viernes, 23 de junio de 2017

Los vacíos existenciales no se llenan con banalidad



Sexo ocasional, comida en exceso o compras compulsivas te dan felicidad? Si la respuesta es sí y no le ves nada de malo, quizá no te has dado cuenta de que te haces daño y te creas una felicidad falsa con experiencias al límite.

“El filósofo Alfonso López Quintas escribe el libro Vértigo y éxtasis, que tiene que ver con que los momentos de vértigo son espacios donde se tiene la respuesta inmediata a la felicidad inmediata, lo cual a largo plazo te lleva a la autodestrucción”, explica la psicóloga Elba Elena.

La especialista encuentra que los valores están invertidos y las sociedades han acuñado conceptos errados sobre la felicidad. “Se ha cambiado el ser por el tener, si no tienen el último celular se sienten deprimidos, incompletos y su autoestima —que se basa en lo que tienen y no en lo que son— baja. Se ha olvidado que cada persona es única e irrepetible”

En esta vorágine de emociones por tener muchas parejas, bastante comida y todo cuanto los ojos ven se dan los excesos. “Muchos momentos de microfelicidad, pero con consecuencias negativas. Comer en exceso lleva a la obesidad. El sexo da momentos de exaltación máxima, pero poco duraderos y no da plenitud como a una pareja que construye su relación en el tiempo”.


En cuanto a las compras compulsivas, según Elena, existe un mensaje encriptado. “Cuando se compra 30 blusas que ni se las usa se está faltando a la existencia y utilidad del objeto. Lo real, más allá de la compra, es el impulso de la dominación sobre objetos, lo que también se manifiesta hacia las personas con las que interactúa”.

La psicóloga Lizette Gallegos coincide y explica que se trata de llenar los vacíos emocionales con elementos sustitutivos porque la persona tiene grandes espectativas que no puede alcanzar. “Estos comportamientos generan conductas desadaptativas que traen conflictos. La persona carente cree alcanzar el prestigio y la realización con el consumo de alimentos, cosas y hasta personas”.

Si te identificas con estas situaciones y quieres romper la cadena puedes realizar una logoterapia, que es la búsqueda de sentido en la vida. También el psicoanálisis permite conocerte mejor y reaprender. Aunque ese consumismo no es patológico, la psicología puede ayudarte a manejar ese impulso.

Fuentes: Lizette Gallegos (psicóloga), Elba Elena (psicóloga) y Roberto Peña (terapeuta).

Ser bipolar no es fácil, pero se puede llegar a tener una vida exitosa


Jimena Lora (38) confesó en el muro de su Facebook que tiene bipolaridad y varias personas que estaban pasando por lo mismo la contactaron y compartieron sus experiencias porque en nuestro medio esta enfermedad mental no ha sido una prioridad para los distintos gobiernos y es ignorada por la mayoría de la población y la misma familia de quien la padece.

“A los 20 años me diagnosticaron como depresiva maniática, entonces no se manejaba el término bipolaridad”, explica Jimena, que a los 18 años fue más consciente de sus cambios de estados de ánimo, pero tardó en asimilarlo. A esa edad se presentaron las crisis y empeoraron los síntomas. “Todos me conocen por ser alegre, sociable, activa, soy multifacética, pero también me aíslo mucho.

He llegado a querer estar sola, a no tener ganas de nada, a sentir una tristeza que no entiendo. A veces estos episodios con cortos, a veces largos. Puedo sentir que me puedo comer el mundo, he llegado a tomar mi mochila y perderme unos tres meses como mochilera por el mundo, sin avisar a nadie. He tenido mis lados eufóricos y los demasiado depresivos que conllevan a la baja autoestima. Salir de la tristeza cuesta. En mi caso mis cambios a veces son el mismo día. Puedo estar muy alegre como muy triste”.

