativos, el cuerpo genera más cortisol y adrenalina de lo normal, lo cual causa estrés y ello puede afectar el sistema cardiovascular, digestivo y respiratorio.

6. AL DORMIR
Al tener constantes pensamientos negativos como la envidia, la mente no se mantiene relajada, lo que dificulta descansar o dormir.

7. AUTOESTIMA
Al sentir envidia la persona se siente inferior a los demás, lo que llega a afectar la autoestima y aceptación.

5 técnicas para combatir la ansiedad sin apelar a ningún medicamento

El ritmo de vida actual provoca que la mayor parte del día estemos intranquilos, ya sea por problemas en el trabajo o en el hogar. El problema es que cuando la ansiedad se convierte en un problema patológico, se requieren de medicamentos para poder erradicarla. El riesgo es que se puede generar dependencia o afectar otros aspectos de la salud. Pero no se preocupe,porque hay procedimientos efectivos y que no causan efectos secundarios. Aquí te sugerimos cinco de los que propone el portal sumedico.com.

1. Hacer ejercicio
Libera el estrés acumulado, mejora el control de las emociones a largo plazo, el estado de ánimo, los patrones de sueño y la autoestima.
A los pocos minutos de ejercitarte, verás que tu ansiedad se esfuma, aún con que camines 10 minutos.

2. Meditar
Ayuda a manejar el estrés, los problemas de sueño y la sensación de bienestar en general.
Cuando terminas de meditar, eres capaz de tomar mejores decisiones y de escuchar mejor a tu cuerpo.

3. No excederse en las redes sociales
Utilizarlas en exceso, ocasiona que comparemos nuestra vida con la de los demás, lo que pude causarnos ansiedad.
Si reduces el tiempo que inviertes en ellas, podrás centrarte en ti mismo y tus cualidades.

4. Dejar la cafeína
Aunque es una bebida estimulante, puede ser dañina para quienes padecen de ansiedad ya que puede causar gran incomodidad.
Lo mejor es sustituirla con buena alimentación y ejercicio.

5. Valorar tus emociones
Cuando sientas ansiedad, piensa cuál es la causa y analiza a detalle si son motivos reales, si puedes controlarlos o si es mejor dejar que pasen por sí mismos.

martes, 23 de agosto de 2016

¿Cómo saber si estoy deprimido?



A lo largo de la vida, los seres humanos pueden experimentar sentimientos de tristeza, soledad, angustia, desesperanza o ansiedad por diversas razones, lo cual no necesariamente quiere decir que la persona se encuentre deprimida. Para poder hablar de un cuadro depresivo, hay que tomar en cuenta diversos aspectos como la intensidad y duración de los síntomas, contexto en el que surgieron por primera vez y grado de interferencia en las actividades cotidianas de la persona.

Responder a la pregunta ¿qué es la depresión?, puede tener respuestas variadas, esto debido principalmente a los múltiples abordajes y ámbitos de estudio que ponen énfasis en aspectos diversos; por ejemplo, para la psicología conductista, la depresión podría ser concebida como el funcionamiento defectuoso de los mecanismos de reforzamiento y condicionamiento; para la psicología cognitiva podría tratarse de una alteración cognitiva que incide en una percepción negativa de uno mismo y de las circunstancias que le rodean, desde un modelo más biomédico las causas de la depresión están más bien atribuidas a desequilibrios bioquímicos en el cerebro, por lo que el tratamiento de la misma sería individual y a través del uso de psicofármacos, situando así al individuo como el portador exclusivo del problema.

Comprensión y tratamiento

Pensar la depresión y su sintomatología como un problema netamente individual, limita la comprensión y tratamiento de la misma, ya que la persona desarrolla estos síntomas justamente en un contexto social, familiar, biográfico y cultural donde cobran sentido. Considerando lo anterior, la depresión podría entonces (también) ser entendida como la manifestación de un desequilibrio en las relaciones dentro de un contexto particular.

