martes, 27 de septiembre de 2016

La soledad podría ser hereditaria



Según investigaciones de la Universidad de California en San Diego, en un estudio basado en la participación de más de 10.000 personas, la soledad puede estar conectada con lo que los seres humanos heredan de sus progenitores.

Además, el análisis científico arrojó que la soledad además de estar relacionada con la mala salud física y mental, también tiene secuelas asociadas con el neuroticismo o inestabilidad emocional y síntomas depresivos.

"Entre dos personas que tengan el mismo número de amigos y familiares cercanos, puede haber una que sienta que su estructura social no es adecuada, mientras que la otra siente que sí. Y eso es lo que entendemos por ‘predisposición genética a la soledad', indicó el profesor de psiquiatría de la UCSD, Abraham Palmer.

De esta manera, el estudio estuvo dirigido a explicar por qué la sensación de querer estar solos tiene una influencia genética, comprobando que su relación consta entre un 14 y un 27 por ciento.

Incluso se determinó que la que la soledad puede vincularse, a largo plazo, con la esquizofrenia, el trastorno bipolar y depresivo, que es la producción de dopamina u oxitócica en el sistema nervioso, según el informe del estudio por la UCSD.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Comprendiendo la ira



En una sociedad en la que la agresividad y la violencia han ganado terreno en los ámbitos de desenvolvimiento de una persona, la calma, la serenidad y el temple parecen ser un mito. Vemos la ira como algo que caracteriza a la sociedad y dicta sin discriminación la estructuración de la personalidad de los seres humanos.

Lidiar con problemas de ira (propios o ajenos) es una lucha en la cual muchos pueden identificarse, pero ¿hasta qué punto es “normal”?, ¿es realmente un problema psicológico?, ¿pueden los padres evitar que los hijos manifiesten a futuro este comportamiento negativo?

El psicólogo Germán Burgoa comparte con los lectores de Más Salud lo básico que debe saber un individuo para comprender la ira y que esta no afecte su vida ni su entorno.

¿Qué es la ira?

Para definir la ira es importante discriminar términos que suelen ser confundidos: uno de ellos es la agresividad y el otro, la violencia.

Podemos definir la agresividad como un componente innato de nuestros mecanismos de defensa, que nos permite enfrentar situaciones que sin la misma no podrían ser solucionadas, es así que la agresividad es de alguna manera necesaria para la supervivencia del ser humano y aparece solamente frente a situaciones de defensa.

Por otro lado, la violencia es un comportamiento agresivo desbordado que cuenta con plena conciencia del acto, premeditación y alevosía y que busca causar daño con o sin motivo aparente.

La ira a su vez es un comportamiento de igual manera desbordado de emociones agresivas que el sujeto difícilmente puede controlar y que termina causando daño al mismo sujeto y a su entorno. La ira tiene elementos emocionales y a su vez neurológicos como la segregación de ciertas hormonas como la adrenalina y la noradrenalina.

¿Qué hace que nos enfademos?

El enojo o “enfado” es una reacción bastante común y de baja intensidad e impacto. Puede ser motivado por diversas circunstancias, imposibilidad de entender o lograr resolver ciertos conflictos, desacuerdos entre opiniones o visión sobre un mismo tema, inclinación a posiciones políticas divergentes, fracaso, impotencia y sobre todo, frustración. Muchas de estas situaciones pueden desencadenar en ira o violencia, muy fácilmente sobre todo cuando podemos identificar focos de instigación o posiciones divergentes extremas.

¿Por qué se enojan más unas personas que otras?

Todas las personas desarrollamos mecanismos de defensa que nos ayudan a adaptarnos y a resolver problemas de manera eficaz y/o eficiente. Estos mecanismos se pueden medir por su plasticidad (flexibilidad) y relación con las secuencias de hechos y el contexto y están determinados por la debilidad o fortaleza del Yo, que es la instancia de relación entre la persona y entorno. Las personas que tienen un YO débil son más propensas a presentar dificultades para el control de impulsos y tolerar la frustración, por lo cual pueden pasar más fácilmente a estados de enojo, estas características tienen que ver con los procesos de estructuración de la personalidad que empiezan en el momento mismo en que se es concebido.
Háblenos más sobre cómo influyen los rasgos de personalidad en la intensidad de la furia. ¿Se enojan más las personas extrovertidas?