A pesar de padecer esta enfermedad crónica es licenciada en Comunicación social y máster en Diseño y Producción Cinematográfica. Conseguirlo dependió de la contención familiar que tuvo. “Mi papá es un tipazo que junto a mi mamá han sido soportes importantes.

Lo dice porque esta enfermedad también tiene un desgaste económico significativo. Como afirma el siquiatra Víctor Hugo Rojas, se requiere acudir al siquiatra, al sicólogo, al nutricionista, al endocrinólogo y hay una inversión fuerte que ninguna parte del Estado la cubre. “Hay tabletas que pueden llegar a costar Bs 12 cada una y solo hay dos siquiatras en el Japonés y dos en el San Juan de Dios, los otros centros de salud mental son fundaciones privadas”. Rojas está hablando del Centro de Salud Mental Blanca Áñez de Lozada y el hospital Benito Menni que son instituciones sin fines de lucro, pero que para sustentarse deben cobrar una consulta.

Lora concluye advirtiendo que las personas con bipolaridad se pueden aferrar a lo que sea para sobrellevar los síntomas y hay la tendencia a ser adictos al alcohol, las drogas o el sexo y que algunos han llegado hasta el suicidio. Hoy Jimena está justo en medio de una crisis: “Mi cerebro no para de trabajar, no le puedo poner pausa, por eso escribo, me he dedicado al baile, al teatro, al cine porque me ayudan a canalizar, a crear. Han sido una bomba de escape”.

Se puede tener una vida exitosa
La sicóloga clínica Ana María Vaca atiende dos personas a la semana en el Japonés y pese a que no hay estadísticas en el medio se atreve a afirmar que un 3% de la población tiene trastorno bipolar.
Confirma que la bipolaridad tiene su componente genético. “Dura toda la vida, pero se puede aprender a convivir con ella y se puede llegar a tener una vida exitosa.
La siquiatra Alexandra Terrazas subraya que la bipolaridad no es debilidad de carácter, no es falta de guasca, no es que lo adularon mucho de niño, es una enfermedad porque el cerebro sufre una disminución en la producción de sustancias neuroquímicas.

La bipolaridad se puede sobrellevar bien con medicamentos y sicoterapia de educación para enseñarle al paciente a manejar sus síntomas. Incluso la terapia debe alcanzar a la familia para que aprenda a manejar al paciente, a reconocer los signos de una recaída, a manejar situaciones estresantes y haga seguimiento a la medicación.

jueves, 22 de junio de 2017

“No te superé” María Gabriela Palleros

Qué difícil es la situación de ver, después de una ruptura, cómo la otra persona rehace su vida mientras nosotros seguimos enganchadas como el primer día.

Mirar al pasado a veces no es simple, y mucho más cuando en él hay un ex que nos cuesta asumirlo como tal. Si bien ante el mundo intentamos restarle importancia al tema, aún vivimos pendientes de esa persona que alguna vez fue nuestra pareja. Sabemos que necesitamos hacer un cierre, pero sin embargo vivimos con la ilusión de que tal vez exista una segunda oportunidad para la relación.

Aún esperamos un llamado, un mensaje, un “algo” en el que el otro nos manifieste que sigue pensando en nosotras y cuando esto no sucede nos sobreviene la angustia de no saber qué es de su vida. Y acá está el dilema, porque en el paradigma de la comunicación donde todos estamos conectados, es muy difícil no saber nada de la vida del otro, y cuando vivíamos con la idea de que quizás las cosas se podían arreglar, nos enteramos que la otra persona ya está en otra historia.

REALIDAD VERSUS EXPECTATIVAS

Toda la esperanza que habíamos tenido hasta ese momento se derrumba ante la realidad del otro, diferente a la que nosotros creíamos, y nos damos cuenta que nos quedamos sosteniendo el recuerdo de un vínculo que ya no existe. Este punto es el quiebre, porque nos pone frente a frente con nosotras mismas, y nos obliga a replantearnos la idea de cierre. Hasta ese momento habíamos vivido sobre la base de una ilusión que no nos llevó a nada, y que dificultaba todo proceso de duelo, ahora con todas las cartas sobre la mesa, debemos aprender a poner las cosas en tiempo y espacio, dejando de arrastrar al presente lo que tiene su lugar en el pasado.