Es así que desde un enfoque relacional, se puede pensar en diversos problemas capaces de desencadenar (y mantener) una depresión, como por ejemplo los duelos patológicos, desacuerdos profundos con personas significativas (colegas de trabajo, hijos, amigos, etc.), situaciones vitales de transición de rol (emancipación de los hijos, desempleo, viudez, jubilación, etc.) y las dificultades para iniciar o mantener relaciones interpersonales.

En lo que se refiere al tratamiento de la depresión, existen diferentes tipos de intervención psicológica (que pueden ser individuales, de pareja, familiares o grupales) y farmacológica, cabe referir que la medicación es utilizada como una ayuda pero no como la solución. Desde un enfoque sistémico, el trabajo psicoterapéutico, estará orientado a la construcción de nuevas narrativas acerca del futuro, re significación de eventos de la historia familiar, individual o conyugal. En todo momento, el proceso terapéutico deberá tomar en cuenta las particularidades de los individuos, parejas o familias consultantes para lograr cambios significativos y duraderos.



SÍNTOMAS

Cabe mencionar que la información que se proporcionará en los párrafos siguientes, tiene un objetivo informativo y en ningún caso reemplaza la consulta con un profesional.

• Manifestaciones emocionales:

Tristeza, anhedonia (incapacidad para sentir placer o felicidad en respuesta a actividades comúnmente placenteras), pérdida de interés en cosas que antes disfrutaba, la mayor parte del día y casi todos los días sentimientos de culpabilidad, ansiedad, disminución de la capacidad de concentración y pensamientos recurrentes de muerte o suicidio.

Autoreproches y/o sentimientos de inutilidad presentes casi todos los días y dificultad para tomar decisiones, entre otros.

• Manifestaciones orgánicas:

Alteraciones del sueño y/o del apetito, pérdida o aumento visible de peso, en un período determinado de tiempo y sin que la persona se lo haya propuesto, fatiga o poca energía, agitación psicomotriz o dolores de la espalda, hombros y cuello.

En niños y adolescentes, además de (alguno o varios) los síntomas referidos anteriormente, se puede observar un estado anímico irascible, por ejemplo, fuertes rabietas cuya intensidad y duración son desproporcionadas respecto a la situación o provocación. También pueden manifestar agresión a otras personas, animales o propiedades, sus reacciones son incoherentes con su edad y etapa del desarrollo. Las conductas se manifiestan en diferentes espacios y con distintas personas.



PSICÓLOGA

Jimena Araos Silva, es Psicóloga Clínica, Magíster en Psicología Clínica con Mención en Psicoterapia sistémica por la Universidad Católica del Norte (Chile), Licenciada en Psicología en la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba.

Diplomada en Educación superior por la Universidad Mayor de San Simón. Diplomada en Derechos Humanos: Atención integral a víctimas de trata y tráfico por la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas

Ha sido docente en postgrados en la Universidad Católica San Pablo Cochabamba y Universidad Mayor de San Simón.

Se ha desempeñado como psicóloga en diversas organizaciones no gubernamentales donde trabajó con temáticas de derechos humanos, género, familia, niñez, prevención de la violencia y no discriminación. Fue coordinadora de la oficina del Servicio Jesuita a Migrantes de la Ciudad de Antofagasta, Chile, donde trabajó con familias de refugiados e inmigrantes.

martes, 16 de agosto de 2016

7 especias que te ayudan a reducir el estrés

Si bien no son la solución definitiva a los problemas del estrés , hay especias que contribuyen a combatirlo. Son de uso frecuente en la cocina y en las dosis adecuadas pueden ser de gran ayuda. El portal salud180.com Hizo una selección de ellos y aquí te los presentamos.

1. Cilantro. Esta especia ayuda a propiciar el sueño y calmar los nervios alterados. Los que pueden ser consecuencia directa del estrés.

2. Clavo. El World’s Healthiest Foods, indica que 4.20gr de esta especia contienen 126.4% de manganeso; este mineral tiene la propiedad de ayudar a restablecer el sistema nervioso, el principal afectado por padecimientos como el estrés.