La ira es un rasgo de personalidad que responde a una estructura débil e inestable, incapaz de interpretar adecuadamente la realidad y encontrar otras formas mucho más adaptadas para resolver sus problemas, siendo la conducta impositiva y violenta la que usan con mayor frecuencia. Sin embargo hay que recalcar que estas características no tienen nada que ver directa o indirectamente con ser extravertidas o no, sino más bien, como mencionamos anteriormente, con estructuras de personalidad inestables.

Los estados patológicos de la personalidad asociados a la ira y la violencia se encuentran enmarcados en el desarrollo de la primera infancia en la que los niños son sometidos a entornos conflictivos inestables y violentos, modelos con los cuales se identifican, o por el contrario, situaciones de exceso de mimo y sobre todo, sobreprotección. Estos modelos no ayudan a madurar a los niños, siendo estos incapaces de desarrollar empatía, respeto por el otro, tolerancia a la frustración y manteniendo por el contrario un carácter impositivo, inmediatista, egocéntrico y agresivo como la única forma de lograr sus objetivos.

¿Qué efectos generan en nuestro cuerpo y mente los constantes enfados?

Más que efectos podemos identificar síntomas y signos que aparecen como un proceso de deterioro mental hasta llegar a desencadenar ira, entre estos por ejemplo están:

• Enojo
• Irritación
• Incremento en la frecuencia cardiaca y la presión arterial
• Pérdida de conciencia de realidad
• Ofuscación
• Violencia

Estas conductas desencadenan de manera progresiva el deterioro de la persona en sus diferente esferas de relación, personal, social y biológico.

¿Es bueno dar rienda suelta a la ira?

La ira es un comportamiento destructivo que debe ser controlado. Muchos de los casos de feminicidio, infanticidio, violencia de masas, etc., situaciones muy frecuentes en nuestro país y que lamentablemente nuestro departamento Cochabamba lidera las estadísticas, están también asociados lamentablemente al consumo de alcohol y drogas, factores que contribuyen a bajar las defensas dejando al descubierto los impulsos violentos incontrolables.

Hay formas de canalizar la agresividad a través de actividades positivas tales como el deporte, el arte, las relaciones sociales sanas y constructivas y las relaciones afectivas sexuales, actividades que nos ayudan a estabilizar nuestro estado emocional.

La ira, ¿aporta algún beneficio a la salud mental?

Definitivamente ninguno, más para el contrario, sólo contribuye a la destrucción de la persona y su entorno. Sus efectos se pueden ver claramente en las situaciones de violencia intrafamiliar, violencia de género, violencia contra la mujer y violencia infantil.

¿Cómo sabe una persona si tiene problemas de ira?

Existen tres elementos a tomar en cuenta para determinar si existe un problema de ira:

a. Frecuencia.- es equivalente a la cantidad de veces que una persona reacciona de manera violenta

b. Intensidad.- se puede medir por el impacto que deja el acto agresivo en el ambiente (destructividad) y las personas (daño físico y/o emocional).

c. Topografía.- El contexto en que la situación violenta ocurre, tiene mucho que ver con la secuencia de hechos.

¿Cómo puede uno mismo controlar el enojo? ¿Cómo debe expresarlo?

La plasticidad en el carácter nos da la idea que para resolver un problema contamos con un aproximado de 10 opciones de solución. Optar siempre por la misma no nos ayuda de ninguna manera, es importante saber reconocer los síntomas o signos que preceden a un acto violento, empezando por sensaciones, emociones y sentimientos. Detenerse a analizar la situación unos segundos puede ser la diferencia entre cometer un acto violento o no.

Sin embargo, la mejor opción es detectar estas características en los primeros años de vida, la primera infancia para corregirlas de manera práctica y relativamente fácil, cambiando los modelos educativos y afectivos determinados por los padres y el sistema familiar.

Aquellos niños que presentan conductas de “berrinche” las cuales pueden tener características violentas como auto agresión, agresión a las personas o figuras de autoridad (insultos, golpes, escupitajos, etc.), descalificación, enfrentamiento, llanto inmotivado, etc. Es muy importante que los padres acudan a consulta psicológica, ya que las posibilidades de solución son enormes interviniendo solamente en los modelos educativos, las relaciones intrafamiliares y la estabilidad del sistema familiar, situaciones que son en sí misma la causantes de los problemas de ira.

¿Cómo debe actuar una persona que trata constantemente con alguien que tiene problemas de ira?