Aprender a soltar una relación no es fácil, pero como todo proceso va a necesitar tiempo. Aunque nos duela, sabemos que más lastima aferrarse a algo que ya no es, por lo tanto debemos esforzarnos para corrernos de la necesidad de estar pendiente del otro y empezar a ocuparnos de nosotras mismas. No hay nada peor que poner nuestro interés en lo que no sucedió, y perdernos de la oportunidad de apostar a lo nuevo.

POR QUÉ ES IMPORTANTE SOLTAR A UN EX

. El tiempo no vuelve. Es inútil querer que las cosas sean como antes, nada puede volver a su punto de origen. Cuando nos quedamos enganchados en el pasado, el mundo no se detiene, todo sigue su rumbo lo aceptemos o no.

. No creamos espacios para lo nuevo. Mientras más ensimismados estemos en retener lo que ya pasó, menos margen vamos a tener para valorar otras posibilidades. Terminamos entrando en un círculo vicioso sostenido en el dolor que nos genera la ruptura.

. Idealizamos la relación. Cuanto más volvemos al pasado más lo llenamos de nuestra propia carga emotiva. Muchas veces elegimos recordar lo que nos impulsa a no dejar ir el vínculo, en lugar de ampliar nuestra visión y evitar pasar por alto lo que alguna vez también nos lastimó.

. Nos desgasta. Vivir a la espera de que el otro nos quiera, nos llena de una incertidumbre que no hace más que generar angustia. Poner nuestra felicidad solamente en el deseo del otro, lleva a que nos olvidemos de nosotros mismos.

Nadie tiene la fórmula para dejar ir y seguir adelante, es un trabajo en el cual cada uno le da su tinte personal. Sabemos que ninguna relación puede reemplazar a otra y mucho menos que una nueva nos haga superar la anterior, pero es importante darnos cuenta que insistir en detenernos en algo que ya no nos hace bien tampoco es la solución. Nuestra felicidad no puede estar sujeta a una relación que no funcionó ni tampoco responsabilizar al otro por cómo se dieron las cosas, siempre somos nosotros los que debemos elaborar nuestros duelos.

A veces lo que nos cuesta no es soltar al otro, sino aceptar nuestra nueva versión sin esa persona. Preferimos la angustia de lo conocido, que la ansiedad que nos despierta una nueva etapa. Por eso nunca debemos olvidarnos que somos nuestros propios disparadores de cambio, y que activarlo siempre depende de nosotros mismos, porque como se suele decir: el dolor llega cuando algo te lastima, pero el daño se queda cuando te aferras al dolor.

viernes, 16 de junio de 2017

¿Por qué colorear te hace bien?



Colorear puede ser una buena forma de volver a la niñez, a esa época libre de preocupaciones y de estrés. Pintar te ayuda a relajarte y superar tensiones sin nada más que un cuadernillo y lápices, afirman especialistas.

Estos beneficios explican por qué cada vez más adultos se interesan en esta actividad, algo que incluso se ha convertido en una moda en varios países. La práctica es fácil y cómoda, en la casa o durante un descanso breve en la oficina.

Los patrones o diseños para pintar son diversos, pero hay una predilección por usar aquellos como los mandalas que convierten la actividad en una técnica de meditación activa, al igual que elegir colores con efectos terapéuticos, aumentando los efectos saludables de colorear.

Los Tiempos, atento a las nuevas tendencias, ofrece desde ayer a sus usuarios una colección de 11 cuadernillos temáticos, cada uno a sólo Bs 20, para pintar como terapia y con esta nota quiere explicar, según expertas en el tema, por qué hacerlo te hace bien.