3. Nuez Moscada. Investigadores de la universidad de Standford indican que un cuarto de cucharadita de nuez moscada en tu dieta diaria puede ayudar a que te sientas más tranquilo y menos afectado por los problemas en tan sólo dos semanas, gracias a que contiene las sustancias:miristicina y elemicin.

4. Azafrán. Datos compartidos por especialistas de Fundación UNAM, indican que entre sus beneficios se encuentran sus propiedades anti-depresivas.

5. Cúrcuma. Su ingrediente activo, la curcumina, es efectivo para regular el sistema inmunológico, además de ser un poderoso antioxidante. Cuando éste ha sido alterado es más fácil que puedas presentar estrés o ansiedad.

6. Albahaca. En la India esta especia es empleada para combatir el estrés, el asma e incluso la diabetes. Además es una gran fuente de betacarotenos, lo que se convierte en vitamina A, magnesio, hierro y calcio.

7. Tomillo. Ayuda a mejorar específicamente el sistema nervioso, que es atacado por el estrés y la ansiedad. Por otro lado también es auxiliar para tener un mejor temperamento.


La clave de la felicidad no es una ecuación compleja

No estamos programados para ser felices, sino para buscar constantemente la felicidad. Hasta tenemos un neurotransmisor que nos impulsa a ello. La dopamina, que nace en una de las partes más primitivas del cerebro y, a través del sistema de recompensa, fluye hasta el lóbulo frontal, una estructura más evolucionada que nos permite dirigir nuestra conducta hacia un fin

Esta región del cerebro humano, la más lenta en madurar y la primera en deteriorarse en la vejez, es una especie de máquina del tiempo que nos hace posible rememorar el pasado y vivir el futuro antes de que suceda. A modo de simulador nos ayuda a anticipar sucesos. Y en esa anticipación reside precisamente gran parte de nuestra felicidad... o desdicha.
El problema es que «nuestro cerebro nos da en muchas ocasiones datos erróneos de lo que nos hará o no felices. Cometemos el error de pensar que lo bueno será muy bueno y lo malo, muy malo», como explicaba a un reducido grupo de periodistas el psicólogo Dan Gilbert, experto en felicidad. Avalado por sus publicaciones en revistas del prestigio de «Science», su best seller «Tropezar con la felicidad» y una de sus charlas en TED, con más de 12 millones de visitas, este psicólogo de Harvard impartió por primera vez una conferencia en España, en Caixaforum, invitado por la Obra Social «La Caixa».
Quince días antes, las entradas ya estaban agotadas. Unos iban por curiosidad, «para saber si la felicidad existe o no», explicaba una joven. Otros, por ver si podrían por fin alcanzarla: «Me lleva esquivando toda la vida», decía otra de las asistentes, ya entrada en años, mientras su acompañante le aseguraba que «a la felicidad hay que hacerla funcionar de manera activa». Los había también más pragmáticos: «Si te da una receta por los cuatro euros que cuesta la entrada...» Aunque la mayoría acudió intrigada por el título: «La Felicidad: lo que tu madre no te contó».
Gilbert no se muestra partidario de las recetas: «Mucha gente dice saber lo que hay que hacer para ser feliz y generalmente se equivocan. Hay que ser muy escéptico y cuestionar los consejos para encontrar la felicidad». Él prefiere basarse en datos científicos. Son las estadísticas las que tienen la clave de lo que hace feliz a la mayoría de las personas. Y también las que desmienten en parte lo que las madres suelen aconsejar a sus hijos como receta: encontrar un buen trabajo que dé para vivir bien, casarse y tener hijos. Y es que, dice Gilbert, las madres son muy sabias, pero también se equivocan.