Es importante tomar en cuenta que al ser la ira un acto de alta destructividad, las personas que están en contacto con personas que padecen de este problema en principio deben detectarlo a tiempo en la infancia y buscar apoyo. En caso de aquellas personas que sufren este problema con sus hijos ya mayores y pareja, deben buscar de la misma manera ayuda psicológica o de lo contrario alejarse de estas personas cuando aún es tiempo.



DOCTOR

Germán J. Burgoa Costas es licenciado en Psicología de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS). Tiene una especialidad en Psicología infantil y sistémica y

25 años de práctica en tratamiento de trastornos de conducta, trastornos de aprendizaje, terapia sistémica y trastornos del espectro autista.

Es responsable de procesos de capacitación a maestros, personal de salud, padres de familia y alumnos en diferentes unidades educativas. Procesos dirigidos a la prevención, detección y tratamiento temprano de trastornos madurativos de la primera infancia, alteraciones de conducta en la adolescencia y prevención, detección y tratamiento de trastornos de aprendizaje escolar.


jueves, 22 de septiembre de 2016

La soledad crónica es más peligrosa que el alcoholismo o la obesidad

La soledad crónica es más peligrosa que el alcoholismo o la obesidad y puede incluso matar, asegura el neurocientífico argentino Facundo Manes, autor de "Usar el cerebro", un libro en el que propone conocer la mente para vivir mejor.

"Sentirse solo es un mecanismo biológico como tener hambre o sed, pero la diferencia está en que una persona puede comer o beber y se acaban sus problemas, pero no puede salir a la calle y gritar 'quiero tener amigos'" para llenar ese vacío, dice. Manes, graduado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de Cambridge (Reino Unido), es presidente de la World Federation of Neurology Research Group on Aphasia, Dementia and Cognitive Disorders y fundador del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco) y el Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, ambos en Argentina. En el libro se explica con un lenguaje sencillo aspectos del "órgano más complejo" del ser humano como la conciencia, la inteligencia, la memoria, la toma de decisiones y las emociones. "Usar el cerebro" (Paidós), que escribió junto al periodista argentino Mateo Niro, no es el último libro de Manes, pero sí el que ha llegado a más lectores.

Después publicó "El cerebro argentino", por ahora sólo en su país. En su opinión, aunque los cerebros de argentinos, rusos, chinos o españoles son biológicamente similares, paradójicamente la ciencia ha demostrado que se puede hablar de un cerebro específico de un país, de una región, una ciudad o incluso un barrio. "Hoy sabemos que la cultura, las historias compartidas, las memorias colectivas y la gente que nos rodea crean esquemas mentales", dice para explicar el porqué de "Un cerebro argentino". La ciencia ha avanzado más en el conocimiento del cerebro en los últimos tiempos que en toda la historia anterior de la humanidad.



EL "COSTO" DEL ALZHEIMER

El Alzheimer es "una epidemia con un coste también político, económico y social impresionante", dice sobre esta enfermedad para la que todavía no hay cura. Si fuera un país estaría en el número 18 de la tabla por cantidad de "habitantes". Pero además de mantener bajos los niveles de colesterol y de la glucosa en la sangre y evitar la hipertensión, el tabaco, el estrés y el sobrepeso, hay que ser asiduos a las cosas que le hacen bien al cerebro como el ejercicio, la vida social, los desafíos intelectuales (aprender un idioma o tocar un instrumento musical) y procurar dormir bien, recomienda Facundo Manes, a sus amigos latinoamericanos.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Tomar sol durante 15 minutos puede mejorar el estado de ánimo


El sol es imprescindible para la vida y tiene efectos positivos para el organismo, como por ejemplo, facilitar el desarrollo de la vitamina D, que ayuda a absorber calcio por parte de los huesos, o mejorar el estado de ánimo.

Sin embargo, debemos evitar la exposición prolongada sobre todo a las horas que el sol es más fuerte que el resto del día. Tan solo 15 minutos de exposición solar al día son suficientes para obtener los beneficios que nos ofrece el sol.

De acuerdo, a la Dra. Morelyz Luna, dermotólogo y colaboradora de La Roche Posay, tomar sol en exceso puede provocar en la piel efectos nocivos tales como quemaduras solares, foto envejecimiento, cambios de la textura de la piel, foto sensibilidad, foto inmunosupresión (conocido como herpes labial), aceleración en el envejecimiento de la piel dado por la aparición de manchas y lo que es más importante foto carcinogénesis (cáncer de piel).

Esto se debe a que el sol emite radiación ultravioleta (rayos UV), que se dividen en tres tipos de rayos: UVB, UVA y UVC.