Estado emocional

La arteterapia es uno de los campos de la psicología muy usado actualmente como medio para recuperar o mejorar la salud mental y el bienestar emocional y social, dice la psicóloga María Renée Zapata.

Resalta que además del hecho de pintar, se debe destacar la elección de los colores (cromoterapia) para lograr un mejor resultado. Por ejemplo, estudios han demostrado que el rojo aumenta el ritmo cardíaco, lo que a su vez provoca un aumento de adrenalina y hace que los individuos se sientan enérgicos y entusiasmados.

Nicole Szucs, fundadora de Pasankalla, un emprendimiento que diseña mandalas, indica que colorear ofrece una serie de beneficios mentales para reducir la ansiedad, ayudar a enfocarnos o llegar a ser más conscientes.

“Al igual que la meditación, el color también nos permite desconectar nuestros cerebros de otros pensamientos y centrarnos sólo en el momento, ayudando a aliviar la ansiedad de flotar libremente. Puede ser particularmente eficaz para las personas que no se sienten cómodas con formas de arte creativamente más expresivas”, agrega.

Para Szucs, mientras una persona pinta se concentra en los colores, las formas y las texturas, algo comparable a otras terapias. “Al mismo tiempo nos lleva a un tiempo muy simple y elemental de nuestra vida: la niñez”, añade.

Ambas expertas coinciden en que todas las personas, niños o adultos, pueden colorear como ejercicio terapéutico, dependiendo de la complejidad. Se recomienda sobre todo para personas que estén estresadas o que simplemente quieran encontrar tiempo para sí mismas.

Mandalas

En la tendencia de colorear como terapia se ha hecho muy popular hacerlo con mandalas, pero ¿qué son?

Szucs explica que los mandalas son un símbolo espiritual y ritual en varias religiones, incluidas el hinduismo y el budismo, que representa el universo.

“En el uso común, mandala se ha convertido en un término genérico para cualquier diagrama, gráfico o patrón geométrico que representa el cosmos metafísica o simbólicamente. En varias tradiciones espirituales, los mandalas pueden emplearse para centrar la atención de los practicantes y adeptos, como una herramienta de guía espiritual, para establecer un espacio sagrado y como una ayuda para la meditación y la inducción al trance”, indica.

Colorear patrones repetidos como los que ofrecen los mandalas ayudan contra el estrés, sacan el lado creativo con el uso de los colores y permiten dejar pensar en los problemas cotidianos.

Los mandalas para pintar además se utilizan universalmente para promover la sanación y otros estados positivos del ser. ¿Por qué esa característica? Una explicación viene de su propio diseño. "El mandala es una matriz circular con un punto central, un punto del cual todas las cosas son posibles. De este centro sagrado surgen posibilidades infinitas y potencial ilimitado. Cuando coloreas mandalas, estás expresando tus deseos de sanación y bienestar”, señala Szucs.



LA PSICOLOGÍA DEL COLOR

La psicóloga María Renée Zapata explica que las personas perciben y se comportan de diferente forma ante los colores y en general los escogen según su personalidad.

Rojo: refleja personalidades activas, fuertes, optimistas.

Naranja: sociables pero con límites. Comprensibles y amigables.

Amarillo: personalidades creativas que mantienen el sentido de la lógica con una imaginación práctica y racional.

Verde: relajados y entregados a los demás. Les gusta estar rodeados de gente cercana y sentirse seguros y queridos.

Azul: personas tranquilas con paz interior y equilibrio. Son fieles a sí mismas y no les importa lo que opine el resto sobre ellas.

Morado: son ordenados, espirituales y muy sentimentales.

Marrón: personalidad acomodada a lo sencillo y lo natural. Prefieren una vida sencilla y cómoda.

Gris: son personas conservadoras y tranquilas, algo frías y racionales.



PINTE CON LOS TIEMPOS

Desde el 13 de junio, todos los martes, Los Tiempos ofrece 11 números de cuadernillos para colorear.