Casarse
Así que, estadística en mano, pasó revista a estos tres consejos. Laspersonas casadas son más felices que las solteras o que las parejas de hecho, en eso las madres no se equivocan. Y también viven más. El matrimonio es una buena inversión en todas las culturas, sobre todo para los hombres, resalta Gilbert.
Aunque divorciarse cuando las cosas no van bien también aumenta la felicidad, en especial la de los hombres, que se sienten mejor de inmediato. Las mujeres tardan de media un par de años en volver a ser felices. Los números reflejan que los hijos suponen una exigencia que disminuye la felicidad, en especial de las madres, mientras son pequeños. El pico de infelicidad parental se sitúa entre los 45 y 55 años, cuando la carga de obligaciones es máxima. «El síndrome del nido vacío es un invento. Cuando los hijos se van de casa, la felicidad de los padres aumenta», indica.

Ayudar a los demás
En cuanto al dinero, aumenta la felicidad en gran medida cuando los ingresos anuales se incrementan hasta 60.000 euros. Por encima de esta cantidad, el dinero ya no está tan relacionado con el nivel de felicidad. Aunque puede aumentar si lo utilizamos en agasajar a los demás. De lo que se deduce que con la crisis actual, la lotería haría sentirse más felices a un buen número de personas. Sin embargo, dejar de trabajar, como sugiere un conocido anuncio, no sería buena idea. Según explica Gilbert, descansar es una de las cosas que menos felices nos hacen, puntuando igual de bajo que trabajar. Sí nos hace sentir mejor practicar actividades placenteras. A la cabeza, el sexo, seguido del ejercicio físico.
Y es que, señala este psicólogo, «la felicidad no se alcanza haciendo cosas exóticas, sino con recetas sencillas, como pasar más tiempo con la familia y los amigos. Somos los animales más sociales del planeta y por eso quienes dedican más tiempo a las relaciones sociales y tienen más amigos son más felices», explica Gilbert.

Superar las dificultades
Gran parte de nuestra infelicidad surge de nuestro interior. Y cita a Shakespeare: «No hay nada bueno ni malo, es el pensamiento humano el que lo hace parecer así». Y es que nuestra especie tiene una estructura evolutivamente reciente, la corteza prefrontal, que funciona como «un simulador que nos permite imaginar y anticipar cómo serán nuestras experiencias antes de vivirlas. Es algo parecido al simulador de vuelo donde se entrenan los pilotos».
Planificar acciones y tomar decisiones en virtud de experiencias simuladas mentalmente es, a priori, una gran ventaja. Sin embargo, puede convertirse también en la principal causa de que nuestra búsqueda de la felicidad sea errónea: «Esta parte del cerebro suele calcular bastante mal el grado de felicidad o de infelicidad que nos causarán las experiencias futuras. Somos muy malos predictores de la felicidad», resalta.
Acompaña su explicación con ejemplos de personas muy conocidas en Estados Unidos que dicen sentirse felices pese a circunstancias muy adversas. Como Moreese Bickham, un hombre afroamericano que pasó 37 años encarcelado de forma injusta, parte ellos en el corredor de la muerte totalmente aislado. Su caso fue revisado y gracias a la presión popular fue puesto en libertad a los 79 años. Al salir dijo a los periodistas no lamentar ni un minuto del tiempo pasado entre rejas, que calificó de «experiencia gloriosa».«No hay duda de que la forma de pensar sobre lo que nos ocurre es determinante para alcanzar la felicidad», aclara Gilbert.
Es cierto que no podemos cambiar lo ocurrido, pero sí lo que pensamos sobre ello. En caso contrario la «disonancia cognitiva» nos hará sentir infelices. Aunque el término suene raro, el concepto es tan antiguo que Esopo lo recogió en una de sus fábulas: la de la zorra y las uvas. Muy sabiamente, la raposa, al ver que no tenía forma de cogerlas de la parra, decidió que no merecían la pena porque no estaban maduras. Este cambio de perspectiva es natural para algunos, a otros les cuesta más. «La habilidad de cambiar la forma de pensar es la piedra angular de la psicoterapia», advierte Gilbert.
Pese a todo, nuestra capacidad para recuperarnos de las peores adversidades es asombrosa. El secreto está en nuestro «sistema inmune psicológico», que nos permite superar las adversidades, de la misma forma que el sistema inmune «físico» se enfrenta a las infecciones. «Un 75 por ciento de las personas se recuperan de los peores traumas y vuelven a ser felices al cabo de dos años. Infravaloramos nuestra capacidad de resiliencia».
Tener una mente abierta es fundamental. Las experiencias nuevas ejercitan el cerebro y nos hacen felices. A veces es tan sencillo como planificar un viaje, una de las cosas que más placer nos produce. Y es que la felicidad, como adelantaba una de las asistentes a la conferencia, se trabaja día a día. «Intentar ser más feliz es como bajar de peso. Consiste en comer menos y hacer más ejercicio. No hay dietas milagro. Con la felicidad pasa lo mismo. Hay unas pocas cosas que se pueden hacer a diario y el nivel medio de felicidad irá subiendo», asegura.