Estos rayos solares son absorbidos por las distintas capas de la atmósfera, llegando a la tierra solo la cantidad de radiación necesaria para facilitar la vida.

"Los rayos UVB, penetran en la capa superior de la piel provocando quemaduras y ampollas en la piel. La radiación UVB es la principal causante del cáncer de piel. Se considera que los rayos UVB son los más peligrosos para el organismo”, asegura la Dra. Morelyz Luna.

Recomendaciones

Para disminuir el riesgo de cambios cutáneos por los efectos del sol es necesario tomar en cuenta las siguientes recomendaciones:

1) Aplicar protector solar diariamente cada 2 horas en áreas expuestas al sol.

2) Usar protector solar contra rayos ultravioleta tipo UVA y UVB.

3) Evitar exponerse de forma prolongada al sol en horas comprendidas entre 10 am y 4 pm.

4) Acudir al dermatólogo ante cualquier cambio de coloración en la piel.

Slow Life: Desacelera y sé feliz



“Una quinta parte de nosotros interrumpe el sexo con su pareja para leer un email o contestar una llamada de teléfono”, afirma el periodista premiado y escritor canadiense Carl Honoré, autor del libro Elogio de la lentitud, el best seller que le encumbró como gurú del movimiento slow. El experto asegura que nuestra sociedad se ha contagiado con el “virus de la prisa. No solamente en el despacho o en el trabajo, también cuando leen cuentos a sus hijos o hacen el amor con su pareja... Es algo que nos afecta a todos”.

El barómetro anual Bienestar y motivación de los empleados en Europa 2015, llevado a cabo por Ipsos y Edenred, confirma las palabras de Honoré: un 40% de los trabajadores piensa en abandonar su empresa y el 41% se muestra insatisfecho con el equilibrio de la vida profesional y personal. Es el llamado efecto ‘blurring’ o ausencia de separación entre la vida profesional y personal. Además, un 37% de los empleados asegura sentirse muy estresado en el trabajo. En 2003, el estrés sustituyó al dolor de espalda como la principal causa del absentismo laboral, cuenta en su libro Carl Honoré.

“Si estás súper estimulado, si nunca desconectas, no puedes vivir el presente”, asegura este conocido conferencista de TED Talks. Tampoco tienes tiempo de soñar o reflexionar sobre tu vida. “Somos adictos a la velocidad y superar esta adicción lleva su tiempo”, concluye Honoré.



¿Adictos a la rapidez?

No es fácil adoptar un estilo de vida más lento en una sociedad que parece premiar y apreciar la rapidez. La pregunta es: ¿Cuáles suelen ser los obstáculos más importantes que tenemos que sortear para bajar la velocidad y aumentar la calidad de nuestra vida?

“No es fácil ir más despacio. Hay un montón de razones por las que vamos rápidos. Una de ellas es que la velocidad es divertida, atractiva, es un subidón de adrenalina. Es como una droga y nos hemos convertido en adictos a ella. Otra razón por la que nos aceleramos es por codicia: el mundo es una gigante mezcla heterogénea de actividades que hacer, consumir, experimentar y lo queremos todo. El problema es que quererlo todo es como tener la receta para acelerar. Otra razón: nuestra propia mortalidad, queremos acumular tantas vivencias como sea posible antes de que se nos termine el tiempo aquí. Otra razón la encontramos en nuestros puestos de trabajo que ejercen presión sobre nosotros y nos conducen a trabajar más rápido y más tiempo. La tecnología nos acompaña: estamos rodeados de aparatos que permiten y nos animan a hacerlo todo más y más rápido. Y el miedo: correr de un lado a otro en un estado de distracción constante es una buena manera de evitar hacerse las preguntas profundas no resueltas que todos tenemos ocultas en el interior”, asegura Honoré.

Dadas las razones, claro está que es difícil ralentizar rápidamente. Sin emabrgo, aquí te damos las 20 claves de Carl Honoré para iniciarte en el movimiento slow.



CLAVE 1: Respira. Cuando sientas ansiedad, detente y haz unas respiraciones profundas. Tiene un efecto calmante instantáneo entre cuerpo y mente.



CLAVE 2: Controla la velocidad. Escoge algunos momentos a lo largo del día para parar y preguntarte si estás actuando de manera acelerada. Si es así, realiza unas respiraciones profundas y retoma la tarea más lentamente.



CLAVE 3: Come bien. No lo hagas en tu mesa de oficina. Incluso si sólo tienes 20 minutos, toma un sándwich en la cafetería o parque más cercano, y disfruta cada bocado.