La colección está dividida por contenidos temáticos y cada cartilla cuenta con 52 páginas con llamativas figuras en papel bond de primera calidad y tapas gruesas couché. Cada tomo tiene un precio de Bs 20.

Los libros incluyen imágenes según las siguientes temáticas: mandalas, animales, ilusiones visuales, mosaicos, paisajes naturales, tatuajes, flores, estampados, figuras retro y máscaras.


Por qué las personas más exitosas simplemente dicen "no"

Hoy no me levanté a las 6:30 para asistir a una reunión de desayuno en Knightsbridge. Mañana no iré a un almuerzo en el que se servirán sándwiches para discutir un proyecto en el cual sólo estoy vagamente involucrada.

El jueves no iré a una fiesta veraniega para hacer contactos. Tampoco estoy escribiendo un artículo para un sitio web que se olvida de pagar a sus contribuyentes, ni voy a dar una entrevista a una estación de radio australiana. Podría haber estado haciendo todas estas cosas, pero les dije que no iba a hacerlo.

Además de hacerme mucho más feliz, decir "no" me ha colocado en el centro de la última tendencia. El "no" es el nuevo "sí". Es la respuesta más de moda entre la gente exitosa.

Hace 10 años era lo opuesto. Había una selección de libros uniformemente positiva en Amazon que eran rabiosamente pro "sí". Ahora han sido reemplazados a empujones por "¡El poder transformativo del no!" y "Cómo decir no sin sentirse culpable". Existe hasta un libro de colorear para adultos titulado "Cómo decir no", al igual que libros más especializados, como "Dígale no a la artritis".

La semana pasada, el "no" adquirió estatus de culto. En una entrada de blog para Harvard Business Review, un entrenador empresarial sugirió que no es suficiente simplemente decir "no": hay que comenzar a celebrarlo todas las veces que lo digamos.

Por lo tanto, al "no" se le ha conferido el mismo alucinante estatus que disfruta el fracaso, el cual lleva por lo menos una década de tenaz celebración. El Museo del Fracaso se inauguró la semana pasada en Suecia; démosle un año o dos y el Museo del No seguirá.

Sin embargo, no es tan absurdo celebrar decir "no". Desde que leí el blog, me ha dado por comenzar el día dando las gracias por las cosas que me he negado a hacer. No tengo que escribir ese artículo hoy (¡viva!), ni tomarme un café con esa persona (¡qué alivio!), ni asistir a ese almuerzo.

Con cada "no" que anoto mentalmente, el día se mejora. Salgo de la cama con ganas de hacer las cosas que lograron pasar por mi red de negatividad.

Se podría decir que todo esto es egoísmo. Cada vez que decimos que no podemos hacer algo, decepcionamos a la persona que ha hecho la petición. Y cada labor que rechazamos crea una tarea que otro pobre idiota tendrá que realizar en vez.

Pero hay otra manera de verlo: los fanáticos del "no" lo están reinventando como una alternativa altruista.

En el sitio web Entrepreneur hay una entrada de blog que propone que decir "no" es bueno, ya que abre espacio para que el personal menor pueda ascender. Y decir "no" en el trabajo te permite pasar más tiempo en casa con la familia.

A mí se me ocurre algo aún mejor. Si suficientes personas dijeran "no" a cosas sin sentido bastantes veces, se lograría una distribución de recursos más eficiente. Si todos nos negáramos a asistir a reuniones y eventos aburridos, eventualmente la gente dejaría de organizarlos.

A pesar de ser una gran admiradora del "no" en el trabajo, hasta yo reconozco que a veces es la respuesta equivocada. El gran reto es, por consecuencia, identificar cuándo se debe dejar de decir "no" y comenzar a decir "sí".

El Harvard Business Review recomienda calificar todas las oportunidades del uno al 10, pero mi sistema es más sencillo. Yo les digo "sí" a las cosas que a) tengo que hacer; b) quiero hacer, o c) debo hacer. Aunque a veces no le hago caso a c) si logro disuadirme a mí misma a no hacerlo sin sentirme como una perfecta canalla.