domingo, 14 de agosto de 2016

¿Es la comida el nuevo sexo?

En una era donde los millennials (o Generación Y) están marcando un antes y un después en cuanto a hábitos de consumo y donde las redes sociales ganan día a día mayor importancia, no es de extrañar que muchos estudios se centren en esta parte de la población para sacar conclusiones sobre tendencias gastronómicas, tecnológicas y de estilos de vida.

Con la proliferación de hashtags como #foodporn o #foodgasm, no debería sorprender que gran parte de esta Generación Y opine que comer podría ser tan placentero como el sexo.

Los datos corresponden a un estudio publicado por la agencia de publicidad Havas Worldwide, que descubrió que un 52% de las personas entre 18 y 34 años consideran salir a cenar como su "actividad social favorita”; y un 56% considera la compra de víveres "una de sus tareas favoritas”. Y, sorprendentemente, un tercio de los entrevistados preferiría disfrutar de una increíble cena en un restaurante que practicar sexo.

El informe, que encuestó a 11. 976 hombres y mujeres de más de 18 años en 37 países, encontró que tanto hombres como mujeres consideraron los snacks nocturnos tan placenteros como una noche especial (46% y 51%, respectivamente).

Sin embargo, 42% de las mujeres millennials, comparadas con el 26% de los hombres millennials, dijeron que la comida ganaría sobre el sexo. Los cerebros masculinos podrían estar programados para escoger el sexo por sobre la comida, después de todo.

Al igual que el sexo, cuando comemos el cerebro libera una hormona llamada dopamina, considerada como el centro del placer, que regula la motivación y el deseo entre otras cosas. De modo que, aunque las actividades sean completamente distintas, tendrían unos efectos tan similares que muchos preferirían zamparse un buen desayuno, comida o cena, a unos pocos minutos de sexo. Y tú, ¿qué preferirías?

Pero no nos cabe duda de por qué etiquetamos como #foodporn o #foodgasm las fotos del almuerzo. La comida ya no es sólo un afrodisíaco: cuando se trata de sexo, en lugar de ser un catalizador, podría llegar a convertirse en un reemplazo pasajero…

viernes, 12 de agosto de 2016

10 preguntas para una vida



“Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”, señala una popular cita atribuida al escritor uruguayo Mario Benedetti.

Aunque las preguntas que se hacen las personas pueden variar a lo largo de la vida y de un individuo a otro, existe una serie de interrogantes que la mayoría de los seres humanos se plantean en algún momento de su existencia.

El doctor en Psicología Clínica Javier Urra, presidente de la Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica (AIPJ) y extitular de Red Europea de Defensores del Menor, reflexiona las cuestiones vitales que todos nos preguntamos, por el viaje de la vida que, según afirma, “siempre es un peregrinaje”.

Este reconocido psicólogo, que acaba de publicar el libro “Celebra y comparte la vida”, una conversación “a corazón abierto” con la periodista Merche Carneiro, analiza diez preguntas vitales (en su doble acepción de “relativas a la vida” y “de suma importancia”) que todos nos planteamos.

Para Urra, que ha representado a España en foros internacionales como Naciones Unidas o el Parlamento Europeo, “la vida merece ser vivida, pero siendo consciente de que hay dolor, sufrimiento y pérdidas. Hay que ponerle pasión”.