CLAVE 4: Usa los espacios slow. Muchas empresas han creado espacios para relajarse: practicar yoga, meditación, rezar o incluso dormir la siesta. Si en tu oficina hay uno, úsalo. Si no, propón su creación y mientras, sal a caminar un rato.



CLAVE 5: Bloquea unas horas a la semana sin planes. Cuando llegue el momento, haz lo que te apetezca o disfruta de no hacer nada.



CLAVE 6: Medita. La meditación es una poderosa herramienta para disminuir la velocidad. Frena el estrés, promueve la calma y agudiza la concentración. Serás más feliz y creativa.



CLAVE 7: Arma rompecabezas. Existe gente adicta a armar puzles, y es que es una de las maneras más fáciles de desconectar. Extiende las piezas del rompecabezas y observa cómo se convierten en un oasis zen para todo el que pasa a tu lado.



CLAVE 8: Haz descansos. Por cada hora de trabajo, tómate un respiro. Si es necesario, ponte una alarma que te lo recuerde. Pero sé flexible, si estás en medio de una tarea o pensamiento importante, pospón el descanso hasta que estés listo.



CLAVE 9: Crea una lista ‘not to-do’. Todas tenemos nuestras ‘to-go lists’, es momento de crear la antítesis de ella. ¿Puedes cancelar la reunión? ¿Posponer la cena? Traslada estas tareas a tu listado ‘not to-do’ y continúa con el resto.



CLAVE 10: Delega. Algunas tareas pequeñas requieren más tiempo del que valen. Si puedes, delega la transcripción de esa entrevista o la organización de ese viaje de trabajo.



CLAVE 11: Tómate tu tiempo. Tendemos a condensar tanto la agenda que acabamos corriendo de un lado para otro. Si has calculado que, de una actividad a otra, tardas 10 min, concédete 15.



CLAVE 12: Desconecta. Reserva unas horas al día para conectarte o consultar el correo electrónico. Fuera de ese horario, apaga el teléfono o activa una respuesta automática.



CLAVE 13: Detente, observa, piensa. Antes de enviarle un correo electrónico a alguien que está sentado cerca de ti en la oficina, pregúntate si sería más eficiente levantarte y decírselo cara a cara. Si la respuesta es ‘sí’, ve para allá.



CLAVE 14: Elimina las notificaciones. Acaba con el aluvión de interrupciones desconectando las notificaciones para obligarte a comprobar manualmente si hay nuevos mensajes.



CLAVE 15: Levántate antes. Ponte el despertador 10 minutos antes de la hora a la que sueles despertarte. De esta forma tendrás algo más de tiempo para poder prepararte y empezar el día más relajado… Nada mejor que eso.



CLAVE 16: Aprende a decir no. Al menos una vez al día, responde ‘no’ a una invitación o a alguna actividad que puedas declinar.



CLAVE 17: Limita el acceso al mail. Si tienes que consultar el correo fuera de la oficina, establece un horario específico. Fuera de ese tiempo, guarda los dispositivos electrónicos de trabajo en un cajón y desconecta.



CLAVE 18: Encuentra tu ritual slow. Elige una actividad que te ayude a rebajarte y desacelerar, y prográmala en tu rutina diaria. Jardinería, lectura, yoga, cocina, tejer, escuchar música clásica…



CLAVE 19: Tu espacio para pensar. A lo largo del día busca tus momentos para estar solo y pensar. Hazlo en un lugar tranquilo y céntrate en tus pensamientos, reflexiona sobre algún problema o plantéate grandes cuestiones: ¿cuál es el sentido de mi vida? ¿Soy feliz?



CLAVE 20: Vive el presente. Cuando actúas de forma acelerada o haces varias cosas a la vez, sólo rozas la superficie. La vida es lo que está ocurriendo aquí y ahora, así que disfruta el momento.


jueves, 15 de septiembre de 2016

10 cosas que debes dejar de hacer a los 20 para ser más feliz a tus 30

Algunas de nuestras acciones, aunque no seamos totalmente conscientes de ellas, no nos ayudan a ser felices

Para que no te arrepientas de las cosas que debías hacer, empieza por quitar de tu vida ciertos malos hábitos.

1. Planes por compromiso

Si no deseas ir a algún lugar y lo haces más de fuerza que de ganas, entonces cancela el plan, invierte tu tiempo en algo que de verdad desees.