El problema con este sistema es que muchas veces no queda claro si verdaderamente tienes que hacer algo o si realmente quieres hacerlo, pero en ese caso hay una regla: si lo dudas, debes decir "no". Además, menos trabajo siempre es mejor que más.

La mayor diferencia entre "sí" y "no" es que uno es fácil y el otro difícil.

El "sí" lo puede decir cualquier tonto, mientras que el "no" exige carácter, compromiso y coraje. Decir "no" se vuelve más fácil con la edad: yo he pasado de ser malísima a ser una verdadera maestra, pero todavía hay espacio para mejorar.

He reconocido la importancia de decir "no" rápidamente. Si te andas con rodeos, ya estás en problemas y tienes la posibilidad de que te engañen para que digas "sí" por error.

También he aprendido a nunca dar razones, pues pueden ser disputadas, resultando en capitulación. Al escribir esto he aprendido una tercera lección: nunca decir que uno no puede hacer algo porque está demasiado ocupado.

Nadie quedará impresionado: estar demasiado ocupado significa que uno no sabe decir "no".

jueves, 15 de junio de 2017

Mundo interior Cómo limpiarse y protegerse de energías negativas


Muy pocas personas pueden realmente ver energía, pero todos podemos sentirla. Las malas energías pueden ser resultado de influencias externas – como ataques psíquicos o estancamiento del flujo de la energía natural - pero más comúnmente son consecuencia de nuestro mundo interior.

En otras palabras, muchas veces somos nosotros quienes creamos estas energías que nos perjudican, ya sea con nuestros miedos, dudas o pensamiento negativo. De hecho, cuando las energías negativas nos rodean, éstas no necesariamente nos afectan si nuestro mundo interior es fuerte y positivo.

Cuántas veces s hemos sentido que ciertas personas, objetos o lugares nos traen buena o mala “suerte”

PERO, ¿QUÉ SON “MALAS ENERGÍAS”? DEPENDE

En general, malas energías son aquellas que intervienen y obstaculizan nuestro desarrollo físico, mental, emocional y espiritual, y que pueden llegar a perjudicarnos de alguna manera. Sin embargo, las malas energías pueden ser algo muy real o algo percibido – y en ambas situaciones, éstas pueden ser un bloqueo hacia nuestra felicidad.

Existen diferentes prácticas y recursos que pueden utilizarse para protegerse de malas energías e influencias.

ALGUNAS SUGERENCIAS

Visualización. Nuestra mayor protección contra las malas energías es quizá la más simple: nuestros pensamientos. Tenga siempre presente que entre más negativos sean sus pensamientos, más negativa será la energía que le rodea. Igualmente, entre más positivos y creativos sean sus pensamientos, más cosas maravillosas manifestará a su alrededor y más protegido estará contra la negatividad.

La visualización es un paso más Muy pocas personas pueden realmente ver energía, pero todos podemos sentirla. Las malas energías pueden ser resultado de influencias externas – como ataques psíquicos o estancamiento del flujo de la energía natural - pero más comúnmente son consecuencia de nuestro mundo interior.

En otras palabras, muchas veces somos nosotros quienes creamos estas energías que nos perjudican, ya sea con nuestros miedos, dudas o pensamiento negativo. De hecho, cuando las energías negativas nos rodean, éstas no necesariamente nos afectan si nuestro mundo interior es fuerte y positivo.

Cuántas veces s hemos sentido que ciertas personas, objetos o lugares nos traen buena o mala “suerte”

PERO, ¿QUÉ SON “MALAS ENERGÍAS”? DEPENDE

En general, malas energías son aquellas que intervienen y obstaculizan nuestro desarrollo físico, mental, emocional y espiritual, y que pueden llegar a perjudicarnos de alguna manera. Sin embargo, las malas energías pueden ser algo muy real o algo percibido – y en ambas situaciones, éstas pueden ser un bloqueo hacia nuestra felicidad.