“No sé si siempre hay espacio para una sonrisa -añade-, pero siempre lo hay para la esperanza”.

Una filosofía que trasunta en sus respuestas, tan breves como cargadas de sabiduría: “Hay que anticipar las consecuencias de los actos”.



PREGUNTA 1: ¿Somos únicos? ¿Es difícil ser uno mismo?

“Sí, somos únicos. Esta sociedad, de la que todos somos parte, intenta globalizar, pero cada uno buscamos la individualidad. Hay que compartir con todos, aprender de algunos y saber que se nace y se muere solo, sumando, pero sin diluirse.



PREGUNTA 2: ¿Es importante aprender de los fracasos?

Sin duda sí, pero la mayoría de la gente no aprende. Los hay que fracasarán con tenacidad. Hay que anticipar las consecuencias de los actos. Hay que preguntarse por lo que aconteció. Hay que indagar desde las opiniones de un tercero.



PREGUNTA 3: ¿Es posible caer bien a todo el mundo?

Desde luego que no! Sería terrible. Cabe intentarlo, pero si uno tiene criterio y lo manifiesta, habrá quien discrepe y habrá a quien no le guste, ante lo cual mi consejo es: sea usted mismo. El mundo es muy amplio. Hay a quien querer. Hay con quien convivir, y hay a quien caer mal. Es una suerte.



PREGUNTA 4: ¿A qué tenemos miedo?

A la muerte, a no gustar a los demás y, algunas personas, a sí mismas. Dado que vivir es incompatible con tener miedo, al igual que a los fantasmas, al miedo, hay que enfrentarlo.



PREGUNTA 5: ¿Cómo saber elegir lo que debemos olvidar?

Captando lo que nos hace mucho daño, lo que no nos permite evolucionar. Cabe perdonar, e inclusive cabe olvidar. La memoria es esencial, pero maquillar el pasado nos hace libres.



PREGUNTA 6: ¿Cómo tomar decisiones acertadas?

Depende de la genética, de la educación, de la actitud, de las circunstancias, y aún del azar. Hay que decidir siendo equilibrados, rodeándose de buena gente y no pidiéndole a la vida más de lo que la vida te puede dar. !Anticipe, visualice, y tenga valor, responsabilícese!.



PREGUNTA 7: ¿Por qué debemos educarnos en el autocontrol?

Porque el autodominio y el autogobierno son esenciales para la vida, para ser previsibles, para ser gratos, para no generar dolor. La sociedad es la suma de individuos y nosotros somos uno de ellos. Facilitemos la vida a los demás y hagámosla grata para nosotros. Seamos previsibles, coherentes y congruentes.



PREGUNTA 8: ¿Por qué el dejar hacer no es un buen sistema para educar?

Porque no es un sistema y todo padre sabe que la frase de mayo del 68 “prohibido prohibir” es una estupidez. ¿Se imaginan un código de circulación, donde cada uno hace lo que quiere? Ser tutor, profesor o padre exige asumir ser adulto e imponer normas. El hijo, el alumno, aprende, pero hace falta que le enseñemos, que le demos ejemplo”.



PREGUNTA 9: ¿Cómo debemos afrontar las adversidades?

Los contratiempos se deben asumir con naturalidad, ya que son previsibles y, nada más nacer, sabemos que vamos a morir. Que vamos a sufrir. Que la vida no es justa. Una realidad ante la cual nos cabe una actitud positiva y esperanzada, lo cual no quiere decir que no deba ser realista, o sea dolorosa.



PREGUNTA 10: ¿Por qué nos tomamos la vida tan en serio?

Porque somos ególatras, porque nos creemos importantes, porque valoramos que lo que hacemos es trascendente, por miedo a reírnos de nosotros mismos. Yo sugiero que nos preguntemos cuánta gente nos ha antecedido, y cuántos son recordados. Lo esencial es muy breve. Antes del “Aquí yace” es cuando tenemos que actuar, repito ¡actuar!, ayudar a dejar en heredad un mundo mejor, un poco mejor, que el que recibimos.