2. Pensar en el qué dirán

Las críticas no importan, mientras tú te encuentres segura de lo que quieres hacer. Si te quieres pintar el cabello de verde, hacerte 10 tatuajes o lo que sea, es tu decisión y lo demás no interesa.

3. Criticar a los demás

Así como los demás no tienen derecho a hacerlo contigo, tú tampoco lo hagas. Cada quien es libre de sus decisiones.

4. Quejarse por todo

En vez de verles el lado negativo a todas las cosas, trata de enfocarte en revertir lo malo y convertirlo en algo bueno, así mejorarás tu día





5. Ser demasiado desordenado

Las cosas que son inmediatas, hazlas al momento. Lava tu plato, pon ese libro en su lugar, realiza tus apuntes en una agenda. Verás que todo se hará más práctico y sencillo.

6. Gastos innecesarios en cosas que realmente no necesitas.

Sí, es cierto que es difícil controlar esos impulsos, pero aprende a tener prioridades. Comienza a ahorrar para cosas que realmente deseas y notarás que la satisfacción es mucho mayor.

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7. Comer tanta comida chatarra

Por más que deliciosa que sea, debes cuidar tu salud. Empieza a cocinarte o busca opciones más saludables, tu cuerpo te lo agradecerá.

8. Poner mil excusas para no leer o ejercitarte

Lee por lo menos 20 minutos al día y empieza a ejercitarte un poco más. Usa las escaleras en lugar del ascensor, camina tramos pequeños, sal a montar bicicleta, etc. ¡Muévete!





9. Depender de los demás

Todos requerimos ayuda en ciertos momentos y está bien, pero aprende a hacer tus cosas sola. No hay nada mejor como pasar un tiempo a solas para disfrutar uno mismo.

10. Compararse con los demás

Cada persona tiene sus tiempos y no todos alcanzamos nuestras metas a la vez.

Concentrarse en la idea de bienestar mejora la salud

Aprender pensamientos positivos que afecten a nuestro cuerpo de manera constructiva para producir mejoras en nuestra salud es un verdadero arte y una disciplina muy personal que se puede aprender con un poco de constancia y con mucha fe.

Las palabras bienestar y malestar son dos claves que tenemos que conocer para dirigir la fuerza curativa de nuestro pensamiento.

Las enfermedades crónicas de origen psicosomático provienen de pensamientos negativos pensados constantemente y concentrados en nuestro malestar; ahora que se ha dado cuenta de esta verdad puede tomar la decisión de revertir esta situación y aprender a pensar conscientemente y de manera repetitiva un pensamiento opuesto para generar salud y para que esa salud lograda se vuelva perdurable.

Son muchos los modelos mentales con los que se puede producir un mejoramiento de la salud y lograr un fortalecimiento de las fuerzas internas del propio cuerpo y uno de esos modelos mentales es el siguiente: “Me concentro en mi bienestar corporal creciente”.

Este modelo mental produce una nueva dirección en el rayo de la atención y esta nueva dirección está orientada hacia el bienestar, hacia todas las formas de bienestar que tiene nuestro cuerpo y que tienen que ver con el incremento de fuerzas físicas, de auto-alimentación del cuerpo mental, pensamientos orientados y concentrados en el bienestar y ya no en el malestar.

El ejercicio mental para lograr un mejoramiento de la salud y un fortalecimiento del cuerpo físico consiste en “entrarse” en un estado de concentración mental con los ojos cerrados y el cuerpo relajado y en ese momento, repetirse a sí mismo el modelo mental que fortalece:” Me estoy concentrando en mi bienestar corporal creciente” y luego de memorizar dicho pensamiento, se lo debe repetir durante diez o veinte minutos con gran sentimiento y una vez concluida esa repetición salir de ese estado diciendo: “Cuando salga de este estado de concentración, notaré los efectos de bienestar que aumentan día a día en mi cuerpo físico y en mi mente”

Así que ya lo sabe, querido amigo o querida amiga, puede cambiar de vía a su pensar habitual en todo momento en que le sea posible repetir mentalmente para sí mismo o para sí misma el modelo mental siguiente: “Me concentro en el bienestar creciente de mi subconsciente” y como se dice que su subconsciente es su alma, el bienestar creciente lo experimentará su alma y en consecuencia, la parte mayoritaria de su ser experimentará un mejoramiento notable sin desdeñar las otras partes que también son importantes y definitivas, quien ataca a cualquiera de sus partes termina por destruirse a sí mismo.