Existen diferentes prácticas y recursos que pueden utilizarse para protegerse de malas energías e influencias.

ALGUNAS SUGERENCIAS

Visualización. Nuestra mayor protección contra las malas energías es quizá la más simple: nuestros pensamientos. Tenga siempre presente que entre más negativos sean sus pensamientos, más negativa será la energía que le rodea. Igualmente, entre más positivos y creativos sean sus pensamientos, más cosas maravillosas manifestará a su alrededor y más protegido estará contra la negatividad.

La visualización es un paso más allá, combina afirmaciones, declaraciones, imágenes y emociones positivas en torno a algo específico que queremos manifestar.

Se recomienda tomar unos cuantos minutos diarios para cerrar los ojos y visualizar una situación o lugar que queremos manifestar mientras nos concentramos en las emociones de júbilo y paz que esto nos provoca. Si la intención principal es protegerse de energías negativas, visualícese feliz, en paz, rodeada de luz blanca y dorada y con un escudo invisible a su alrededor que rechaza y proyecta todo lo negativo que pueda acercársele.

ARCÁNGELES

Para protegerse de malas energías, invoque al Arcángel Miguel. Es el líder de todos los arcángeles y ángeles. Comanda el rayo de luz azul que representa protección. Miguel lucha contra el mal con valentía infinita.

Rece al arcángel Miguel para que lo libere de miedos y ansiedad y lo mantenga a salvo de cualquier peligro físico, energético, mental o espiritual. Miguel también le guiará hacia su propósito superior.

VIDA

Para protegerse del mal, rodéese de seres vivos – plantas y animales son unos protectores poderosos contra cualquier energía baja. Eso sí, asegúrese que estén sanos y felices pues una planta seca y un animal en sufrimiento producirán el efecto contrario.

CRISTALES

Los cristales son una herramienta eficaz para limpiar y proteger lugares y personas de energías negativas.

REIKI

El reiki, terapia energética, es un gran recurso de sanación natural y también es efectiva en la limpieza y balance de energías y, a su vez, para la protección contra el mal.

Consulte con un practicante de reiki para unas cuantas sesiones sobre usted y su hogar, o tome un curso de reiki para que así pueda practicarlo usted mismo.

Tips contra el estrés


Aprenda a reconocer cuando se sienta estresado
En el ajetreado mundo de hoy, nos vemos presionados para seguir muchas direcciones a la vez. Tenemos responsabilidades en el hogar y en el trabajo, y a veces simplemente nos superan. Nuestro cuerpo comienza a hacernos saber que estamos sintiendo el estrés de nuestra vida diaria.

A tomar en cuenta
Las sensaciones de estrés son causadas por el instinto de nuestro cuerpo de defenderse. Este instinto es bueno en situaciones de emergencia, como cuando tenemos que salir del camino de un vehículo que se aproxima a toda velocidad. Pero el estrés puede causar síntomas físicos poco saludables si no se maneja adecuadamente.
Nuestro cuerpo trabaja horas extras cuando se enfrenta a los desafíos cotidianos. La realidad es que no estamos preparados para hacer frente a toda esa energía adicional. Podemos comenzar a sentir ansiedad, temor, preocupación y tensiones. Si el estrés no se mantiene bajo control, puede ocasionar graves problemas de salud tales, como presión arterial alta, enfermedades cardíacas y diabetes.
El estrés puede causar problemas de salud o empeorar los problemas existentes. Hable con su médico de cabecera si piensa que sus síntomas podrían ser causados por el estrés. Es importante asegurarse de que no sean causados por otros problemas de salud. El ejercicio es una forma saludable de aliviar la energía y la tensión acumuladas.
El ejercicio libera unas sustancias químicas del cerebro que nos hacen sentir bien